Estudio bíblico de Isaías Introducción 2

Isaías - Introducción II

La profecía de Isaías es sorprendentemente similar a la organización de la totalidad de la Biblia. Esta similitud puede verse en la siguiente comparación:

LA BIBLIA - ISAÍAS

66 Libros - 66 capítulos

39 Libros-Antiguo Testamento - 39 capítulos - Ley, gobierno de Dios

27 Libros-Nuevo Testamento - 27 capítulos -Gracia, Salvación de Dios.

Hay 66 citas directas de Isaías en el Nuevo Testamento, aunque algunos han encontrado 85 citas y alusiones a Isaías en el Nuevo Testamento. 20 de los 27 libros del Nuevo Testamento tienen citas directas. Isaías está entretejido en el Nuevo Testamento, así como un hilo de color brillante está entretejido en una hermosa tela. Isaías es distinguible y destacado en el Nuevo Testamento. Isaías está cincelado en la roca del Nuevo Testamento con la poderosa herramienta del Espíritu Santo. Isaías fue utilizado para reforzar y ampliar los pasajes del Nuevo Testamento que hablan de Cristo.

El interludio histórico, es decir, los capítulos 36 al 39, deja la meseta elevada de la profecía y desciende al registro de la historia. Incluso la forma del lenguaje es diferente, está expresado en forma de prosa, en vez de poesía.

La tercera y última división (capítulos 40 al 56) regresa a la forma poética pero se encuentra en contraste con la primera sección principal. En la primera tenemos el juicio y justo gobierno de Dios; y en la última, tenemos la gracia de Dios, el sufrimiento, y la gloria que seguirá. Aquí es todo gracia y gloria. El ruego inicial Consolad del capítulo 40:1, fija el modo y el ritmo.

Fue esta sección la que causó que ciertos críticos postularan la hipótesis del Segundo Isaías. Un cambio en el tema no necesariamente indica un cambio de autor. Resulta interesante recordar que durante casi dos mil años no se elevó ni una sola voz aludiendo a un Segundo Isaías. El Evangelista Juan se refirió a esta sección como escrita por Isaías, como podemos comprobar en Juan 1:23. También el Señor se refirió a esta sección como escrita por Isaías, como podemos ver en Lucas 4:17-21. Además, Felipe utilizó un capítulo de esta sección para ganar al etíope para Cristo, como podemos ver en el libro de los Hechos de los Apóstoles 8. Y hay otras numerosas referencias que confirman la autoría de Isaías.

Isaías profetizó muchos eventos locales. Cuando Jerusalén estaba rodeada por el ejército asirio, Isaías pronunció una profecía arriesgada. Dice Isaías 37:33, "Por tanto, así dice el Señor acerca del rey de Asiria: No entrará en esta ciudad ni arrojará saeta sobre ella; no vendrá delante de ella con escudo ni levantará contra ella baluarte". También vemos la profecía de Isaías sobre la enfermedad de Ezequías, en Isaías 38.

Hay otras profecías que no fueron cumplidas durante la vida de Isaías, pero en la actualidad, ya se han cumplido. En esta categoría tenemos, por ejemplo, sus profecías sobre la ciudad de Babilonia. Dice Isaías 13:19-22: "Y Babilonia, hermosura de reinos, gloria y orgullo de los caldeos, será como Sodoma y Gomorra, a las que trastornó Dios. Nunca más será habitada, ni se morará en ella de generación en generación; no levantará allí su tienda el árabe ni los pastores tendrán allí su majada, sino que dormirán allí las fieras del desierto y sus casas se llenarán de hurones; allí habitarán los avestruces y allí saltarán las cabras salvajes. En sus palacios aullarán las hienas y los chacales en sus casas de deleite. Su tiempo está a punto de llegar; no se prolongarán sus días".

Ha habido cumplimientos posteriores relacionados con Babilonia, que están registrados en Isaías 47. Las excavaciones realizadas en Babilonia han revelado la exactitud de estas profecías. Se ha excavado una extensión considerable de las murallas de esa ciudad. La cultura de esta gran civilización es aun impresionante pero ha quedado reducida al polvo y a escombros, de acuerdo con el registro de las palabras del profeta Isaías. Y éste es uno de los muchos ejemplos que podrían presentarse. Otros casos similares llamarán nuestra atención cuando avancemos en nuestro estudio de este libro.

El Nuevo Testamento presenta al Señor Jesucristo como su tema, y por la misma razón Isaías presentó al Señor Jesucristo como su tema. Isaías ha sido llamado el quinto Evangelista, y el libro de Isaías ha sido llamado el quinto Evangelio. Y en este sentido, se ha vinculado su nombre con el de Mateo, Marcos, Lucas y Juan. El nacimiento virginal de Cristo, Su carácter, Su vida, Su muerte, Su resurrección y Su segunda venida a esta tierra están presentes en estas páginas claramente y de forma definitiva.

