Estudio bíblico de Apocalipsis 12:5-9

Apocalipsis 12

Versículos 5-9

Continuamos hoy, estimados oyentes, nuestro viaje por el libro de Apocalipsis. Y nuevamente, agradecemos su tiempo e interés en acompañarnos en esta apasionante trayectoria. Para comenzar nos vamos a situar en el capítulo 12, versículos 5 y 6, que dicen así:

5 Y ella dio a luz un hijo varón, que regirá con vara de hierro a todas las naciones; y su hijo fue arrebatado para Dios y para su trono. 6 Y la mujer huyó al desierto, donde tiene lugar preparado por Dios, para que allí la sustenten por mil doscientos sesenta días.

En el programa anterior comentamos que en este capítulo 12 de Apocalipsis se nos presenta un grupo de siete nuevos personajes que desempeñarán un papel sumamente relevante durante el período de la Gran Tribulación, es decir, durante los últimos tres años y medio de la Tribulación, cuya duración total será de 7 años. En este aspecto, la opinión de los estudiosos de la Biblia es variada y oscila entre la idea de que la iglesia no se verá sometida a sufrimiento alguno durante este periodo de siete años (dado que será arrebatada, quitada, de la Tierra y llevada al Cielo), hasta los que mantiene la posición contraria, que la Iglesia sí deberá soportar los terribles juicios durante estos siete largos años, hasta el final, cuando Cristo venga por segunda vez. Una tercera opinión mantiene que la iglesia sólo soportará los terribles juicios durante los primeros tres años y medio, siendo arrebatada al Cielo justo antes del comienzo de la segunda mitad, los terribles últimos tres años y medio, conocidos como la Gran Tribulación.

Los amigos y amigas oyentes que nos han acompañado desde el comienzo de este estudio del libro profético de Apocalipsis recordarán que nosotros mantenemos la posición de que la Iglesia de Jesucristo, será quitada, o arrebatada, al Cielo antes de que comiencen los juicios que por siete años asolarán a este planeta Tierra. Ocurrirá un día, por el cual de manera sobrenatural, todos los fieles creyentes en Jesucristo, aquellos que confiesan Su Nombre y han recibido el perdón de sus pecados, Jesucristo los sacará de este mundo, y millones de creyentes desaparecerán simultáneamente.

Como usted recordará, unos versículos atrás, en el versículo 3, el Apóstol Juan tuvo una visión en la cual un dragón escarlata hacía su extraña aparición, y al cual identificamos como Satanás, tal y como la propia Escritura aclara pocos versículos después, en el versículo 9. Este dragón escarlata es el enemigo del pueblo de Dios, al cual desea, con todas sus fuerzas demoníacas, destruir a cualquier precio.

Posteriormente analizamos dos nuevas figuras que desfilaban ante nuestros ojos: una mujer, que estaba dando a luz, y a su hijo varón. Vimos, con apoyo de los textos bíblicos correspondientes, que la mujer representa a Israel, y el hijo varón, a Jesucristo. Juan añadió que éste hijo varón "regirá a las naciones con vara de hierro". Él es el Pastor que regirá a las naciones con vara de hierro. Él es Aquel que viene del linaje de David a ocupar el trono de David, y a reinar sobre este mundo. Él dominará sobre todo enemigo, rebelión u oposición que existe sobre esta tierra. ¿Cómo lo hará? La Biblia dice: Los quebrantarás con vara de hierro; como vasija de alfarero los desmenuzarás. (Sal. 2:9) No hay otra manera de hacerlo. Supongamos que Él se apareciera de pronto en cualquier capital del mundo. ¿Piensa usted que esa gente estaría presta y dispuesta a rendirse a Él y a entregarle el mundo en Sus manos, así, sin más? Resulta evidente que el mundo de hoy está en abierta rebelión contra Dios, y la única manera en que Dios puede llegar a tomar el control es, dominando esta rebelión.

A continuación, se nos dice en la Escritura que este niño "fue arrebatado para Dios y para Su trono". Esta es una referencia a la ascensión de Cristo al cielo tras su muerte en la cruz. Las cartas de Pablo, que constituyen muchos de los libros del Nuevo Testamento, ponen un especial énfasis no sólo en la muerte, sino también en el maravilloso hecho de la resurrección de Cristo. Cristo venció a la muerte y resucitó, por lo cual hay vida y esperanza para todos nosotros. Leamos a continuación algunos pasajes de las Escrituras respecto a esta idea:

En el libro de los Hechos de los Apóstoles, capítulo 1, versículos 9 al 11, leemos: "Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos. Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que él se iba, he aquí se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas, los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo".

