Estudio bíblico de Mateo 27:50-28:20

Mateo 27:50-28:20

Nuestro programa anterior culminaba con el relato del momento en que Jesús entregaba voluntariamente su vida. Decía el capítulo 27:50

"Entonces Jesús, clamando otra vez a gran voz, exhaló el espíritu."

Vamos a continuar con nuestra lectura leyendo el párrafo que relata los

Incidentes relacionados con su muerte

En el preciso instante en que Cristo murió sucedieron cosas extraordinarias. Una de ellas fue un terremoto y la otra, que el velo o cortina que en el templo separaba el lugar santísimo del resto del templo, se rasgó en dos partes. Leamos el versículo 51:

"Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo, y la tierra tembló y las rocas se partieron;"

En aquel lugar santísimo solo podría entrar el sumo sacerdote una vez al año llevando consigo la sangre de las víctimas sacrificadas para ofrecerla por sus propios pecados y por los del pueblo. Observemos que la cortina fue desgarrada no desde abajo hacia arriba sino al contrario, comenzando por arriba y hacia abajo. Fue rasgado por Dios y no por ningún ser humano. Y este velo o cortina es como un símbolo del cuerpo de Jesús. Cuando su cuerpo fue desgarrado sobre la cruz, cuando El estaba pagando el castigo por tu pecado y el mío en su propio cuerpo, entonces se abrió el camino a la presencia de Dios. Por lo tanto, tu y yo no necesitamos que un sacerdote o a un predicador vaya en nuestro lugar a la presencia de Dios; podemos acudir directamente al trono de Dios por medio de Jesucristo. Tenemos que enfatizar que la única forma en que podemos llegar al Padre es por medio de Su Hijo. El apóstol Pablo lo expresa así en su primera carta a Timoteo 2:5; " Porque hay un solo Dios, y también un solo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús hombre. "

Pero el relato de los eventos extraordinarios continúa: leamos los versículos 52 y 53:

"y los sepulcros se abrieron, y los cuerpos de muchos santos que habían dormido resucitaron; y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de Jesús, entraron en la santa ciudad y se aparecieron a muchos."

Este suceso solamente es mencionado en este libro de Mateo. Como es lógico, nos hubiera gustado que el relato hubiese sido más detallado. Solo puedo decir que yo creo que todo ocurrió tal como este escritor nos lo describió y que todos los que resucitaron, tal como lo explica al apóstol Pablo en su carta a los Efesios 4:8-10, fueron parte de aquel gran grupo de prisioneros que Cristo llevó consigo en su ascensión al cielo. El terremoto mencionado en el versículo 51, fue inteligentemente controlado y no fue fruto de la casualidad, porque hizo que se abriesen las sepulturas y muchos cuerpos de creyentes que habían muerto resucitarían, después de la resurrección de Jesús. Como hemos leído, hubo muchos testigos de este acontecimiento.

Continuemos leyendo el versículo 54:

"El centurión y los que estaban con él custodiando a Jesús, cuando vieron el terremoto y las cosas que sucedían, se asustaron mucho, y dijeron: En verdad éste era Hijo de Dios."

En el relato que el Evangelio de Marcos 15:39, hace de este incidente, leemos:

"Viendo el centurión que estaba frente a El, la manera en que expiró, dijo: En verdad este hombre era Hijo de Dios."

Aparentemente, el oficial del ejército romano, que estaba a cargo de la crucifixión misma, fue y se situó debajo de la cruz de Cristo. Al presenciar algunos de los acontecimientos milagrosos ocurridos en aquellos momentos, y al ver al Señor Jesús exhalar Su espíritu, recibió la confirmación de que aquel era el Hijo de Dios. Creo que el centurión se convirtió en un hombre salvado; quizás no tenía grandes conocimientos ni había leído obras religiosas, pero sí supo lo suficiente como para ocupar su lugar bajo la cruz de Cristo. Y eso es todo lo que Dios le pide a cualquier pecador.

Finalicemos este párrafo leyendo los versículos 55 y 56, que presenta los nombres de las mujeres que contemplaban desde lejos la escena.

"Y muchas mujeres que habían seguido a Jesús desde Galilea para servirle, estaban allí, mirando de lejos; entre las cuales estaban María Magdalena, María la madre de Jacobo y de José, y la madre de los hijos de Zebedeo."

