Estudio bíblico de 2 Samuel 2:10-3:39

2 Samuel 2:10-3:39

Continuamos hoy estudiando el capítulo 2 del Segundo libro de Samuel. Y en nuestro programa anterior, vimos que después de la muerte de Saúl y de Jonatán, David le preguntó a Dios qué debía hacer; concretamente, le preguntó si debiera subir a alguna de las ciudades de Judá. Y vimos que el Señor le contestó que fuera a Hebrón. De modo que David y los hombres que le acompañaban se fueron a ese lugar en la frontera. Ahora, Hebrón en realidad no estaba muy lejos del lugar donde ellos se encontraban en la tierra de los filisteos. Pero, lo que Dios le estaba diciendo a David, era que debía actuar con prudencia. No debía subir allí con la idea de tomar posesión del reino arbitrariamente, sino que tendría que entrar en la tierra y ponerse a disposición del pueblo. Y vimos que cuando así lo hizo, la tribu de Judá entonces, le coronó como su rey. Destacamos también que David envió mensajeros a Jabes de Galaad: porque los que sepultaron a Saúl, eran naturalmente los que le habían seguido con mayor devoción y David les agradeció por ese gesto. Y les pidió su apoyo a él como rey, así como se lo habían dado a Saúl. Notamos también que David actuó de una manera diplomática y loable. Y además, David siempre tuvo un gran respeto por el ungido del Señor. Recordemos que había tenido dos oportunidades para matar a Saúl y hacerse rey él mismo, pero no se aprovechó de ellas. Parece que las buenas características de David son generalmente pasadas por alto por muchos, porque así como una nube oculta el brillo del sol en el cielo, su pecado impide que la luz ilumine su vida. David era un hombre maravilloso en muchos aspectos. Pero, por causa de ese pecado tuvo que sufrir ciertas consecuencias todos los días de su existencia. Debemos reconocer el hecho que tanto Saúl como Jonatán tenían hijos y que uno de ellos habría sido el sucesor normal al trono, si no hubiera intervenido Dios. Por cierto que Abner quien había sido general del ejército de Saúl, actuó enseguida para hacer que uno de ellos fuera rey. Y vimos cómo tomó a Is-boset, hijo de Saúl y lo llevó a Mahanaim, haciéndole rey sobre Galaad, sobre Gesuri, Jezreel, Efraín, Benjamín y sobre todo Israel. Y dijimos que éste fue el principio de la división del reino, que llegaría a su máxima expresión, después del reinado de Salomón, cuando Jeroboam encabezara una revolución. Ésta fue solo la primera fractura de la nación. O sea que, al principio, a David le hicieron rey sobre el reino de Judá, pero las tribus del norte hicieron rey a Is-boset hijo de Saúl. Leamos ahora, para continuar hoy este estudio, los versículos 10 y 11 de este capítulo 2 del Segundo libro de Samuel:

"De cuarenta años era Is-boset hijo de Saúl cuando comenzó a reinar sobre Israel, y reinó dos años. Solamente los de la casa de Judá siguieron a David. El número de días que David reinó en Hebrón sobre la casa de Judá fue de siete años y seis meses."

Ahora, éste fue un período de guerra civil; la guerra entre el reino del norte contra David y Judá en el sur, que agotó los recursos y la fuerza de la nación. En verdad, ésta fue una gran tragedia para el pueblo escogido. Continuemos con los versículos 12 y 13 de este capítulo 2 del Segundo libro de Samuel:

"Abner hijo de Ner salió de Mahanaim a Gabaón con los siervos de Is-boset hijo de Saúl. Joab, hijo de Sarvia y los siervos de David salieron también y los encontraron junto al estanque de Gabaón; se pararon, los unos a un lado del estanque y los otros al otro lado."

Abner y Joab estaban intentando resolver el asunto para evitar una guerra civil, por medio de una solución negociada. Pero como usted bien sabe, cuando hay quienes de un lado están determinados a actuar según su propio proceder, y los del otro lado también están decididos a continuar manteniendo su posición, las negociaciones prácticamente no tienen valor y todo esfuerzo resulta inútil, y eso es lo que ocurrió aquí. Continuemos con los versículos 14 al 16 de este capítulo 2 del Segundo libro de Samuel:

"Dijo entonces Abner a Joab: Levántense ahora los jóvenes y maniobren delante de nosotros. Joab respondió: Que se levanten. Entonces se levantaron y avanzaron en número igual, doce de Benjamín por Is-boset hijo de Saúl, y doce de los siervos de David. Cada uno echó mano de la cabeza de su adversario y metió la espada en el costado de su adversario, y cayeron todos a la vez; por eso aquel lugar, que está en Gabaón, fue llamado Helcat-hazurim."

