Estudio bíblico de Nahum 3:1-6

Nahum 3:1-6

Continuamos hoy, amigo oyente, nuestro estudio del libro del profeta Nahúm. Hemos llegado al capítulo 3, el capítulo final de esta profecía. Era nuestra intención finalizar el estudio de Nahúm en el día de hoy, pero debemos confesar que, al analizar este pasaje, vimos que la profundidad de este capítulo se merecía más tiempo. Creemos que Dios nos ha dado Su Palabra en su totalidad, y Él no quiere que dejemos de lado ninguna de sus partes. No nos agrada que, por causa del tiempo limitado de un programa, nos veamos obligados a dejar de lado alguna lección útil y práctica.

Cuando concluyamos el estudio en este breve libro de Nahúm, no vamos a regresar al Nuevo Testamento, como acostumbramos a alternar un libro de cada Testamento. Pensamos continuar en el Antiguo Testamento, con el libro que le sigue en la Biblia, con el libro del profeta Habacuc. Luego, seguiremos con el libro del profeta Sofonías, porque ambos libros contienen importantes lecciones aplicables para el hombre de este siglo 21. Vamos a comenzar entonces con el capítulo 3 de Nahúm.

El tema de este tercer capítulo, es la justificada acción vengadora de Dios. Vamos a repasar algunos comentarios que ya hicimos en nuestro programa anterior, a modo de repaso, pero también con la intención de hacer más comprensivos los siguientes versículos.

En este pasaje que hoy trataremos encontramos la causa de la destrucción de la ciudad de Nínive. En este capítulo veremos la causa que justifica a Dios, por la destrucción de esa ciudad. Este es un ejemplo claro del hecho de que "todo lo que el hombre sembrare, eso también segará". Esta frase tan real y práctica es aplicable también a cualquier nación. Podemos ver que Dios trataba, no sólo a personas, sino también a las naciones, de una manera muy similar.

Muchos críticos literarios han encontrado en este tercer capítulo una de las descripciones más vívidas que se pueda imaginar de la destrucción de una ciudad. No es posible encontrar, en ningún idioma, un lenguaje más descriptivo que éste. Leamos entonces los dos primeros versículos de este capítulo 3 de Nahúm:

"¡Ay de ti, ciudad sanguinaria, toda llena de mentira y de rapiña, sin apartarte del pillaje! Chasquido de látigo, y fragor de ruedas, caballo atropellador, y carro que salta"

Esta es una descripción de la condición interna de la ciudad. Nínive, como la capital del Imperio Asirio, fue conocida en el mundo antiguo por su brutalidad y su carácter sanguinario. Los asirios eran temidos por las otras naciones. El ejército de los Asirios, aunque avanzaban con cierta lentitud, eran como un huracán que arrasaba todo a su paso. Como mencionamos en otro programa, a veces una comunidad entera llegó a cometer un suicidio colectivo antes de caer vivos en manos de los brutales y sanguinarios soldados asirios.

El versículo añade unas terribles características acerca de la ciudad de Nínive, toda llena de mentira y de rapiña. Asiria era una nación de la que nadie podía fiarse de sus promesas, ni depender de sus pactos firmados. No había cumplido sus promesas de defender a otras naciones, de protegerlas ante un ataque exterior. De la misma forma, no había orden, ni seguridad para sus propios habitantes, a causa de los robos violentos. Esto nos recuerda la imagen que ofrecen muchas de nuestras ciudades, con la inseguridad en las calles frente al robo, y la violencia de los robos a domicilio, muchas veces con víctimas. Una de las razones por las que Dios juzgó a la ciudad de Nínive fue porque "estaba llena de mentiras y robos". Por lo visto, éstas eran algunas de las características de esa ciudad. En la actualidad, a pesar de muchos adelantos científicos, mejor formación cultural, y más información general, podemos ver que el hombre, el ser humano, no ha cambiado tanto. No es sorprendente pues, que cuando viajamos por diferentes países, y recorremos sus ciudades, siempre se puede observar que las casas tienen algún tipo de rejas en sus ventanas; las puertas, si no son blindadas, al menos tienen varios tipos de cerraduras, y es normal ver alarmas instaladas en todos los comercios. La razón para esas medidas de seguridad es evitar la acción de los ladrones. Y aun así, decimos que vivimos en una nación donde se respetan las leyes y el orden público. Este pasaje parece apropiado para describir ciertas situaciones de nuestra realidad actual.

