Estudio bíblico de Santiago 1:12-13

Santiago 1:11-13

Continuamos hoy, nuestro recorrido por la epístola del apóstol Santiago. Nos encontramos en nuestro estudio del primer capítulo de esta epístola. Y en este capítulo, tenemos ante nosotros las pruebas de la fe. Hemos podido apreciar que tenemos en los tres primeros capítulos tenemos una verificación de la fe genuina. Dios examina nuestra fe por medio de pruebas, tema que el autor expuso en los primeros doce versículos de este capítulo 1. Aún nos encontramos en esta sección de este capítulo y esperamos completarla hoy.

Cuando estudiamos el libro de Proverbios, lo comparamos con un joven que está examinando el catálogo que ha recibido de diferentes universidades, entre las cuales se encuentra la universidad de la sabiduría. Bien, aquí en la Epístola de Santiago encontramos una escuela diferente -la escuela de las pruebas y dificultades en la vida cristiana. Esta es la escuela en la que la mayoría de nosotros nos encontramos en la actualidad. Dios quiere conducir a todos aquellos que le pertenecen hacia una madurez plena como cristianos, y tiene muchas pruebas para hacerlo. Él prueba a todos Sus hijos para ver si son o no genuinos, para eliminar a los que son falsos, es decir, que solo son creyentes en apariencia. Él también quiere proporcionar seguridad y certeza a Sus hijos. No deberíamos considerar nuestras pruebas y dificultades como una evidencia de que no somos Sus hijos, sino más bien como una prueba positiva de nuestra fe. Estimado oyente, si usted no estuviera teniendo algunas dificultades hoy, podríamos poner en duda su salvación; si usted está teniendo problemas, ello es un buen indicio de que usted pertenece a Cristo. Mientras Dios tiene muchas metas y objetivos en Sus pruebas, la que Santiago ha enfatizado aquí es la paciencia. Dios no solo quiere darle a usted pruebas de que es un verdadero hijo Suyo; también quiere producir paciencia en su vida.

Ya lo dijo Santiago al principio de su carta, en el versículo 3 de este primer capítulo, al escribir: sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Alguien dijo acertadamente lo siguiente: "sin dolor, no hay bálsamo; sin espina no hay trono; sin amargura no hay gloria; sin cruz no hay victoria". Hasta aquí la cita.

Otra persona ha expresado el siguiente pensamiento: "Si debo llevar una carga, Cristo me llevará. A veces tenemos que ser humillados antes de poder elevar nuestra mirada. En cuanto a nosotros mismos, somos débiles, incluso cuando somos fuertes. En Cristo somos fuertes, aun donde seamos débiles. Lo importante no es cuánto tiempo vivirá usted, sino como va a vivir". Es importante tener esta perspectiva.

Muchas personas se preguntan por qué tienen que soportar una experiencia en particular. Hace varios años recibimos una carta de un hombre cristiano que nos contó la siguiente experiencia: "Mi esposa ha estado enferma durante los últimos 20 años y ha permanecido paralizada por 10 años a causa de la enfermedad de Parkinson. No hay ninguna esperanza de que ella pueda salir del hospital. ¿Cómo puede un Padre amante hacer sufrir y permitir a una persona vivir de tal manera? Yo sé que ella ama al Señor". Este hombre estaba verdaderamente preocupado. Él no tenía una respuesta para su problema, y tampoco nosotros la teníamos. No pudimos decirle por qué estaba ocurriendo esta desgracia, pero sí le dijimos que había un propósito en esta durísima prueba, y que Dios estaba realizando algo en la vida de su esposa y en la de él. Eso lo podemos apreciar ahora al llegar al versículo 12 del primer capítulo, de esta epístola de Santiago. Dejamos nuestro estudio anterior en el versículo 11, y continuamos ahora, leyendo lo que dice el versículo 12:

"Bienaventurado el hombre que soporta la tentación, porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida que Dios ha prometido a los que lo aman."

Otra versión utiliza, como vemos, la palabra "prueba" en vez de "tentación" y dice lo siguiente: "Bienaventurado el hombre que persevera bajo la prueba" "Tentación es la misma palabra que habíamos tenido en el texto antes, y que a veces fue traducida como "prueba", El término "tentación" es una buena traducción si uno la entiende en el buen sentido, como veremos más adelante en este mismo capítulo.

