Estudio bíblico de Génesis 6:14-7:24

Génesis 6:14-7:24

En el programa anterior comentamos los versículos referentes al estado moral y espiritual de la humanidad en los tiempos del patriarca Noé y leímos el anuncio del juicio de Dios sobre la raza humana. En nuestro programa de hoy veremos la preparación e instrucciones de Dios a Noé, y de qué manera Dios ha provisto y provee a los seres humanos oportunidades de salvación. Leeremos, pues, el versículo 14, que comienza a dar las

Instrucciones a Noé para la construcción del arca

"Hazte un arca de madera de ciprés; harás el arca con compartimientos, y la calafatearás por dentro y por fuera con brea."

La madera escogida para esta embarcación es de gran resistencia y casi indestructible. La palabra utilizada para compartimientos incluye la idea de nido. Algunos animales, como el elefante, debieron necesitar una habitación para ellos solos y otros, requirieron mucho menos espacio. Dice, además, que el arca debía estar calafateada, o sea que las junturas de las maderas de la nave debían estar cerradas con brea para que resultasen impermeables y no penetrase el agua. Continuemos leyendo el versículo 15:

"Y de esta manera lo harás: de 135 m. la longitud del arca, de 22 metros y medio su anchura y de 13 metros y medio su altura."

La imagen popular que mucha gente tiene del arca y que nos ha llegado de la iconografía clásica es la de una especie de casa flotante. Esta es más bien una caricatura ya que, en realidad, teniendo en cuenta las instrucciones para su construcción, debió ser una nave de considerable tamaño.

Puede surgir la presunta de cómo fue posible llevar a la práctica un proyecto de semejante envergadura. Pero debemos recordar que las personas implicadas en esta obra no se parecían precisamente al hombre de las cavernas, sino que hubo un hombre inteligente a cargo de las obras, cuya inteligencia se transmitió, seguramente, a la raza. Noé no estaba construyendo algo así como un trasatlántico, capaz de resistir el embate de olas de gran tamaño. Simplemente estaba diseñando un lugar de refugio para que seres humanos y animales sobreviviesen durante el largo período del diluvio, y no para que se enfrentasen a una tempestad. Dicha nave carecía de mucho de lo que encontraríamos en una nave de pasajeros moderna, porque lo importante era que ofreciese más espacio libre que comodidades. Leeremos el versículo 16, que continúa con las instrucciones:

"Harás una ventana en el arca y la terminarás a medio metro del techo, y pondrás la puerta del arca en su costado: la harás con piso bajo, segundo y tercero."

Podemos imaginarnos el ambiente creado, el aire pesado y el olor de tantos animales yaciendo juntos por tantos días. Por lo tanto, la ventana debió ser bastante más que una pequeña abertura al costado del arca y se extendía alrededor del arca a medio metro del techo proporcionando una ventilación parecida a la de los gimnasios en la actualidad. En cuanto a la puerta, el arca tenía una sola entrada. Es un detalle importante, que nos recuerda las palabras de Jesucristo, cuando dijo, "Yo soy el camino" y "Yo soy la puerta de las ovejas". El es, realmente, como la puerta del arca.

Llegamos entonces al pasaje en que se anuncia el juicio sobre la tierra, es decir, sobre los seres humanos, los animales y las aves. Dice Dios en el versículo 17:

"Y he aquí, yo traeré un diluvio sobre la tierra, para destruir toda carne en que hay aliento de vida debajo del cielo; todo lo que hay en la tierra perecerá."

Y continúan, las instrucciones relacionadas con los

Pasajeros del arca

Leamos los versículos 18 al 20:

"Pero estableceré mi pacto contigo; y entrarás en el arca tú, y contigo tus hijos, tu mujer y las mujeres de tus hijos. Y de todo ser viviente, de toda carne, meterás dos de cada especie en el arca, para preservarles la vida contigo; macho y hembra serán. De las aves según su especie, de los animales según su especie y de todo reptil de la tierra según su especie, dos de cada especie vendrán a ti para que les preserves la vida."

