Estudio bíblico de Lucas 20:1-47

Lucas 20

En el capítulo 9 habíamos visto a Jesús emprender con valor su viaje a Jerusalén, y en este capítulo le encontramos ya en esta ciudad, en la cual entró en 3 días diferentes y en uno de ellos tuvo lugar la llamada entrada triunfal. Nunca pasó la noche en la ciudad, sobre la cual el Señor lloró y después, limpió el templo por segunda vez.

Como consecuencia lógica de la limpieza que Jesús hizo en el templo, los jefes religiosos le volvieron a rechazar y hubo un conflicto. Él había trastornado el ambiente religioso normal del templo, lo que hizo que cuestionaran su autoridad. Veremos que se produciría Su encuentro final con los citados jefes. Su autoridad fue cuestionada, lo cual condujo a la presentación de la parábola de la viña. Luego fue interrogado sobre el pagar el tributo al César, y los Saduceos le hicieron preguntas sobre la resurrección. Finalmente, formuló a los escribas una penetrante pregunta.

Leamos los versículos 1 al 4, que inician el párrafo en que

La autoridad de Jesús fue cuestionada

"Sucedió un día que, enseñando Jesús al pueblo en el Templo y anunciando el evangelio, llegaron los principales sacerdotes y los escribas, con los ancianos, y le hablaron diciendo: Dinos ¿con qué autoridad haces estas cosas? ¿o quién es el que te ha dado esta autoridad? Respondiendo Jesús, les dijo: Os haré yo también una pregunta. Respondedme"

Jesús fue al templo cada día y enseñó hasta que fue detenido en la fiesta de la Pascua. Utilizó el método Socrático de responder a una pregunta con otra. Leamos la pregunta en el versículo 4:

"El bautismo de Juan, ¿era del cielo, o de los hombres?"

Esta era una pregunta que los dirigentes religiosos no podían responder sin condenarse a sí mismos. Ellos habían desaprobado el bautismo que practicaba Juan porque les había humillado y había hecho que su sisTema religioso perdiera fieles (Mateo 3:7-10). En el pasaje de hoy, vemos que tuvieron que enzarzarse en una discusión para decidir la respuesta. Leamos los versículos 5 al 8:

"Entonces ellos discutían entre sí, diciendo: Si decimos del cielo, dirá: ¿Por qué, pues, no le creísteis?. Y si decimos de los hombres, todo el pueblo nos apedreará, porque están persuadidos de que Juan era profeta. Respondieron que no sabían de dónde era. Entonces Jesús les dijo: Yo tampoco os diré con qué autoridad hago estas cosas."

Su pregunta no había sido sincera. Si hubiesen estado dispuestos a aceptar a Juan el Bautista, habrían estado dispuestos a aceptar también al Señor Jesucristo. Pero como las multitudes veneraban a Juan el Bautista, los líderes tenían miedo a negar su autoridad y, en consecuencia, se negaron a responder a la pregunta de Jesús. Así que, por este motivo, Jesús se negó a decirles con qué autoridad había limpiado el templo. Lo que esto implicaba era que Él hacía su obra con la misma autoridad de Dios, con que Juan el Bautista bautizaba.

Leamos los versículos 9 y 10, que inician el relato de la

Parábola de la viña

"Comenzó luego a decir al pueblo esta parábola: Un hombre plantó una viña, la arrendó a labradores y se ausentó por mucho tiempo. A su tiempo envió un siervo a los labradores para que le dieran del fruto de la viña, pero los labradores lo golpearon y lo enviaron con las manos vacías."

Esta parábola fue registrada también por Mateo y Marcos. El propietario de la viña continuó enviando a sus criados a los labradores para informarse de cómo marchaban las cosas. Uno por uno, los siervos fueron golpeados e insultados. Dios había enviado profeta tras profeta a Israel, que fueron completamente rechazados. Muchos de ellos fueron apedreados y matados. Finalmente, el Padre envió a Su Hijo.

Jesucristo era el Hijo, y en esta ocasión les estaba diciendo a estos jefes religiosos exactamente lo que habían pensado hacer con Él. Iban a crucificarle, y Dios iba a permitirlo: Dice el versículo 17:

"Pero él, mirándolos, dijo: ¿Qué, pues, es lo que está escrito?: La piedra que desecharon los edificadores ha venido a ser piedra principal."

El Señor les estaba diciendo que a Él podrían matarle, pero no podrían destruir el propósito de Dios. La Piedra que rechazaron se convertiría en la piedra angular del edificio. Ésta fue una predicción clara del rechazo del Señor y de Su triunfo subsiguiente. Leamos el versículo 18:

"Todo el que caiga sobre aquella piedra, será quebrantado; pero sobre quien ella caiga, lo desmenuzará."