Los libros de Jonás y Nahúm revelaron que Dios trató con pueblos de todas las naciones, desde los tiempos del Antiguo Testamento. También nos muestran que el gobierno de Dios actúa en los gobiernos de los hombres, y que Dios rechazará el pecado del ser humano, así como puede rechazar a un pueblo. Al leer la historia, vemos a las grandes civilizaciones, una después de otra, desmoronarse y quedar en esa condición, de cenizas y polvo, y cada vez más olvidadas ante el transcurso del tiempo. ¿Y por qué? Porque Dios las juzgó. Este libro nos presenta una solemne advertencia, porque vemos que Dios puede abatir a grandes naciones y este relato, confirmado por la historia, es una prueba de ello. Volvamos al versículo 2, que dice:

"Chasquido de látigo, y fragor de ruedas, caballo atropellador, y carro que salta"

El profeta Nahúm dio una descripción muy vívida de estos carros, que parecían unos tanques, los tanques de guerra del mundo antiguo. Éstos entraban a la ciudad, y el chasquido del látigo de su conductor podía oírse por todas partes. Se escuchaba el eco de los cascos de los briosos caballos y el retumbar de las ruedas saltando sobre las calles. Fragor de ruedas, caballo atropellador, y carro que salta.

En los dos primeros versículos se describió la condición interna de la ciudad. Las mentiras y la rapiña marcaron la cultura y el clima de la ciudad. Y la razón por la cual los Asirios se comportaban en la forma en que lo hicieron, contra sus enemigos, la brutalidad que demostraron, la falta de interés por las otras naciones, la forma en que las gobernaban y los métodos que utilizaban, revelaban que la causa era interna, y que allí era donde se encontraba el mal.

El profeta continuó su terrible descripción. En el versículo 3 de este capítulo 3 de Nahúm, leemos:

"Jinete enhiesto, y resplandor de espada, y resplandor de lanza; y multitud de muertos, y multitud de cadáveres; cadáveres sin fin, y en sus cadáveres tropezarán"

El número de muertos era increíble. Si una bomba cayera en una ciudad llena de habitantes, probablemente veríamos un resultado similar.

En los versículos 3 y 4 vemos las características de la condición externa de Nínive. Ellos fueron enemigos brutales y crueles y estaban cosechando lo que habían sembrado. Leamos el versículo 4 de este capítulo 3 de Nahúm:

"A causa de la multitud de las fornicaciones de la ramera de hermosa gracia, maestra en hechizos, que seduce a las naciones con sus fornicaciones, y a los pueblos con sus hechizos."

Vamos a comentar este texto en detalle para destacar algunos aspectos que nos ayuden a comprender su significado. Dios comparó a Nínive con una ramera, una prostituta. Una ramera de hermosa gracia, cortejada, halagada, y hasta admirada, a la que todo el mundo corteja. Era una maestra en hechizos, porque aquí dice: "maestra en hechizos, que seduce a las naciones con sus fornicaciones, y a los pueblos con sus hechizos". Esa palabra "hechizos" se mencionó dos veces. El profeta hizo una clara alusión al mundo de lo oculto. No podemos pensar que la idolatría del mundo antiguo fue algo carente de importancia. El apóstol Pablo en su 1ª carta a los Corintios, capítulo 8, versículo 4 mencionó que un ídolo es "nada"; diciendo que no hay nada en un ídolo, pero, detrás de un ídolo, está Satanás. Detrás de la idolatría siempre hay algo satánico. No es necesario hablar demasiado sobre este punto. Las sectas satánicas están creciendo y multiplicándose por todo el mundo. Atraen y atrapan a personas muy cultas y educadas en las mejores universidades. Nuestra civilizada sociedad está regresando a prácticas que se pudieran considerar ya obsoletas, y demasiado antiguas para la mente del hombre moderno. Pero los hechizos y las brujerías se pueden ver a diario, en directo, como una atracción en los mejores programas de televisión. Es sorprendente ver cuántas personas inteligentes y cultas compran sus horóscopos, y los siguen al pie de la letra. Hay muchas personas que creen en supersticiones, que llevan amuletos, convencidos de su benéfica protección contra el mal. Es asombroso que en un siglo tan materialista, la superchería siga ganando terreno a la cultura y a la razón.

