Estudio bíblico de Filipenses

Predicación escrita y en audio de Filipenses 4:8-13

Filipenses 4:8-13

En este día, amigo oyente, regresamos al capítulo 4, de esta epístola del Apóstol Pablo a los Filipenses. Y comenzaremos nuestro estudio con el versículo 8. En este capítulo 4 estamos examinando el poder del vivir cristiano. Hemos visto que la alegría es la fuente del poder, esa alegría que es el fruto del Espíritu Santo en la vida del creyente. Y también hemos visto que la oración es el secreto del poder.

Comencemos pues nuestra lectura con el versículo 8 de este cuarto capítulo de Filipenses, porque llegamos a otro párrafo que hemos titulado

La contemplación de Cristo - El santuario del poder

"Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo honorable; si hay alguna virtud o algo que merece elogio, en esto meditad."

Esta frase Por lo demás, hermanos, la utilizó el apóstol al comienzo del capítulo 3, cuando él se encontraba en la mitad de la escritura de esta carta. En este momento, al llegar casi al final, la volvió a usar, antes de dar sus últimos consejos.

Alguien ha llamado a este versículo la biografía de Cristo más breve que se haya escrito. ¿Quién es verdadero? Cristo lo es. Él dijo en Juan 14:6: Yo soy el camino, la verdad, y la vida. Ahora, aquí dice: Todo lo honesto. ¿Quién es honesto? Jesucristo. También dice aquí: Todo lo justo. Bueno, Él ha sido llamado el Justo y va a gobernar algún día en justicia y verdad. El versículo continúa diciendo Todo lo puro. El único individuo puro que jamás ha caminado por esta tierra fue el Señor Jesús. En una ocasión, como relató Juan 8:46, Cristo formuló la siguiente pregunta: ¿Quién de vosotros puede acusarme de pecado? Y la verdad es que nadie pudo hacerlo. En otra oportunidad, relatada en Juan 14:30, dijo también: viene el príncipe de este mundo y él nada tiene en mí. Satanás siempre encuentra algo en nosotros a lo cual puede asirse, con lo cual pueda conectar. ¿Qué diremos de usted y de mi? Pero en el Señor Jesús no había nada. Satanás no tenía ningún dominio ni poder sobre El. Como dijo el escritor a los Hebreos en 7:26, santo, inocente, sin mancha o inmaculado, apartado de los pecadores. Luego, en este capítulo 4 de Filipenses, en este versículo 8 leemos: Todo lo amable. Es decir que era misericordioso, compasivo. Aquí virtud se refiere a la fuerza, al vigor, al valor. Cristo fue un hombre de valor, un verdadero hombre. El asumió nuestra humanidad. Y en cuanto a la frase si algo digno de alabanza, diremos que El es aquel a quien podemos alabar y adorar.

En la actualidad, amigo oyente, usted y yo vivimos en un mundo sucio. No importa donde quiera que vayamos, uno se ensucia. Uno no puede ni siquiera caminar por las calles de la ciudad sin ensuciarse. Su mente se ensucia, sus ojos se ensucian. La realidad es que uno se ensucia físicamente al mirar a este mundo de la actualidad. Y lo mismo sucede desde un punto de vista moral y espiritual.

El cine y algunos medios de difusión, como por ejemplo la televisión, a veces ha sustituido el genio de la creatividad por la impureza y, al hacerlo, en realidad, refleja una gran parte de los gustos y preferencias de la sociedad actual, lo cual puede verse en los niveles de audiencia de ciertos programas. A la vista de ello ¿qué pronóstico podría hacerse sobre los valores de una futura generación? ¿Y qué decir de Internet? La gran tecnología en todo su apogeo, aparte de brindar rapidez y precisión en las comunicaciones, también ha sido invadida por la pornografía y, con frecuencia, ha brindado el medio más adecuado para la difusión de las prácticas de aquellos que se lucran con el mercado sexual y los abusos contra menores de edad, por ejemplo. Podemos decir, que este avance tecnológico, es un arma de doble filo.

