Estudio bíblico de Levítico

Predicación escrita y en audio de Levítico 23:1-14

Levítico 23:1-14

Tema: Las fiestas religiosas - los festivales solemnes (El calendario de Dios para todos los tiempos)

Este es un capítulo notable que expone los festivales solemnes de Dios. Las fiestas religiosas eran momentos de alegría. Había tristeza solo en un festival, el Gran Día de la Expiación. Los otros habrían de ser ocasiones para expresar alegría. Dios nunca quiso tener ante Sí gente lamentándose sino regocijándose. Estas fiestas proveían el calendario de Dios.

Los detalles de la mayoría de estas fiestas figuran en otros pasajes de la Biblia. Aquí se presentan en un arreglo ordenado y significativo. Había 7 fiestas, excluyendo el Sábado o Día de Reposo, referida en primer lugar. El Día del Reposo no era un día de fiesta, pero ha sido incluido aquí porque proporciona la vara de medir para el tiempo. El número 7 es tan prominente en este capítulo como en el libro de Apocalipsis. Representaba la dimensión del tiempo.

El Día del Reposo era el séptimo día. Había 7 fiestas. Pentecostés era la fiesta de la séptima semana; la séptima luna nueva con sus consiguientes Día de la Expiación y la fiesta de los Tabernáculos era la fiesta del séptimo mes. En el capítulo 25 tendremos ocasión de considerar el Año Sabático y el Año del Jubileo, dispuestos en base al número 7. Había 7 días de panes sin levadura, y siete días para habitar en tiendas en la fiesta de los Tabernáculos.

Estos días de santa convocatoria tenían un propósito doble: un propósito práctico y un propósito profético. En el plano práctico, tenían un propósito social y comercial. Reunían a las 12 tribus para la adoración y el compañerismo. Se requería a todos los hombres que acudiesen a Jerusalén en 3 ocasiones: en la fiestas de la Pascua, Pentecostés y Tabernáculos (Deuteronomio 16:16). Estas ocasiones revelaban una tendencia de unir a la nación y a las tribus. La gente vendría de todas las zonas del reino e intercambiaría ideas y mercancías. El fracaso en seguir estas instrucciones fue uno de los factores que contribuyeron a dividir a la nación en el reino del norte y el reino del sur.

La mayoría de estas fiestas estaban adaptadas a la vida agrícola de la tierra, especialmente a la cosecha. Este era especialmente el caso de las fiestas de las Primicias, Pentecostés y Tabernáculos. Así fue que la adoración al Señor se expresó en el campo de granos, los viñedos y en el huerto de las higueras. La alabanza a Dios estaba unida al trabajo de la gente. El sudor de su frente se convirtió en algo sagrado.

El propósito principal de estas fiestas era presentar una figura profética del tiempo futuro. Cada una de estas fiestas encontraría su cumplimiento en el tiempo, o en el final de los tiempos. La mayoría ya se han cumplido. Destacaremos este detalle al avanzar en nuestro estudio.

No tenemos ya que guardar fiestas ni períodos festivos. Cristo los ha cumplido. El apóstol Pablo dijo en Colosenses 2:16, 17: Que nadie os critique por lo que coméis o bebéis, o por cuestiones tales como los días de fiesta, las lunas nuevas y los sábados. Todo esto no es sino la sombra de lo que ha de venir, pero la realidad misma es Cristo.

Debo aclarar que no todos los festivales ni ceremonias están incluidos en este capítulo. El Año Sabático y el Año del Jubileo se encuentran en el capítulo 25, y la Luna Nueva en Números 28:11-15.

A continuación incluiré, de este capítulo 23, un breve

Bosquejo

Las fiestas santas

1. El Sábado o Día del Reposo, vv. 1-4.

2. La Pascua, vv. 4, 5.

3. Los Panes sin Levadura, vv. 6-8.

4. Las Primicias, o primera cosecha, vv. 9-14.

5. Pentecostés, o de las semanas, vv. 15-22.

6. Las trompetas, vv. 23-25.

7. El Gran Día de la Expiación, o del perdón, vv. 26-32.

8. Los Tabernáculos, o de las enramadas, o de las cabañas, vv. 33-34.

Leamos los versículos 1 al 3, que comienzan con el Tema de la fiesta de

El sábado o día de reposo

"Habló el Señor a Moisés, diciendo: Habla a los hijos de Israel y diles: Las fiestas señaladas del Señor, que vosotros habréis de proclamar como santas convocaciones, son éstas: Seis días se trabajará, pero el séptimo día será día de completo reposo, santa convocación en que no haréis trabajo alguno; es día de reposo al Señor dondequiera que habitéis."

