Estudio bíblico de Zacarías 3:1-2

Zacarías 3:1 - 2

Continuamos hoy, estimado amigo oyente, nuestro viaje por el libro del profeta Zacarías, uno de los últimos libros del Antiguo Testamento, y llegamos al capítulo tres. Este capítulo es muy breve; sólo tiene diez versículos, pero el contenido es tan rico que solamente reflexionaremos sobre los dos primeros versículos en nuestro programa de hoy.

Como recordarán nuestros amigos oyentes que siguen este programa llamado "La Fuente de la Vida", y nos acompañan diariamente en el estudio sistemático de la Palabra de Dios, hemos comenzado con el tema de las diez visiones del profeta Zacarías. Estas visiones, aunque le fueron reveladas al profeta en una sola noche, no fueron una sucesión de sueños. Sus ojos estaban bien abiertos, y así lo manifestó Zacarías reiteradamente explicando que: "Vi, miré, alcé mis ojos", etc. Así es que, aquí no se trata de interpretar una serie de sueño, sino de diez visiones que tuvo Zacarías. Pero estas visiones, diferentes entre sí, tienen un significado determinado, y deben ser estudiadas como un conjunto, como una unidad. Como en un puzle, debemos unir y enlazar todas las visiones para poder comprender el mensaje de estas diferentes visiones; como veremos más adelante, el mensaje era para el pueblo de Dios, el pueblo de Israel, en tiempos de Zacarías, pero también es válido para nosotros, a pesar del paso del tiempo.

Para una correcta interpretación de cualquier texto bíblico siempre se debe tener en cuenta el contexto, pero también necesitamos observar otras escrituras proféticas. El apóstol Pedro lo expresó de una manera muy clara cuando dijo: "Ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada". (2 Pedro 1:20). Es decir, que un mensaje profético, como este conjunto de visiones de Zacarías, no se pueden interpretar por sí solo, o independiente de las demás. Es indispensable observar todo el conjunto de profecías dadas por Dios para poder tener un punto de vista completo que se extiende de la eternidad, en el pasado, hasta la eternidad, en el futuro.

Ahora, el capítulo 3 comienza diciendo: "Me mostró al sumo sacerdote Josué", Zacarías deseaba enfatizar el hecho de que lo que él vio, no fue un sueño, sino algo muy real, una visión dada por Dios. Veamos pues, lo que el profeta describió en los primeros cinco versículos de este capítulo 3:

"Me mostró al sumo sacerdote Josué, el cual estaba delante del ángel del Señor, y Satanás estaba a su mano derecha para acusarle. Y dijo el Señor a Satanás: el Señor te reprenda, oh Satanás; el Señor que ha escogido a Jerusalén te reprenda. ¿No es éste un tizón arrebatado del incendio? Y Josué estaba vestido de vestiduras viles, y estaba delante del ángel. Y habló el ángel, y mandó a los que estaban delante de él, diciendo: Quitadle esas vestiduras viles. Y a él le dijo: Mira que he quitado de ti tu pecado, y te he hecho vestir de ropas de gala. Después dijo: Pongan mitra limpia sobre su cabeza. Y pusieron una mitra limpia sobre su cabeza, y le vistieron las ropas. Y el ángel del Señor estaba en pie."

Esto es todo el texto que leeremos hoy. Vamos a mencionar varios aspectos importantes a manera de introducción, antes de entrar en el texto del relato.

El capítulo comienza con estas palabras: "Me mostró al sumo sacerdote Josué". Seguramente recordaremos a otro Josué, el sucesor de Moisés, aquel que guió a los hijos de Israel en su salida de Egipto, y los llevó a la Tierra Prometida. Josué era el Sumo Sacerdote, el líder espiritual de aquel pueblo que había regresado de la cautividad en Babilonia. El nombre de Josué significa "Jehová, el Señor salva". En el Nuevo Testamento encontramos que se usa la misma palabra griega para el nombre "Jesús". Y llamarás su nombre Jesús, - leemos en el evangelio de Mateo, capítulo 1, versículo 21: "Y llamarás su nombre Jesús, porque Él salvará a su pueblo de sus pecados. " Así es que, este nombre, Josué, tenía un gran significado.

