Estudio bíblico de Salmos

Predicación escrita y en audio de Salmos 119

Salmo 119

Llegamos hoy, estimado oyente, al Salmo 119. Es el Salmo más extenso y el capítulo más largo de la Biblia. Tiene 176 versículos y cada versículo (con la posible excepción de 2 versículos) constituye una alabanza a la Palabra de Dios. Sería muy positivo que usted y yo pusiéramos ese énfasis en la Palabra de Dios. Como creyentes necesitamos colocar el énfasis donde Dios lo coloca. En nuestro tiempo se coloca mucho énfasis en programas, métodos, ceremonias y actividades de la iglesia. Nuestro énfasis principal debería recaer en la Palabra de Dios porque ella es lo único que Él ha prometido bendecir.

El arreglo, la organización de este Salmo es interesante. Fue preparado de una manera muy cuidadosa. Es un acróstico, pero un acróstico un poco diferente de lo que ya hemos visto con anterioridad. En lugar de tener un versículo que comienza con cada letra del alfabeto hebreo ? y hay 22 letras en el alfabeto hebreo, ? hay ocho versículos para cada letra del alfabeto, con lo cual se distribuyen los 176 versículos de este Salmo.

Hay algunos que han hablado mucho acerca de lo significativo de los números en la Biblia. El número ocho en este Salmo, es clave ya que bajo cada una de las 22 letras del alfabeto hebreo, hay ocho versículos que empiezan con esa letra en particular. El número ocho en la Biblia parece ser el número de la resurrección. Fue por ejemplo, en el octavo día cuando el Señor Jesucristo regresó de los muertos. Él estaba muerto en el séptimo día, en el sábado, y en el octavo día, que era el primer día de la semana, resucitó. Muchos piensan que Dios ha terminado sus tratos con Israel, pero no es así. Pablo lo aclaró en Romanos 11:15, cuando escribió: "porque si su exclusión es la reconciliación del mundo, ¿qué será su admisión, sino vida de entre los muertos?" La Biblia afirma categóricamente que Dios no ha terminado con Israel. Así como el Señor Jesús resucitó de los muertos, ese pueblo será reunido como nación en el reino. Dios, de una manera especial, salvará a naciones. Así que habrá multitudes que aún serán salvadas. El gran predicador Spurgeon solía decir: "Dios va a ganar. Habrá más personas salvas que perdidas". Lo creemos así, aunque al mirar a nuestro alrededor no vemos que esté sucediendo.

Hay personas que se entusiasman cuando visitan a Israel en el presente, porque creen que están viendo el cumplimiento de la profecía. Aunque es cierto que los judíos están regresando a Israel, éste no es el cumplimiento de la Escritura, porque están regresando con una actitud de incredulidad; no están volviéndose a Dios. Hemos leído un comentario sobre judíos inmigrantes en Israel, destacando que éstos estaban sorprendidos por el ateísmo y la falta de práctica de la religión judía en ese país. Así que es cierto que no hay mayor actitud de retorno a Dios en Jerusalén, que la que hay en cualquier otra ciudad del mundo. Pero cuando Dios cumpla Su profecía, traerá a los judíos de regreso a su tierra y ese evento será la resurrección de la nación. Será como si ellos volvieran de la muerte a la vida. Estimado oyente, si usted recibe vida eterna será por medio de la Palabra de Dios. El apóstol Pedro nos dijo en su primera carta universal, capítulo 1, versículo 23: "pues habéis renacido, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la Palabra de Dios que vive y permanece para siempre". Renacidos por la Palabra de Dios que revela al Señor Jesucristo. La Palabra de Dios le traerá a usted vida, le traerá libertad, le traerá alegría, le traerá bendición.

Este Salmo ha tenido mucho significado para muchos cristianos a través de los años. John Ruskin, en el ocaso de su vida, escribió: "Es extraño que de todas las porciones de la Biblia que me enseñó mi madre, la que me resultó más difícil de aprender y la que rechazaba mi mente, el Salmo 119, ha llegado a ser la más hermosa, en su pasión desbordante y gloriosa del amor por la ley de Dios".