¿Qué puede entonces hacer un creyente? Bueno, amigo oyente, si usted va a malgastar su tiempo con la impureza y las cosas dudosas o cuestionables de este mundo, a las cuales luego se apega hasta el punto en que no puede desprenderse de ellas, no habrá poder espiritual en su vida. Esa es la razón por la cual hoy tenemos tantos creyentes insípidos, aburridos y débiles en su fe, que dedican demasiado tiempo a asuntos de este mundo que no tienen ninguna trascendencia espiritual. Y luego se preguntan por qué en sus vidas no actúa el poder de Dios.

Necesitamos una especie de santuario, espiritualmente hablando. Necesitamos algo en lo cual pensar, en lo cual meditar, para purificar nuestra mente. ¿Cuánto tiempo pasa usted, estimado oyente, estudiando la Palabra de Dios? ¿Cuánto tiempo pasa usted contemplando a Cristo? Eso es lo que se enfatizó el apóstol Pablo en su Segunda epístola a los Corintios, capítulo 3, versículo 18, donde dijo: 18Por tanto, nosotros todos, mirando con el rostro descubierto y reflejando como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en Su misma imagen, por la acción del Espíritu del Señor. La Palabra de Dios es un espejo, y en él contemplamos la gloria del Señor. ¿Cómo va usted a contemplar a Cristo? La única manera en la cual usted puede contemplar al Cristo viviente es por medio de la Palabra de Dios. A medida que usted le contempla, El le da libertad y crecimiento espiritual que usted no puede conseguir de otra manera.

¡Cuan pueril e intrascendente es el impacto de las vidas de los creyentes! Es sorprendente ver con qué facilidad los cristianos se dejan engañar por cada viento de doctrina que se presenta. No son capaces de distinguir la verdad del error. Hemos pensado en ello y la única explicación que se nos ocurre es que tienen una gran ignorancia de la Palabra de Dios. Para tener poder en nuestras vidas tenemos que contemplar la persona de Jesucristo, mirándole en la Palabra de Dios.

Con frecuencia la gente acude a la iglesia para que la entretengan. Alguien ha dicho que algunas personas van a la iglesia a observar detenidamente a los demás, o para cerrar sus ojos. Muchos parecen sentarse aturdidos por una hora para sentirse religiosos o piadosos. Amigo oyente, sólo la Palabra de Dios le puede dar fortaleza a usted. Cuando usted se siente débil físicamente, tiene que alimentarse de comida para tener fuerzas. Y la Palabra de Dios es su alimento espiritual. La única forma por la cual usted puede crecer espiritualmente es pasando tiempo examinando la Palabra de Dios. Es esa Palabra la que revela a Jesucristo. Creemos que El está presente en cada página de la Biblia, si simplemente tenemos vista espiritual para contemplarle. Necesitamos verle. Necesitamos sentir la realidad de Cristo en nuestras vidas. Y ello es posible cuando, con el rostro descubierto, contemplamos la gloria del Señor.

Creemos que una de las cosas que van a causar que muchos creyentes se avergüencen cuando aparezca Cristo, será su ignorancia de la Biblia cuando se presenten ante El. En nuestra opinión, El nos dirá a muchos de nosotros; Yo os di en las Escrituras toda la información que necesitabais, pero no me escuchasteis". Uno de los problemas de los hijos hoy es que no escuchan a sus padres. Y el problema de los hijos de Dios es que no escuchan a su Padre celestial. No olvidemos que la contemplación de Cristo constituye un santuario para el poder, para que el poder divino actúe en nuestra vida. Muchos de nosotros necesitamos purificarnos de algunos asuntos y de la suciedad espiritual de esta época, retirándonos a un lugar aparte con la Palabra de Dios, a un santuario para el alma, donde podamos contemplar a Cristo, adorarle y alabarle.

Continuemos leyendo el versículo 9 de este cuarto capítulo de Filipenses:

"Lo que aprendisteis, recibisteis, oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de paz estará con vosotros."

Pablo pudo decir algo que resultaría audaz si lo dijéramos usted, o yo. "Haced lo que yo hago" dijo el apóstol. El pudo colocar su vida como un ejemplo para otros creyentes. Pablo vivió en ese santuario de poder porque el convirtió a Cristo en el mismo centro y la periferia de su vida.

