Estudio bíblico de Jueces

Predicación escrita y en audio de Jueces 14:1-16:23

Jueces 14:1-16:23

Continuando con nuestro estudio en el libro de los Jueces, llegamos hoy al capítulo 14. Es asombroso que el Espíritu de Dios viniera sobre un hombre como éste. Pero resulta obvio que Dios se manifestaba en él. Leamos pues para comenzar, los primeros dos versículos de este capítulo 14 de Jueces, donde encontramos que

A Sansón se le prometió una esposa

"Descendió Sansón a Timnat y vio allí a una mujer de las hijas de los filisteos. Regresó entonces y lo contó a su padre y a su madre, diciendo: He visto en Timnat una mujer de las hijas de los filisteos; os ruego que me la toméis por mujer."

Ahora, ¿por qué no fue él a hablar con la mujer para decirle que la amaba y que quería casarse con ella? ¿Por qué no fue para hablar con su padre? En aquellos tiempos siempre se hacía algún tipo de contrato cuando se trataba de un matrimonio. ¿Por qué no se encargó de esto él mismo? Sus padres tuvieron que encargarse de hacer los arreglos para su matrimonio. Este era Sansón. Continuemos ahora con los versículos 3 y 4:

"Su padre y su madre le dijeron: ¿No hay mujer entre las hijas de tus hermanos, ni en todo nuestro pueblo, para que vayas tú a tomar mujer de los filisteos incircuncisos? Sansón respondió a su padre: Tómame ésta por mujer, porque ella me agrada. Su padre y su madre no sabían que esto venía del Señor, porque él buscaba ocasión contra los filisteos, pues en aquel tiempo los filisteos dominaban sobre Israel."

Sansón iba a usar su matrimonio como un ardid para poder librar a Israel de los filisteos. ¡Y empezó muy bien! Ahora, el versículo 5 nos relata un interesante incidente:

Sansón mató a un león y propuso una adivinanza

"Sansón descendió con su padre y con su madre a Timnat. Cuando llegaron a las viñas de Timnat, un león joven vino rugiendo hacia él."

Ahora, se les había dicho que un nazareo debía abstenerse de uvas, pero Sansón no se abstuvo de ellas. Continuemos con los versículos 6 al 9 de este capítulo 14 de Jueces:

"Entonces el espíritu del Señor vino sobre Sansón, quien despedazó al león como quien despedaza un cabrito, sin tener nada en sus manos. Él no contó ni a su padre ni a su madre lo que había hecho. Descendió, pues, y habló con la mujer; y ella agradó a Sansón. Al volver después de algunos días para tomarla, se apartó del camino para ver el cuerpo muerto del león; y vio que en el cuerpo del león había un enjambre de abejas y un panal de miel. Tomándolo en sus manos, fue comiéndose la miel por el camino. Cuando alcanzó a su padre y a su madre, les dio también a ellos para que comieran, pero no les reveló que aquella miel la había tomado del cuerpo del león."

Cuando se dirigía a Timnat con sus padres, Sansón fue atacado por un león. El Espíritu del Señor vino sobre él durante esta hora de peligro y Sansón mató al león con sus propias manos. Durante otro viaje, días después, Sansón se apartó del camino para ver el cuerpo muerto del león, y descubrió allí un enjambre de abejas, y un panal de miel. Tomó el panal de miel en sus manos y comió. También les dio a sus padres, pero no les dijo de donde lo había conseguido, porque el acercarse a un cuerpo muerto era una violación de la ley nazarea. Continuemos ahora con los versículos 10 al 14 de este capítulo 14 de Jueces:

"Fue, pues, su padre adonde estaba la mujer, y Sansón hizo allí un banquete, porque así solían hacer los jóvenes. Aconteció que cuando los filisteos lo vieron, tomaron treinta compañeros para que estuvieran con él. A estos treinta dijo Sansón: Yo os propondré ahora un enigma; si en los siete días del banquete me lo explicáis y descifráis, yo os daré treinta vestidos de lino y treinta vestidos de fiesta. Pero si no me lo podéis descifrar, entonces vosotros me daréis a mí los treinta vestidos de lino y los vestidos de fiesta. Ellos respondieron: Propón tu enigma y lo oiremos. Él les dijo: Del devorador salió comida, y del fuerte salió dulzura."