Y William Wilberforce, este hombre de estado que se convirtió durante el movimiento de Wesley, escribió en su diario: "Caminé desde la esquina de Hyde Park repitiendo el Salmo 119, con una gran sensación de consuelo". Hasta aquí la cita. Si alguna noche, usted no puede dormir, antes de probar otros recursos para matar el tiempo, le aconsejamos que lea los versículos de este salmo. Con toda seguridad que sentirá usted los efectos de la palabra de Dios.

Este salmo se caracteriza por ciertos términos, como por ejemplo, palabra, dichos, caminos, testimonios, juicios, preceptos, mandamientos, ley, estatutos y fidelidad. Al recorrer este Salmo, destacaremos ciertos versículos. Comenzaremos leyendo los versículos 1 y 2, que corresponden a la primera letra del alfabeto hebreo, que es:

Alef

"Bienaventurados los íntegros de camino, los que andan en la Ley del Señor. Bienaventurados los que guardan sus testimonios y con todo el corazón lo buscan"

¡Qué bueno es el poder buscar a Dios con todo el corazón! No es de una manera indiferente o fría, sin entusiasmo. A veces al entusiasmo le sigue una actitud de desánimo o desgano. No son como ese hombre que se menciona en el Salmo 1, de quien se dice: Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni se detiene en la senda de los pecadores ni cultiva la amistad de los blasfemos. Es la persona que no se detiene, que continúa caminando bajo la dirección del Espíritu. Como dice otra versión del versículo 2: Dichosos los que guardan tus estatutos y de todo corazón lo buscan. Leamos ahora el versículo 9, que corresponde a la letra

Bet

"¿Con qué limpiará el joven su camino? ¡Con guardar tu palabra!"

Lo que todo joven necesita en esta hora presente es estudiar la Palabra de Dios. Esta Palabra debería ser enseñada en todos los niveles educativos, para que puedan aprenderse los valores que permitan llevar una vida íntegra. Y el versículo 11 dice:

"En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti".

Hay muchas personas que piensan que esto quiere decir simplemente que se deben memorizar partes de la Biblia. Ahora, creemos en el valor de aprender de memoria la Escritura. Pero creemos que atesorar en el corazón la Palabra de Dios significa obedecerla. Y esto es lo importante. Es hermoso poder citar de memoria versículos y fragmentos de la Biblia, pero hay que destacar la importancia de la obediencia a la Palabra. Porque esto es lo que quiso enfatizar el Salmista, al decir que había guardado en su corazón los dichos de Dios. Leamos ahora el versículo 18, que pertenece a la sección de la letra

Guimel

"Abre mis ojos y miraré las maravillas de tu Ley".

Este es el mismo versículo que utilizó el Dr. Vernon McGee cuando comenzó a enseñar este programa "A Través de la Biblia" en una pequeña iglesia allá en el estado de Georgia, en Estados Unidos. Tomemos nota de este detalle significativo. Necesitamos que Dios intervenga sobrenaturalmente para que nuestros ojos puedan captar las realidades espirituales. Leamos ahora el versículo 25, correspondiente a la letra

Dalet

"Abatida hasta el polvo está mi alma; ¡vivifícame según tu palabra!"

La tendencia en estos días es de ceder al impulso que quiere postrarnos. Todas las circunstancias parecen empujarnos hacia abajo. Abatida hasta el polvo está mi alma. En esa dirección gravitamos nosotros. No sólo nuestro cuerpo decae, sino que nuestra alma también es impulsada hacia abajo en este mundo. ¿Y cómo podemos vencer a esa fuerza? Vivifícame ? dice aquí, es decir, dame vida ? según tu palabra. Esta es otra razón que nos ha llevado a desarrollar este programa de recorrer toda la Biblia en 5 años. Porque la Palabra divina imparte vida, restaura la vida y nos impulsa hacia delante, y hacia arriba. Leamos ahora el versículo 33, que inicia la letra

He

"Enséñame, Señor, el camino de tus estatutos y lo guardaré hasta el fin".

Ah, estimado oyente, qué bueno es el seguir hacia adelante con Dios, corriendo esta carrera con paciencia y con la mirada puesta en Jesús. Leamos ahora el versículo 41, que comienza la sección de la letra

Vau

"Venga a mí tu misericordia, Señor; tu salvación, conforme a tu dicho".

