Estudio bíblico de Proverbios 28:1-29:4

Proverbios 28:1-29:4

Nos encontramos hoy, amigo oyente, en el capítulo 28 del Libro de Proverbios. Nos quedan dos estudios más en este libro; al menos esperamos poder completarlo en ese período. El versículo 1 de este capítulo 28, nos dice lo siguiente:

"Huye el malvado sin que nadie lo persiga, pero el justo está confiado como un león."

El pecado, estimado oyente, indiferentemente del punto de vista que pueda tener el hombre acerca de él, coloca a las personas en un estado de temor permanente y de inculparse a sí mismas.

En cierta ocasión se encontraba un joven escuchando a un predicador que explicaba la Biblia. Por la forma en que él se estaba defendiendo, el predicador se dio cuenta que este joven estaba viviendo en pecado con una chica. El comenzó a defender lo que estaba haciendo, aun antes de que alguien le acusara por ello. El predicador no había dicho nada de lo que este joven estaba haciendo, pero la conciencia de él, de una forma u otra, lo impulsaba a defenderse a sí mismo. Y aquí leemos: Huye el malvado sin que nadie lo persiga. Nadie se había puesto a señalar a este joven, ya que el predicador ni sabía quién era él. Nadie le había señalado con el dedo, sin embargo este joven se sintió aludido y pensó que debía defenderse. Si él no hubiera reaccionado así, el predicador ni se hubiera enterado de su situación. Porque la discusión se centró en el pecado en general, y no sobre un pecado en particular.

Hay un término psicológico que se suele utilizar: "complejo de culpa". Cierto psicólogo cristiano nos dijo en una ocasión, "todos tenemos un complejo de culpa. Forma parte de nosotros tanto como nuestro brazo derecho. Y nadie puede librarse de ese complejo simplemente por medio de ilusiones o de desearlo". Y continuó diciendo algo aun más interesante: "nosotros los psicólogos solemos mover el complejo de culpa de un lado a otro, pero no podemos eliminarlo".

Y el proverbio termina diciendo, pero el justo está confiado como un león. Cuando una persona no es culpable, no se siente culpable, puede ponerse en pie y decir lo que piensa. Si su propia mente está libre de culpa, no tiene temor a los pensamientos y mentes de los demás.

Bueno, vamos a destacar algunos de los puntos sobresalientes de este capítulo 28 de Proverbios y vamos a leer ahora, el versículo 9:

"Incluso la oración le es abominable al que aparta su oído para no escuchar la Ley."

La Ley aquí se refiere a la Palabra de Dios. Aquí incluye todo lo que había sido escrito hasta el tiempo de Salomón, es decir, el Pentateuco (o sea, Génesis, Exodo, Levítico, Números y Deuteronomio) y además, Josué, Jueces y muchos de los Salmos.

Lo que Dios está diciendo en este versículo es muy importante. Si usted quiere que Dios le oiga, usted debe primero escucharle a Él. El ha dejado bien en claro que no escucha la oración de los malvados. Hablar de las oraciones de los malvados o de los que están alejados de Dios siendo contestadas en tiempos de dificultad, constituye una apreciación sentimental. Hay algunos que opinan que cuando dichas personas se encuentran en dificultades, porque algún hijo está enfermo, pueden volcar sus sentimientos a Dios y pedirle que ayude a su hijo o a su hija a recobrar su salud. En esos casos sería mejor que este hombre buscara a un amigo que fuera cristiano, quien al tener una relación con Dios, podría orar al Señor por esa criatura. Porque Dios no escuchará la oración de alguien que no cree en El, y que no tiene ninguna relación con El. El así lo ha dicho. El apóstol San Pedro en su primera carta, 3:12, nos dijo: Porque los ojos del Señor están sobre los justos, y sus oídos atentos a sus oraciones, pero el rostro del Señor está contra aquellos que hacen el mal. Aquí en Proverbios dice la oración del malvado es, en realidad, algo detestable ante Dios. Ahora, el versículo 10, de este capítulo 28, nos dice:

"El que hace errar a los rectos por el mal camino caerá en su propia fosa, pero los perfectos heredarán el bien."

Esta es una ley de Dios que opera en este mundo. Y usted puede descubrir eso una y otra vez al leer las páginas de la Palabra de Dios. Por ejemplo, David, por su pecado trajo un escándalo a su propia familia y a su propio hogar. Y en el versículo 11, ahora nos dice:

"El hombre rico es sabio en su propia opinión, mas el pobre e inteligente lo escudriña."