Ellos no pudieron descifrar el enigma en tres días.

Según la costumbre, Sansón hizo banquete de bodas. El banquete tuvo lugar en la casa de la novia. Todos los invitados eran filisteos. Los enigmas o las adivinanzas eran una forma de diversión en aquel entonces, y Sansón les propuso a los invitados un acertijo y les dio siete días para poder resolverlo. Si encontraban la respuesta a la adivinanza, entonces Sansón les daría treinta capas de lino fino y treinta vestidos de fiesta. Pero si fallaban en acertar y declarar su enigma, entonces ellos tendrían que darle a él las 30 capas de lino y los 30 vestidos de fiesta. Ahora, al no saber nada del león que Sansón había matado y del enjambre de abejas en el cuerpo muerto, no había manera alguna de que los treinta convidados pudieran acertar el enigma de Sansón. Leamos los versículos 15 al 18 de este capítulo 14 de Jueces, que nos relatan cómo

Sansón fue engañado y mató a treinta filisteos

"Al séptimo día dijeron a la mujer de Sansón: Induce a tu marido a que nos explique este enigma, para que no te quememos a ti y a la casa de tu padre. ¿Acaso nos habéis llamado aquí para despojarnos?. Lloró la mujer de Sansón en presencia de él, y dijo: Solamente me aborreces, no me amas, pues no me explicas el enigma que propusiste a los hijos de mi pueblo. Él respondió: Ni a mi padre ni a mi madre lo he explicado, ¿y te lo había de explicar a ti? Aquella mujer lloró en presencia de Sansón los siete días que duró el banquete, pero al séptimo día él se lo declaró, porque ella lo presionaba, y la mujer se lo contó a los hijos de su pueblo. Al séptimo día, antes que el sol se pusiera, los de la ciudad le dijeron: ¿Qué cosa es más dulce que la miel? ¿Y qué cosa es más fuerte que el león? Sansón les respondió: Si no araseis con mi novilla, nunca habríais descubierto mi enigma."

Los filisteos acudieron a la esposa de Sansón para que les ayudara a resolver el enigma. La amenazaron diciéndole que si ella no descubría cual era su secreto, quemarían la casa de su padre con ella dentro. Ahora, el arma más fuerte que una mujer tenía eran sus lágrimas y la esposa de Sansón derramó las suyas por siete días. La experiencia debió resultar agotadora para Sansón. Por fin, él tuvo que ceder y le declaró la respuesta a la adivinanza. Y ella inmediatamente dio la respuesta a los filisteos. Ahora, note usted que Sansón también tenía habilidad para expresar ocurrencias. Él sabía que estos hombres habían llegado a descubrir su enigma por su esposa. Leamos ahora los versículos 19 y 20:

"El espíritu del Señor vino sobre él; descendió Sansón a Ascalón y mató a treinta hombres de ellos y, tomando sus despojos, pagó con las vestiduras a los que habían explicado el enigma. Después, encendido de enojo, regresó a la casa de su padre. Su mujer fue dada a un compañero al que Sansón había tratado como amigo."

El Espíritu del Señor vino sobre Sansón, y él fue al sur, a Ascalón. Mató allí a treinta hombres para poder conseguir treinta mudas de vestido que necesitaba para pagar la apuesta que había hecho. Se enojó tanto con su esposa por haber divulgado su secreto, que se fue a casa de su padre y no la llevó consigo. Entonces el padre de ella la entregó a un amigo de Sansón.

Ahora llegamos a

Jueces 15

Leamos los versículos 1 y 2, donde empieza el relato del incidente en que

Sansón quemó la cosecha de los filisteos

"Aconteció después de algún tiempo, en los días de la siega del trigo, que Sansón visitó a su mujer con un cabrito. Al llegar dijo: Entraré para ver a mi mujer en la alcoba. Pero el padre de ella no lo dejó entrar, sino que le dijo: Pensé que la aborrecías, y la di a tu compañero. Pero su hermana menor, ¿no es más hermosa que ella? Tómala, pues, en lugar de la mayor."

