Estudio bíblico de Hebreos 12:25-13:6

Hebreos 12:25 - 13:8

Volvemos hoy, amigo oyente, a nuestro estudio de la epístola a los Hebreos. Nos encontramos ya al final del capítulo 12, que comenzó hablando de la carrera cristiana (versículos 1 y 2). Después el escritor nos recordó que los creyentes se encuentran en una lucha, en un conflicto (versículos 3 al 14); en ese párrafo vimos las cuatro reacciones que el creyente puede presentar ante la disciplina de Dios. Y a partir del versículo 15, consideramos la sexta señal de peligro que vemos en esta epístola, es decir, el peligro de negar. En esta sección nos encontramos ahora. Comencemos nuestra lectura de hoy con el versículo 25 de este capítulo 12 de Hebreos:

"Mirad que no desechéis al que habla, pues si no escaparon aquellos que desecharon al que los amonestaba en la tierra, mucho menos nosotros, si desechamos al que amonesta desde los cielos."

Aquí se habla de no rechazar al que habla. Y ya que el Señor Jesucristo es tan maravilloso, y considerando que Sus Palabras son muy importantes, tiene para nosotros mucho valor prestar atención a lo que Él dijo; será de mucho provecho espiritual para usted.

Y el versículo continúa diciendo: "pues si no escaparon aquellos que desecharon al que los amonestaba en la tierra, mucho menos nosotros, si desechamos al que amonesta desde los cielos". Si usted quiere ver lo que le sucedió a la gente que estaba bajo la ley, puede ver lo que le sucede aún hoy, a la nación de Israel. Ese pueblo no está viviendo en paz. La de ellos ha sido una historia verdaderamente triste, durante más de 2.000 años. ¿Por qué? Porque se negaron a escuchar al Señor. También se negaron a escuchar la Ley y por ese motivo, Dios los juzgó. ¿Están viviendo en paz hoy? Por tanto, el no prestar atención a esta advertencia constituye un asunto muy serio. Jesús dijo en el evangelio de Juan, capítulo 7, versículo 17, "17El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios o si yo hablo por mi propia cuenta". Si usted hace Su voluntad, entonces, usted descubrirá si es cierto o no, pero si usted se niega a hacerlo, ¿cómo va a escapar si usted rechaza una salvación tan grande? (como dice Hebreos 2:3). Ahora, en el versículo 26, de este capítulo 12, de la epístola a los Hebreos, leemos:

"Su voz conmovió entonces la tierra, pero ahora ha prometido diciendo: Una vez más conmoveré no solamente la tierra, sino también el cielo."

Recordemos que cuando se entregó la ley hubo un terremoto, y cuando tuvo lugar la crucifixión del Señor Jesucristo también hubo un terremoto. Ahora bien, Dios dice que llegará el día cuando Él sacudirá todas las cosas. Dios dijo aquí, que Él hará que se estremezca no sólo la tierra sino también el cielo mismo. Y, ¿sabe usted por qué Él va a hacer esto? Dios va a conmover todas las cosas para que Su universo creado sepa que hay algunas cosas que son inconmovibles, y una de ellas es la fe viva en Jesucristo. Él es la Roca sobre la cual nosotros nos apoyamos, que no puede ser conmovida o sacudida. ¿Quiere usted hoy encontrar un lugar seguro? Jesús es el lugar apropiado al que acudir y el escudo seguro para refugiarse. Los hombres quieren convertir a este mundo en un lugar seguro. Pero ningún ser humano ni ninguna organización mundial pueden hacer de esta tierra un lugar seguro. Ahora, ni siquiera uno puede caminar por las calles de nuestras ciudades, sin estar expuesto al peligro. Sin embargo Dios va a convertir esta tierra en un lugar seguro y para lograrlo, Él primero va a conmover todas las cosas. Ahora, el versículo 27, dice:

"Y esta frase: Una vez más, indica la remoción de las cosas movibles, como cosas hechas, para que queden las inconmovibles."

En otras palabras, sería mejor tener mucho cuidado y que edifiquemos nuestras vidas sobre el fundamento adecuado. ¿Estaremos construyendo sobre arenas movedizas, o estamos edificando sobre la roca que es Cristo?

