Estudio bíblico de Colosenses 2:8-23

Colosenses 2:8-23

Recordemos que en nuestro programa anterior enfatizamos ciertos detalles del versículo 8.

En segundo lugar, continuando con la lista de errores que ponía en peligro la vida cristiana de los Colosenses, dijimos que entre los versículos 8 al 13, Pablo procedió a tratar el peligro de la filosofía. Leamos nuevamente el versículo 8 de este segundo capítulo de Colosenses:

"Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas basadas en las tradiciones de los hombres, conforme a los elementos del mundo, y no según Cristo."

Pablo aquí comenzó diciendo que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, Si usted sigue la historia de la filosofía comenzando por Platón, incluyendo a muchos de los padres de la iglesia, y continuando hasta épocas más recientes (incluyendo a Kant, Locke, Bultmann, que estuvo de modo por mucho tiempo, y otros después de él, encontrará que ninguno de ellos tiene un elevado concepto de la inspiración de la Palabra de Dios. Ellos están buscando respuestas a los problemas de la vida, pero no las encontrarán en la filosofía.

Un verdadero filósofo en un buscador de sabiduría, pero la verdad no se encuentra en la sabiduría humana. Cristo es la respuesta, la respuesta a la filosofía. Pablo escribió en 1 Corintios 1:30, Pero gracias a Él vosotros estáis unidos a Cristo Jesús, a quién Dios ha hecho nuestra sabiduría. Pero la falsa filosofía es como un hombre ciego buscando en una habitación oscura a un gato negro que no se encuentra allí; es que no hay esperanza para su búsqueda de la verdad. De ahí la advertencia de Pablo a los Colosenses.

Y continuó hablando Pablo de vanas sutilezas basadas en las tradiciones de los hombres. Recordemos que el Señor Jesús condenó a los líderes religiosos de su tiempo porque enseñaban las tradiciones humanas en vez de la Palabra de Dios. Por tal motivo estamos comprometidos a una enseñanza total de la Palabra de Dios. No basta concentrarse en extraer alguna interpretación peculiar de algún pasaje en particular, dedicarse a estudiar la profecía, o enfatizar la vida cristiana. Con toda seguridad estos temas están en la Biblia, pero hay en este libro mucho más. Por ello consideramos importante un estudio total, completo de la Palabra de Dios.

Y finalmente, en este versículo 8 el apóstol incluyó conforme a los elementos del mundo y no según Cristo. Otra versión traduce "los principios elementales del mundo". La palabra griega es aquí es "stoicheion", que significa el A B C, es decir, aquello que es básico. Algunos tratan de edificar su vida cristiana en algún sistema mundano de valores que parece tan simple, tan elemental. Nuestra base no es una filosofía o un sistema mundano. Nuestra base, es Cristo.

Continuemos leyendo ahora el versículo 9 de este segundo capítulo de Colosenses:

"Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la divinidad"

En el habita todo el pléroma. Esta es una declaración muy directa y clara de la deidad del Señor Jesucristo, que no se podría haber declarado de una forma más categórica que ésta. En Él, es decir, en Cristo, mora toda la plenitud, no simplemente una parte, sino la totalidad. Luego dijo el apóstol en el versículo 10, de este capítulo 2, de su epístola a los Colosenses:

"Y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad."

Aquí se nos dijo: Vosotros estáis completos. En realidad, este es un término náutico y uno lo podría traducir de la siguiente manera: "Vosotros estáis listos para el viaje de la vida en Él". ¿No es esta una forma hermosa de decirlo? Usted está listo para el viaje de la vida en Cristo, y por cualquier cosa que uno necesite para el viaje de la vida, lo encontrará en Él. Es en este sentido en que podemos decir que Cristo es la respuesta. ¿Cuál es su pregunta? ¿Cuál es su necesidad hoy? ¿Está usted siendo influenciado por la filosofía humana? Entonces, estimado oyente, vuélvase a Cristo. ¿Está usted siendo apartado hoy por palabras persuasivas, o por sistemas o tradiciones humanas? Vuélvase a Cristo. Luego, Pablo continuó diciendo en el versículo 11, de este capítulo 2, lo siguiente:

"En él también fuisteis circuncidados con circuncisión no hecha por mano de hombre, sino por la circuncisión de Cristo, en la cual sois despojados de vuestra naturaleza pecaminosa."