En la actualidad tú y yo podemos caer sobre esa Piedra, que es el Señor Jesucristo, y ser salvos. Es decir, que tenemos que venir a Él como pecadores, con un espíritu y un corazón quebrantados. Cuando así lo hagamos, estaremos sobre el fundamento que ningún ser humano puede poner, el cual es Jesucristo, la Piedra. Dijo San Pablo en 1 Corintios 3:11: Nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo. En Daniel 2 el profeta nos habló de una piedra que un día caería como un juicio y acabaría por completo con las naciones que la rechazasen. Lo que el Señor estaba diciendo en esta parábola era tan claro como el sol del mediodía. No debía haber sido mal entendido.

Leamos el versículo 19, que comienza el párrafo en que

Jesús fue interrogado sobre el pago del impuesto a César

"En aquella hora, los principales sacerdotes y los escribas procuraban echarle mano, porque comprendieron que contra ellos había dicho esta parábola; pero temían al pueblo."

Podemos ver que los líderes religiosos captaron la enseñanza de la parábola. El problema hoy es que muchos cristianos no la entienden. Leamos los versículos 21 y 22:

"Le preguntaron, diciendo: Maestro, sabemos que dices y enseñas rectamente, y que no haces acepción de persona, sino que enseñas el camino de Dios con verdad. ¿Nos es lícito dar tributo a César, o no?"

Estas palabras fueron pronunciadas con verdadera hipocresía. Los Herodianos fueron los que formularon la pregunta, porque querían librarse del César y llevar a la casa real de Herodes al gobierno de Israel. Veamos la reacción de Jesús en los versículos 23 y 24:

"Pero él, comprendiendo la astucia de ellos, les dijo: ¿Por qué me tentáis? Mostradme la moneda. ¿De quién es la imagen y la inscripción? Respondiendo dijeron: De César."

La pregunta de los Herodianos era capciosa y estaba concebida para hacer caer a Jesús en una trampa. Si hubiera respondido que sí, que se debía pagar el impuesto al César, entonces habría colocado al César por delante de Moisés y del Mesías de Israel. Si hubiese respondido que no, que no se pagase el impuesto al César, podría haber sido arrestado por los romanos.

El método que Jesús adoptó para hacer frente a esta pregunta fue magistral. Pidió una moneda romana, un denario. ¿Quería decir esto que Jesús no tenía dinero? Al menos, ellos tuvieron que facilitarlo. Leamos la respuesta de Jesús en el versículo 25:

"Entonces les dijo: Pues dad a César lo que es de César y a Dios lo que es de Dios."

Ellos estaban usando la moneda legal del Imperio Romano. Roma ofrecía ciertas ventajas y privilegios: mantenía la ley y el orden público de acuerdo con sus normas, y proveía protección. Los romanos construían y conservaban los caminos y mantenían abiertas las vías de comunicación marítimas. Tenían un sisTema de moneda corriente que facilitaba las actividades comerciales. Por todas esas ventajas, los judíos le debían mucho a Roma. El Cesar tenía derecho a recibir algo a cambio.

Pero Dios también tenía derecho a recibir lo Suyo. El proveía elementos como la luz, el aire, el agua, y los materiales para hacer los caminos y las monedas. Hay 2 áreas de la vida en las que tenemos una responsabilidad. El ser humano tiene una obligación terrenal y celestial. Los ciudadanos del cielo pagan sus impuestos aquí en la tierra. Y los peregrinos aquí depositan sus riquezas eternas en el cielo.

Leamos a continuación los versículos 27 y 28, del párrafo titulado

Jesús silenció a los saduceos en el Tema de la resurrección

"Se acercaron entonces algunos de los saduceos, los cuales niegan que haya resurrección, y le preguntaron, diciendo: Maestro, Moisés nos escribió: Si el hermano de alguno muere teniendo mujer y no deja hijos, que su hermano se case con ella y levante descendencia a su hermano."

Encontramos esta norma en Deuteronomio 25:5,6. Era una ley excepcional, pero la veremos operando en el libro de Rut. Continuemos leyendo los versículos 29 al 33:

"Hubo, pues, siete hermanos: el primero tomó esposa y murió sin hijos. Y la tomó el segundo, el cual también murió sin hijos. La tomó el tercero, y así todos los siete, y murieron sin dejar descendencia. Finalmente murió también la mujer. En la resurrección, pues, ¿de cuál de ellos será mujer, ya que los siete la tuvieron por mujer?"