Al avanzar en la lectura, observaremos que Dios siempre dirigía sus instrucciones a determinadas personas y haríamos bien en fijarnos a quiénes dirigía El tales instrucciones. El habló a Moisés como legislador, y él a su vez debía comunicarse con el pueblo. Aunque las fiestas implicarían a la tienda de reunión, los sacerdotes no fueron mencionados específicamente. La gente tenía que reunirse para celebrarlas y los festivales encajarían en el calendario anual de Israel.

Cada fiesta religiosa tenía un énfasis particular y peculiar. Los procedimientos completos y proféticos de Dios para con el mundo a lo largo del tiempo se presentan en esta sección. Cada fiesta era típica y simbólica de algún evento importante en el programa de Dios para el mundo. Veamos su desarrollo en la lista de fiestas:

La Pascua - la crucifixión y muerte de Cristo.

El Pan sin Levadura - la comunión y compañerismo que tenemos con Cristo a causa de Su muerte.

Las primicias o primeros frutos - la resurrección de Cristo.

Pentecostés - el comienzo de la iglesia.

Las trompetas - el retorno de Israel a su tierra (referido al futuro)

El Gran Día de la Expiación - la obra de Cristo en la cruz por nosotros.

Los Tabernáculos - la época de Israel en su tierra (futuro)

El Sábado o Día de Reposo semanal no podía considerarse propiamente como uno de los días de fiesta. Era anterior al sisTema legal de Moisés y se remontaba a la creación original. Fue reiterado a Israel y en el Deuteronomio 5:15, se expuso una razón adicional para guardarlo. Dice así: Y acuérdate que fuiste esclavo en la tierra de Egipto, y que el Señor tu Dios te sacó de allí con mano fuerte y brazo extendido; por lo tanto, el Señor tu Dios te ha ordenado que guardes el día de reposo.

Cuando los israelitas eran esclavos en Egipto, tenían que trabajar todos los días. El sábado estaba ligado a su liberación. Ahora que habían sido liberados de Egipto, debían apartar un día para adorar a Dios, en el cual cesase todo trabajo y actividad.

Cuando la iglesia primitiva apartó un día de la semana para reunirse, eligió el domingo, el primer día de la semana, porque fue el día en que nuestro Señor resucitó de los muertos. Ese fue el día en que nosotros recibimos una liberación total. Dice la carta a los Romanos 4:25, hablando de Jesús: el cual fue entregado por causa de nuestras transgresiones y resucitado por causa de nuestra justificación. El sábado o día del reposo pertenecía a la vieja creación, y nosotros pertenecemos a la nueva creación. Dice también San Pablo en 2 Corintios 5:17, si alguno está en Cristo, nueva criatura es.

El sábado era para los israelitas un patrón de tiempo. Hablaba de un cese de toda labor y actividad, y miraba al futuro, hacia a una nueva semana en la que existiría una nueva creación. Y era también profético en el sentido en que esperaba ansiosamente la redención. El ser humano había perdido el reposo en la primera creación, pero ahora el reposo sería suyo a través de la redención. Dice la carta a los Hebreos 4:9-11: Queda, por tanto, un reposo sagrado para el pueblo de Dios. Pues el que ha entrado a su reposo, él mismo ha reposado de sus obras, como Dios reposó de las suyas. Por tanto, esforcémonos por entrar en ese reposo, no sea que alguno caiga siguiendo el mismo ejemplo de aquellos que no creyeron. Así que nuestro reposo proviene de la redención y únicamente de la redención. Aquí dice que hay un reposo para el pueblo de Dios. ¿Y cuál es? Que nuestros pecados han sido personados. Recordemos las palabras de Jesús en Mateo 11:28: Venid a mí, todos los que estáis cansados y cargados, y yo os haré descansar. Por lo tanto, el reposo y la redención, constituyen el doble aspecto del sábado.

El Día del Reposo no era pues un día de fiesta. Concordaba con la semana y no con el año. Más que una fiesta, era un tiempo apartado y reservado.