Abner, general de Isboset, propuso que saliesen a luchar los jóvenes delante de todos. Y Joab, general de David estuvo de acuerdo con esta propuesta. Así que, pensaron resolver el conflicto de esta manera. Y leemos aquí en el versículo 17:

"Aquel día se libró una batalla muy reñida, y Abner y los de Israel fueron vencidos por los siervos de David."

David era en ese entonces un veterano de muchas campañas. No era ya el joven pastor inocente a quien primero conocimos. Había pasado mucho tiempo escondiéndose en cuevas y cavernas y había logrado reunir a su alrededor a soldados experimentados. Ahora ya era un hombre fuerte y un experto en este tipo de guerra. De modo que sus hombres pudieron obtener una victoria sobre Abner y su ejército, aunque el ejército de Abner era más numeroso. Ahora vamos a destacar algo que tuvo lugar aquí, que más tarde desempeñaría un papel importante. Abner estaba siendo perseguido por Asael. Ahora, Asael era hermano de Joab, general de David, y Abner había sido general de Saúl. Leamos, también el versículo 18 de este capítulo 2 del Segundo libro de Samuel:

"Estaban allí los tres hijos de Sarvia: Joab, Abisai y Asael. Asael, que era ligero de pies como una gacela del campo."

Por cierto, Sarvia era hermana de David, que como podemos ver, tenía tres hijos destacados. Leamos ahora los versículos 19 al 23 de este capítulo 2 del segundo libro de Samuel:

"Asael se lanzó detrás de Abner, sin apartarse ni a derecha ni a izquierda. Abner volvió la vista y dijo: ¿No eres tú Asael? Sí, respondió él. Entonces Abner le dijo: Apártate a la derecha o a la izquierda, echa mano de alguno de los hombres y toma para ti sus despojos. Pero Asael no quiso dejar de perseguirlo. Abner volvió a decir a Asael: Deja de perseguirme; ¿por qué he de herirte hasta derribarte? ¿Cómo podría levantar entonces mi rostro delante de tu hermano Joab? Como no quiso irse, Abner lo hirió con la empuñadura de la lanza por la quinta costilla. La lanza le salió por la espalda, y cayó muerto allí mismo. Y todos los que venían por aquel lugar donde Asael había caído muerto, se detenían."

Asael iba persiguiendo a Abner y Abner le advirtió que dejara de perseguirle Asael rehusó y por último, Abner se volvió y le hirió con una lanza. Así, Abner, mató al hermano de Joab. En consecuencia, desde ese momento hubo amargura, odio y deseo de venganza en el corazón de Joab. Más tarde veremos que llegaría el día de la venganza. Leamos ahora el versículo 32 de este capítulo 2 del Segundo libro de Samuel:

"Pero Joab y Abisai persiguieron a Abner. Cuando el sol se puso, llegaron a la colina de Amma, que está delante de Gía, junto al camino del desierto de Gabaón. Se agruparon los hijos de Benjamín detrás de Abner, formando un solo ejército, e hicieron un alto en la cumbre de la colina. Entonces Abner gritó a Joab diciendo: ¿Nos devorará la espada perpetuamente? ¿No sabes tú que al cabo todo será amargura? ¿Hasta cuándo esperarás para decir al pueblo que deje de perseguir a sus hermanos? Joab respondió: ¡Vive Dios!, que de no haber hablado tú, el pueblo habría dejado de perseguir a sus hermanos solo en la mañana. Entonces Joab tocó el cuerno: todo el pueblo se detuvo y no persiguió más a los de Israel, ni peleó más. Abner y los suyos caminaron por el Arabá toda aquella noche, pasaron el Jordán, cruzaron por todo Bitrón y llegaron a Mahanaim. Joab también dejó de perseguir a Abner y reunió a todo el pueblo. De los siervos de David faltaron Asael y diecinueve hombres. Pero los siervos de David hirieron a trescientos sesenta de los hombres de Benjamín y de Abner, los cuales murieron. Tomaron luego a Asael y lo sepultaron en el sepulcro de su padre en Belén. Después de caminar toda aquella noche, Joab y sus hombres llegaron a Hebrón al amanecer."

Este capítulo concluye con el funeral de Asael. Después del funeral, Joab y sus hombres caminaron toda aquella noche y al amanecer del día siguiente, llegaron a Hebrón. Y allí informaron a David, de todo lo que había ocurrido. Y ahora, llegamos a

2 Samuel 3

Como podemos ver en el primer párrafo

La guerra civil continuó

esa guerra civil que debilitó a toda la nación. Gradualmente, David ganó fuerza y apoyo político. David mantuvo su hogar en Hebrón, donde le nacieron seis hijos. Los principales eventos de este capítulo son los siguientes. Abner, después de un desacuerdo con Is-boset, desertó e hizo un pacto con David. Abner, previamente le había traído a Mical a David, como condición para hacer las paces con David. Joab, capitán de David, sospechó de Abner y, buscando la venganza por la muerte de su hermano Asael, le mató. Leamos, pues, el primer versículo de este capítulo 3 del Segundo libro de Samuel:

"Hubo una larga guerra entre la casa de Saúl y la casa de David; pero David se iba fortaleciendo, mientras que la casa de Saúl se iba debilitando."

