Estudio bíblico de 1 Corintios 12:9b-31

1 Corintios 12:9b-31

Continuamos hoy nuestro estudio en el capítulo 12 de la Primera Epístola a los Corintios. Y en nuestro programa anterior, vimos que Pablo estaba considerando ya los temas espirituales. Ya había dejado de hablar de los asuntos de la naturaleza humana carnal, y entonces estaba explicando a los creyentes de Corinto, los dones del Espíritu a la iglesia. ¿Qué es un don del Espíritu? Es la capacidad para el servicio. Es una función. Podemos explicarlo de otra manera. Un don en el sentido espiritual, quiere decir que el Espíritu Santo está haciendo una obra, un servicio especial, por medio de un creyente y usando al creyente para realizarlo. A esto quisiéramos añadir que tiene que ser hecho en el poder del Espíritu de Dios. Desde un nivel ya personal, cada uno de nosotros puede decir: "Yo, nada soy". No tengo nada y no tengo ninguna utilidad ni para Dios, ni para los hombres. Y ésta no es una actitud piadosa sino es la realidad. Pero Dios me dio un don y yo lo debo ejercitar, debo ponerlo en acción. Con eso quiero decir que creo que ésa es la única manera por la que el Espíritu de Dios se puede manifestar en mi vida.

Y la manifestación especial del Espíritu se la ha dado a cada uno para el bien de todos, para el bien común. Eso es exactamente lo que significa un don: es una manifestación del Espíritu.

Esto no quiere decir necesariamente que es el ejercicio de un don natural. Puede ser que un hombre o una mujer tengan el talento musical del canto, para poder cantar con una voz maravillosa. Pero el que canta, no lo hace con el Poder del Espíritu Santo sino por una capacidad natural. Pero queremos dejar bien claro que creemos que el Espíritu Santo puede utilizar la capacidad natural de un creyente, si éste se lo permite, si está dispuesto a ello. Pero el talento natural, por sí mismo, no logrará ningún provecho espiritual, a menos que esté bajo el control del Espíritu Santo.

El versículo 7 enfatizó la frase a cada uno, y nos ha dicho que cada creyente tiene un don. Cada creyente. Usted, estimado oyente, si es creyente, tiene un don. Y usted ha sido colocado en un cuerpo de creyentes como un miembro del cuerpo, y debe funcionar como miembro del cuerpo de Cristo. Ahora, ¿cuál es el propósito de un don? La edificación espiritual de la iglesia, el cuerpo de los creyentes. Es para edificar el cuerpo de creyentes. No es algo que se puede ejercitar de manera egoísta, sino que es para proveer ayuda espiritual a los demás creyentes.

El versículo 8 mencionó la sabiduría. Sabiduría es, entonces, una percepción de la naturaleza de la verdad de la Palabra de Dios. Y el "conocimiento" se refiere a la investigación de la verdad, a profundizar en la verdad. La fe, según nos dicen en las Escrituras en la carta a los Hebreos 11:1, es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. Es la plena seguridad de recibir aquello que se espera, es estar convencidos de la realidad de cosas que no vemos. Y ese es un don, que algunas personas tienen. Ahora, continuando con este versículo 9, leemos en su segunda parte:

"y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu".

Este don se refería a la imposición de manos. Es decir, que los enfermos eran sanados al poner las manos sobre ellos. Creemos que este don fue dado a los apóstoles y a los hombres de Dios de la iglesia primitiva. Creemos que lo que debemos hacer hoy es presentar a la persona enferma al Gran Médico divino directamente, e interceder ante Dios en oración por él. Tenemos que llevar el caso directamente al Señor. Si no lo hiciéramos, mostraríamos falta de fe en el poder de Dios para sanar.

