Estudio bíblico de Amós 2:1-9

Amós 2:1-9

Estimado oyente, continuamos recorriendo el libro del profeta Amós y hoy nos corresponde comenzar con el capítulo 2. Desde el capítulo 1, versículo 3, hemos estado examinando los mensajes proféticos del juicio de Dios contra las naciones vecinas de Israel: nos referimos a Siria, Filistea, Fenicia, Edom, y Amón. Hoy veremos el último de estos mensajes proféticos: el dirigido contra Moab, en los versículos 1 al 3 de este segundo capítulo, e iniciaremos la segunda gran división de esta profecía de Amós, titulada "El juicio contra Judá e Israel", que abarcará desde el versículo 4 de este capítulo, hasta el capítulo 6, versículo 14. Comencemos entonces nuestra lectura del primer versículo de este segundo capítulo, que comienza a presentarnos el

Juicio contra los moabitas

"Así ha dicho el Señor: Por tres pecados de Moab, y por el cuarto, no revocaré su castigo: porque quemó los huesos del rey de Edom hasta calcinarlos."

Consideramos que aquel hombre, Amós, fue un gran predicador. No hubo otro como él. Como orador, usó expresiones poco comunes. Ya hemos aclarado que la expresión por tres pecados de Moab, y por el cuarto fue una forma de expresar que había muchas transgresiones ante Dios y como era habitual en él, solo mencionó específicamente uno de ellos.

Aquí la acusación contra Moab fue que quemó los huesos del rey de Edóm hasta calcinarlos. El juicio contra aquel pueblo fue por haber demostrado tener un terrible espíritu de venganza. Los Moabitas habían ganado una victoria a sus enemigos, los Edomitas, y habían matado a su rey. Uno habría pensado que para aquellos tiempos esta acción resultaría suficiente pero ellos quemaron los huesos del rey de Edom hasta calcinarlos. Es decir, que llevaron hasta lo indecible su espíritu de venganza y entonces Dios dijo que los juzgaría por ello. Continuemos leyendo los versículos 2 y 3 de este segundo capítulo de Amós:

"Prenderé fuego a Moab y consumirá los palacios de Queriot; y morirá Moab en el tumulto, con estrépito y sonido de trompeta. Quitaré al juez de en medio de él y mataré con él a todos sus príncipes, dice el Señor."

Aquí nos llama la atención la frase morirá Moab en el tumulto. Es decir que terminarían como nación de golpe, repentinamente. Este orgulloso pueblo sería llevado a la misma extinción más tarde por el rey Nabucodonosor. A partir de ese momento, ya no pudieron encontrarse Moabitas.

Pero es interesante destacar que muchos años antes, y de esta nación tan pagana salió una mujer muy hermosa, una mujer tierna llamada Rut, quien llegó a ser la esposa de Booz. Su historia quedó registrada como uno de los libros más hermosos que tenemos en la Biblia. Y ella figuró en la línea de descendencia que conduciría hasta Jesucristo. Resultó significativo que procediera de un pueblo como Moab. Este pueblo era realmente pagano, con un comienzo histórico triste y lamentable, así como vivirían un triste y trágico final como nación. Pero la historia de Ruth reveló lo que la gracia de Dios puede hacer en la vida de un creyente si éste permite que esa gracia actúe en su vida. Y ahora llegamos a un nuevo párrafo titulado

El juicio contra Judá por despreciar la ley

Entonces Amós se dirigió a la nación de Israel con un método opuesto al que los otros profetas usarían más tarde. Ellos siempre mencionarían el juicio de Dios sobre Israel y después el juicio contra las naciones que se encontraban a su alrededor. Sin embargo, Amós se había ocupado de estas naciones primero, y después se dirigió a Israel, contra cuyo pueblo el juicio de Dios sería mayor. La razón para un juicio más severo era bastante obvia: el privilegio siempre crea responsabilidad. A mayor luz de revelación que uno recibe, corresponde una mayor responsabilidad ante Dios. Es evidente que usted y yo, estimado oyente, somos más responsables ante Dios que aquellos a quienes les ha resultado imposible leer la Biblia y que no están escuchando en absoluto la Palabra de Dios. Tenemos más responsabilidad que ellos. Con frecuencia juzgamos a otros por su incredulidad pero, ¿nos hemos detenido a pensar en la tremenda responsabilidad que usted y yo tenemos a causa de nuestro privilegio de poseer la Palabra de Dios? Nos enorgullecemos por tener la Biblia, pero lo realmente importante es nuestra obediencia personal a la Palabra de Dios, y si estamos haciendo algo para ayudar a que esa Palabra llegue a los demás.