Este pasaje describe con sencillez la Ascensión de Cristo. Y el libro de Apocalipsis es la revelación del Cristo ascendido, del Cristo glorificado, del Cristo que viene en gloria y majestad. El libro de Apocalipsis se basa en el hecho de que Él ha ascendido, que está en el Cielo, y que algún día regresará como Rey soberano sobre todas las naciones de la tierra. En la epístola a los Hebreos, capítulo 12, versículo 2, se nos dice: "Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios".

Dice en Apocalipsis que ella dio a luz a un hijo varón. Israel es la nación de la cual vino Cristo. La Iglesia vino de Él, pero Él, según la carne vino de Israel, como escribió el Apóstol Pablo en su epístola a los Romanos, capítulo 9, versículos 4 y 5: "Que son Israelitas, de los cuales son la adopción, la gloria, el pacto, la promulgación de la ley, el culto y las promesas; de quienes son las patriarcas, y de los cuales, según la carne, vino Cristo, el cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos. Amén".

Y en su epístola a los Gálatas, capítulo 4, versículos 4 y 5, Pablo escribió: "Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos". ¿A qué ley se refiere? A la ley de Moisés. ¿Quiénes debían obediencia a la ley de Moisés? Los Israelitas. Nacido bajo la ley. ¿Por qué? Porque Él era un israelita. El versículo 5 que acabamos de leer decía: "Para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos".

Y luego en el capítulo 3 de la misma epístola a los Gálatas, versículo 16, leemos: "Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente. No dice: Y a las simientes, como si hablase de muchos, sino como de uno. Y a tu simiente, la cual es Cristo". Dios le dijo a Abraham antes de que la nación llegara a existir: "Yo haré de ti una gran nación, y a través de la nación enviaré una semilla, una simiente, no varias, sino una, y esta simiente es Cristo".

Hace muchos siglos, el profeta Isaías escribió en el capítulo 9, versículo 6 de su libro: "Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de Paz".

La palabra "nos", en plural, hace referencia a la nación de Israel. El profeta Isaías era un Israelita. Él se estaba dirigiendo a Israel. Él no le estaba hablando ni a la Iglesia, ni a los gentiles, sino a su propio pueblo.

Prosigamos ahora nuestra lectura de Apocalipsis leyendo los versículos 7 al 9 de este capítulo 12, donde vamos a reconocer a otro personaje: el arcángel Miguel, que luchará contra este temible dragón.

7 Después hubo una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles; 8 pero no prevalecieron, ni se halló ya lugar para ellos en el cielo. 9 Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él.

Aquí Juan nos hace una revelación sorprendente: una guerra en el Cielo entre el Dragón (que es la Serpiente Antigua nombrada en el libro del Génesis, o Diablo o Satanás), y el Arcángel Miguel, con todos sus Ángeles. Los acontecimientos tumultuosos que suceden en la Tierra durante la Tribulación tienen su paralelo en el Cielo. Desde la caída de Satanás, el ángel de luz, el Universo ha vivido un estado de guerra permanente (Dn. 10:13, Jud.9). Satanás y sus demonios fueron expulsados del Cielo en el momento de su rebelión original pero todavía tienen acceso a la presencia de Dios (Job 2:6; 2:1). Este acceso les será negado en este punto y ya nunca más podrán acercarse al Cielo. Recuerde, estimado oyente, que en el libro de Job, Satanás se presentaba ante Dios junto con los hijos de Dios. Él aparentemente tenía el mismo derecho de acceso que ellos tenían. No olvidemos que Él fue la criatura más perfecta y elevada o cercana a Dios jamás creada, tal y como estudiamos en el capítulo 3 de Zacarías, en sus primeros 7 versículos. Los versículos 1 y 2 del capítulo 3 de Zacarías dicen lo siguiente: Me mostró al sumo sacerdote Josué, el cual estaba delante del ángel de Jehová, y Satanás estaba a su mano derecha para acusarle. Y dijo Jehová a Satanás: Jehová te reprenda, oh Satanás; Jehová que ha escogido a Jerusalén te reprenda. ¿No es éste un tizón arrebatado del incendio?

Vemos cómo Satanás tenía acceso a Dios. Él todavía tiene comunicación con Dios. En el evangelio de Lucas, capítulo 22, versículo 31, leemos: "Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo".

