Estudio bíblico de 1 Pedro Introducción

1 Pedro - Introducción - 1:1

Comenzamos hoy nuestro estudio, amigo oyente, en la primera epístola del Apóstol Pedro. En primer lugar diremos algo sobre

El escritor

El autor se presentó de la siguiente manera en al capítulo 1, versículo 1: Pedro, apóstol de Jesucristo,

Pedro fue calificado como un pescador ignorante, pero ninguna persona que haya pasado 3 años en la escuela de Jesús podría ser considerado un ignorante. Las epístolas de Pedro confirman esta afirmación. Pedro, trató temas de doctrina y desarrolló temas importantes. En los primeros versículos expuso las grandes doctrinas de la elección, la presciencia, la santificación, la obediencia, la sangre de Cristo, la Trinidad, la gracia de Dios, la salvación, la revelación, la gloria, la fe y la esperanza. Uno no podría acumular tanta doctrina en unos pocos versículos. La forma en la que él abordó estos temas reveló que de ninguna manera fue un pescador ignorante.

Al leer estas epístolas uno puede apreciar el gran cambio que tuvo lugar en la vida de Pedro. En el pasado había sido impetuoso, pero en este momento era paciente. Cuando se encontró por primera vez con Jesús era imprudente, torpe, y hablaba atropelladamente, Nos imaginamos que cuando Jesús le vio, le dijo: "Ahora eres una persona muy débil, pero de ti yo voy a hacer un hombre firme como una roca. Y tú serás edificado sobre el fundamento de Jesucristo, que es la Roca". Pedro dejó bien en claro que el Señor Jesús era la roca sobre la cual se edificaba la iglesia. Es interesante que, aunque su nombre significa "roca", él dijo que todos los creyentes son también pequeñas rocas. En esta primera carta, capítulo 2, versículo 5, escribió: 5vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual. Fue como si él dijera que cada creyente es como un Simón Pedro. El apóstol nunca adoptó una posición elevada, como podremos ver en sus epístolas. Al comenzar su epístola, se presentó como un apóstol ---era simplemente uno de ellos. Aunque siempre que los apóstoles fueron mencionados su nombre figuró en el primer lugar de la lista, y aunque el Señor lo eligió para que predicara el primer sermón del Día de Pentecostés, él no se sintió elevado por encima de los demás apóstoles.

Ahora, con respecto a la

Fecha de escritura de la carta

Pedro escribió sus cartas después de que Pablo hubiera escrito las suyas, entre los años 64 y 67 D.C., después que el sangriento Nerón hubiera llegado al trono y cuando la persecución contra los cristianos estaba comenzando. De acuerdo con la tradición, Pedro mismo sufrió el martirio. Ahora vamos a considerar el

Lugar de escritura

Aquí destacamos el pasaje del capítulo 5, versículo 13, que dice: 13La iglesia que está en Babilonia, elegida juntamente con vosotros, y Marcos mi hijo, os saludan. Algunos han creído que Babilonia fue aquí usada en una forma simbólica o en un sentido metafórico, que Pedro se estaba refiriendo a Roma. Sin embargo, no hay motivos para creer que él usó el nombre de la ciudad de Babilonia en un sentido metafórico. Pedro fue un apóstol que no escribió de una manera simbólica, como lo hizo el apóstol Juan en el libro de Apocalipsis. Pedro escribió de una forma práctica y directa. El descendió al nivel de la vida diaria. Creemos que si en este pasaje él se hubiera referido a Roma, habría escrito el nombre de la ciudad.

Según nuestra opinión, Simón Pedro nunca fue a Roma. Creemos que él estaba en Asia Menor, que era el gran corazón del Imperio Romano, aunque él no fue el apóstol que abrió ese territorio a la obra evangélica. Pensamos que él siguió al apóstol Pablo. Pablo nunca hubiera ido a Roma si Pedro hubiera ido antes que él a predicar el Evangelio allí, porque Pablo dejó bien en claro que él fue a lugares en los cuales el Evangelio no había sido predicado antes. Y ya que Roma estaba en el itinerario de Pablo, parece obvio concluir que Pablo, y no Pedro, fundó la iglesia de Roma.

