Estudio bíblico de Jueces 8:30-10:5

Jueces 8:30-10:5

Continuamos hoy nuestro recorrido por el capítulo 8 de Jueces. Y en nuestro programa anterior estuvimos hablando de Gedeón y sobre cómo los israelitas le habían pedido que él reinara sobre ellos. Debido a que Gedeón les había libertado de servidumbre, ellos querían que él aceptara el cargo de rey. Al parecer él fue el primero a quien ofrecieron este alto cargo a pesar de que Dios era quien quería reinar sobre ellos. Y no solamente querían que reinara Gedeón, sino también su hijo y su nieto. Y esto quería decir que deseaban tener un rey, tal como las naciones que les rodeaban.

Pero vimos también que Gedeón rechazó esta oferta y les dijo que el Señor era quien debía reinar sobre ellos. Gedeón ciertamente había aprendido una lección. Eso era indiscutible. Este joven que había sacudido el trigo medio escondido, abajo en el lagar, reconoció que era cobarde. Sabía que era Dios quien le había dado la victoria. Sabía que no tenía fuerzas en él mismo para ganar la batalla. Pero se dio cuenta de que Dios le había levantado para cumplir una misión.

Gedeón en verdad era un hombre admirable. Se le mencionó en el capítulo 11 de la carta a los Hebreos junto con los demás héroes de la fe. El hecho es que Gedeón fue citado primero en la lista de los jueces. Dijo el escritor a los Hebreos en el capítulo 11 de su carta, versículos 32 al 34: ". . .¿Y qué más digo? Porque el tiempo me faltaría contando de Gedeón, de Barac, de Sansón, de Jefté, de David, así como de Samuel y de los profetas; que por fe conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas, taparon bocas de leones, apagaron fuegos impetuosos, evitaron filo de espada, sacaron fuerzas de debilidad, se hicieron fuertes en batallas, pusieron en fuga ejércitos extranjeros". Dios levantó a Gedeón para hacer una tarea extraordinaria. Y el libro de los Jueces nos contó su trayectoria. Nos enseña que cada hombre y mujer que Dios usa, tiene que ser utilizado según las condiciones de Dios. Y Él escoge lo que este mundo considera débil. Habría sido bueno poder terminar aquí la historia de Gedeón. Pero lamentablemente no nos es posible. Su vida tuvo una mancha negra. Y fue precisamente eso lo que más tarde ocasionó una tragedia. Parece que la mayoría de los jueces tuvieron alguna debilidad notoria y en la mayoría de los casos Dios usó esa debilidad para llevar a cabo Sus propósitos.

Ahora, una de las debilidades de Gedeón fue el hecho de ser cobarde, como ya hemos mencionado. Pero Gedeón tenía otra debilidad. Leamos los versículos 30 y 31 de este capítulo 8 de los Jueces:

"y tuvo Gedeón setenta hijos que constituyeron su descendencia, porque tenía muchas mujeres. También su concubina, que estaba en Siquem le dio un hijo, al cual llamó Abimelec."

Gedeón tuvo muchas mujeres y también una concubina. Tuvo 71 hijos en total. Ésa fue una verdadera mancha en la vida de este hombre. Ahora, alguien dirá, así como también se ha dicho en cuanto a Salomón: "¿Cómo es posible que Dios usara a un hombre como éste, y por qué lo usó?" Bueno, Gedeón tomó estas muchas mujeres, las cuales le dieron estos hijos, después de la batalla. Y el hecho es que Dios le usó a pesar de esto. Ahora, Dios no aprobó lo que él hizo. El relato revela con claridad que sus acciones causaron una tragedia en la nación de Israel. El próximo capítulo expondrá este tema. Dios había prohibido a los israelitas que se casaran fuera de la nación. Había prohibido a los israelitas que tuvieran más de una sola esposa.

Recordemos que Abraham tomó una concubina, aquella sierva egipcia llamada Agar, y créanos estimado oyente, que aquella unión causó muchos problemas. Dios nunca lo aprobó. Su hijo Isaac fue uno de los padres de la nación de Israel. Los árabes son descendientes de Ismael, el hijo de Abraham con Agar. Y si usted viaja por esa tierra hoy y habla con unos de estos guías árabes, podrá comprobar que él se siente muy orgulloso de ser un descendiente de Abraham. Y eso es verdad. Dios nunca bendijo esa unión. Dios tampoco bendeciría las acciones de Salomón en cuanto a su familia, ni tampoco bendijo a Gedeón. El hecho es que las acciones de Gedeón dividieron el reino y causaron una verdadera tragedia. Ésta fue la mancha en la vida de este hombre. Aquí resulta evidente que Dios no esconde nada. Dios pinta el cuadro del ser humano tal como él es. Ahora, si un amigo de Gedeón hubiera sido su biógrafo, probablemente habría omitido de la historia esa parte de su vida. Sin embargo, Dios no lo hizo así. Pintó al género humano con los colores bien definidos del pecado. Leamos los versículos 33 al 35 de este capítulo 8 de Jueces, para ver

