Estudio bíblico de Judas 1:16-19

Judas 16-19

Bien, amigo oyente, reanudamos hoy nuestro estudio, que interrumpimos al finalizar nuestro tiempo en el programa anterior, y que interrumpimos al finalizar el versículo 16 de este único capítulo de la carta del apóstol Judas.

Hablando del versículo 16 comentamos las cinco señales de identificación de los apóstatas: en primer lugar, el apóstol nos dijo que eran murmuradores, lo cual significa que andaban murmurando quejas. No se trataba de expresiones abiertas o públicas de insatisfacción, sino de opiniones contra Dios pronunciadas en voz baja. En segundo lugar, eran quejumbrosos, es decir, que expresaban sus quejas sobre su situación en la vida; estaban siempre descontentos, y nunca satisfechos. Siempre resaltaban el punto de vista negativo de las personas o situaciones. Si en algo reconocían a Dios, lo culpaban de todo lo que les sucedía. Hemos recibido cartas de personas descontentas, que resaltan todo lo negativo que les ocurría a ellas mismas y a su alrededor, y que cuando recibían a Cristo en sus vidas, esa forma de pensar cambiaba. Una tercera característica de los apóstatas era que vivían controlados por sus propias pasiones y deseos. Aquellos deseos podían ser buenos o malos -o sea que no eran necesariamente deseos de bajo nivel o inmorales. Podía tratarse de cualquier factor que dejara de lado a Dios. Y en esa condición, aun haciendo cosas buenas, en las cuales había una cierta medida de satisfacción, quedaba en ellos una insatisfacción o descontento interior. Después, en quinto lugar, continuó diciendo Judas, que su boca hablaba cosas infladas. Se expresaban sin moderación, y con arrogancia. Sus palabras formaban un lenguaje extravagante, con elementos efervescentes, que pronto se apagaban, o como la espuma, que pronto va desapareciendo, y que no dejan ningún contenido. Y finalizó el versículo 16 diciendo: "adulando a las personas para sacar provecho". Eran las personas que se prestaban para aplaudir a los demás, pronunciando valoraciones positivas o elogiosas que no eran ciertas, porque procuraban quedar bien con quienes les pudieran proporcionar algún provecho, alguna ventaja, o para promocionarse a sí mismos. Recordemos que la epístola del apóstol Santiago tuvo algo que decir sobre este tema, en el capítulo 2:1-4: allí el apóstol escribió: "Hermanos míos, que vuestra fe en nuestro glorioso Señor Jesucristo sea sin acepción de personas. 2Si en vuestra congregación entra un hombre con anillo de oro y ropa espléndida, y también entra un pobre con vestido andrajoso, 3y miráis con agrado al que trae la ropa espléndida y le decís: Siéntate tú aquí, en buen lugar, y decís al pobre: Quédate tú allí de pie, o siéntate aquí en el suelo, 4¿no hacéis distinciones entre vosotros mismos y venís a ser jueces con malos pensamientos?"

Así que, lograr la admiración de otras personas con el propósito de obtener algunos favores o ventajas de esa relación, es como mirar a esas personas y utilizarlas para promocionarse a uno mismo, en vez de recurrir a Dios para dicha promoción, lo cual evidencia una falta de relación con Dios y en consecuencia, es algo que Él condena, porque implica una señal de apostasía. Y ahora llegamos a un nuevo párrafo titulado:

Ocupación de los creyentes en días de apostasía

Desde el versículo 17 hasta el 19 los creyentes fueron advertidos que estos apóstatas vendrían. Después, entre los versículos 20 al 25, veremos lo que los creyentes debían hacer en aquellos días de apostasía. Ahora entonces consideraremos la:

Advertencia a los creyentes de la llegada de la apostasía

El apóstol Judas informó anticipadamente a los creyentes sobre la llegada de estos apóstatas. En otras palabras, él les dijo que ese hecho no debía inquietarlos. La apostasía fue algo que Dios había permitido, y lo hizo con un propósito. Leamos el versículo 17 de este único capítulo de la carta del apóstol Judas:

"Pero vosotros, amados, tened memoria de las palabras que antes fueron dichas por los apóstoles de nuestro Señor Jesucristo"

Él se apartó aquí de esta descripción que había dado de los apóstatas, y comenzó a escribir de una manera diferente. Y dijo: "Pero vosotros, amados". O sea que, él estaba pasando página, por así decirlo, observando la otra cara de la realidad. Se estaba dirigiendo entonces a los amados creyentes de esa congregación. Ahora, estos amados aquí no eran directamente los amados de Judas. Sin embargo, creemos que él les amaba, porque no habría escrito una carta como ésta, si no les amara, o sea, que, en cualquier caso, les estaba diciendo la verdad. Pero la Palabra que él utilizó aquí indicaba que ellos eran amados por Dios. Ellos eran aquellos que estaban experimentando el amor de Dios en sus propias vidas, y por tal motivo fueron llamados amados.