En el pasaje que acabamos de leer se hace nuevamente referencia a Satanás, al ángel caído, al enemigo de Dios y de toda la humanidad. Como ya hemos indicado en otras ocasiones, estamos dejando el estudio sobre Satanás hasta que lleguemos al libro de Apocalipsis. El profeta relató esta visión con mucha claridad y suficientes detalles: Zacarías afirmó que "vio" a Josué, pero también vio a Satanás. Zacarías describió lo que vio con sus propios ojos: vio a Satanás como una persona, como un ser real. Es interesante observar que ese nombre, Satanás, ha desaparecido del vocabulario de la mayoría de la gente, en las así llamadas tierras cristianas, desde la última mitad del siglo 20. Es como si hubiese un olvido colectivo, quizá porque la gente espera haberse librado de él; o porque se piensa que si no se lo menciona, quizá él se marcharía. Pero, este ser, no se ha ido, es y permanecerá hasta que Dios lo juzgue y condene, como ha prometido hacer. Muy al contrario, él es una realidad muy activa y presente en medio de nuestra sociedad. En la actualidad hay una tendencia de volverse hacia lo sobrenatural, y desafortunadamente, la gente busca emociones distintas, cada vez más exóticas y hasta peligrosas. Se sabe que existen sociedades secretas que incluyen en sus ritos la adoración a Satanás y a los demonios. ¡Qué tristeza para Aquél que dio su vida para que nosotros pudiéramos disfrutar la vida eterna! ¡Qué tristeza, que en lugar de buscar al Señor Jesucristo y a Dios, mucha gente se conforma con experiencias que no les darán ni la paz del alma, ni el perdón de la salvación! Muchas personas piensan que el mal existe, que hay malos espíritus, hechizos y maleficios, y no les cuesta creer que los demonios existen. Pero, así como existe el "mal", también existe el "bien", que es representado por Dios. Por tanto, Dios y el Señor Jesucristo quien es Dios, deberían ser la respuesta final para los hombres y mujeres que están buscando una solución para sus propias vidas, y para el mundo entero.

Ahora, hay un tercer aspecto que nos gustaría mencionar, esta es una visión que va más allá; tiene un significado mucho más profundo que el haber visto a Josué, el Sumo Sacerdote, y a Satanás. En realidad en esta visión de Zacarías tenemos la respuesta a un grave problema. A causa de su rebeldía, por alejarse de Dios y de Sus mandamientos, por tolerar, aceptar y hacer concesiones a las religiones de otros pueblos, y por su olvido de Aquel que les había dado muchas pruebas de su amor, Dios se había alejado de Su pueblo. Dios incluso permitió que Su pueblo pasara por el cautiverio en Babilonia. Pero ahora Dios les dio promesa de que volvería a estar junto a Su pueblo; también les prometió que Él iba a restaurar y bendecir a Su propia tierra. Esto todavía no ha ocurrido, pero Dios dio Su palabra de que lo va a hacer, que Él les bendecirá en esa tierra. La tierra, como vimos en nuestro programa anterior, solamente se llamó una vez en las Escrituras "la tierra santa". Pero, nunca volverá a ser "la tierra santa", hasta cuando regrese el Señor Jesús a este planeta Tierra. En nuestros días esa tierra no es de ninguna manera una "tierra santa". Pero Dios, quien ama a Su pueblo escogido, sigue amando y perdonará toda transgresión e infidelidad.

¿Cómo es posible que Dios siga amando "con amor eterno" a un pueblo que le ha dado la espalda tantas veces, a pesar de haber visto a lo largo de Su historia, difícil y dolorosa, la misericordia del Altísimo? Bueno, creemos que la explicación se encuentra en que este hombre, el Sumo Sacerdote, este Josué, iba a representar a la nación. Leímos que Zacarías vio a Josué vestido con vestiduras viles, muy sucia, muy inapropiadas para un Sumo Sacerdote. Ahora, la máxima aspiración de un sacerdote, al pertenecer a la clase sacerdotal, era llegar a categoría de Sumo Sacerdote, una de las cosas que el Sumo Sacerdote tenía que hacer es que tenía que estar vestido con vestiduras sin manchas. O de otra manera, no puede servir a Dios. Ahora, ¿cómo pueden estas personas ser aceptadas ya que son pecadoras? Bueno, este capítulo nos va a dar la clave para esto. El apóstol Pablo, dice en su epístola a los Romanos, capítulo 10, versículo 3: "Porque ignorando la justicia de Dios, y procurando establecer la suya propia, no se han sujetado a la justicia de Dios". Bien, la justicia de Dios será revelada en este capítulo. Y, ¿cómo puede Dios aceptar a los pecadores?