EL apóstol les estaba diciendo que se libraran de aquello que era externo, y que la verdadera circuncisión era el nuevo nacimiento. El explicó esto en su carta a los Gálatas 6:15, donde escribió: Porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale nada, ni la incircuncisión, sino la nueva creación. Usted y yo nos convertimos en una nueva criatura cuando nos acercamos a Cristo, y confiamos en Él como nuestro Salvador. Entonces descansamos en Él y nos identificamos con Él, sepultados con Él en el bautismo, como dice aquí el versículo 12, que leemos a continuación:

"Con él fuisteis sepultados en el bautismo, y en él fuisteis también resucitados por la fe en el poder de Dios que lo levantó de los muertos."

Fue Lord Lyndhurst, canciller en Gran Bretaña, una de las mentes más privilegiadas en los asuntos legales, quien dijo: "Conozco perfectamente lo que es la evidencia y, debo decirles, que una evidencia como la de la resurrección no ha podido aun ser refutada". La muerte y resurrección del Señor Jesucristo es un hecho histórico. Cuando Él murió, usted y yo morimos con Él. Él ocupó nuestro lugar. Y cuando Él fue resucitado, nosotros fuimos resucitados en Él, y ahora estamos unidos al Cristo viviente. Ah, amigo oyente, ¡cuán importante es que nosotros podamos ver esto hoy! Nosotros estamos unidos a un Salvador viviente.

Es muy importante recordar que ninguna ceremonia nos lleva a Cristo: El punto en cuestión es si hemos nacido espiritualmente de nuevo, o no, si realmente conocemos a Cristo como Salvador, o no. Si en verdad lo conocemos, estamos identificados con Él. La identificación con Cristo se realiza, como decía el versículo 11, por la circuncisión de Cristo, en la cual sois despojados de vuestra naturaleza pecaminosa.

Es por el bautismo que nos identificamos con Cristo, pero también somos "resucitados con Él", quedando así unidos al Cristo viviente.

Y el versículo continúa diciendo: por la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos. La salvación se ha logrado por el poder de Dios en la resurrección. No es ninguna filosofía, ni ningún artilugio, ni ningún sistema humano limitado, ni en seguir un curso, lo que le capacitará comenzar a vivir una vida para Dios. Escuchemos lo que dice aquí el versículo 13:

"Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados."

La salvación no es el mejoramiento de la antigua naturaleza sino la impartición de una nueva naturaleza.

Pablo tuvo que hacer frente a dos sistemas de filosofía griega, que eran muy populares en aquel día. Ambos estaban diametralmente opuestos uno al otro, pero ambos conducían hacia el mismo fin. Uno de ellos era el estoicismo, y el otro era el epicureísmo.

El estoicismo enseñaba que uno debe vivir noblemente y que la muerte no tiene importancia. La idea era que uno debía mantener sus deseos bajo control, y tenía que llegar a ser indiferente a las condiciones cambiantes. Que uno no debe sentirse elevado por la buena fortuna ni abatido por la adversidad. El hombre era mucho más que las circunstancias y el alma era mucho mayor que el universo. Esa era una filosofía muy valiente, como podemos apreciar. Pero el problema era como vivirla. Es como aquellas personas que dicen que están viviendo siguiendo el sermón del monte, pero sin embargo su vida se encuentra a una gran distancia de aquellos principios.

Ahora, la filosofía epicúrea enseñaba que todo era incierto. No sabemos de dónde venimos, ni tampoco sabemos a dónde vamos. Lo único que sabemos es que después de una breve vida desaparecemos de esta escena, y por lo tanto es en vano negarnos cualquier alegría presente en vista de un posible mal en el futuro. Por tanto, comamos y bebamos, que mañana moriremos.

Lo interesante amigo oyente, es que estos dos sistemas estaban intentando tratar con la carne, es decir, no con la carne física de nuestro cuerpo, sino con la vieja naturaleza que usted y yo tenemos. La antigua naturaleza opera a través de nuestros viejos hábitos, los antiguos deseos, las viejas pruebas y tentaciones. ¿Cómo vamos a controlar estos factores?