A continuación, el apóstol les dijo: "Tened memoria de las palabras que antes fueron dichas por los apóstoles de nuestro Señor Jesucristo". Por todas partes en las Sagradas Escrituras encontraremos este énfasis en recordar. En otras palabras, tenemos que recordar la Palabra de Dios. Usted y yo tendríamos que conocer la Palabra de Dios, para que nuestra memoria pueda recurrir a ella en el momento de nuestra vida en que necesitemos que estas verdades sean objeto de nuestra atención, o para que en los momentos críticos de nuestra experiencia cristiana esa Palabra divina pueda alimentarnos, consolarnos, darnos fuerza y dejarnos esperanza.

Y esto es algo que vamos a llevar a nuestra próxima vida, una memoria. El Señor Jesucristo le dijo al hombre rico que murió y fue a parar a ese lugar de tormento: "Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida". Esta experiencia va a ser parte de esas tinieblas. Este va a ser el estado de los perdidos. Creemos que cuando ellos miren hacia atrás, hacia el pasado, van a recordar aquello que hicieron en esta vida. Creemos que todos nosotros vamos a poder hacerlo. Pero, gracias a Dios que todos nuestros pecados han sido borrados, porque si no fuera así, entonces seríamos torturados en nuestras propias mentes, al recordar tales pecados en la eternidad.

Recordemos nuevamente la totalidad del versículo 17 para extraer una conclusión general, "Pero vosotros, amados, tened memoria de las palabras que antes fueron dichas por los apóstoles de nuestro Señor Jesucristo". Ahora, aparentemente, Judas no se consideró un apóstol en el sentido estricto de la palabra. Como indicamos anteriormente, Judas, era hermano del Señor Jesucristo. Y a pesar de esa relación familiar con Jesús, él adoptó una posición humilde. Aquí utilizó a los apóstoles para corroborar lo que iba a escribir, como hizo previamente en esta epístola. En realidad, él había implicado ya que el tema del cual les iba a escribir no era nuevo para ellos, o sea, que quizás los apóstoles les habían hablado o escrito anteriormente sobre este problema. Y, como vemos aquí, los estimuló a recordar las palabras pronunciadas por los apóstoles del Señor Jesucristo. Y antes de finalizar esta epístola veremos que es sumamente esencial e importante conocer lo que dice la Palabra de Dios, que se dirige hacia todas las circunstancias y situaciones de nuestra vida. No podemos entender como alguien puede permanecer fiel a Dios en esta tierra sin tropezar y caer, a menos que tenga un conocimiento de la Palabra de Dios. Hemos visto tropezar y caer a muchos hombres y mujeres en su vida cristiana. Y podemos atribuir, en cada caso que conocemos de fracaso, una falta de conocimiento de la Palabra de Dios. ¡Cuán importante es saber lo que esta Palabra tiene que decir ante tantas y complejas situaciones, y ante los variables estados de ánimo que vivimos!

Llegamos ahora a un pasaje muy importante de la Biblia, en el cual necesitamos una unción especial del Espíritu Santo para hablar sobre una distinción que no siempre es destacada en nuestro tiempo. En los versículos 18 y 19 de esta epístola de Judas, leemos:

"Los que os decían: En el postrer tiempo habrá burladores, que andarán según sus malvados deseos. Éstos son los que causan divisiones; viven sensualmente y no tienen al Espíritu."

Antes de entrar a considerar lo que se nos dice aquí en estos versículos 18 y 19, leeremos la traducción que un erudito de la Biblia hizo sobre estos versículos: "Pero en cuanto a vosotros, objeto del amor divino, recordad las palabras que os fueron dichas anteriormente por los apóstoles de nuestro Señor Jesucristo. En los últimos tiempos, habrá burladores que regularán su propia conducta de acuerdo con sus apasionados antojos, carentes de todo temor hacia Dios. Éstos son aquellos que causan divisiones, egocéntricos, que no tienen el espíritu."

