Estudio bíblico de Rut 2:20-3:2

Rut 2:20-3:2

Continuamos considerando hoy el capítulo 2 de este libro de Rut. Y en nuestro programa anterior vimos que Rut había regresado a la casa de su suegra Noemí. Ante las preguntas de Noemí sobre dónde había estado trabajando, Rut entonces le contó a su suegra que había estado trabajando en el campo de Booz. Noemí vio que Rut había espigado mucho más que lo que podría una mujer normal trabajando en el campo en un solo día. Había recogido muchísimo más de lo ordinario. Noemí se preguntó entonces si no habría sucedido lo que ella creyó que nunca ocurriría. En otras palabras, si alguien se habría fijado en Rut.

El nombre de Booz aún no significaba nada para Rut. Ella no sabía quién era ni sabía nada sobre su posición en la comunidad. Todo lo que sabía era que él se había portado de una manera muy bondadosa con ella. No creemos que a esta altura tuviera idea de que Booz se había enamorado de ella. Su suegra le había dicho que ninguno se fijaría en ella porque era extranjera. Y Rut ya se había mentalizado con respecto a su viudez y su pobreza perpetua. Fue por eso que cuando alguien se fijó en ella, Rut, sorprendida, le preguntó: "¿Por qué he hallado gracia en tus ojos?" Pero ella aun no se había dado cuenta del significado completo de lo que estaba ocurriendo. Comencemos hoy leyendo el versículo 20 de este capítulo 2 de Rut:

"Dijo entonces Noemí a su nuera: ¡Bendito del Señor, pues que no ha negado a los vivos la benevolencia que tuvo para con los que han muerto! Ese hombre es pariente nuestro, uno de los que pueden redimirnos?añadió."

En los tiempos de Rut y Booz, existía lo que era conocida como la ley del pariente-redentor, la ley del "goel", que como dijimos en un programa anterior, es una palabra hebrea que significa "el pariente cercano-redentor". Esta ley nos resulta extraña porque no disponemos en la actualidad de ninguna legislación que se corresponda con ella. En este libro vemos como operaba la ley del pariente-redentor y también dos otras leyes que hemos mencionado y que también nos resultan extrañas. Una de ellas era la base que Dios había dispuesto para la atención a los pobres, permitiéndoles que entraran en los campos y viñedos para espigar después que el propietario hubiese enviado una vez a sus segadores. Era una buena provisión para los pobres porque quedaba mucho sin recoger. Ese cuidado de Dios de los necesitados preservaba la dignidad de ellos, dándoles la oportunidad de trabajar por lo que recibían.

Ahora en este libro vemos operar la ley del pariente cercano-redentor, detallada en el capítulo 25 de Levítico, y que operaba en tres áreas diferentes. En relación con la tierra, con los individuos y con las viudas.

Booz estaba relacionado con el marido de Noemí, cuyo nombre era Elimelec (que significaba "Mi Dios es Rey"). Interpretamos que los padres de Elimelec y Booz eran hermanos, lo cual convertía a los hijos en primos y, en consecuencia, podríamos decir también que Booz era primo del primer marido de Rut. Por ello, Noemí le dijo a Rut que Booz era uno de los parientes cercanos que tenían el deber de redimirlas.

Como el énfasis está en el término goel veamos, en primer lugar a esta ley, en relación con la tierra. Dice Levítico 25:23 y 24: 23»La tierra no se venderá a perpetuidad, porque la tierra mía es, y vosotros como forasteros y extranjeros sois para mí. 24Por tanto, en toda tierra de vuestra posesión otorgaréis derecho a rescatar la tierra". Ahora, ¿como haría Dios esto? Continuemos leyendo el versículo 25: "25Si tu hermano empobrece y vende algo de su posesión, entonces su pariente más próximo vendrá y rescatará lo que su hermano haya vendido". Ésta, pues, la ley del pariente cercano-redentor en relación con la tierra.

