Estudio bíblico de Abdías 1:15-21

Abdías 15-21

Llegamos hoy, estimado oyente, a nuestro último estudio en este libro de Abdías, y vamos a comenzar con el versículo 15. Nos encontramos en la primera división del único capítulo de este libro, titulada "La destrucción de Edom", que abarca desde el versículo 1 hasta el 16. Recapitulando, diremos que hasta ahora, en la mencionada primera división del capítulo, hemos considerado "La acusación contra Edom", entre los versículos 1 y 9, "El crimen de Edom", entre los versículos 10 y 14, y "La catástrofe de Edom", en los versículos 15 y 16, sección en la que nos encontramos en este momento de nuestro estudio.

Al terminar nuestro programa anterior, dijimos que para ver la conclusión de este conflicto entre Edom e Israel, tenemos que ir a la época de Cristo. Allí veremos a un hombre caminando junto al Mar de Galilea, sobre los senderos polvorientos de Samaria, y por las calles estrechas de Jerusalén. Su nombre era Jesús. El pertenecía a la línea de descendencia del patriarca Jacob. También podremos ver, durante algunos años, a un hombre ocupando un trono. Su nombre era Herodes y las Sagradas Escrituras, la Biblia, fueron muy cuidadosas al identificarlo con exactitud; se trataba de Herodes, el Idumeo, el Edomita, perteneciente a la línea de descendencia de Esaú. Cuando a Jesús le llegó una advertencia para que huyera, porque Herodes quería matarlo, el Señor dijo: Id y decid a aquella zorra: Echo fuera demonios y hago curaciones hoy y mañana, y al tercer día termino mi obra (como podemos leer en el Evangelio de Lucas, capítulo 13, versículo 32). Y cuando el Señor Jesús fue finalmente traído ante aquel rey Herodes para enfrentarse a su juicio, ni siquiera abrió su boca ante Herodes. Allí se encontraron frente a frente, Jesús y Herodes, como si hubiera sido el acto final del conflicto entre Jacob y Esaú.

En el día de hoy, vamos a leer el versículo 15 que inicia una nueva sección, titulada

La catástrofe de Edom

"Porque cercano está el día del Señor sobre todas las naciones. Como tú hiciste se hará contigo; tu recompensa volverá sobre tu cabeza."

Aquí dice: . . . cercano está el día del Señor. Recordemos que el Profesor McGee, autor de estos estudios considera que la frase el día del Señor es una expresión técnica que abarca un período de tiempo que comienza con el período de la Gran Tribulación. Usted y yo estamos viviendo en el día de la gracia de Dios, o en el día de Cristo. El énfasis en nuestro tiempo recae en el Espíritu Santo, que toma las cosas de Cristo y nos las muestra. Después del traslado de los verdaderos creyentes (colectivamente llamados la iglesia) comenzará el Día del Señor, y lo hará con la oscuridad y juicio del período de la Gran Tribulación. Después de esa época tan terrible, el Sol de Justicia se elevará con salvación en sus alas, es decir, que se producirá la venida del Señor Jesucristo a la tierra para establecer Su reino.

El versículo completa la frase diciendo Cercano está el día del Señor sobre todas las naciones. Cuando el Señor Jesucristo haya venido a la tierra para establecer Su reino, tendrá lugar un juicio de las naciones, descrito por el Señor mismo en el Evangelio de Mateo, capítulo 25. Ahora, francamente hablando, no está claro si las naciones antiguas del pasado - que hace mucho tiempo han desaparecido de la escena internacional--- serán restauradas para este juicio, o si el juicio de ellas se realizará en el juicio final del gran trono blanco (como podemos ver en el libro de Apocalipsis, capítulo 20, versículos 11 al 15). Hemos encontrado que los estudiosos de la Biblia difieren en este asunto, pero, la opinión personal del profesor McGee es que cuando el profeta Abdías dijo cercano está el día del Señor sobre todas las naciones, quiso decir que el pueblo de Edom se convertirá nuevamente en una nación durante los últimos tiempos. Si usted duda de que esto sea posible, observe a la nación de Israel. Durante 2.500 años Israel no fue una nación, pero en el año 1948 se convirtió nuevamente en una nación. Cuando Abdías dijo que el día del Señor se encontraba cercano contra todas las naciones, el profesor McGee considera que la expresión significa literalmente todas las naciones, incluyendo las naciones antiguas que cobrarán existencia otra vez y que serán juzgadas.

