Estudio bíblico de 2 Reyes 13:3-15:5

2 Reyes 13:3-15:5

En nuestro programa anterior, comenzamos a estudiar el capítulo 13 de este Segundo Libro de Reyes. Y dijimos que en este capítulo vemos que Joacaz, hijo de Jehú, reinó sobre Israel por 17 años y que siguió en los pecados de su antepasado Jeroboam. En realidad, no encontramos nada sensacional ni interesante en cuanto a su reinado. Mencionamos también que Jeroboam fue la norma de maldad para el reino de Israel o del norte, estableció la adoración del becerro y apartó a Israel de la adoración del verdadero Dios y guió a la gente al pecado. Cuando Acab y Jezabel llegaron al trono, ellos hicieron mucha más maldad que él. Implantaron la adoración activa de Baal, la cual en realidad era una adoración a los demonios. Ahora, Joacaz fue como su padre. Él no adoró a Baal, ni se entregó a los pecados de Acab y Jezabel, pero practicó los pecados de Jeroboam y eso claro, ya fue suficientemente malo. Continuemos hoy, leyendo los versículos 3 hasta el 5 de este capítulo 13 del Segundo Libro de Reyes, donde tenemos

El arrepentimiento de Joacaz

"Por lo tanto se encendió el furor de Señor contra Israel, y por largo tiempo los entregó en manos de Hazael, rey de Siria, y en manos de Ben-adad hijo de Hazael. Pero Joacaz oró en presencia del Señor, y el Señor lo escuchó, porque había visto la aflicción de Israel, pues el rey de Siria los afligía. (Y dio el Señor salvador a Israel que los sacó del poder de los sirios, y habitaron los hijos de Israel en sus tiendas, como antes."

Dice aquí que Hazael rey de Siria, vino a luchar contra Joacaz. Joacaz supo que se encontraba en peligro; así que, en su temor, se volvió al Señor. Y observemos cuán bondadoso es Dios. En el momento en que el rey oró a Dios, Él oyó y contestó su oración. Liberó al pueblo de la opresión de Siria. Estimado oyente, debemos darnos cuenta de cómo es nuestro Dios y de cómo responde cuando clamamos a Él. Continuemos leyendo los versículos 6 y 7:

"Con todo, no se apartaron de los pecados de la casa de Jeroboam, el que hizo pecar a Israel; en ellos anduvieron, y también la imagen de Asera permaneció en Samaria.) A Joacaz no le había quedado gente, sino cincuenta hombres de a caballo, diez carros y diez mil hombres de a pie, pues el rey de Siria los había destruido y los había reducido a polvo del que se pisotea."

La bondad del Señor se vio en la vida de Joacaz, porque respondió a su clamor. Pero el rey y su pueblo continuaron en sus pecados y en la adoración de sus ídolos. Y el rey de Siria destruyó las defensas de Joacaz hasta tal punto que nunca más le fue posible defender debidamente a su reino. Veamos ahora, la muerte de Joacaz. Leamos los versículos 8 y 9 de este capítulo 13 del Segundo Libro de Reyes:

"El resto de los hechos de Joacaz, todo lo que hizo y sus hazañas, ¿no está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Israel? Joacaz durmió con sus padres y lo sepultaron en Samaria. En su lugar reinó Joás, su hijo."

Aquí tenemos el registro de la muerte de Joacaz. Otro rey llegó entonces al trono. Su nombre era idéntico al del rey de Judá que acabamos de estudiar en el capítulo anterior. No nos confundamos pues, en este aspecto. Continuemos leyendo el versículo 10, donde se nos habla de

Joás reinó sobre Israel

"El año treinta y siete de Joás, rey de Judá, comenzó a reinar en Samaria sobre Israel Joás hijo de Joacaz. Reinó dieciséis años"

Llegamos ahora a una sección de la Escritura que lo deja a uno perplejo, porque los nombres de los reyes de ambos reinos son similares, y a veces idénticos. Esto hace difícil saber quién estaba reinando, donde reinaba, y las circunstancias de su reinado. Prosigamos leyendo el versículo 11:

"pero hizo lo malo ante los ojos del Señor: no se apartó de todos los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, el que hizo pecar a Israel, sino que anduvo en ellos."

