Estudio bíblico de Génesis 49:1-15

Génesis 49:1-15

Hoy estudiaremos un capítulo muy interesante, porque la acción transcurre junto al lecho de muerte del anciano Jacob. En realidad, en el capítulo anterior le vimos ya postrado por la enfermedad y consideramos el momento en que cobró fuerzas, se sentó en la cama y bendijo a los hijos de José.

Después de la entrevista anterior, los otros once hijos de Jacob entraron en la habitación, de manera que se reunieron a su alrededor los 12 hijos para escuchar el mensaje de despedida que Jacob tenía para cada uno de ellos. Comenzó con su hijo mayor y continuó con todo el grupo hasta llegar al menor. Lo que un moribundo declara en su lecho reviste gran importancia, ya que, en general, si alguien dice alguna vez la verdad será precisamente en esos momentos previos a la muerte. Estos mensajes fueron especialmente dramáticos porque tenían un carácter profético. Revelarían a los 12 hijos de Jacob lo que les sucedería cuando se convirtiesen en tribus. Y lo que entonces era profético, se ha convertido mayormente en historia.

Esta es nuestra última oportunidad para ver otra evidencia de fe en la vida de Jacob. En esta ocasión, habló a los jóvenes que un día se convertirían en las 12 tribus de la nación de Israel y que habitarían en la tierra de Canaán. ¡Qué fe la de Jacob! Recordemos que en esa época los cananeos vivían en esa tierra, y que la familia de Jacob estaba residiendo en Egipto, en condiciones muy favorables.

Leamos los 2 primeros versículos, que nos introducen a la

Bendición y profecía de Jacob en su lecho de muerte

"Entonces Jacob llamó a sus hijos, y dijo: Reuníos para que os haga saber lo que os ha de acontecer en los días venideros. Juntaos y oíd, hijos de Jacob, y escuchad a Israel vuestro padre."

Llegamos aquí a una expresión importante. Hay ciertas frases y expresiones que la Biblia utiliza una y otra vez. Una de éstas es la que acabamos de leer: "en los últimos días". Los últimos días de la nación de Israel serán diferentes a los últimos días de la iglesia, que está siendo formada por todos aquellos que creen en la persona y en el sacrificio de Jesucristo a su favor. Se trata de una distinción muy clara que resulta necesario hacer. Aquí se está hablando, en efecto, de los últimos días de Israel y de lo que les sucedería a las 12 tribus que se desarrollarían a partir de los hijos de Jacob y que formarían la nación.

Muchos afirman el hecho de que ciertas profecías sobre la nación de Israel se han cumplido y esto es verdad. Pero podemos concretar aun más el ámbito del cumplimiento dividiendo a Israel en esas 12 partes y así tendremos que reconocer que Dios tuvo algo que decir con respecto a cada una de las tribus. No solamente se han cumplido profecías sobre la nación, sino también aquellas referentes a cada una de las tribus. Por lo cual este Tema reviste gran importancia. En este capítulo 49 veremos las profecías sobre lo que le sucederá a cada una de las tribus en los llamados "últimos días". Aunque algunas de esas predicciones ya se han cumplido y los acontecimientos correspondientes se han verificado históricamente, muchas otras esperan su cumplimiento final.

Leamos en los versículos 3 y 4, la

Profecía sobre Rubén

"Rubén, tú eres mi primogénito, mi poderío y el principio de mi vigor, prominente en dignidad y prominente en poder. Incontrolable como el agua, no tendrás preeminencia, porque subiste a la cama de tu padre, y la profanaste: él subió a mi lecho."

Aquellos patriarcas reconocieron la importancia del Tema de la herencia, que también hoy es objeto de preocupación. A propósito de Rubén, podríamos aplicarle el refrán: "De tal palo, tal astilla". Jacob así lo reconoció, viendo que su hijo se le parecía mucho. La frase "incontrolable como el agua" podría haber descrito a Jacob en los años de su juventud. Este era también cierto en el caso de su hijo mayor. La frase "no tendrás preeminencia" se cumplió. El nunca la tendría ni ocuparía el primer lugar.

La historia de Rubén mencionada aquí por Jacob fue una historia sórdida, que encontramos en el capítulo 35. Rubén había tenido relaciones con una de las concubinas de su padre y éste se enteró. Quizás no le habló más del asunto hasta este momento, en que le echó en cara este episodio; pues este pecado podría haber apartado a Rubén de la posición de preeminencia que la primogenitura implicaba. No nos hemos detenido antes en este incidente, por no considerar provechoso examinar en detalle estos pecados humanos. Seguimos así las instrucciones del apóstol Pablo en su carta a los Filipenses 4:8;

"Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo digno, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo honorable, si hay alguna virtud o algo que merece elogio, en esto meditad."