Este versículo aclara que Dios permanecerá. Su Palabra permanecerá y el reino eterno al cual pertenecen los creyentes, permanecerá. Ahora, el versículo 28, de este capítulo 12, de la epístola a los Hebreos, dice:

"Así que, recibiendo nosotros un Reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia"

Como creyentes estamos avanzando hacia el reino celestial, pero a medida que avanzamos hacia el reino celestial, necesitamos reconocer que deberíamos estar sirviendo a Dios aquí en la tierra. ¿Pero cómo hemos de servirle? Bueno, tenemos que servirle de manera aceptable, que le resulte grata. Como dice aquí, "Con temor y reverencia". O sea, con un temor reverente. Estimado oyente, el cristianismo no es jugar a la Iglesia, no consiste en representar un papel o función en la iglesia ni asumir una actitud piadosa. El cristianismo es una relación viva, vital y verdadera con Jesucristo, que transforma su vida le afianza a usted en la Palabra de Dios. Leamos ahora el versículo 29, último versículo de este capítulo 12:

"Porque nuestro Dios es fuego consumidor."

Usted puede aceptar esta verdad o dejarla de lado. Pero se da el caso que esta opción tan importante está en la Palabra de Dios. Ésta es una solemne advertencia de que la gracia está disponible, a su alcance para que usted pueda servir a Dios. Pero estimado oyente, no trate a Dios con poca seriedad. No crea que con Él uno puede actuar con ligereza y salirse con la suya evitando las consecuencias.

En cierta ocasión un Pastor visitó a un anciano que estaba muy enfermo. Al hablar con este hombre y presentarle el evangelio, él escuchó muy cortésmente y luego dijo: "Pastor, yo quisiera decirle ahora mismo que yo acepto a Cristo como Salvador y así lo haré. Pero, tantas veces yo he jugado con Dios a través de los años, no tomándomelo en serio, que ahora, ni siquiera yo mismo se cuando soy sincero y cuando no lo soy."

Estimado oyente, no juegue usted con Dios. Puede llegar el día cuando usted ni siquiera sepa cuál es su posición respecto a Él. La advertencia del versículo que acabamos de leer dice, "nuestro Dios es fuego consumidor". Pero tampoco olvide que Él es también un Salvador glorioso, compasivo y lleno de gracia. Y con estas consideraciones llegamos al:

Hebreos 13

Como ya hemos dicho, el capítulo 11 es el capítulo de la fe de esta carta; el capítulo 12 es el capítulo de la esperanza, y el capítulo 13, último capítulo de esta epístola a los Hebreos, es el capítulo del amor. Ahora, para esta sección se ha sugerido también otro bosquejo: el capítulo 10 es el del privilegio del cristiano; el capítulo 11 nos habla del poder del cristiano; el capítulo 12, trata sobre el progreso del cristiano y en el capítulo 13, veremos la práctica del cristiano. Leamos entonces el versículo 1 de este capítulo 13 de Hebreos, que encabeza un párrafo que trata sobre:

La vida secreta del creyente

"Permanezca el amor fraternal."

Amor fraternal es, por supuesto, el amor de un hermano. El escritor de esta epístola estaba escribiendo principalmente a los Hebreos, pero lo que tuvo que decirles tiene una aplicación para nosotros. Tanto los judíos como los no judíos han sido reunidos en un cuerpo, el cuerpo de los creyentes. El pegamento o cemento que nos mantiene juntos es el amor fraternal, el amor de hermano.

Ahora, si usted es un hijo de Dios, usted es mi hermano. Recibimos cartas de nuestros oyentes de las más diversas razas y culturas, en las que los manifiestan su afecto por ser creyentes. Por supuesto, los consideramos nuestros hermanos en Cristo. Cuando Él nos ha dado a todos un corazón nuevo nos hemos convertido en hermanos y hemos pasado a formar parte de la familia de Dios y debemos amarnos unos a otros.

La vida cristiana es una vida de fe y amor hacia Dios, y de amor hacia los demás. Por ello el escritor de esta carta nos recuerda que "permanezca el amor fraternal". Luego, hablando del amor hacia los extraños, el versículo 2 dice:

"No os olvidéis de la hospitalidad, porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles."

Dice aquí que "algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles". La palabra "ángel" puede referirse a un ser sobrenatural, o puede también referirse a seres humanos que son mensajeros de Dios. La misma palabra se usa para dirigirse a los líderes de las siete iglesias de Asia Menor, como vemos en los capítulos 2 y 3 de Apocalipsis, acerca de quienes mantenemos la posición de que los "ángeles" eran mensajeros humanos; es decir, que fueron los maestros o líderes de las iglesias a las que se dirigieron las cartas.

