Estudio bíblico de Oseas 9:7-10:1

Oseas 9:3-10:1

Amigo oyente, continuamos hoy, nuestro recorrido por el libro de Oseas. Ahora, cuando llegamos al capítulo 9 de Oseas, entramos a una nueva sección. En los capítulos 9 y 10, vemos que Israel entonces se dedicó a la producción agrícola. En aquél tiempo Israel estaba comenzando a considerar la prosperidad como una indicación que todo estaba bien en la nación. En otras palabras, estaban tratando de incrementar la producción de la tierra. Pero Dios dijo que no eran más que una novilla obstinada y reincidente. Él los había bendecido con prosperidad, y ello los había enceguecido con respecto a la realidad de su condición espiritual. En realidad, ellos estaban al borde del cautiverio, que era el castigo de Dios.

Y volvemos al capítulo 9, de este libro, vimos que en esta sección de la profecía de Oseas, vemos que se presentó el juicio porque Israel se había apartado de Dios, y se había entregado a toda clase de desviaciones, como la idolatría. En esta ocasión ellos estaban considerando a la prosperidad, como una indicación de que todo andaba bien. Sin embargo, como ya hemos indicado, estaban a las puertas mismas del juicio de Dios. Al continuar nuestro estudio, vamos a recordar ciertos detalles expuestos anteriormente en este capítulo 9. Al comenzar este capítulo, dice el primer versículo: No te alegres. Estaban pecando más pero en realidad lo estaban disfrutando menos. Dios dijo que ellos estaban comportándose como rameras. Y el versículo 1, termina diciendo: amaste el salario de rameras en todas las eras de trigo.

Y añade: amaste el salario de las rameras en todas las eras de trigo. En otras palabras, Israel estaba tratando de aumentar su producción, pero en vez de ello, esta situación se convirtió en un juicio sobre ellos. El mercado de valores estaba en alza e imperaba la abundancia. Las estanterías de los supermercados estaban llenas de alimentos; había muchas bebidas alcohólicas a la venta, lo cual fue negativo para Israel. Había una prosperidad falsa en la tierra, y estaban lejos de sentir una dependencia de Dios. Y Él los juzgó con la prosperidad. Fue como si les hubiera dicho: "Os he provisto de todo. Le estáis atribuyendo el mérito a vuestra propia ingenuidad, a vuestra propia capacidad. Sois un pueblo orgulloso, no me estáis mirando a mí, ni me estáis atribuyendo el mérito en absoluto."

Y en el versículo 3, del capítulo 9, de Oseas, leemos:

"No se quedarán en la tierra del Señor, sino que Efraín volverá a Egipto y a Asiria, donde comerán comida inmunda."

Esta frase fue terminante. No se quedarán en la tierra del Señor. Dios dejó en claro que Él iba a expulsarlos de la tierra. Aunque dijo que nunca olvidaría Sus pactos con Abraham, Moisés y David, la posesión de la tierra por parte de Israel, siempre dependió de su obediencia a Dios. Y en aquel tiempo Él iba a removerlos de la tierra.

Y continúa diciendo el versículo que en Egipto y en Asiria, se alimentarían de comida inmunda. El pueblo se había estado apartando de Dios y quebrantando Su ley. Entonces Dios dijo: "Verdaderamente voy a daros una dieta de alimentos impuros". No se iban a divertir más ---estaban pecando más, pero disfrutándolo menos. Y creemos que esto es cierto en la experiencia de muchas personas. Un hombre se acercó una vez a un pastor y le dijo: "El motivo por el cual he venido esta noche es que he probado todo lo que hay en el mundo, y estoy harto del pecado". Este hombre estaba pecando más, pero había dejado de disfrutarlo, y ese factor fue el que finalmente lo trajo a Cristo.

Después de leer los versículos 4 al 6, recordamos que muchos de ellos fueron a la tierra de Egipto después del cautiverio. Fuera de la tierra, ellos no podrían adorar a Dios como Él querría que le adoraran.

Llegamos ahora sí a la sección en la cual estábamos en nuestro programa anterior. Veamos, pues, lo que dice el versículo 7, de este capítulo 9, de Oseas:

"Vinieron los días del castigo, vinieron los días de la retribución. ¡Israel lo sabrá! Necio es el profeta, insensato es el hombre de espíritu, a causa de la enormidad de tu maldad y de la inmensidad de tu odio."

Lo que sucedió fue que Israel había perdido su rumbo espiritual. ¿Por qué? Por causa del liderazgo. El profeta Oseas lo dijo y puede usted culparle a él por haber afirmado lo siguiente: "el profeta es un necio". Ese tipo de profeta había hecho extraviar a la nación, la había conducido por el mal camino.

