Estudio bíblico de Oseas 4:7-19

Oseas 4:7-19

Estimado oyente, hoy continuamos nuestro recorrido por el capítulo 4 del libro de Oseas. Finalizamos nuestro programa anterior comentando lo que decía el versículo 6, del cual estacamos la frase Mi pueblo fue destruido porque le faltó conocimiento. En los antecedentes de su pecado estaba la falta de conocimiento de la Palabra de Dios. Estimado oyente, si usted es cristiano, en el momento en que usted se aparte de la Palabra de Dios, está condenado al fracaso en su vida cristiana. Por ello enfatizamos la necesidad de un conocimiento personal de la Biblia. Dios quería que toda la nación llegara a ser un pueblo de sacerdotes ante Él, y en el reino terrenal de Cristo, ellos lo serán. Pero en aquella época del pasado, Dios les tuvo que decir: "Ni siquiera vais a tener sacerdotes". Y en el citado versículo, Dios le dijo al pueblo de esta nación: "Yo os olvidaré porque vosotros os habéis olvidado de mí". Ya que ellos habían protagonizado una larga y miserable historia al apartarse del Señor, habían llegado inevitablemente al tiempo del juicio. Dios había demostrado su caso contra este pueblo; en el principio del capítulo Él enumeró sus pecados, dado que ellos habían quebrantado los Diez Mandamientos. Por lo tanto, anunció Su decisión de juzgarlos. Leamos ahora el versículo 7 de este capítulo cuarto de Oseas:

"Cuanto más aumentaban, más pecaban contra mí; pues también yo cambiaré su honra en afrenta."

Dios había prometido a Abraham que bendeciría la nación multiplicando el número de sus habitantes, y la nación efectivamente aumentó su población, Pero este incremento todo lo que logró fue traer más pecadores al mundo. Después de todo, eso fue lo que sucedió cuando yo nací -otro pecador llegó al mundo. Pero, gracias a Dios, Su gracia me alcanzó y alguien me entregó la Palabra de Dios y pude confiar en Cristo como mi Salvador. Sin embargo, este pueblo se encontraba en la ignorancia y no tenía conocimiento de la Palabra de Dios.

Dice este versículo también yo cambiaré su honra en afrenta. Entonces la "gloria" de Israel era el templo con la gloria Shekinah dentro de sus instalaciones -su presencia visible en la nación y Su liderazgo indudable sobre ellos, así como su testimonio de monoteísmo ante el politeísmo de aquella época, al adorar al Dios vivo y verdadero. Esa era su gloria, la gloria que atrajo a la reina de Saba desde los confines de la tierra.

Dios les estaba diciendo por medio de Oseas: "Yo quitaré Mi gloria de vosotros. Apartaré mi bendición de vosotros y os juzgaré permitiendo que el enemigo venga sobre vosotros y os conduzca al cautiverio."

Por supuesto, el enemigo iba a poder decir: "Mirad, ellos dijeron que eran el pueblo elegido por Dios, pero ved lo que les ha sucedido. Aparentemente, el Dios de ellos no era un Dios poderoso". Estimado oyente, en muchas naciones de tradición cristiana estamos observando una situación similar a la de aquellos tiempos en Israel. Dios está juzgando a muchos grupos cristianos cerrando muchas puertas de centros de testimonio cristiano. Estamos inclinados a sentir pena ante la decadencia de ciertas iglesias. Bueno, es posible que Dios esté cerrando la puerta. Tenemos que reconocer que Dios puede permitirse juzgar a Su propio pueblo, y esto es lo que está llevando a cabo. Continuemos leyendo el versículo 8 de este cuarto capítulo de Oseas:

"Del pecado de mi pueblo comen, y en su maldad levantan su alma."

Otra versión traduce la segunda frase de este versículo y hacia su iniquidad dirigen sus deseos. El pueblo no solo pecaba sino que además, le gustaba jactarse de ello. A algunas personas les agrada contar como se han divertido en su tiempo libre y cuanto más grave sea el pecado cometido, más disfrutan jactándose de él. Esto es precisamente lo que aquella gente estaba haciendo. Como traduce acertadamente otra versión "se regodean en su perversidad". Y dice el versículo 9:

"Lo mismo será con el pueblo que con el sacerdote: los castigaré por su conducta y les pagaré conforme a sus obras."

