Estudio bíblico de Cantares 1:14-17

Cantar de los Cantares 1:14-17

En este día, amigo oyente, volvemos al capítulo 1, de este libro de Cantar de los Cantares que estamos estudiando. Terminamos nuestro programa anterior destacando que usted pierde mucho cuando está satisfecho con algunas indicaciones sobre como vivir la vida cristiana, o cumpliendo algunos ritos. ¡Qué diferente es tener a Cristo Jesús como el mismo objetivo de su vida, Aquel que trae la emoción, el éxtasis, la comunión y la alegría! Su gracia, Su amor y Su misericordia son todos suyos. Simplemente abra la puerta, porque Jesús está llamando ahora mismo.

Vamos a comentar la sección correspondiente al día de hoy en el momento en que la esposa continuaba hablando del deleite que encontraba en su esposo, y vamos a leer el versículo 14, que nos habla de

El ramo de flores de alheña

"Ramo de flores de alheña en las viñas de En-gadi es mi amado para mí."

Esto es algo muy hermoso, poético, y esta joven estaba cuidando sus ovejas. Podríamos describirla como una campesina que llegó a conocer a este pastor, quien ya hemos sugerido que sería Salomón. Pero esta historia también nos demuestra la maravillosa relación entre Cristo y la Iglesia y entre Cristo y el creyente, en forma individual que quiere acercarse a él y tener comunión con él.

Esta planta de alheña que se menciona aquí es interpretada por algunas autoridades como la del ciprés. "La alheña es un arbusto aromático que aún crece en En-gadi". Eso es lo que nos dice el diccionario ilustrado de la Biblia. "Sus flores, blancas y amarillas, de olor fragante, crecen en racimos. Las hojas de la alheña se trituran y mezclan con agua para producir un tinte rojo usado como cosmético por los árabes de hoy y los antiguos egipcios". Hasta aquí lo que nos dice en parte el diccionario bíblico. Ahora, los eruditos han dedicado bastante tiempo a estudiar las plantas que se menciona aquí. Estas plantas crecen en abundancia, nos estamos refiriendo al ciprés, en la tierra de En-gadi, como mencionamos, y también en Turquía. A través de toda esa zona se pueden observar estas grandes plantas. Por lo general, se ha establecido que la alheña que aquí se menciona es la "Henna" de los árabes. El color oscuro de su corteza, el verde claro de sus hojas, y la mezcla suave de blanco y amarillo en sus flores presenta una combinación que es agradable a la vista, tanto como lo es su perfume al olfato. Las flores se aglomeran en racimos, despidiendo un aroma, una fragancia que es muy apreciada hoy como lo fue también en el tiempo de Salomón. Las mujeres han apreciado mucho estas flores, llevándolas en sus manos, colocándolas en su pecho, y conservándolas en sus propios hogares para perfumar el ambiente.

Y ahora, podemos notar la comparación que se hizo aquí del ciprés con el esposo, se dijo de él que era ramo de flores de alheña en las viñas de En-gadi.

En-gadi es un lugar situado cerca del Mar Muerto. Es uno de esos oasis maravillosos que uno encuentra en el desierto, porque allí hay manantiales. Recordemos que la zona alrededor de En-gadi es un desierto donde se ocultó David cuando estaba huyendo de Saúl. Es un lugar apropiado para ocultarse. No creemos que se pueda encontrar a ninguna persona que se oculte en esas lomas o colinas áridas que hay por allí. Pero se nos dice que crecen muchas clases de especias en la zona de En-gadi. Es un lugar muy interesante en medio del desolado desierto de esa zona. Y, aquí se dice que el esposo era como un ramo de alheña en las viñas de En-gadi. El era como una fila de aquellos majestuosos árboles que despedían un aroma tan agradable.

Ahora, Cristo, como nuestro Amado, fue presentado aquí en toda su belleza y atractivo, y en su fragancia aromática. Nosotros enfatizamos con frecuencia la deidad de Cristo, pero a veces nos preguntamos si a veces nosotros no damos de El, un punto de vista un poco desequilibrado. ¿Se ha detenido usted alguna vez a pensar cuan hermoso era El en Su persona? El vino a esta tierra y asumió nuestra humanidad, y fue tentado en todos los aspectos, como nosotros, pero sin pecado. No había pecado en El. No había ningún desequilibrio en su personalidad. Recordemos que la ofrenda de cereales del Antiguo Testamento tipificaba o prefiguraba la cualidad uniforme y constante de la personalidad de Cristo. Era harina bien molida, ni áspera ni grumosa o desigual.