Noé no tuvo que salir a buscar ni a agrupar a los animales. Ellos vinieron a él. Siempre que los animales perciben el peligro se acercan al ser humano y eso mismo sucedió al acercarse el comienzo del diluvio. Noé no tuvo problemas porque aquellos seres vinieron espontáneamente a él. Las instrucciones finales tenían que ver con la supervivencia. Leemos en los versículos 21 y 22:

"Y tú, toma para ti de todo alimento que se come, y guárdatelo, y será alimento para ti y para ellos. Y así lo hizo Noé; conforme a todo lo que Dios le había mandado, así hizo."

Habrá sido necesario almacenar una gran cantidad de heno para alimentar a tantos animales. Algunos han asumido que ciertos animales debieron requerir carne para comer y se han preguntado si no habrán tenido que comerse unos a otros. Ello no fue necesario. Aparentemente, hasta el momento del diluvio, tanto el hombre como los animales no eran carnívoros. En este punto es interesante recordar que la Biblia habla de una futura época milenial, en el libro del profeta Isaías, en el capítulo 11, versículos 6 y 7, donde dice que el león y el cordero morarán juntos, y también que el león, como el buey, comerá paja. Esto ciertamente sucederá, ya que, probablemente, se describe el estado y condición original de los animales.

Pasamos ahora al

Capítulo 7

Tema: Noé, su familia y los animales entran en el arca; destrucción de toda aquella generación, y salvación de los que se encontraban en el arca.

Leamos el versículo 1:

"Entonces el Señor dijo a Noé: Entra en el arca tu y todos los de tu casa; porque he visto que sólo tú eres justo delante de mí en esta generación."

¿Por qué fue justo Noé? Fue justo por su fe, tal como Abraham más adelante en la historia Bíblica fue considerado justo a causa de su fe. Como dice Génesis capítulo 15:6, "Y Abraham creyó al Señor, y El se lo reconoció por justicia". En este pasaje, vemos que Noé creyó en Dios y El fue aceptado como justo. El autor de la epístola a los Hebreos, en el capítulo 11:7, dice que,

"Por la fe Noé. . . preparó un arca". Esta fue la razón por la que Dios le salvó.

¿Has observado cuán bueno y misericordioso fue Dios con aquel hombre en todo aquel tiempo de juicio? En este versículo 1 dice: "Entra en el arca. . ." Esta es la misma invitación que el Señor Jesús hace hoy a toda la humanidad, cuando dice, según expresa el evangelio según Mateo capítulo: 11.28,

"Venid a mí, todos los que estáis muy cansados y cargados, y yo os haré descansar."

Y luego, en el versículo 16 de este capítulo, leemos la frase. "Y el Señor cerró la puerta detrás de Noé". ¿No es una bella declaración? Finalmente, el capítulo 8 se inicia con la frase; "Y se acordó Dios de Noé". Esa fue una maravillosa realidad. Si Dios hubiese sido como nosotros, los seres humanos, podría haberse olvidado por un tiempo de Noé. Esto hubiera resultado trágico, ¿verdad? Pero Dios no olvidó y se acordó de Noé. El nunca se olvida. El se acuerda también de ti. Lo única cosa de la cual no se acordará es de tu pecado, si vienes a Él para recibir la salvación. El no recordará más tus pecados. Esta es una incomparable verdad.

¿Sabías que la historia de Noé y su familia entrando en el arca, como la historia de la creación, ha recorrido toda la tierra? Muchos pueblos y naciones han preservado relatos de la creación y del diluvio, lo cual pone en evidencia que tienen una base histórica real, que es ésta que nos relata la Biblia, pues, de otra manera, no habrían creado ni imaginado semejantes historias. Si quieres averiguar cuál es el relato veraz, puedes comparar esos relatos con el relato Bíblico, y comprobarás que aquellos resultan extravagantes y absurdos. Por ejemplo, en un programa anterior, nos hemos referido a la narración Babilónica, que presenta una historia ridícula, según la cual una guerra entre dioses que luchaban unos contra otros, causó el diluvio. Por contraste, la Biblia nos cuenta que el Diluvio fue un juicio de Dios sobre los seres humanos por su pecado, lo cual es perfectamente sensato.