El hecho lamentable fue que el sacerdocio de Israel había descendido al nivel de la congregación. El hombre que expone la Palabra de Dios desde el púlpito debe mantener una conducta acorde con lo que está enseñando. Aunque la apariencia tenga su importancia por la imagen que proyecte, lo esencial es que su nivel espiritual se sitúe a la altura de lo que esté predicando. Y por supuesto, tiene que identificarse con los demás miembros de su congregación, y compartir su tiempo con ellos, pero siempre manteniendo claramente un modelo Bíblico y ético de conducta que pueda servir de ejemplo a los demás. De esa manera, se ganará el respeto de aquellos que le escuchen y ganará autoridad espiritual. Todo otro tipo de conducta, con el tiempo le acarreará malas consecuencias como, por ejemplo, la pérdida del respeto. Es que algunos pretenden ganarse el afecto y simpatía de otros cristianos descendiendo al nivel de todo lo que ellos hagan y compartiendo todos sus gustos. Nos preguntamos qué pensará Dios de una conducta de alguien que pretenda aumentar su liderazgo adaptándose a algunas conductas que puedan resultar dudosas o mal interpretadas. Al menos sabemos lo que dijo en el caso de los sacerdotes de aquel tiempo y que expresó en la última parte de este versículo 9 diciendo: los castigaré por su conducta y les pagaré conforme a sus obras. Continuemos leyendo el versículo 10 de este cuarto capítulo de Oseas:

"Comerán, mas no se saciarán; Se prostituirán, mas no se multiplicarán, porque dejaron de servir al Señor."

Destacamos la frase Comerán, más no se saciarán. En otras palabras, el hambre vendría sobre la tierra. Como siempre pudieron satisfacer sus necesidades y disfrutar de una buena calidad de vida, nunca pensaron en que les llegarían tiempos de escasez. Lo mismo ha sucedido a países de nuestro tiempo, que en otros tiempos disfrutaron de un alto nivel de vida y de una verdadera abundancia de alimentos. Es evidente que Dios juzga no solo a los individuos, sino también a las naciones.

Y aquí además leemos: se prostituirán, mas no se multiplicarán. Es imposible disfrutar de la unión sexual de la manera en que Dios quiere que uno la disfrute, a menos que la realice dentro de los límites del matrimonio. Cuando usted puede rodear con sus brazos a la mujer que ama y puede expresarle sus sentimientos en la forma en que el Creador así lo ha establecido, descubrirá que no existe una experiencia más hermosa que esa. Y Dios, como Creador y diseñador del amor, bendecirá esa unión, ese matrimonio. Pero si esa unión no se produce en el marco de la voluntad de Dios, los que la practiquen no encontrarán en esa relación una verdadera satisfacción, y todo lo que obtendrán será una sensación de libertad falsa y temporal, y después, se detestarán a sí mismos. Esta ha sido la experiencia de muchas personas que con sinceridad han descrito sus vivencias al haber participado de una relación inmoral y prohibida por Dios. Y Dios expuso este tema con todo detalle. Dice el versículo 11 de este cuarto capítulo de Oseas:

"Prostitución, vino y mosto quitan el juicio."

Estas prácticas y conductas de los israelitas en aquellos días fueron surgiendo a medida que se fueron apartando de la Palabra de Dios y decidieron probar nuevas experiencias que esa Palabra prohibía. Evidentemente afectaron a todas las clases sociales. En el reino del norte practicaron mucho el pecado, llegando hasta el extremo de construir dos becerros de oro para reemplazar a Dios, y de practicar la adoración pagana a Baal, adoración que incluía las formas más burdas de inmoralidad. Y continúa diciendo el versículo 12:

"Mi pueblo consulta a su ídolo de madera, y el leño le responde; porque un espíritu de prostitución lo hizo errar, y dejaron a su Dios por prostituirse."