Esta fue la condición de Nínive. Esta ciudad se había entregado a la magia, al oscuro mundo de lo oculto, a la hechicería. Dios advirtió a Nínive, por medio del profeta Nahúm que su castigo estaba justificado a causa de la multitud de las fornicaciones de la ramera de hermosa gracia.

Algo más adelante en nuestro estudio de la Palabra de Dios, el libro de Apocalipsis nos mostrará que, cuando lleguemos al final de los últimos días, una parte de una la iglesia organizada, se involucrará en esta clase de cosas. Creemos que ya hay señales en muchos de los que se denominan "cristianos", cuyo comportamiento no está de acuerdo con la Palabra de Dios.

Hay una seria advertencia aquí. No todo lo que parezca "sobrenatural" es de Dios. Hay que contrastar y examinar todo con la Palabra de Dios. No todo lo que es sobrenatural es bíblico. Dios no contradice Su Palabra, y si algo no tiene fundamento bíblico, entonces tenemos que desecharlo. Si es sobrenatural, pero no es bíblica, entonces, no es de Dios. Solamente hay otra persona que actúa en la dimensión de lo sobrenatural, con la excepción de Dios, y ése es su enemigo, Satanás. Satanás, desde su caída, como el ángel de luz que se rebeló contra Dios, ha tratado de imitar y duplicar a Dios a lo largo de toda la historia de la humanidad. Así es que, aquí tenemos la razón que Dios está dando, por la cual Él justificó Sus acciones al destruir esta ciudad. Continuamos con el versículo 5 de este capítulo 3 de Nahúm:

"Heme aquí contra ti, dice el Señor de los ejércitos, y descubriré tus faldas en tu rostro, y mostraré a las naciones tu desnudez, y a los reinos tu vergüenza."

La primera parte del versículo "Heme aquí contra ti, dice el Señor de los ejércitos", es la segunda vez que Dios le advirtió a Nínive. Ahora, aquí tenemos una nación, Asiria, a la cual Dios estaba diciéndole: "Heme aquí contra ti". Pero no es porque Asiria fuese una nación atea, sino porque fue una nación politeísta que se había entregado a la idolatría, al ocultismo y a las hechicerías. La hechicería es una realidad también en el presente, en nuestros días. Muchos están descubriendo que hay una realidad en el ocultismo. Y esto es lo que se encuentran los que están implicados en esta búsqueda. Muchas personas que se encuentran en posiciones de poder, en esferas más acomodada, en círculos intelectuales, hasta en posiciones gubernamentales, buscan y siguen los consejos de brujos y "brujitas", adivinos y hechiceros, creyendo que su carta astral y su horóscopo les guiarán mejor en sus decisiones en temas del amor, el dinero, el poder y el éxito que anhelan.

Continúa el texto: "y descubriré tus faldas en tu rostro". En el día de hoy se ve la desnudez casi como algo "normal", un tabú superado, un remilgo pasado de moda. Bajo el calificativo de "arte" se presentan obras en el teatro, el cine, la pintura, la fotografía, en revistas muy "cultas" y progresistas, en series de televisión, etc. A la falta de modestia en el vestir se llama hoy en día "tener una mente abierta", ser más "normal y natural", y ser menos reprimido que nuestros antepasados. En los días de nuestro estudio la civilización se había hundido mucho, pero creemos que no tanto como nuestro presente siglo. En aquella época era una desgracia para una mujer, ser mostrada o vista desnuda. Dios les habló sobre la vergüenza que Él iba a traer sobre Nínive. Él dijo: "Y descubriré tus faldas en tu rostro". Es decir: "Voy a levantar tu falda sobre tu rostro. Te has portado como una ramera, y Yo te voy a desenmascarar". Todos esos detalles tan terribles, tan significativos implicaban una desgracia mayor. Él dijo: "Y mostraré a las naciones tu desnudez, y a los reinos tu vergüenza". Eso fue lo que Dios dijo que iba a hacer con esa nación.