El relato nos conduce ahora al momento en que

Jesús enterrado en la sepultura de José

Leamos los versículos 57 al 59:

"Y al atardecer, vino un hombre rico de Arimatea, llamado José, que también se había convertido en discípulo de Jesús. Este se presentó a Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús. Entonces Pilato ordenó que se lo entregaran. Tomando José el cuerpo, lo envolvió en un lienzo limpio de lino"

No sabíamos que José era un discípulo hasta este incidente. Resulta interesante ver que el mismo hecho que hizo que los apóstoles se dispersasen, pareció provocar que otros, que hasta ese momento habían sido considerados discípulos secretos, se identificasen públicamente con Cristo. Esta fue la actitud de José de Arimatea que de esa manera declaró su fe, pues se presentó ante Pilato como un discípulo de Jesús.

El evangelista Juan nos contó que Nicodemo se ocupó, junto con José, de la preparación del cuerpo de Jesús para el entierro. En su Evangelio, 19:39 y 40 escribió.

"Y Nicodemo, el que antes había venido a Jesús de noche, vino también, trayendo una mezcla de mirra y áloe como de cien libras. Entonces tomaron el cuerpo de Jesús, y lo envolvieron en telas de lino con las especias aromáticas, como es costumbre sepultar entre los judíos."

Estos dos hombres, que aparentemente habían permanecido en un segundo plano, se presentaron abiertamente como discípulos de Jesús. Y es interesante observar que solo las manos de personas que amaron a Jesús tocaron Su cuerpo después de Su muerte. Pero volvamos a nuestro relato de Mateo, que continúa con la acción de José de Arimatea. Leamos los versículos 60 y 61.

"y lo puso en su sepulcro nuevo que él había excavado en la roca, y después de rodar una piedra grande a la entrada del sepulcro, se fue. Y María Magdalena estaba allí, y la otra María, sentadas frente al sepulcro."

Observemos el cariño que revela este incidente, en relación con la muerte de Jesús. Algunas mujeres continuaron fielmente esperando, cerca de la cruz. Ellas permanecieron leales cuando los apóstoles huyeron.

Cerca de la colina que hemos designado como el Calvario de Gordon, se encuentra una tumba que ha sido señalada como el lugar donde fue enterrado Jesús. Se la conoce como el Sepulcro del Jardín. No tenemos ninguna forma de saber si ésta fue realmente la tumba de Jesús. Francamente, tengo mis dudas. Hay muchas tumbas en esa zona y podría haber sido cualquiera de ellas. De lo que estoy seguro es de que Su sepulcro se encuentra en dicha zona y el Sepulcro del Jardín, es una opción tan buena como cualquier otra. Pero la intención de Cristo no fue que se pudiese determinar la situación exacta del Gólgota, de la tumba, para convertirlos en santuarios o lugares sagrados. En una ocasión pude ver a una mujer que apoyada en sus manos y en sus rodillas besaba el suelo donde se colocaban los cadáveres. Actitudes como ésta, no tienen valor. Lo que nuestro Señor quiere que hagamos es creer en el evangelio, es decir, en que El murió por nuestros pecados, fue sepultado y resucitó, y que propaguemos esas buenas noticias por todo el mundo.

El siguiente párrafo nos informa sobre cómo

El sepulcro fue sellado y custodiado por soldados

Leamos los versículos 62 al 66:

"Al día siguiente, que es el día después de la preparación, se reunieron ante Pilato los principales sacerdotes y los fariseos, y le dijeron: Señor, nos acordamos que cuando aquel engañador aún vivía, dijo: Después de tres días resucitaré. Por eso, ordena que el sepulcro quede asegurado hasta el tercer día, no sea que vengan sus discípulos, se lo roben, y digan al pueblo: Ha resucitado de entre los muertos; y el último engaño será peor que el primero. Pilato les dijo: Una guardia tenéis; id, aseguradla como vosotros sabéis. Y fueron y aseguraron el sepulcro; y además de poner la guardia, sellaron la piedra."

De hecho, el celo del enemigo proporcionó una confirmación de la resurrección de Jesús. Si la guardia de soldados se hubiese retirado dejando la tumba tal cual estaba, su explicación posterior sobre el sepulcro vacío hubiera resultado creíble. Pero al haber quedado la tumba sellada, y con una guardia de soldados situados alrededor vigilándola, la afirmación de que los apóstoles habían robado el cuerpo de Jesús resultaba absurda. Los enemigos de Jesús hicieron todos los esfuerzos posibles para asegurar el sepulcro y ese hecho proveyó una confirmación maravillosa de Su resurrección.