Por supuesto, la pregunta era ridícula. Veamos la respuesta de Jesús en los versículos siguientes. Leamos desde el 34 al 36:

"Entonces respondiendo Jesús, les dijo: Los hijos de este siglo se casan y se dan en casamiento, pero los que son tenidos por dignos de alcanzar aquel siglo y la resurrección de entre los muertos, ni se casan ni se dan en casamiento, porque ya no pueden morir, pues son iguales a los ángeles, y son hijos de Dios al ser hijos de la resurrección."

De acuerdo con los Evangelistas Mateo y Marcos, les dijo que ellos tenían el problema de que no conocían las Sagradas Escrituras ni el poder de Dios. Jesús dijo que cuando las personas resuciten, serán iguales a los ángeles, por ser hijos de Dios e hijos de la resurrección. Y las personas resucitadas serán inmortales, como los ángeles. De este modo no habrá más necesidad del acto de procreación y la relación matrimonial no será necesaria. Siguen diciendo los versículos 37 y 38:

"Pero en cuanto a que los muertos han de resucitar, aun Moisés lo enseñó en el pasaje de la zarza, cuando llama al Señor, Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob, porque Dios no es Dios de muertos, sino de vivos, pues para él todos viven."

Jesús se refirió al incidente en que el Señor le dijo a Moisés que Él era el Dios de los patriarcas (Éxodo 3:6). Apeló a Moisés porque los Saduceos, equivocadamente, aseguraban que las enseñanzas de Moisés no hablaban de la resurrección. La afirmación de que Dios era el Dios de los patriarcas, y de que Él es Dios de vivos, debería haber demostrado a los Saduceos que sus antepasados todavía estaban vivos, aunque estas palabras fueron pronunciadas cientos de años después de la muerte del último patriarca. Después que Jesús respondiese con firmeza a los Herodianos y a los Fariseos, los Saduceos le presentaron el viejo cliché con la idea de que cualquiera que respondiese esa pregunta se pondría en ridículo. Los Saduceos se parecerían al sector más liberal de la iglesia contemporánea, mientras que los Fariseos podrían compararse a los sectores más conservadores. Los Saduceos rechazaban todo lo que era sobrenatural. Por lo tanto, no creían en la resurrección.

Su pregunta surgió de una situación creada por el sisTema de la ley de Moisés. Los Saduceos intentaron llevarla hasta el absurdo haciendo que la mujer se casase 7 veces. Lo cual, en sí mismo, no era un caso probable, aunque podría ocurrir. En nuestra época tenemos ejemplos de personas que han contraído matrimonio con esa frecuencia. Pero ellos estaban más interesados en la vida presente que en lo que hubiese más allá de esta existencia.

Como secta, los Saduceos aparecieron en el año 300 de nuestra era. La mayoría de los sumos sacerdotes y funcionarios del templo eran Saduceos. Eran prominentes y ricos. En tal sentido, resultaría interesante comprobar si, en la actualidad, la mayoría de los cargos eclesiásticos de las iglesias consideradas ricas son teológicamente liberales. Ello confirmaría que la naturaleza humana no ha cambiado con el transcurso de los siglos.

Los Saduceos negaban el elemento milagroso, eliminando de la Sagrada Escritura todo lo que era sobrenatural, por lo que estaban en permanente conflicto con los Fariseos, que sí creían en el elemento sobrenatural. Nunca aceptaron que las Escrituras estaban libres de error. Hay evidentemente una notable similitud entre las creencias de los Saduceos y el liberalismo teológico actual. Ese tipo de liberalismo constituye un abandono del cristianismo histórico. Hablando del conservadurismo y el liberalismo, el teólogo Berkhof ha dicho: "La diferencia entre ambas posiciones es tan grande, que una de ellas tendría que renunciar al término cristiano" De la definición Bíblica del término, ¿cuántos elementos cristianos quedan en el liberalismo teológico?

Hubo una época en la cual las personas no regeneradas por Dios estaban fuera de la iglesia. Negaron la autoridad de la Sagradas Escrituras, la deidad o carácter divino de Cristo y todos los elementos sobrenaturales de la Biblia y la experiencia cristiana. Se les llamó infieles y escépticos. Sin embargo en la actualidad ocupan púlpitos y cátedras de universidades llamadas cristianas, y aun niegan las citadas verdades Bíblicas y los hechos sobrenaturales.

Los Saduceos eran los mayores enemigos que Cristo tuvo y serían los principales instigadores de la primera persecución que sufriría la iglesia cristiana. Los Fariseos, junto con los Saduceos, fueron los líderes de la persecución contra el Señor Jesús. Después de la muerte del Señor, los Fariseos abandonaron totalmente el asunto. Ya no estuvieron interesados en proscribir el nombre de Cristo ni en perseguir a Sus seguidores. De hecho, muchos de ellos se hicieron cristianos. Sin embargo, los Saduceos, continuaron persiguiendo a la iglesia. Podemos leer acerca de ello comenzando nuestra lectura en el tercer y cuarto capítulo del libro de los Hechos de los Apóstoles.

