Estudio bíblico de Proverbios 21:23-22:15

Proverbios 21:23-22:15

Comenzamos hoy nuestro programa leyendo nuevamente el versículo 22, de Proverbios, donde terminamos nuestro programa anterior, que dice:

"Tomó el sabio la ciudad de los fuertes y derribó la fuerza en que ella confiaba."

El escritor estaba diciendo que la sabiduría es superior a la fuerza bruta. Un ser humano puede construir una fortaleza aparentemente inexpugnable, pero vendrá alguien que será lo suficientemente inteligente como para encontrar la forma de invadirla. La antigua ciudad de Babilonia fue un ejemplo clásico. El rey Belsasar se encontraba sentado en su trono pensando que se encontraba perfectamente seguro. En realidad, había una muralla interior alrededor de su palacio. El tenía la certeza de que nadie podría atravesar las murallas de Babilonia y, por supuesto, había guardias apostados a lo largo de toda la muralla. Pero el general del ejército enemigo utilizó su sabiduría y descubrió una manera de penetrar en la ciudad. Un brazo del río Éufrates atravesaba la ciudad como una especie de canal. El general del ejército de los medos y los persas ordenó desviar el agua de dicho canal hacia el curso principal del río y de esa forma pudo avanzar con su ejército por el lecho del río, por debajo de la muralla, por donde el agua fluía anteriormente. Y así, el ejército Medo-Persa se desplegó por la ciudad, que fue conquistada antes de que los babilonios supieran lo que estaba ocurriendo.

Fue Napoleón el que dijo que Dios estaba de parte de los batallones más grandes. Pero estaba equivocado. El tendría que haber vencido en la batalla de Varsovia. Era un general brillante, pero para algunas cosas, no fue lo suficientemente inteligente. Tenía la aptitud para hacer mover la artillería con rapidez, pero se quedó empantanado en el barro, en su camino hacia Varsovia. Y la caballería tropezó con las piezas de artillería que se encontraban atrapadas en el lodo. Y así quedó colapsado su ejército. Este proverbio está diciendo que los seres humanos pueden depender de las riquezas o de la fuerza bruta, pero ninguna de ellas constituirá una protección suficiente.

Ahora, en el versículo 23, de este capítulo 21 de Proverbios, dice:

"El que guarda su boca y su lengua, su vida guarda de angustias."

Nuevamente se menciona aquí este asunto de usar bien la lengua. El escritor ya ha dicho, como usted bien sabe, que si usted desea tener amigos, tiene que comportarse amistosamente. Eso quiere decir que usted tiene que hablar, que ser conversador. Pero también tiene que tener cuidado con lo que dice. Y todos necesitamos amigos, y el libro de los Proverbios tiene mucho que decir sobre los amigos y los enemigos. Emerson dijo lo siguiente: "Aquel que tiene mil amigos, no tiene un amigo de más. Y aquel que tiene un enemigo, lo encontrará en todas partes". Tenemos que reconocer que esto es muy cierto. Ahora, el versículo 24, dice:

"Insolente es el nombre del soberbio y presuntuoso que actúa con la insolencia de su presunción."

¿Ha observado usted que hay dos temas que se mencionan una y otra vez? Uno es el uso y abuso de la lengua. El otro es el orgullo. Dicho de otra manera, la lengua incontrolada, la lengua mentirosa, la lengua chismosa, y la mirada altiva. Dios dice que detesta todas estas cosas. Ahora, el versículo 25, dice:

"El deseo del perezoso lo mata, porque sus manos no quieren trabajar."

Se dice bastante aquí sobre la codicia del hombre negligente y perezoso. Ahora, el versículo 26, dice:

"El codicioso codicia todo el día; mientras que el justo da y nada retiene."

Y ese hombre perezoso pasa su tiempo codiciando y tratando de usar medios dudosos para obtener dinero sin tener que trabajar. Y por supuesto que hay muchas personas que actúan de esta manera. En contraste, el hombre justo no está pensando tanto en recibir como en dar y, por ello, Dios le bendecirá. Este es el pensamiento principal de este proverbio. Ahora, leamos el versículo 27:

"El sacrificio de los malvados es abominable, ¡tanto más ofreciéndolo con maldad!"

