Estudio bíblico de Cantares Introducción 2

Cantar de los Cantares - Introducción 2

En nuestro programa anterior, amigo oyente, comenzamos a presentar una breve introducción a este libro de Cantar de los Cantares. Antes de entrar de lleno en este texto para ver cómo se relaciona con el creyente y la Iglesia, necesitamos examinar ciertos aspectos generales y recordar algunas de las verdades principales que se encuentran en esta obra poética.

Estimado oyente, permítanos decirle que lo que necesitamos es tener una relación personal con Jesucristo. Necesitamos sentir una pasión ardiente por El. El Señor no está satisfecho con esa condición fría, tibia que existe hoy en muchos círculos de cristianos supuestamente dedicados a El. Muchos de aquellos que se consideran cristianos consagrados son realmente fríos espiritualmente e, incluso a nivel humano. En su trato demuestran ser poco amistosos y arrogantes en sus actitudes. Lo que necesitamos es una pasión real y viva por la persona del Señor Jesucristo.

Este breve libro va a ser una obra personal. No es para los oídos del no creyente sino para la persona que tiene una relación personal con el Señor Jesucristo.

Teniendo en cuenta que el Cantar de los Cantares es una serie de escenas en un drama que no fue relatado siguiendo una secuencia cronológica, no intentaremos bosquejar el libro. Encontraremos en esta obra el uso de la antífona; es decir, que un personaje habla y el otro responde. Y tenemos varios personajes. La joven novia, que es la Sulamita, las hijas de Jerusalén, el novio y la familia de la Sulamita. En la familia hay un padre (que está muerto), la madre, las dos hijas, y dos o más hijos.

Una de las interpretaciones de esta historia presentada en el Cantar de los Cantares surgió de las escuelas racionalistas alemanas del siglo diecinueve. Dichas escuelas trataron de interpretar la historia presentando a la Sulamita secuestrada por Salomón: en un principio ella no habría querido ir con él, y finalmente habría accedido a quedarse con él.

Para un hijo de Dios que ve en este libro la maravillosa relación que existe entre Cristo y su Iglesia, tal interpretación resulta repulsiva. Notables estudiosos y maestros de la Biblia no pudieron aceptar esta interpretación, incluyendo al Dr. Ironside. Este último pidió a Dios en oración especialmente una guía para interpretar correctamente el libro. Mucho del material que utilizamos en este estudio del libro está basado en la interpretación del Dr. Ironside.

El escenario del drama está en el palacio de Jerusalén y algunas de las escenas son retrospectivas de un tiempo anterior. Esta obra nos recuerda los dramas griegos en los cuales el coro se dirige a los protagonistas. Las hijas de Jerusalén llevan el tempo de la historia. Estos diálogos fueron evidentemente escritos para ser cantados. Varias escenas de amor fueron introducidas en Jerusalén, que encuentran su equivalente en la iglesia.

La joven Sulamita dijo en 1:6: No reparéis en mí que soy morena, pues el sol me miró. Los hijos de mi madre se enojaron contra mí; me pusieron a cuidar las viñas, más mi viña, que era mía, no guardé. La hija mayor de esta familia Sulamita pobre, fue una especie de Cenicienta, y fue obligada a cuidar la viña. Su piel estaba bronceada por el sol, de trabajar afuera en la viña. Aparentemente, esta familia vivía en la región montañosa de Efraín, y eran agricultores arrendatarios. Deducimos esa figura de un versículo en el último capítulo, 8:11, que dice: Salomón tuvo una viña en Baal-hamón, y la encomendó a unos guardas, y cada uno le llevaba por su fruto mil monedas de plata.

Creemos que este fue el escenario donde tuvo lugar la primera escena. La joven era morena y se sentía deshonrada. En aquellos días la tez morena significaba que una joven trabajaba duramente. Las mujeres de la corte querían mantener su piel tan blanca como pudieran. Hoy ocurre todo lo contrario. Hoy tanto hombres como mujeres tratan de mantener su piel bronceada porque se considera que hace a una persona más atractiva.