Ahora, veamos esta ley en operación. Cuando este pueblo llegó a la tierra, Dios se la entregó. Pudieron ocuparla en la medida en que fueron fieles a Dios. Cuando fueron infieles, Dios les expulsó. La tierra no debía ser vendida para siempre, es decir, en forma permanente. Dios dijo que había dado aquella tierra a Su pueblo, a los israelitas. Nunca deberían venderla para siempre. Ni tampoco podrían vender la tierra fuera de la familia.

Dios dice que la tierra realmente era de Él, pero que la estaba dando a los israelitas bajo ciertas condiciones que se declaran en Levítico capítulo 25, versículo 24. Dios no sólo dio la tierra a Israel, sino que también puso los límites alrededor de ella. Dio a cada tribu una porción particular de la tierra. En cada tribu, cada familia tenía cierta porción de tierra que era suya. Aquella tierra debía quedar en la familia, y nunca podía salir de la posesión de la familia mientras permanecieran en la tierra prometida.

Ahora, ¿Cómo proveyó Dios a fin de que la tierra quedara dentro de la familia? Bueno, supóngase que a un hombre le pasaran dos o tres años malos por causa de la sequía, tuviera que deshacerse de su propiedad, y tuviera un vecino rico que veía la oportunidad de hacer una hipoteca. Y podía hacerlo por un período máximo de 50 años. Dios lo arregló de tal manera que cada año de jubileo, es decir, cada 50 años, todas las hipotecas eran canceladas, todos los esclavos eran puestos en libertad y toda propiedad se devolvía a su dueño original. La ley hacía posible que la propiedad quedara en familia. Si faltaban cinco años para el jubileo, una persona sería insensata si concedía una hipoteca porque la tierra automáticamente sería devuelta al dueño, fuera pagada la hipoteca, o no.

Ahora, esta ley se aplicaba no solo a la propiedad sino también a las personas. En el capítulo 25 de Levítico, versículos 47 al 49 leemos: "Si el forastero o el extranjero que está contigo se enriqueciere, y tu hermano que está junto a él empobreciere, y se vendiere al forastero o extranjero que está contigo, o alguno de la familia del extranjero; después que se hubiere vendido, podrá ser rescatado; uno de sus hermanos lo rescatará. O su tío o el hijo de su tío lo rescatará, o un pariente cercano de su familia lo rescatará; o si sus medios alcanzaren, él mismo se rescatará". Quizás un hombre tuviera una pobre cosecha y no solamente hubiera perdido su propiedad, pero debido a la sequía o al hambre, sus hijos tenían hambre y él mismo se había vendido como esclavo para alimentar a su familia. Este pobre hombre viviría en la esclavitud hasta el Año del Jubileo. Si aún faltaban 49 años para ese Año, pasaría un largo período como esclavo. Incluso podría morir en la esclavitud. Pero si tuviera un familiar rico, un día podría verle venir por el camino con el dinero para pagar el precio de su esclavitud. En ese caso, su familiar o pariente redentor, al pagar el precio, lo habría redimido y el que había sido esclavo sería puesto en libertad.

El pariente cercano-redentor era una figura del Señor Jesucristo. Él es nuestro pariente-redentor. Por tal motivo en el Nuevo Testamento se usa la palabra redención en vez de expiación. La expiación, todo lo que hacía era cubrir los pecados. Pero la redención, significa el pago de un precio para que el que ha sido redimido por ese precio, pudiera salir en libertad sin recibir ningún castigo. Los seres humanos fuimos vendidos al pecado. Somos siervos del pecado, según nos dice la Palabra de Dios. Pero, Cristo pagó el precio de nuestro pecado al morir en la cruz. Ahora Cristo no solo murió para redimirnos a nosotros, sino también para redimir a esta tierra. Usted y yo viviremos en una tierra que está bajo la maldición del pecado. Algún día será liberada de la esclavitud de la corrupción, y entonces habrá un nuevo cielo y una nueva tierra. Esta es también una parte de la redención divina. En el capítulo 8 de su carta a los Romanos, versículo 22, el apóstol Pablo dijo: "Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora". Dios sabía todo en cuanto a la contaminación, mucho antes de que esta generación sagaz supiera algo de ella. Vivimos en un mundo que tiene una maldición sobre él. ¿Cuándo nos libraremos de la contaminación espiritual, que ha contaminado a los seres humanos alejándoles de Dios, y que también ha ocasionado una contaminación de la naturaleza y del medio ambiente que nos rodea? Tenemos un pariente-redentor. Él ya ha pagado el precio de nuestra redención, y uno de estos días vendrá otra vez. Levantará la maldición de la tierra y el desierto florecerá nuevamente, y Él librará a todos aquellos que han confiado en Él.