Aquí tenemos que recordar que Jeroboam continuó siendo la norma de maldad para evaluar los reyes. Cuando un rey alcanzó su nivel de pecado, Dios siempre lo juzgaba. Leamos ahora el versículo 14 de este capítulo 13 del Segundo Libro de Reyes, que nos habla sobre

La muerte de Eliseo: el cumplimiento de su profecía

"Estaba Eliseo enfermo de la enfermedad que lo llevaría a la muerte, cuando descendió a verlo Joás, rey de Israel, y llorando delante de él, dijo: ¡Padre mío, padre mío, carro de Israel y su caballería!"

Eliseo había sido como un poderoso ejército para el reino de Israel, el reino del norte, lo cual no había sido el caso de Elías. Eliseo había constituido una gran ayuda para el rey, quien quedó descorazonado cuando el profeta se enfermó. Y leemos en los versículos 15 al 17:

"Eliseo le dijo: Toma un arco y unas flechas. Tomó él entonces un arco y unas flechas. Luego dijo Eliseo al rey de Israel: Pon tu mano sobre el arco. Y puso él su mano sobre el arco. Entonces puso Eliseo sus manos sobre las manos del rey y dijo: Abre la ventana que da al oriente. Cuando él la abrió, le dijo Eliseo: Tira. Él lo hizo y Eliseo dijo: Flecha de salvación del Señor y flecha de salvación contra Siria. Tú herirás a los sirios en Afec hasta exterminarlos."

El rey visitó a Eliseo, pero Eliseo no aceptó su conmiseración ni sus elogios. Aún era un profeta de Dios y le estaba dando al rey un mensaje de Dios. Le dijo lo que debía hacer para que pudiera ganar la victoria sobre Siria. El rey Joás no se destacaba por su fe. Aunque estaba llorando por el profeta que estaba muriendo, no tenía una gran fe y no creía que Dios le iba a conceder la victoria sobre Siria. Continuemos leyendo los versículos 18 y 19;

"Después volvió a decir: Toma las flechas. Luego que el rey de Israel las tomó, le ordenó: Golpea la tierra. Él la golpeó tres veces y se detuvo. Entonces el varón de Dios, enojado contra él, le dijo: De dar cinco o seis golpes, habrías derrotado a Siria hasta no quedar ninguno, pero ahora derrotarás a Siria sólo tres veces."

El desaliento y su falta de fe hicieron que Joás no golpeara más veces la tierra.

Muchos grandes proyectos para Dios nunca se llevan a cabo, debido a que el creyente que los impulsa se encuentra con alguna oposición y experimenta el desánimo. Y entonces interrumpe sus esfuerzos pensando que no estaba actuando según la voluntad de Dios. Ésa fue la actitud del rey Joás cuando golpeó la tierra sólo tres veces y se interrumpió. Muchos hoy demuestran tener una fe débil, basada en ilusiones e impulsos momentáneos. Estimado oyente, Dios nos ha prometido la victoria, pero a nosotros nos corresponde continuar luchando y perseverando, lo cual aumentará la fe y expectativa por recibir la victoria y las bendiciones de Dios. Leamos ahora los versículos 20 y 21 de este capítulo 13 del Segundo Libro de Reyes, que nos relatan

El milagro en la tumba de Eliseo

"Eliseo murió y lo sepultaron. Ya entrado el año, vinieron bandas armadas de moabitas a la tierra. Aconteció que estaban unos sepultando a un hombre cuando súbitamente vieron una banda armada; entonces arrojaron el cadáver en el sepulcro de Eliseo. Pero tan pronto tocó el muerto los huesos de Eliseo, revivió y se puso en pie."

Aun en la muerte, Eliseo fue un individuo que realizó un milagro. ¡Qué gran fortaleza había sido en aquella nación! Y continuamos leyendo en los versículos 22 hasta el 25:

"Así pues, Hazael, rey de Siria, afligió a Israel todo el tiempo de Joacaz. Pero el Señor tuvo misericordia y se compadeció de ellos; se volvió hacia ellos a causa de su pacto con Abraham, Isaac y Jacob, y no quiso destruirlos ni echarlos de delante de su presencia hasta hoy. Murió Hazael, rey de Siria, y reinó en su lugar Ben-adad, su hijo. Regresó Joás hijo de Joacaz y rescató de manos de Ben-adad hijo de Hazael las ciudades que éste había tomado de manos de Joacaz, su padre, en la guerra. Tres veces lo derrotó Joás, y restituyó las ciudades a Israel."

