Estudio bíblico de Proverbios 8:10-36

Proverbios 8:10-36

Este capítulo 8 había comenzado con un párrafo titulado "La sabiduría llama al joven", que se extendía desde el versículo 1 al 11; en este programa de hoy consideraremos un párrafo titulado "Las características de la sabiduría", que se extiende desde el versículo 12 al 21. Finalmente, y para finalizar el capítulo 8 veremos el párrafo titulado "la sabiduría personificada en Cristo" que se extiende desde el versículo 22 hasta el 36. Antes de entrar a considerar el pasaje Bíblico de hoy, que se extiende desde el versículo 10 hasta el 36, vamos a recordar algunas cosas que dijimos en nuestro programa anterior y que reafirman el carácter exacto y fidedigno de la Biblia.

Cierto joven vino y dijo: "Tengo un problema intelectual con respecto a la Biblia". ¿Y sabe usted cuál era el problema? Tenía un problema con un pecado, que no quería dejar. Por la experiencia hemos descubierto que si una persona tiene un problema similar con un pecado, y acude a Cristo con ese problema, con frecuencia esos problemas intelectuales se resuelven

Muchas personas hablan de errores y problemas en la Biblia. Hay varios libros escritos sobre problemas en la Biblia. Reconocemos que a algunas personas inteligentes les pueda parecer que hay problemas en la Biblia. Todos los que estudiamos la Biblia en algún momento, especialmente al comenzar a estudiarla, hemos creído ver algún problema, y aun en el día de hoy hay algunas cosas que no entendemos. Pero tenemos que respetar los misterios que Dios no consideran oportuno revelar porque no las habríamos podido asimilar con una mente en la cual está presente el pecado, o porque no las consideró necesarias para nuestro desarrollo espiritual. Pero, en definitiva, el problema, realmente, no se encuentra en la Palabra de Dios. El problema está en la mente y el corazón del ser humano. Porque en las palabras de sabiduría no hay nada tergiversado o perverso.

"Todas son claras para el que entiende y rectas para los que han hallado sabiduría."

¿Se da cuenta, estimado oyente? si es verdaderamente sabiduría va a ser algo sencillo, que apelará a las personas sencillas. Estamos muy agradecidos a Dios que no hizo que el evangelio resultara atractivo nada más que para personas de suma inteligencia. Si hubiera sido así, muchas personas habrían quedado apartadas de toda comprensión del mismo. Este es un mensaje que puede ser comprendido por las personas sencillas. Y es en realidad un mensaje sencillo.

Hay un pasaje muy interesante en las Sagradas Escrituras, en la Segunda epístola a los Corintios, y al cual hemos hecho referencia varias veces. Creemos que es absolutamente profundo, aunque muy sencillo. Y nos referimos al pasaje que se encuentra en el capítulo 3 de esa Segunda epístola a los Corintios, versículos 13 y 14; y allí dice: No como Moisés, que ponía un velo sobre su rostro para que los hijos de Israel no fijaran la vista en el fin de aquello que había de desaparecer. Pero el entendimiento de ellos se embotó, porque hasta el día de hoy, cuando leen el antiguo pacto, les queda el mismo velo sin descorrer, el cual por Cristo es quitado.

Ahora, alguien podría decir: "Bueno, si no pueden comprender porque existe un velo sobre sus ojos, entonces ellos no son responsables". Bueno, eso es lo que muchos están diciendo en el presente, que tienen como un velo sobre sus mentes y no pueden comprender la Biblia. Pero veamos los versículos siguientes, los versículos 15 y 16 de este capítulo 3, de la Segunda epístola a los Corintios, que dicen: Y aun hasta el día de hoy, cuando se lee a Moisés, el velo está puesto sobre el corazón de ellos. Pues, bien, aquí dice que el velo está puesto sobre el corazón de ellos. Pero cuando se conviertan al Señor, el velo será quitado. Ese velo que se encuentra en el corazón de ellos será quitado cuando ellos se conviertan al Señor. Entonces, podemos notar que el problema no existe en la cabeza, en la mente ? sino que es un problema del corazón.

Hablemos directamente entonces, hagamos referencia a las cosas que nos tocan en nuestra vida diaria. No diga que hay problemas intelectuales que le mantienen alejado del Señor. El problema es que hay pecado en su vida, hay cosas en su vida que usted no quiere cambiar. Usted no quiere inclinar su cabeza y su corazón, y acercarse a Jesucristo. Ese es su problema. Observe que cuando el corazón se convierta al Señor, ocurrirá algo sorprendente: el velo será quitado. Y los problemas se resolverán.

Se ha hecho referencia a un hombre, gran intelectual de la Edad Media que dijo: "Yo tenía muchos problemas hasta que llegué a Cristo". Podemos decir que esos problemas son intelectuales, pero realmente son problemas del corazón. La Palabra de Dios es clara. El mensaje del Evangelio es tan sencillo que no puede ser mal entendido. Pero sí puede haber una resistencia intencionada, deliberada, al evangelio. Y ese es un problema del corazón.