Ahora, otro argumento válido para indicar que Pedro estuvo en Babilonia, antes que en Roma, está basado en la lista de lugares a los cuales se dirigió. En el versículo 1 de esta carta, leemos que ésta fue dirigida a los expatriados de la dispersión en Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia. Todos estos lugares están situados en Asia Menor (que es el área donde está situada Turquía en la actualidad). Al enumerarlos, él se estaba moviendo de este al oeste. Esto sugiere que el escritor se encontraba en el este en el momento de escribir esta carta. La forma natural y ordinaria de enumerar lugares geográficos es comenzar la lista desde el punto en que uno se encuentra. Al enumerar los nombres desde el este hasta el oeste, parece lógico suponer que estaba literalmente en la ciudad de Babilonia.

Después del cautiverio en Babilonia, solo un pequeño grupo de judíos regresó a su tierra ---en realidad, eran menos de 60.000. Así que aun había una gran colonia de judíos en Babilonia. Otros judíos también habían huido a Babilonia cuando comenzó en Roma una gran persecución promovida por el emperador Claudio. Por ejemplo, sabemos que Priscila y Aquila huyeron de Roma dirigiéndose hacia Corinto. Y muchos otros huyeron a Babilonia, porque hubo una persecución de cristianos y judíos. Ya que sabemos que el ministerio del apóstol Pedro estaba enfocado principalmente a los judíos, parece lo más lógico deducir que él sirvió a las colonias de Asia Menor, y especialmente, a la de Babilonia. Esta era aun una gran ciudad situado junto al Río Éufrates, y muchos de los judíos habían permanecido allí después del final del cautiverio.

A pesar del hecho de que Papías mencionó que la muerte de Pedro tuvo lugar en Roma, no hay evidencias históricas de peso para esta suposición. No vemos razón para descartar la realidad de que Simón Pedro fue el apóstol para trabajar con aquellos de la nación de Israel que se habían dispersado por otras regiones. Así, pues, creemos que Pedro se dirigió hacia el este, mientras que Pablo fue en dirección al oeste. A continuación examinaremos el

Tema

de esta carta. El gran tema de esta epístola de Pedro es la esperanza cristiana en tiempos de sufrimiento. Aunque Pedro se ocupó de las principales doctrinas y expuso temas importantes, no escribió con un estilo frío, insensible. Él ha sido llamado el "Apóstol de la esperanza", mientras que Pablo ha sido llamado el "Apóstol de la fe", y Juan ha sido llamado el "Apóstol del amor". Esta carta puso un gran énfasis sobre la esperanza, pero creemos que la palabra que expresa el tema de esta epístola es "sufrimiento". Pedro también enfatizó la gracia de Dios y algunos expositores Bíblicos creen que ése fue el énfasis principal. Sin embargo, la palabra "sufrimiento" y algunas palabras afines que se mencionan con él aparecen 16 veces en esta carta. La palabra "esperanza" está siempre ligada al sufrimiento. Por lo tanto, creemos que sería apropiado decir que el tema de esta primera carta, es la esperanza cristiana en tiempos de sufrimiento.

El apóstol Pedro tuvo mucho que decir sobre el sufrimiento de Cristo. El sufrimiento de Cristo fue tratado por el escritor de la carta a los Hebreos y por el apóstol Santiago en su carta. Los profetas también se ocuparon de este tema. Sin embargo, Pedro enfocaría este tema de una forma un poco diferente.

Pedro habló como fruto de una rica experiencia. El Dr. Leighton, en su libro "Un comentario práctico sobre Primera Pedro", hizo un comentario oportuno que se aplica a Simón Pedro. Dijo el citado autor: "Es algo frío y sin vida hablar de cosas espirituales en un simple informe; pero cuando las personas pueden hablar de ellas como propias ---teniendo parte e interés en ellas, y alguna experiencia de su dulzura--- el disertar sobre ellas está animado con un afecto apasionado: no se pueden mencionar sino como algo que sale directamente del corazón y son asimiladas con tal alegría como si estuvieran obligadas a desahogarse en alabanzas". Hasta aquí lo dicho por el Dr. Leyton.