Sin embargo Dios registra los pecados humanos para que podamos tener una imagen exacta del género humano.

Leamos ahora los versículos 5 al 7, la

Profecía sobre Simeón y Leví

Eran hermanos carnales, hijos de Lea y están incluidos en la misma profecía.

"Simeón y Leví son hermanos; sus armas instrumentos de violencia. En su consejo no entre mi alma, a su asamblea no se una mi gloria, porque en su ira mataron hombres, y en su obstinación desjarretaron bueyes. Maldita su ira porque es feroz; y su furor porque es cruel. Los dividiré en Jacob, y los dispersaré en Israel."

Seguramente recuerdas cómo entraron en Shalem, una ciudad de Siquem y mataron a todos sus habitantes porque uno de ellos había violado a su hermana Dina. ¡Así fue que se vengaron de toda la ciudad! Por supuesto que no tenían que haberlo hecho y Jacob les recordó aquel hecho trágico.

En Leví podemos ver una demostración de la gracia de Dios. Es cierto que los miembros de esta tribu fueron esparcidos por todo Israel, pero esto fue así porque ellos eran la tribu sacerdotal, distribuida por las demás tribus. Realmente fue una demostración de la gracia de Dios elegir a una persona cruel como Leví para convertirle en el jefe de la tribu de los sacerdotes.

Y ha sido la gracia de Dios la que ha nos ha transformado a pecadores de las más variadas procedencias, en un reino de sacerdotes porque, según la Biblia, todos los creyentes son hoy sacerdotes. Dice el apóstol Pedro en su primera carta, 1:18-19,

"Sabiendo que no fuisteis redimidos de vuestra vana manera de vivir heredada de vuestros padres con cosas perecederas como oro o plata, sino con sangre preciosa, como de un cordero sin tacha y sin mancha, la sangre de Cristo."

Y luego el mismo apóstol continúa en 2:5;

"También vosotros, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual para un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo."

¿De quién está hablando? De todos aquellos que han sido redimidos por la sangre preciosa de Cristo.

Rubén perdió el primer lugar, así también como Simeón y Leví. El futuro rey no provendría de ninguna de estas tribus. Y ahora, vamos a hablar de otro joven que también fue un pecador, y comprobaremos lo que la gracia de Dios hizo por él. Leamos ahora la

Profecía sobre Judá

En primer lugar, consideremos los versículos 8 al 10;

"A ti Judá, te alabarán tus hermanos; tu mano en la cerviz de tus enemigos; se inclinarán a ti los hijos de tu padre. Cachorro de león es Judá; de la presa, hijo mío, has subido. Se agazapa, se echa como león, o como leona, ¿quién lo despertará? El cetro no se apartará de Judá, ni la vara de gobernante de entre sus pies, hasta que venga Siloh, y a él sea dada la obediencia de los pueblos."

¿Por qué dice, "se inclinarán a ti los hijos de tu padre"? Porque el Señor Jesucristo descendía de la línea de Judá, y delante del Señor, todos nos inclinaremos.

La expresión "hasta que venga Siloh" se refiere al gobernante.

Esta es una de las profecías más notables de toda la Biblia. Ya hemos leído que habría una simiente de mujer. Esta fue la primera profecía de Cristo, que leímos en Génesis 3:15;

"Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y su simiente; él te herirá en la cabeza, y tu le herirás en el calcañal."

La simiente de la mujer, Cristo, sería el que heriría la cabeza de la serpiente y obtendría la victoria. La primera profecía estaba en Génesis y después, la simiente fue confirmada a Abraham, a Isaac y a Jacob. Ahora estaba siendo confirmada a Judá. Y Cristo vendría como descendiente de la línea de Judá. Además, la palabra Siloh significa reposo y tranquilidad. Cristo es aquel que traería descanso, reposo. Recuerda que cuando el Señor Jesús estaba en esta tierra, el Evangelista Mateo nos contó en el 11:28, que El se apartó de los que le habían rechazado y le dijo al pueblo:

"Venid a mí, todos los que estáis muy cansados y cargados, y yo os haré descansar."

Aquel era el Siloh, el Siloh que había venido. No solo era Cristo el Siloh sino también el que tiene el cetro. El cetro de este universo será llevado en manos atravesadas por clavos en una cruz. En la última parte del versículo 24, de este capítulo leemos que de Dios vendrá el pastor, la roca de Israel. Así que el Siloh es, a la vez, el pastor y la roca, Cuando lleguemos al libro de los Números 24:17, veremos que se ha profetizado una Estrella.