Otro detalle interesante fue que cuando el Señor les había dicho a sus discípulos que resucitaría al tercer día, ellos se lo contaron a muchísimas personas y los dirigentes religiosos se enteraron. Tan pronto como éstos pudieron obtener otra audiencia con Pilato, le recordaron aquel anuncio de Jesús, pidiéndole que se asegurase de que la tumba quedara bien custodiada para evitar que los discípulos robasen el cuerpo. Por supuesto, ellos no creían que Jesús resucitaría. Incluso los apóstoles no creían que El saldría vivo del sepulcro.

Mateo 28:1-20

Tema: La resurrección de Jesús, quien les encargó a sus discípulos su misión en el mundo.

Si comparamos a este Evangelio como una bóveda, ésta se apoya sobre 2 grandes columnas: (1) la muerte de Cristo y (2) la resurrección de Cristo. Escuchemos como define el apóstol Pablo el Evangelio, en su primera Carta a los Corintios 15:3,4;

"Porque yo os entregué en primer lugar lo mismo que recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras;"

En los capítulos anteriores hemos leído acerca de la muerte y entierro del Señor Jesús, y en este capítulo veremos Su resurrección. Ambas verdades son esenciales para mi salvación y la tuya. Dice el mismo apóstol Pablo en su carta a los Romanos 4:25,

"el cual fue entregado por causa de nuestras transgresiones y resucitado por causa de nuestra justificación."

En realidad, Dios le trató como al pecado mismo al ser colocados sobre El los pecados del mundo de tal forma que, a la vez, Su justicia pudiera otorgarse a aquellos que confían en El.

El único acontecimiento del Evangelio es la resurrección. Todas las demás religiones registran la muerte de sus líderes. Solo la fe cristiana deja constancia de la resurrección de su fundador. El resto de los dirigentes religiosos ha muerto. Solo Jesucristo permanece vivo. Es importante e imperativo conocer este hecho.

Ninguno de los escritores de los Evangelios proporciona los detalles completos que conciernen a la resurrección. Cada uno de ellos incluye los aspectos que contribuyen a promover el propósito que el Espíritu tenía en sus pensamientos. Todos los relatos de los Evangelios deben reunirse para ser examinados de forma comparada para poder ver la perspectiva y entonces comprobaremos que no aparecen conflictos o contradicciones entre ellos.

En cuanto al orden de los acontecimientos relacionados con la resurrección de Cristo, me agradaría compartir contigo una buena nota incluida en la Biblia Anotada de Scofield, en la página 1003.

El orden de los acontecimientos, combinando las cuatro narraciones, es como sigue: Tres mujeres, María Magdalena, María la madre de Santiago, y Salomé, emprenden el camino hacia el sepulcro, mientras otras mujeres que llevan las drogas aromáticas, las siguen. Las tres hallaron que la piedra había sido revuelta, y María Magdalena va a decírselo a los discípulos (Lc. 23:55-24:9); Juan 20:1, 2). María, la madre de Santiago y José, se acerca al sepulcro y ve al ángel del Señor (Mt. 28:2). Ella regresa a reunirse con las mujeres que traen las drogas aromáticas. Mientras tanto, Pedro y Juan, habiendo recibido el aviso de María Magdalena, llegan, miran el interior del sepulcro y se van (Jn. 20:3-10). María Magdalena regresa llorando, ve a los dos ángeles y entonces a Jesús (Juan 20: 11-18), y regresa cuando El le pide que vaya a anunciar las nuevas a los discípulos. Entretanto, María (la madre de Santiago y Jose) se ha reunido con las mujeres que traían las especias, regresa con ellas y ven a los dos ángeles (Lc. 24­:4, 5; Mr. 16:5). También ellas reciben el mensaje angélico y mientras van en busca de los discípulos se encuentran con Jesús (Mt. 28: 8-10).

El orden de las manifestaciones del Señor parece ser el siguiente. En el día de su resurrección: (1) A María Magdalena (Jn. 20:14-18). (2) A las mujeres que volvían del sepulcro con el mensaje del ángel (Mt. 28:8-10). (3) A Pedro, probablemente en la tarde (Lc. 24:34; 1 Co. 15:5). (4) A los discípulos de Emaús, hacia el atardecer (Lc. 24:13-31). (5) A los apóstoles, excepto Tomás (Lc. 24:36-43); Jn. 20:19-24). Ocho días después: (1) A los apóstoles, estando Tomás presente (Jn. 20:24-29). En Galilea: (1) A los siete discípulos, por el lago de Galilea (Jn. 21:1-23). (2) En el monte, a los apóstoles y quinientos hermanos (1 Co: 15:6) De nuevo en Jerusalén y Betania: (1) A Santiago (1 Co. 15:7). (2) A los once apóstoles (Mt. 28:16-20); Mr. 16:14-20); Lc. 24: 33-53); Hch. 1:3-12). A Pablo: (1) Cerca de Damasco (Hch. 9:3-6); 1 Co. 15:8) (2) En el templo (Hch. 22:17 -21; 23:11). A Esteban, fuera de Jerusalén (Hch. 7:55) A Juan, en la isla de Patmos (Ap. 1:10-19).