Por esta razón, Simón Pedro, mientras escribió sobre el sufrimiento, enfatizó la alegría.

Esto nos impulsa a decir algo importante sobre algunos predicadores jóvenes. En la actualidad tenemos grandes expositores jóvenes de la Biblia y damos gracias a Dios por ellos. Sin embargo, al escuchar a algunos de ellos, somos de la misma opinión que la expresada por el Dr. G. Campbell Morgan. Este y su esposa fueron en cierta ocasión a escuchar a un joven predicador en cuyo ministerio estaban interesados. Era elegante y elocuente. Después de escucharle, la esposa del Dr. Morgan simplemente no podía ocultar sus elogios a este joven y dijo "Por cierto que es un gran predicador". Y como observó que el Dr. Morgan no le respondía, le preguntó directamente, "¿No crees que es un gran predicador?" Y el Dr. Morgan respondió: "Será un gran predicador después que sufra". Y así pasó el tiempo y aquel joven predicador descubrió en su experiencia personal el costo de pertenecer a Cristo. Pasó por persecución, experimentó problemas en su congregación y un día tuvo que contemplar como enterraban a uno de sus hijos. Así que después de cierto tiempo, el Dr. Morgan y su esposa fueron a escucharle otra vez, porque estaban muy interesados en ese joven predicador. Cuando salieron de la reunión, la esposa del Dr. Morgan no quiso hablar mucho porque tenía temor que él volviera a hacer un comentario cáustico sobre lo que ella dijera. Pero al fin le preguntó sobre su opinión, y entonces el Dr. Morgan le respondió que aquel joven se había convertido en un gran predicador. Es que el sufrimiento había marcado la diferencia.

El autor de estos estudios bíblicos, el Dr. J. Vernon McGee decía que cuando él era un joven pastor hablaba mucho sobre el tomar una posición firme a favor de Cristo, y acerca del sufrimiento. Él acostumbraba a ir al hospital para estrechar la mano de los enfermos, orar por ellos y decirles que el Señor estaría con ellos. O sea que estaba cumpliendo con los requisitos de su profesión como predicador, diciéndoles a los demás verdades que él no había comprobado en su propia experiencia, aunque creía en esas verdades. Pero llegó el día en que él mismo tuvo que ir él al hospital, y entonces otro predicador vino a conversar y a orar con él. Y entonces, el Dr. McGee le pudo decir que él había hecho lo mismo antes con otros enfermos, diciéndole a la gente que Dios iba a estar con ellos. Además le dijo al predicador que lo visitaba: "Al finalizar su visita, usted va a salir de aquí, pero yo voy a permanecer en este hospital, y voy a descubrir si lo que le he estado diciendo a la gente es nada más que una teoría, o es verdad. Y estimado oyente, uno descubre que es cierto, y entonces, ya no se trata de una simple teoría. Lo sabemos por el hecho de que la Palabra de Dios la afirma y por el hecho de que la hemos experimentado en carne propia. Ya no es necesario discutir con la gente en cuanto a estas cosas porque uno sabe que son ciertas. Uno no necesita discutir con nadie en cuanto a si la miel es dulce o no lo es. Y es dulce, y no es necesario discutir en cuanto a eso. Si usted no cree que es dulce, bueno, eso es asunto suyo. Pero en cuanto a nosotros, sabemos que es dulce porque la hemos probado. Ese es el conocimiento que surge de la experiencia.

Simón Pedro iba a presentarnos su teoría del sufrimiento. Iba a hablarnos de su propia y tremenda experiencia, y para todos sería hermoso que se convierta en su experiencia y en mi experiencia.

Hemos dividido esta epístola de la siguiente manera. La primera división del libro se titula "El sufrimiento y la seguridad de los creyentes" y abarca los primeros nueve versículos del capítulo uno. Veremos que el resultado es la alegría.

La segunda división, en el capítulo 1, versículos 10 al 25, se titula "El sufrimiento y las Escrituras". Aquí veremos que el sufrimiento produce santidad en la vida del creyente.