La misericordia de Dios está canalizada, por así decirlo, y el canal o medio que la trae hasta nosotros es la Palabra de Dios. Por ello dice el salmista en el versículo 47:

"Me regocijaré en tus mandamientos, los cuales he amado".

Estimado oyente, ¿se regocija usted al leer la Palabra de Dios? ¿Ama usted la Palabra de Dios? Si no es así, ¿por qué no le pide a Dios que le de amor por ella? El profesor McGee nos cuenta que él hizo esta oración por años, porque se crió en un hogar donde no podía oír la Palabra de Dios, y entonces le llevó mucho tiempo llegar a estar interesado en ella. Leamos ahora el versículo 49, pasando ya a la sección de la letra

Zain

"Acuérdate de la palabra dada a tu siervo, en la cual me has hecho esperar".

En otras palabras, "cumple las promesas que me hiciste, con las que me infundiste esperanza". Leamos el versículo 57, que inicia la letra

Chet

"Mi porción es el Señor; he dicho que guardaré tus palabras".

El predicador Spurgeon comentó aquí: "El poeta está confundido en su propio asombro, mientras ve que el grande y glorioso Dios le pertenece totalmente".Y en el versículo 62 leemos:

"A medianoche me levanto para alabarte por tus justos juicios".

Esta es una buena forma de alejar malos pensamientos, no le parece. ¿Ha intentado usted hacerlo en una de esas noches en que no se puede conciliar el sueño porque las contradicciones de la vida nos desvelan? Leamos ahora los versículos 69 y 70, que corresponden a la letra

Tet

"Contra mí forjaron mentira los soberbios, pero yo guardaré de todo corazón tus mandamientos. Se engrosó el corazón de ellos como sebo, mas yo en tu Ley me he regocijado".

La maldad tiene efectos perjudiciales para la persona, creando insensibilidad y torpeza. En cambio, la influencia de la Palabra de Dios es beneficiosa para los problemas del corazón, tanto espirituales como materiales. Leamos el versículo 73, que inicia la sección de la letra

Yod

"Tus manos me hicieron y me formaron; hazme entender y aprenderé tus mandamientos".

Dios nos hizo. Él sabe exactamente lo que nosotros necesitamos. Y una de nuestras necesidades básicas es Su Palabra. Y de eso nos está hablando aquí el salmista. Eso es lo que nos dicen aquellos que fabrican los productos que utilizamos en nuestros hogares; que cuando necesiten alguna reparación, debemos llevarlo a ellos ya que ellos fueron los que lo construyeron, y por lo tanto saben cómo repararlo. Bueno, creemos que ése es un buen consejo. Así es que usted debe llevarse a sí mismo al Señor y a Su Palabra. Él lo creó a usted, estimado oyente, y sabe lo que es bueno para usted. Leamos ahora el versículo 83, que corresponde a la letra

Caf

"Aunque estoy como un odre expuesto al humo, no he olvidado tus estatutos".

Este Salmo habla de alguien perseguido, pero no abandonado. Se refiere aquí a un odre de cuero para el vino expuesto al fuego, que quedará ennegrecido por el humo, reseco y agrietado. Es una imagen de alguien que soporta una severa y prolongada persecución. Pero no ha sido abandonado porque la Palabra de Dios fue su apoyo. Leamos el versículo 89, que corresponde a la letra

Lámed

"Para siempre, Señor, permanece tu palabra en los cielos".

Su Palabra permanece en los cielos, y allí se encuentra la copia original. Creemos en la inspiración plena y verbal de las Escrituras. En realidad, está firme en los cielos. Ahora, el cielo y la tierra pasarán, pero el lugar donde se encuentra Dios y Su Palabra nunca dejarán de existir. Continuemos leyendo el versículo 97, que comienza con la letra

Mem

"¡Cuánto amo yo tu Ley! ¡Todo el día es ella mi meditación!"

El salmista evidentemente meditaba en la Palabra porque la amaba, y después la amaba aún más porque meditaba en ella. Y el versículo 99, dice:

"Más que todos mis maestros he entendido, porque tus testimonios son mi meditación".

Con frecuencia, creyentes humildes que se sientan a los pies de Cristo están más cualificados en la Palabra que otros que tienen títulos académicos después de sus apellidos. Leamos el versículo 105, para pasar a la letra

Nun

"Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino".