Las riquezas alimentarán el orgullo y la vanidad. Parecen ir siempre asociadas, de forma natural. Continuemos leyendo el versículo 13:

"El que oculta sus pecados no prosperará, pero el que los confiesa y se aparta de ellos alcanzará misericordia."

Este es un gran proverbio. El que los cristianos intenten ocultar sus pecados parece ser hoy una práctica común. Ni les agrada hablar de ello: en realidad, no admiten su existencia. Les gusta pensar que están bien como están. Pero aquí dice el que los confiesa y se aparta de ellos alcanzará misericordia. Y tenemos la versión de este proverbio en el Nuevo Testamento en 1 Juan 1:9, que dice, 9Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad.

Esto no se refiere a una confesión pública de pecado; la confesión tiene lugar entre usted y el Señor, y el pecado debe ser tratado. El tratar de aparecer impecable ante los demás es un gran error. Si usted confiesa y abandona su pecado, usted alcanzará la misericordia. Esta es una hermosa verdad de las Sagradas Escrituras. Ahora, el versículo 14, dice:

"Bienaventurado el hombre que siempre teme a Dios, pero el que endurece su corazón caerá en el mal."

Esto es lo que significa caminar o vivir en el temor reverente del Señor. Recordemos aquel proverbio en 9:10, El temor del Señor es el principio de la sabiduría. Quiere decir que nuestros corazones están abiertos hacia Dios todo el tiempo. Es lo opuesto al otro tipo de persona, como también dice este proverbio, el que endurece su corazón. El hombre que teme a Dios es un hombre que está escuchando a Dios. Es una persona que está tratando de vivir una vida que sea agradable a Dios. Es alguien que está viviendo en humildad ante el Señor. Que vive reconociendo sus debilidades y es consciente de su dependencia total de Dios. Esto es lo que significa la frase el temor del Señor es el principio de la sabiduría.

Es así que, teniendo en cuenta la situación que se observa entre los que profesan ser creyentes, y en la sociedad en general, nosotros estamos tratando de enseñar la Palabra de Dios aplicándola en todas las direcciones. En una situación como esta, todos necesitamos estímulo y la Biblia tiene mucho que decir para animar al verdadero creyente. Nunca atacamos a ninguna institución sino que nos concentramos en la necesidad espiritual de las personas. Nos referimos a la iglesia local cuando la Palabra de Dios deja bien en claro que se está hablando de personas que solo hacen una profesión externa de ser cristianos y, al no tener al Salvador y al Señor en sus vidas, actúan únicamente impulsados por su naturaleza humana. Bien dice el refrán que "hombre prevenido vale por dos". Es que muchas personas dentro y fuera de la iglesia se desaniman mucho por lo que ven en algunos que profesan ser cristianos y, como resultado, se apartan de toda apariencia de religión. Pero hay que tener en cuenta, que también hay cristianos auténticos, que han tenido una experiencia transformadora del Espíritu de Dios, y que reflejan en sus vidas, en su conducta, en su actitud hacia los demás, y en sus palabras, la realidad de la acción de Dios. Esos cristianos son, realmente, personas dignas de confianza.

También hay que decir que el que escribió estos Proverbios no nos perdonó a ninguno de nosotros. Muchos de ellos nos quedan a nosotros mismos como un traje hecho a medida. Siguiendo ahora adelante, pasemos al versículo 17, que dice:

"El hombre cargado con la sangre de otro huirá hasta el sepulcro sin que nadie le detenga."

Es decir, que un hombre que está consciente de haber cometido un crimen, tiene que llevar en su conciencia una carga terrible que, con frecuencia, puede llevarlo a cometer suicidio. Desgraciadamente tenemos muchos casos como estos. El principal ejemplo que podemos destacar en la Biblia es el de Judas Iscariote, que fue impulsado a cometer suicido debido al terrible crimen que cometió.

Un oficial de la policía dijo en cierta ocasión: "En algunas ocasiones un crimen queda sin resolver por muchos años, y la policía no tiene la menor evidencia de indicios, ni ninguna indicación sobre cómo llegar al culpable. Pero de pronto, aparece un hombre o una mujer que quiere confesar el crimen que ha cometido. A veces estas personas ya se encuentran en la cárcel por otro crimen que habían cometido ¿Por qué? Porque el terrible acto que cometieron pesa en el corazón y en la mente de la persona de manera insoportable. Uno no puede escapar a ese sentimiento. Dios nos creó de esa forma, como un medio de hacernos volver a Él. Ahora, el versículo 24, de este capítulo 28 de Proverbios, dice:

"El que roba a su padre o a su madre y dice: «Esto no es malo», se hace compañero del criminal."

