Biblia online - Reina Valera 1995

Capítulo 10

1Los que firmaron fueron: Nehemías, el gobernador, hijo de Hacalías, y Sedequías,
2Seraías, Azarías, Jeremías,
3Pasur, Amarías, Malquías,
4Hatús, Sebanías, Maluc,
5Harim, Meremot, Obadías,
6Daniel, Ginetón, Baruc,
7Mesulam, Abías, Mijamín,
8Maazías, Bilgai y Semaías; estos eran sacerdotes.
9Luego los levitas: Jesúa hijo de Azanías, Binúi, de los hijos de Henadad, Cadmiel,
10y sus hermanos Sebanías, Hodías, Kelita, Pelaías, Hanán,
11Micaía, Rehob, Hasabías,
12Zacur, Serebías, Sebanías,
13Hodías, Bani y Beninu.
14Los jefes del pueblo: Paros, Pahat-moab, Elam, Zatu, Bani,
15Buni, Azgad, Bebai,
16Adonías, Bigvai, Adín,
17Ater, Ezequías, Azur,
18Hodías, Hasum, Bezai,
19Harif, Anatot, Nebai,
20Magpías, Mesulam, Hezir,
21Mesezabeel, Sadoc, Jadúa,
22Pelatías, Hanán, Anaías,
23Oseas, Hananías, Hasub,
24Halohes, Pilha, Sobec,
25Rehum, Hasabna, Maasías,
26Ahías, Hanán, Anán,
27Maluc, Harim y Baana.
28El resto del pueblo, los sacerdotes, levitas, porteros y cantores, los sirvientes del templo, y todos los que se habían apartado de los pueblos de las tierras para cumplir con la ley de Dios, con sus mujeres, sus hijos e hijas, todos los que tenían comprensión y discernimiento,
29se reunieron con sus hermanos y sus principales, para declarar y jurar que andarían en la ley de Dios, que fue dada por Moisés, siervo de Dios, y que guardarían y cumplirían todos los mandamientos, decretos y estatutos de Jehová, nuestro Señor.
30Y que no daríamos nuestras hijas a los pueblos de la tierra, ni tomaríamos sus hijas para nuestros hijos.
31Asimismo, que si los pueblos de la tierra vinieran a vender mercaderías y comestibles en sábado, nada tomaríamos de ellos en ese día ni en otro día santificado; y que el año séptimo dejaríamos descansar la tierra y perdonaríamos toda deuda.
32Nos impusimos además la obligación de contribuir cada año con la tercera parte de un siclo para la obra de la casa de nuestro Dios;
33para el pan de la proposición y para la ofrenda continua, para el holocausto continuo, los sábados, las nuevas lunas, las festividades, y para las cosas santificadas y los sacrificios de expiación por el pecado de Israel, y para todo el servicio de la casa de nuestro Dios.
34Echamos también suertes los sacerdotes, los levitas y el pueblo, acerca de la ofrenda de la leña, para traerla a la casa de nuestro Dios, según las familias de nuestros padres, en los tiempos determinados cada año, para quemar sobre el altar de Jehová, nuestro Dios, como está escrito en la Ley.
35Y que cada año llevaríamos a la casa de Jehová las primicias de nuestra tierra y las primicias del fruto de todo árbol.
36Asimismo los primogénitos de nuestros hijos y de nuestros ganados, como está escrito en la Ley; y que traeríamos los primogénitos de nuestras vacas y de nuestras ovejas a la casa de nuestro Dios, a los sacerdotes que ministran en la casa de nuestro Dios.
37También acordamos llevar las primicias de nuestras masas, de nuestras ofrendas, del fruto de todo árbol, del vino y del aceite, para los sacerdotes, a los depósitos de la casa de nuestro Dios, y el diezmo de nuestra tierra para los levitas; y que los levitas recibirían el décimo de nuestras labores en todas las ciudades.
38Un sacerdote, hijo de Aarón, estaría con los levitas cuando estos recibieran el diezmo; y que los levitas llevarían el diezmo del diezmo a la casa de nuestro Dios, a los depósitos de la casa del tesoro.
39Porque a los depósitos del tesoro han de llevar los hijos de Israel y los hijos de Leví la ofrenda del grano, del vino y del aceite; y allí estarán los utensilios del santuario, los sacerdotes que ministran, los porteros y los cantores. Y prometimos no abandonar la casa de nuestro Dios.

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