Leamos nuevamente el versículo 12: Bienaventurado el hombre que soporta la tentación, porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida que Dios ha prometido a los que lo aman. Las pruebas constituyen uno de los métodos de Dios para desarrollar en nosotros la fe cristiana. Ésta es Su forma de hacer posible que crezcamos y desarrollemos paciencia en nuestras vidas aquí en la tierra, también ha pensado algo para el futuro -aquí llamado "la corona de vida."

Las pruebas de cualquier clase que sean, pero especialmente si se trata de una grave desgracia o tragedia, tiene la tendencia a producir en la persona sentimientos de pesimismo y desesperanza. No culpamos al esposo por sentirse como se sentía ante su esposa, que permanecía hospitalizada por tantos años y enferma del mal de Parkinson. No nos extraña que se preguntara por el "por qué" de esa desgracia. Pero el hijo de Dios puede tener la confianza de que Dios está haciendo algo así por una razón determinada, y que tiene un propósito en todo ese doloroso proceso.

Sin embargo una persona normal de este mundo, es decir una persona que no tenga una relación con Dios, ante desgracias de esta o cualquier naturaleza, normalmente se hunde bajo las olas de la adversidad. Incluso cuando una persona esté en lo mejor de su vida, esa misma vida puede lograr que esa persona sea pesimista. ¡Cuántos cínicos y escépticos hay en la actualidad! ¡Hay tantas personas dominadas por la amargura, aunque lo tengan todo! Hay una verdadera epidemia de suicidios más evidente en algunos países que en otros. El suicidio afecta especialmente a adolescentes, mientras que otros miles de adolescentes optan por abandonar la vida en sociedad. ¿Y por qué? Porque no tienen una meta en la vida y entonces no le encuentran sentido al vivir y a todo lo que ven en la sociedad. Un comentarista de noticias conocido por su sensibilidad hizo el siguiente comentario: "En épocas de depresión económica, la gente tenía una voluntad de vivir y ocurrían pocos suicidios. Pero en la actualidad, cuando los jóvenes tienen más oportunidades que nunca, un elevado número de ellos prefiere morir."

Ahora cuando la fe es probada y rodeada por la oscuridad, y las olas son altas y amenazadoras, y todo parece perdido, el hijo de Dios sabe que éste no es el fin. Puede tener todo un tono oscuro de tristeza, pero más tarde, después, se transformará en gloria. El salmista dijo en el Salmo 30, versículo 5: Por la noche durará el lloro y a la mañana vendrá la alegría. Y aquí en la carta de Santiago, se nos dice: Porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman.

Hemos observado que las personas que han sufrido mucho han iniciado una relación más cercana, más íntima con el Señor Jesucristo. Mucho se ha escrito en cuanto a esto, y alguna persona lo ha expresado de la siguiente manera: "¿No hay otro camino, oh Dios, sino a través del dolor, la tristeza, y la pérdida, para grabar la semejanza de Cristo en mi alma? ¿No hay otro camino sino la cruz? Y entonces, una voz calma mi alma como calmó las olas del Mar de Galilea. ¿No puedes soportar el calor del horno de fuego si yo camino entre las llamas contigo? Yo llevé la cruz. Conozco muy bien su peso. Yo bebí de la copa que te presento a ti. ¿No me puedes seguir por donde te guío? Yo te daré la fuerza. Apóyate totalmente en mí."

O sea que el sufrimiento puede llevar a un individuo a tener una relación de amor con Cristo. Y le impulsa a mirar hacia ese día en el futuro, cuando él será llevado a la presencia del Señor Jesús, quien le entregará la corona de vida.