Y no solo tenía aquella joven la tez bronceada de trabajar fuera en la viña, sino que también dijo que era incapaz de mantener su propia viña. Aparentemente era una joven de una belleza natural, pero que no había podido realzar su belleza o acicalarse.

Era una joven que trabajaba a la intemperie. Parece que sus hermanos también la hacían vigilar a las ovejas. Dice 1:8, Si no lo sabes, hermosa entre las mujeres, sigue las huellas del rebaño, y apacienta tus cabritas junto a las cabañas de los pastores. Así que trabajaba en las viñas, y también tenía que reunir y conducir el rebaño.

El lugar en que ella trabajaba estaba situado a lo largo de una ruta de caravanas que pasaba por esa zona montañosa. Quizás algunos de nuestros oyentes han viajado por esa región y saben cuan accidentada y escarbada es. En la actualidad un autocar turístico recorre esa zona permitiendo a los turistas recorrer esa parte del país. Allí suelen verse a jóvenes árabes trabajando en los campos. Esa era la situación aproximada en que podemos imaginarnos a la joven Sulamita.

Cuando en medio de su trabajo elevaba su mirada vería las caravanas que pasaban en su recorrido entre Jerusalén y Damasco. En 3:6 podemos ver la reacción de la joven cuando dijo en 3:6, ¿Qué es eso que sube del desierto cual columna de humo, perfumado de mirra e incienso, y de todo polvo aromático? Ella seguramente podía ver las caravanas de los comerciantes y también a las caravanas que transportaban a las hermosas mujeres de la corte. Ellas eran las que no tenían la piel bronceada. Iban protegidas por un toldo o dosel, siempre que viajaban en camellos o elefantes. La joven Sulamita vería también las maravillosas joyas y sus vestidos de seda. Ella nunca había tenido nada semejante y podemos imaginar fácilmente que soñaría con tenerlo algún día.

Seguramente, a medida que las caravanas iban pasando, la joven Sulamita también percibir el aroma agradable del incienso y la mirra. Y en este punto podemos ver que está constituye una hermosa figura del Señor Jesucristo, tanto en su nacimiento como en su muerte. A El le trajeron mirra como un regalo, cuando nació; cuando murió, le trajeron mirra para colocarla sobre su cuerpo. Así es como en estas páginas contemplamos hermosas figuras espirituales, imágenes que nos acercan aun más a la persona de nuestro Salvador y Señor Jesucristo.

Un día mientras la joven Sulamita está cuidando a las ovejas se le apareció un pastor bien parecido, atractivo, y él se enamoró de ella. Y aquí tenemos que adelantarnos para afirmar que ésta es una figura de Cristo y la iglesia. Y esto es lo que él le dijo a ella, como leemos en el 2:2, Como el lirio entre los espinos, así es mi amada entre las jóvenes. Y en otra ocasión dijo, en 4:1, ¡Qué hermosa eres, amada mía, que hermosa eres! ¡Tus ojos son como palomas en medio de tus guedejas! ¡Tus cabellos, como manada de cabras que bajan retozando las laderas de Galaad! Este es un hermoso lenguaje poético y constituye una figura del amor de Cristo por la iglesia. Cristo amó a la Iglesia y se entregó a sí mismo por ella.

Luego, finalmente, ella le entregó su corazón al pastor. Y en el capítulo 2, versículo 3, leemos: Como un manzano entre los árboles silvestres es mi amado entre los jóvenes. A su sombra deseada me senté y su fruto fue dulce a mi paladar.

EL Señor Jesús nos ha extendido una invitación: "Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar". ¿Sabe usted, estimado oyente, lo que es descansar en el Señor Jesucristo? ¿Es Él una realidad para usted? ¿Descansa usted en Él? Ah, qué hermosa experiencia podría ser esta relación para usted. Aquí no estamos hablando de religión ni de una organización. Estamos hablando, estimado oyente, de una relación personal, una relación de amor con el Señor Jesucristo.

