Estudio bíblico de 2 Reyes 2:23-3:14

2 Reyes 2:23-3:14

Continuamos estudiando hoy el capítulo 2 del Segundo Libro de Reyes. Y en nuestro programa anterior, vimos el traslado de Elías y cómo Eliseo ocupó el lugar de Elías y demostró su fe. Vimos también que recibió una doble porción del Espíritu de Dios. Y los hijos de los profetas que todavía estaban esperándole en la otra ribera del río Jordán, vieron cómo Eliseo dividió las aguas del río Jordán con el manto de Elías. Y se dieron cuenta que a Eliseo le habían sido dados algunos de los dones de Elías, pero no comprendieron que la partida de Elías había sido permanente. Eliseo les dijo que Elías en verdad se había ido y que ya no había necesidad de buscarle. Sin embargo, los hijos de los profetas insistieron hasta el punto que Eliseo cedió y les permitió enviar a unos 50 hombres para que buscaran a Elías. Pero, cuando no lo pudieron encontrar, tuvieron por fin que aceptar el hecho de que Eliseo era ahora el profeta del Señor. Luego vimos que los hombres de la ciudad de Jericó se acercaron a Eliseo con un problema. Resulta que las aguas de su ciudad no eran potables y la tierra era estéril. Eliseo entonces ordenó que le trajeran una vasija nueva llena de sal y entonces salió él a los manantiales de las aguas y echó dentro la sal diciendo, "Así ha dicho el Señor: Yo sané estas aguas y no habrá más en ellas muerte ni enfermedad". Y fueron sanas las aguas hasta hoy, conforme a la palabra de Eliseo. Y dijimos que éste fue el segundo milagro de Eliseo. Ahora, después de todo esto, sucedió un incidente que ha sido criticado más que otros que aparecen en las páginas de la Biblia y éste se encuentra registrado en los versículos 23 al 25 de este capítulo 2 del Segundo Libro de Reyes. Antes de leerlos, resumiremos su contenido y destacaremos algunos antecedentes de la situación.

Eliseo regresaba, después de contemplar el traslado de Elías al cielo, por una carroza de fuego. Y al subir Eliseo hacia Betel, la Biblia nos dice que unos muchachos se burlaron de él. Vemos que, entonces, Eliseo los maldijo en el nombre del Señor y que dos osos salieron del monte y mataron a 42 muchachos.

Ahora, no solamente los críticos, sino también muchos creyentes sinceros, han tropezado con esta porción de las Escrituras. Aquellos que desprecian a la Biblia plantean la pregunta de cómo Dios destruiría a unos jóvenes como aquellos. Por otra parte, y a primera vista, lo que se registra aquí, parece contradecir otras porciones de la Escritura.

En primer lugar necesitamos reconocer que cuando entramos en el mundo, nuestras mentes humanas son más o menos neutrales. Son neutrales sobre prácticamente todo asunto, excepto el rasgo innato que todos poseemos, de tender a la rebelión contra Dios. El ser humano tiene un prejuicio instintivo contra Dios. El ser natural es, en primer lugar, escéptico en cuanto a todo lo que aparece en la Biblia. Estará dispuesto a creer a casi cualquier persona, o en cualquier cosa, menos a Dios. Eso revela la naturaleza del hombre.

Si una persona duda con una actitud honesta, encontrará que hay una respuesta para todos los problemas y preguntas que conciernen a la Palabra de Dios.

Elías había sido reemplazado por Eliseo. Y Eliseo en muchos aspectos, fue mayor que Elías. Ahora, esta afirmación sin duda será una sorpresa para muchos, que consideran que Elías fue uno de los más grandes profetas, y posiblemente uno de los testigos que algún día regresará a la tierra durante la tribulación, como vemos en el capítulo 11 de Apocalipsis. También, si usted quiere comparar a estos dos hombres según los milagros que hicieron, tendrá que llegar a la conclusión, que Eliseo hizo más milagros que los que hizo Elías. Elías fue el hombre para estar expuesto al público. Eliseo fue el que sirvió personalmente a individuos. Su ministerio, que se desenvolvió principalmente en esta zona, no fue tan emocionante y dramático como el de Elías. Observará también que Eliseo fue un hombre amable y apacible, en contraste con Elías.

Eliseo, en el principio de su ministerio, era un hombre aún joven. Notemos ahora que en el momento de este incidente regresaba de más allá del río Jordán, donde Elías había sido arrebatado al cielo en un carro de fuego. Las noticias de este evento ya se habían divulgado rápidamente por toda esa región. Al regresar Eliseo desde Bet?el, ya había muchos que sabían lo que había ocurrido.