Por ello hemos dicho que este libro revela el aspecto del amor en la redención. Ahora, había aquí un hombre que era un pariente cercano-redentor, pero él no tenía que actuar en esa capacidad. Más adelante encontraremos que había otro pariente más cercano que Booz y que tendría la oportunidad de actuar como tal, pero rehusaría hacerse cargo de Rut. Pero Booz la amaba y eso cambiaría las cosas. En el caso de Dios, Él no tenía por qué redimirnos. Éramos pecadores perdidos. Si no nos hubiera redimido, aun habría continuado siendo un Dios justo y santo. Pero Él nos amó. Y así es que la salvación por redención es una historia de amor. Y en este libro nos ha sido contada en un lenguaje sencillo, ilustrada por medio de esta joven extranjera del pueblo de Moab y por Booz, en la tierra de Israel. Ahora, veamos lo que Rut continuó contándole a Noemí, leyendo los versículos 21 al 23 de este capítulo 2 de Rut:

"Rut la moabita siguió diciendo: Además de esto me pidió: Quédate con mis criadas, hasta que hayan acabado toda mi cosecha. Respondió Noemí a su nuera Rut: Mejor es, hija mía, que salgas con sus criadas, y que no te encuentren en otro campo. Estuvo espigando, pues, junto con las criadas de Booz, hasta que se acabó la cosecha de la cebada y la del trigo. Y mientras, seguía viviendo con su suegra."

Noemí había perdido su propiedad. Al parecer, faltaba mucho tiempo para el año de jubileo. Y aquí estaban dos viudas muy pobres, y necesitaban a alguien para redimirles su propiedad. No habían sido vendidas en esclavitud, pero sus circunstancias no eran favorables.

Esta cosecha duraría aún unas seis semanas. Durante ese tiempo, cada tarde, Booz y Rut serían vistos juntos caminando hacia Belén. El hecho era que Booz la amaba y estaba dispuesto a redimirla. Pensando ya en nosotros, diremos que es maravilloso que hayamos tenido un Salvador que nos amó, que vino a esta tierra hace más de dos mil años para redimirnos. Y aquí concluye el capítulo 2 de este libro de Rut. Llegamos ahora a

Rut 3:1-2

El tema de este capítulo podría llevar el siguiente título: En la era de Booz. Era obvio que Rut no estaba reclamando sus derechos y entonces Noemí tomó la iniciativa. Para entender lo que ocurrió en este capítulo es necesario comprender la tercera de las leyes de Moisés que encontramos en estos pasajes y que resulta tan extraña para nosotros. Ya hemos mencionado dos de estas leyes y ahora podemos ver la tercera. También es esencial entender lo que significaba la era en aquella época.

Leamos pues en el Deuteronomio 25:5 al 9: "Si dos hermanos habitan juntos y uno de ellos muere sin tener hijos, la mujer del muerto no se casará fuera de la familia, con un hombre extraño; su cuñado se llegará a ella, y restableciendo con ella el parentesco, la tomará como su mujer. El primogénito que ella dé a luz llevará el nombre de su hermano muerto, para que el nombre de este no sea borrado de Israel. Pero si el hombre no quiere tomarla por mujer, irá entonces su cuñada a la puerta donde están los ancianos, y dirá: "Mi cuñado no quiere perpetuar el nombre de su hermano en Israel, no quiere emparentar conmigo". Entonces los ancianos de aquella ciudad lo harán venir, y hablarán con él. Y si él se levanta y dice: "No quiero tomarla", 9se acercará entonces su cuñada a él delante de los ancianos, le quitará el calzado del pie, le escupirá en el rostro y dirá estas palabras: "Así se hace con el hombre que no quiere edificar la casa de su hermano".

