Estudio bíblico de Efesios 5:31-6:1

Efesios 5:31 - 6:1

Continuamos hoy, amigo oyente, nuestro estudio del capítulo 5 de la epístola a los Efesios. Hemos casi cubierto el último párrafo del capítulo 5, es decir, los versículos 25 al 33, que trataban el tema de "La Expectativa de la Iglesia". Hemos visto el pasado, presente y el futuro. Cristo amó a la iglesia y se entregó por ella, para hacerla santa. La purificó lavándola con agua mediante la Palabra. Y la expectativa de la iglesia culminará cuando el Señor la presente como una iglesia radiante, sin mancha ni arruga ni ninguna otra imperfección, santa e intachable.

Hemos citado los versículos 28-32 para ver cómo Pablo recurrió a estos dos temas, tratándolos una y otra vez; la relación de marido y mujer, Cristo y la iglesia. Después de hablar de Cristo y la iglesia, el tema retrocedía al de marido y mujer. Por ello el versículo 28 afirmó los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. Vamos a leer nuevamente los versículos 31 y 32:

"Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y los dos serán una sola carne. Grande es este misterio, pero yo me refiero a Cristo y a la iglesia."

Más allá de todos los festejos de una boda, lo que la pareja necesita es ser llena del Espíritu Santo. De esa manera, dicha pareja, unida por un verdadero amor, disfrutará de la mejor luna de miel haya podido tener. Hay muchos jóvenes hoy que pretenden saber todo sobre el sexo y las relaciones fuera del matrimonio, pero no saben cómo es el verdadero amor, ni la belleza, el éxtasis y la dulzura de un verdadero matrimonio cristiano.

El marido ha de amar a su esposa porque la relación matrimonial convierte a la mujer en una persona tan unida a él, que es como si formara parte de su propio cuerpo. Es como la iglesia, que es el cuerpo de Cristo, y Cristo es la cabeza de ese cuerpo. En base a eso, el marido desempeña la función de ser cabeza de la mujer. Y no es normal que un hombre deteste a su propio cuerpo; así, el marido ha de amar a su esposa porque ella es su propia carne.

Cristo, conociendo la debilidad de la iglesia, le demuestra su amor y la alimenta, los maridos tienen seguir el ejemplo de su Maestro.

El versículo 31 es una cita de Génesis 2:24. Aquí Pablo se refirió a la relación que existió en el jardín del Edén entre Adán y Eva. La primera pareja fue una figura de la futura unión de Cristo y la iglesia como marido y mujer. Eva fue creada para ser una buena compañera para Adán. Fue tomada de su costado, no formada de la tierra como los demás animales. Adán estuvo incompleto, hasta que ellos estuvieron juntos. Dios la formó, y creemos que el momento más hermoso de la creación fue cuando Dios se la presentó a Adán. Ella compensó lo que a él le faltaba. Fue hecha para el y formaron un solo ser. La palabra hebrea para hombre es "ish" y para mujer es "isha". El término es casi el mismo, porque ella fue tomada de él.

Tenemos dos ilustraciones tomadas de la historia, sobre la maravillosa relación que puede existir entre un hombre y una mujer. Este tipo de relación se pierde hoy con frecuencia. La libertad en la moral sexual está conduciendo a muchos jóvenes a la esclavitud y ese sistema no funcionará. Dios quiso que los cristianos tuvieran esta relación en un nivel más elevado. Permítanos entonces mencionar estas dos ilustraciones.

La primera de ellas es la historia de Abelardo y Eloísa. Cuando John Lord escribió su libro "Grandes Mujeres", utilizó a Eloísa como el ejemplo del amor, el amor en el matrimonio. La historia se refiere a un joven eclesiástico llamado Abelardo. Él era un maestro joven, brillante, y un predicador en lo que llegó a ser la Universidad de París. El canónigo tenía una sobrina llamada Eloísa, a quien envió a recibir instrucción de Abelardo. Ella era una persona destacada y él, un hombre notable. Y usted ya se imaginará la historia; se enamoraron locamente el uno del otro. Pero según las terribles prácticas de esos días, el casamiento de un sacerdote era considerado como una desgracia duradera. Cuando John Lord escribió esta historia, presentó una introducción a su libro, que queremos compartir con usted. Vamos a leerla. Creemos que es casi demasiado maravillosa para leerla en estos tiempos. Es como una brisa humedecida por el rocío que sopla procedente de una pradera montañosa cubierta de flores, sobre la inmundicia de mucho que se ha escrito sobre el amor en la actualidad.