Después que se le aplacó el enojo, fue a visitar a su mujer llevándole un regalo. Pero su suegro, pensando que ya no la amaba, se la había entregado a un amigo. Por supuesto, a Sansón no le gustó esto. Veamos que sucedió leyendo los versículos 3 al 5:

"Entonces le dijo Sansón: Sin culpa seré esta vez respecto de los filisteos, si les hago mal. Fue Sansón y cazó trescientas zorras, tomó antorchas, juntó cola con cola y puso una antorcha entre cada dos colas. Después, encendiendo las antorchas, soltó las zorras en los sembrados de los filisteos y quemó las mieses amontonadas y en pie, y las viñas y olivares."

Al parecer, Sansón se creyó justificado para vengarse de los filisteos. Cazó entonces trescientas zorras, las juntó cola con cola, y puso una tea entre cada dos colas. Encendió las antorchas y soltó las zorras en los sembrados de los filisteos. El resultado fue la destrucción de las mieses de los filisteos. Continuemos ahora con los versículos 6 al 8 de este capítulo 15 de Jueces:

"Los filisteos preguntaron: ¿Quién hizo esto? Les contestaron: Sansón, el yerno del timnateo, porque le quitó su mujer y la dio a su compañero. Vinieron luego los filisteos y los quemaron a ella y a su padre. Entonces Sansón les dijo: Ya que esto habéis hecho, juro que no descansaré hasta que me haya vengado de vosotros. Y los hirió de tal manera que hizo estragos entre ellos. Después se fue a vivir a la cueva de la peña de Etam."

Ahora, lo que Sansón había hecho a los filisteos fue una venganza personal. Sus acciones no tenían nada que ver con la misión que Dios le había confiado para liberar a los israelitas del dominio de los Filisteos. Sus acciones no tenían nada que ver con la liberación de Israel. El próximo párrafo de nuestro relato se titula

Sansón mató a mil filisteos

Ahora, después de afligir a los filisteos con una gran matanza, los enemigos de Sansón estaban verdaderamente alterados. Comenzaron a buscarle, y por tanto él dejó que su propio pueblo le atara con cuerdas para protegerles a ellos de los filisteos. Pasemos ahora al versículo 14 de este capítulo 15 de Jueces:

"Cuando llegaron a Lehi, los filisteos salieron gritando a su encuentro; pero el espíritu del Señor vino sobre él y las cuerdas que estaban en sus brazos se volvieron como lino quemado con fuego y las ataduras se cayeron de sus manos."

Los hombres de Judá llevaron a Sansón como prisionero a Lehi, que estaba ocupada por los filisteos. Ellos se alegraron mucho al ver que se le traía a Sansón atado. Pero el Espíritu del Señor vino sobre Sansón, y él rompió sus cuerdas como si fueran hechas de papel. Y vemos nuevamente la fuerza de aquel hombre, que no era su propia fuerza. Leamos el versículo 15:

"Al ver una quijada de asno, fresca aún, extendió la mano, la tomó y mató con ella a mil hombres."

Sansón tomó el arma que le quedaba más a mano, que era una quijada de asno, y atacó al enemigo, matando a mil hombres con ella. Observemos la fuerza de este hombre. Por supuesto, nunca le hubiera sido posible haber hecho tal cosa con su propia fuerza. Fue el Espíritu del Señor sobre él, el que le capacitó para hacerlo. Y así fue como comenzó a liberar a Israel. Si hubiera mantenido este objetivo, quien sabe hasta donde habría llegado. Pero no fue así, como veremos ahora en

Jueces 16:1-23

Leamos los primeros dos versículos de este capítulo 16 de Jueces, que comienzan a revelarnos

La fragilidad moral de Sansón

"Fue Sansón a Gaza y vio allí a una prostituta y se llegó a ella. Cuando les dijeron a los de Gaza: Sansón ha venido acá, lo rodearon y acecharon durante toda la noche a la puerta de la ciudad. Se mantuvieron callados toda aquella noche, diciéndose: Cuando aclare el día, entonces lo mataremos."

Es posible que Sansón tuviera fuerza física, pero era débil moralmente. En Gaza cayó bajo el encanto de otra mujer mala. Los hombres de Gaza se enteraron de que él estaba en la ciudad y resolvieron matarle. Rodearon la ciudad y decidieron apresarle por la mañana. Ahora el versículo 3 dice:

"Pero Sansón durmió hasta la medianoche; y a la medianoche se levantó y, tomando las puertas de la ciudad con sus dos pilares y su cerrojo, se las echó al hombro y las subió a la cumbre del monte que está delante de Hebrón."