Aunque Dios estaba castigando a Israel por medio de Hazael de Siria, no permitió que la opresión llegara demasiado lejos. Observemos que Dios le dio la victoria tres veces, de acuerdo a la fe que él había mostrado. Y así concluye nuestro estudio de este capítulo 13 del Segundo Libro de Reyes. Llegamos ahora a

2 Reyes 14

El tema general de los capítulos 14 al 16 es la trayectoria de los buenos y malos reyes de Israel y Judá. En este capítulo 13, Amasías, hijo de Joás ascendió al trono de Judá. Y él también hizo lo recto ante los ojos de Dios. Pero no vivió como David. Fue derrotado por Joás rey de Israel, quien tomó Jerusalén, abrió una brecha de 180 metros en la muralla de Jerusalén y quitó todo el oro y la plata que se hallaba en la casa del Señor. Después, Amasías fue muerto en una conspiración en Laquis. Luego, Azarías, hijo de Amasías, ascendió al trono. Ahora, en Israel, Jeroboam II, reinó 41 años e hizo lo malo, conforme a los pecados de su antepasado Jeroboam I. Restauró los límites de Israel, conforme a las palabras de Jonás, hijo de Amitai el profeta. Esta fue una referencia histórica a Jonás, y confirma el hecho de que Jonás fue un verdadero hombre y profeta en Israel. Jeroboam II murió luego y su hijo Zacarías, le sucedió en el trono. Llegamos ahora al reinado de Amasías en Judá. Como ya hemos indicado, Amasías fue un buen rey. El hecho es que fue un rey excepcionalmente bueno. Reinó por 29 años. Leamos, pues, el primer versículo de este capítulo 14 del Segundo Libro de Reyes, que nos recuerda que

Amasías reinó sobre Judá

"En el año segundo de Joás hijo de Joacaz, rey de Israel, comenzó a reinar Amasías hijo de Joás, rey de Judá."

Reiteramos que es bueno consultar una tabla cronológica de los reyes de Judá e Israel, para aclarar cualquier confusión cuando haya dos reyes que tengan el mismo nombre. Llegamos así al reino de Amasías sobre Judá. Como ya hemos indicado, fue un buen rey y reinó por 29 años. Prosigamos ahora con el versículo 2 de este capítulo 14 del Segundo Libro de Reyes:

"Cuando comenzó a reinar tenía veinticinco años, y reinó en Jerusalén veintinueve años. El nombre de su madre era Joadán, de Jerusalén."

La madre de Amasías, se llamaba Joadán. Ahora, observemos que las madres de estos reyes recibieron el mérito de que sus hijos salieran buenos y la responsabilidad si fueron malos. Amasías, por ejemplo era un buen rey. De modo que su madre debió haber sido una mujer extraordinaria. Leamos ahora el versículo 3:

"Hizo lo recto ante los ojos del Señor, aunque no como David, su padre, ya que hizo conforme a todas las cosas que había hecho Joás, su padre."

Amasías hijo de Joás, sucedió a éste en el trono de Judá, y vemos aquí que hizo lo recto ante el Señor. Sin embargo, no llegó a alcanzar el nivel de David. También vemos que continuó la guerra civil entre los dos reinos, el de Judá y el de Israel. Continuemos leyendo los versículos 19 al 22:

"Conspiraron contra él en Jerusalén, y él huyó a Laquis, pero lo persiguieron hasta Laquis y allí lo mataron. Lo trajeron luego sobre caballos y lo sepultaron en Jerusalén con sus padres, en la ciudad de David. Entonces todo el pueblo de Judá tomó a Azarías, que tenía dieciséis años, y lo proclamaron rey en lugar de Amasías, su padre. Reedificó él a Elat y, después que el rey durmió con sus padres, la restituyó a Judá."

El rey Amasías huyó a la ciudad de Laquis, donde había una fortaleza que le ofrecía un lugar de refugio, para evitar ser capturado por los conspiradores. Continuemos leyendo los versículos 23 al 25, que nos informan de que

Jeroboam II reinó sobre Israel

"El año quince de Amasías hijo de Joás, rey de Judá, comenzó a reinar Jeroboam hijo de Joás en Samaria sobre Israel. Reinó cuarenta y un años, pero hizo lo malo ante los ojos del Señor, pues no se apartó de todos los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, el que hizo pecar a Israel. Restauró los límites de Israel desde la entrada de Hamat hasta el mar del Arabá, conforme a la palabra del Señor, Dios de Israel, la cual había él anunciado por medio de su siervo Jonás hijo de Amitai, profeta que fue de Gat-hefer."