Asiria fue una gran nación, con su enorme riqueza, una gran civilización, y con mucho poder; sin embargo, cayó al abismo, se disolvió en el polvo, y nunca más se levantó. Dios había dicho que eso iba a ocurrir; era el final que les esperaba. Ahora, sigamos con el versículo 6 que dice:

"Y echaré sobre ti inmundicias, y te afrentaré, y te pondré como estiércol."

Dios dijo a Nínive a través del profeta Nahúm que Él la iba a hundir, que estaba en contra de esa nación, que la iba a derribar completamente. Las excavaciones arqueológicas que sacaron a luz esta gran civilización, revelaron que todo lo que el profeta había advertido fue totalmente acertado. En este libro tenemos una descripción muy gráfica y detallada, y la profecía dada mucho tiempo antes de que eso ocurriera, se cumplió en su totalidad.

Dijimos al comienzo de este programa, que pensábamos que no íbamos a poder terminar este estudio en el día de hoy. Pero, como ya puede apreciar, estimado oyente, no es el último programa sobre el libro del profeta Nahúm. La descripción tan detallada del juicio de Dios tiene una gran importancia que no queríamos dejar de lado. Tiene una aplicación tremenda para nosotros en el presente, y es un cuadro tan real de la situación del día de hoy. El libro de Nahúm revela el método de Dios en Su trato con las naciones del mundo. No creemos que Él haya cambiado Su método, y si no lo ha cambiado, amigo oyente, entonces tenemos problemas, un gran problema. Es necesario que cada uno de nosotros oremos por nuestra propia nación.

Bien, amigo oyente, vamos a detenernos aquí por hoy, y seguiremos Dios mediante, en nuestro próximo programa. Esperamos que el tema de las profecías haya captado su atención e interés, porque Dios lo que promete, lo cumple fielmente. Dios ha pronunciado miles de promesas que podemos encontrar en todas las páginas de la Biblia. Quizá usted se puede acordar de algunas más repetidas como "clama a mí, y yo te responderé"; "venid a mi todos los que estáis cargados, y yo os haré descansar"; "el que a mí viene, no le echaré fuera"; "se fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida"; y miles más. Pero, si se ha fijado, estimado oyente, el cumplimiento de cada promesa implica también una acción del ser humano. Dios espera que demos un paso, y del resto... ya se encargará Él. ¿No quiere dar HOY un paso hacia Dios? Dios anhela tener comunión y comunicación con usted. A veces se nos ha dicho que Dios no responde, y hay muchos que no creen que Dios exista, porque no escuchan Su voz. Si éste es su caso, le proponemos lo siguiente: Desafíe a Dios, sí, dígale en voz alta "Dios, si existes, quiero que te reveles a mí de una manera personal, si es cierto que estás interesado en mí, en mis circunstancias, mi problemas, mis sueños, mi presente y mi futuro; si es así, entonces te pido que me lo hagas saber". Estimado oyente, si usted realmente está interesado en comunicarse con Dios, dígaselo, y le podemos prometer, que Dios se manifestará personalmente. Lo sabemos por experiencia, por Su Palabra, y porque Dios es fiel en mantener todas Sus Promesas.

Confiamos que siga sintonizando éste, su programa de "la Fuente de la Vida". Si tiene preguntas o dudas, por favor, póngase en contacto con nosotros. Oramos para que Dios le de la luz necesaria para entender cada vez más Su Palabra, Su Amor y Su Perdón, por medio de Su Espíritu. Hasta el próximo programa.

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