El escritor mencionó aquí que hubo algunos en el Antiguo Testamento que, sin saberlo, hospedaron ángeles. Abraham fue uno de ellos, y Jacob, fue otro (aunque él no se dedicó tanto a la hospitalidad en aquella noche, porque estaba demasiado ocupado luchando con el ángel). Y también Josué hospedó a un ángel.

El pensamiento básico de este versículo de la carta a los Hebreos es que debemos expresar amor a los extraños ofreciéndoles hospitalidad. Ahora, deberíamos ser cuidadosos en el sentido en que nuestro amor sea ejercitado con juicio, aunque necesitamos reconocer que hay personas a nuestro alrededor a quienes podríamos resultar de mucha ayuda. A ellos debemos expresarles nuestro amor, y al hacerlo podríamos conocer a personas encantadoras. Ahora en el versículo 3, leemos:

"Acordaos de los presos, como si estuvierais presos juntamente con ellos; y de los maltratados, como si vosotros estuvierais en su mismo cuerpo."

El apóstol Pablo mismo estaba preso, así que él sabía mucho sobre esa experiencia. Nos dijo que recordáramos a los que pasaban por necesidades y problemas y les mostráramos amor. Es que la iglesia es un cuerpo y cuando un miembro sufre, todos sufrimos. El profesor McGee, autor de estor estudios, tuvo la oportunidad de comprobar este sentimiento cuando en una época de su vida estuvo gravemente enfermo y el recibir cartas de sus hermanos en la fe le consoló y le fortaleció en medio de la enfermedad que sufría. El saber que había tantas personas orando por él fue, no sólo un motivo de aliento, sino también un factor muy importante para su recuperación.

A veces hablamos del compañerismo cristiano que tiene lugar en nuestras pequeñas reuniones de grupos, o disfrutando de una comida. ¿Pero qué hacemos por aquellos que sufren en soledad? Realmente, el ministerio que tienen algunos de visitar a los enfermos ingresados en los hospitales, tiene un gran valor para aquellos que, quizás, no tienen familiares que se interesen por ellos y sientan la soledad de una manera especial. Desgraciadamente, este aspecto no se enfatiza mucho en la actualidad. Ahora, en el versículo 4, de este capítulo 13, de la epístola a los Hebreos, leemos:

"Honroso sea en todos el matrimonio y el lecho sin mancilla; pero a los que cometen inmoralidades sexuales y a los adúlteros los juzgará Dios."

Aquí dice: "Honroso sea en todos el matrimonio". Aquí el escritor estaba condenando el ascetismo. El matrimonio es honorable desde todo punto de vista. Y el sexo es algo que tiene que ser practicado dentro del marco del matrimonio. Dios dio el matrimonio para la humanidad, para el beneficio de la humanidad. Quizás algunos consideren que este es un concepto Bíblico desfasado, lo que está claro, es que este mandamiento Bíblico ha sido superado en muchos casos por la realidad, ya que el hecho de que las parejas vivan juntas sin casarse se ha convertido en una práctica muy generalizada. Pero también hemos de reconocer que las consecuencias de que no haya familias sólidamente constituidas están a la vista. ¿O acaso no son elocuentes las estadísticas que nos hablan de la formación (¿o quizás deberíamos decir la deformación?) de jóvenes? ¿No se está expresando en el fracaso y abandono escolar, en la violencia en los centros de estudio, en el abandono de un hogar que tiene una estabilidad provisional, en la delincuencia juvenil, o en uso del alcohol y las drogas? No olvidemos que la familia, el hogar, es el centro mismo de toda la estructura social, y constituye también el elemento central de la iglesia

Aquí se habla también del "lecho sin mancilla". Otra versión traduce: "Tened todos en alta estima el matrimonio y la fidelidad conyugal". Y otra vez las estadísticas vienen a reforzar el valor del concepto de estas antiguas palabras de la Biblia. Las consecuencias sociales de la práctica del sexo fuera del matrimonio están a la vista, aunque no nos sorprende que quieran atribuírselas a otras causas.

