Estudio bíblico de Malaquías 2:15

Malaquías 2:15

Continuamos hoy, amigo oyente, nuestro recorrido por el libro de Malaquías, último profeta del Antiguo Testamento, en Las Sagradas Escrituras, la Biblia.

Hoy vamos a centrarnos en un único versículo, el versículo 15 del capítulo segundo de Malaquías, que dice así:

"¿No hizo Él uno, habiendo en Él abundancia de espíritu? ¿Y por qué uno? Porque buscaba una descendencia para Dios. Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales para con la mujer de vuestra juventud."

Hoy vamos a detenernos en este único versículo porque alude a un tema al cual Dios otorga una gran importancia: el matrimonio como base de una vida sana, equilibrada y feliz. Vamos a ver el matrimonio a través de los ojos de Dios, y cómo Él repudia el adulterio y el divorcio, al considerarlos como una ruptura esencial del orden y armonía creada.

¿Cuál era el contexto en el cual el profeta Malaquías lanzó sus reprimendas contra el adulterio de los israelitas? Las acciones de adulterio de los israelitas respecto a las "esposas de su juventud", al unirse con mujeres paganas, ocasionaron la pérdida de derechos y privilegios en la comunidad de Israel. Dios dejó de aceptar las hipócritas ofrendas de sus hijos, que simulaban una aparente religiosidad en su templo mientras cometían adulterio en sus casas. Además, por boca de Malaquías, Dios advierte a su pueblo que sus posteriores llantos y lamentos no serían escuchados, porque sus pecados habían cerrado la puerta de acceso a Dios. Ellos habían violado sus votos matrimoniales y la separación total de los ídolos que Dios requería. Su deslealtad era, pues, doble, convirtiendo sus ofrendas en una burla hipócrita.

En la época de Malaquías las esposas israelitas contraían matrimonio muy jóvenes, en muchos casos en torno a los quince años de edad. Y en este versículo 15, Malaquías volvió a llamar la atención sobre la institución original del matrimonio por parte de Dios, tal y como se menciona en el libro del Génesis 2:24, en la cual convirtió a dos, en uno. De esta manera les recordó que Dios sólo provee y permite una mujer para cada hombre. Y aunque Él tenía el poder para haber dado a Adán varias esposas, Dios creó una sola para él, con el propósito de levantar "una descendencia para Dios". La poligamia, el divorcio y el matrimonio con mujeres idólatras eran situaciones destructivas para el establecimiento de un remanente piadoso en el linaje del futuro Mesías prometido. Sólo si el padre y la madre se mantienen fieles a sus votos matrimoniales, podrán los hijos recibir la seguridad que suministra la base para una vida conforme a la voluntad de Dios. Y debido a que esta institución divina y fundamental del matrimonio se veía amenazada, Malaquías urgió a los esposos a que no actuaran con deslealtad hacia sus esposas.

Como podrá recordar, en nuestro anterior programa estuvimos tratando el delicado asunto del divorcio. Como usted puede ver, la Biblia es el libro más práctico del mundo. Y si bien, lo más fácil para los autores bíblicos hubiera sido soslayar todo tipo de temas espinosos, centrándose sólo en los espirituales, vemos que, por el contrario, la Biblia aborda todo tipo de problemas que acontecen al hombre y a la mujer. La Biblia es un buen libro para tener cerca y consultar habitualmente. De hecho, es el mejor libro, dado que es la voluntad de Dios para su vida, la cual es, como dicen las Escrituras, "buena, agradable y perfecta" para usted. Es por esta razón, por lo que le animamos a leer diariamente la Biblia, la Palabra de Dios, porque al igual que un vaso de agua fresca, será de ánimo, consejo, dirección y esperanza para su vida y la de su familia.

En nuestro anterior encuentro ya comentamos que el matrimonio es una institución importantísima para nuestra sociedad actual. Y por lo tanto, para nuestras iglesias. Sin embargo, el matrimonio está hoy en día sometido a todo tipo de dificultades y ataques, ante los cuáles debe prevenirse y protegerse. Hasta tal punto que, o ambos cónyuges trabajan por y para mantener su matrimonio, o este está abocado al fracaso. Porque hacen falta dos para que la pareja funcione, pero sólo uno para destruirla. Y el matrimonio es hoy uno de los blancos predilectos de Satanás; bien sabe el diablo que destruido el matrimonio, la familia será separada, sus miembros sufrirán y la propia iglesia se resentirá en gran manera. Satanás sabe que destrozando la familia contribuirá activamente a socavar la iglesia de Dios en la tierra. Y hoy en día hay, en muchos lugares, más divorcios que casamientos, siendo una triste realidad que nuestras iglesias no han quedado al margen de este problema.