En cierta ocasión, un hombre llamó por teléfono al Pastor de una iglesia y le dijo que él posiblemente había cometido el pecado imperdonable. Entonces, el Pastor le dijo que por supuesto que él no había hecho tal cosa. Le dijo que el Señor Jesucristo había muerto por todos sus pecados. Y que si él quería ir al Señor Jesucristo en ese mismo instante, no importaba quién fuera o lo que hubiera hecho, podía ser el peor criminal más grande que hubiera existido, él podía ir a Cristo. Cualquier persona, no importa lo que haya hecho, puede acudir a Cristo, y Él le va a aceptar y le va a recibir. Pero es necesario que esa persona acuda a Cristo. Y entonces, ellos pueden descubrir que el fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree. Como dice el apóstol Pablo en su epístola a los Romanos, capítulo 10, versículo 4. Así es que, no importa quién sea uno, puede ir a Dios por medio de Jesucristo.

Y creemos que esto va a ser resaltado aquí en este capítulo 3 de Zacarías. Ahora, Josué era sencillamente una persona, y por cierto que no era una persona perfecta. Pero él era el sumo sacerdote de Dios. Y aquí él está vestido de vestiduras inmundas, y puede que él haya sido así personalmente. No lo sabemos. Pero sí sabemos que representa a la nación de Israel. Primero que todo, debemos decir que él, como sumo sacerdote, es el representante de la nación. En el gran día de la Expiación, el sumo sacerdote entraba al lugar santísimo representando a toda la nación. Y de la misma manera, Cristo es hoy nuestro representante. Él representa al cuerpo total de todos los creyentes, la iglesia, ante Dios en el presente.

Por tanto, amigo oyente, necesitamos ver esto en el contexto más amplio de todas estas visiones; que este hombre es un cuadro profético de la nación de Israel. Y esto evitará que tengamos una interpretación muy limitada. Este hombre es un representante de la nación. Y Luepold, uno de los grandes eruditos del pasado, dijo esto: "Éste (es decir Josué) representa y prácticamente es la personificación de Israel en su santo oficio. Él ruega por la nación; por la nación Él entra al lugar santo. Él lleva la culpa, la carga de la nación. Nosotros, por tanto, no debemos referir los asuntos y las implicaciones de este capítulo a Josué como una persona, ni a Josué como solamente el sumo sacerdote, sino que debemos llegar a la conclusión de que su condición es la condición de Israel, que su perdón es una forma típica de expresar el de la nación, y las palabras de consuelo y de ánimo que se le dan, se aplican con igual validez a ellos. . ". Hasta aquí la declaración de Leupold, y de paso digamos, que es una declaración muy buena. Y Leupold es una persona que no puede ser seguida muy fácilmente en una interpretación como esta, pero aquí ha hecho algo especialmente bueno.

También sabemos que Josué es un símbolo. Él es un tipo y es un representante. Y Dios le ha elegido. Dios ha elegido a la nación de Israel. Así es que, podemos seguir este pensamiento, y encontrar muchos paralelos que se pueden aplicar.

Usted puede notar que aquí tenemos a la nación. Y está representada por este hombre. Lo que se dice de él puede decirse de la nación. Esto nos recuerda una pequeña novela que fue escrita hace muchos años, llamada "El pequeño Ministro". Este libro es un estudio de los puritanos que habitaron en Norteamérica en el pasado, y cuando por ejemplo, una mujer era hallada culpable de adulterio, era marcada con una letra "A" en color rojo sobre su pecho. Y ella tenía que llevar eso todo el tiempo. Bueno, en ese entonces eso sería un castigo bastante severo. Pero hoy, habría muchos que llevarían la letra "A". Y quizá no tengamos muchas letras "B" o "C", pero por cierto que habría muchas "A" si se hiciera eso hoy. Pero usted recuerda que este pequeño ministro era realmente quien era culpable. Y al final, se revela que en su propio pecho se encontraba una letra "A" en rojo. Y eso revelaba también su culpa.

La consecuencia es sencillamente que Josué es culpable, pero alguien más es tan culpable como Josué. La nación de Israel es culpable, y ese el cuadro que se nos presenta aquí. Ahora, veamos lo que dice el texto mismo, y vamos a avanzar un poquito en este capítulo. El primer versículo del capítulo 3, dice:

"Me mostró al sumo sacerdote Josué, el cual estaba delante del ángel de Jehová, y Satanás estaba a su mano derecha para acusarle."