Y esa es la razón por la cual muchos utilizan la Palabra de Dios como si fuera un contador Geiger. Un contador de ese tipo sirve para indicarle al ser humano donde hay uranio. Y la reacción ante la Palabra de Dios indicará donde hay un corazón que cree. Hay algunas personas que aman la Palabra de Dios, y entonces la aguja del contador se agitará. Sin embargo, habrá otros que tienen una expresión muy piadosa sobre su rostro y utilizan un vocabulario muy espiritual, que cuando se acercan a la Palabra, no manifiestan ninguna vida ni actividad. El contador indica que están espiritualmente muertos. En realidad, se resisten a la Palabra de Dios.

Muchas veces ha habido personas que nos han pedido que hablemos con gente que resiste a la Palabra de Dios. Les decimos que nuestra tarea consiste simplemente en difundir y enseñar la Palabra. El Señor tratará con los que se resisten u oponen a ella. Durante muchos años en el ministerio cristiano hemos visto como el Señor se encarga de tratar con esas personas. El tiene formas de comunicarse, de llegar a cada persona en su necesidad personal. Su Espíritu actúa hoy en el mundo, y Él puede llegar hasta los rincones más escondidos del ser humano, allí donde se encuentra el verdadero problema que ata a muchas personas, y Cristo, por su victoria en la cruz, puede romper toda ligadura que impide que una persona acepte por la fe al Señor Jesucristo como su Salvador.

Leamos ahora lo que dicen aquí, los versículos 10 y 11, de este capítulo 8, de Proverbios:

"Recibid mi enseñanza antes que la plata, y ciencia antes que el oro puro; porque mejor es la sabiduría que las perlas, y no hay cosa deseable que se le pueda comparar"

Cuando usted y yo llegamos a un punto, como le ocurrió a Job, en el cual vemos nuestras prioridades en su debido lugar y orden, cuando tenemos una evaluación correcta de las cosas de este mundo y somos conscientes de que la sabiduría es más valiosa que las piedras preciosas, entonces pondremos a Dios en el primer lugar de nuestras vidas. Recordemos que en Mateo 6:33, el Señor Jesús dijo: Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Leamos ahora el versículo 12, que comienza a hablarnos de

Las características de la sabiduría

"Yo, la Sabiduría, habito con la cordura y tengo la ciencia de los consejos."

La Palabra de Dios nos presentará muy claramente que la sabiduría es una persona, la persona, del Señor Jesucristo. Ahora, el versículo 13, dice:

"El temor del Señor es aborrecer el mal: yo aborrezco la soberbia, la arrogancia, el mal camino y la boca perversa."

Esto es algo que es muy cierto en el día de hoy, estimado oyente. Esto es algo que nos toca muy de cerca. La sabiduría se manifiesta. Es el carácter de Dios, y ese carácter se ha demostrado en Cristo Jesús. El mal, el orgullo, la arrogancia y la mala conducta son cosas que Dios aborrece. Si le pertenecemos a Él, detestaremos también esas cosas. Continuemos ahora con los versículos 14 al 16:

"Conmigo están el consejo y el buen juicio. Yo soy la inteligencia, y mío es el poder. Por mí reinan los reyes, y los príncipes ejercen la justicia. Por mí dominan los príncipes, y los gobernadores juzgan la tierra."

Hay una declaración en el Libro de Salmos que es realmente tremenda, y en la profecía de Daniel está repetida, en el capítulo 4, versículo 17: el Altísimo gobierna el reino de los hombres, y que a quien él quiere lo da. ¡Cuán tremendo es ser conscientes de que Dios gobierna aquí en los asuntos de este mundo! Indiferentemente de cuan impía sea una nación. Dios está en el control y Su Voluntad se está llevando a cabo. El gobierna en el reino de los seres humanos. Y el versículo 17, nos dice:

"Yo amo a los que me aman, y me hallan los que temprano me buscan."

Salomón descubrió esta verdad en la primera parte de su vida. Descubrió que cuando buscó a Dios, EL le dio sabiduría, Y él había buscado a Dios temprano, tan pronto como se convirtió en rey. Él supo que Dios le había dado una sabiduría única. Y Dios está preparado para darnos sabiduría si estamos dispuestos a cumplir las condiciones: un estudio diligente y un amor por la Palabra de Dios desde los primeros años de nuestra vida cristiana. Y dicen los versículos 18 y 19 de Proverbios 8:

"Las riquezas y el honor me acompañan; los bienes permanentes y la justicia. Mejor es mi fruto que el oro, que el oro refinado; y mis beneficios mejores que la plata pura."

Este no es capital en acciones, en bonos o en bienes inmuebles, sino hermosos dones espirituales que El concede. Dicen los versículos 20 y 21:

"Por vereda de justicia guiaré, por en medio de sendas de juicio, para hacer que los que me aman tengan su heredad y que yo llene sus tesoros."

Pasamos ahora a un párrafo titulado

La sabiduría personificada en Cristo

A partir de este punto, descubriremos que el Señor Jesús está hablando. Leamos el versículo 22:

"El Señor me poseía en el principio, ya de antiguo, antes de sus obras."