La condición de la nación era de lucha interna. Había un estado de guerra civil y, como resultado, la energía, los recursos y las riquezas de la nación se estaban agotando. David había estado en Hebrón por siete años y medio. Y continuamos con los versículos 2 hasta el 5:

"A David le nacieron hijos en Hebrón; su primogénito fue Amnón, de Ahinoam, la jezreelita; 3su segundo, Quileab, de Abigail, la mujer de Nabal, el de Carmel; el tercero, Absalón, hijo de Maaca, hija de Talmai, rey de Gesur; 4el cuarto, Adonías, hijo de Haguit; el quinto, Sefatías, hijo de Abital; 5el sexto, Itream, de Egla, mujer de David. Estos le nacieron a David en Hebrón."

David tenía más de dos esposas. Tuvo otras y esto le causaría muchísimos problemas. Dios no aprobó este proceder y David no se libraría de las consecuencias. Entre la lista de los hijos de David, había uno que se llamaba Absalón. Estamos seguros que usted conoce su historia. Más tarde le veremos encabezando una rebelión contra su propio padre David. Éste era el hijo que al parecer, David quería que le sucediera como rey, pero Joab lo mataría brutalmente en una batalla y David quedaría destrozado anímicamente por la muerte de Absalón. Ahora, ¿quién era la madre de Absalón? Era Maaca, la hija de Talmai, rey de Gesur. Y, ¿quién era el rey de Gesur? Bueno, si buscamos en el primer libro de Samuel, capítulo 27, versículo 8, veremos que David y sus hombres invadieron a los gesuritas, a los gezritas y a los amalecitas. Creemos que David se equivocó al hacer lo que hizo, porque mató a esta gente, incluyendo al rey de Gesur, y al parecer, tomó prisionera a su hija, que eventualmente se convirtió en su esposa. Tuvieron un hijo, y fue este joven, precisamente, Absalón, quien encabezaría la rebelión contra David. Evidentemente, Dios se encargó de que David no tuviera ninguna compensación por su pecado, sino todo lo contrario. Y vemos ahora, que

Abner se unió a David

Este capítulo nos cuenta acerca de un largo período de guerra civil, la cual en ciertos aspectos resulta poco interesante para nosotros. Abner, que había sido general del ejército de Saúl, había colocado como rey a Is-boset, hijo de Saúl. Siendo un hombre mayor y que había tenido un cargo tan alto, Abner no estaba tan dispuesto a escuchar al joven rey. E hizo algo que no debió haber hecho. Leamos los versículos 6 hasta el 8 de este capítulo 3 del Segundo libro de Samuel:

"Como había guerra entre la casa de Saúl y la de David, aconteció que Abner se fortalecía cada vez más en la casa de Saúl. Había tenido Saúl una concubina llamada Rizpa, hija de Aja. E Is-boset dijo a Abner: ¿Por qué te has llegado a la concubina de mi padre? Abner se enojó mucho por las palabras de Is-boset, y le dijo: ¿Acaso soy un perro al servicio de Judá? Hasta hoy he tenido misericordia con la casa de Saúl, tu padre, con sus hermanos y con sus amigos, y no te he entregado en manos de David; ¿y ahora tú me acusas de haber pecado con esta mujer?"

Era un derecho ejecutivo del hombre que sucedía al trono, tener relaciones con las concubinas del difunto rey. Abner, violó los derechos de Is-boset y se enfadó cuando el rey le reprochó por apropiarse para su propio harén, de Rizpa, una de las concubinas de Saúl, padre de Is-boset. Francamente, el joven rey estuvo justificado en reprender a Abner, pero Abner se puso tan airado, que inmediatamente empezó a establecer contactos con David. Continuemos con los versículos 9 hasta el 11 de este capítulo 3 del Segundo libro de Samuel:

"Traiga Dios sobre Abner el peor de los castigos, si no hago como el Señor ha jurado a David, que trasladará el reino de la casa de Saúl, y que confirmará el trono de David sobre Israel y sobre Judá, desde Dan hasta Beerseba. Is-boset no fue capaz de responder una palabra a Abner, porque le temía."