En nuestro programa anterior comentamos que el Señor Jesucristo le dijo a una de las grandes iglesias de la antigüedad, la iglesia de Éfeso, según leemos en el libro de Apocalipsis, capítulo 2, versículo 4: "Tengo contra ti que has dejado tu primer amor". La palabra original griega que hemos traducido por primer amor es "protón", y significa lo mejor. Es la misma palabra que el Señor Jesucristo utilizó en la parábola del hijo pródigo, donde el padre coloca sobre su hijo la ropa "protón", es decir, la mejor ropa. Y a los creyentes en Éfeso, Cristo les habla del mejor amor. La Biblia nos dice que esta iglesia estaba encaminándose hacia una peligrosa frialdad espiritual, por lo que Cristo le dice: "Pero tengo contra ti, que estás dejando", no que has dejado, sino que "estás dejando tu primer amor", es decir, "tu mejor amor". Y es que, estimado oyente, la Biblia compara muchas veces la salvación del hombre y de la mujer como un romance. La pregunta que el Señor Jesucristo nos hace es: "¿Me amas?" Él no nos está preguntando: "¿Vas a serme fiel?, ¿Vas a ir como misionero al tercer mundo? o ¿Vas a hacer algo increíble y único por Mi?" Sino que Él pregunta: "¿Me Amas?" Y una vez le hayamos respondido, Él nos dirá: "Si me amáis, guardad mis mandamientos". (Juan 14:15).

También comentamos en nuestro programa anterior otro asunto relativo al mencionado por el Apóstol Pablo en el versículo 22 del capítulo 5 de la epístola a los Efesios, que dice así: "Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor. Porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y Él es su Salvador".

Puede que este sea uno de los pasajes más deficientemente interpretados de todo el Nuevo Testamento, pues siempre ha habido quien ha utilizado las Escrituras como apoyo para sus propios fines, realizando interpretaciones parciales o falsas de pasajes extraídos de forma aislada de su contexto. Estas personas son valedoras del viejo dicho que dice así: "Un pasaje fuera de contexto, es sólo un pretexto."

En numerosas ocasiones se ha descolocado totalmente el énfasis de este pasaje, y se ve como si estuviera enfocado sobre la subordinación de la mujer al marido. La frase: "El marido es la cabeza de la mujer", se cita a menudo aisladamente. Pero la base de este pasaje no es el dominio, sino el amor. El Apóstol Pablo menciona ciertos aspectos acerca del amor que debe tenerle un marido a su mujer. En primer lugar, debe ser un amor sacrificial, es decir, que debe amarla como Cristo amó a la iglesia, lo que significa, entregándose por ella sin egoísmo alguno. En segundo lugar, debe ser un amor que cuida; es decir, que el hombre debe amar a su mujer como ama su propio cuerpo. Porque el verdadero amor no ama para obtener servicios a cambio, ni para satisfacer necesidades físicas, sino que se preocupa por la persona amada. Y en tercer lugar, es un amor en cuyo centro está el Señor. En el hogar cristiano, Jesús debe ser el huésped siempre presente, aunque invisible. En un matrimonio cristiano no están implicadas dos personas, sino tres - y la tercera es Cristo.

En las ceremonias matrimoniales antiguas el novio dirigía a su novia la siguiente promesa: "Con mi cuerpo te adoraré". En la novia, el novio podía encontrar todo aquello que era digno. Él debía amarla tanto que estaba dispuesto a morir por ella. Y la Biblia es muy expresiva, tal y como podemos leer en un libro de la Biblia llamado el Cantar de los Cantares, del rey Salomón, donde dice: "He aquí que tú eres hermosa, amiga mía; he aquí eres bella. Tus ojos son como palomas. Como el lirio entre los espinos, así es mi amiga entre las doncellas. (Can. 1:16; 2:2) Y aquí tenemos las palabras de la esposa: "Mi amado es mío, y yo suya; él apacienta entre lirios" (Can 2:16).