Recordemos al centurión mencionado en Lucas 7:9, que se acercó al Señor Jesús para pedirle que sanara a un siervo suyo que estaba enfermo, y le dijo al Señor que él no era digno de que el Señor llegara a su hogar. Y no le pidió que pusiera Sus manos sobre el siervo enfermo, sino que simplemente diera la orden, y su criado se sanaría. El centurión tenía una fe tal, que el Señor dijo: "Os digo que ni aun en Israel he hallado tanta fe". Y el Señor Jesús ni siquiera tuvo que mirar al hombre enfermo y éste fue sanado. Por lo tanto, en el día de hoy usted puede llevar sus problemas al Gran Médico divino. No necesitamos acudir a ningún ser humano con la esperanza que, por su intervención al poner sus manos sobre el enfermo, éste se sanará. Creemos en la sanidad divina, y que Dios puede sanar hoy, directamente, y también creemos que usted tiene que ir a Él, a Cristo, con su enfermedad.

Creemos que el Espíritu Santo ha dado ciertos dones, que han sido peculiares para ciertas épocas concretas de la historia. Nadie ha demostrado tener hoy el mismo don o capacidad espiritual que, por ejemplo, Martín Lutero, tuvo en su día, para enfrentar una situación específica. Es que el Espíritu de Dios da al cuerpo de Cristo, es decir a la iglesia, dones para que ésta pueda funcionar en la época que le ha tocado vivir, para que ese organismo espiritual reciba un provecho espiritual. Veamos ahora, lo que dice el versículo 10, de este capítulo 12 de la Primera Epístola a los Corintios:

"A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversas clases de lenguas, y a otro, interpretación de lenguas".

El "hacer milagros" quiere decir, realizar obras sobrenaturales. Hubo ciertos milagros en la época de los apóstoles que no hemos visto en nuestros días. Sin embargo, hoy estamos viendo cosas mayores. Recordemos cuando Jesús estuvo en esta tierra y habló con algunas personas como, por ejemplo, con la mujer de Samaria junto a un pozo, y con Nicodemo, el maestro de Israel. Ellos se convirtieron y eso no nos sorprende. Pero cuando usted o yo comunicamos la Palabra de Dios a alguien y esta persona se salva, entonces podemos de decir que se trata de una obra aún mayor.

Avanzando con este versículo 10, hemos mencionado a la "profecía". Ahora, la profecía quiere decir declarar la voluntad de Cristo, es decir, la palabra de Dios, predicar la palabra. Necesitamos hoy a personas que lleven a cabo esta tarea, que comuniquen el mensaje de la Palabra de Dios, y confíen en que Él la use por medio del Espíritu, con el poder del Espíritu. Y continuó Pablo en este mismo versículo 10, mencionando al "discernimiento de espíritus". Es decir, la capacidad de distinguir entre lo falso y lo verdadero. Yo estoy convencido que no tengo ese don. He confiado en ciertas personas, confiando que ellas eran genuinas y en realidad, me han desilusionado mucho. Me he dado cuenta que eran deshonestos. Por otra parte, me doy cuenta que hay personas que tienen discernimiento de espíritus y que, más allá de las apariencias o palabras humanas, tienen una percepción espiritual especial para distinguir claramente lo que proviene de Dios, es decir, lo auténtico, lo verdadero, de lo que proviene del mal, es decir, lo falso.

Bueno, luego el apóstol Pablo, mencionó en este versículo 10, "diversas clases de lenguas". Ahora la palabra "diversas" no se encuentra en el idioma original. Se refería a la capacidad para hablar en idiomas conocidos que no se hubieran aprendido previamente. Ahora, la "interpretación de lenguas" era la capacidad de traducir un idioma conocido que se expresara en la reunión de los creyentes y que no se hubiera estudiado. Pasemos ahora al versículo 11 de este capítulo 12 de la Primera Epístola a los Corintios:

"Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere".