Sansón se levantó a la medianoche y halló cerradas las puertas de la ciudad. Y, ¿qué hizo él? Se llevó las puertas, los postes, la barra, puso todo sobre sus hombros y lo llevó hasta la cumbre del monte que está delante de Hebrón. Lo que hizo se parecía a la travesura de un joven, o la broma de algún estudiante. Este muchacho Sansón tenía actitudes algo infantiles y nunca llegó a la madurez. Había sido llamado para libertar a Israel con su gran poder y todo lo que hacía era usar este poder para su uso personal. Leamos ahora el versículo 4, que nos introduce al episodio de

Sansón y Dalila

"Después de esto aconteció que se enamoró de una mujer llamada Dalila, que vivía en el valle de Sorec."

Ésta es la historia de Sansón. Ésa fue la perdición de Sansón. Éste fue el gran fracaso de su vida. Éste era el punto débil de la vida de Sansón. Ningún hombre cae repentinamente en el pecado. Cayó gradualmente. Se dice aquí que amó a una mujer pero, por lo que sabemos, no hizo ningún intento de casarse con ella. Continuemos leyendo los versículos 5 al 7 de este capítulo 16 de Jueces:

"Fueron a visitarla los príncipes de los filisteos y le dijeron: Engáñalo y descubre en qué consiste su gran fuerza y cómo podríamos vencerlo. Así podremos atarlo y dominarlo, y cada uno de nosotros te dará mil cien monedas de plata. Entonces Dalila dijo a Sansón: Yo te ruego que me digas en qué consiste tu gran fuerza y cómo hay que atarte para que seas dominado. Sansón le respondió: Si me atan con siete mimbres verdes que aún no estén secos, entonces me debilitaré y seré como cualquiera de los hombres."

Podemos estar seguros de que Dalila tenía más interés en la plata que le habían ofrecido, que en Sansón. Nuevamente los líderes filisteos habían hallado una manera de acercarse a Sansón. Pero él bromeó con ella. Comenzó dándole respuestas falsas y rompió las cuerdas sin ningún esfuerzo. Y todavía ellos no sabían el secreto de su fuerza. Ahora los versículos 10 y 11 dicen:

"Entonces Dalila dijo a Sansón: Tú me has engañado, me has dicho mentiras. Descúbreme, ahora, te ruego, cómo hay que atarte. Él le respondió: Si me atan fuertemente con cuerdas nuevas que no se hayan usado, yo me debilitaré y seré como cualquiera de los hombres."

Él continuó jugando con ella. Y cuando fue atado fuertemente con cuerdas nuevas, los filisteos llegaron para prenderle, y Sansón rompió otra vez las cuerdas como si fueran un hilo. Dalila estaba realmente exasperada y se sintió frustrada. Con todo, procuró una vez más descubrir su secreto. Leamos los versículos 13 y 14 de este capítulo 16 de Jueces:

"Dalila dijo a Sansón: Hasta ahora me has engañado, y me has mentido. Descúbreme, pues, ahora, cómo hay que atarte. Él entonces le indicó: Entretejiendo siete guedejas de mi cabeza con hilo de tejer y asegurándolas con la estaca. Ella las aseguró con la estaca, y luego gritó: ¡Sansón, los filisteos sobre ti!. Despertando él de su sueño, arrancó la estaca del telar junto con la tela."

Ahora, la resistencia de Sansón comenzó a debilitarse. Éste fue el principio del fin de este hombre. Observemos que esta vez, cuando dio una explicación de su fuerza mencionando su cabello, se estaba acercando a la verdad. Pero continuó burlándose de ella. Y se liberó nuevamente de sus ataduras. Continuemos con los versículos 15 al 17 de este capítulo 16 de Jueces:

"Dalila se lamentó: ¿Cómo dices: Yo te amo, cuando tu corazón no está conmigo? Ya me has engañado tres veces y no me has descubierto aún en qué consiste tu gran fuerza. Y aconteció que, presionándolo ella cada día con sus palabras e importunándolo, el alma de Sansón fue reducida a mortal angustia. Le descubrió, pues, todo su corazón y le dijo: Nunca a mi cabeza llegó navaja, porque soy nazareo para Dios desde el vientre de mi madre. Si soy rapado, mi fuerza se apartará de mí, me debilitaré y seré como todos los hombres."