Así que podemos ver que esta ley colocaba a una viuda sin hijos en una situación muy peculiar. Podía reclamar a uno de los hermanos del fallecido; esa era su responsabilidad con respecto a su marido muerto. Francamente, podemos entender que esa ley unía realmente a las familias de aquellos tiempos, haciendo que, ante una boda, cada miembro estuviera pendiente de la situación en que podía verse implicado en el futuro.

Esta ley era una provisión de Dios. Y había aquí dos objetivos evidentes. El primero fue que Dios quiso proteger a las mujeres. Podemos imaginar los problemas de una mujer cuyo marido muriese dejándola con una granja, viñedos y un rebaño de ovejas. Entonces ella podía reclamar inmediatamente a un hermano del fallecido o al pariente más cercano y éste tendría que tomar una decisión. Algunos han sostenido que la Biblia fue un libro escrito pensando en los hombres. Quienes así opinan no la han leído con atención. En pasajes como éste, uno se pregunta qué opciones le quedaban al hombre para hacer frente a esas reclamaciones.

El segundo objetivo de esta ley fue que Dios quiso proteger los derechos de la tierra. Dios no solo le dio a la nación de Israel la tierra de Palestina. Y no solo le entregó a cada tribu una sección particular de esa tierra sino que también le dio a cada familia, individualmente, una parcela de terreno. Cada familia tenía, pues, su propia porción de tierra. Como hemos visto, una familia podía perder su tierra. Pero en el Año del Jubileo ésta retornaría automáticamente al propietario original. Sin embargo, podía darse el caso de que una viuda se casase con un extranjero, quien así podría adquirir la propiedad de la finca. Pero con esta ley, Dios protegió la propiedad familiar, haciendo que el pariente más próximo se casase con la viuda para hacer posible que la titularidad de la propiedad quedase en la nación, en la tribu y en la familia. A nosotros nos parecerá una ley extraña, pero aparentemente funcionó en aquella sociedad.

En el caso de Rut, ella era una viuda sin hijos y la propiedad que había pertenecido a su marido se había perdido porque Noemí, su suegra, era muy pobre. Ella tenía derecho a reclamar ante Booz, quien era su pariente cercano. Como Noemí ya le había indicado, era su pariente redentor. Pero Booz estaba pasando un mal rato porque tenía las manos atadas. Resulta que no podía tomar por esposa a Rut. Era ésta la que tenía que reclamarle a él que se convirtiera en su esposo. Un poco más adelante descubriremos que había otro pariente más cercano que Booz, a quien Rut podría optar si así lo desease. Booz no sabía a quién reclamaría ella y tendría que esperar a ver qué decidía Rut. Entonces Noemí tomó la iniciativa y le dijo a Rut: "Tienes que decirle a este hombre que tú le quieres como pariente redentor".