Mateo presentó a Jesús como Rey y, en consecuencia, el relato de la resurrección contiene los lógicos elementos espectaculares y sensacionales y es como si se oyese el sonido majestuoso y triunfal de una fanfarria de trompetas. Jesús nació Rey, vivió como un Rey, murió como un Rey y resucitó de los muertos como un Rey. Mateo incluyó sucesos como el terremoto, el descenso del ángel que removió la piedra del sepulcro, el miedo de la guardia de soldados y de los esfuerzos de los dirigentes religiosos por encubrir el hecho de que la tumba se encontraba vacía.

Si comparamos el relato del Evangelio según Lucas con el de Mateo, vemos que el de Lucas se caracteriza por ofrecer un estilo tranquilo y atenuado. Las mujeres vinieron al sepulcro en la quietud de las primeras horas de la mañana y la piedra ya estaba removida. El Señor Jesús apareció a dos discípulos desconocidos en un oscuro camino que conducía a Emaús, y luego, ante sus discípulos en una sala secreta de una casa situada en un lugar desconocido. Lucas estaba registrando la historia desde un punto de vista humano mientras que Mateo le estaba presentando en su carácter de Rey. Ambas narraciones son exactas, tal como las de los otros dos Evangelios. Solo que han sido redactadas desde cuatro diferentes puntos de vista.

En este capítulo 28, leamos los versículos 1 al 7, sobre

Dos mujeres que se acercaron al sepulcro

"Pasado el día de reposo, al amanecer del primer día de la semana, María Magdalena y la otra María vinieron a ver el sepulcro. Y he aquí, se produjo un gran terremoto, porque un ángel del Señor descendiendo del cielo, y acercándose, removió la piedra y se sentó sobre ella. Su aspecto era como un relámpago, y su vestidura blanca como la nieve; y de miedo a él los guardias temblaron y se quedaron como muertos. Y hablando el ángel, dijo a las mujeres: Vosotras, no temáis; porque yo sé que buscáis a Jesús, el que fue crucificado. No está aquí, porque ha resucitado, tal como dijo. Venid, ved el lugar donde yacía. E id pronto, y decid a sus discípulos que El ha resucitado de entre los muertos; y he aquí, El va delante de vosotros a Galilea; allí le veréis. He aquí, os lo he dicho."

Los otros Evangelios nos relatan que ellas llevaban especias aromáticas para ungir el cuerpo de Jesús. La "otra María" era, probablemente, la madre de Jacobo y de Jose. En cuanto al ángel, observemos su descripción, que es insólita en la Biblia. (Pueden verse otras descripciones en Daniel 10:6 y Apocalipsis 10:1) Este fue, pues, el anuncio divino de la resurrección. Jesús había salido de la tumba antes que la piedra fuese removida. Más tarde, El entraría en una sala cuyas puertas estaban cerradas. Es que el cuerpo glorificado de Jesús era radicalmente diferente al cuerpo con el que había nacido. En este pasaje, el anuncio del ángel se interrumpió en este punto. A partir de aquel momento, el mensaje sería proclamado por labios humanos. Pero cualquier persona que fuera a anunciarlo, debía tener primero la firme convicción de la verdad de la resurrección, es decir, que Cristo murió por sus pecados, fue sepultado y resucitó. Luego, con tal convicción, sería capaz de salir rápidamente a propagar el mensaje. Estimado oyente, tú y yo tenemos la responsabilidad de difundirlo.

Los versículos 8 al 10 nos relatan la

Aparición de Jesús a las dos Marías

"Y ellas, alejándose a toda prisa del sepulcro con temor y gran gozo, corrieron a dar las noticias a sus discípulos. Y he aquí que Jesús les salió al encuentro, diciendo: ¡Salve! Y ellas, acercándose, abrazaron sus pies y le adoraron. Entonces Jesús les dijo: No temáis. Id, avisad a mis hermanos que vayan a Galilea, y allí me verán."

Observemos los sentimientos contradictorios de las mujeres; temor y alegría. Después Jesús les prometió encontrarse con ellos en Galilea.

