Estudio bíblico de Efesios 3:1-13

Efesios 3:1-13

Éste es el último capítulo de la sección doctrinal de esta epístola. Hemos aprendido que la iglesia es un cuerpo, y que la iglesia es un templo. Ahora veremos que la iglesia es un misterio.

Vamos a tener algunas consideraciones preliminares para explicar qué queremos decir con la expresión "la iglesia es un misterio". Ha habido cierta confusión con respecto a que la iglesia sea un misterio. En un sentido, un misterio es algo que no había sido previamente revelado, pero actualmente es puesto de manifiesto. Un expositor llamado Moffat tradujo el término misterio como "un secreto divino", y otro llamado Weymouth usó la palabra "verdad", Nos agrada la expresión "secreto divino". Un secreto divino es algo que Dios no había revelado hasta cierto momento. Ahora, Él está dispuesto a revelarlo.

Hay dos puntos de vista extremos en relación con el misterio de la iglesia. Un grupo va al extremo de ignorar las claras afirmaciones del apóstol Pablo de que la iglesia no es una revelación del Antiguo Testamento. Ellos consideran a la iglesia como una continuación de Israel. Ésta es conocida como la teología del pacto. Se apropian de todas las promesas que Dios hizo a Israel y las aplican a la iglesia.

Por ejemplo, una Biblia de Estudio con notas editada por proponentes de la teología del pacto, en los libros de los profetas del Antiguo Testamento, incluyen el siguiente título para algunos de los capítulos: "Bendiciones para la iglesia". Otros capítulos presentan el título "Maldiciones para Israel". Resulta interesante observar que bajo este punto de vista, la iglesia recibe todas las bendiciones, e Israel, todas las maldiciones. La verdad es que tanto las bendiciones como las maldiciones tendrían que aplicarse a Israel.

El otro grupo coloca un énfasis indebido en las siguientes declaraciones de Pablo: por revelación me fue declarado el misterio y mi conocimiento en el misterio de Cristo, y ellos tratan el misterio como una revelación peculiar para Pablo. Éste punto de vista es conocido como el hiperdispensacionalismo. Como resultado, ha existido la práctica perniciosa de cambiar el comienzo de la iglesia para alguna fecha posterior a Pentecostés. En esta escala móvil se han sugerido varias fechas, y cuando una de ellas ha resultado insostenible, se ha sugerido otra. Esta alegación a un conocimiento superior ha generado cierto orgullo espiritual. Tenemos que decir que la iglesia no fue revelada específicamente en el Antiguo Testamento. Y cuando fue revelada, dicha revelación no fue limitada al apóstol Pablo. Cierto profesor bíblico, en una oportunidad, dijo que la Iglesia había comenzado allá en el jardín de Edén. Pero la iglesia no está en el Antiguo Testamento. Por otra parte, uno tiene que admitir que algo ocurrió en el día de Pentecostés. El Espíritu Santo comenzó a formar el cuerpo de los creyentes. Y ese proceso continuará hasta que Él tome a la iglesia y la quite de este mundo, hemos sido sellados con el Espíritu Santo de Dios hasta el día de la redención. Es decir, hasta el día en que seamos quitados de este mundo y presentados a Cristo.

En este capítulo tenemos la explicación del misterio mencionado en los versículos 1 al 4; la definición del misterio se menciona en los versículos 1 al 3; y luego, tenemos la oración por plenitud interior y conocimiento en los versículos 14 hasta el 21. Leamos entonces los versículos 1 y 2, que comienzan a presentar:

La explicación del misterio

"Por esta causa yo, Pablo, prisionero de Cristo Jesús por vosotros los que no sois judíos. Seguramente habéis oído de la administración de la gracia de Dios que me fue dada para con vosotros"

Pablo habló de su condición presente como preso, se convirtió en un prisionero porque llevó el Evangelio a los no judíos. Entonces los no judíos tenían nuevos privilegios, que él enumeró en el capítulo anterior, el capítulo 2. Aquellos que estaban alejados, que eran extranjeros, sin esperanza y sin Dios, habían sido acercados por medio de Cristo. A causa de todo ello, Pablo iba a orar por ellos. Pero antes de comenzar su oración se aparta un poco del tema para hablar sobre el misterio. Después retomó el hilo de la idea en el versículo 14. Observemos la conexión: "Por esta causa, yo, Pablo, prisionero de Cristo por vosotros los que no sois judíos?(y ahora pasamos al versículo 14) por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo". Todo lo que se dice entre estos dos versículos, el 1 y el 14, es un paréntesis, una digresión. Y así, antes de comenzar su oración, el apóstol estuvo hablando del misterio.