El malvado es aquí el que se rebela contra Dios y sus leyes. Es alguien que no se ha inclinado ante Dios y que no vive de la manera que Dios quiere que viva. Hay camino que al hombre le parece derecho. (Prov. 16:25) Y este hombre es el rebelde. Él sigue por su propio camino, ignorando el camino de Dios. En realidad, el repudia a Dios. Esto no quiere decir que esa persona no pueda ser una persona religiosa. Aun, puede ser miembro de una Iglesia, asistir a ella con regularidad, cantar los himnos y canciones, y tener una fachada de religiosidad. Incluso puede que de ofrendas o donativos, pero con una motivación egoísta. Por ello este proverbio dice que el sacrificio de los malvados es detestable. Leamos ahora los versículos 28 y 29:

"El testigo falso perecerá, pero el hombre que escucha, siempre podrá responder. El hombre malvado muestra audacia en su rostro, pero el recto ordena sus caminos."

Recordemos que había testigos falsos en el juicio del Señor Jesús. ¿Y no detestaría usted el haber sido usted uno de esos testigos falsos? Permítanos leer en el capítulo 26 del evangelio según San Mateo, los versículos 59 y 60, que dicen: Y los principales sacerdotes, los ancianos y todo el concilio, buscaban falso testimonio contra Jesús para entregarle a la muerte, pero no lo hallaron, aunque se presentaron muchos testigos falsos. Pero al fin vinieron dos testigos falsos, que dijeron: Este dijo: "Puedo derribar el Templo de Dios y en tres días derribarlo". Los otros testigos falsos, presentaron un testimonio, pero que no era pertinente a este caso; pero estos dos últimos que se mencionan, mintieron realmente. La respuesta de Jesús figura en el capítulo siguiente. Veamos entonces lo que dice el capítulo 27 de Mateo, en los versículos 11 al 14: Jesús, pues, estaba en pie delante del gobernador; y éste le preguntó, diciendo: ¿Eres tú el Rey de los judíos? Jesús le dijo: Tú lo dices. Y siendo acusado por los principales sacerdotes y por los ancianos, nada respondió. Pilato entonces le dijo: ¿No oyes cuántas cosas testifican contra ti? Pero Jesús no le respondió ni una palabra, de tal manera que el gobernador estaba muy asombrado. Recordemos que el relato de Juan nos cuenta que Pilato llevó al Señor Jesucristo a un lugar aparte dentro del palacio y en privado le pidió su cooperación para poder dejarlo en libertad. Pero este hombre era demasiado político como para liberar a Jesús en contra de los deseos de los judíos. Finalmente, se dio por vencido ante la presión de la multitud. Pero durante todo ese tiempo él se dio cuenta de que los testigos presentados contra Jesús eran falsos.

Este juicio permanece en las páginas de la historia como una de las mayores afrentas a la justicia. Como preguntamos antes, ¿no detestaría usted haber sido uno de aquellos falsos testigos? Aquí en este proverbio que hemos leído en el versículo 28, dice que el testigo falso perecerá. Ahora, el versículo 30, de este capítulo 21, de Proverbios que estamos considerando, dice:

"No hay sabiduría ni inteligencia ni consejo contra el Señor."

Este es un versículo destacado de las Sagradas Escrituras. Es tan notable que queremos colocarlo junto a un versículo del Nuevo Testamento que quizás usted haya pasado por alto. Nos referimos a 2ª Corintios 13:8, que dice: Porque nada podemos contra la verdad, sino a favor de la verdad. Y aquí en Proverbios dice: No hay sabiduría, ni inteligencia, ni consejo, contra el Señor.

A veces nosotros nos preocupamos demasiado de cosas como éstas, y pensamos que deberíamos levantarnos para defender la Palabra de Dios. Pero, entonces nos llama la atención este versículo en Proverbios que dice que no hay sabiduría, ni inteligencia, ni consejo, contra el Señor. Y nos damos cuenta de que la Palabra de Dios puede defenderse a sí misma, y de que Dios puede defender Su Palabra. Y esta idea es ratificada por el versículo del Nuevo Testamento que dice que nada podemos contra la verdad, sino a favor de la verdad. Entonces, si queremos hacer algo, deberíamos actuar positivamente, es decir, acentuando lo positivo, y dejando de lado lo negativo. No necesitamos defender la Biblia; todo lo que El nos ha pedido hacer, es que la proclamemos.