Ahora leamos el versículo 10, para entrar en un párrafo que nos habla de que estar

Unidos a Cristo - La satisfacción del poder

"En gran manera me alegré en el Señor de que ya al fin habéis revivido vuestro interés por mí; ciertamente lo teníais, pero os faltaba la oportunidad para manifestarlo."

Al principio de nuestro estudio dijimos que la carta a los Filipenses es principalmente una carta de agradecimiento. Antes de llegar a la sección en la que él expresó su gratitud, trató el tema de la experiencia cristiana. Este ha sido el tema desarrollado por toda su carta. Y al llegar a este punto, les agradeció su donativo.

Por dos años la iglesia de Filipos había perdido el contacto con Pablo. No supieron donde se encontraba él después de haber sido detenido en Jerusalén y encarcelado por dos años. La siguiente ocasión en que oyeron de él, había sido trasladado a una prisión en Roma. Los Filipenses se disculparon por no haber estado en comunicación con él y por no haberle hecho llegar sus donativos durante esos años. El apóstol les disculpó en un estilo amable y comprensivo. Otra versión tradujo este versículo de la siguiente manera: "Me alegro muchísimo en el Señor de que al fin hayáis vuelto a interesaros en mí. Claro está que teníais interés, solo que no habíais tenido la oportunidad de demostrarlo". Con estas palabras el apóstol reconoció que al haber perdido el contacto con él, no habían tenido la ocasión de ayudarle.

Continuemos nuestra lectura con el versículo 11 de este cuarto capítulo de Filipenses:

"No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación."

Pablo dijo que nunca les había dirigido una petición de ayuda. Había aprendido a conformarse con lo que tenía, adaptándose a cualquier situación, ya fuera en la cárcel o fuera de ella. Muchos de nosotros que si todo va bien y pasamos por situaciones que nos parecen adecuadas, entonces, estaremos satisfechos. Ello quiere decir que dependemos de las circunstancias de la vida para nuestra satisfacción. Hemos pedido al Señor que nos de esa conformidad que tenía el apóstol y una actitud de aceptar las situaciones de la vida como parte del plan y la voluntad de Dios. Porque ¿no es cierto que las circunstancias y factores que nos rodean tienen mucho que ver con nuestra satisfacción personal? Pablo había aprendido a sentirse indiferentemente de su estado o condición. Y continuó diciendo en el versículo 12:

"Sé vivir humildemente y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad."

Otra versión traduce este versículo de la siguiente manera: "Se lo que es vivir en la pobreza y lo que es vivir en la abundancia. He aprendido a vivir en todas y cada una de las circunstancias, tanto a quedar saciado como a pasar hambre, a tener de sobra como a sufrir escasez".

Ahora llegamos a un versículo que ha sido citado con frecuencia. Aunque creemos que solo debería ser citado bajo ciertas circunstancias. Este versículo está dirigido hacia la vida práctica y es en esa área en la que debe ser utilizado. Leamos este versículo 13 de Filipenses 4:

"Todo lo puedo en Cristo que me fortalece."

Otra versión lo traduce así: "Y a todo puedo hacer frente, pues Cristo es quien me sostiene."

Ahora, cuando Pablo dijo todo ¿quiso decir literalmente todo? Por supuesto no se refería a cualquier acción que uno pueda realizar, fuera ésta apropiada, prudente o imprudente. Tengamos en cuenta que Pablo dijo todo lo puedo en Cristo, es decir, unido a Cristo, en el contexto de la voluntad de Cristo para su vida. Para cualquier cosa que Cristo tenga en Su plan y propósito para que usted lleve a cabo, El le proporcionará el poder y la fuerza para realizarla. Para cualquier don que Él le ha dado, Él le dará a usted el poder necesario para ejercitar ese don. Un don es una manifestación del Espíritu de Dios en la vida del creyente. Mientras usted actúe unido a Cristo, usted tendrá esa fuerza, ese poder.