El comienzo del versículo 2, donde dice, Seguramente habéis oído: marca el comienzo del paréntesis; y en el versículo 14, él continuó con su oración. El versículo 2 dice en su totalidad: Seguramente habéis oído de la administración de la gracia de Dios que me fue dada para con vosotros. Pablo estaba hablando del plan y arreglo divino por el cual Dios le había llamado y enviado a los no judíos. Comparado con el de los demás apóstoles, el ministerio de Pablo era diferente y especial. Pablo había dicho a los Gálatas en 2:7: "Antes por el contrario, como vieron que me había sido encomendado el evangelio a los no judíos, como a Pedro el de predicarlo a los judíos". Ahora, el mensaje no era diferente, pero las personas a las cuales el mensaje iba dirigido eran personas diferentes en una categoría diferente. Pablo fue a los no judíos, como vimos en Efesios 2, y les dijo: "vosotros que en otros tiempos estabais lejos, habéis sido hechos cercanos". Pedro fue con este mensaje a su propio pueblo, a Israel, y él les dijo: "Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos". (Hechos 4:12). En los Hechos 16:31, vemos que Pablo le comunicó al carcelero de Filipos, un no judío, el mismo mensaje: "Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo". Tanto Pedro como Pablo tenían el mismo mensaje, aunque dirigido a diferentes grupos de personas.

Entonces algo completamente nuevo estaba teniendo lugar. Era una administración, una economía diferente a la que tenían en el Antiguo Testamento. Cuando Pablo había sido un fariseo y había vivido por la ley nunca había salido a predicar a los no judíos. Estaba viviendo en una administración diferente. Ahora, él estaba bajo una administración completamente diferente y era un misionero ante los no judíos. Esto no significa que el método de salvación de Dios había cambiado. Nadie se había salvado por cumplir la ley, sino por el sacrificio que ellos traían cuando veían que se habían apartado de la gloriosa presencia de Dios; y ese sacrificio señalaba hacia Cristo.

Entonces Pablo se dispuso a hablar de esta nueva economía. Leamos los versículos 3 y 4 de este capítulo 3 de Efesios:

"Pues por revelación me fue declarado el misterio, como antes lo he escrito brevemente. Al leerlo podéis entender cuál sea mi conocimiento en el misterio de Cristo"

El apóstol comenzó diciendo por revelación. Algunos, basándose en que Pablo estaba diciendo que este misterio le fue revelado a él, dicen que Pablo era el único que conoció tal revelación. Sin embargo, en el versículo 5 Pablo aclaró que todos los apóstoles lo conocían. Esa "revelación" comenzó con la conversión de Pablo cuando Cristo le informó que cuando perseguía a la iglesia, estaba realmente persiguiendo a Cristo. La iglesia es el cuerpo de Cristo. Pablo aprendió que Pablo estaba haciendo algo nuevo. Una iglesia había comenzado a existir en el Día de Pentecostés.

La palabra misterio fue usada unas 27 veces en el Nuevo Testamento y se refiere a 11 diferentes misterios. Pablo parecía estar presentando un contraste con las religiones de misterios del mundo greco-romano. Había logias secretas en las cuales se realizaban ritos sádicos. A los iniciados se les advertía que no revelaran los secretos de esas religiones. Para los griegos el misterio era un secreto impartido a los iniciados. Era algo revelado a los candidatos para admisión. Pablo dijo: "ay de mí si no predico el Evangelio". El Evangelio no era algo para mantener en una logia secreta; eran buenas noticias que debían ser anunciadas públicamente.

Pablo usó la palabra misterio antes en esta epístola. En Efesios 1:9 dijo: "Él nos dio a conocer el misterio de su voluntad". En Efesios 2:14 explicó cuál era el misterio. El misterio era que Cristo había resucitado y era la Cabeza de un nuevo cuerpo formado por judíos, y no judíos de todos los pueblos de la tierra. Y esto no había sido revelado en el Antiguo Testamento. En Romanos 16:25, Pablo lo explicó de la siguiente manera: "25Y al que puede fortaleceros según mi evangelio y la predicación de Jesucristo, según la revelación del misterio que se ha mantenido oculto desde tiempos eternos", El apóstol lo volvió a decir en Colosenses 1:26, con estas palabras: "26el misterio que había estado oculto desde los siglos y edades, pero que ahora ha sido manifestado a sus santos". Leamos ahora lo que dicen los versículos 5 y 6, de este capítulo 3, de la epístola a los Efesios, que presentan el tema:

La definición del misterio

"El cual en otras generaciones no se dio a conocer a los hijos de los hombres, como ahora es revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu: que los no judíos son coherederos y miembros del mismo cuerpo, y copartícipes de la promesa en Cristo Jesús por medio del evangelio"

Pablo ciertamente aclaró aquí que ese misterio no le fue revelado solamente a él. Ahora él clarificó lo que quería decir con la palabra "misterio". Hay un marcado contraste entre los hijos de los hombres en las generaciones pasadas y los apóstoles y profetas de la iglesia. Nadie, en el Antiguo Testamento tuvo ni siquiera un rayo de luz en cuanto a la Iglesia. Y ese misterio fue revelado ahora a los santos apóstoles. Ellos son santos, porque han sido separados para esta labor por Dios. Aquí los profetas mencionados son definitivamente profetas del Nuevo Testamento.