Israel como pueblo le había dado la espalda a Dios y, en consecuencia, el juicio era inminente. Ellos no tenían discernimiento espiritual. Lo que más nos preocupa hoy en nuestro pueblo y en otros es la ignorancia de la Palabra de Dios. En el día de hoy recibimos cartas de muchas personas que están abandonando sectas y cultos, y nos alegramos por ello. Pero, ¿cómo fueron atrapados en todas esas creencias? Solamente tenemos una explicación: es la ignorancia de la Palabra de Dios, y la falta de discernimiento espiritual. Dios dijo que Él tenía la intención de castigar a Israel, y que ello constituiría una ilustración para cualquier nación que pretenda considerarse una nación cristiana. Continuemos leyendo el versículo 8 de este noveno capítulo de Oseas:

"El profeta, atalaya de Efraín, está junto a mi Dios; lazos de cazador se le tienden en todos sus caminos, se le odia aun en la casa de su Dios."

Dice aquí el profeta, atalaya de Efraín, está junto a mi Dios. Evidentemente, había algunos que fueron considerados fanáticos fundamentalistas en aquellos días, que estaban advirtiendo al pueblo del inminente juicio.

Sin embargo, dice aquí que al profeta lazos de cazador se le tienden en todos sus caminos. Y ese es un lenguaje bastante duro, que nosotros no usaríamos para hablar de aquellos obstaculizaran la labor de un profeta. Hay muchos que profesan ser cristianos o parecen afines al cristianismo que actúan hoy tendiendo trampas u obstaculizando la labor de los portadores del mensaje de Dios, y se caracterizan por su hostilidad hacia los que permanecen leales al mensaje de Dios. Continuamos adelante, y veamos lo que dice el versículo 9 de este capítulo 9 de Oseas:

"Llegaron hasta lo más bajo en su corrupción como en los días de Gabaa. Él se acordará de su iniquidad y castigará su pecado."

Había muchas dudas por resolver acerca del problema, y Dios tenía intención de juzgar el pecado. Quizás a usted no le agrade la idea, pero eso fue lo que Él dijo: Dios piensa juzgar al pecado. Aquí se expresó esto muy claramente, y no dejó ningún lugar a dudas. Él va a castigar el pecado. Escuchemos lo que dice el versículo 10:

"Como uvas en el desierto hallé a Israel; vi a vuestros padres en sus primicias como la fruta temprana de la higuera. Pero al acudir ellos a Baal-peor, se apartaron para vergüenza, y se hicieron abominables como aquello que amaban."

Ahora, la viña y la higuera son símbolos de la nación de Israel, que se usaron por toda la Biblia.

Israel no sólo estableció la adoración al becerro en Samaria y Betel, si no que bajo el reinado de Acab y Jezabel, también trajeron a los profetas de Baal. Prestemos ahora atención a lo que Dios dijo de una manera muy clara en el versículo 11:

"La gloria de Efraín volará cual ave, de modo que no habrá nacimientos ni embarazos ni concepciones."

¿Ha salido a cazar aves alguna vez, y ha pasado las frías horas de la mañana esperando a que salga el sol, junto a una trampa de aves o en un bote en el lago? Entonces, justo antes de que salga el sol y usted pueda finalmente comenzar a disparar, alguna otra persona que se encuentra en las proximidades dispara una escopeta, y todos los patos del lago y de las cercanías remontan el vuelo. Y usted simplemente se sienta allí y observan como las aves se alejan volando. Esta fue una imagen de la gloria de Efraín, que se estaba apartando de ellos. Esta nación había causado un tremendo impacto sobre el mundo antiguo, pero esa gloria se estaba alejando como un ave en su vuelo hacia las alturas. Y el versículo 12 de este capítulo 9 continúa diciendo:

"Aunque lleguen a crecer sus hijos, los quitaré de entre los hombres. ¡Ay de ellos también, cuando de ellos me aparte!"

Este fue otro juicio que Dios iba a traer sobre ellos. Dios había prometido a Abraham no solo entregarle la tierra, sino también multiplicar su descendencia. Dios había dicho que la descendencia de Abraham sería como la arena junto al mar, y como las estrellas en el cielo. Dios había cumplido esa promesa, pero entonces el pueblo había pecado y Él dijo: "Ahora vais a experimentar una gran disminución en vuestra natalidad, y eso será parte de mi castigo, de mi juicio sobre vosotros"

La frase los quitaré de entre los hombres no es una declaración que indicó que Dios eliminaría la población, sino que lo que quiso decir fue que no quedaría ningún hombre que se declarara públicamente a favor de Dios. Y en el versículo 13 de este capítulo 9 de Oseas, leemos:

"Efraín, según veo, es semejante a Tiro, situado en un lugar delicioso; pero Efraín llevará sus hijos a la matanza."

Aquí tenemos una referencia a la ciudad de Tiro. Hasta este punto, Dios aun no había castigado a Tiro, que en esa época era un gran centro comercial situado en un lugar muy hermoso. Su prosperidad era como una fiebre, que se propagó en el reino del norte, que también se convirtió en un centro comercial. Había una prosperidad falsa en la tierra, y la gente se estaba dejando engañar por ella. Ahora en el versículo 14, de este capítulo 9 de Oseas leemos lo siguiente:

"Dales, Señor, lo que les has de dar; dales matriz que aborte y pechos enjutos."