Luego que ella le entregó su corazón, ambos quedaron profundamente enamorados. Y no hubo nada como el amor matrimonial que ellos experimentaron. Y en el capítulo 2, versículo 16 podemos leer: Mi amado es mío, y yo soy suya; Él apacienta entre lirios. Y esto nos demuestra aquí que existió entre ellos una maravillosa relación personal.

Aparentemente él la llevó a comer en una oportunidad, cuando viajaba por esa zona. Todo lo que ella sabía de él era que, era un pastor, pero era evidentemente un pastor muy prominente. Leamos en el capítulo 2 versículo 4, lo que ella dijo: Me llevó a la sala de banquetes y tendió sobre mí la bandera de su amor.

Bien, ese era un pastor muy peculiar. Él en realidad no tenía ningunas ovejas que ella pudiera ver. Y ella le preguntó por sus ovejas, como vemos en 1:7, que dice: Dime tu, amado de mi alma, dónde apacientas tu rebaño, donde descansas al mediodía: pues, ¿por qué he de andar como errante junto a los rebaños de tus compañeros? ¿Dónde estaban sus ovejas? Verdaderamente él era un pastor extraño.

Luego, un día Él anunció que se iba a ir, pero que regresaría. Este es un paralelo obvio con las palabras del Señor Jesús pronunciadas en Juan 14:1-3, donde Él dijo: "No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me voy y os preparo lugar, vendré otra vez y os tomaré a mí mismo, para que donde yo esté, vosotros también estéis".

Bien, los días pasaron y ella esperó. Finalmente, su familia y amigos comenzaron a ridiculizarla. Le decían; "Tu eres simplemente una muchacha campesina engañada por él". Y esto es exactamente lo que al apóstol San Pedro predijo que ocurriría en nuestro tiempo. Leamos su palabras en 2 Pedro 3:3-4: "Sabed ante todo, que en los últimos días vendrán burladores, andando según sus propias pasiones y diciendo: ¿Dónde está la promesa de su venida? Porque desde el día en que los padres durmieron, todas las cosas permanecen así como desde el principio de la creación".

Sin embargo, ella confiaba en él. Ella le amaba. Ella soñaba con él. Y en el capítulo 3, versículo 1 de este libro el Cantar de los Cantares, se nos menciona un sueño; allí dice: Por las noches busqué en mi lecho al amado de mi alma; lo busqué, más no lo halle. Permítanos ahora, estimado oyente, hacerle una pregunta muy personal. ¿Realmente echa usted de menos a Cristo? ¿Anhela usted Su presencia?

Cierta noche ella se encontraba inquieta, reclinada sobre un sofá, cuando percibió un aroma en la habitación. En aquellos tiempos un amante acostumbraba a colocar algo de mirra o incienso, abriendo una ventanilla, en el pomo o manilla de la puerta. Ella olió el perfume y se dirigió hacia la puerta. Y en el 5:5, dice: Me levanté para abrir a mi amado y mis manos gotearon mirra: ¡de mis dedos corría la mirra sobre el pestillo de la cerradura! Ella supo que él había estado allí. Supo que no la había olvidado.

¿Hay evidencias hoy de la fragancia y del perfume de Cristo en su vida? Ah, estimado oyente, no se deje satisfacer con algunos ardides o efectos de ilusionismo. Hay que sentir su presencia real en la vida real, en la realidad de cada día. ¿Qué significa Cristo para usted ahora mismo? ¿Existe una fragancia de Cristo en su vida, estimado oyente?

Ahora, ella sabía que su amado estaba cerca. Recordemos que el Señor Jesús dijo en Mateo 28:20: "Y yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo". Y cuando el Apóstol Pablo estuvo en la prisión pudo decir que el Señor estaba con él. Como dijo el escritor a los Hebreos en 13:5, el Señor Jesucristo ha prometido: "no te dejaré ni te desamparar."