Así que, al dejar el tema de las naciones vecinas, el profeta procedió a ocuparse de los pecados del pueblo de Dios. Comenzó con Judá, el reino del sur, del cual él mismo procedía. Leamos el versículo 4 de este segundo capítulo de Amós:

"Así ha dicho el Señor: Por tres pecados de Judá, y por el cuarto, no revocaré su castigo: porque menospreciaron la ley del Señor, no guardaron sus ordenanzas y los hicieron errar sus mentiras, en pos de las cuales anduvieron sus padres."

Otra vez aquí se usó la frase típica del profeta para comunicar que él podía enumerar muchas transgresiones de las cuales ellos eran culpables, pero él destacaría una de ellas que era clave.

Aquí destacamos la frase porque menospreciaron la ley del Señor, no guardaron sus ordenanzas y los hicieron errar sus mentiras, en pos de las cuales anduvieron sus padres. Esta frase resumió en pocas palabras lo que a los profetas Isaías, Jeremías y Ezequiel les llevó muchas páginas expresar. Dios juzgaría al reino del sur. ¿Y por qué? Porque ellos no obedecieron Sus mandamientos; despreciaron la ley de Dios. Incluso tenían el templo que se encontraba en Jerusalén. Y en consecuencia, Dios los juzgaría de acuerdo a la ley.

¿Ha observado usted que Dios no juzgó a ninguna de de estas otras naciones en base a lo mismo? El las juzgó por ciertos pecados específicos que son comunes a las personas como seres humanos. Como esas otras naciones ni poseían la ley de Dios, no fueron juzgadas de acuerdo con esa ley. Continuemos leyendo el versículo 5 de este segundo capítulo:

"Prenderé, por tanto, fuego a Judá, el cual consumirá los palacios de Jerusalén."

Como los demás profetas, Amós mencionó una y otra vez que habría un juicio por fuego. Cuando el rey Nabucodonosor avanzó contra la ciudad, incendió a Jerusalén completamente. Solo quedaron piedras, las cuales se encuentran en abundancia en esa zona en particular. Pasemos ahora a un nuevo párrafo que nos hablará sobre

El juicio contra Israel por inmoralidad y blasfemia

Recordemos que Amós estaba proclamando estos mensajes en Betel, en el reino del norte. Estaba hablando en la capilla del rey. Creemos que cada vez que se levantó para hablar, tomaría como tema a una de esas naciones, y pronunciaría el juicio de Dios sobre ella. Y en ese momento en que mencionó incluso a Judá, se estaba acercando mucho al pueblo en el que se encontraba. Sin embargo, las diez tribus del norte y las dos tribus del sur se encontraban en estado de guerra entre sí la mayor parte del tiempo. En varias ocasiones ellos llegaron a concertar alianzas, pero ello ocurrió únicamente por temor y por la necesidad de hacer frente a enemigos comunes. La mayor parte del tiempo, estos reinos del norte y del sur fueron enemigos. Por lo tanto, cuando el profeta Amós comunicó su mensaje de juicio contra el reino del sur, todos los presentes debieron asentir en conformidad, porque estaban de acuerdo en que Dios debería juzgar a Jerusalén y a Judá. Pero, ¿qué habría que decirle al reino del norte? Comenzando con el versículo 6 de este capítulo, el profeta hablaría al reino del norte. Betel era la ciudad en la que el rey adoraba, y este hombre estaba hablando en la capilla del rey. Así que Amós, con sus palabras de juicio, se estaba acercando a este pueblo del norte, con cuyo futuro iba a comenzar a entrometerse.

Y así, el profeta Amós iba a comenzar a hablar del pecado de la congregación que estaba frente a él. Ya no hablaría sobre los pecados de los Moabitas sino de los pecados del reino del norte. Ellos también tenían la ley de Dios y habían sido enseñados de acuerdo con los Diez Mandamientos de Dios. Escuchemos entonces lo que dijo el profeta Amós leyendo el versículo 6 de este segundo capítulo:

"Así ha dicho el Señor: Por tres pecados de Israel, y por el cuarto, no revocaré su castigo: porque vendieron por dinero al justo, y al pobre por un par de zapatos."