Este es pues el Señor Jesucristo; esta es la sabiduría personificada. Dice también el versículo 23:

"Eternamente tuve la primacía, desde el principio, antes de la tierra."

Este es Aquel que sería el tema del prólogo del Evangelio de Juan. Dice Juan 1:1-2: En el principio era el Verbo, el Verbo estaba con Dios y el Verbo era Dios. Este estaba en el principio con Dios. El fue engendrado, no en el sentido en que su vida tuvo un principio, sino en el sentido de ser una naturaleza y una sustancia con el Padre. Allá en la eternidad pasada El era Dios, El estaba en el principio con Dios. El estuvo en un principio que no tuvo principio, porque en el principio era el Verbo. El ya era tiempo pasado en el tiempo del principio.

El es el Único que puede aclararnos esto. El Señor Jesús dijo, en Mateo 11:27, nadie conoce al Hijo, sino el Padre. Nosotros no podríamos conocer al Señor Jesús si el Padre y el Hijo no hubieran enviado al Espíritu Santo a abrir nuestros corazones. Una persona salva puede descansar en la persona de Cristo y adorarla. Estamos viviendo hoy en medio de una gran incredulidad, pero dejemos que el escéptico sea escéptico. Estimado oyente, nuestra relación es una relación personal con el Señor Jesucristo, y El es la Palabra, el Verbo. Recordemos nuevamente Juan 1:1, el Verbo estaba con Dios y el Verbo era Dios. ¡Qué grandiosa declaración!

La sabiduría es Jesucristo. Leamos ahora los versículos 24 al 27 de Proverbios 8:

"Fui engendrada antes que los abismos, antes que existieran las fuentes de las muchas aguas. Antes que los montes fueran formados, antes que los collados, ya había sido yo engendrada, cuando él aún no había hecho la tierra, ni los campos, ni el principio del polvo del mundo. Cuando formaba los cielos, allí estaba yo; cuando trazaba el círculo sobre la faz del abismo"

Dice Juan 1:3, Todas las cosas por medio de él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho fue hecho.

Observemos la frase cuando trazaba el círculo sobre la faz del abismo. Es interesante que los científicos solían hablar de un universo cuadrado, pero Dios siempre ha dicho que es un círculo. Usted y yo vivimos en una tierra que es redonda, y estamos girando alrededor de un sistema planetario. Y pertenecemos a un sistema galáctico que es un círculo. Y todos estos círculos están girando alrededor. Continuemos ahora leyendo los versículos 28 y 29:

"Cuando afirmaba los cielos arriba, cuando afirmaba las fuentes del abismo, cuando fijaba los límites al mar para que las aguas no transgredieran su mandato, cuando establecía los fundamentos de la tierra"

¿Nunca se ha detenido a observar en la playa, y se ha preguntado por qué el agua no se sale de su lugar, no rebosa? ¿Por qué se queda donde está? El dijo: cuando fijaba los límites del mar para que las aguas no transgredieran su mandato. Dios ha hecho la ley que mantiene el mar en el lugar en que se encuentra. Y dicen los versículos 30 y 31:

"Con él estaba yo ordenándolo todo. Yo era su delicia cada día y me recreaba delante de él en todo tiempo. Me regocijaba con la parte habitada de su tierra, pues mis delicias están con los hijos de los hombres."

Sin el Señor Jesucristo, nada de lo que fue hecho habría sido hecho. Todas las cosas fueron hechas por Él. Él fue el primogénito de toda la creación. El es superior a toda la creación. ¿Por qué? Porque por medio de Él, el Padre hizo que todas las cosas llegaran a existir, porque Él es el Dios no creado, y Él se recreaba, disfrutaba delante de él en todo tiempo. Estos maravillosos deleites y alegrías llegan hasta nosotros por medio de la asombrosa gracia de Dios. Y ahora los versículos 32 y 33, de este capítulo 8 de Proverbios, dicen:

"Ahora pues, hijos, escuchadme: ¡Dichosos los que guardan mis caminos! Atended el consejo, sed sabios y no lo menospreciéis."

La sabiduría hoy es Cristo, y debemos tener amor para Él. Luego, los versículos 34 y la primera parte del versículo 35, dicen:

"Dichoso el hombre que me escucha, velando a mis puertas cada día, guardando los postes de mis puertas, porque el que me halle, hallará la vida y alcanzará el favor del Señor"

¡Qué significativas son estas palabras! El que me halle, hallará la vida. Estimado oyente, si usted tiene a Cristo, usted tiene la vida. Y el versículo 36, último versículo de este capítulo 8 de Proverbios, dice:

"Pero el que peca contra mí, se defrauda a sí mismo, pues todos los que me aborrecen aman la muerte"

Estimado oyente, si usted odia o aborrece a Cristo, usted ama la muerte. Pero, si usted ama a Cristo, entonces usted aborrece la muerte, y será librado de la muerte eterna, porque habrá establecido una relación con Dios al aceptar al Señor Jesucristo como su Salvador. Entonces tendrá la vida eterna.

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