La experiencia nos ha mostrado que si una persona se vuelve a Cristo, si quiere liberarse de su pecado, si realmente desea tener un Salvador, resulta sorprendente ver como los problemas que a esa persona tanto le preocupan sobre la Biblia, se suavizan o pierden importancia. Luego dice en el versículo 31, versículo final de este capítulo 21, de Proverbios:

"El caballo se apareja para el día de la batalla, pero el Señor es quien da la victoria."

David aprendió esta lección y dijo en el Salmo 27:3, Aunque un ejército acampe contra mí, no temerá mi corazón; aunque contra mí se levante guerra, yo estaré confiado. El rey Asa también aprendió esta lección: en el Segundo Libro de Crónicas, capítulo 14, versículo 11, leemos: Y clamó Asa al Señor su Dios, y dijo: "¡Señor, para ti no hay diferencia alguna en dar ayuda al poderoso o al que no tiene fuerzas! Ayúdanos, Señor, Dios nuestro, porque en ti nos apoyamos, y en tu nombre marchamos contra este ejército. Señor, tú eres nuestro Dios; no prevalezca contra ti el hombre". ¡Qué maravilloso es confiar en Dios!

Pero esto no quiere decir que no tenemos que estar preparados. Jesús dijo que cuando un hombre fuerte y bien armado cuida su hacienda, sus bienes están seguros. Pero el Señor es quien da la victoria. Usted tiene que estar listo, pero asegúrese de que su fe esté en el Señor Jesucristo, y que usted está descansando en El. Bien, llegamos ahora a

Proverbios 22:1-15

Salomón, que tenía todo lo que el dinero podía comprar, colocó las riquezas materiales en su verdadera perspectiva. En el primer versículo, leemos:

"Más vale el buen nombre que las muchas riquezas, y la buena fama vale más que la plata y el oro."

Se nos habla aquí de un buen nombre. No se trata del nombre que nos han dado nuestros padres al nacer, sino el nombre que uno se labra por la clase de persona que es.

Sabemos que David tenía un grupo de hombres conocido como sus valientes. Eran hombres extraordinarios. Se habían ganado un nombre por sí mismos. Por ejemplo, escuchemos lo que se dijo de Benaía, hijo de Joiada, uno de aquellos valientes, en 2 Samuel 23:20: Benaía, hijo de Joiada, hijo de un varón esforzado, grande en proezas, de Cabseel. . . mató a dos leones de Moab; él mismo descendió y mató a un león en medio de un foso cuando estaba nevando. Y más adelante, en el versículo 22 de este capítulo 23 de 2 Samuel dice: Esto hizo Benaía hijo de Joiada, y ganó renombre entre los tres valientes de David. Benaía estaba en una clase aparte con estos tres que estaban en el nivel más alto entre los hombres más valientes de David. Así, que él se había labrado un buen nombre, lo cual como dice este proverbio, tiene más valor que las muchas riquezas. Ahora, en el versículo 2, de este capítulo 22, de Proverbios, leemos:

"El rico y el pobre tienen en común que a ambos los hizo el Señor."

Esto quiere decir que ante Dios todos los hombres se encuentran en el mismo nivel. Pero si usted quiere hablar acerca de una fraternidad universal del hombre, tendría que ser cuidadoso con lo quiere decir. Porque la Biblia no nos enseña eso. La Biblia sí nos enseña que todos nosotros somos miembros de la misma familia humana y que todos tenemos una naturaleza depravada; una naturaleza que está alejada, apartada de Dios. Incluso nos tenemos que proteger unos de otros, porque no somos fiables, dignos de confianza. Y la Biblia también nos informa que en Hechos 17:26, el apóstol Pablo dijo: De una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres para que habiten sobre toda la faz de la tierra. Y en base a ello, todos los seres humanos estamos en la misma condición ante El. Pero nos convertimos en hijos de Dios, no solo porque somos humanos, sino por la fe en Jesucristo. En Juan 8:44 vemos que el Señor Jesús les dijo a los dirigentes religiosos de su tiempo: Vosotros sois de vuestro padre el diablo. Así es que, en realidad, en la actualidad hay dos familias en este mundo; los hijos de Dios, y los que no lo son. Obviamente, la paternidad universal de Dios no existe.