En otras palabras, Abner le dio a conocer su intención de abandonar la casa de Saúl, y de aliarse con David. Iba a ayudar a David a convertirse en rey sobre las doce tribus. Ahora, Is-boset no se atrevió a contestar ni una palabra a Abner. Era hijo de Saúl, pero no tenía ningún antecedente en el ejército ni entrenamiento militar; no era guerrero como su hermano Jonatán. Había sido criado en el palacio del rey y le tenía miedo a Abner. Y leemos aquí en los versículos 12 y 13:

"Entonces envió Abner mensajeros a David para que de su parte le dijeran: ¿De quién es la tierra? Y también: Haz pacto conmigo, y mi mano estará contigo para que vuelva a ti todo Israel. David respondió: Bien; haré pacto contigo, pero una cosa te pido: No te presentes ante mí sin que primero traigas a Mical, la hija de Saúl, cuando vengas a verme."

David le dijo a Abner, que podría venir, solo si traía consigo a Mical hija de Saúl. Ahora, recordemos que Mical fue la primera esposa de David y que Saúl se la había quitado a David. Realmente, David había tenido una trayectoria con grandes altibajos. Es por esto que Dios no le permitiría construir el templo. Ésta fue la razón por la cual sufrió tanto. Dejó que el pecado entrara en su vida. Pero por encima de todo, tenía una fe en Dios que nunca falló. Anheló más que cualquier otra cosa, tener una maravillosa relación con Dios. Leamos, ahora, los versículos 15 y 16 de este capítulo 3 del Segundo libro de Samuel:

"Entonces Is-boset mandó a quitársela a su marido Paltiel hijo de Lais. Su marido fue con ella, siguiéndola y llorando hasta Bahurim. Pero Abner le dijo: ¡Anda, vuélvete! Y él se volvió."

La proposición formal de Abner fue aceptada por David. Y veremos ahora que David llegaría a ser rey de las doce tribus, gracias a la traición de Abner. Durante todo este tiempo, Joab el general de David, no se ha olvidado que Abner había dado muerte a su hermano. Los versículos 17 al 21 detallan las gestiones de Abner a favor de un reconocimiento de David como rey, con los ancianos de Israel y con la tribu de Benjamín, que culminaron con una reunión en Hebrón. Llegamos ahora a un párrafo que relata cómo

Joab mató a Abner

Leamos los versículos 22 al 27:

"Llegaron entonces del campo los siervos de David y Joab, y traían consigo un gran botín. Pero Abner no estaba con David en Hebrón, pues ya lo había despedido, y él se había ido en paz. Apenas llegó Joab con todo el ejército que lo acompañaba, le avisaron a Joab que Abner hijo de Ner había venido ante el rey, y que se había marchado en paz luego de haberlo despedido. Entonces Joab se presentó al rey y le dijo: ¿Qué has hecho? Abner vino ante ti; ¿por qué, pues, dejaste que se fuera? Tú conoces a Abner hijo de Ner. No ha venido sino para engañarte, para enterarse de tus idas y venidas y saber todo lo que tú haces. Joab salió de la presencia de David y envió mensajeros en busca de Abner, los cuales lo hicieron volver desde el pozo de Sira, sin que David lo supiera. Cuando Abner volvió a Hebrón, Joab lo llevó aparte, a un lado de la puerta, como para hablar con él en secreto; y allí, en venganza por la muerte de su hermano Asael, lo hirió a la altura de la quinta costilla, y lo mató."

Joab, pues, se vengó de la muerte de su hermano Asael. Cuando David oyó que Joab había matado a Abner, no lo aprobó de ninguna manera. Pero en cuanto a la muerte de Abner, dijo algo muy interesante. Leamos el versículo 33 de este capítulo 3 del Segundo libro de Samuel:

"Entonces el rey entonó este lamento por Abner: ¿Había de morir Abner como muere un villano?"

Notemos especialmente el versículo 33, dice que David se lamentó diciendo: "¿Había de morir Abner como muere un villano?" Ahora, ¿por qué dijo eso David? Ciertamente fue un epitafio extraño para dedicarle a una persona. Abner había estado en Hebrón. Hebrón era una de las ciudades de refugio donde hasta un asesino podía estar seguro. En aquella ciudad, Joab no podría haberle causado ningún daño. Recordemos que en el versículo 27 habíamos leído que Joab llevó a Abner a un lado de la puerta de la ciudad con el pretexto de querer hablar con él. De modo que al salir Abner de la ciudad de refugio Joab le mató. Es por eso que David dijo, que Abner murió como un necio, por haber salido de Hebrón. Y, estimado oyente, ¿no hay aquí un mensaje para nosotros en la actualidad? Hay un refugio en Cristo Jesús para todo pecador. No importa cuán alto sea el cociente intelectual de una persona, ni cuál sea su posición en esta vida. Si se encuentra fuera del lugar de refugio que es Cristo, está perdido. ¿Está usted refugiándose en Cristo Jesús, en Su obra de redención en la cruz y en su triunfo sobre la muerte en Su resurrección? Recuerde usted lo que dijo el apóstol Pablo escribiendo su carta a los Romanos: "No hay ninguna condenación para los que están unidos a Cristo Jesús".

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