El ángel Miguel aquí mencionado es el arcángel Miguel. Esto se nos revela en el libro de Judas, versículo 9, donde dice: Pero cuando el arcángel Miguel contendía con el diablo, disputando con él por el cuerpo de Moisés, no se atrevió a proferir juicio de maldición contra él, sino que dijo: El Señor te reprenda.

Muy probablemente deben existir otros arcángeles. Pero veamos lo que dice el libro del profeta Daniel, porque el arcángel Miguel desempeña un ministerio muy particular en relación con la nación de Israel. Dice el capítulo 10, versículo 13 de Daniel: "Mas el príncipe del reino de Persia se me opuso durante 21 días; pero he aquí Miguel, uno de los principales príncipes, vino para ayudarme, y quedé allí con los reyes de Persia".

Con total certeza existen muchos otros ángeles, pero las Escrituras sólo nos nombran a Miguel y a Gabriel. En el versículo 21 de este mismo capítulo 10 de Daniel, leemos: Pero yo te declararé lo que está escrito en el libro de la verdad; y ninguno me ayuda contra ellos, sino Miguel vuestro príncipe.

Él está hablando con el profeta Daniel, y este pasaje se refiere al pueblo de Daniel, la nación de Israel. Dice el primer versículo del capítulo 12: "En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que está de parte de los hijos de su pueblo; y será tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces; pero en aquel tiempo será libertado su pueblo, todos los que se hallen escritos en el libro".

Este tiempo de angustia alude a la Gran Tribulación de la cual estamos hablando. Y en Apocalipsis leemos que Miguel actúa nuevamente y expulsa a Satanás del cielo. ¿Por qué? Porque él es el príncipe que cuida de la nación de Israel.

En este capítulo 12 de Apocalipsis el apóstol Juan nos relata que vio una gran batalla en el Cielo. Satanás no iba a retirarse fácilmente, pero Miguel y sus ángeles prevalecieron, y el enemigo y sus ángeles fueron arrojados del Cielo. El Señor Jesús se refirió a esto en un versículo que se menciona en el evangelio de Lucas, capítulo 10, versículo 18: "Y les dijo: Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo".

Es imposible equivocarnos en cuanto a esta criatura llamada dragón, a pesar de que hoy muchos duden de su existencia y miren con incredulidad y cierto desdén intelectual a aquellos que sí creemos en su existencia. Pero la estrategia de Satanás nos resulta clara y evidente: Si un enemigo puede hacerle creer que no existe, usted estará totalmente indefenso ante sus ataques, al igual que sucede en la estrategia militar; si el enemigo es invisible ante sus ojos, usted estará completa y absolutamente indefenso ante sus ataques. Y el hecho de que algunos miren hacia otro lado y nieguen su existencia no invalida la realidad de que, según la Biblia, y así lo creemos nosotros, Satanás sí existe y usted, yo y todos nosotros somos su objetivo. Y recordemos que su forma, apariencia y hasta sus maneras no son ni desagradables, ni grotescas, ni violentas; él es mucho más sutil e inteligente, recuerde que le lleva a usted miles de años de ventaja, y que la Biblia lo describe como un ángel de luz.

La descripción que Juan hace de él es muy elocuente: 1º.- lo llama la serpiente antigua, lo cual nos lleva de regreso al Jardín del Edén, el lugar donde habitaron los primeros seres humanos sobre la tierra, un lugar tan idílico que apenas podemos imaginar. El Señor Jesús mencionó en el Evangelio de Juan, capítulo 8, 44 que Satanás había sido un homicida desde el principio. Y estas palabras, antigua y principio son similares, según el comentarista bíblico Dr. Vincent. Satanás es esa serpiente antigua, aquel que estuvo al principio en el jardín del Edén. 2º.- La palabra "diablo" proviene de la palabra griega "diabolos", que significa calumniar o acusar falsamente. En el versículo 10 de este capítulo 12 de Apocalipsis, se le llama a él el acusador de nuestros hermanos. Esa es la razón por la cual los creyentes necesitan hoy un Abogado ante Dios Padre. Y lo queramos creer o no, usted y yo tenemos un enemigo que no es de carne y hueso y que no sólo nos está causando problemas aquí en la Tierra, sino también en el Cielo. Pero el Señor Jesucristo es nuestro Abogado personal. En la primera epístola del Apóstol Juan, capítulo 2, versículo 1, se nos dice: "Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo".