Después, en los capítulos 2 al 4, tenemos la tercera división, titulada El sufrimiento y el sufrimiento de Cristo". En el capítulo 2, el sufrimiento produce separación. En el capítulo 3, produce conducta cristiana. Y esa conducta se manifiesta en el hogar (3:1-7) y en la iglesia (3:8-17). En el capítulo 3:18-22 vemos que el sufrimiento de Cristo fue predicado por el Espíritu en los días de Noé. Además, en el capítulo 4 veremos que el sufrimiento produce obediencia a la voluntad de Dios.

La cuarta y última división se encuentra en el capítulo 5 y se titula "El sufrimiento y la segunda venida de Cristo". En primer lugar produce servicio y esperanza (5:1-4) y en segundo lugar, produce humildad y paciencia (5:5-14). Llegamos así al

1 Pedro 1 - El sufrimiento y la seguridad de los creyentes

Muchas personas nunca han tenido el sentimiento de seguridad en su salvación. La seguridad del creyente es una doctrina que siempre hemos creído, aunque nos llevó mucho tiempo llegar a ese sentimiento de seguridad de nuestra propia salvación. Así que muchos creyentes no están seguros de su salvación. ¿Por qué? Porque el sufrimiento y la seguridad del creyente van juntas. ¿Y sabe usted lo que esta experiencia produce? Pues produce alegría; ¿puede usted imaginarlo?

Leamos ahora el primer versículo, que está cargado de significado:

"Pedro, apóstol de Jesucristo, a los expatriados de la dispersión en el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia"

En primer lugar, hablamos de su nombre. "Petros", que significa piedra. El día de Pentecostés había quedado atrás y él sabía lo que era adoptar una postura a favor de Cristo. Había sido arrestado y puesto en la cárcel. Había sido amenazado y era consciente de que en el futuro le esperaba la crucifixión, es decir, una muerte sobre una cruz. Pedro era un hombre que sabía de qué estaba hablando.

Aquí el escritor se presentó como Pedro, apóstol de Jesucristo. Aunque él encabezó la lista de los apóstoles, él no había de ser colocado por encima de los otros apóstoles. Cuando el apóstol Pablo fue a Jerusalén para consultar a los apóstoles, habló con Pedro, Santiago y Juan. Dijo que ellos parecían ser columnas de la iglesia, pero Pablo no aprendió de ellos el Evangelio. Pablo dejó bien en claro que él recibió el Evangelio directamente de Jesucristo y por revelación. En ningún momento pretendió ser superior. El fue un apóstol y dada más.

Y continuó diciendo el apóstol Pedro en este versículo 1: a los expatriados de la dispersión en el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia. El estaba escribiendo a los extranjeros que se habían dispersado por todo el Imperio Romano. Eran los judíos, llamados "la diáspora" porque ya no se encontraban en las tierras de Palestina. Debido a la persecución y a otros factores, se habían establecido por todo el imperio. Si usted consulta un mapa, verá que todos estos lugares están en Asia Menor, es decir, en el área donde en la actualidad se encuentra Turquía. Recordemos que Pablo, en su segundo viaje misionero, intentó ir a Bitinia, pero el Espíritu de Dios no le permitió ir allí. Tenemos la seguridad de que el apóstol Pedro ya había predicado el Evangelio allí y que el Espíritu Santo quería que el apóstol Pablo fuera a personas que no habían escuchado el Evangelio. Pablo era el apóstol para los no judíos, y Simón Pedro era el apóstol para los israelitas que se habían vuelto a Cristo.

Bien estimado oyente, nuestro tiempo ha llegado a su fin. Ha sido un placer contar con su compañía y le invitamos a acompañarnos en esta nueva etapa que hemos comenzado hoy, y en la cual recorreremos el texto de la primera carta del apóstol Pedro. Mientras esperamos el momento de nuestro próximo encuentro, le sugerimos lea hasta el versículo 6 de este primer capítulo, para familiarizarse con el contenido de este párrafo del primer capítulo, que nos habla del sufrimiento y la seguridad de los creyentes.

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