Él está hablando aquí del adulterio espiritual que los apartaba de Dios. Ellos iban a consultar a los ídolos y hoy encontramos que hay mucha gente que trata de seguir a ciertos líderes de sectas que, en muchos casos, han mostrado un gran interés por el dinero. La gente se deja arrastrar por todo lo exótico y novedoso que aparezca, incluyendo viejas prácticas como, por ejemplo, la adoración a Satanás. Todo ello contribuye a degradar cada vez más el nivel moral de la sociedad. En el caso de Israel, estas prácticas pecaminosas simplemente dominaron a las personas, impulsándolas a practicar las mayores perversiones de la inmoralidad y finalmente, se enfrentaron con el juicio de Dios. Leamos ahora el versículo 13 de este capítulo 4 de Oseas.

"Sobre las cimas de los montes sacrificaron, y quemaron incienso sobre los collados, y debajo de las encinas, álamos y olmos, pues buena es su sombra. Por tanto, vuestras hijas se prostituirán y vuestras nueras cometerán adulterio."

Ellos instalaban a sus ídolos en las cimas de las montañas y bajo un bosquecillo. El centro de esta adoración idólatra se encontraba en aquellas arboledas; a la sombra de aquellos árboles el clima fresco y el entorno mismo los convertían en lugares agradables para ir.

Dice aquí Por tanto, vuestras hijas se prostituirán y vuestras nueras cometerán adulterio. En nuestro tiempo la idolatría se expresa a través de la codicia y la gula. La ansiedad insaciable de la sociedad de consumo, que impulsa a las personas a adquirir rápidamente cualquier elemento que surja para elevar cada vez más su posición económica, no produce un disfrute de la calidad de vida. Esta forma de idolatría solo produce un placer efímero, temporal, que pronto se transforma en frustración y decepción. El único alivio está basado en algo nuevo que nunca termina por saciar las ansias del alma humana. Todas estas son consecuencias del olvido de la Palabra de Dios y de abandonar al Dios vivo y verdadero para entregarse a la idolatría del dinero y los bienes materiales que este proporciona por un breve período de tiempo. Los miembros de este tipo de sociedad necesitan urgentemente volverse al Salvador, para que Él pueda redimirlos, darles la calidad de vida que su alma necesita y, por medio del Espíritu Santo, ayudarles a sobrellevar las luchas de la vida. Y continúa diciendo el versículo 14 de este cuarto capítulo de Oseas:

"No castigaré a vuestras hijas cuando se prostituyan, ni a vuestras nueras cuando cometan adulterio; porque ellos mismos se van con rameras, y con malas mujeres sacrifican. Por tanto, el pueblo sin entendimiento caerá."

Dios dijo que la ignorancia de la ley no era una excusa válida para nadie. Fue como si hubiera dicho: "Yo no los voy a juzgar a ellos por el pecado que están cometiendo ahora. Voy a juzgarles porque ellos se han apartado del Dios vivo y verdadero y han dejado sus caminos". Cierto hombre le decía a un Pastor, que él era un pecador que iba a ir al infierno por los varios pecados que había cometido. Y el Pastor le respondió, que esa no era la razón por la cual él iría al infierno, sino porque había rechazado al Señor Jesucristo. Los israelitas mencionados en este capítulo 4 de Oseas, no fueron juzgados por haberse prostituido, sino porque se habían apartado del Dios vivo y verdadero. Leamos ahora el versículo 15:

"Si tú, Israel, te prostituyes, que al menos no peque Judá. ¡No entréis en Gilgal, ni subáis a Bet-avén, ni juréis: Vive el Señor!"

Dios estaba diciendo aquí que él aun no iba a juzgar a Judá. Y a Judá le dijo que no fuera a adorar esas imágenes que Israel, el reino del norte, había colocado en aquellos lugares. Y leamos ahora al versículo 16 donde se menciona un detalle interesante:

"Porque como novilla indómita se apartó Israel; ¿los apacentará ahora el Señor como a corderos en ancho prado?"