Ahora, "Bet?el" significa "casa de Dios". Fue mencionado primero por Abraham, y luego por Jacob. Sin embargo, Bet?el, no continuó existiendo en conformidad con su nombre. Recordemos que en los tiempos de la división del reino, Jeroboam puso uno de los becerros de oro en Bet?el, para que el pueblo pudiera adorar allí y así no tuviera que subir más a Jerusalén para adorar. También en Bet?el había una escuela para los falsos profetas. Claro está que era sólo una imitación de la escuela de los profetas en Judá. Pero, fue en este ambiente donde se criaron los jóvenes de Bet?el. Eran impíos, descreídos y no tenían ninguna preparación. No había disciplina en sus hogares. Creemos que Bet?el era muy semejante a cualquiera de las grandes ciudades de hoy, donde hay una casi total indiferencia u hostilidad hacia Dios y el conocimiento de Su voluntad. Así que, recordemos que Eliseo se dirigía hacia Betel. Leamos este versículo 23 del capítulo 2 del Segundo Libro de Reyes:

"Después Eliseo salió de allí hacia Bet-el. Subía por el camino, cuando unos muchachos salieron de la ciudad y se burlaban de él, diciendo: ¡Sube, calvo! ¡Sube, calvo!"

Es obvio aquí, que algunos muchachos habían salido de la ciudad. Ahora, la opinión aceptada por muchos que leen este pasaje es que éstos eran muy jóvenes, prácticamente niños. Y si usted cree que estos muchachos que se mencionan aquí eran niños, tendremos que admitir entonces que Eliseo fue cruel, porque lo que sucedió entonces sería contrario a la enseñanza del resto de las Sagradas Escrituras.

Por ejemplo vemos que el Señor Jesús dijo en el capítulo 19, del evangelio según San Mateo, versículo 14: "Dejad a los niños venir a mí y no se lo impidáis, porque de los tales es el reino de los cielos". Y al leer la Biblia uno comprueba el cuidado tierno de Dios por los más pequeños.

Ahora, recordemos que allí en Cades?barnea, en el capítulo 14 de Números, los hijos de Israel rehusaron entrar en la tierra, dando esta excusa, y diciendo en el versículo 3: "¿Por qué nos trae el Señor a esta tierra para morir a espada, y para que nuestras mujeres y nuestros niños se conviertan en botín de guerra? ¿No nos sería mejor regresar a Egipto?" Creyeron que sus pequeños se hallarían en peligro. Pero, esencialmente, Dios les dijo: "Debierais haber confiado en mí. Pensasteis que yo no cuidaría de vuestros niños. Bueno, aunque vosotros moriréis en el desierto, vuestros niños, que creísteis que estaban en peligro, van a heredar la tierra prometida y a habitar en ella". Y en los versículos 31 y 32 de ese mismo capítulo 14 de Números, leemos que Dios les dijo: "Pero a vuestros niños, de los cuales dijisteis que se convertirían en botín de guerra, yo los introduciré, y ellos conocerán la tierra que vosotros despreciasteis. En cuanto a vosotros, vuestros cuerpos caerán en este desierto."

Francamente, la palabra naar o nahar en hebreo, no debe traducirse como "muchachos". Usted encontrará esta misma palabra hebrea usada en otros lugares de las Escrituras, y no se refiere a muchachos jóvenes en el sentido de niños o pequeños. Esta palabra fue utilizada de Isaac cuando tenía 28 años, de José cuando tenía 39 años, y también para los sodomitas que atacaron la casa de Lot. Por ejemplo, en el Primer Libro de los Reyes, capítulo 12 y versículo 8, leemos lo siguiente: "Pero él desechó el consejo que los ancianos le habían dado, y pidió consejo de los jóvenes que se habían criado con él, y estaban a su servicio". Este versículo estaba hablando del tiempo en que Roboam abandonó la sabiduría de los ancianos sabios, y consultó con los jóvenes que se habían criado con él. Y la palabra que se traduce allí como "jóvenes", es la misma palabra que se traduce como "muchachos" aquí en el capítulo 2, versículo 23 de este Segundo Libro de Reyes. Estamos seguros que nadie cree que Roboam consultara los asuntos del reino con muchachos o jóvenes de corta edad. Eran jóvenes que ya habían dejado atrás la niñez y la adolescencia. Recordemos que cuando Samuel llegó para ungir como rey a uno de los hijos de Isaí, sus hijos ya eran mayores. Al pasar uno por uno delante de Samuel, él preguntó: "¿Son éstos todos tus hijos?" Pues, bien, la palabra "hijos" allí, es la misma palabra que tenemos aquí en el texto que estamos estudiando. Y se usó para describir a los hijos mayores de Isaí. David, el hijo menor de Isaí ni siquiera estaba allí. Lo que tenemos aquí, entonces, en este pasaje del Segundo Libro de los Reyes, era un grupo de jóvenes, y no niños. Eran estudiantes de la escuela de los falsos profetas. Eran miembros de una banda que se burlaron de Eliseo diciéndole: "¡Calvo, sube! ¡calvo, sube!" Ahora, ¿Qué querían decir con esto? Que él hiciera lo mismo que Elías había hecho al subir al cielo. O sea, que se estaban ridiculizando la verdad Bíblica de que Dios puede llevarse a personas de este mundo.