Pensemos en todo lo que significa la venida de Cristo. El es la simiente prometida a la mujer y a los patriarcas. El es el Siloh que trae descanso. El es el Rey que tiene el cetro. El es el Pastor que dio su vida por las ovejas, y El es el Príncipe de los Pastores que un día vendrá. El es la Piedra que los constructores desecharon, pero que se ha convertido en la piedra angular. El es la Estrella, el brillante lucero de la mañana para Su iglesia. Esta es la línea de descendencia que fue desde Adán hasta Set (después de que Abel fuera asesinado). De Set pasó por Noé hasta Sem y a Abraham, Isaac y Jacob y ahora hasta Judá. Es importante que veamos que Dios está siguiendo un plan y un programa. Continuemos leyendo los versículos 11 y 12;

"El ata a la vid su pollino, y a la mejor cepa el hijo de su asna; él lava en vino sus vestiduras, y en la sangre de las uvas su manto. Sus ojos están apagados por el vino, y sus dientes blancos por la leche."

¿De quién se está hablando aquí? Pues, de Cristo, que entraría en Jerusalén cabalgando sobre un asno pequeño, ofreciéndose a sí mismo como el Mesías, el Rey y el Salvador.

Veamos la frase, "el lava en vino sus vestiduras". ¿Qué clase de vino? Es sangre. Es su propia sangre. Pero cuando Cristo venga la próxima vez, sus vestiduras serán rojas. ¿Por qué? Esta pregunta ha sido hecha en el libro del profeta Isaías 63:2

"¿Por qué es rojo tu ropaje, y tus vestiduras como las del que pisa el lagar?"

En esa ocasión no será su propia sangre sino la de sus enemigos. Esta es una predicción de la segunda venida de Cristo cuando venga para juzgar.

En este asunto, la Palabra de Dios es muy clara. En su primera venida a este mundo, Jesucristo vino en pobreza, humildad y mansedumbre, abandonando la gloria Divina que siempre tuvo. Y así fue que el Hijo de Dios vino a este mundo para morir en nuestro lugar, para pagar nuestra deuda con la justicia divina.

Pero, después de resucitar y ascender al cielo, El está ahora sentado a la derecha de Dios. Cuando regrese, ya no lo hará como en su primera venida, como lo acabamos de describir. En su segunda venida vendrá en la plenitud de su gloria y poder para juzgar al mundo.

¿Cómo puede evitar el ser humano el juicio divino? Desde luego, no con sus propias fuerzas, ni gracias a sus buenas obras o méritos personales, sino únicamente por su gracia. Por lo tanto, lo único que el ser humano puede hacer es aceptar por la fe el sacrificio de Cristo, que es el único medio ofrecido a las personas para obtener la salvación, la justificación y la reconciliación con Dios.

La profecía dada a Judá es una de las más extraordinarias de la Biblia.

Leamos en el versículo 13,

Profecía sobre Zabulón

"Zabulón habitará a la orilla del mar; y él será puerto para naves, y su límite será hasta Sidón."

En efecto, Zabulón fue la tribu que viviría a lo largo de la costa, en la zona norte de la tierra prometida. Su territorio no bordearía el mar Mediterráneo sino que estaría situado, más bien, cercano al mar, pudiendo esta tribu hacer uso de los puertos. Pero las tribus de Neftalí e Isacar le separarían del Mar de Galilea, mientras que entre Zabulón y el Mediterráneo estarían situadas la ciudad de Sidón y la tribu de Aser.

Leamos en los versículos 14 y 15, la

Profecía sobre Isacar

"Isacar es un asno fuerte, echado entre los apriscos. Al ver que el lugar de reposo era bueno y que la tierra era agradable, inclinó su hombro para cargar, y llegó a ser esclavo en trabajos forzados."

Isacar se establecería finalmente en la parte norte de la tierra prometida. El arduo trabajo realizado por esta tribu constituiría la espina dorsal de la nación. La idea principal aquí es que ellos serían los trabajadores. Hoy en día se oye hablar mucho sobre la mayoría silenciosa, formada por personas corrientes, como tú o yo. No somos famosos; no aparecemos en los grandes titulares de la prensa ni somos protagonistas de las noticias en otros medios de difusión. A veces nos parece que esas celebridades son las personas especiales, importantes. Pero no creo que sean ellas las que forman la columna vertebral de ésta u otra nación. Las pequeñas tribus como Zabulón e Isacar, a las que no prestamos mucha atención, llegarían a ser, en realidad, los elemento de sostén y apoyo fundamentales de la nación de Israel cuando se establecieran en la tierra prometida.

En nuestro próximo programa continuaremos con las profecías dadas por Jacob al resto de sus hijos, en los últimos momentos de su vida, culminando este capítulo 49, con su muerte. También estudiaremos el capítulo 50, el último de este libro del Génesis.

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