Gracias a Dios que tenemos un Abogado para con el Padre, a Jesucristo, el Justo. Él está allí para defendernos. Él es nuestro Abogado. ¿Por qué? Porque Satanás es quien nos está acusando; y muchas veces no necesita inventar nada, dado que le damos sobrados motivos para presentar cargos contra nuestra conducta, nuestra doble moral, nuestra falta de constancia, nuestra falta de amor y de solidaridad. Todas nuestras faltas son las balas que Satanás utiliza como munición contra nosotros.

3.- Al Diablo también se le llama Satanás, que significa "adversario". Y él es el terrible adversario de Dios y de todo aquel que es hijo de Dios. Y se nos dice: "Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar" (1P 5:8) Mantengamos nuestra vista puesta en el Señor Jesucristo, porque ese es el lugar de donde proviene la salvación. Él está allí para ayudarle, amigo oyente.

4.- También se nos menciona aquí lo siguiente: "el cual engaña al mundo entero". Satanás, durante la Gran Tribulación, podrá engañar totalmente a los hombres; hoy, en nuestro tiempo actual, sólo lo puede hacer parcialmente. Satanás engaña al hombre y a la mujer sobre quién y cómo es Dios, y sobre lo que nos dice la Palabra de Dios. Él provocó a Eva para que no confiara en Dios: "¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto?"

No contento con esto, Satanás también engaña al hombre con respecto a si mismo. Él nos hace creer que valora al ser humano, cuando en realidad nos desprecia y odia profundamente. Por eso intenta persuadirnos de que podríamos llegar a ser dioses, que todos somos una especie de dios, y que todo está "dentro de nosotros". ¡Qué terrible mentira!

Estimado amigo y amiga oyente, cuando usted y yo llegamos a creer que somos lo suficientemente fuertes y sabios como para vencer "al mundo, la carne y al diablo", nos estamos olvidando de que en realidad apenas podemos dominarnos a nosotros mismos. La realidad es que el mundo es demasiado tentador, atractivo y seductor. Dios desea que usted disfrute de la vida, pero que lo haga bajo Su dirección y voluntad. Los cristianos disfrutamos y sufrimos las circunstancias de la vida tanto como usted, pero mantenemos nuestros ojos puestos en Jesús, y los problemas, lejos de desaparecer, siguen ahí, pero no nos quitan la paz de saber que Cristo vive en nosotros y que algún día viviremos eternamente con Él.

Satanás, estimado oyente, también engaña al mundo en cuanto al mensaje y propósito del evangelio. A él no le preocupa lo más mínimo que los hombres acudan a una iglesia. Lo que de verdad le preocupa es ver que usted pone en práctica lo que dice la Palabra de Dios, y que comience a hacer pequeños o grandes cambios en su vida, obedeciendo a Dios. Satanás detesta a los cristianos comprometidos en cambiar su vida y el mundo; éstos sí constituyen su verdadero estorbo, y no los cristianos dominicales, cuya perezosa conducta y adormilada voluntad no representan amenaza alguna para sus destructivos planes. La Biblia dice que Dios quiere que todos los hombres sean salvos. Pero Satanás tiene el objetivo contrario; que se salven los menos posibles. El Apóstol Pablo en su Segunda epístola a los Corintios, capítulo 4, versículo 4, dice: "en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no los resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios".

Satanás debe ser respetado como enemigo, amigo oyente. Él es como un león rugiente que busca el menor motivo para devorarle, no lo olvide. Y cuando uno comete el error de despreciar o minusvalorar al enemigo, es cuando cometemos las mayores torpezas; y el enemigo se aprovecha y ataca. Él tiene que ser temido también como a una serpiente, y él tiene que ser más temido aún como un ángel de luz, tan atractivo y seductor que puede encandilar multitudes, entre las cuales puede estar usted, o su mejor amigo o amiga, incluso alguien de su familia.

Hoy deseamos finalizar nuestro programa con un mensaje muy positivo, que aparece en el Evangelio de Juan 8:32: "Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres". Esta es la promesa de Jesús para usted, estimado amigo y amiga. La promesa de que con Jesús a su lado vivirá en victoria.

El Apóstol Pablo habló de la guerra espiritual a la que diariamente nos enfrentamos, que muy a menudo pasamos por alto, y que se traduce en las tácticas de Satanás para provocar, confundir, difamar y dañar. Nuestro adversario no puede destruir ni a Dios, ni a Jesucristo; pero intentará con todas sus fuerzas destruirle a usted y a su familia. "Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres". La verdad se llama Jesús. Y de Él habla la Biblia; toda la Biblia, de principio a fin.

Hasta nuestro próximo programa, estimado amigo y amiga, ¡que Dios bendiga Su Palabra!

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