"Cuando Adán y Eva fueron expulsados del paraíso, ellos pudieron aún encontrar una flor dondequiera que se dirigieron, que florecía con una belleza perpetua. Esta flor representa una gran certidumbre sin la cual muy pocos serían felices; sutil, misteriosa, inexplicable, una gran ayuda reconocida igualmente por poetas y moralistas, paganos y cristianos; sí, identificada no sólo con la felicidad, sino con la existencia humana, y perteneciente al alma en sus aspiraciones más elevadas. Aliada con lo temporal y con lo mortal, incluso con lo débil y corrupto; es, sin embargo, inmortal en su naturaleza y en sus nobles objetivos. A la vez una pasión, un sentimiento y una inspiración.

El tratar de describir a la mujer sin este elemento de nuestra naturaleza compleja que constituye su fascinación peculiar, es como tratar de representar la tragedia de Hamlet sin el mismo Hamlet, algo absurdo; un cuadro sin una figura central, una novela sin una heroína, una religión sin un sacrificio. A mi tema no le faltan dificultades. La pasión o el sentimiento son degradantes cuando se pervierte, y exalta cuando es puro. Sin embargo, no es el vicio lo que yo pintaría, sino la virtud; no la debilidad, sino la fortaleza; no lo transitorio, sino lo permanente; no lo mortal, sino lo inmortal. Todo aquello que es ennoblecedor en el alma que anhela".

A Abelardo y Eloísa, habiéndose enamorado el uno del otro, no se les permitía casarse por la Iglesia. En consecuencia, se casaron secretamente por un amigo de Abelardo. Él continuó enseñando, pero el secreto se hizo público cuando un sirviente los delató, y ella fue obligada a ingresar a un convento de monjas. Abelardo era probablemente el pensador más osado, producido por la Edad Media. Al comienzo del siglo XII él comenzó a predicar y enseñar que la Palabra de Dios era la autoridad del hombre, y no la Iglesia. Este hombre, un gran hombre, llegó a ser sarcástico y mordaz en su enseñanza, a causa de lo que se le había negado a él. Cuando se encontraba en su lecho de muerte (pues murió mucho tiempo antes que Eloísa, ya que tenía 20 años más que ella), pidió que se le permitiera a ella venir a verlo. Pero, la Iglesia hizo una de las cosas más crueles que podía haber hecho. No permitió que ella fuera a verlo. Por lo tanto, le escribió una carta, y ésta es una de las cartas más tristes que jamás hemos leído. Abelardo finalizó con esta oración. Escuchemos lo que dijo: "Cuando te agradó a Ti, oh Señor, y como te agradó a Ti, Tú nos uniste y Tú nos separaste. Ahora, lo que Tú tan misericordiosamente has comenzado, misericordiosamente termínalo. Y después de separarnos en este mundo, únenos eternamente en el cielo". Creemos estimado oyente, que en el cielo de Dios ellos están unidos en el día de hoy.

¿Quisiera escuchar ahora la historia acerca de Juan Wesley? No es algo que se cuenta en Inglaterra, sino en el estado de Georgia, en los Estados Unidos. Cuando Juan Wesley llegó a Georgia como un joven misionero, la corona ya había enviado allí a un hombre noble. Creemos que quisieron librarse de él en la corte, porque era un hombre insípido, sin ninguna personalidad, ni masculinidad. Sin embargo, gracias a las terribles costumbres que tenían en aquellos días, la nobleza tenía el privilegio de casarse con las mujeres más destacadas. Y éste se había casado con una joven que no sólo era de una gran belleza y de una fuerte personalidad, sino que también era una creyente muy destacada. Entonces llegó a esa colonia este joven y fogoso misionero. Y otra vez, ya puede usted adivinar el resto de la historia. Ellos se enamoraron el uno del otro. Y ésa fue la historia de amor de Juan Wesley. Él le rogó a ella que escapara con él y que fueran a vivir entre los indios. Y ella dijo: "No, Juan, Dios te ha llamado para que regreses a Inglaterra. Y Él te ha llamado para que realices una gran obra para Él". Y fue ella la que envió a Juan Wesley de regreso a Inglaterra. Llegó la noche cuando su barco debía zarpar; debían esperar la marea y el viento, y ella fue al barco a decirle adiós. Inclusive en ese momento él le rogó que ella se fuera a vivir con él entre los indios. El biógrafo de Wesley dijo que él descendió por la pasarela dos veces, pero que ella le hizo regresar al barco, y a Inglaterra, para unirse a la Iglesia Metodista. Él regresó a Inglaterra con un corazón quebrantado; sin embargo, ella se había convertido en su inspiración.