Así que, teniendo en cuenta lo que hemos leído en los versículos 17 y 18, los deseos de los apóstatas estaban totalmente en contradicción con la voluntad de Dios.

Y en el versículo 19 Judas definió a los apóstatas como aquellos que causan divisiones, viven sensualmente y no tienen al Espíritu. El apóstol nos ha dado tantas descripciones de los apóstatas, que no podemos evitar ese énfasis de su enseñanza en esta carta. Por medio de las características presentadas por él, podemos comprobar cómo piensa una persona no creyente, es decir, no regenerada, sometiéndola al examen o escrutinio de la Palabra de Dios. Especialmente podemos observar la reacción de una persona cuando escucha la Palabra divina. Muchos oyentes nos han manifestado que esa Palabra, efectivamente, ha revolucionado sus vidas y la de sus familias. Incluso para los que ya son creyentes en el Señor Jesucristo, la Palabra de Dios ha continuado cambiando todas las circunstancias, transformando sus vidas en una experiencia diferente. Pero hay otro grupo que resta toda importancia a la Palabra de Dios y a sus enseñanzas, permaneciendo totalmente indiferente ante ella. Por ello decimos que esta Palabra constituye una prueba para comprobar si una persona ha sido salvada, regenerada por el Espíritu Santo, o no ha pasado por tal experiencia.

En el versículo 18, al escribir sobre los que causan divisiones, evidentemente y desde todo punto de vista, vemos que esta cita Bíblica se refiere a los que causan divisiones dentro de una congregación o iglesia. Era como si trazaran una línea divisoria para separar una parte de la congregación, de la otra. Dirigiendo una mirada retrospectiva a la historia de la iglesia, diremos que, especialmente en los últimos tiempos, esto es lo que han logrado las ideologías críticas hacia la Biblia y su integridad. Los críticos han sembrado dudas y han logrado introducir esa tendencia divisiva en grandes grupos de congregaciones de la iglesia. En realidad, en un principio, los credos de todos los grupos cristianos estaban Bíblicamente fundamentados, y los que se adhieren a esos principios son llamados conservadores. Tales credos diferían sólo en algunos puntos de menor importancia, aunque no existía ninguna diferencia en la aceptación general de las doctrinas básicas de la fe cristiana.

En realidad, en todos los tiempos, los críticos siempre han intentado introducir nuevos puntos de vista sobre varios pasajes Bíblicos, con la pretensión de adaptar el texto Bíblico a las ideologías o formas de pensar de una sociedad cambiante, atraída por lo que le agrada escuchar y por lo novedoso. Pero estas personas, en contra de lo que alguien pudiera pensar, en lugar de ser tolerantes, y comprensivas con aquellos que mantienen la integridad de las Sagradas Escrituras, son personas estrechas de miras y dogmáticas. Además, presentan bastante mordacidad, agresividad y mantienen una casi permanente línea de ataque contra toda opinión que ellas consideran demasiado apegada al respeto por el texto Bíblico, o que consideren que puede ofender la sensibilidad de las personas de nuestro tiempo.

Ahora, el versículo 18 habla sobre aquellos que viven sensualmente. La palabra griega para sensual es "psuchikos", de la cual proviene la palabra "psicología". Al hablar de los que son sensuales, se estaba refiriendo a personas cuyas vidas están centradas en sí mismas, en su propio yo. Es una forma egoísta de vivir, en la cual el individuo pasa a ser sumamente importante. Es una postura natural, en el sentido en que proviene de la naturaleza humana misma. Es la vida de la persona no salva, es decir, no regenerada por el Espíritu de Dios, o sea, que no ha experimentado un nuevo nacimiento espiritual.

Ahora, citaremos también una declaración que hizo el erudito Alford, que dijo: "El espíritu - o sea, (psuke) - es el centro del ser personal, del "yo" de cada individuo. Se encuentra unido en cada individuo al espíritu, la parte más elevada del hombre, y al cuerpo, la parte más baja del hombre. Es atraída hacia arriba por el uno, y hacia abajo por el otro. Nos referimos a aquellos que se entregan a sus apetitos más bajos, - o sea, "sarkikos", - es decir, "carnales". Aquel que por medio de la comunión de su espíritu con el Espíritu de Dios, se entrega o busca las cosas más elevadas de su ser, está controlado por los objetivos más elevados de su ser, y esa es una persona espiritual. Por otra parte, el hombre natural, aquel que piensa solamente en sí mismo y en sus propios intereses, ya sean éstos materiales o intelectuales, es una persona sensual, es el ser egoísta cuyo espíritu ha sido destruido y degradado a una permanente subordinación a su alma". Hasta aquí la cita.