El apóstol Pedro dijo que esta sería la misma actitud que se revelará nuevamente en la tierra en los últimos días. Y este incidente aquí en el capítulo 2 del Segundo Libro de Reyes, nos ha sido dejado para sepamos que Dios juzgará a todos aquellos que se burlen de la Segunda Venida de Cristo. El apóstol Pedro en su segunda carta, capítulo 3, versículos 3 y 4 dijo: "sabed ante todo que en los últimos días vendrán burladores, andando según sus propias pasiones, y diciendo: ¿Dónde está la promesa de su regreso? Porque desde el día en que los padres murieron, todas las cosas permanecen así como desde el principio de la creación."

O sea que, durante los últimos días en la tierra habrá quienes se burlarán de los creyentes en cuanto a la segunda venida de Cristo. Dirán algo así: "Bueno, ¿qué pasa? ¿Aún no te has ido? ¿Todavía estás por aquí? Yo creía que tu nos ibas a dejar". Y así, éste es el tipo de burlas que les harán a los creyentes. Y muchos ya lo están diciendo: ¿Dónde está la señal de Su venida? Por ello, deberíamos tener cuidado hoy en cómo predicamos acerca de la segunda venida de Cristo. No debemos estar aislados ni tampoco ser fanáticos en cuanto al tema. Debemos tratarlo con cuidado, que es la manera en que la Palabra de Dios lo trata. De modo que, el Segundo Libro de Reyes es simplemente una pequeña ilustración o figura del juicio que vendrá sobre aquellos que ridiculicen o se burlen del regreso de Cristo a la tierra. Se trata de un juicio terrible. Ahora, dice aquí en el versículo 24:

"Miró él hacia atrás, los vio y los maldijo en nombre del Señor. Salieron dos osos del monte y despedazaron a cuarenta y dos de esos muchachos."

Es algo terrible que alguien niegue la deidad de Cristo y la obra que Él hizo en Su primera venida. Es igualmente tremendo negar y ridiculizar la segunda venida de Cristo. Se expone a un juicio muy severo.

Ahora, observemos que estos jóvenes llamaron a Eliseo calvo. Y esto nos dice algo en cuanto a este hombre. Sabemos entonces que no era un hombre de pelo largo, sino que era calvo. La Palabra de Dios tiene mucho que decir en cuanto al juicio. Por eso, estimado oyente, necesitamos comprender los hechos aquí. Cuando usted entiende lo que realmente se enseña en esta sección, comprueba que no hay aquí ninguna enseñanza que sea ajena al resto de las Escrituras. Eliseo pronunció una maldición sobre ellos. Y aquí Eliseo sonó como Elías. También se pareció al Señor Jesucristo cuando dijo en el capítulo 11, versículo 21 del evangelio según San Mateo: "¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que han sido hechos en vosotras, tiempo ha que en vestidos ásperos y ceniza se habrían arrepentido". Y luego añadió en el versículo 23, del mismo capítulo 11: "Y tú, Capernaum, que eres levantada hasta el cielo, hasta lo más hondo del abismo serás arrojada". Eso es juicio, estimado oyente.

Al apóstol Pablo le fue posible volverse al soldado que le había herido y decirle: ¡Dios te golpeará a ti, hipócrita!, en el capítulo 23 de los Hechos de los Apóstoles, versículo 3.

Y así, estimado oyente, concluimos nuestro estudio del capítulo 2 del Segundo Libro de Reyes. Llegamos ahora a

2 Reyes 3:1-14

El tema general de los capítulos 3 y 4 gira alrededor de los milagros de Eliseo. Se destacan los siguientes eventos. El reino de Joram, rey de Israel, en el norte. Moab se rebeló contra Israel. Josafat se unió con Joram para hacer la guerra a Moab. Y una vez más, Josafat pidió un profeta del Señor. Ahora, al principio, Eliseo rehusó, pero consintió en servirle, debido a la presencia de Josafat. Eliseo anunció que Dios les daría agua, algo que necesitaban urgentemente, y predijo entonces, la victoria sobre Moab, la cual les fue dada.