Sus mujeres iban a ser estériles. Y ese formaría parte del juicio de Dios sobre ellos. Ahora, el versículo 15, dice:

"Toda la maldad de ellos se manifestó en Gilgal; allí, pues, les tomé aversión. Por la perversidad de sus obras los echaré de mi Casa. Ya no los amaré más; todos sus príncipes son desleales."

En otras palabras, Dios les dijo que el pecado del pueblo en Gilgal trajo Su castigo sobre ellos, aunque Él los amaba. Y en este momento les estaba diciendo: "Y esto debería ser una advertencia para vosotros. Os castigaré otra vez, y llegaréis a la conclusión de que no os amo más". Y en el versículo 16, leemos:

"Efraín fue herido, su raíz está seca, no dará más fruto. Aunque engendren, yo haré morir el precioso fruto de su vientre."

El juicio de Dios iba a venir no solo sobre el fruto de la tierra, sino también sobre el nacimiento de los hijos. Y el versículo 17, último de este capítulo 9 de Oseas, dice:

"Mi Dios los desechará porque ellos no lo oyeron, y andarán errantes entre las naciones."

Dios dijo que Él los expulsaría de la tierra y ellos andarían errantes entre las naciones, es decir, que serían viajeros nómadas entre las naciones. Las diez tribus como tales no regresaron después del cautiverio. Es cierto que regresaron con el pueblo de Judá como una población mezclada, y se dispersaron por la tierra. En realidad, encontramos que José y María, que eran miembros de la tribu de Judá, estaban viviendo en la zona norte, en Galilea. Hubo una gran dispersión incluso en aquella tierra cuando ellos regresaron después del cautiverio en Babilonia, así que hoy, el judío término medio no podría decirnos a qué tribu pertenece. Y así llegamos al

Oseas 10

Nos encontramos en una sección en la que Dios pronunció Su juicio sobre Israel. En este capítulo descubrimos algo más que Israel estaba haciendo que traería el juicio de Dios sobre ese pueblo.

Vamos a leer entonces el versículo 1 de este capítulo 10 de Oseas, que inicia un párrafo que hemos titulado:

Israel se convertiría en una viña que no produciría fruto

"Israel es una frondosa viña que da de sí abundante fruto. Cuanto más abundante era su fruto, más se multiplicaban los altares; cuanto mayor era la bondad de su tierra, mejor hacía sus ídolos."

Él no estaba diciendo aquí que Israel era una viña que no producía fruto, porque durante este período Israel era un pueblo muy próspero. Dios estaba aún siendo bueno con ellos, aunque les estaba advirtiendo del inminente juicio. La frase que da de sí abundante fruto significa que Israel era una viña que se estaba vaciando a sí misma de su fruto ---simplemente arrojando fruto sobre el pueblo. Es que, aunque Dios había hecho a Israel un pueblo próspero, no estaba recibiendo el mérito por ello. Sus zonas urbanas estaban creciendo, estaban edificando viviendas de varios tipos y, como resultado, pensaron que todo iba bien. Su prosperidad los estaba atando a su verdadera condición.

Dice aquí: Cuando más abundante era su fruto, más se multiplicaban los altares. A medida que la población aumentaba, también aumentaban las imágenes. En otras palabras, su pecado se incrementó junto con el crecimiento de la población.

Y a través de la historia podemos comprobar que la prosperidad y el poder han enceguecido a muchas naciones que brillaron intensamente en la escena mundial, pero de las que hoy solo quedan escombros y ruinas, lo cual revela que el juicio de Dios cayó sobre ellas.

La figura de la viña nos recuerda lo que el Señor Jesús dijo en el Evangelio de Juan, capítulo 15, a sus discípulos judíos en el aposento alto de una casa: Les dijo, "Yo soy la vid verdadera". Él estaba diciendo que hasta ese momento, habían pensado que la identificación de ellos con la nación les daba acceso a Dios y una relación con Él. Ahora, esto ya no era cierto. El Señor Jesús estaba comenzando a llamar a un pueblo que se reuniera alrededor de Su nombre. Él sería la cabeza, y la Iglesia que estaría formando, sería Su cuerpo. Cuando Jesús dijo Yo soy la vid verdadera quiso decir que Su pueblo ya no adoraría por medio del templo, sino que vendría por medio de Él al Dios vivo.

Bien, estimado oyente, con estas palabras concluimos el estudio del versículo 1, de este capítulo 10, de Oseas. Continuaremos, Dios mediante, con este tema en nuestro próximo programa. Pero, antes le sugerimos leer todo el capítulo 10 de este libro de Oseas para estar así mejor informado de lo que consideraremos en nuestro próximo estudio. Porque le invitamos cordialmente a continuar acompañándonos en nuestro recorrido por las páginas de la profecía de Oseas, este importante profeta del Antiguo Testamento.

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