Hay algo que debe quedar en claro en todo este asunto y es que el Espíritu Santo es soberano en este tema de los dones que Él concede. Sin embargo, creemos que tenemos el derecho a desear y a orar pidiendo los dones mejores. Y eso es lo que Pablo les estaba diciendo a los creyentes de Corinto. Ellos eran creyentes inmaduros, viviendo en un nivel espiritual muy bajo, y posiblemente estaban fascinados por el don de lenguas. Esto es lo que Pablo estaba discutiendo en esta carta. Pablo estaba tratando de corregir todo énfasis, que estuviera fuera de lugar o que produjera desorden en la iglesia de Corinto. Por ello les estaba enseñando que había muchos dones, y que el Espíritu Santo distribuía a cada uno, individualmente, según Él lo considerase oportuno. Veamos ahora lo que dice el versículo 12, al iniciarse un párrafo en el que

Los miembros del cuerpo humano son comparados con los dones del Espíritu Santo

"Así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también es Cristo"

Ahora, pensado en eso, adelantémonos para incluir 2 versículos más: el 20 y el 27. El v. 20 dice: "Pero ahora son muchos los miembros, aunque el cuerpo es uno solo". Y luego en el versículo 27 dice: "Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular".

Pablo estaba usando el cuerpo humano, como una comparación, para ilustrar este tema. Así como un cuerpo tiene muchos miembros desempeñando diferentes funciones, los miembros de la iglesia necesitan cumplir diversas funciones. Así que tenemos un cuerpo humano con múltiples miembros, y por otra parte, la iglesia, el cuerpo de Cristo, con múltiples dones. Y un Espíritu Santo dando diferentes dones a la personas. Ahora, el cuerpo humano tiene huesos, músculos, tiene tejidos, glándulas, órganos, nervios y vasos sanguíneos. Si uno solo de estos elementos sufre un trastorno, todo el cuerpo se vería afectado. Por tal motivo, cuando un miembro sufre, todos sufren, todos acusan el impacto del dolor. La incapacidad de un miembro, resta efectividad al funcionamiento del cuerpo y, en algunos casos, lo inmoviliza por completo.

Un médico explicó en cierta ocasión que cuando una persona debe permanecer en pie pronunciando un discurso por mucho tiempo hay un miembro de su cuerpo que tiene mucha importancia. El orador piensa que puede ser la lengua, pero sin embargo uno de los miembros más importantes es el dedo grande del pie. Porque si uno no tuviera ese dedo sería casi imposible para esa persona permanecer en pie por mucho tiempo. Ahora, este miembro no resulta realmente muy atractivo, y sin embargo, es una parte importante del cuerpo.

Así como hay muchos miembros en el cuerpo humano, a los que ni siquiera se los ve, trasladando la ilustración al cuerpo de Cristo, la iglesia, diremos que algunos de los miembros más importantes de las iglesias, son hombres y mujeres que casi nunca se destacan públicamente y son prácticamente desconocidos para la mayoría. Son personas que quizás, humanamente hablando, posean un atractivo especial; son personas discretas, que sólo cuentan para el estrecho círculo en que ejercen su función, o son hombres y mujeres que sólo oran y que ejercitan el don de fe que han recibido. Ahora, ¿cómo llega uno a pertenecer al cuerpo de los creyentes? Bueno, veamos lo que dice aquí el versículo 13:

"porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, tanto judíos como griegos, tanto esclavos como libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu".

Ahora, ¿qué clase de bautismo es ese? Es el bautismo del Espíritu Santo; es el Espíritu Santo el que lo coloca a uno en el cuerpo de creyentes, y que da a cada uno de los miembros del cuerpo un don especial. Así que todos tenemos que funcionar en ese cuerpo, y debemos usar el don recibido; y aunque sea en actividades que no se destaquen públicamente, sabemos que son importantes para el funcionamiento de todo el organismo.

Continuemos leyendo los versículos 14 al 17:

"Además, el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos. Si dijera el pie: Como no soy mano, no soy del cuerpo, ¿por eso no sería del cuerpo? Y si dijera la oreja: Porque no soy ojo, no soy del cuerpo, ¿por eso no sería del cuerpo? Si todo el cuerpo fuera ojo, ¿dónde estaría el oído? Si todo fuera oído, ¿dónde estaría el olfato?"