La confusión producida después de la muerte de Gedeón

"Pero aconteció que cuando murió Gedeón, los hijos de Israel volvieron a prostituirse yendo tras los baales, y escogieron por dios a Baal-berit. No se acordaron los hijos de Israel del Señor, su Dios, que los había librado de todos los enemigos de su alrededor, ni se mostraron agradecidos con la casa de Jerobaal, o sea, de Gedeón, conforme a todo el bien que él había hecho a Israel."

Esto era la misma historia de siempre, ¿verdad? El ciclo de la historia se repetía otra vez y aún hoy continúa cumpliéndose. En el principio fue una nación que sirvió a Dios. Luego hicieron lo malo, abandonaron a Dios, volvieron a Baal, y Dios los entregó a la esclavitud, a una vida de servidumbre. Luego clamaron a Dios, se arrepintieron y Dios levantó a un juez para libertarlos. Pero aquí surgieron nuevamente las tendencias de Israel. Tan pronto como murió Gedeón, los hijos de Israel se apartaron de Dios y volvieron a prostituirse yendo tras los baales. Ésa fue la triste y sórdida historia de Israel. Y es también la historia llena de altibajos de las naciones, de las Iglesias, y de los individuos. Un día nos hallamos en lo alto y al otro día estamos en lo bajo. Pero Dios nunca tuvo la intención de que nuestras vidas espirituales fueran así.

Y llegamos ahora a

Jueces 9

El tema es la quinta apostasía, y la responsabilidad de Abimelec en la guerra civil. En este capítulo vemos que los hombres de Siquem hicieron rey a Abimelec. Jotam mediante una parábola les reprochó su acción. Tenemos también la conspiración de Gaal. Abimelec fue muerto y la maldición de Jotam se cumplió. Pasemos pues al primer tema que es

La carrera de Abimelec hijo de Gedeón

Este capítulo relata la historia de Abimelec, el hijo malo y perverso de Gedeón y su concubina. Es que Gedeón no debía haber tenido ninguna concubina. Esto causó dificultades a la nación de Israel. Comencemos pues leyendo los primeros tres versículos de este capítulo 9 de Jueces:

"Abimelec hijo de Jerobaal fue a Siquem, a los hermanos de su madre, y dijo a ellos y a toda la familia de la casa del padre de su madre: Yo os ruego que digáis a todos los de Siquem: ¿Qué os parece mejor, que os gobiernen setenta hombres, todos los hijos de Jerobaal, o que os gobierne un solo hombre?. Acordaos que yo soy hueso vuestro y carne vuestra. Hablaron por él los hermanos de su madre a todos los de Siquem todas estas palabras, y el corazón de ellos se inclinó a favor de Abimelec, porque decían: Nuestro hermano es."

Este muchacho Abimelec era muy ambicioso. Se había enterado de que la nación quería que Gedeón fuera rey, y él como hijo de Gedeón quería entonces llegar a ser rey. De modo que fue al pueblo de su madre, a los de Siquem e hizo que le siguieran. Leamos el versículo 5 de este capítulo 9 de Jueces:

"Y yendo a la casa de su padre en Ofra, mató a sus hermanos, los setenta hijos de Jerobaal, sobre una misma piedra; pero quedó Jotam, el hijo menor de Jerobaal, que se escondió."

Obviamente, Abimelec era una persona mala, brutal e hizo algo horrible. Algunos expositores Bíblicos consideran a Abimelec como juez. Puede que lo haya sido, al menos se dijo que "dominó sobre Israel tres años". Un expositor Bíblico escribió lo siguiente en cuanto a Abimelec: "El reino usurpado de Abimelec, el fraticida, generalmente no se considera como ejercido por un juez". Es decir, a Abimelec no se le consideró juez. Sin embargo, reinó durante tres años. Durante esta quinta apostasía hubo una guerra civil que fue causada mayormente por Abimelec. Mató a los setenta hijos de Gedeón y se hizo rey. Abimelec, junto con Tola y Jair, reinaron durante este período de apostasía. No creemos que ninguno de ellos hiciera mucho, pero son los que se mencionan aquí como líderes, durante este tiempo de dificultad interna, la cual en realidad, fue causada por Abimelec y su hecho atroz.