Este es sin duda alguna, un versículo que usted ha escuchado muchas veces durante su vida. Cada uno de nosotros debería usar la Palabra de Dios a nivel personal y como una sana costumbre, al abrirse paso y transitar por la vida en un mundo oscuro. Ahora, el versículo 113 inicia la letra

Sámec

"Aborrezco a los hombres hipócritas, pero amo tu Ley".

¿Cuánto tiempo pasa usted leyendo, escuchando conversaciones o cultivando amistades que no dejan ningún provecho, o que incluso perjudican, en comparación con el tiempo que pasa usted leyendo la Biblia? Si usted pasa mucho tiempo con la Palabra de Dios, irá perdiendo el interés en cosas o personas que antes consideraba interesantes. Pasemos ahora al versículo 126, incluido en la letra

Ayin

"Tiempo es de actuar, Señor, porque han invalidado tu Ley".

Creemos que ésa es una buena oración para el presente. Y creo que deberíamos orar esta oración: "Señor, el mundo te ha olvidado, el mundo ha olvidado tu Palabra. Ayúdanos a poder difundirla en el día de hoy, y haz que el mundo sea consciente, sensible a Tu Palabra". Y leamos los versículos 129 y 130, que corresponden a la letra

Pe

"Maravillosos son tus testimonios; por eso los ha guardado mi alma. La exposición de tus palabras alumbra; hace entender a los sencillos".

En esos hermosos testimonios están incluidos las revelaciones, los mandamientos y las promesas. Y esas verdades básicas para la vida se destacan por ser maravillosas, sencillas y profundas, como Aquel que fue llamado la Palabra eterna, y son verdades que todos pueden aceptar y entender por la obra del Espíritu Santo. En el versículo 137, que leeremos ahora, se inicia la letra

Tsade

"Justo eres tú, Señor, y rectos son tus juicios".

Podemos apoyarnos y encontrar calma en la verdad de esta declaración cuando no podemos entender las razones de nuestras dificultades y problemas. Podemos tener esa confianza y seguridad de que Dios es justo y su forma de tratarnos es también justa. Leamos los versículos 145 y 146, con los cuales entramos en la letra

Cof

"Clamé con todo mi corazón; respóndeme, Señor, y guardaré tus estatutos. A ti clamé: ¡Sálvame!, y guardaré tus testimonios".

Cuando Dios lo salva a usted, estimado oyente, quiere ponerlo a dieta, una dieta nueva, muy sana y beneficiosa para su salud integral, una dieta que es la Palabra de Dios. Pasemos al versículo 154, incluido en la letra

Resh

"Defiende mi causa y redímeme; vivifícame con tu palabra".

Lo único que nos puede revivir a nosotros, estimado oyente, es la Palabra de Dios. Aquel gran predicador Dwight L. Moody, decía que la próxima gran renovación será producida por la Palabra de Dios. En algunos sectores encontramos ya un creciente interés por el estudio de la Biblia. Ahora, el versículo 161 inicia la letra

Sin

"Príncipes me han perseguido sin causa, pero mi corazón tuvo temor de tus palabras".

Aquí vemos que el salmista tenía más respeto y temor reverencial por la Palabra de Dios que por los gobernantes de este mundo. Y llegamos ahora, al último versículo de este Salmo 119, el versículo 176, que finaliza también la estrofa dedicada a la última letra del alfabeto hebreo, la letra

Tau

"Yo anduve errante como una oveja extraviada; ¡busca a tu siervo, porque no me he olvidado de tus mandamientos!"

Estimado oyente; mientras la Palabra de Dios permanezca en su corazón, mientras haya en su interior un profundo anhelo de acercarse a Dios, el Pastor divino lo estará buscando. Y así como hizo con la oveja extraviada, Él lo colocará sobre Sus hombros, y lo llevará de regreso al redil.

Éste es un Salmo realmente grandioso, que exalta la gloria de la Palabra de Dios. Y la Palabra de Dios es el fundamento de toda libertad. Es que ella nos revela al Hijo de Dios, al Salvador. Y Él dijo, en Juan 8:36: "Si el Hijo os liberta, seréis verdaderamente libres". Esperamos que pueda usted, por la fe, disfrutar de esta experiencia real.

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