Estudio bíblico de Hechos 2:13-47

Hechos 2:13-47

Continuamos hoy estudiando el capítulo 2 de los Hechos de los apóstoles. Y en nuestro programa anterior estuvimos hablando de la venida del Espíritu Santo. Y vimos como todos los que estaban reunidos fueron llenos del Espíritu Santo. Y vimos también cómo se reunió una gran multitud y estaban todos confusos porque cada uno les oía hablar a los discípulos en su propia lengua y dialecto. Y estaban todos atónitos y perplejos, como dice el versículo 12. Se preguntaban "qué quería decir esto". Es decir, no entendían lo que estaba ocurriendo. Y el versículo 13 dice: ". . . Mas otros, burlándose decían: Están llenos de mosto". Es decir, que creían que estos hombres estaban borrachos.

Recordemos que Pablo escribió lo siguiente en su carta a los Efesios capítulo 5, versículo 18: "No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu". ¿Ha notado usted estimado oyente, que al parecer, un borracho tiene más fuerza? Ciertamente, es más locuaz. Quizá muchos de nosotros necesitamos hoy la plenitud del Espíritu Santo para ser más locuaces; no para hablar en un idioma desconocido. Lo que necesitamos es poder para comunicarles el evangelio a otros, en un lenguaje que puedan comprender. Esto es de suma importancia.

¡Qué día maravilloso fue este de Pentecostés! Fue el día cuando el Espíritu Santo vino para llamar un cuerpo de creyentes para formar la iglesia. Así como la fiesta de Pentecostés en el Antiguo Testamento se celebraba cincuenta días después de la fiesta de las primicias o primeros frutos de la cosecha, de la misma manera, cincuenta días después que el Señor Jesús resucitó de los muertos, el Espíritu Santo vino para llamar a un cuerpo de creyentes.

Vemos que Pedro se dispuso a contestar a la burla de que los discípulos estaban borrachos. Leamos, pues, los versículos 14 y 15 de este capítulo 2 de los Hechos, con la respuesta de Simón Pedro que constituyó

El primer sermón de la época de la iglesia, pronunciado por Pedro

"Entonces Pedro, poniéndose en pie con los once, alzó la voz y les habló diciendo: Judíos y todos los que habitáis en Jerusalén, esto os sea notorio, y oíd mis palabras, pues éstos no están borrachos, como vosotros suponéis, puesto que es la hora tercera del día."

Ahora, creemos que necesitamos volver y reconocer a los que estaban en la multitud. Estos eran los hombres de Judea y todos los que vivían en Jerusalén. En aquel día Jerusalén era una ciudad completamente judía. Pilato y su gente tenían su centro de operaciones en Cesarea, y no en Jerusalén. Esta Iglesia primitiva era totalmente judía, es decir, que estaba integrada por israelitas. Y debemos destacar ese hecho. La iglesia comenzó en Jerusalén y después se extendió por Judea, luego por Samaria y después hasta los confines de la tierra. Este ha sido el movimiento de expansión de la iglesia desde aquel día hasta el día de hoy. En el Antiguo Testamento tenían que ir a adorar a Jerusalén. Ahora, tenían que salir de Jerusalén y llevar el mensaje del Evangelio a todo el mundo.

Pedro pues, respondió a los que se burlaban diciéndoles que esto que estaba ocurriendo no era resultado de la embriaguez. Está hablándole a los cínicos, que le señalaban la hora del día, diciéndoles que ésta no era hora de estar ebrios. Pedro entonces les habló a los judíos usando sus propias Escrituras y les dijo aquí en el versículo 16:

Pero esto es lo dicho por el profeta Joel: Pedro hizo uso de esta profecía como una respuesta a aquellos cínicos, a los incrédulos y a los burlones. Observemos que dijo: ". . . esto es lo dicho..." es decir, esto es similar a o esto es como aquello. No dijo que éste era el cumplimiento de lo que había sido dicho por el profeta Joel. Estaba diciendo: "¿Por qué creen ustedes que esto es algo raro o extraño? Pues bien, tenemos una profecía que dijo que estas cosas iban a suceder". Y Pedro continuó citando la profecía de Joel. Y nos alegramos que Simón Pedro citara tanto de este texto como lo hizo, porque dejó en claro que no trataba de decir que esta profecía se había cumplido allí en ese momento. Ahora, ¿qué es lo que había de venir? Leamos los versículos 17 al 21 de este capítulo 2 de Hechos:

"En los postreros días?dice Dios, derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; vuestros jóvenes verán visiones y vuestros ancianos soñarán sueños; y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas, en aquellos días derramaré de mi Espíritu, y profetizarán. Y daré prodigios arriba en el cielo y señales abajo en la tierra, sangre, fuego y vapor de humo; el sol se convertirá en tinieblas y la luna en sangre, antes que venga el día del Señor, grande y glorioso. Y todo aquel que invoque el nombre del Señor, será salvo."