Leamos ahora los versículos 4 y 5, sobre el Tema de

La pascua

"Estas son las fiestas señaladas por el Señor, santas convocaciones que vosotros proclamaréis en sus fechas señaladas: En el mes primero, el día catorce del mes, al anochecer, es la Pascua del Señor."

La descripción de la fiesta fue presentada en Éxodo 12, pero en nuestro pasaje de hoy figura colocada en el calendario de Dios. Este versículo expone claramente que las fiestas se iniciaban realmente con la Pascua y no con el sábado. En Éxodo 12:2, Dios dijo: Este mes será para vosotros el principio de los meses; será el primer mes del año para vosotros. Esta fiesta sagrada representaba a la muerte de Cristo como sacrificio y al valor de Su sangre. Como dice San Pablo en 1 Corintios 5:7, Así que echad fuera esa vieja levadura que os corrompe, para que seáis como el pan hecho de masa nueva, como el pan sin levadura que se come en la Pascua y el que en realidad sois vosotros. Porque Cristo, que es el Cordero de nuestra Pascua fue muerto en sacrificio por nosotros.

La Pascua se originó en el evento histórico de la última plaga de Egipto con la muerte de los hijos primogénitos. Israel recibió instrucciones para matar un cordero y poner su sangre en los marcos de las puertas de sus casas. Ellos debían permanecer dentro, asar el cordero y comerlo. El ángel de la muerte pasaría de largo por cada puerta que estuviese marcada por la sangre. Cuando llegamos al libro de Números 9, vemos que los israelitas observaron la Pascua cuando se encontraban acampados en el Monte Sinaí.

La Pascua encontró su cumplimiento la noche del arresto del Señor Jesucristo, después de que El hubiese instituido una nueva fiesta sobre los emblemas agonizantes de la vieja fiesta. Por ello vemos al Cordero muerto en el Apocalipsis 5:6. Creo que la Pascua se celebrará nuevamente en el Reino, según las siguientes palabras de Jesús en Lucas 22.16, porque os digo que nunca más volveré a comerla hasta que se cumpla en el reino de Dios.

Leamos a continuación los versículos 6-8, sobre la fiesta del

Pan sin levadura

"El día quince del mismo mes es la fiesta de los panes sin levadura para el Señor; por siete días comeréis pan sin levadura. En el primer día tendréis una reunión santa; no haréis ningún trabajo duro. Y durante siete días presentaréis al Señor una ofrenda quemada. El séptimo día celebraréis una reunión santa; no haréis ningún trabajo duro."

Aunque ésta se consideraba una fiesta separada, sucedía inmediatamente a la Pascua. La Pascua era observada en un día, y el día siguiente - el primer día de la semana - comenzaba la fiesta del Pan sin Levadura. Su origen histórico estaba en conexión directa con la Pascua (Éxodo 12:14-28). El pan sin levadura debía comerse durante 7 días, comenzando el día siguiente a la Pascua. En los Evangelios de Mateo y Marcos, la Pascua y el Pan sin Levadura se consideraban una sola fiesta.

La levadura aquí, como en los demás pasajes en que se la cita, es el símbolo del mal. El pan sin levadura nos habla de la comunión y compañerismo con Cristo, basado en Su redención, mantenido por la vida pura y santa del creyente (1 Corintios 5:7, 8).

No debían realizarse trabajos duros. En aquellos días los participantes de la fiesta tenían que descansar de sus ocupaciones diarias. Se presentaban ofrendas quemadas, que se referían a holocaustos, ofrendas de cereal y ofrendas por el pecado. El primero y el séptimo días de la semana del Pan sin Levadura eran los días especiales en que se convocaba una reunión santa.

Mientras la Pascua nos hablaba de la muerte de Cristo por nuestros pecados, el Pan sin Levadura nos recuerda que tenemos que mantener nuestra comunión con El, en base al hecho de que murió por nosotros, y como creyentes, vivimos por la fe en pureza, y permanecemos limpios confesando nuestros pecados mientras continuamos nuestra vida cristiana. Hablando de esa limpieza, en Juan 13:8, el Señor les dijo a los suyos y a uno en particular: Si no te lavo, no tienes parte conmigo. Esto significa que el valor de la sangre de Cristo continúa para el creyente después de que éste ha sido salvado. Dice el apóstol Juan 1:7, mas si andamos en la luz, como El está en la luz, tenemos comunión los unos con los otros, y la sangre de Jesús su Hijo nos limpia de todo pecado. La sangre de Jesucristo continúa manteniéndonos limpios, puros. Este era el significado de la fiesta del Pan sin Levadura.