Sinceramente hablando, la mayoría somos desiguales, irregulares, no queremos decir físicamente sino sicológicamente. Todos nosotros tenemos ciertas tendencias, peculiaridades. El Señor Jesucristo no era así. El era un ser perfecto.

El fue el ser humano perfecto en Su encarnación. Fue como aquel ramo de flores de alheña. El fue aquel de quien Juan el Bautista pudo decir en el Evangelio de Juan 1:29, He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Si usted le escucha, su alma vivirá. El Salmista, en el Salmo 34:8 pudo decir de El: Gustad y ved que es bueno el Señor. Y Él fue también un sacrificio, como el Apóstol Pablo dijo en su carta a los Efesios 5:2, se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante. Él fue el cumplimiento de ese holocausto del Antiguo Testamento que se elevaba hasta el cielo mismo. Todo ello hablaba del hecho de que Dios estaba completamente satisfecho con lo que Jesús hizo por usted y por mí en la cruz. El estaba satisfecho con Jesús. En Mateo 3:17, en ocasión del Bautismo de Jesús, Dios dijo: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia. El nunca dijo eso de ningún ser humano pero declaró públicamente que estaba satisfecho con Jesús.

Estimado oyente, ¿está usted satisfecho con Jesús? Yo no creo que haya mucha gente esté satisfecha. Si lo estuvieran, no estarían corriendo de aquí para allá en todas partes del mundo, buscando satisfacción en algo más. Las personas siempre se encuentran buscando oír y ver algo nuevo. Podemos estar tan absortos en la mecánica y detalles del estudio de la Biblia, que perdemos de vista a la persona de Jesucristo. El autor del Cantar de los Cantares realmente resaltó su hermosura al decir: Ramo de flores de alheña en las viñas de En-gadi es mi amado para mí.

Hay otro símbolo interesante en el "ramo de flores de alheña". En las Sagradas Escrituras hay un gran énfasis en la "unicidad" o sea la calidad de Único del Señor Jesucristo. Él es el Unigénito del Padre, es decir, el Único hijo del Padre. Él es el Único Buen Pastor. Él es la Única Vid Verdadera. Él es la Única Luz del mundo. Es el Único Siervo del Padre. Es el Único sacrificio por el pecado. Él es el Único camino, la Única verdad, la Única vida. Sin embargo, en su unidad perfecta existe una plenitud que es absolutamente inagotable. Y debemos añadir que Él es un racimo de flores fragantes. En Él existe esa "unicidad", o sea, esa calidad de Único. Pero, en Él está todo. En el Cordero de Dios se agrupan armoniosamente innumerables gracias. En Él encontramos la fe de Abraham; la persuasión de Jacob; la humildad de Moisés; el celo de Elías; la santidad de Job; el amor de Juan. Esas virtudes se encuentran en plenitud y perfección en El. En El se encuentran la verdad, la justicia, la sabiduría, el amor, la compasión, la amistad, la majestad, el poder, la soberanía, la humildad, la paciencia, la fe, el celo, el valor, la santidad, y todas las gracias. Y, si hemos dejado fuera alguna cualidad, debería también ser incluida en esta lista, porque Él es todo. Él es todo en todos. Y Cristo es nuestro en la actualidad. Y esta es la maravilla de esta realidad.

Qué hermosa eres

Ahora, después de que la esposa expresó su adoración por el esposo, él le dijo a ella, las palabras que encontramos en el versículo 15:

"¡Qué hermosa eres, amada mía, qué hermosa eres! ¡Tus ojos son como palomas!"

Y la respuesta instantánea de ella se encuentra en el versículo siguiente: ¡Qué hermoso eres amado mío, qué dulce eres!

Ya hemos mencionado en la oportunidad anterior que ella fue la que dijo: No reparéis en que soy morena, pues el sol me miró. Pero en este momento él le dijo a ella: Qué hermosa eres amada mía, qué hermosa eres.