Es Dios el que da esa clase de amor a los creyentes que están llenos con el Espíritu Santo. Queremos decir en este momento a los jóvenes que nos escuchan hoy, que no acepten nada que sea de segunda clase. No elijan a nadie que no sea lo mejor que Dios tenga para ofrecerles. Ahora, el versículo 33, de este capítulo 5, de Efesios dice:

"Por lo demás, cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo; y la mujer respete a su marido."

Aquí tenemos la parte práctica de la Epístola. ¡Ah, cómo ha arruinado el pecado esta gloriosa relación, de la misma manera en que ha arruinado todo lo demás! Pero esa hermosa relación puede ser suya, amigo oyente, si usted quiere obtener lo mejor.

Esta frase por lo demás, nos devuelve de repente a la tierra. Hemos visto el aspecto práctico del matrimonio. Es sorprendente comprobar hasta qué punto el pecado ha deteriorado esta maravillosa relación, así como ha estropeado todo lo demás. Pero esta relación puede ser suya, si usted anhela lo mejor.

Pablo aquí hizo retroceder al lector a la rutina ordinaria de la vida cristiana en el hogar, diciendo, que cada uno ame a su mujer como a sí mismo. Esto nos muestra a qué clase de marido tiene que someterse una esposa. El marido y la esposa, en el hogar, exponen sencillamente el misterio de la gloria futura. Ésta es una aplicación muy práctica de aquello que es altamente idealista. El apóstol hizo descender lo romántico al ámbito de la realidad.

Y llegamos ahora, al último capítulo de esta epístola a los Efesios, a

Efesios 6

Así como en el capítulo anterior vimos a la iglesia como la esposa de Cristo. Ahora en este capítulo 6, veremos a la iglesia como un buen soldado de Jesucristo. En el futuro la iglesia será presentada como la esposa de Cristo. Ésta es la expectativa de la Iglesia. Pero hoy vivimos en el período del compromiso y exposición de la iglesia ante el mundo.

Ahora, en el capítulo 6, vemos el otro lado de la vida del cristiano. En el mundo actual la iglesia tiene que ser un buen soldado de Jesucristo. En Éfeso se encontraba el gran templo de Diana, que era una de las siete maravillas del mundo antiguo, que representaba a todo aquello que fuera pagano, idólatra e inmoral. Éste era el tiempo en que los creyentes en Éfeso, tenían que reconocer que tenían un enemigo. Y no sólo los cristianos en Éfeso lo tenían, sino que nosotros hoy tenemos un enemigo. Nuestro enemigo no es la adoración al templo de la diosa Diana; tenemos algo que es infinitamente peor. Estamos viendo la inmoralidad y el paganismo no sólo en nombre de la religión, sino realmente entre quienes dicen profesar el cristianismo, aunque no tienen absolutamente nada de cristianos.

En los primeros nueve versículos de este capítulo 6, tenemos la relaciones del soldado. Luego en los versículos 10 al 12, se describe al enemigo del soldado. Luego, vemos en los versículos 13 al 18 la protección del soldado. Después, en los versículos 19 al 22, vemos el ejemplo del soldado; y como podemos ver, el apóstol Pablo fue un buen soldado de Jesucristo. Y finalmente, tenemos la bendición del soldado, en los versículos 23 y 24.

La primera parte del capítulo se inicia con instrucciones para hijos, padres, siervos y amos. Esto puede parecer ajeno a la vida de un soldado. Sin embargo, la preparación de un soldado no comienza en el campamento militar; comienza cuando él es un niño en el hogar.