Supongamos, estimado oyente, que hubiera un retorno del don de lenguas, tal como ese don se practicó en la época de los apóstoles. Inclusive así, no todos hablarían en lenguas. Y la analogía continúa siendo nuestro cuerpo y como usted ve, nuestro cuerpo no es solamente una lengua. El Espíritu Santo no daría el mismo don a todos. Así como sucede en el cuerpo humano, tiene que haber ojos, oídos, pies y manos. Por eso hemos dicho que el Espíritu de Dios ha concedido a diferentes personas diversos dones, para que el cuerpo de Cristo, la iglesia, funcione con todas las capacidades necesarias. Ahora Pablo dijo en el versículo 18, de este capítulo 12:

"Pero ahora Dios ha colocado cada uno de los miembros en el cuerpo como él quiso"

Dios es el que soberanamente concede los dones, y los da, según le agradó, como mejor le pareció. Él es el que tiene que ser complacido. Y estos dones están en el cuerpo para que ese organismo puede funcionar, pueda actuar. Y también cabe destacar que hay algunas capacidades naturales, relacionadas con el carácter o la predisposición natural de una persona, que Dios puede utilizar para el buen funcionamiento de la iglesia. Hay personas que tienen una capacidad especial para traer paz, para aplacar las reacciones extremas de los demás, para traer calma a una situación, frente a otras que estorban porque fomentan la confusión o la tensión. Algunos quizás digan que esos no son los dones del Espíritu. Bueno, pero es evidente que se trata de capacidades que, puestas bajo el control del Espíritu Santo, son necesarias para el buen funcionamiento del cuerpo de creyentes.

Podemos extraer algunas ideas útiles de algunos incidentes registrados en la Biblia. Hubo una pareja, formada por Ananías y Safira, que tenían dones destacados, pero que no habían sido sometidos al control, al señorío de Jesucristo. Y ambos fueron castigados en presencia de Simón Pedro, porque tal como estaban actuando, no podían convivir con los demás miembros de la iglesia, ya que en vez de contribuir al provecho espiritual de la misma, estaban contribuyendo a su disolución.

Tenemos un ejemplo de signo opuesto en una mujer que se llamaba Dorcas, que tenía una capacidad especial para coser, y la colocó bajo el control y el señorío de Jesucristo, ejercitándola, de esa manera, de acuerdo con la voluntad de Dios. Cuando murió, Simón Pedro se dirigió al lugar donde ella yacía, acompañada de algunas viudas que se habían vestido de una manera que, en cierto modo, se parecía a un desfile de modas. Porque le mostraron a Pedro los vestidos que Dorcas había hecho. Y los estaban usando porque esa ropa era la única que tenían. Así que Dorcas, con la capacidad que Dios le había dado, era una persona muy importante y necesaria en la iglesia primitiva, hasta tal punto que Simón Pedro la levantó de entre los muertos.

Y Simón Pedro, tuvo un don. Él fue el gran predicador del Día de Pentecostés. Dios le usó poderosamente. Y cuando Dios no necesitó que él ejerciera ese don, murió y no fue resucitado de los muertos.

Estimado oyente, el Espíritu de Dios es soberano en todos estos asuntos relacionados con los dones. Él es quien determina lo que es importante y lo que no tiene importancia. Si Dios le ha llamado a usted para que ponga en acción un don, o una capacidad que usted puede dedicar a Su servicio, debe ponerla en acción. El Espíritu Santo quiere usar nuestros dones, y nuestras capacidades naturales, colocándolas bajo el control y el señorío de Jesucristo. Sigamos adelante, ahora, con los versículos 19 al 22 de este capítulo 12:

"pues si todos fueran un solo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo? Pero ahora son muchos los miembros, aunque el cuerpo es uno solo. Ni el ojo puede decir a la mano: No te necesito, ni tampoco la cabeza a los pies: No tengo necesidad de vosotros. Al contrario, los miembros del cuerpo que parecen más débiles, son los más necesarios"

Por esa misma razón podemos decir que usted y yo nos necesitamos mutuamente, y que el Señor quiere utilizarnos a todos. Continuemos con el versículo 23 al 25:

"y a aquellos miembros del cuerpo que nos parecen menos dignos, los vestimos más dignamente; y los que en nosotros son menos decorosos, se tratan con más decoro, porque los que en nosotros son más decorosos no tienen necesidad. Pero Dios ordenó el cuerpo dando más abundante honor al que menos tenía, para que no haya divisiones en el cuerpo, sino que todos los miembros se preocupen los unos por los otros".