Un joven podía pensar "Bueno, después de todo, yo voy a heredar lo que tienen mis padres, así que puedo apropiarme de estas cosas ahora mismo". Esto sería un crimen ante los ojos de Dios. Y a propósito, fue por eso que el Señor Jesucristo reprendió a los líderes religiosos de su día, porque ellos habían creado una tradición. En el Evangelio según San Marcos, capítulo 7, versículos 10 al 13, el Señor Jesús hablando a los fariseos y los escribas les dijo: Por ejemplo, Moisés dijo: "Honra a tu padre y a tu madre" y: "el que maldiga a su padre o a su madre, será condenado a muerte". Vosotros, en cambio, enseñáis que un hijo puede decirle a su padre o a su madre: "Cualquier ayuda que pudiera haberte dado es corbán" (es decir, ofrenda dedicada a Dios). En ese caso, el tal hijo ya no está obligado a hacer nada por su padre ni por su madre. Así, por la tradición que transmitís entre vosotros, anuláis la palabra de Dios. Y hacéis muchas cosas parecidas. De esa manera, si un hombre simplemente decía, "corbán" a sus padres, por tal acto consagraba todo a Dios y quedaba libre de utilizarlo en beneficio de sus padres. Jesús declaró que esta acción era contraria al mandamiento de Dios. Es que resulta tan fácil a causa de una relación negar apoyo a alguien, o apropiarse de algo que no nos pertenece. Y eso es lo que nuestro Señor condenó.

Llegamos ahora a

Proverbios 29

Vamos a considerar algunos versículos de este capítulo. El versículo 1, dice:

"El hombre que, al ser reprendido, se vuelve terco, de repente y sin remedio será quebrantado."

Dios tiene muchas formas de reprender a una persona: sin embargo, esa persona puede continuar en su pecado. En nuestra experiencia, hemos conocido a muchas personas que fueron advertidas antes de que el juicio cayera sobre ellas. Ignoraron la advertencia, no hicieron caso de ella, y el castigo o juicio cayó sobre ellas en esta vida.

En cierta ocasión ocurrió un terrible accidente de tráfico y un estudiante nos contó la siguiente historia. Ese automóvil había sido ocupado por un estudiante de secundaria y su novia. Estos habían ido a buscar a otra amiga para que saliera con ellos, pero ella les dijo que no quería salir porque iba a asistir a una clase bíblica. Sin embargo, ellos insistieron en que ella les acompañara; pero esta joven volvió a negarse diciendo que tenía que ir a esa clase bíblica, e incluso invitó a estos jóvenes para que la acompañaran a ella a dicho encuentro Bíblico. Ellos accedieron a llevarla pero le dijeron que la dejarían allí y que no asistirían a esa clase. Así fue que llevaron a esta joven y en el camino ella les presentó a Cristo, explicándoles lo que el Señor significaba para ella. Finalmente les dijo: "sabéis una cosa, yo he aceptado a Cristo como mi Salvador en esta clase bíblica y vosotros lo necesitáis también". Pero estos jóvenes simplemente se rieron, dejaron a esta joven en la clase bíblica y cinco minutos después avanzando a gran velocidad por la calle fueron embestidos por un autobús y ambos fallecieron instantáneamente.

Hay muchos ejemplos de estas actitudes en la Biblia. Recordamos a Coré, Datán y Abirán, el rey Belsasar, Jezabel y otros personajes, que ya hemos estudiado en este programa, que fueron oportunamente advertidos, pero ignoraron todo consejo y acabaron trágicamente sus vidas. Ahora, el versículo 2, de este capítulo 29, dice:

"Cuando los justos dominan, el pueblo se alegra; cuando domina el malvado, el pueblo gime."

Ya hemos visto anteriormente que cuando los malvados están en el poder, nunca resuelven ningún problema. Pero un hombre justo es capaz de traer bendición a una nación. Y eso es lo que se necesita en nuestras naciones en la actualidad. No necesitamos que nos digan que alguien tiene la solución para todos los problemas, porque sabemos que nadie tiene la solución para los problemas, para los problemas de este mundo. Y si alguien lo dijera, seguramente lo diría con ironía. Lo que necesitamos hoy, son personas justas que se mantengan firmes por lo que es correcto a cualquier precio. Y creemos que un hombre así es mucho mejor que todo un partido, indiferentemente de cuál sea ese partido.