No creemos que alguien alegue que en el día de Pentecostés la luna se convirtió en sangre, ni que el sol se convirtió en tinieblas. Cuando Cristo fue crucificado, hubo oscuridad por tres horas, pero no en el día de Pentecostés. Ni hubo prodigios arriba en el cielo, ni señales abajo en la tierra. Tampoco hubo sangre, fuego y vapor de humo. Simón Pedro les citó de este pasaje a estos burlones para mostrarles que el derramamiento del Espíritu de Dios no les debía haber resultado extraño el profeta Joel lo había predicho e iba a suceder.

Si leemos el libro del profeta Joel 2:28-32, veremos que tiene mucho que decir en cuanto al día del Señor. El día de Señor comenzará con el período de la gran tribulación. Continuará por todo el milenio. Joel habló del hecho de que sería un tiempo de guerra, un tiempo de juicio sobre la tierra. Esa profecía todavía no ha sido cumplida. No fue cumplida en el día de Pentecostés.

Pedro hizo uso de un texto de sus Escrituras, para mostrarles que lo que había ocurrido no era extraño. Y que llegaría el día cuando la profecía de Joel se cumpliría. Y en el día de Pentecostés los judíos estaban viendo algo que era similar a lo que todavía había de venir. Después de esta introducción, continuó con el resto del sermón. Recordemos que estaba hablando a gente que conocía el Antiguo Testamento. No tratemos de mirarlo desde la perspectiva de más de 2.000 años de historia de la iglesia. Este fue simplemente el comienzo de la iglesia en el día de Pentecostés. El origen de la iglesia. Evidentemente estaba hablando a judíos. Y les dijo: "Varones israelitas,. . ." Y ahora sí estaba llegando al tema. Leamos el versículo 22:

"Israelitas, oíd estas palabras: Jesús nazareno, varón aprobado por Dios entre vosotros con las maravillas, prodigios y señales que Dios hizo entre vosotros por medio de él, como vosotros mismos sabéis"

En verdad el tiempo no nos permite entrar en cada una de estas maravillas, prodigios y señales. Personalmente creemos que todos son diferentes. Creemos que los milagros se realizaban con un propósito, los prodigios con otro propósito y las señales con otro. Jesús realizó ciertos actos con la intención de que fuesen señales. Algunos milagros de sanidad fueron realizados para captar la atención de los oyentes. Nuestro Señor obró en estas tres esferas de las maravillas, los prodigios y las señales. Leamos ahora los versículos 23 y 24:

"a éste, entregado por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios, prendisteis y matasteis por manos de inicuos, crucificándolo. Y Dios lo levantó, sueltos los dolores de la muerte, por cuanto era imposible que fuera retenido por ella."

Pedro estaba diciendo que lo que había sucedido no era contrario al programa de Dios. Esto no era algo que había tomado por sorpresa a Dios. Sin embargo, dejó en claro que esto no liberaba a los hombres de su responsabilidad. "¿Y quién fue responsable de la crucifixión de Cristo?" Las autoridades religiosas fueron los que iniciaron el movimiento. Diríamos que ellas tuvieron la culpa mayormente. Persuadieron a la multitud para que ésta promoviese alborotos. También manipularon al gobierno romano para que ejecutase a Jesús. Pero, recuerde usted estimado que fue crucificado sobre una cruz romana. Y Pedro estaba señalando a sus compatriotas israelitas con su dedo acusador.

Pero es inútil discutir en cuanto a quién fue responsable de la muerte de Jesús en aquel entonces. ¿Sabe usted quien es responsable de la muerte del Señor Jesucristo? ¡Usted estimado oyente, es responsable. Y yo también soy responsable! Fue por mis pecados y por sus pecados que Él murió. Escuche las palabras de Jesús mismo en el evangelio según San Juan, capítulo 10, versículos 15, 17 y 18. Dijo el Señor Jesús: ". . . pongo mi vida por las ovejas. . . versículo 17: ... Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar. ? versículo 18: ... Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre."

Pedro pues se dirigió a hombres que estaban implicados directamente en el complot de la crucifixión, y les dijo: ". . . prendisteis y matasteis por manos de inicuos, crucificándole."