Continuando con las instrucciones de Dios a Noé, leemos los versículos 4 al 9:

"Porque dentro de siete días haré llover sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches, y borraré de la faz de la tierra a todo ser viviente que he creado. Y Noé hizo conforme a todo lo que el Señor le había mandado. Noé tenía seiscientos años cuando el diluvio de las aguas vino sobre la tierra. Entonces entró Noé en el arca, y con él sus hijos, su mujer y las mujeres de sus hijos, a causa de las aguas del diluvio. De los animales limpios y de los animales que no son limpios, de las aves y de todo lo que se arrastra sobre la tierra, de dos en dos entraron con Noé en el arca, macho y hembra, como Dios había ordenado a Noé."

Durante siete días la gente que hubiera llamado a la puerta del arca podría haber entrado. Dios les habría salvado, si hubiesen creído en El. Los versículos 2 y 3, que no hemos leído y el versículo 8, hacen referencia a una distinción entre animales limpios y los que no eran considerados limpios, que comentaremos más adelante en nuestro curso, cuando estudiemos en el libro de Levítico, las instrucciones de Dios referentes a la dieta de los israelitas. Lo que aquí destacamos sobre los animales es que, como hemos comentado anteriormente, el texto bíblico no dice que Noé tuviera que salir a atrapar o cazar los animales para que entrasen en el arca. Ello no fue necesario porque los animales vinieron espontáneamente a él.

Los versículos siguientes, nos relatan la destrucción de toda aquella generación humana y del resto de los seres vivos, así como la salvación de los que se encontraban en el arca. Leeremos ahora, los versículos 11, 12. 16 y 17:

"El año seiscientos de la vida de Noé, el mes segundo, a los diecisiete días del mes, en ese mismo día se rompieron todas las fuentes del gran abismo, y las compuertas del cielo fueron abiertas. Y cayó la lluvia sobre la tierra por cuarenta días y cuarenta noches. Y los que entraron, macho y hembra de toda carne, entraron como Dios le había mandado; y el Señor cerró la puerta detrás de Noé. Entonces vino el diluvio sobre la tierra por cuarenta días, y las aguas crecieron y alzaron el arca, y ésta se elevó sobre la tierra."

¿Cuál es la evidencia científica e histórica del Diluvio? No voy a tratar este asunto. Sólo quisiera mencionar y recomendar muy especialmente uno de los mejores libros que se han escrito sobre el Tema. Se trata de "El Diluvio del Génesis", de Henry M. Morris y John C. Whitcomb. El primero es profesor de Antiguo Testamento y el segundo, graduado de la Universidad de Minnesota y profesor de Ingeniería Hidráulica y Presidente del Departamento de Ingeniería Civil del Instituto Politécnico de Virginia, Estados Unidos. Estos autores demuestran que el Diluvio fue universal, que constituyó una gran catástrofe y presentaron evidencias históricas al respecto. También ofrecen una respuesta al principio del uniformismo, que sostiene que los procesos existentes actuando en el pasado de la misma manera que en el presente, con la misma intensidad, son suficientes para explicar la totalidad de los cambios geológicos. Este argumento es una de las muchas teorías que se han propuesto para dejar de lado las evidencias geológicas del Diluvio universal. Tampoco necesitamos hablar de las numerosas evidencias históricas del Diluvio, de las que se ocupa esta documentada obra. Igualmente recomiendo los dos volúmenes titulados "Anegado en Agua, "de la serie "Creación y Ciencia," en los que se presenta la posición Bíblica cataclísmica y diluvialista, y se refuta el modelo actualista del desarrollo de la tierra, y de la vida en ella, por evolución a lo largo de épocas prolongadas. Por ello, recomendamos la lectura de estas obras, que apoyan sólidamente el relato Bíblico, frente a los críticos que defienden a la llamada Geología Histórica, con su forzada interpretación actualista de las formaciones de la tierra. Y es que, estimado oyente, son muy numerosos los fenómenos y testimonios que apuntan hacia el relato Bíblico del Diluvio, que nosotros creemos que produjo una deposición violenta, cataclísmica y rápida de los estratos de la corteza sedimentaria de la tierra.