Esta vez Dalila le dijo a Sansón que si él realmente la amaba, debía decirle el secreto de su fuerza. Por tanto Sansón le contó todo lo relacionado con el voto nazareo de consagración a Dios. Y usted recordará que el cabello largo era un símbolo de ese voto. Su fuerza no se encontraba en su cabello largo, sino en el Espíritu de Dios que venía sobre él. Dalila vio lo necio que realmente era, y en verdad eso es lo que fue, por divulgarle su secreto. Ahora, veamos lo que ocurrió aquí en los versículos 18 al 20:

"Viendo Dalila que él le había descubierto todo su corazón, envió a llamar a los principales de los filisteos, diciendo: Venid esta vez, porque él me ha descubierto todo su corazón. Los principales de los filisteos vinieron a ella trayendo en sus manos el dinero. Hizo ella que Sansón se durmiera sobre sus rodillas y llamó a un hombre, quien le rapó las siete guedejas de su cabeza. Entonces comenzó ella a afligirlo, pues su fuerza se había apartado de él. Y gritó de nuevo: ¡Sansón, los filisteos sobre ti!. Sansón despertó de su sueño y pensó: Esta vez me escaparé como las otras. Pero no sabía que Jehová ya se había apartado de él."

Cuando Sansón se durmió, Dalila dejó entrar a uno de los filisteos para que rapara a Sansón. Luego, por cuarta vez Dalila exclamó: "¡Sansón, los filisteos sobre ti!" Éste fue el momento más trágico en la vida de Sansón. Cuando se despertó, creyó que iba a liberarse como las otras veces. Pero, "No sabía que el Señor ya se había apartado de él."

Es que la fuerza de Sansón no se encontraba en su cabello largo. Su fuerza se hallaba en el Espíritu de Dios que había estado sobre él

Estimado oyente. No hay ninguna fuerza espiritual en las ceremonias ni en los rituales. La fortaleza del creyente siempre se encuentra en el Espíritu de Dios. Sansón había sido llamado para ser juez. Convocado para librar a su pueblo de la opresión de los filisteos, era un hombre controlado por las pasiones de su naturaleza humana. Ahora se escribiría sobre su vida, la sentencia que se encuentra en el primer libro de Samuel, capítulo 4, versículo 21, expresada en la palabra: "Icabod", que significa, ¡La gloria ha sido desterrada!" Nunca organizó ningún ejército. Nunca ganó una batalla. Nunca reunió al pueblo de Israel alrededor de él. Su desenfrenada conducta sexual fue la ruina de este hombre que había sido elegido por Dios. Y continuamos leyendo los versículos 21 al 23:

"Enseguida los filisteos le echaron mano, le sacaron los ojos, lo llevaron a Gaza y lo ataron con cadenas para que trabajara en el molino de la cárcel. Pero el cabello de su cabeza comenzó a crecer después que fue rapado. Entonces los principales de los filisteos se juntaron para ofrecer sacrificio a Dagón, su dios, y para alegrarse. Y decían: Nuestro dios entregó en nuestras manos a Sansón, nuestro enemigo."

Y así estamos llegando al fin trágico de este hombre. Después de que los filisteos tomaron a Sansón, le sacaron los ojos y luego le obligaron a hacer la tarea de una bestia de carga en la cárcel. Mientras estaba allí preso, su cabello comenzó a crecer. Se había convertido en un hombre arrepentido. Mientras tanto, los filisteos atribuyeron su victoria sobre Sansón a su dios Dagón, celebraron una fiesta e hicieron venir a Sansón para divertirse a costa de él.

La situación de Sansón en aquellos últimos días de su vida, nos enseña que el reconocimiento de la debilidad, del fracaso de las fuerzas propias, de los errores cometidos y del deseo de restaurar la vida, abre la puerta a la acción de Dios en la vida de una persona. Estimado oyente, esta actitud puede expresarse en una sencilla oración que brota de un corazón que anhela un cambio total. De esta manera, alguien que está lejos de Dios puede cambiar de dirección. Y un Dios que nos ama, se acerca entonces, y por medio de Su Espíritu limpia, perdona, purifica, y transforma.

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Comentario bíblico de 2 Timoteo