Sin embargo, ésta no fue la parte más importante de su mensaje. Siguió diciéndoles: ". . . y Dios lo levantó, sueltos los dolores de la muerte". Pedro predicó aquí la resurrección de Jesucristo. Éste fue el primer sermón predicado en la era de la Iglesia. Éste fue el principio. Éste fue el día de Pentecostés. ¿Cuál fue el tema del sermón? No fue la profecía de Joel, fue la resurrección del Señor Jesucristo.

Ahora, cuando Pedro hablaba de la resurrección, se refirió a un texto del Antiguo Testamento. Citó el Salmo 16, versículos 8 al 10. Y nos alegramos que hubiera hecho esto porque nos ayuda a entender el Salmo 16. Leamos los versículos 25 al 28 de este capítulo 2 de los Hechos:

"pues David dice de él: Veía al Señor siempre delante de mí; porque está a mi diestra, no seré conmovido. Por lo cual mi corazón se alegró y se gozó mi lengua, y aun mi carne descansará en esperanza, porque no dejarás mi alma en el Hades ni permitirás que tu Santo vea corrupción. Me hiciste conocer los caminos de la vida; me llenarás de gozo con tu presencia."

En el Salmo 16 David estaba hablando sobre la resurrección de Cristo. Ésta ya había sido cumplida. La interpretación de este Salmo fue dada por Simón Pedro, quien estaba lleno del Espíritu Santo. Continuemos con el versículo 29. Dijo Pedro:

"Hermanos, se os puede decir libremente del patriarca David, que murió y fue sepultado, y su sepulcro está con nosotros hasta el día de hoy."

Al parecer, Pedro se encontraba en el área del Templo y pudo señalar con el dedo a la cima del monte de Sión, donde David fue sepultado. Y Pedro está diciendo: "Es obvio señores que David no hablaba de sí mismo porque sus huesos están allí mismo enterrados en la cumbre del monte. Su sepulcro está allí y su cuerpo ha pasado por la corrupción. Él no hablaba de sí mismo, sino de Alguien a quien vosotros conocéis y a quien yo conozco. De Alguien que no pasó por la corrupción, sino que resucitó de los muertos". Continuemos con los versículos 30 y 31 de este capítulo 2 de los Hechos:

"Pero siendo profeta, y sabiendo que con juramento Dios le había jurado que de su descendencia en cuanto a la carne levantaría al Cristo para que se sentara en su trono, viéndolo antes, habló de la resurrección de Cristo, que su alma no fue dejada en el Hades ni su carne vio corrupción."

Fue de esto que David estaba hablando en el Salmo 16. Habló de la resurrección de Jesucristo. Usted dirá: "Pero, yo leo el Salmo 16 y allí no dice que Jesucristo resucitará de los muertos". Estimado oyente, aquí en el capítulo 2 de los Hechos, tenemos la interpretación del Espíritu Santo sobre este Salmo. Ahora podemos volver y leer el Salmo 16, sabiendo que se refiere a la resurrección del Señor Jesús.

Ahora, ¿De qué habló Pedro? Ya hemos dicho que su sermón trataba de la resurrección de Jesucristo. Es significativo que el primer sermón predicado en la época de la Iglesia, fue un mensaje acerca de la resurrección. Todo sermón en la época de la Iglesia primitiva trató sobre la resurrección. Continuemos con el versículo 32 de este capítulo 2 de los Hechos:

"A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos."

Ahora, Pedro le dijo a la multitud que se reunió allí aquel día: "Esto que habéis visto, es decir, el milagro de oír lo que los galileos hablaban cada uno en su propio idioma, ha tenido lugar porque Jesús fue levantado de los muertos". Y continuó en los versículos33 al 35 diciendo:

"Así que, exaltado por la diestra de Dios y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís. David no subió a los cielos, pero él mismo dice: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies."

Los santos del Antiguo Testamento no fueron a los cielos. Si alguno de ellos hubiera ido al cielo, entonces David debiera haber ido allí. Pero, David no había subido a los cielos. Porque los santos del Antiguo Testamento serán levantados algún día para vivir aquí en la tierra. Es la Iglesia la que será levantada y conducida a la Nueva Jerusalén. Se dice en cuanto a los creyentes hoy en día, que cuando mueren, están "ausentes del cuerpo, y presentes al Señor", según dijo el apóstol Pablo en su segunda carta a los Corintios capítulo 5, versículo 8.

Luego, citó del Salmo 110, versículo 1. Y les estaba mostrando que Jesús estaba allí en el cielo a la diestra de Dios. Estará allí hasta que vuelva para establecer Su reino. Pero mientras está a la diestra de Dios, aún continúa trabajando en el mundo. Continuó Pedro hablando en el versículo 36 y dijo:

"Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios lo ha hecho Señor y Cristo."