Ahora, el hecho de que Satanás está a su mano derecha podría indicar que le está apoyando o defendiendo, o que está allí para acusarle. Y Satanás en su engaño, por supuesto, está allí para acusarle. Y esto es típico de la obra de Satanás. Se nos dice que tenemos un Abogado para con el Padre, y por cierto que necesitamos un abogado para con Dios el Padre, ya que Satanás nos está acusando allí. Y, se nos dice que Satanás finalmente será echado fuera del cielo, que el acusador de los hermanos habrá sido expulsado del cielo. Bueno, él es quien tiene acceso al cielo en el presente.

El autor de estos estudios bíblicos, el Dr. J. Vernon McGee contaba que él pensaba que él podía haber sido acusado allí, y con razón. Pensaba que él ha dicho lo que otros han dicho también cuando él era joven, y trabajaba en un banco, y había tratado de cometer toda clase de pecado imaginable. Sus amigos no eran de los mejores. Y nadie del grupo de sus amigos podría siquiera imaginarse que él llegaría algún día a ser maestro de la Palabra de Dios. Y el Dr. McGee decía que cuando él sintió que Dios le había llamado, cuando Él le salvó y cuando le llamó, entonces él presentó su renuncia en el banco. Y todos comenzaron a burlarse de él. Ellos decían que le conocían bien, y que conocían esto o aquello en cuanto a él, y él se imaginaba que Satanás habría tenido un día muy ocupado contándole todas estas cosas al Señor, y diciéndole que era una insensatez permitirle entrar al ministerio. Que ese hombre sería la última persona en todo ese lugar que debería entregarse a esta tarea de predicar y enseñar la Biblia. Y es que, amigo oyente, Satanás está allí para acusar a Josué. Y él está diciéndole a Dios que Josué estaba vestido con vestiduras inmundas y que él no le podría usar así. Y él será quien acuse a la nación de Israel. Eso lo veremos, Dios mediante, en el libro de Apocalipsis. Pero él estaba allí para acusar a esta nación. Él es en realidad antisemita. Y si usted quiere saber en realidad quien es el líder del antisemitismo, pues es el diablo mismo. Y ese es el cuadro que tenemos aquí ante nosotros, amigo oyente.

Ahora, notemos cómo comienza diciendo este versículo 2 del capítulo 3 de Zacarías, dice:

"Y dijo Jehová a Satanás: Jehová te reprenda, oh Satanás; Jehová que ha escogido a Jerusalén te reprenda."

Esta forma de expresarse es bastante moderada, según pensamos nosotros. Pensamos que nosotros podríamos utilizar peores cosas que estas que decir de Satanás. Pero Dios respeta a éste a quien Él ha creado. La criatura de más alto rango creada por Dios fue Satanás. Él fue el primer hijo de la mañana. Y en él fue hallado pecado. ¿Qué clase de pecado? ¿Lujuria, robo? No, amigo oyente. Solamente orgullo. Él sencillamente quería rebelarse contra Dios. Él tenía una libre voluntad y él puso esta voluntad en contra de Dios. Y, amigo oyente, eso es pecado. "Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino" (Is. 53:6). Y esto de "apartarse por su camino" engloban también los pecados que instiga el enemigo Satanás, como el asesinato, el robo, la mentira, el adulterio, todos los abusos y todas las violencias que llenan hoy en día los periódicos en todo el mundo. Todos caen bajo un solo título: "su propio camino". Ése es el problema del hombre.

Observemos esta expresión por un instante, antes de finalizar nuestro programa de hoy. Él dijo: "el Señor te reprenda oh Satanás". Así es que, la reprensión no fue a causa o a favor de Josué, como hombre, sino fue para defender a Jerusalén, la capital de esta nación. Porque también la ciudad representaba a toda la nación. La última parte del versículo 2 dice:

"¿No es éste un tizón arrebatado del incendio?"

¿No es este un tizón, (se refirió a Jerusalén), un tizón arrebatado del incendio?

Con esta pregunta, que contestaremos en nuestro siguiente estudio, finalizaremos nuestro estudio. Mientras tanto, nos permitimos sugerirle que lea los siguientes versículos de este capítulo 3 de Zacarías, para así estar mejor preparado para nuestro próximo estudio. Le saludamos muy cordialmente y es nuestra más sincera oración y ruego que Dios, por medio de Su Espíritu haga llegar Su luz y amor al corazón de cada amigo oyente. Sólo en Dios encontrará todas las respuestas a sus interrogantes y dudas, y Él fervientemente desea acercarse a su vida, para tener comunión y cercanía, por medio de Jesucristo, nuestro Salvador.

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