Existen hoy toda clase de sistemas que se nos ofrecen para vivir la vida cristiana. Porque hay una cosa muy importante que debemos reconocer, y es que, como Pablo nos dice, nosotros estamos unidos hoy a un Cristo viviente. Y sería útil plantearnos las siguientes preguntas. ¿Cuán cerca se encuentra usted de Él? ¿Anda caminando usted con Él? ¿Le busca usted a Él en todas las emergencias de su vida? ¿Es Él, el mismo centro de su vida? Y para todo ello resulta indispensable la ayuda del Espíritu Santo.

(3) En tercer lugar, Pablo, continuando con la serie de 5 errores que ponían en peligro la vida cristiana, trató el error del legalismo, entre los versículos 14 al 17. Nuevamente encontraremos que la respuesta viene de la Palabra de Dios, y en ella llegaremos a una relación personal con Jesucristo. Y aquí en el versículo 14, dijo Pablo:

"Él anuló el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, y la quitó de en medio clavándola en la cruz."

Otra versión lo traduce así: "El anuló la deuda que teníamos pendiente por los requisitos de la Ley. El anuló esa deuda que nos era adversa, clavándola en la cruz".

¿A qué se refirió Pablo cuando dijo que Dios, anuló el acta de los decretos que había contra nosotros? Bueno, la vieja naturaleza nuestra ha sido condenada. Cuando Cristo murió, Él murió por usted y por mí; Él pagó el castigo por nuestro pecado.

Es importante notar que cuando el Señor Jesucristo murió, se escribió sobre su cruz lo siguiente: "Este es Jesús de Nazaret, el rey de los judíos". Bueno, Él estaba siendo ajusticiado públicamente debido a la acusación de que había estado encabezando una rebelión lo cual, por supuesto, no era cierto. Pero esa falsedad había sido la acusación presentada contra Él. Cuando la gente que se encontraba frente a la cruz leyó aquel anuncio, entendió que Él había sido desleal con el César por que se había nombrado a sí mismo como rey. Para aquellos, entonces, esa era la razón por lo que estaba muriendo en la cruz.

Pero cuando Dios miró esa cruz, vio un altar sobre el cual el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, era ofrecido. Y Dios vio otra inscripción allí, sobre aquella que habían escrito los hombres, y fue la que leímos en el versículo 14: él anuló el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, y la quitó de en medio clavándola en la cruz. Ahora, ¿qué fue lo que escribió Dios sobre esa cruz? Él escribió los decretos. Él escribió los diez mandamientos. El escribió la ley que no somos capaces de cumplir, las ordenanzas de cuyo incumplimiento somos culpables. Y, cuando Cristo murió allí, no murió porque había quebrantado la ley. Él era sin pecado. Pero Él murió porque nosotros la habíamos quebrantado, porque usted y yo somos pecadores. Como Pablo dijo en otra ocasión: Porque todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios.

Por tanto, amigo oyente, si Dios le ha salvado a usted, le ha resucitado espiritualmente de entre los muertos, y le ha unido al Cristo viviente. ¿Por qué va a regresar usted a una ley que, en primer lugar, no puede cumplir? Usted ni siquiera puede cumplir hoy la ley con sus propias fuerzas, con su fortaleza personal. Es que la ley fue dada para disciplinar a la vieja naturaleza. Pero ahora, al creyente se le ha dado una nueva naturaleza, y la ley, por lo tanto, ha sido quitada como una forma de vida.

Nosotros tenemos ahora una nueva naturaleza. Estamos unidos a Cristo, somos parte de la nueva creación. Celebramos el primer día de la semana porque fue el día en el que Él resucitó de los muertos. Eso es lo que significa que los decretos que nos eran adversos han sido clavados en la cruz. Leamos ahora lo que dice el versículo 15 este capítulo 2, de la epístola a los Colosenses:

"Y despojó a los principados y a las autoridades y los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz."

Esta victoria espiritual que Cristo ganó para el creyente es de un valor incalculable.

Vamos a leer ahora los versículos 16 y 17, que nos introducen a otra sección, que se extiende hasta el versículo 23, titulada

Cristo, la respuesta al ritual (para el corazón)

"Por tanto, nadie os critique en asuntos de comida o de bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo. Todo esto es sombra de lo que ha de venir; pero el cuerpo es de Cristo."