Leamos los versículos 11 al 15, que nos relatan cual fue

El pretexto de los soldados de guardia

"Y mientras ellas iban, he aquí, algunos de la guardia fueron a la ciudad e informaron a los principales sacerdotes de todo lo que había sucedido. Y después de reunirse con los ancianos y deliberar con ellos, dieron una gran cantidad de dinero a los soldados, diciendo: Decid esto: Sus discípulos vinieron de noche y robaron el cuerpo mientras nosotros dormíamos. Y si esto llega a oídos del gobernador, nosotros lo convenceremos y os evitaremos dificultades. Ellos tomaron el dinero e hicieron como se les había instruido. Y este dicho se divulgó extensamente entre los judíos hasta hoy."

Aquella explicación no era muy creíble. No podemos imaginar a un soldado romano que, habiendo sido destinado a permanecer de guardia en cierto lugar, con órdenes estrictas para que nadie violase la vigilancia ejercida, se echase a dormir. No es difícil prever el castigo que recibiría. En este caso, los soldados fueron sobornados para presentar una excusa muy débil. Y éste fue el pretexto de aquel siglo primero para intentar justificar la resurrección de Cristo. Las personas incrédulas han tenido ya veinte siglos para examinar detenidamente el hecho de la resurrección, dando lugar a otras pretendidas explicaciones. Sin embargo, ninguna de ellas ha podido descartar ni hacer frente a la evidencia de los documentos Bíblicos.

El último párrafo, nos explicó cual sería

La gran misión de los discípulos

Hemos tratado de demostrar que el Evangelio según Mateo tiene una aplicación directa para nosotros en la época actual, la cual incluye a la gran Comisión. Ello no excluye que este libro tenga también un significado pleno y final en el futuro. Pero también resulta evidente que Mateo no nos dejó un documento detallando totalmente el acontecimiento de la resurrección, ni de la gran misión encomendada a los suyos. Yo creo que todo lo que nuestro Señor dijo sobre cualquier Tema debiera reunirse y considerarse conjuntamente, en su totalidad, como un mandato global para los tiempos actuales y para el futuro. La misión encomendada en Mateo debería ser tenida en cuenta junto con la misión expresada en los otros relatos de los Evangelios y, especialmente, con lo declarado en el libro de los Hechos 1:8.

"pero recibiréis poder cuando el Espíritu Santo venga sobre vosotros; y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra."

Es decir, que se trata de ser testigos de Jesucristo investidos con el poder de Dios. Leamos los versículos 16 y 17:

"Pero los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había señalado. Cuando le vieron, le adoraron; mas algunos dudaron."

Algunos le adoraron. Otros dudaron. Así ha ocurrido durante los últimos 2.000 años. Estimado oyente, tú te encuentras en una de estas categorías, o en la otra. Los versículos 18 al 20, añaden más al mandato de Jesús:

"Y acercándose Jesús, les habló, diciendo: Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado; y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo."

Vemos aquí a Jesús hablando como un Rey. Y la iglesia ha venido practicando desde el principio el bautismo por agua, en nombre de la Trinidad, es decir, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. También destacamos que la enseñanza constituye una parte del trabajo de la iglesia. Las enseñanzas de Jesús se encuentran no solo en los Evangelios sino también en las Epístolas o cartas de los apóstoles. Y las palabras finales de Jesús, confirmaron su promesa de estar con nosotros en todo momento, hasta el final de los tiempos. Pues con Su poder puede llevarse a cabo la gran comisión.

Hemos considerado la gran comisión. Solo nos queda tomar nota de la "gran omisión". ¿No has observado que Mateo omitió el relato de la ascensión de Cristo? (relatada por el evangelista Lucas en 24:49-53 y en el libro de Los Hechos 1:8) ¿Por qué? La razón evidente es que el reino se establecerá aquí en esta tierra, y este escritor interrumpió su relato dejando al Rey en la tierra, para enfatizar que éste es el lugar donde el reinará.

Así es que Mateo presentó el Evangelio del Rey. Jesús nació como un rey, actuó como un Rey, murió como un Rey, y como tal, resucitó. Estimado oyente, El vendrá otra vez a esta tierra como Rey de reyes y Señor de señores. Al finalizar el estudio de este libro, te invito a que creas en El. Podrás sentirte salvado, perdonado por Dios y, tal como Jesús prometió, podrás experimentar, dentro de ti, Su presencia constante en esta vida humana, su influencia en las circunstancias que te rodean, y la seguridad de Su presencia en la vida eterna.

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