Es que cuando, en cualquier nación de la tierra, un malvado ejerce el poder, todos los ciudadanos lo sufren. Ahora, el versículo 4, de este capítulo 29, dice:

"El rey que actúa con justicia afirma el país; el que solo exige tributos, lo destruye."

David fue un buen rey. Fue un gobernante justo en su trato con sus súbditos, un hombre de estado que tenía un temor reverente de Dios. Sin embargo, el rey David fue consciente que, por sus propias fuerzas, su propia casa no estaba firme, bien establecida, sana. Podemos leer estas declaraciones directamente, en el Segundo libro de Samuel, capítulo 23, versículo 3: Habrá un justo que gobierne entre los hombres, que gobierne en el temor de Dios. Y en el versículo 5 de este mismo capítulo 23 de 2 Samuel. Añadió: Por eso mi casa está firme en Dios; pues ha hecho conmigo un pacto eterno, bien ordenado en todo y bien seguro, aunque todavía no haya hecho él florecer toda mi salvación y mi deseo. Volviendo al proverbio que hemos leído en este capítulo 29: 4 se nos ha hablado del rey que con justicia afirma el país. . Solo Cristo es el rey que por medio del juicio establecerá su reino en la tierra. Y esa es la razón para la venida de Cristo a esta tierra; Su regreso es la única esperanza que tiene el mundo en el día de hoy. Gracias al Señor que la Iglesia va a partir de esta tierra antes de que Él venga aquí. Esa es la promesa que Él nos ha dado.

Observemos la segunda frase de este proverbio del versículo 4, que dice, el que solo exige tributos, lo destruye. Estas palabras nos recuerdan la conducta del rey Roboam, hijo de Salomón. Cuando él asumió el trono, como podemos ver en el relato de 1 Reyes 12, algunos de los súbditos más destacados se entrevistaron con él y le expresaron sus quejas diciéndole (v. 4) Tu padre agravó nuestro yugo. Alivia tú ahora algo de la dura servidumbre de tu padre y del pesado yugo que nos impuso, y te serviremos. El inexperto rey les pidió tres días para efectuar consultas. Los ancianos de su reino le dijeron que si respondía al pueblo con amabilidad, poniéndose a su servicio, ellos le servirían para siempre. Pero Roboam rechazó el consejo de los ancianos y consultó más bien con los jóvenes que se habían criado con él y que estaban a su servicio. Ellos le aconsejaron todo lo contrario y entonces el rey respondió a sus súbditos de la siguiente manera, (como leemos en el versículo 11): mi padre os cargó con un pesado yugo, pero yo lo haré más pesado aún; De esta manera Roboam estaba anunciando un endurecimiento de sus condiciones de trabajo, y de los impuestos que tendrían que pagar. En consecuencia, el pueblo se rebeló y asesinó al funcionario que estaba encargado de recaudar los tributos. Y el rey tuvo que huir. Esos graves acontecimientos provocaron la división del reino de Israel y Roboam quedó reinando en Jerusalén para las tribus de Judá y Benjamín, y el resto del pueblo de Israel nombró a Jeroboam como su rey. El triste epílogo de esa historia fue, como dice el versículo 19, Así se apartó Israel de la casa de David. Y a partir de ese momento la historia Bíblica nos muestra la trayectoria de ambos reinos, que ya no volverían a unirse y como, en diferentes momentos, fueron llevados cautivos. Un reino dividido, no podría subsistir y sus enemigos provocaron su caída.

De esa manera, vemos un cumplimiento en la segunda parte de este proverbio del versículo 4 del capítulo 29 de Proverbios; de cómo un rey que comenzó exigiendo tributos, acabó destruido.

Así hemos podido ver hoy, nuevamente, la unidad de las diferentes partes de la Biblia. Ya en la introducción a este libro adelantamos que los proverbios no solo ofrecen consejos, advertencias y soluciones prácticas para los problemas de la vida diaria, sino que también retratan la conducta de muchos personajes destacados de la historia Bíblica. Y además, muchos de ellos nos retratan a nosotros mismos. De esa manera, la Biblia confirma que no solo es la Revelación de Dios para todos los seres humanos, sino que también es un espejo donde cada uno de nosotros puede contemplar su naturaleza humana, lo cual nos recuerda constantemente nuestra necesidad de establecer una relación con Dios. Y solo el Señor Jesucristo es el camino que, con su victoria en la cruz, conduce a todos aquellos que le acepten a esa relación con Dios.

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