Pensemos por un momento en esto. ¿Qué es la corona de vida? Bueno, hay muchas coronas mencionadas en la Biblia que son dadas como recompensa a los creyentes. Una corona no equivale a la salvación, pero representa un premio que se entregará a ciertas personas. Al oír hablar de premios por los cuales las personas luchan denodadamente, sometiéndose por largos años a duras disciplinas, seguramente todos pensamos en los Juegos Olímpicos, y en lo que significa para un deportista ganar una medalla de oro en las Olimpiadas. Por ello es una prometedora esperanza para aquellos que estén pasando por una dura experiencia a nivel personal, o que la viven de cerca porque un ser querido la sufre, el escuchar estas palabras que hemos leído y que repetimos: recibirá la corona de vida que Dios ha prometido a los que le aman.

Pero hay que reconocer que las pruebas lo acercarán a usted al Señor, o lo alejarán de Él. Muchos cristianos se convierten en personas amargadas, resentidas. Estimado oyente, no va a ser una experiencia agradable llegar algún día a la presencia de Cristo si usted ha permitido que la misma experiencia que su Padre celestial estaba usando para desarrollar su carácter y llevarle a una relación más cercana con el Señor Jesucristo, le convirtió en un creyente amargado y resentido. Todos tendremos que pasar por pruebas, pero va a haber una corona de vida para aquellos que perseveren bajo la prueba.

Hemos leído bastante sobre las coronas que se mencionan en la Biblia. Presentaremos una interpretación simple de lo que pensamos sobre la corona de la vida. En la Biblia encontramos que hay diferentes clases de castigo para los perdidos. Parece haber grados de castigo para los que se pierden. De la misma manera, hay grados de recompensa para los creyentes. No esperamos recibir el mismo premio que un hombre como el apóstol Pablo u otros destacados miembros de la iglesia recibirán. Pero seguramente será un gran honor el recibir algún premio de manos del Señor mismo. Creemos que la corona de vida es aquello que puede llevarle a uno a tener una relación más cercana con el Señor Jesucristo, mucho más que cualquier otra cosa podría hacerlo.

En el libro de Apocalipsis capítulo 20 y versículo 17, se habla acerca del Señor entregando a cada uno de los Suyos una piedrecita con un nombre escrito en ella. Hemos supuesto que ese detalle significaba que Él nos dará a cada uno un nuevo nombre. Bueno, no creemos que éste sea el significado del "nombre nuevo" mencionado en el Apocalipsis. Por lo que hemos podido deducir, el nombre nuevo del cual se habla en el Apocalipsis significa que Dios va a darnos a cada uno una piedra sobre la cual estará escrito el nombre de Cristo que se aplique a nuestra experiencia con Él. Para usted, significa algo especial, diferente de lo que pueda significar para alguien más. En otras palabras, el Señor Jesús significa algo para usted que no significa para mí. Y Él tiene un significado personal para mí que no tiene para usted.

Hay cierto momento en nuestra vida cuando nos encontramos en una encrucijada en el camino y tenemos que tomar decisiones importantes. Un momento en que, de rodillas tenemos que decidir si seguimos al Señor o no lo seguimos. Un momento en el cual somos conscientes de que necesitamos Su ayuda y Su fuerza tomar una decisión, Y así, frente a otras decisiones trascendentales de la vida. Como resultado de esas oraciones, de esos encuentros a solas con el Señor, Él significa algo para mí que seguramente no significa para usted. Y usted, por su parte, ha tenido hermoso momentos de comunión y compañerismo con Él que yo no he experimentado. Creemos que el nombre nuevo escrito sobre una piedra va a reflejar lo que Cristo significa personal y especialmente para usted, para mí, y para cada uno de los creyentes.

Nuestra conclusión es, pues, que la corona de vida significa que usted va a tener un grado de vida en el cielo que otra persona no tendrá. Hay muchas personas que han pasado a través de este mundo y que no han hecho nada para Dios. Damos gracias a Dios que hubo un ladrón que estuvo allí sobre la cruz y que se volvió a Cristo, pero no nos podemos imaginar que él reciba una recompensa grande, especialmente cuando uno lo compara con el apóstol Pablo. Imaginémonos como será aquel día en que el apóstol Pablo y muchos héroes de la fe de la Biblia y de todos los tiempos reciban su corona de vida.