Jeroboam II hizo lo malo ante los ojos del Señor. Sin embargo, restauró los límites de Israel, según las palabras de Jonás. Y ésta, aquí, es una referencia histórica a Jonás, quien escribió un libro del Antiguo Testamento y como ya dijimos, confirma el hecho de que Jonás fue un verdadero hombre y un profeta en Israel. (Recordemos que Jonás fue el profeta que predicó en la ciudad de Nínive, cuyos habitantes se arrepintieron). Finalmente, Jeroboam II murió y Zacarías llegó al trono, con lo cual estamos llegando al relato del final de esta nación, que sería llevada en cautiverio. Pasamos ahora, a

2 Reyes 15:1-5 - Azarías reinó sobre Judá

Y en este capítulo tenemos, pues, el buen reinado de Azarías. Jotam le sucedió en el trono de Judá en el sur. Luego, en el norte, vino un período turbulento. Zacarías, reinando mientras estaba enfermo, fue asesinado por Salum. Salum, quien reinó por un mes, fue a su vez asesinado por Manahem. Después de la muerte de Manahem, le sucedió en el trono, Pekaía su hijo, quien fue asesinado luego por Peka. Peka, fue a su vez asesinado por Oseas. Por último, el relato regresa al reinado en el sur, y tenemos el buen reinado de Jotam. Comencemos, pues leyendo los primeros 4 versículos de este capítulo 15 del Segundo Libro de Reyes:

"En el año veintisiete de Jeroboam, rey de Israel, comenzó a reinar Azarías hijo de Amasías, rey de Judá. Cuando comenzó a reinar tenía dieciséis años, y cincuenta y dos años reinó en Jerusalén. El nombre de su madre era Jecolías, de Jerusalén. Hizo lo recto ante los ojos del Señor, conforme a todas las cosas que su padre Amasías había hecho. Con todo, los lugares altos no se quitaron, pues el pueblo aún sacrificaba y quemaba incienso en los lugares altos."

En muchos aspectos, Azarías (o Uzías) fue un buen rey de Judá. Sin embargo, hizo algo que no debió haber hecho. Según el relato de 2 Crónicas 26:15-21, se introdujo en el templo para quemar incienso en el altar, la cual era una función reservada a los sacerdotes. Por tal motivo tuvo que sufrir un severo castigo y fue herido con la lepra. Leamos el versículo 5:

"Pero el Señor hirió al rey con lepra, y estuvo leproso hasta el día de su muerte. Habitó el rey en casa separada, y Jotam, su hijo, tenía el palacio a su cargo y gobernaba al pueblo."

Ahora, el profeta Isaías se entristeció cuando murió el rey Azarías, porque temió que sus sucesores llevaran nuevamente la nación a la idolatría. Y sus temores estaban justificados, pues eso es lo que sucedió. Dedicaremos más tiempo a este rey Azarías (o Uzías) cuando lleguemos a los libros de Crónicas e Isaías. A la muerte de Azarías entonces, su hijo Jotam, ascendió al trono de Judá.

En el programa de hoy el relato nos llevó a las últimas acciones del profeta Eliseo antes de su muerte. Y dijimos que su fe y la influencia de su carácter habían constituido un apoyo fundamental para el rey Joás de Israel. Es que la fe fue una actitud constante en la vida de este profeta. Como ya hemos vista al leer el relato de su vida, después de Moisés, fue el personaje que realizó el mayor número de milagros en el Antiguo Testamento. Es que la fe infunde una gran entereza, una gran confianza y fortaleza para enfrentar las dificultades de la vida. Por ello terminamos hoy destacando el valor de la fe. Y nuestra naturaleza humana, que es débil y está controlada por las pasiones, es desconfiada. Siempre se inclina ante la duda, la desconfianza. Recordamos que Jesús se encontró con un hombre que le trajo a su hijo, que estaba dominado por las fuerzas del mal y que le dijo: "si puedes hacer algo, ten misericordia de nosotros y ayúdanos". Entonces Jesús le respondió: "Si puedes creer, al que cree todo le es posible". E inmediatamente aquel padre angustiado le dijo a Jesús: "Creo: ayúdame en mi incredulidad". Y es con esa actitud, estimado oyente, que le invitamos a acercarse a Dios para iniciar una relación con Él, por medio de Su Hijo Jesucristo, por su obra de redención a favor suyo en la cruz y por el poder de Su resurrección. Y si usted ya disfruta de esa relación, de manera que puede dirigirse a Él como hijo Suyo que es, y como es lógico comparte nuestra debilidad frente a las luchas de la vida, seguramente se unirá usted a nuestro ruego, que es el mismo deseo que Sus discípulos le expresaron en una ocasión, cuando le dijeron a Jesús: "Señor, auméntanos la fe."

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