Lamentablemente, uno de los grandes problemas de nuestros jóvenes en el día de hoy, y también de algunas personas mayores, es que ellos cuando eran niños, no recibieron una formación apropiada en sus hogares. Y una preparación adecuada requiere disciplina. Leamos el primer versículo de este capítulo 6, de la epístola a los Efesios, que comienza a hablarnos sobre

Las relaciones del soldado

"Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo."

Aquí dice que es justo, porque está de acuerdo con la voluntad de Dios. Es una actitud justa porque Dios lo ha dispuesto de esa manera.

La primera lección que un soldado debe aprender es la obediencia hacia aquellos que tienen autoridad sobre él. Porque tiene que obedecer órdenes. Esta preparación básica se aprende en el hogar. Después de que el soldado ha aprendido a obedecer, entonces está en una posición en la que puede ser ascendido al grado de oficial, en el cual él dará órdenes a otros. El saber dar órdenes depende mucho de cómo el soldado ha aprendido a obedecer. El entrenamiento básico se recibe en el hogar por medio de la relación entre padres e hijos, y después en las relaciones laborales entre jefes y empleados. Las victorias de la vida cristiana son ganadas en el hogar y en el puesto de trabajo.

Recordemos que fue dicho que el Señor Jesús, como un hijo, fue a Nazareth y estuvo sometido a José y María, sus padres terrenales.

Hay dos factores esenciales que deben ser considerados en este versículo y en esta sección:

1. Se supone que Pablo estaba hablando sobre el hogar cristiano, un hogar como aquel del cual él se había estado refiriendo en el capítulo 5, al tratar el tema de la relación matrimonial. La obediencia de los hijos hacia los padres está limitada a la esfera de "el Señor". Los padres cristianos tienen el privilegio de reclamar a sus hijos para el Señor. Creemos que todos deberíamos hacerlo. Incluso cuando sólo uno de los padres es un creyente, él puede reclamar a sus hijos para Dios. El apóstol Pablo dijo en Primera de Corintios 7:14, "Porque el esposo no creyente ha sido santificado por la unión con su esposa, y la esposa no creyente ha sido santificada por la unión con su esposo creyente". Por supuesto, esto no significa que el hijo es un creyente simplemente porque tiene un padre cristiano. Significa que el padre tiene derecho a reclamar a ese hijo.

2. La palabra para "obedecer" aquí es diferente a la palabra que se encuentra en 5:22. La esposa ha de someterse. La esposa ocupa un lugar de igualdad con el marido, y la sumisión es meramente una cuestión de dirección. Aquí el hijo tiene que obedecer, en el mismo sentido que un siervo tiene que hacerlo; la misma palabra se usó en el versículo 5.

La desobediencia a los padres es la última y más baja forma de rebelión que ocurrirá en la tierra. Dijo Pablo en Segunda de Timoteo 3:1 y 2: "1También debes saber que en los últimos días vendrán tiempos peligrosos. 2Habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanidosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos". Así que la desobediencia a los padres será una de las características de los últimos días. Hoy ya se oye de muchos casos en los cuales los hijos rechazan la autoridad de los padres y hay casos de agresión e incluso de asesinato a padres. Ésta es una señal que nos indica los tiempos en que estamos viviendo.

Por supuesto que llegará un momento en la vida de un joven en el que comenzará a distanciarse de sus padres porque tendrá que independizarse y al casarse, comenzar a construir su propio hogar. Dios quiere que a partir de cierta edad el joven comience a valerse por sí mismo. Este esfuerzo por independizarse es, por supuesto, diferente a la desobediencia.

Estimado oyente, sólo Dios puede traer el equilibrio emocional, la estabilidad y la paz a la vida de una persona. Nadie puede negar las evidencias de que hoy, a nivel individual y en el plano familiar, hay problemas, tensiones e inestabilidad, cuestiones que no pueden resolverse con los recursos humanos. Cuando una persona cree en el Salvador y le confía su vida, cuando le reconoce como su Señor, entonces el Espíritu de Dios viene a habitar en ella y con su poder la eleva a un nuevo nivel, el nivel de calidad que Él desea para los suyos a nivel personal y en el plano familiar.

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