Ahora, el creyente no tiene que cumplir con ordenanzas que sean solo rituales o litúrgicas: éstas no tienen valor para el presente. Dios dio ciertos rituales para la gente en el Antiguo Testamento. Pero entonces, ¿qué ha cambiado? Pablo explicó que esos rituales eran simplemente sombra de lo que había de venir. Nosotros tenemos la palabra "fotografía" de la palabra griega usada aquí para sombra. Todos los rituales de la ley del Antiguo Testamento eran como el negativo de una fotografía, o a una figura, es decir, que eran meramente figuras de Cristo. Después de que Cristo viniera, tenemos la realidad. ¿Por qué entonces volver atrás y contemplara una figura?

Durante la segunda guerra mundial, hubo muchas parejas de matrimonios jóvenes que tuvieron que separarse por este conflicto. El esposo tenía que dirigirse a la zona de guerra mientras que la esposa quedaba en el hogar. Una joven esposa acostumbraba llevar consigo una fotografía de su esposo que había ido a la guerra. Y esta no era una de esas pequeñas fotografías que uno lleva en el bolsillo, sino una de tamaño grande que uno podía colgar en la pared. En cada oportunidad que ella tenía, hablaba de su esposo y mostraba su fotografía. Pues, bien, llegó un día cuando terminó la guerra y su esposo al fin pudo regresar a casa. Y esta joven viajó una gran distancia para ir a un lugar a dónde llegaba su esposo. ¿Y qué cree usted que ella hizo cuando llegó el esposo? Después de años sin verle ¿cree que ella sacó su fotografía y comenzó a observarla? Por supuesto que no. ¿Para qué, si ya disfrutaba de la realidad? Ya no necesitaba la fotografía. Él había regresado, y, cuando ella le vio, se dirigió a Él y le abrazó con todas sus fuerzas.

(4) En cuarto lugar, continuando con la lista de 5 errores que ponían en peligro la vida cristiana, llegamos a la advertencia contra el misticismo. Leamos los versículos 18 y 19, de este capítulo 2 de la epístola a los Colosenses:

"Que nadie os prive de vuestro premio haciendo alarde de humildad y de dar culto a los ángeles (metiéndose en lo que no ha visto), hinchado de vanidad por su propia mente carnal, pero no unido a la Cabeza, en virtud de quien todo el cuerpo, nutriéndose y uniéndose por las coyunturas y ligamentos, crece con el crecimiento que da Dios."

Este es otro punto en el que muchas personas se desvían. Pablo estaba aquí condenando a los gnósticos, que simulaban ser sabios. Y, a veces, en algunos círculos cristianos muchos asumen una superioridad piadosa. Generalmente, estas personas carecen de mayores conocimientos Bíblicos. Aquí se dijo de ellos que hacían alarde de lo que no habían visto, fingiendo, actuando como si tuvieran algo que, en realidad, no tenían.

Y no asiéndose de la Cabeza, - dijo Pablo. Y esto quiere decir que tienen una relación poco firme o nada clara con Cristo. En otras palabras, que su cabeza no está bien asentada como debería estar, por cierto.

(5) Y así llegamos al quinto y último error que perjudicaba a los Colosenses, que era el ascetismo. Leamos los versículos 20 al 23:

"Si habéis muerto con Cristo en cuanto a los principios elementales del mundo, ¿por qué, como si vivierais en el mundo, os sometéis a preceptos tales como: «No uses», «No comas», «No toques»? Todos estos preceptos son solo mandamientos y doctrinas de hombres, los cuales desaparecen con el uso. Tales cosas tienen a la verdad cierta reputación de sabiduría, pues exigen cierta religiosidad, humildad y duro trato del cuerpo; pero no tienen valor alguno contra los apetitos de la naturaleza pecaminosa"

En vez de si habéis muerto con Cristo una mejor traducción sería "ya que habéis muerto con Cristo". En otras palabras, ya que habéis muerto cuando Cristo murió, no regreséis a vuestra vida anterior a la cruz. Y estos ejemplos que encontramos en estos versículos parecen referirse al orgullo que pretende imitar a la humildad.

El veredicto final del apóstol es que estas actitudes no tienen valor alguno, es decir, que de nada sirven para combatir los deseos mundanos. O sea, que el ascetismo no es bueno. Dios quiere que usted disfrute de alegría en su relación con Él. Cristo quiere que usted esté cerca de Él. Y si usted va a vivir cerca de Él, estimado oyente, puede tener la absoluta seguridad de que lo va a pasar bien.

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