Veremos ahora un procedimiento bastante extraño y para entenderlo, debemos entender qué significaba la era o lugar donde se trillaba la cosecha en aquellos tiempos. Como ellos eran un pueblo agricultor, muchas de las leyes fueron hechas específicamente para la agricultura. El sistema legal de Moisés no era sólo para los israelitas sino también para la tierra que conocemos hoy como Palestina. La ley que aquí vemos se relaciona pues con la era y las prácticas de aquel tiempo. La era estaba normalmente situada en la parte más alta de la montaña para que el viento pudiera arrebatar mejor la paja menuda, el polvo y otros restos. En cambio, el lagar, o lugar donde se exprimía el jugo de la uva, estaba situado en la parte baja de una colina, porque resultaba más fácil traer las uvas allí que hacia arriba en la montaña. (Recordemos aquí que el lagar era donde el juez Gedeón había estado trillando el grano: lo hizo allí abajo, en vez de ir arriba, al lugar adecuado, porque se estaba escondiendo de los madianitas). Volviendo a la era, después de que el grano fuera cortado era traído a la era. El aventamiento del grano comenzaba por la tarde. Todas las familias que trabajaban en cierto campo; el dueño, su familia, y sus siervos, acampaban alrededor de la era. En aquella tierra, el viento empezaba a soplar en las horas de la tarde. Por la mañana, no había brisa alguna. Pero en la tarde el viento comenzaba a soplar y se llevaba la paja menuda, el polvo y la arena por todas partes. Luego, a la puesta del sol o durante la noche, el viento dejaba de soplar. Al concluir esta labor, celebraban una gran fiesta. Una fiesta mayormente religiosa. Al finalizar la fiesta, los hombres se recostaban para dormir alrededor del grano. Como la era tenía una forma circular, colocaban sus cabezas cerca del grano y sus pies sobresalían hacia fuera como los radios de una rueda. Descansaban de esa manera para proteger el grano de merodeadores o ladrones. Era aquel un tiempo de fiesta y agradecimiento a Dios por una cosecha abundante. Algunas fiestas de Israel, como la de las primicias e incluso Pentecostés, estaban relacionadas con este lugar, es decir, con la era. Podemos imaginarles allí por la noche, mirando al cielo y cantando salmos como alabanza a Dios por Su provisión. Con una comprensión general de la ley del pariente cercano redentor y visualizando la escena en la era, continuemos ahora leyendo el versículo 1 de este capítulo 3 de Rut:

"Un día le dijo su suegra Noemí: Hija mía, ¿no debo buscarte un hogar para que te vaya bien?"

Así fue que, después de observar durante unas seis semanas como evolucionaba la relación entre Rut y Booz, Noemí decidió hacerse cargo de la situación y habló con franqueza con ella para que pudiera disfrutar del descanso de un hogar feliz. Recordemos que al comienzo de esta historia, en la tierra de Moab, ella había tomado la misma iniciativa con cada una de sus nueras, para que éstas constituyesen una familia. Ahora, estaba haciendo lo mismo con Rut. Continuemos leyendo el versículo 2:

"¿No es Booz nuestro pariente, con cuyas criadas has estado? Esta noche él avienta la parva de las cebadas."

Según la ley mosaica, Rut debía hacer saber a Booz que ella quería que él fuera su pariente-redentor. Esta ley se menciona en el libro de Deuteronomio y había sido formulada de acuerdo con la cultura, y de las costumbres de aquel entonces. Y fue en base a esta ley que Noemí le pidió a Rut que actuase.

Al terminar hoy nuestro programa, recordamos que la redención significa el pago de un precio para que el que ha sido redimido por ese precio, pudiera salir en libertad sin recibir ningún castigo. Los seres humanos fuimos vendidos al pecado. Somos siervos del pecado, según nos dice la Palabra de Dios. Pero, Cristo pagó el precio de nuestro pecado al morir en la cruz. En una época de ideas llamadas progresistas, los seres humanos se resisten a reconocer la realidad de la esclavitud que el pecado a traído a la humanidad. Sucedió lo mismo en los tiempos de Jesús. Según nos relató el Evangelista Juan 8, un día Jesús les dijo a los judíos: "conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres". Ante esta afirmación, ellos reaccionaron rápidamente y respondieron: "Somos descendientes de Abraham y jamás hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú "Seréis libres"? La respuesta de Jesucristo ante aquella pregunta, es válida para hoy y, estimado oyente, se la recordamos para que usted la reciba como una invitación personal de Dios, porque con tal propósito fue registrada en Su Palabra. Dijo Jesús en aquella ocasión: "Todo aquel que practica el pecado, esclavo es del pecado" Y añadió Jesús hablando de sí mismo: "Si el Hijo os liberta, seréis verdaderamente libres".

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