Leamos ahora, los versículos 9-11, que hablan sobre la fiesta de

Las primicias, o primera cosecha

"Entonces habló el Señor a Moisés, diciendo: Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando entréis en la tierra que yo os daré, y seguéis su trigo, entonces traeréis al sacerdote una gavilla de las primicias de vuestra cosecha. Y él mecerá la gavilla delante del Señor, a fin de que seáis aceptados; el día siguiente al día de reposo la mecerá."

Esta fiesta no podría celebrarse hasta que los israelitas salieran del desierto y entrasen en la tierra prometida. Cuando sembrasen el grano en la tierra, debían estar atentos a la aparición de las primeras espigas de cebada. Cuando viesen los primeros tallos, debían recogerlos formando una gavilla o manojo. Entonces las gavillas serían traídas a la tienda de reunión, y el sacerdote las ofrecería al Señor.

No se nos dice nada sobre el día exacto en que tenía lugar esta presentación. Puede haber sido en el primer día de los Panes sin Levadura o en el último día de esa fiesta. Lo importante es observar que la gavilla era ofrecida el primer día de la semana. Esto es muy significativo porque Cristo fue calificado como las primicias, en 1 Corintios 15:20: Cristo ha resucitado de entre los muertos, primicias de los que durmieron. Y en el mismo capítulo 15:23, hablando del orden de la resurrección, dice: Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo en su venida; El momento de Su resurrección está claramente detallado en Mateo 28:1, que dice: Pasado el día de reposo, al amanecer del primer día de la semana, María Magdalena y la otra María vinieron a ver el sepulcro. En el primer día de la semana, Cristo, "las primicias" resucitó de entre los muertos.

Algún día la iglesia estará incluida en la resurrección, pero hasta el momento, El es el único que ha sido resucitado con un cuerpo glorificado. Cuando El recoja a Su iglesia, todos resucitaremos. Saldremos de las tumbas, tal como Cristo hizo. El representó las primicias, los primeros frutos de la cosecha, y posteriormente, los que pertenecen a Cristo, también resucitarán en Su Venida. Bien pueden aplicarse aquí las palabras de Jesús mismo en Juan 12:24: si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda él solo; pero si muere, produce mucho fruto.

Es que el ofrecimiento de los primeros frutos indicaba que a continuación llegaría la cosecha. Y los creyentes son esa cosecha.

Leamos, finalmente por hoy, los versículos 12 al 14:

"El mismo día en que meciereis la gavilla, ofreceréis un cordero de un año sin defecto como holocausto al Señor. La ofrenda de cereal será de cuatro kilos y medio de la mejor harina amasada con aceite, ofrenda encendida para el Señor, como aroma agradable, y como ofrenda para derramar se presentará un litro de vino. Hasta ese mismo día, hasta que hayáis traído la ofrenda de vuestro Dios, no comeréis pan, ni grano tostado, ni espiga tierna. Estatuto permanente será para todas vuestras generaciones dondequiera que habitéis."

Las ofrendas acompañaban a la celebración de este día. No se añadía ninguna ofrenda por el pecado porque ésta estaba incluida en la muerte de Cristo, en la que Dios había tratado el problema del pecado. Estas ofrendas eran de un aroma agradable. San Pablo dijo en 2 Corintios 5:21, Cristo no cometió pecado alguno, pero por causa nuestra Dios lo hizo pecado, para así, en Cristo, hacernos a nosotros justicia de Dios. Y en Juan 14:19, Jesús nos dejó este mensaje de esperanza: porque yo vivo, vosotros también viviréis.

La nueva cosecha de grano no podría ser disfrutada hasta que el sacerdote la meciera al presentarla ante el Señor. Para los creyentes, la muerte y resurrección de Cristo nos introduce a nuevas relaciones y bendiciones. Dice 2 Corintios 5:17, si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí, son hechas nuevas. Esto no significa que simplemente algunos hábitos de la persona cambiarán. Significa que somos desvinculados de la vieja naturaleza heredada de Adán, y unidos al Señor Jesucristo. Ahora tenemos un nuevo propósito, una nueva meta, una nueva alegría, una nueva vida y todo ello afectará a los viejos hábitos. Porque El hace todas las cosas nuevas.

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