El Espíritu Santo es el maestro de este misterio. Esto fue lo que el Señor Jesucristo mismo prometió cuando les habló a sus discípulos sobre la venida del Espíritu Santo en el capítulo 16, del evangelio según San Juan, versículo 15: "Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío y os lo hará saber".

¿Y cuál es el misterio? No era que los no judíos serían salvos. El Antiguo Testamento enseñó claramente que los no judíos se salvarían. Permítanos mencionar dos o tres pasajes que así lo afirman. En el libro de Isaías, capítulo 11, versículo 10, dice: Acontecerá en aquel tiempo que la raíz de Isaí, la cual estará puesta por pendón a los pueblos, será buscada por las gentes; y su habitación será gloriosa. Y una vez más en Isaías, capítulo 60, versículo 3 dice: Andarán las naciones a tu luz, y los reyes al resplandor de tu amanecer.

En Zacarías, capítulo 2, versículo 11, podemos leer: Muchas naciones se unirán al Señor en aquel día y me serán por pueblo, y habitaré en medio de ti, y entonces conocerás que el Señor de los ejércitos me ha enviado a ti. Y luego podemos leer en Malaquías, capítulo 1, versículo 11: porque desde donde el sol nace hasta donde se pone, es grande mi nombre entre las naciones, y en todo lugar se ofrece a mi nombre incienso y ofrenda limpia. Grande es mi nombre entre las naciones, dice el Señor de los ejércitos.

¿Cuál es el misterio entonces? Si no era el hecho de que los no judíos iban a ser salvos, ¿cuál era? El misterio era que los no judíos y los israelitas serían colocados en la misma base; por fe en Cristo serían incorporados a un nuevo cuerpo, y ese cuerpo sería la Iglesia. Y Cristo era la cabeza de ese nuevo cuerpo. Esperamos que haya captado bien lo que dijimos.

Esto, por tanto, ha causado una división triple en la raza humana. Tenemos la siguiente división de la familia humana: (1) de Adán a Abraham, pasaron más de dos mil años. Todos eran no judíos; (2) De Abraham a Cristo, había judíos y no judíos, pasaron dos mil años; y (3) Ahora llegamos a la época de la iglesia, desde el día de Pentecostés, hasta el momento en que Cristo recoja a Su iglesia. Y de eso ya han pasado un poco más de 2.000 años. En este período tenemos a judíos, no judíos y la iglesia.

Y Pablo se refirió a esta división triple cuando dijo, en la Primera Epístola a los Corintios, capítulo 10, versículo 32: "no seáis tropiezo ni a judíos, ni a no judíos, ni a la iglesia de Dios". En esas palabras Pablo incluyó a toda la familia humana.

La Iglesia, de hecho, no está específicamente presente en el Antiguo Testamento, aunque sí hay tipos o símbolos representativos de la Iglesia en el Antiguo Testamento. Cristo dijo, en Mateo 16:18, "Sobre esta roca edificaré mi iglesia". Y en ese entonces era un hecho futuro. La Iglesia comenzó en el día de Pentecostés, después de que Cristo ascendiera al cielo. Al principio era una iglesia formada por judíos, pero hubo un período de transición en el que los no judíos se incorporaron a la iglesia. Así que ésta es un cuerpo, formado por judíos y no judíos, y Cristo es la Cabeza de ese cuerpo.

Volviendo ahora, al capítulo 3, de la epístola a los Efesios que estamos estudiando, Pablo dijo en el versículo 7:

"Del cual yo fui hecho ministro por el don de la gracia de Dios que me ha sido dado según la acción de su poder."

Pablo no estaba asumiendo un lugar de superioridad en el conocimiento del misterio, en virtud del hecho de que era un apóstol a los no judíos. Él solamente tomó el título de "diácono", o sea, un obrero o ayudante.