Ahora observemos lo que dice este proverbio: a ambos los hizo el Señor. Somos criaturas suyas por la creación. Dios es el Creador de todos, pero no el Padre de todos. Ahora, en el versículo 3, de este capítulo 22, de Proverbios se nos dice:

"El prudente ve el mal y se esconde, pero los ingenuos pasan y reciben el daño."

¿Usted quiere ser una persona sabia, inteligente? Entonces, lo mejor es que haga preparativos para el futuro. Hay muchas personas hoy dispuestas a ayudarle a hacer arreglos para el futuro. Hay muchas compañías de seguros e instituciones que ofrecen planes de ahorro y jubilación, protección familiar, y para casos de accidentes graves o mortales. Todo ello está bien. Pero pensamos en el paso siguiente. ¿Qué puede decirnos sobre el futuro eterno, después de la muerte? La Biblia llama insensata a la persona que no se ha preparado para la eternidad.

Creemos que una historia que tuvo lugar hace mucho tiempo puede ilustrar esto muy bien. Había dos jóvenes que pertenecían a familias de grandes recursos económicos. Y en cierta ocasión estos jóvenes anunciaron su compromiso matrimonial y más adelante llegaron a casarse. El acontecimiento tuvo una gran resonancia social, y la noticia apareció en un periódico. Ellos compraron una hermosa casa y la amueblaron con muebles de estilo antiguo. Se casaron y fueron a su viaje de luna de miel. Pero para llegar al lugar donde iban a pasar su luna de miel tenían que viajar por una zona montañosa, donde tuvieron un accidente; chocaron con otro automóvil y su automóvil fue a parar a un precipicio donde se incendió y ambos murieron. Muchos años después, esta casa que había sido preparada con tanto interés y cariño por esta pareja, aun no se había ocupado. Y uno al pasar por ese lugar, puede pensar en todas las preparativos que la pareja hizo para vivir aquí en este mundo, pero nunca llegaron a vivir en aquella casa ni una hora, ni siquiera un minuto. Sin embargo, fueron a la eternidad, sin estar preparados para presentarse ante Dios. Lo mismo les ha sucedido a tantas personas, que dieron la prioridad absoluta a la lucha por la vida, o a prosperar materialmente, pero dejaron de lado completamente el tema fundamental de su relación con Dios. El versículo 6, ahora dice:

"Instruye al niño en su camino, y ni aun de viejo se apartará de él."

Tenemos que entrenar a un niño en el camino que debería seguir. Lo que aquí se está diciendo es que Dios tiene un camino por el cual El quiere que el niño vaya, y los padres tienen que encontrarlo, que descubrir ese camino bajo la guía del Espíritu Santo. No deberían educarle de la manera en que ellos creen que tendría que ser formado, sino en el camino por el cual Dios quiere que siga. En el versículo 13 leemos:

"Dice el perezoso: Ahí fuera hay un león: me matará en la calle."

Aquí tenemos nuevamente al perezoso. Este también tiene su sentido del humor. En otra ocasión, hacía mucho frío y no podía salir a arar. En este proverbio le vemos presentar una nueva excusa, probablemente una excusa falsa. Finalmente leamos el versículo 15 de este capítulo 22 de Proverbios:

"La necedad está ligada al corazón del muchacho, pero la vara de la corrección la alejará de él."

Estas instrucciones para la educación del niño son repetidas con énfasis. Los niños necesitan disciplina. La disciplina apropiada no irritará, no provocará la ira del niño. Tampoco será simplemente el desahogo del enojo de los padres. La disciplina adecuada ayudará al niño a superar su insensatez. Cuando los padres tienen una relación con Dios, el Espíritu Santo les puede guiar y controlar en la educación de sus hijos. Un hogar donde el Señor Jesucristo es el Salvador y el Señor, proporciona la atmósfera adecuada para promover la madurez de los padres, y la formación integral, es decir, humana y espiritual de los niños.

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