Mucha gente piensa que un cristiano indómito que se aparta es alguien que se convirtió en un cristiano, se unió como miembro a una iglesia y después, volvió a caer en el pecado. Esta no es la reincidencia o el recaer en la forma en que se utiliza en este pasaje. Creemos que esto se puede ilustrar pensando en la forma en que los ganaderos a veces tienen que llevar a su ganado de un lugar a otro. Antiguamente, cuando el ganadero quería trasladar a su ganado al mercado, lo colocaba en grandes carretas para poder transportarlos. Para que la novilla entrara a esa carreta, él ponía una rampa de madera en el extremo posterior de la carreta por la cual intentaría que el animal subiera; y entonces colocaba una cuerda alrededor de la novilla para tirar de ella, y además colocaría a alguien detrás de ella para que la empujara. El animal subía unos pasos por la rampa y, a veces, porque no quería seguir subiendo o se asustaba, ponía rígidas sus patas delanteras. ¿Y sabe usted qué sucedía entonces? No se podía tirar de ella desde la carreta, ni tampoco empujarla por detrás. Pues la novilla simplemente comenzaba a deslizarse hacia atrás. Este incidente nos ilustra lo que significa en este contexto la frase Porque como novilla indómita se apartó Israel. Este pueblo estaba, como la novilla, poniendo rígidas sus patas delanteras, y en vez de ser guiado por Dios, estaba todo el tiempo deslizándose hacia atrás. Estimado oyente, uno comienza a deslizarse hacia atrás cuando le da la espalda a Dios, endurece su cuello y su mente limitada y piensa que no quiere obedecer a la Palabra de Dios. Cuando usted se niega a seguir el camino por el cual Dios quiere guiarle, entonces usted está recayendo, deslizándose hacia atrás. En este pasaje vemos, pues, que Dios llamó a Israel "una novilla indómita"

Jeremías y Oseas hablaron de la nación que se negaba a ser guiada por Dios y ambos se dirigieron a una nación preparada para ser conducida al cautiverio. Israel (o el reino del norte) y Judá (o el reino del sur) fueron culpables de deslizarse, de retroceder, de reincidir en su actitud y en su pecado, de negarse a ser guiados por Dios, y de negarse a volver a Dios. Nuestra lectura Bíblica continúa con el versículo 17 de este capítulo 4:

"Efraín es dado a ídolos, ¡déjalo!"

El nombre Efraín aparece unas 36 veces en este libro. Dios escogió el nombre de una de las tribus del reino del norte y lo aplicó a todas las 10 tribus. A veces nos hemos preguntado con que propósito utilizó Dios este nombre: ¿Fue una expresión de cariño o una expresión para poner en ridículo? Y hemos llegado a la conclusión de que se utilizó como una expresión de cariño; en realidad, fue su nombre preferido para el reino del norte. Estas 10 tribus se habían rebelado, e Israel en el norte no tenía verdaderamente un nombre como nación. Era Judá, en el sur, la que era realmente la nación. Creemos entonces que Dios empleó el nombre Efraín como un término cariñoso. Este término fue usado por todo este libro del profeta Oseas.

Y también leímos que Dios dijo Efraín es dado a ídolos; ¡déjalo! Y Él pronunció estas palabras con cierta nostalgia, digamos, como si dijera "ojalá que no se hubiera apartado"; pero también las expresó con la connotación de un carácter definitivo. Si una persona continúa con su actitud obstinada, y persiste en su condición de estar apartada de Dios, negándose a escucharle, llegará un día en el cual Dios ya no le hable más. Leamos ahora el versículo 18 de este cuarto capítulo de Oseas:

"Su bebida se corrompió, Se entregaron a la prostitución, sus príncipes amaron lo que avergüenza."

Otra versión traduce, "acabada su bebida" y otra dice "cuando ya no tienen licor". Su forma incesante de pecar los llevaba inmediatamente a practicar un pecado después de otro.

La embriaguez y la prostitución dominaron de tal manera a aquella sociedad, que sus máximos dirigentes corrompieron e invirtieron sus propios valores, y al preferir la deshonra, perdieron la dignidad de su posición de autoridad. Y, finalizando nuestra lectura de hoy, leamos el versículo 19:

"¡Un viento los llevará en sus alas, y se avergonzarán de sus sacrificios!."

Algunas personas son arrastradas de un lado para otro por cualquier tendencia doctrinal. Y Dios dijo que quedarían avergonzados por sus sacrificios paganos, antes de que llegara su fin.

Y así llegamos, estimado oyente, al final del capítulo 4 de Oseas. Le sugerimos comenzar a leer el capítulo 5, para familiarizarse con su contenido, y le invitamos a acompañarnos en su estudio.

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