Pablo estaba muy interesado en la corona de la vida, interés que también tenía el apóstol Santiago. Así que habrá una corona de vida. Sin embargo, usted no podrá recibirla hasta que haya estado en la pista de carreras de la vida cristiana, y haya vivido la experiencia cristiana en la vida real, en la vida diaria, y en las diversas esferas en que actúe. Si usted puede vivir para Dios aquí en la tierra, estimado oyente, algún día Él tendrá una corona de vida para usted. Ese objetivo es como una meta a la cual tenemos que mirar con expectativa.

Cuando pensamos en las pruebas de la vida no olvidemos que ellas son pasajeras, no son permanentes. Una vez que cumplen el propósito que Dios tiene al permitirlas, pasarán y pronto se transformarán en un recuerdo lejano.

Y así, Santiago usó el mismo argumento para advertir a los ricos, cuando escribió, en los versículos 10 y 11; Él pasará como la flor de la hierba. Cuando sale el sol con calor abrasador, la hierba se seca, su flor se cae y perece su hermosa apariencia. Así también se marchitará el rico en todas sus empresas. La flor puede hoy parecerle hermosa, estimado oyente. La vida puede ser maravillosa, pero la flor se está marchitando y sus riquezas no le librarán. Algún día usted se encontrará ante el Señor Jesucristo. Cada ser humano estará un día ante Él -los no creyentes estarán ante Dios en el juicio del Gran Trono Blanco. Así también los creyentes, llamados la iglesia, irán con antelación al tribunal de Cristo para ver si recibirán o no la corona de vida. Yo no sé lo que usted piensa o espera, pero a mí me agradaría recibir esa corona que ofrece a aquellos que, después de haber soportado y resistido las pruebas de la vida, le aman.

Vamos a entrar ahora en otra sección de este libro de Santiago, y veremos que:

Dios no pureba la fe con el mal

Esta sección se extiende desde el versículo 13 hasta el 21 de este primer capítulo. La palabra "tentación" se usa en dos sentidos: hablando de las pruebas o las dificultades, como vimos en el versículo 12, y hablando de la provocación al mal, como vemos en los versículos 13 y 14. Santiago se dispuso entonces a hablar sobre la tentación, en el sentido de tentación a hacer el mal. Algunos dicen que el Señor les probó, cuando en realidad no fue el Señor en absoluto. Dios no puede ser tentado por el mal, y Él no tienta a nadie con el mal. Santiago trató aquí un tema que es muy importante que los hijos de Dios entiendan, porque con frecuencia culpan a Dios por muchísimas cosas que suceden en sus vidas y de las cuales Él no es responsable. Leamos entonces el versículo 13 de este primer capítulo de Santiago:

"Cuando alguno es tentado no diga que es tentado de parte de Dios, porque Dios no puede ser tentado por el mal ni él tienta a nadie"

En los versículos precedentes hemos visto que Dios prueba a Sus propios hijos, pero en este punto Santiago dejó bien claro que Dios nunca prueba a los hombres con el mal y con el pecado. Por eso declaró enfáticamente Cuando alguien es tentado no diga que es tentado de parte de Dios. Observemos que Santiago ya no estaba usando la palabra "tentación", como lo hizo anteriormente. A partir de aquí estaba usando el verbo: él estaba hablando de la acción.

La propensión natural de la humanidad es culpar a Dios por sus propias torpezas, de todas sus manías, de todos sus defectos, fracasos e impureza. Desde el mismo principio, desde el momento de la caída del hombre, esta tendencia se ha mantenido. Adán dijo en Génesis capítulo 3, versículo 12, la mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí ¡él realmente escurrió el bulto! Y la mujer hizo lo mismo, porque dijo (como leemos en el versículo siguiente, el 13) La serpiente me engañó, y comí. En realidad, los tres eran responsables de lo ocurrido, es decir, la serpiente, Eva y Adán.

Estimado oyente, debemos interrumpir nuestro estudio, continuaremos con nuestro estudio en nuestro próximo programa. Le invitamos para que continúe acompañándonos en este recorrido por el resto del capítulo 1 del apóstol Santiago, y le sugerimos que usted lea por sí mismo este capítulo, repasando lo que hemos considerado y avanzando por los versículos siguientes, que aún no hemos examinado.

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