Estimado oyente, nosotros, como esposa de Cristo, hemos pecado. Podemos confesar, con el profeta Daniel en 9:5, hemos pecado, hemos cometido iniquidad, hemos actuado impíamente, hemos sido rebeldes y nos hemos apartado de tus mandamientos y de tus ordenanzas. Esa es la confesión de cada creyente si es un hijo de Dios. Pero nuestro Señor Jesús intercede por nosotros, como dijo en Juan 17:6, tuyos eran, y me los diste, y han guardado tu palabra. El es nuestro Sumo Sacerdote y está intercediendo por usted y por mí. Como nosotros estamos unidos a Cristo, el Padre no ve maldad en nosotros, así como Dios no vio la maldad de Jacob o la perversidad de Israel, y no permitió que Balaam los maldijera. Dios descendió y trató con Su propio pueblo. El no permitiría que ellos evitaran las consecuencias del pecado. Pero Dios no dejaría que un profeta pagano maldijera a Israel. El vio a Israel en Cristo, unido a Cristo. Y esa es la forma en que El nos ve hoy como iglesia: puede resumirse en las siguientes palabras ¡Qué hermosa eres!

Y el secreto de la belleza se encuentra en las siguientes palabras: Tus ojos son como paloma. Las palomas son emblemas comunes de castidad y constancia. Ojos castos y constantes. Sus ojos se han fijado en el esposo. Y toda su belleza es la belleza reflejada del esposo. En Mateo 6:22 y 23 Jesús dijo: La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz; - y por lo tanto de belleza, - pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas. Un creyente que fija su mirada en cualquier cosa de la misma manera, o con el mismo nivel que la fija en Cristo, no tiene belleza en su vista. En este sentido Jesús habló con mucha claridad y dijo directamente, en Mateo 10:37: El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí. El que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí. Es importante que usted responda a esta pregunta: ¿Tiene usted hoy sus ojos fijos en la persona del Señor Jesús?

A veces oímos hablar con frecuencia sobre la "dedicación". Algunos creyentes se califican a sí mismos como "creyentes dedicados" y enfatizan que quieren manifestar a Cristo en sus vidas, pero por otra parte se observa en ellos cierta pereza a la hora de pasar a la acción práctica que requiera un verdadero esfuerzo. O sea, que su servicio no pasa de ser una expresión tópica o simplemente unas palabras que suenan bien o causan una buena impresión. Es que la dedicación no es algo acerca de lo cual hay que "hablar"; una dedicación a Cristo es algo que uno "revela". Es algo que se manifestará abiertamente en su vida. Si su mirada está puesta en El, entonces Su belleza será reflejada en usted.

Volviendo a nuestro relato, el esposo le dijo a la esposa lo maravillosa que ella es. Ahora, vemos que ella, a su vez, le dice lo mismo a él. Leamos los versículos 16 y 17:

"¡Qué hermoso eres, amado mío, y tan placentero! Frondoso es nuestro lecho. Las vigas de nuestra casa son de cedro; nuestro artesonado, de ciprés."

Ahora, el esposo es hermoso para aquellos de nosotros que creemos. Él es totalmente encantador. Él es hermoso en los cielos. También, lo fue cuando estuvo aquí en la tierra. Lo fue también cuando se encontraba en el seno de la virgen María. Fue hermoso cuando se encontraba en los brazos de sus padres, hermoso en Sus milagros, en sus heridas, en el momento de entregar Su vida. Su belleza fue evidente en la cruz, en el sepulcro y al recibir la vida otra vez. Esa fue la manera en que San Agustín, ese gran santo de Dios del pasado, describió al Señor Jesús.

Veamos la expresión y tan placentero. Corresponde a la palabra hebrea "naim", utilizada para describir las maravillosas melodías del santuario. Como dice el Salmo 135:3, cantad salmos a su nombre, porque él es agradable. Cristo es placentero, agradable. ¿Por qué querría alguien apartarse del Señor Jesucristo? Él es tan maravilloso. Y la citada palabra hebrea fue también utilizada para describir a un amigo terrenal escogido. Recordemos la historia de David, en 2 Samuel 1:26, cuando éste dijo de su amigo Jonatán: Angustia tengo por ti Jonatán, hermano mío, cuán dulce fuiste conmigo.