Algunos maestros de la Biblia creen que el pueblo de Edom experimentará toda la ira de Dios cuando el Señor Jesús mismo ejecute el juicio de Dios sobre Edom y sus aliados (en tal sentido podemos leer el libro del profeta Isaías capítulo 63, versículos 1 al 6).

Es que una nación es responsable ante Dios. La Palabra de Dios lo dejó bien claro. Por ejemplo, en el libro de Deuteronomio, capítulo 21, versículos 1 al 3, leemos lo siguiente: 1»Si en la tierra que el Señor, tu Dios, te da para que la poseas, es hallado alguien muerto, tendido en el campo, y no se sabe quién lo mató, 2tus ancianos y tus jueces saldrán y medirán la distancia hasta las ciudades que están alrededor del muerto. 3Entonces los ancianos de la ciudad más cercana al lugar donde fue hallado el muerto, tomarán de entre las vacas una becerra que no haya trabajado ni llevado yugo. En otras palabras, cuando alguien fuera encontrado muerto en un camino, debían medir distancias para determinar cuál era la ciudad más cercana al hombre muerto, y entonces esa ciudad era responsable de asumir el caso e intentar averiguar quién había matado a aquella persona. Creemos que en este pasaje Dios estableció un gran principio.

Los cristianos suelen decir que su ciudadanía está en los cielos; y que la cabeza de la iglesia se encuentra en el cielo. Esto es cierto, pero los pies de la iglesia están sobre la tierra. Los cristianos tienen una responsabilidad como ciudadanos de la nación a la cual pertenecen, de ejercer una influencia para Dios en la medida de sus posibilidades. No estamos diciendo que un creyente deba lanzarse a la vida política, pero creemos que Dios puede usar en el escenario político a más cristianos genuinos que crean en la Biblia. Algunas personas dicen que la vida política se encuentra tan enturbiada en muchos casos por la falta de ética, que ningún cristiano debería implicarse en ella. Según nuestra opinión, un verdadero cristiano, dispuesto a mantener con firmeza sus creencias, podría ser usado por Dios en el proceso que conduce al gobierno. Nuestra nación es responsable ante Dios y nosotros formamos parte de ella.

Esto no quiere decir que Dios juzgará a las naciones en base a que hayan aceptado o rechazado a Cristo, porque hasta ahora ninguna nación jamás ha aceptado a Cristo incondicionalmente. Sería un error hablar de cualquier nación como de una nación cristiana. Mientras es cierto que los cristianos han ejercido una gran influencia en algunas naciones (por ejemplo, en el Reino Unido o en Estados Unidos) pero éstas nunca fueran verdaderamente naciones cristianas, y con toda seguridad ambas se encuentran lejos de Dios en la actualidad.

El versículo 15 continúa diciendo: Como tú hiciste se hará contigo; tu recompensa volverá sobre tu cabeza. O según otra traducción, "tus acciones recaerán sobre tu cabeza". El pueblo de Edom fue destruido, como el profeta Abdías había predicho. Primero fue capturado por el ejército de Babilonia, algún tiempo después de que Jerusalén hubiera sido destruida. Dicha conquista se logró introduciendo espías dentro de Petra, que era la capital de Edom; esa ciudad, como ya dijimos anteriormente, era una ciudad fortificada e inexpugnable. Más tarde, además, los Macabeos subyugaron al pueblo de Edom y, finalmente, los romanos destruyeron a Edom cuando destruyeron la ciudad de Jerusalén, en el año 70 de nuestra era. En aquel tiempo, Edom, como nación, desapareció de la escena mundial y desde entonces, no se ha oído hablar de ella.

Así que, la posibilidad de que Edom surja nuevamente como nación es un tema de debate y realmente, no tiene ninguna importancia para usted o para mí. Nos agradaría que Edom estuviera presente en el reino terrenal, pero si no será así, igualmente nos agradará porque sabemos que Dios estará desarrollando Su propio plan. Continuemos leyendo ahora el versículo 16 de esta profecía de Abdías.

"De la manera que vosotros bebisteis en mi santo monte, beberán continuamente todas las naciones; beberán, tragarán y serán como si no hubieran existido."