Comentaremos sólo una o dos eventos que tuvieron lugar en este capítulo. Leamos los primeros 3 versículos de este capítulo 3 del Segundo Libro de Reyes:

"Joram hijo de Acab comenzó a reinar en Samaria sobre Israel en el año dieciocho de Josafat, rey de Judá. Reinó doce años. Pero hizo lo malo a los ojos del Señor, aunque no como su padre y su madre, pues quitó las estatuas de Baal que su padre había hecho. No obstante, se entregó a los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, que hizo pecar a Israel, y no se apartó de ellos."

Joram era hijo de Acab y Jezabel, y sucesor de su hermano Ocozías, quien murió sin tener hijos. No pecó como Acab había pecado, pero violó el pacto porque dice aquí que cometió los mismos pecados de Jeroboam, que implicaba la adoración del becerro de oro. Leamos ahora los versículos 4 y 5:

"Mesa, rey de Moab, era propietario de ganados y pagaba al rey de Israel cien mil corderos y cien mil carneros con su lana. Pero cuando Acab murió, el rey de Moab se rebeló contra el rey de Israel."

Mesa, rey de Moab se encontraba en un estado de servidumbre para con Israel y estaba obligado a pagarle tributo. Cuando Acab murió, Moab trató de recobrar su libertad. El rey Mesa se rebeló rehusando pagar el tributo. Joram por eso, reunió a sus tropas e hizo una alianza con Josafat, rey de Judá, para recuperar el dominio sobre Moab. En esa época, Edom se encontraba bajo la autoridad del reino de Judá y por tal motivo se unió a la alianza. Joram sugirió que atacasen desde el sur, a través del desierto de Edom, en vez de atacar la frontera del norte, que estaba fuertemente defendida y hubiera sido el camino más normal. Pero como no podían conseguir agua para sus tropas, su campaña no solo se detuvo sino que incluso estuvieron en peligro de ser conquistados por los moabitas. Entonces el rey Josafat, que reverenciaba a Dios, sugirió que llamaran a un profeta de Dios para que les guiara. Fue una pena que no hubiera buscado semejante guía antes de formar una alianza con Joram, el rey de Israel. La respuesta de Eliseo fue interesante porque revela su desprecio por Joram, rey de Israel. Leamos los versículos 13 y 14:

"Pero Eliseo dijo al rey de Israel: ¿Qué tengo yo que ver contigo? ¡Vete a los profetas de tu padre y a los profetas de tu madre! El rey de Israel le respondió: No, porque el Señor ha reunido a estos tres reyes para entregarlos en manos de los moabitas. Eliseo dijo: ¡Vive el Señor de los ejércitos, en cuya presencia estoy!, que si no sintiera respeto por Josafat, rey de Judá, no te miraría a ti ni te vería."

La áspera respuesta de Eliseo al rey de Israel, sugiriéndole que recurriese a los profetas de sus padres, implica que, ya que el rey promovía la adoración al dios pagano Baal, debiera recurrir a su propio dios. Eliseo no se sintió intimidado por el encargo de Joram, porque sabía que Dios no había conducido a Israel a esta situación angustiosa; el ejército se encontraba en esta coyuntura debido a la iniciativa personal del rey. No obstante, por consideración el rey Josafat, el profeta consintió en consultar al Señor.

Al reflexionar sobre la conducta de Joram, rey de Israel, resulta difícil entender que, a pesar de recibir tantas evidencias de la realidad de Dios y de su juicio sobre sus padres, hubiera persistido en vivir su vida de espaldas a Dios y a Su Palabra. Al observarle a él y a muchos otros reyes y personas de toda condición de los tiempos Bíblicos, a través de la historia y hasta nuestro tiempo, se confirma que el ser humano tiene una tendencia natural a alejarse de Dios y a oponerse a Él, y la pone en evidencia con conductas relacionadas con su formación y las circunstancias que le rodean. Esta situación es una forma de esclavitud, una servidumbre sin remedio, hasta que Dios envió a Jesucristo al mundo. Estimado oyente, Su victoria en la cruz provee hoy a todo aquel que crea en Él, la única liberación posible. Recordemos que cuando Jesús expuso la misión que le había traído a esta tierra en la sinagoga, de Nazaret, como la relató Lucas en su Evangelio 4:18, dijo que había sido enviado para traer libertad a los cautivos. Fue como si hubiera tenido en sus manos las llaves para abrir la puerta de una gran prisión. Y el impacto de Su obra se parece a la fuerza irresistible de aquel terremoto del relato de los Hechos de los Apóstoles 16, que sacudió los cimientos e la cárcel de Filipos, de manera que todas las puertas se abrieron y las cadenas se soltaron. En aquella memorable ocasión, este mensaje de los apóstoles resonó con claridad: "Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo"

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