Fue un don de la gracia de Dios lo que lo transformó a él de la persona que era antes, Saulo, un fariseo orgulloso que perseguía a la iglesia, en Pablo, el apóstol, quien ahora era un prisionero por Jesucristo. Él había sido tomado de un grupo y colocado en otro. Y en este momento era miembro del cuerpo de Cristo, de la iglesia. Y todo esto fue realizado por medio de la obra y el poder del Espíritu Santo. Luego, continuó diciendo en los versículos 8 y 9:

"A mí, que soy menos que el más pequeño de todos los santos, me fue dada esta gracia de anunciar a las naciones no judías el evangelio de las insondables riquezas de Cristo, y de aclarar a todos cuál sea el plan del misterio escondido desde los siglos en Dios, el creador de todas las cosas"

Nosotros estamos viviendo hoy en la administración, en la economía o período del misterio de la Iglesia, en la época del evangelio de la gracia, el misterio que desde los tiempos eternos se mantuvo oculto en Dios, creador de todas las cosas. Estimado oyente, hay muchas cosas que Dios no nos ha revelado aún. Ésa es una de las razones por las cuales yo estoy esperando ansioso el ir al cielo, porque allí aprenderé muchas cosas. Dios no nos ha dicho mucho. Es sorprendente en realidad observar lo poco que Dios nos ha contado. Él nunca le dijo a nadie acerca del minúsculo átomo. Nunca le contó a nadie acerca de los diamantes que estaban sepultados en la tierra. Él guardó muchas cosas para sí mismo. Él permitió que el ser humano hiciera los descubrimientos, pero hay algunas cosas que el hombre nunca podrá descubrir, a menos que las conozca por una revelación divina. Y la Iglesia era un misterio en ese sentido.

En el versículo 8 Pablo dijo de sí mismo: "soy menos que el más pequeño que todos los santos". Pablo asumió siempre, como un apóstol, la actitud de la humildad. En Primera de Corintios 15:9 dijo:"9Yo soy el más pequeño de los apóstoles, y no soy digno de ser llamado apóstol, porque perseguí a la iglesia de Dios". Y en su Primera epístola a Timoteo, capítulo 1:12-13 dijo: "Doy gracias al que me fortaleció, a Cristo Jesús nuestro Señor, porque, teniéndome por fiel, me puso en el ministerio, habiendo yo sido antes blasfemo, perseguidor e injuriador; pero fui recibido a misericordia porque lo hice por ignorancia, en incredulidad".

Una revolución poderosa tuvo lugar en la vida de Pablo. Fue elegido para predicar entre los no judíos las inescrutables riquezas de Cristo. ¡Qué hermosa y honrosa misión!

Y dijo además en el versículo 9, y de aclarar a todos. El misterio no era para ser discutido o debatido, sino para ser predicado. Y Pablo tenía que hacer que todas las personas vieran la nueva época, la nueva administración del misterio. Dicen los versículos 10 y 11 de este capítulo 3 de Efesios:

"Para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales, conforme al propósito eterno que hizo en Cristo Jesús, nuestro Señor"

Aquí se reveló otro propósito del misterio. Las inteligencias creadas por Dios están aprendiendo, por medio de la iglesia, algo de la sabiduría de Dios. Esos seres no sólo ven el amor de Dios manifestado y entregado plenamente a nosotros, sino también, podemos decir que la sabiduría de Dios es revelada a Sus ángeles. El versículo 12 añade:

"En quien tenemos seguridad y acceso con confianza por medio de la fe en él."

Nosotros, los que no somos judíos, y Pablo, el que en otro tiempo persiguió a la iglesia, tenemos libertad de palabra ante Dios y un acceso a Su Presencia. Y todo ello fue hecho posible por estar unidos a Cristo. Y finalmente, el versículo 13 dice:

"Por eso, pido que no desmayéis a causa de mis tribulaciones por vosotros, las cuales son para vosotros un honor."

Debido a los grandes objetivos del misterio que Pablo había enumerado, él estaba dispuesto a sufrir la prisión como el apóstol a los no judíos. Pablo no quería que los Efesios se desanimaran porque su encarcelamiento era para su bien y para la gloria de ellos. Él dijo en su epístola a los Colosenses, capítulo 1:24: "ahora me gozo en lo que padezco por vosotros y cumplo en mi cuerpo lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la iglesia".

En el versículo 12 decía Pablo que los cristianos, los creyentes tenemos acceso a Dios por medio de Jesucristo. Al ver la forma de expresarse del apóstol, y su serenidad en medio de dificultades y sufrimientos, comprobamos que el tener un acceso personal a la presencia de Dios, además de la salvación y la vida eterna, proporciona a las personas la compañía divina en todas las circunstancias por la acción del Espíritu Santo, la fortaleza para enfrentar las luchas de la vida, y la inspiración para realizarnos plenamente como individuos en esta vida, viviendo una vida de calidad. Estimado oyente, ¿no querría usted iniciar esa relación que le convierte en un hijo de Dios, sabiendo que apenas usted se dirige con sus propias palabras a su Padre celestial, Él oirá, y Él responderá su oración?

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