Ahora, permítanos realizar una pregunta para nuestros oyentes, tanto del sexo masculino, como del femenino: ¿Es usted la clase de hombre o de mujer por la cual alguien moriría por estar con usted? ¿Se preocupa usted más de su apariencia externa que de moldear su carácter conforme al ejemplo de Cristo?, ¿Posee usted la ambición de servir a Dios, de ser de utilidad en su comunidad o en su iglesia?

En la región occidental de los Estados Unidos, se han erigido algunos monumentos en honor a la mujer y madre pionera. Una de esas estatuas representa a una mujer pionera, una esposa, una madre, muy hermosa, con su cabeza cubierta con un sombrero para protegerse del sol. Los hijos la rodean, asidos a su largo vestido. Y nos imaginamos que por numerosos que fueran sus problemas y dificultades, tampoco pudo permitirse acudir a un psiquiatra o consejero matrimonial. Simplemente sacó adelante a su familia a costa de su sacrificio y sufrimiento personal. Muchas veces con la ayuda de su marido, otras muchas, en soledad. Pero ese tipo de mujeres fueron las que forjaron la leyenda de la mujer pionera, llamada en la Biblia "la mujer virtuosa."

Ahora nos dirigimos a los jóvenes solteros, chicos y chicas. Resulta evidente que hay que preocuparse por el aspecto físico, pero lo que realmente te hará irresistible no tu figura, ni un caro perfume francés, ni estar vestido a la última moda. Lo que te convertirá en un apersona irresistible será tu carácter, tu belleza interna. Y eso no se compra; eso hay que trabajarlo, con esfuerzo y disciplina.

En un mundo unisex, donde las barreras de la feminidad y de la masculinidad se han desdibujado, nada resulta más atractivo que un hombre de verdad, y una mujer de verdad; ambos reflejan a Cristo, en sus valores, en su ética, en su comportamiento, en su carácter. Y ambos son maravillosamente diferentes. ¿Quién dijo que éramos iguales? Somos increíblemente diferentes, tanto a nivel físico como emocional, pero espiritualmente, iguales. Y Dios nos considera absolutamente iguales, aunque nos asigne roles o papeles diferentes o complementarios. ¿Quién es más importante ante Dios? Ambos. Por eso afirman los eruditos que el Cristianismo fue la religión que más contribuyó a lograr la igualdad de la mujer, una igualdad con plenos derechos.

Nos viene a la memoria la historia de un erudito bíblico llamado Mathew Henry, que vivió en la Inglaterra del siglo XVIII y escribió uno de los comentarios de la Biblia más famosos del mundo. Se cuenta que cuando él llegó a la ciudad de Londres, siendo muy joven, conoció a una muchacha muy rica, perteneciente a la nobleza. Ambos se enamoraron mutua y apasionadamente. Cuando ella acudió a su padre para decirle que estaba enamorada de este joven, su padre intentó desanimarla diciéndole: "Ese joven ni siquiera tiene un curriculum conocido. Ni siquiera sabes de dónde proviene". A lo cual ella respondió: "Tienes razón, no sé de dónde viene, pero si sé a dónde va". Y agregó: "Y yo voy a ir con él". Y así lo hizo.

Otra historia, en la que una mujer marcó la diferencia, fue la acontecida al famoso escritor norteamericano Natanael Hawthorne, un simple empleado del servicio de aduanas en la ciudad de Nueva York, que pasaba absolutamente desapercibido, salvo por su pésimo desempeño, motivo por el cual fue finalmente despedido. Cuando regresó a su hogar, se sentó en una silla, deprimido y desanimado, completamente derrotado. Su esposa se le acercó, y colocó delante de él una pluma y papel, y abrazándole le dijo: "Ahora, Natanael, tú puedes hacer lo que siempre has querido hacer. Puedes escribir". Y las dos novelas más famosas que él escribió fueron: "La Letra Escarlata", y "La Casa de Los Siete Tejados". Y su logro se debió, como el mismo reconoció, a la actitud de comprensión, fortaleza y ánimo de su esposa, la cual le sirvió de inspiración. Cuando tras muchos años falleció el escritor, su esposa escribió: "Yo tengo una eternidad, gracias a Dios, en la cual puedo conocerle más y más; si no fuera así, moriría de desesperación."