En otras palabras, Dios le dijo a Edom: "¡Como hiciste, se te hará! Sobre tu cabeza recaerá tu merecido". Esto es lo que podríamos llamar "justicia poética", la ley del Talión, o la ley de represalias. El Señor Jesús dijo que de la manera que juzgáramos, seríamos juzgados. Y también recordemos la frase que afirma que todo lo que el hombre siembre, eso también segará. El pueblo de Edom sufriría de la misma forma en que había hecho sufrir a otros. Y Dios no permitirá que ninguna nación que haya iniciado una guerra, o que se haya caracterizado por su predisposición a las guerras, se salga con la suya. La historia de las naciones ha demostrado que así como han tratado a otros pueblos, causándoles sufrimiento, recibirán su merecido. Esta ley se ha cumplido repetidas veces en la historia de la humanidad.

Ahora llegamos a la segunda y última división de este único capítulo de la profecía de Abdías, división que abarca desde el versículo 17 al 21. Esta se titula

La restauración de Israel

En este párrafo se encuentran solo algunos pocos versículos que se refieren a la nación de Israel. Lo que para Edom fue destrucción, para Israel será una restauración. La pequeña nación de Israel encajó en el programa de un Dios Todopoderoso. Para cada persona, indiferentemente de quien sea, lo interesante es que Dios pensó en ella. De otra manera, usted no estaría por aquí. Estimado oyente, usted está presente en la mente de Dios. La gran pregunta, entonces, es si usted está dispuesto a llevar el paso de Dios, es decir, de vivir al ritmo que Dios marque. ¿Se estará usted introduciendo en la eternidad con Él, o contra Él? Su plan y su programa se llevarán a cabo, así que usted haría bien en estar de Su lado. Llegamos ahora a una sección, dentro de esta división, que se titula

La condición de Israel

Aunque Dios juzgó a Israel, ese pueblo no sería destruido como nación. Leamos el versículo 17 de esta profecía de Abdías.

"Mas en el monte Sión habrá un resto que se salvará; será santo y la casa de Jacob recuperará sus posesiones."

Dice aquí que en el monte de Sión habrá liberación. Desde este monte se ofrecerá salvación para todo el mundo. Esa salvación está siendo hoy ofrecida a usted y a mí. El Señor Jesús vino y murió en el Gólgota por usted y por mí. Y Él va a venir otra vez a esta tierra. Aunque se nos ha dicho que en aquel tiempo Sus pies se posarán sobre el monte de los Olivos, Él llegará a Jerusalén y creemos que estará reinando desde la cima del monte de los Olivos.

Dice este versículo 17 que ese resto que se salvará será santo. Hoy no hay santidad en aquel lugar. Todos los que han visitado la zona estarán de acuerdo con esta afirmación. Mucha gente está allí tan lejos de Dios como lo está en el sector árabe de la antigua ciudad de Jerusalén. Pero en aquel tiempo futuro al cual se refiere este pasaje Bíblico, cuando el Señor Jesús reine, entonces habrá allí santidad.

Dice también este versículo que la casa de Jacob recuperará sus posesiones. En la actualidad no tienen sus posesiones. Es cierto que se encuentran en la tierra. Y tienen una nación, lo cual también es cierto. Como pueblo, han regresado a la tierra, pero no han regresado a Dios y, como resultado, no tienen sus posesiones. Hay una gran diferente entre tener una posesión y realmente poseerla, es decir, tenerla bajo su poder y control. Leamos ahora el versículo 18, que lleva el título de otra sección;

Conflagración en la casa de Esaú

"La casa de Jacob será fuego, la casa de José será llama y la casa de Esaú estopa; los quemarán y los consumirán: ni siquiera un resto quedará de la casa de Esaú, porque el Señor lo ha dicho."

Habrá un juicio último y final sobre la casa real de Esaú. Creemos que la casa de Esaú será un reino que no entrará en los reinos eternos de esta tierra, que se convertirán en los reinos de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. ¿Y qué impedirá que esa casa real de Esaú esté allí? Pues, el orgullo del corazón, esa actitud de una vida que afirma su capacidad de vivir sin Dios. Estimado oyente, si su decisión es vivir sin Dios, usted va a vivir sin Él no solo ahora, en el tiempo actual, sino también por toda la eternidad. Leamos ahora el versículo 19, que inicia el último párrafo o sección de este capítulo, y que se titula

La consumación de todas las cosas

"Los del Neguev poseerán el monte de Esaú y los de la Sefela a los filisteos; poseerán también los campos de Efraín y los campos de Samaria; y Benjamín poseerá Galaad."