El reino abortivo de Abimelec revela la verdad que expresó el profeta Daniel en el capítulo 4 de su profecía, versículo 17, donde leemos: "La sentencia es por decreto de los vigilantes, y por dicho de los santos la resolución, para que conozcan los vivientes que el Altísimo gobierna el reino de los hombres, que a quien él quiere lo da, y sobre él constituye al más humilde de los hombres". Aun hoy cuando se presenta un buen gobernante en el mundo, muchos dicen: "Dios lo levantó". Pero, ¿Qué diremos del mal gobernante? Dios le permite llegar al trono a fin de que el pueblo tenga la clase de gobernante que se merece. Querían que este muchacho Abimelec reinara sobre ellos, y ellos tuvieron la clase de gobernante que se merecían. Cuando miramos al mundo actual, encontramos que este principio aún se cumple.

Tenemos aquí que Dios juzgó a Abimelec por el acto terrible que él cometió, y que también juzgó a los hombres de Siquem por haberle hecho rey. Hubo una guerra civil debido a que había muchos que no querían que él fuera rey. Pasemos al versículo 52 de este capítulo 9 de Jueces y leamos hasta el versículo 57:

"Llegó Abimelec a la torre y la atacó; pero cuando se acercó a la puerta para prenderle fuego, una mujer dejó caer un pedazo de rueda de molino sobre la cabeza de Abimelec y le rompió el cráneo. Abimelec llamó apresuradamente a su escudero y le dijo: Saca tu espada y mátame, para que no se diga de mí: Una mujer lo mató. Entonces su escudero lo atravesó con la espada, y murió. Cuando los israelitas vieron muerto a Abimelec, se fueron cada uno a su casa. Así pagó Dios a Abimelec el mal que había hecho contra su padre al matar a sus setenta hermanos. Y todo el mal de los hombres de Siquem lo hizo Dios volver sobre sus cabezas. Y se cumplió en ellos la maldición de Jotam hijo de Jerobaal."

Ésta es en verdad la triste historia y el triste final de Gedeón, que engendró a Abimelec, su hijo ilegítimo. Dios levantó a Gedeón desde una posición muy humilde para ser el libertador y juez de Su pueblo. Qué triste que un hombre que había logrado hacer tanto bien hubiese permitido que le ocurriese en su vida algo que Dios no aprobó y que resultó en una guerra civil en Israel. Y así concluye el capítulo 9 de Jueces. Llegamos ahora a

Jueces 10:1-5

El primer párrafo está dedicado a

Tola, el séptimo juez

Los filisteos y los amonitas oprimían a Israel. Al parecer, Abimelec reinó por dos o tres años y logró cierta paz en esa tierra. Luego, la guerra civil estalló y Tola y Jair llegaron a ser los próximos jueces. Quizá usted nunca haya oído hablar de Tola, porque él no hizo nada notable. Leamos los primeros dos versículos de este capítulo 10 de Jueces:

"Después de Abimelec, se levantó para librar a Israel Tola hijo de Fúa hijo de Dodo, hombre de Isacar, el cual habitaba en Samir, en los montes de Efraín. Tola juzgó a Israel veintitrés años. Murió y fue sepultado en Samir."

Ahora, ¿qué hizo Tola? Murió y fue sepultado en Samir. Ni una sola cosa se registró como un logro de su gobierno. No hubo ni una sola cosa que se pudiera mencionar en cuanto a los hechos de este hombre, desde el día que nació hasta el día que murió. Todo lo que tenemos aquí podría leerse en su lápida, en su tumba: "NACIÓ - MURIÓ" Leamos ahora los versículos 3 hasta el 5 de este capítulo 10 de Jueces, que nos hablan de

Jair, el octavo juez

"Tras él se levantó Jair galaadita, el cual juzgó a Israel veintidós años. Tuvo treinta hijos, que cabalgaban sobre treinta asnos; y tenían treinta ciudades, que se llaman las ciudades de Jair hasta hoy, las cuales están en la tierra de Galaad. Murió Jair y fue sepultado en Camón."

Todo lo que se nos dice en cuanto a este hombre Jair es que tenía treinta hijos y que compró para cada uno de ellos un asno. ¡Qué espectáculo debe haber sido ese, ver salir de Galaad a estos treinta muchachos montados en asnos!

En su historia hay que notar tres cosas. La primera es que vemos una prosperidad sin propósito. La segunda es que vemos una afluencia sin influencia. Y la tercera, es que tenemos un ejemplo de un prestigio sin poder.