Y cierto día ella se encontraba trabajando en la viña y ocurrió algo. Escuchemos lo que dice aquí, el versículo 15, del capítulo 2, del Cantar de los Cantares: ¡Cazadnos las zorras, esas zorras pequeñas que destruyen las viñas, nuestras viñas en flor! Ella estaba levantando las viñas para que las zorras pequeñas no pudieran alcanzarlas las uvas. En esa tierra, ellos crían las uvas sobre la superficie misma de la tierra. No las levantan y amarran en algún armazón, como se hace en algunos países. Así es que ella estaba levantando un poco las viñas, colocando una roca debajo de ellas, y de esa manera las zorras no podían alcanzarlas.

Y mientras ella estaba haciendo esto, por el camino se acercaba una columna de humo. Dice 3:6, ¿Qué es eso que sube del desierto cual columna de humo, perfumado de mirra e incienso, y de todo polvo aromático? Por todas partes se escuchó el anuncio: "He aquí, el rey Salomón se acerca". Pero ella estaba ocupada y no conocía al rey Salomón. Entonces alguien se acercó a la joven que estaba trabajando y le dijo con excitación: "Oye, el rey Salomón está preguntando por tí". A lo cual ella contestó: "¿Me está llamando a mí? Yo no conozco al rey Salomón. Yo nunca le he conocido, por qué preguntaría por mí?"

Escuchemos lo que dicen los versículos 8 al 10 del capítulo 2; ¡La voz de mi amado! ¡Ya viene, saltando sobre los montes, brincando por los collados! Semejante a una gacela es mi amado; como un joven cervatillo. Helo aquí, está tras nuestra pared, mirando por las ventanas, atisbando por las celosías. Habló mi amado y me dijo: "Amada mía, hermosa mía, levántate y ven". Y así ella fue llevada a la presencia del rey Salomón. ¿Y sabe usted quien era el rey Salomón? Bueno, era su pastor, y él había venido a buscarla.

Esta fue la promesa del Señor Jesús les dio a los Suyos en Juan 10:27 y 28: "Mis ovejas oyen mi voz y yo las conozco, y me siguen; yo les doy vida eterna y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. Y el apóstol Pablo escribió en 1 Tesalonicenses 4:16 y 17: El Señor mismo, con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios, descenderá del cielo. Entonces, los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros, los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor". El Señor Jesús ha prometido que el vendrá otra vez para buscarnos. Dice en el Cantar de los Cantares 2:11-13, Ya ha pasado el invierno, la lluvia ha cesado y se fue; han brotado las flores en la tierra, ha venido el tiempo de la canción y se oye el arrullo de la tórtola en nuestro país. Ya la higuera ha dado sus higos y las vides en flor, su olor. "¡Amada mía, hermosa mía, levántate y ven!" Uno de estos días El va a llamarnos para que salgamos de este mundo.

Y, por cierto ¿Cuán implicado está usted en los asuntos de este mundo? Pensamos que hay algunas personas que están tan satisfechas aquí en la tierra, que se encuentran tan a gusto en la sociedad de la abundancia, que si El viniera a buscarles, se irían llorando de camino al cielo, porque tienen tantas cosas aquí en esta vida. En este poema. El le dijo a ella las palabras que encontramos en 2:13 y 14: "¡Amada mía, hermosa mía, levántate y ven! Paloma mía, que anidas en lo oculto de la roca. Ese es el lugar en el cual el Señor nos coloca, en las grietas de las rocas, hasta que pase la tormenta. Y el amado continuó diciendo: en lo escondido de escarpados parajes, muéstrame tu rostro, hazme oír tu voz, porque tu voz es dulce y hermoso tu aspecto".

Terminamos nuestra introducción al Cantar de los Cantares, recordando nuevamente las palabras de 2:4; "Me llevó a la sala de banquetes, y tendió sobre mí la bandera de su amor". Estimado oyente, la salvación es un asunto de amor. Nosotros le amamos a Él porque Él nos amó primero. Y esta es la historia que este breve libro nos está contando.

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