La Biblia está repleta de historias fascinantes que le animamos a descubrir. Éstas incluyen batallas, conquistas, guerras, amores apasionados, amores no correspondidos, romances, historias de hombres y mujeres, con problemas comunes, como los de hoy en día. Porque en poco han cambiado la naturaleza de nuestros problemas. Ahora, seguimos teniendo los mismos problemas de comunicación, de lucha por el poder, de egoísmo, de falta de entrega por el otro. Por ello la Biblia, el libro que hemos nominado muchas veces como el más práctico del mundo, ofrece múltiples soluciones a este respecto. Pero estamos hablando de hechos, amigo oyente.

Regresemos a los principios, a los comienzos. Dijo el Apóstol Pablo: "Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama. (Efe. 5:28) Si usted ama a su mujer, amigo oyente, ella es su otra parte, es su "media naranja"; Ella es usted, Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia, porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos. Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne. (Efe. 5:29-31)

Amigo oyente, Eva fue creada para ser ayuda idónea para Adán, una ayuda perfecta para él. Ella fue formada a partir de su costilla, para que fuera como él, para que le pudiera completar y complementar. Dice el libro del Génesis, capítulo 2, versículos 23 y 24: Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona, porque del varón fue tomada. Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne".

Veamos ahora otra historia: la historia de Abelardo y Eloísa, que tuvo lugar hace algunos siglos. Abelardo era un joven filósofo y eclesiástico francés, que llegó a ser un gran profesor y predicador de la universidad de París. Un canónigo de París llamado Fulberto tenía una sobrina que se llamaba Eloísa, a la cual envió a que estudiara con Abelardo. Cuando surgió el amor entre ambos, la férrea oposición de su tío convirtió en un martirio la relación entre ambos amantes. Tampoco se les permitió casarse, dado que el matrimonio de un sacerdote era un auténtico escándalo. Un escritor llamado Juan Lord escribió una obra titulada "Sus Grandes Mujeres", en cual nombra a Eloísa como el ejemplo del amor matrimonial. En la introducción a su libro, él escribió algo verdaderamente hermoso, que queremos compartir con usted, dice: "Cuando Adán y Eva fueron expulsados del paraíso, ellos aún podían encontrar flores en cualquier lugar a donde se dirigieran. Floreciendo en perpetua belleza, la flor representa una gran certidumbre sin la cual muy pocos podían ser felices. Sutil, misteriosa, inexplicable, todos los poetas, moralistas, paganos o cristianos, la identifican con la felicidad, con la existencia humana, con el alma en su más elevada aspiración. Aliada con lo transitorio, y lo mortal, aun con lo débil y lo corrupto, no es inmortal. Es, al mismo tiempo, una pasión, un sentimiento y una inspiración."

Abelardo y Eloísa se habían enamorado intensamente, pero la iglesia no les permitió casarse. Por ello, se unieron secretamente en matrimonio gracias a los oficios de un amigo de Abelardo. Sin embargo, la traición de un sirviente de la pareja dio al traste con los planes de felicidad conyugal. Ella fue obligada a internarse de por vida en un convento. Nunca se le permitió volver a ver a Abelardo. Él tenía 20 años más que ella y cuando al cabo de muchos años él estaba moribundo en su lecho, suplicó que la permitieran visitarle, para que le cuidara. Pero aún eso le fue prohibido. Entonces él escribió: "Cuando te plazca, oh Señor, y si te agrada, Tú nos uniste y Tú nos separaste. Ahora, lo que Tú en Tu misericordia has hecho, en Tu misericordia, completa. Y después de habernos separado en este mundo, únenos eternamente en el cielo."

Y amigo oyente, si usted tiene una esposa a quien ama; o, amiga oyente, si usted tiene un marido a quien ama de veras, entréguese completamente a él, ámelo, dedíquele tiempo, atención y esfuerzo; no escatime cumplidos, muestras de cariño y respeto; porque el matrimonio es el pilar de su familia, el cual es el pilar de la sociedad, y de la iglesia de Cristo.

Vamos a detenernos aquí por hoy. Continuaremos con nuestro estudio del profeta Malaquías en nuestro próximo programa. Esperamos contar con su presencia a través de las ondas, para seguir descubriendo todos los tesoros que Dios nos ofrece por medio de Su Palabra, la cual es fuente de vida eterna para usted. Hasta entonces, que Dios le bendiga abundantemente mediante la lectura diaria de la Biblia, la cual le dará fuerza, equilibrio y una perspectiva eterna sobre las cosas que suceden en su vida y en nuestro mundo.

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