Alguna vez habremos visto a un joven insuficientemente desarrollado haciendo ejercicios o levantando pesas, para desarrollar algunos músculos e incrementar sus fuerzas. Precisamente de esta manera, Dios está prestando atención al cuerpo de los creyentes, para que algunos dones considerados pequeños se desarrollen. Creemos que hay muchos dones en la iglesia que necesitan ser desarrollados en la actualidad.

Quizás usted considere que no está realizando ningún servicio para el Señor. Una de las experiencias más emocionantes, especialmente si uno es un joven, es descubrir lo que Dios quiere que uno haga, o dónde quiere Él que uno vaya. Qué emoción se siente, qué experiencia única y qué aventura descubrir el don que Dios le ha concedido a uno.

Pablo continuó diciendo que Dios ha preparado este proceso para que no haya desunión ni división alguna en el cuerpo de los creyentes. Los creyentes deberían tener el mismo cuidado en sus relaciones interpersonales. Y dice el versículo 26:

"De manera que si un miembro sufre, todos los miembros sufren con él, y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se alegran".

Estimado oyente, no debe haber lugar para los celos en la iglesia, porque todos somos miembros del mismo cuerpo. Si uno de ellos recibe honra y honores, todos los demás comparten su alegría y se sienten honrados. Y cuando un miembro sufre, todos los miembros comparten su dolor. Y continuó el apóstol diciendo en los versículos 27 y 28:

"Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo y cada uno individualmente, un miembro de él. Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, en tercer lugar maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas".

Aquí llama la atención la capacidad espiritual de "los que ayudan". Éste es un don de gran utilidad que debe ser ejercitado. Y continúan diciendo los versículos 29 y 30:

"¿Son todos apóstoles? ¿Son todos profetas? ¿Son todos maestros? ¿Hacen todos milagros? ¿Tienen todos dones de sanidad? ¿Hablan todos lenguas? ¿Interpretan todos?"

El hecho de que Pablo hubiera asignado números ordinales a ciertos dones, como "primero", "segundo" y "tercero" sugiere que éstos habrían sido relegados a un lugar de menor importancia por los Corintios. Es posible que los dones de apóstoles, profetas y maestros hubieran sido considerados menores que aquellos que tuvieran un carácter más espectacular. Pero esos tres dones, en realidad, pueden haber sido considerados más importantes por el apóstol por su valor amplio a la totalidad del cuerpo de Cristo y para promover la unidad de la iglesia y la edificación espiritual de la misma. Y además, Pablo dejó bien claro que no todos los creyentes poseían todos los dones. Y, finalmente por hoy, dice el versículo 31:

"Procurad, sin embargo, los dones mejores".

Aunque el Espíritu Santo es soberano al conceder los dones, tenemos el derecho a pedirle a Dios el don que deseemos, deseando intensamente los dones mejores. Estimado oyente, usted tiene el derecho de pedirle a Dios que le conceda los mejores dones, con una actitud de sumisión a Su voluntad. Sobre todo, teniendo en cuenta que, indiferentemente del don que Él le conceda, esa capacidad espiritual será de beneficio y ayuda espiritual para los demás creyentes, es decir, para los demás miembros del cuerpo de los creyentes, para toda la iglesia.

Estimado oyente, si usted aún no ha creído en el Señor Jesucristo como su Salvador, le invitamos a hacerlo. Porque a partir del momento en que usted de ese paso de fe, al convertirse en un hijo de Dios, Él irá transformando su vida y el Espíritu Santo le dará dones, o capacidades espirituales que serán para beneficio de todos los creyentes. De esa manera, su vida pasará a ocupar un lugar importante en los propósitos de Dios, y tendrá un objetivo, una meta a la cual dirigirse, una función que será, a la vez, de provecho espiritual personal y para todo el conjunto de los creyentes. De esa manera y bajo el control del Espíritu de Dios podrá contribuir, como un miembro más, a la salud, fortaleza y crecimiento del cuerpo, de ese organismo que es la iglesia.

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