Dice aquí: Así dice el Señor. Debemos decir que no creemos que podamos ponernos en pie ante al púlpito para hablar a menos que podamos hablar en base a esta afirmación así dice el Señor. Lo que la Palabra de Dios tiene que decir debería ser la base de todo ministerio ante el púlpito y la congregación.

Aquí dice nuevamente: Así ha dicho el Señor: por tres pecados de Israel, y por el cuarto, no revocaré su castigo. Había más transgresiones que éstas y Amós las mencionaría. Iba a tratar el tema de la Ley de Moisés. No hablaría de los Diez Mandamientos, como lo hizo con Judá, sino que se ocuparía de las leyes de Moisés que tenían que ver con la vida diaria de las personas.

Continúa diciendo el versículo porque vendieron por dinero al justo, y al pobre por un par de zapatos. Como ya dijimos, las diez tribus del norte tenían la ley de Moisés, pero estaban cometiendo los mismos pecados que las naciones vecinas. Era entonces un hecho que el mismo pueblo que Dios había removido de la tierra prometida, era culpable de los mismos pecados que Israel estaba cometiendo en aquella época.

En primer lugar se mencionó el maltrato a los pobres. Al leer este libro veremos que Amós tuvo mucho que decir sobre los pobres. En su capítulo 4, versículo 1 leemos: Oíd esta palabra, vacas de Basán, que estáis en el monte de Samaria, que oprimís a los pobres y quebrantáis a los menesterosos, que decís a vuestros señores: "Traed de beber". Y en el capítulo 5 versículo 11 leemos: Por tanto, puesto que humilláis al pobre...

Al estudiar los profetas comprobamos, una y otra vez, que los pobres no van a ser tratados con justicia ni equitativamente en esta tierra hasta que en ella reine el Señor Jesucristo. La única esperanza de los pobres se encuentra en el Señor. Muchos han prometido ocuparse de las clases sociales menos favorecidas pero, una vez que tienen los medios para hacerlo, con frecuencia incumplen sus promesas y protegen únicamente sus privilegios. Por ello nos sentimos agradecidos de que haya alguien como el Señor Jesucristo que al fin traerá justicia para los pobres.

Así que quedó claro que Dios juzgaría a esta nación aquí por tratar mal a los pobres. El les había dado varias leyes sobre este tema y mencionaremos simplemente una, registrada en Deuteronomio capítulo 16, versículo 19, que dice: 19No tuerzas el derecho, no hagas acepción de personas ni tomes soborno, porque el soborno ciega los ojos de los sabios y pervierte las palabras de los justos. Dios entregó esa ley para proteger a esa clase social. En aquellos días un hombre podía ser absolutamente inocente, pero su adversario podía hacerle llegar dinero al juez para recibir un veredicto favorable. De paso, diremos que aquella práctica no parece haber pasado de moda. Otras costumbres han cambiado o evolucionado, pero ésta no. En aquellos casos en los cuales el dinero parece ser un factor determinante, resulta difícil que una persona sin recursos sea tratada con justicia. Amós estaba hablando de un problema pertinente de su tiempo, en los que incluso un par de zapatos pervertía un juicio y causaba sufrimiento a los pobres. Continuemos leyendo el versículo 7 de este segundo capítulo:

"Pisotean en el polvo de la tierra las cabezas de los desvalidos y tuercen el camino de los humildes. El hijo y el padre se allegan a la misma joven, profanando mi santo nombre"

La frase pisotean en el polvo de la tierra las cabezas de los desvalidos podría tener varios significados, pero creemos que quería decir que los jueces ricos, egoístas y codiciosos. Lamentaban incluso que los pobres tuvieran suficiente polvo como para arrojárselo, sobre sus cabezas para lamentarse. Y podemos afirmar que Dios juzga a las naciones por la codicia, que es la idolatría de nuestro tiempo.