Pedro está predicando la resurrección de Jesucristo, que Cristo murió por nuestros pecados, pero resucitó. Y veamos entonces lo que ocurrió aquí en los versículos 37 y 38 de este capítulo 2 de los Hechos:

"Al oír esto, se compungieron de corazón y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Hermanos, ¿qué haremos? Pedro les dijo: Arrepentíos y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo."

El mensaje de Pedro produjo convicción en los oyentes. Tenemos aquí a gente que tenía las Escrituras del Antiguo Testamento, que habían oído el mensaje, y habían conocido las profecías. Habían estado marchando en una sola dirección, pero alejándose de Dios, aunque tenían una religión que les había sido dada por Dios mismo. Y ahora se les dijo que tenían que arrepentirse. Es decir, necesitaban dar media vuelta, cambiar de dirección y dirigirse hacia Dios.

Tenían también que ser bautizados. El bautismo en agua sería la evidencia de que se habían arrepentido, de que habían acudido a Cristo y habían depositado su confianza en Él. No debían ya traer un sacrificio para ofrecerlo en el Templo. Debían mostrar una evidencia de que habían confiado en Cristo para la remisión de sus pecados. Su bautismo sería un testimonio del hecho de que Cristo es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Note usted que dijo que también recibirían el don del Espíritu Santo. Cualquiera que crea, que ponga su confianza en Jesucristo, recibirá el don del Espíritu Santo. Y continuó Pedro hablando en los versículos 39 y 40 y dijo:

"porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llame. Y con otras muchas palabras testificaba y los exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta perversa generación."

Hace más de dos mil años, usted y yo estábamos bastante lejos. Sin embargo, Pedro aquí estaba hablando también de nosotros. La promesa era para el judío, pero también era para la persona de cualquier nación que se encontrase lejos. El versículo 41 dice:

"Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados, y se añadieron aquel día como tres mil personas."

Estos fueron creyentes que genuinamente habían sido renacidos espiritualmente. Leamos ahora el versículo 42, para considerar

La iglesia que comenzó a existir

"Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones."

Tenemos aquí cuatro marcas visibles de la Iglesia local, y son:

Primero, Perseverancia en la doctrina de los apóstoles. Dice aquí que estas personas perseveraban en la doctrina de los apóstoles. La marca de una Iglesia, se define en la medida en que se adhiere a la doctrina de los apóstoles o no. La doctrina correcta era una de las señales de identidad de la iglesia visible.

En segundo lugar tenemos la Comunión. Compartían las cosas de Cristo.

En tercer lugar se menciona El partimiento del pan. El partimiento del pan era más que simplemente celebrar el rito de la Cena del Señor. Significaba ser traídos a un compañerismo y a una relación con Cristo, y a una relación el uno con el otro en el nombre de Cristo.

Y en cuarto lugar tenemos las Oraciones. Eso también es una marca. Tememos que en la Iglesia, en general, ésta sea una marca que casi se pasa por alto, que se ha ido desdibujando con el tiempo, con el resultado de que la oración es el punto débil de la iglesia. No olvidemos que, en realidad, la oración es el activo más importante de la iglesia. Leamos el versículo 43:

"Sobrevino temor a toda persona, y muchas maravillas y señales eran hechas por los apóstoles."

Observemos que fueron los apóstoles, los que tenían los dones de las señales. Leamos ahora los versículos finales de este capítulo 2 de los Hechos, versículos 44 al 47:

"Todos los que habían creído estaban juntos y tenían en común todas las cosas: vendían sus propiedades y sus bienes y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno. Perseveraban unánimes cada día en el Templo, y partiendo el pan en las casas comían juntos con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos."

Nunca ha sido la Iglesia tan fuerte espiritualmente, como lo fue en ese entonces. Ahora, esta clase de vida que se menciona aquí, casi no podría llevarse a la práctica en la actualidad, porque hay demasiados cristianos que, lamentablemente están más controlados por los deseos de su vieja naturaleza, dominada por las pasiones, que por el Espíritu Santo de Dios. Ahora, observemos que era el Señor, quien añadía a la Iglesia los que habían de ser salvos.

Mirando a nuestro alrededor, al escepticismo, a la pérdida de ciertos valores espirituales en una sociedad que se define como secular, y considerando ciertos aspectos problemáticos de la vida individual y en sociedad, problemas para los cuales nadie ha encontrado una solución, y, por otra parte, habiendo visto el nivel espiritual que caracterizó a los primeros cristianos, ¿no quisiera usted, amigo oyente, disfrutar de esa calidad de vida? Usted mismo puede dirigirse a Dios, buscando su perdón, su salvación por los méritos de Cristo. Y Él le demostrará lo que puede hacer por usted.

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