La resurrección era la prueba de fuego para los Saduceos y lo es actualmente para los teólogos liberales, que no creen en una resurrección literal. Es interesante que en la Biblia no hay ningún relato en el que se mencione a un Saduceo viniendo a Cristo y aceptando Su mensaje. Sin embargo, un Fariseo llamado Nicodemo se convirtió a Cristo y en los Hechos 6:7 dice: muchos de los sacerdotes obedecían a la fe. Así fue como muchos sacerdotes se convirtieron en creyentes en Cristo. Aquí se ve el contraste entre Fariseos y Saduceos, al no encontrar ninguna mención Bíblica a la conversión de un Saduceo.

Toda persona que proclame el mensaje de la predicación del Evangelio basado en la cruz, comprobará que tal mensaje constituye una ofensa para los oyentes, porque les presenta como pecadores incapaces de lograr la salvación por sí mismos y, entonces, algunos lo convierten en objeto de burla. Y el que lo difunda encontrará que no contribuye a su promoción o aceptación social, ni a su popularidad. La tentación sutil será suavizar el contenido del mensaje de la cruz, presentándolo de tal manera que resulte atractivo, entretenido y popular, para que la gente se sienta bien escuchándolo. Cuando una persona renuncia a su relación con Cristo por ganar aceptación o mantener simplemente su posición en la sociedad, está haciendo lo mismo que, por ejemplo, el apóstol Pedro, que públicamente negó su relación con Jesús. Como Pedro le amaba, volvió a Jesús. El caso de Judas, que vendió a Jesús por dinero, fue muchísimo más grave y ya no pudo ser restaurado. Dijo el profeta Jeremías en 13:23, ¿Podrá cambiar el etíope su piel y el leopardo sus manchas?

Llegamos ahora al último párrafo de este capítulo, en el cual vemos que

Jesús formuló una pregunta a los escribas

Una vez que el Señor concluyó el período de preguntas y respuestas, vemos que les hizo a los escribas una incisiva pregunta. Leamos los versículos 39 al 47:

"Respondiéndole algunos de los escribas, dijeron: Maestro, bien has dicho. Y no osaron preguntarle nada más. Entonces él les dijo: ¿Cómo dicen que el Cristo es hijo de David?, pues el mismo David dice en el libro de los Salmos: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies. David, pues, lo llama Señor; ¿cómo entonces es su hijo? Oyéndolo todo el pueblo, dijo a sus discípulos: Guardaos de los escribas, que gustan de andar con ropas largas, aman las salutaciones en las plazas, las primeras sillas en las sinagogas y los primeros asientos en las cenas; que devoran las casas de las viudas y, por pretexto, hacen largas oraciones. Estos recibirán mayor condenación."

En este pasaje Bíblico Jesús, en Su enseñanza, les estaba reafirmando Su nacimiento virginal. ¿Cómo podía David, en el Salmo 110, donde estaba hablando de un futuro descendiente suyo, referirse a ese descendiente lejano como "su Señor"?. La única manera en que podía llamarle Señor, era que tal descendiente fuese verdaderamente EL SEÑOR. Es decir, el descendiente de David era también el Señor de David, por el poder de la resurrección. (En los Hechos 2:34 y 35, Pedro usó el mismo versículo del Salmo 110 para probar que la superioridad de Jesús estaba basada en su resurrección). Y la única forma en que podía ser EL SEÑOR era ser mayor, más grande y prominente, que un descendiente de David, porque además de humano, sería divino. Para ser el Hijo de Dios, tenía que nacer de una virgen, como la virgen María. Por ello aquí el Señor estaba exponiendo una verdad muy importante.

Podemos observar también que Jesús atribuyó definitivamente el Salmo 110 al rey David. Dijo que David escribió este Salmo guiado por el Espíritu Santo. Y Jesús también dijo que este Salmo hablaba sobre Él, es decir, sobre el Mesías.

Finalmente, el Señor destacó la dualidad entre lo que los escriban predicaban y lo que eran en la vida real. Les agradaba exhibirse en público, los lugares de importancia y prestigio social, y presumir de su vida religiosa con sus largas y pomposas oraciones. Con respecto al detalle de las oraciones, deberíamos dar gracias a Dios que él escucha la oración de aquel que le necesita, que brota sinceramente de su corazón, y que apenas es capaz de expresarse con palabras. Esta es la oración que Dios escucha, y que Él responde.

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