Leamos el versículo 23:

"Exterminó, pues, el Señor todo ser viviente que había sobre la faz de la tierra; desde el hombre hasta los ganados, los reptiles y las aves del cielo, fueron exterminados de la tierra; sólo quedó Noé y los que estaban con él en el arca."

Por otra parte, algunos estudiosos procedentes de sectores intelectuales y teológicos han opinado que el Diluvio no fue universal sino que afectó, localmente, a la zona del valle de los ríos Tigris y Éufrates. Los libros que hemos recomendado refutan totalmente esta teoría. Creo que es evidente que las Sagradas Escrituras expresan con toda claridad que las aguas del Diluvio cubrieron toda la tierra que, como Dios había dicho, sería destruida por la inundación. Recordemos lo que se decía en el capítulo 6:13;

"Entonces dijo Dios a Noé: He decidido poner fin a toda carne, porque la tierra está llena de violencia por causa de ellos; y, he aquí, voy a destruirlos juntamente con la tierra."

Aquí tenemos dos opciones: o aceptar lo que la Palabra de Dios dice, o rechazarlo. En mi opinión, el intentar demostrar que el Diluvio fue local, o regional implica, a la larga, rechazar el testimonio de la Biblia. Las expresiones que hemos leído en el versículo 24, son terminantes: decía allí que la destrucción afectó a "todo ser viviente que había sobre la faz de la tierra," especificando que "sólo quedó Noé y los que estaban con él en el arca".

El versículo 24, el último de este capítulo continúa diciendo:

"Y prevalecieron las aguas sobre la tierra ciento cincuenta días."

En otras palabras, las aguas de la gran inundación permanecieron durante casi medio año.

Como respuesta a aquellos que han negado que haya ocurrido una gran convulsión o catástrofe como el Diluvio y sin entrar en detalles, me agradaría destacar que el apóstol Pedro escribió que no debiera sorprendernos que algunos se burlen o ridiculicen los términos del relato Bíblico. Escribió él en su segunda carta, capítulo 3:3 y 4:

"Ante todo sabed esto: que en los últimos días vendrán burladores, con su sarcasmo, siguiendo sus propias pasiones, y diciendo: ¿Dónde está la promesa de su venida? Porque desde que los padres durmieron, todo continúa tal como estaba desde el principio de la creación."

Como acabamos de ver, los que cuestionan los datos Bíblicos burlándose de ellos, siempre han sido partidarios de la citada geología histórica No se puede sostener esta postura y, al mismo tiempo, aceptar la integridad de la Palabra de Dios en este Tema en particular. Esta es una consideración importante para tener en cuenta.

El apóstol Pablo destacó en el capítulo 11: 22, "la bondad y la severidad de Dios", y en otra carta suya, la que dirigió a los Gálatas, afirmó: "todo lo que el hombre siembre, eso también segará". Creo que el prolongado período de aviso y advertencias previo al Diluvio, advertencias que fueron ignoradas, y finalmente el castigo de Dios sobre aquella generación humana nos revelan, por una parte, tanto el amor como la justicia de Dios. Y por otra parte, nos muestran como Dios intervino cuando los seres humanos habiendo traspasado todos los límites de la maldad y perversidad, se estaban destruyendo a sí mismos y comprometiendo totalmente el futuro de la especie humana.

Recordando aquella puerta del arca, que Dios cerró, pensemos en que hoy en día el anuncio de las buenas noticias, el Evangelio, resuena por toda la tierra proclamando que Dios continúa invitando al ser humano, a ti, estimado oyente, a establecer una relación personal con él. Hoy en día, como la puerta está abierta, nos despedimos con aquellas palabras de Jesucristo, en el Evangelio según Juan, capítulo 10:9. "Yo soy la puerta; si alguno entra por mí, será salvo".

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