Podemos ilustrar esto pensando en la fuerza motriz que tiene un tren, por ejemplo. Podemos observar los grandes trenes que viajan de un lugar a otro en ciertos países. Trenes que son capaces de hacer todo lo que un tren puede realmente hacer. El tren se dirige lleno de pasajeros, o de carga, de un lugar a otro. La potencia de su motor le permite subir las grandes montañas, aún cuando se reduzca un poco su velocidad, pero esta limitación no lo detiene. Puede aumentar y disminuir su velocidad en cualquier momento. Pero supongamos que el tren pudiera pensar por sí mismo, y que un día decidiera apartarse de su camino ya establecido para visitar otra zona apartándose de las vías que le llevan de un lugar a otro. Pero si el tren se apartase de sus vías descarrilaría, se produciría una catástrofe, y quedaría impotente, reducido a un montón de hierros retorcidos. O sea que el poderoso tren quedaría convertido en chatarra. Y todo ello por haber abandonado la vía.

Y eso fue exactamente lo que Pablo quiso decir en la frase Todo lo puedo en Cristo.  Esa es la vía, ese es el camino que usted debe seguir. Recuerde que usted es miembro de Su cuerpo, que es la Iglesia; Él es la cabeza del Cuerpo y usted tiene que actuar en el contexto de Su voluntad y del propósito que El tiene para su vida. Su voluntad es como la vía del tren, es como el camino y la dirección que usted debe seguir.

O sea, recapitulando, Pablo no estaba diciendo que podemos hacer la totalidad de las cosas que nos propongamos hacer. Pero, sin lugar a dudas, sí podemos llevar a cabo toda aquello que Dios tenga preparado para que hagamos desde que nos salvó, hasta que nos lleve fuera del mundo.

Y el versículo 13 se completa con otra frase: Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. Con toda seguridad, esto no significa que El coloca en nosotros un poder ilimitado para hacer lo que queramos. El es el que nos proporciona las fuerzas, El que nos capacita para cumplir todo aquello que esté previsto en Su voluntad para nuestra vida. Cuando actuamos de esa manera, unidos a Cristo, somos como el tren avanzando sobre la vía, es decir, que somos irresistibles. Ningún factor humano puede detenernos. Pero en el mismo momento en que nos apartemos o desviemos de esa posición gloriosa que tenemos, saliéndonos de la esfera de la voluntad de Dios, ya sea por pecar, por pretender actuar bajo nuestra propia voluntad, fracasaremos, no llegaremos a ninguna parte y lo que hagamos se convertirá en ruinas. Pero si permanecemos en las vías divinas, podremos, como el tren, llegar a su destino y cumplir el propósito de Dios. Recordemos que el Señor Jesucristo dijo en Juan 15:7, 7Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queráis y os será hecho. En consecuencia, antes de pedirle algo a Dios, asegurémonos del lugar en que estamos. Porque resulta esencial estar bajo Su voluntad.

Y para conocer la voluntad de Dios, es esencial conocer la Biblia. Estimado oyente, ¿cuánto tiempo pasa usted en contacto con la Palabra de Dios? Y no se trata de leer una parte la Biblia que nos guste especialmente, Es necesario tener un conocimiento total de la Biblia para tener una perspectiva completa de la voluntad de Dios para nuestra vida, es decir, que tendremos una base firme sobre la cual actuar. No olvidemos el énfasis de este párrafo que hemos recorrido. Hay alegría, hay satisfacción, hay un placer auténtico y absoluto en vivir actuando en el contexto de la voluntad de Dios, en hacer lo que El quiere que hagamos.

Y el ejemplo supremo, lo tenemos en el Señor Jesucristo. Recordemos que el Salmo 40:6-8 forma parte de la profecía del Antiguo Testamento porque registró las palabras de Aquel que haría lo que Dios verdaderamente quería que hiciera. Ese pasaje anticipó proféticamente algunas de las palabras que Cristo pronunció en su primera venida a este mundo. El salmo fue citado en Hebreos 10:5-7, y de allí destacamos las siguientes palabras del escritor al introducir su cita, y las palabras de Cristo mismo: Por eso, al entrar en el mundo, Cristo dijo:. . . Aquí me tienes. . . he venido, oh Dios, a hacer tu voluntad.

Estimado oyente, después de ver este ejemplo que le sirvió de modelo al apóstol Pablo, le deseamos la experiencia que él disfrutó y que le impulsó a decir Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.

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