La zona sur de Judá se extenderá para poseer el monte de Esaú. La zona del oeste incluirá la costa de los filisteos. Los campos de Efraín y los campos de Samaria, es decir, el reino del norte de Israel, será restituido a la nación , y los de Benjamín poseerán Galaad, que se encuentra en la orilla oriental del Río Jordán. Leamos ahora el versículo 20 de esta profecía de Abdías:

"Los cautivos de este ejército de los hijos de Israel poseerán lo de los cananeos hasta Sarepta, y los cautivos de Jerusalén que están en Sefarad poseerán las ciudades del Neguev."

Sarepta se encuentra lejos, en el norte, entre las ciudades de Tiro y Sidón, en el Líbano. Las ciudades del Neguev son las ciudades de la zona sur, realmente, en la península del Sinaí. Israel ocupará toda a tierra que en su día Dios les prometió. Él le había prometido al patriarca Abraham una tierra extensa, de la cual y en el apogeo del reino, solo ocuparon una pequeña parte. Y dice el versículo 21, último versículo de la profecía de Abdías:

"Y subirán salvadores al monte Sión para juzgar al monte de Esaú. ¡El reino será del Señor!"

Aquí la palabra salvadores debería traducirse "libertadores".

Y también destacamos la frase El reino será del Señor. Dios se está moviendo directamente, constantemente y sin vacilaciones hacia el cumplimiento de Su propósito; es decir, Su propósito de colocar a Su rey sobre el Monte de Sión. Y derribará a naciones hasta que venga Aquel que tiene el derecho a reinar, como podemos ver en el libro de Ezequiel, capítulo 21, versículo 27.

Nada podrá evitar, impedir, desviar o hacer que Dios aplace Su plan y Su programa. Ningún descendiente de Esaú ni ninguna otra fuerza humana podrá detenerlo. Ningún ser orgulloso de esta tierra podrá lograr que Dios renuncie o retroceda en alguna medida. Hoy Él se encuentra moviéndose hacia la victoria porque el reino le pertenece.

Y hoy, al ver a hombres y mujeres transitar por la vida con sus cabezas bajas, como si estuvieran agobiados, creemos que solo hay Uno que puede hacerles levantar su rostro con una esperanza verdadera. Ningún sistema humano ha logrado elevar a la humanidad. Si miramos al mundo actual, comprobaremos que ha sido educado en una filosofía que excluye a Dios. El veneno mortal de un materialismo y de un humanismo sin Dios producirá el juicio de Dios. Es como si Dios le dijera al ser humano que se ha esforzado por elevarse, que él lo abatirá.

Pero Él también dijo, a través de los labios de Su Hijo, nuestro Salvador: Y yo, cuando sea levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo como podemos leer en el Evangelio de Juan, capítulo 12, versículo 32. Estimado oyente, ¿qué camino se encuentra usted recorriendo? ¿Por el camino del orgullo, del pesimismo, de la incredulidad y la rebelión, o sea, descendiendo cuesta abajo por una pendiente? Usted, que fue creado a imagen de Dios puede ser restaurado. Pero usted tendrá que dejar a un lado su orgullo y venir, en su impotencia, a este Salvador. Él puede levantarlo de su postración espiritual, Él puede elevarle. Por ello le rogamos que acuda a Él y reciba al Señor Jesucristo como su Salvador.

Y así llegamos, estimado oyente, al fin de nuestro estudio de la profecía de Abdías. Confiamos en que este estudio le haya resultado de provecho espiritual. En nuestro próximo programa continuaremos recorriendo el Antiguo Testamento y comenzaremos nuestro estudio del libro de Jonás. Esperamos poder contar con su grata compañía al iniciar esta nueva etapa, que constará de 11 programas dedicados a este interesante libro.

Copyright © 2001-2016 ( TTB - Thru the Bible, RTM - Radio Transmundial, EEA - Evangelismo en Acción). Todos los derechos reservados
CONDICIONES DE USO
Estudio bíblico
"Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia" (2 Ti 3:16)

Compartir

Libros electrónicos

Comentario bíblico de Marcos
Comentario bíblico de Marcos
Descarga gratuita

Estudios en video

Prédicas cristianas: El complot para matar a Jesús (Juan 11)
Prédicas cristianas: El complot para matar a Jesús (Juan 11)