El ser humano natural, sensual, es un individuo orgulloso, que en muchas ocasiones se comporta como un animal. Anhela obtener todo lo que desea, todos los medios materiales que pueda, y todos los favores y el prestigio que intente adquirir. Esta puede ser una descripción de muchas personas en la actualidad.

Al finalizar el versículo 19 el apóstol escribió, y no tienen al Espíritu. Los apóstatas no tenían al Espíritu Santo, es decir, que no estaban habitados por el Espíritu de Dios. Recordemos que cuando el apóstol Pablo llegó a la ciudad de Éfeso, esta fue la pregunta que el apóstol formuló a aquellas personas que parecían ser creyentes, pero que realmente no lo eran: "¿Recibisteis el Espíritu Santo cuando creísteis?" Y le respondieron que ni siquiera se habían enterado de la existencia del Espíritu Santo. Habían escuchado acerca del bautismo que practicaba Juan el Bautista, pero no habían recibido ninguna enseñanza sobre la muerte y la resurrección de Jesús. Cuando Pablo les impartió esa enseñanza, entonces aceptaron al Señor Jesucristo y recibieron el Espíritu Santo, como podemos leer en el libro de los Hechos 19:1-7.

Tenemos que entender al ser humano como un ser tripartito, es decir que tiene una triple naturaleza. En la primera carta a los Tesalonicenses 5:23, leemos: "Que el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser-espíritu, alma y cuerpo- sea guardado irreprochable para la venida de nuestro Señor Jesucristo". Así que el ser humano tiene un cuerpo, un alma y un espíritu.

Si usted lee atentamente el relato de la creación del hombre en el libro del Génesis, encontrará que físicamente fue formado del polvo de la tierra, Hay unos 15 elementos del barro incluidos en nuestros cuerpos. En el momento de la muerte, cuando abandonamos nuestros cuerpos, éstos volverán a la tierra, al polvo. Cuando llegue el momento de la resurrección, el cuerpo del creyente será resucitado con un nuevo cuerpo. El anterior, fue sembrado en un estado de corrupción, pero va a ser resucitado en un estado de incorrupción.

¿Qué le sucedió a este ser físico que Dios había creado? Se nos dio lo que llamamos un alma, aunque esta palabra ha sido mal entendida con cierta frecuencia. A ese ser le dio una parte psicológica, es decir, esa parte que lo dirige en su acercamiento al universo físico. Cuando tiene una necesidad física la satisface. Cuando necesita momentos de ocio y diversión los disfruta. Puede llegar a ser generoso, atractivo y agradable, e incluso tener lo que llamamos carisma, esa capacidad para atraer a las personas. Muchas personas no creyentes, que no han buscado refugio en la gracia de Dios, presentan estas características en su personalidad. Pero, inevitablemente, todos los seres humanos, aparte nuestro carácter o personalidad, compartimos la misma naturaleza interior viciada por el mal, por el pecado, aunque en la superficie no se nos note. Y somos vulnerables a varias formas de maldad. Así es la naturaleza psicológica del ser humano.

Bien, amigo oyente, hemos ya consumido el tiempo del que disponemos. Como esperamos continuar contando con su compañía y participación en este estudio, le sugerimos que continúe leyendo el texto Bíblico que aún no hemos considerado. Si surgiera alguna duda o pregunta sobre estos temas, puede usted ponerse en contacto con nosotros a través del teléfono o dirección electrónica que facilitaremos a continuación, y con mucho gusto le atenderemos. Esperamos que nuestras reflexiones, con la ayuda indispensable de Dios, le resulten de ayuda y fortaleza al aplicar el texto Bíblico a la vida práctica, es decir, a las necesidades espirituales que surgen de nuestra relación con el mundo que nos rodea. Así que nos despedimos hasta nuestro próximo encuentro, al continuar este extenso viaje que hemos emprendido juntos "a través de la Biblia".

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