Y este versículo 7 continúa diciendo y tuercen el camino de los humildes. La justicia estaba siendo dejada de lado para perjudicar a las personas dóciles y pacíficas. ¿Por qué? Porque ellas no protestaban, no denunciaban esta injusticia. Realmente, en la actualidad los humildes no están heredando la tierra. La tierra, más bien, está siendo heredada por aquellos que son audaces, atrevidos, y que se echan mano de todos los bienes materiales que puedan acumular. Así que podemos comprobar que los pobres y humildes no estaban siendo tratados con justicia en Israel, ni tampoco están recibiendo justicia en la actualidad.

Destacamos también la frase El hijo y el padre se allegan a la misma joven, profanando mi santo nombre. Aparentemente, el profeta estaba hablando acerca de una sirvienta que era una prostituta, y tanto el padre como el hijo tenían relaciones con ella. Y Dios dijo que el adulterio profanaba Su santo nombre. Tenemos que decir que la moralidad de nuestro tiempo no es nueva en absoluto. Los israelitas ya la estaban practicando y Dios dijo que la detestaba. Ellos estaban quebrantando las leyes que El había establecido para estos casos.

O sea, que podemos ver que el profeta Amós no iba a ser un personaje popular. El se puso de parte de los pobres y condenó las injusticias que ellos sufrían, así como también condenó la inmoralidad. Continuemos leyendo el versículo 8 de este segundo capítulo:

"Sobre las ropas empeñadas se acuestan junto a cualquier altar, y el vino de los multados beben en la casa de sus dioses."

Dice aquí sobre las ropas multadas se acuestan junto a cualquier altar. Dios tenía una ley muy entrañable para estos casos. En el Deuteronomio, capítulo 24, versículos 12 y 13, leemos: 12Y si el hombre es pobre, no te acostarás reteniendo aún su prenda. 13Sin falta le devolverás la prenda cuando el sol se ponga, para que pueda dormir con su ropa y te bendiga; para ti será como una obra de justicia delante del Señor, tu Dios. Un hombre pobre no tenía nada que presentar como garantía para solicitar un pequeño préstamo, con excepción de su ropa, que necesitaba para abrigarse. De acuerdo con el pasaje leído, podía presentar esta garantía, pero no debía retenérsele la prenda de vestir durante la noche. Había que devolvérsela antes de la puesta del sol, para que pudiera cubrirse y abrigarse durante la noche. En el pasaje Bíblico de Amós, que estamos estudiando, Dios destacó que los israelitas habían quebrantado esta ley y que tampoco lo estaban obedeciendo en este asunto. Y así vemos que la Biblia tiene mucho que decir en cuanto a la situación y necesidades de las personas de pocos recursos.

El versículo continúa diciendo que se acostaban sobre ropa empeñada junto a cualquier altar. Dios le había dado a Israel solo un altar, y éste se encontraba en el templo de Jerusalén. Este detalle revelaba que ellos habían caído en la idolatría y tenía una gran cantidad de altares.

Y el versículo finaliza con la frase beben en la casa de sus dioses, que implica una condena a la embriaguez. Continuemos leyendo el versículo 9 de este segundo capítulo de Amós.

"Yo destruí delante de ellos a los amorreos que eran altos como los cedros y fuertes como las encinas; destruí su fruto arriba y sus raíces abajo."

Observemos aquí el lenguaje expresivo y figurativo de este predicador rural que había llegado de Tekoa, en el desierto de Judá. Por medio del profeta Amós, Dios estaba anunciando la destrucción de los amorreos, pueblo semítico enemigo de Israel. En Josué 24, versículo 8, dice 8Yo os introduje en la tierra de los amorreos, que habitaban al otro lado del Jordán, los cuales pelearon contra vosotros, pero yo los entregué en vuestras manos; ocupasteis su tierra, porque yo los exterminé de delante de vosotros. Anteriormente dijimos que hoy no podríamos encontrar Moabitas y creemos que podemos decir lo mismo en cuanto a los Amorreos.

Bien, estimado oyente, veremos qué ocurre cuando continuemos con este estudio del capítulo 2 de Amós en nuestro próximo programa. Mientras tanto, le aconsejamos que lea el resto de este capítulo 2, para que se familiarice con su contenido y esté así mejor preparado para nuestro próximo estudio. Porque esperamos continuar contando con su compañía al recorrer este interesante libro del Antiguo Testamento.

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