Y ¿qué podemos decir de Uno que es mayor que Jonatán? ¿Puede usted decir que Jesús es placentero para usted? Estar con El es una dulce experiencia. El es el que nos trae reposo, descanso. ¿Está usted satisfecho con El? Ya hemos visto anteriormente que Dios el Padre estaba satisfecho con El. Y lo expresó en el momento de Su bautismo.

También leemos en este versículo la frase Frondoso es nuestro lecho. En realidad, con la palabra "lecho" se estaba el escritor refiriendo al reclinatorio o sofá que estaban ocupando en el banquete. Especialmente en el momento de la fiesta de bodas, el reclinatorio estaría cubierto de flores y hojas verdes. Creemos que este era el significado del lecho "frondoso", si el escenario de la historia era Jerusalén.

Sin embargo, esta escena o imagen podría referirse al momento en que los jóvenes se encontraron por primera vez. En ese caso, el escritor estaba hablando de la hierba verde donde se encontraban las ovejas. Posiblemente ellos simplemente se sentaron sobre la hierba mientras las ovejas estaban pastando, y fue en aquel lugar donde se conocieron. Allí comenzaron a comunicarse el uno con el otro.

Esta escena nos recuerda el Salmo 23:2. David lo expresó de la siguiente manera: En lugares de delicados pastos me hará descansar. Cuando la oveja se recuesta a descansar en esos pastos verdes, significa que ha comido lo suficiente y que está satisfecha. Esta es la respuesta a la invitación de Cristo de venir a Él y descansar. Él invita a todos los que están cansados, cargados, para que se acerquen a Él. Los pastos verdes y delicados están allí para nosotros, amigo cristiano que nos escucha. Si usted se siente cansado y agobiado, puede descansar en Él.

Un escritor llamado Moody Stuart lo expresó de la siguiente forma: "Te sientes cansado y desesperado, buscando la paz en la lejanía y pasando por delante de Él, que está cerca, como la esclava Agar en el desierto, cuando la última gota del odre ahora seco, se consumió y tu estás dispuesto a dejarte caer y morir. Pero, abre tus oídos y escucharás a alguien decir: "Venid a mi y os daré descanso"; abre tus ojos y verás el pozo y el césped verde alrededor; y con un corazón lleno le responderás: Qué placentero eres, y también nuestro lecho es verde. Hasta aquí la cita.

Estimado oyente, ¿recuerda usted donde se reclinó el Señor? Cuando El vino aquí a este mundo, le colocaron en un pesebre. Después, cuando recorrió los caminos de esta tierra, y como relató el evangelista Lucas (en 9:58) Jesús mismo declaró en una ocasión: Las zorras tienen guaridas y las aves de los cielos nidos, pero el Hijo del hombre no tiene donde recostar su cabeza. Después, al terminar Su misión en el mundo, el último lugar donde lo colocaron fue en la tumba de un hombre llamado José de Arimatea. Sería bueno que tengamos siempre presente, en todas las circunstancias de nuestra vida, que El Señor fue a aquel lugar, para que usted y yo, cansados de recorrer los polvorientos caminos de nuestra vida, agobiados por el cansancio y la sequedad del terreno, podamos sentarnos con Él en la hierba fresca y verde.

Pero Él también ocupó aquel lugar en la cruz y en la tumba, para que cuando usted y yo dejemos esta vida en la tierra, podamos ocupar el lugar que nos corresponde como hijos de Dios, en la región celestial.

¿Quiere usted aceptarle en esta hora? ¿Quiere usted comprobar que la Palabra de Dios es veraz, es real? ¡Acuda a Él, que en este momento le está invitando y reciba por la fe el verdadero descanso, el descanso del alma y del espíritu! Y por la acción del Espíritu Santo disfrute de la paz que El solo puede dar.

Aquí vamos a detenernos por hoy. Sin embargo, le recordamos leer el capítulo 2 de este libro de Cantar de los Cantares que comenzaremos a estudiar en nuestro próximo programa. De esta forma estará usted preparado para entender y asimilar la enseñanza que Dios tiene preparada para usted, amigo oyente.

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