Dice aquí también que a "los que cometen inmoralidades sexuales y a los adúlteros los juzgará Dios". Aquí recordamos lo que Pablo escribió en Gálatas capítulo 6, versículo 7: "7No os engañéis; Dios no puede ser burlado, pues todo lo que el hombre siembre, eso también segará". Dios no puede ser burlado, amigo oyente. Esto puede parecer muy severo, pero después de muchos años en el ministerio cristiano, los líderes han comprobado que muchos cristianos han intentado practicar el pecado sexual evitando las consecuencias, pero no lo han logrado. Quizás hayan logrado pasar desapercibidos, pero no pueden evitar que Dios los juzgue. Y dice el versículo 5 de este capítulo 13 de Hebreos:

"Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora, pues él dijo: No te desampararé ni te dejaré."

No sea usted conocido como una persona que se aferra al dinero, amante de las riquezas hasta el punto de que su prioridad supere a la que Dios merece ocupar en nuestra vida. Aquí hay una hermosa promesa: "No te desampararé ni te dejaré". Es hermoso oír estas palabras dirigidas a cada uno de nosotros. No importa quién sea usted o a qué actividad se dedique. Si usted ha respondido con fe a la Palabra de Dios, usted ha sido colocado en una posición en la cual puede tener la certeza de que Él nunca le dejará ni abandonará. Todos tenemos hoy amigos que, quizás, algún día nos abandonen, e incluso algunos familiares que algún día no tendrán ningún trato con nosotros. Pero cada uno puede asimilar personalmente esta promesa, de que El Señor nunca lo abandonará. Deseamos y esperamos que usted, estimado oyente, le tenga a Él de su parte. Continuemos leyendo el versículo 6 de este capítulo 13 de Hebreos:

"Así que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre."

Estos creyentes judíos en Jerusalén, en Judea y en Samaria tendrían que enfrentarse a castigos y pruebas en los próximos años. Por lo tanto, necesitaban recordar que Dios no iba a abandonarlos, y que, a pesar de lo que pudiere ocurrirles, podrían pronunciar las palabras de este versículo: "el Señor es mi ayudador: no temeré lo que me pueda hacer el hombre".

Estimado oyente, Él es el mismo Jesús que se ocupará también de usted, y cumplirá lo que nos ha prometido a los creyentes.

Leamos ahora el versículo 7 del capítulo 13, de la epístola a los Hebreos, que encabeza un nuevo párrafo titulado:

La vida social del creyente

"Acordaos de vuestros pastores, que os hablaron la palabra de Dios; considerad cuál haya sido el resultado de su conducta e imitad su fe."

Algunos pastores han utilizado este versículo para enfatizar la obediencia que deben mostrarles los miembros de su iglesia. Sin embargo, parece que la idea predominante aquí es la del liderazgo. Él está hablando de los líderes espirituales, y éstos han de conducir a las personas a Cristo. Si un hombre está presentando a Cristo y está intentando conducir a las personas a la presencia de Cristo, entonces, éste es un hombre a quien usted debería permanecer leal. Pero el ser leal a un hombre simplemente porque es el pastor de la iglesia, no es el tema que el escritor estaba tratando aquí. Leamos ahora el versículo 8 de este capítulo 13 de Hebreos:

"Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos."

Ante el nombre "Jesucristo" cabe hacer ciertas consideraciones. En la Palabra de Dios no se registran accidentes, es decir, que ninguna palabra se ha utilizado sin la debida atención. "Jesús" era Su nombre humano. "Cristo" era Su título, el que nos hablaba de Su deidad.

"Jesús" es el nombre que lo relaciona con la humanidad. Lo identifica como la persona más maravillosa del mundo. ¡Qué maravilloso fue Jesús como persona cuando se encontraba aquí en la tierra! La gente se agolpaba alrededor de Él, porque Él era tan humano. Las multitudes lo siguieron y lo amaron. Lo que detestaban era su enseñanza, no a Jesús como hombre.

"Cristo" es el título que habla de Su misión mesiánica a este mundo. Él es Dios manifestado en carne. Al pronunciar el nombre "Jesucristo" vemos lo adecuadamente que se unen los dos nombres en una sola Persona.

Como ha terminado nuestro tiempo, debemos concluir aquí y continuaremos nuestro estudio de este capítulo 13 en nuestro próximo programa, en el que, estimado oyente, esperamos contar con su compañía.

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