En aquel entonces, tener un asno era una señal de prosperidad. Era lo que denotaba la riqueza del hombre. Por ejemplo en el capítulo 5 de este libro de Jueces, versículo 10, leemos lo siguiente: "Vosotros los que cabalgáis en asnas blancas, los que presidís en juicio, y vosotros los que viajáis, hablad". Este versículo habla en cuanto a la alta sociedad, o del orden establecido. El asno era señal de riqueza y era el animal sobre el cual montaban los reyes. Siempre ha surgido la pregunta de si en aquel entonces tenían caballos. En la Escritura, el asno era el animal de paz y el caballo era el animal de guerra. El caballo era un animal importado en aquella tierra, es decir, traído de otra parte.

Usted recordará que el Señor Jesucristo, por ejemplo, entró en Jerusalén montado en un asno. Nosotros entendemos mal lo que dice el profeta Zacarías en el capítulo 9 de su profecía, versículo 9 cuando dice: "Alégrate mucho, hija de Sión;. . . he aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un burrito, hijo de asna". Ahora, Zacarías no quiso decir que el Señor Jesús era humilde porque cabalgaba sobre un pollino. Sino que era humilde a pesar del hecho de que cabalgaba sobre un animal que solamente montaban los reyes. En realidad, si Él no fuera Rey, habría sido una presunción, entrar aquel día en Jerusalén sentado sobre un pollino y recibir la adulación y los hosannas de la multitud.

Es obvio que Jair era un hombre de riqueza y prominencia para poder permitirse el lujo de tener treinta asnos, uno para cada hijo. Pero ésta era señal de un padre benévolo. Fue generoso, y creemos que consintió y echó a perder a sus hijos. Les consiguió todo lo que querían tener. Vivieron rodeados de lujo. Ahora, ¿Cuál era el propósito de estos asnos? ¿Trajeron acaso gloria a Dios estos asnos, o hicieron que Jair fuera mejor juez? ¿Trajeron bendición al pueblo? ¡No!

Ahora, es verdad que no era malo tener asnos. Pero tampoco era nada bueno que un hombre que ostentaba el cargo de juez, pasara tanto tiempo ocupado en complacer a sus hijos. Y es importante que veamos esto. Nuestro Señor Jesucristo entró en Jerusalén sentado sobre un asno para cumplir la profecía y para presentarse como Rey, y le cantaron los hosannas. Las autoridades religiosas protestaron al entrar Cristo por las puertas de la ciudad. Pero ninguno de los asnos de Jair, todo un despliegue de riqueza, jamás logró que los israelitas dirigieran su mirada a Dios. Jair es la descripción de una prosperidad sin propósito y esto es algo peligroso. Vimos la misma situación en los días de Noé, cuando las personas vivían concentradas en su vida social. Esto también se demostraría en la historia de Salomón, cuando envió las naves para que le trajeran monos y pavos reales. Los pavos reales para embellecer los jardines y los monos, para diversión de la gente.

Hoy en día, tenemos una prosperidad sin propósito. Permítanos preguntarle estimado oyente: ¿Cuál es el objetivo de su vida? ¿Es ésta inútil? ¿Tiene un rumbo? ¿Tiene objetivo? ¿O es su vida aburrida? El Hamlet de la obra de Shakespeare dijo: "¡Cuán rancias, monótonas e inútiles son las costumbres del mundo!" Lo que nos hace falta hoy es dirección y dimensión en nuestras vidas. Nos hace falta una causa; y la causa de Jesucristo todavía sigue siendo el desafío más grande que una persona pueda tener. Este juez, Jair, fue un caso especial. ¿No le parece?

Los tiempos de Jair también se caracterizaron por un prestigio sin poder. Él era el hombre sobresaliente en la comunidad. Pero el versículo 5 no habla de ningún monumento para Jair. Hasta fue sepultado en un sitio desconocido. Nunca realizó un acto notable, ni un hecho digno de mención. Nunca ganó una victoria. Tuvo treinta asnos, pero careció de poder espiritual. También nosotros vivimos en una época en la que la Iglesia, hablando en términos generales, ha perdido su poder espiritual. ¡Qué descripción aplicable a la actualidad tenemos en este hombre Jair!

Es una descripción de muchos cristianos en la actualidad. Muchas de sus obras sirven de adorno, pero, no tienen ningún poder en sus vidas. Tienen belleza exterior y prestigio, pero carecen de todo poder. Así fue la vida del juez Jair. Su vida y biografía pueden resumirse en las palabras "Murió y fue sepultado."

Estimado oyente. Si esta situación se parece a sus circunstancias personales, queremos decirle que su vida puede cambiar. La Palabra de Dios hoy llega a usted con la advertencia del profeta Isaías 55:6, que dice: "Buscad al Señor mientras puede ser hallado, llamadle mientras esté cerca". Y comprobará usted hasta que punto y de qué manera Dios puede transformar su vida.

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