En nuestro programa anterior expusimos brevemente la polémica suscitada por algunos eruditos con respecto a

La unidad del libro de Isaías

Algunos críticos del texto Bíblico han expuesto la teoría de que el libro fue producido por escritores anónimos, de los que escriben para provecho de otros, y a esas partes de Isaías las han denominado "Segundo-Isaías" y "Tercer-Isaías". El libro no da lugar a ser fraccionado de esta manera, porque el Nuevo Testamento cita de todas las secciones del libro y reconoce un solo Isaías. Creemos que existen sólo argumentos que apoyan la unidad de este libro. Las evidencias que apoyan su unidad e integridad son de dos tipos: externas, es decir que se encuentran en otros libros de la Biblia o fuera de la Biblia, e internas, que se encuentran en el libro mismo.

1. En primer lugar veamos la evidencia interna.

Es evidente que algunos de los mismos términos están presentes en el texto de todo el libro. Entre ellos tenemos, por ejemplo, "El Santo de Israel", que es un título de Dios, que aparece 12 veces en los capítulos 1 al 39, y 14 veces en los capítulos 40 al 66. Este título se utiliza sólo 6 veces en el resto de los libros del Antiguo Testamento.

El tema del "camino" o la "calzada" aparece en varias partes del libro. Señalaremos sólo los capítulos: el 11, el 19, el 35, el 40 y el 62.

El tema del "remanente" o el "resto" del pueblo, aparece en los capítulos 10, 11, 28, 37, y en el 46.

El establecimiento de la justicia es un tema que aparece en la primera división del libro, así como en la tercera. Ahora, la "paz" fue mencionada 11 veces en los capítulos 1 al 39, y 15 veces en los capítulos 40 al 66. La palabra "gozo" o "alegría" aparece 13 veces en los capítulos 1 al 39, y 19 veces en los capítulos 40 al 66. Significativamente, la palabra hebrea para "zarza" o "espino", aparece en el capítulo 7 y en el 55.

La unidad teológica también señala a un autor único. Este factor teológico constituye una evidencia firme para aquellos que creen que la Biblia es la Palabra de Dios. Los capítulos 40 al 55 enfatizan el hecho de que Dios librará a Su pueblo del cautiverio en Babilonia. A través de todo el libro Dios predijo que Ciro aparecería en la escena (44:28 - 45:1) y libraría al reino del sur (Judá) del cautiverio. En los capítulos 40 al 55 encontramos la afirmación teológica de que Dios estaba hablando a Su pueblo sobre el retorno del exilio con antelación, para que cuando tal evento ocurriera, ellos creyesen en Él. De esta manera, había una gran diferencia entre Dios y los dioses de las otras naciones circundantes, porque como Dios soberano, Él podía predecir los acontecimientos. Esta capacidad sobrenatural probaba Su carácter único en contraste con los dioses falsos.

2. En segundo lugar veamos la evidencia externa.

La tradición judía, de manera uniforme, ha atribuido la totalidad del libro a Isaías. En nuestro programa anterior, hicimos referencia al hecho de que los manuscritos del Mar Muerto incluyen una copia completa del libro de Isaías, señalando de esta forma su aceptación como un solo volumen por parte de la comunidad de Qumram, que residía en esa zona en el segundo siglo antes de Cristo.

Por otra parte, la Septuaginta, traducción griega del Antiguo Testamento Hebreo, no presentó ningún indicio de que el libro de Isaías hubiera existido en alguna otra forma que en un único volumen.

Y la tradición cristiana, también de manera uniforme, asumió que la profecía de Isaías era una obra de un volumen único. Hasta el siglo 18, en que los críticos comenzaron a desafiar esa idea.

Los escritores del Nuevo Testamento asumieron que Isaías era el autor de todo el libro. En el Nuevo Testamento, todas las secciones principales de Isaías fueron citadas bajo el título "Isaías". La lista de citas es numerosa. Y resulta significativo que Isaías fue mencionado por nombre 22 veces en el Nuevo Testamento, más que cualquier otro profeta del Antiguo Testamento.

Jesucristo mismo consideró que Isaías fue el autor de la totalidad del libro. Cuando se encontraba en la sinagoga de Nazaret (Lucas 4:17-19) se le dio, como dice literalmente ese pasaje, el libro del profeta Isaías. Y también se dice que habiendo abierto el libro, leyó un pasaje de Isaías 61.

Vamos a presentar ahora un

Bosquejo general

para observar a este libro en su conjunto y obtener así una perspectiva general del desarrollo de los temas que trata. Sería útil, estimado oyente, que usted tuviera en este momento su Biblia abierta, para ir siguiendo por sí mismo este recorrido rápido que hacemos por el libro, para observarlo en su conjunto y apreciar los detalles principales.

Encontramos en el libro tres divisiones naturales. La primera se titula Juicio (presentada en forma de poesía) y abarca los capítulos 1 al 35. La segunda es un Interludio histórico, y se extiende desde el capítulo 36 al 39 y a la tercera, la hemos titulado Salvación, y está presentada en forma de poesía. Se extiende desde el capítulo 40 hasta el 66.

Veamos ahora la estructura general de la primera división, titulada Juicio (capítulos 1 al 35). En esta parte podemos contemplar al Soberano sentado en el trono. Como su título así lo indica, Isaías escribió extensamente sobre el juicio que vendría sobre el reino de Judá (que era el reino del sur) debido a su fracaso en cumplir con el pacto de Moisés. El castigo de Dios probaría a la nación que Él cumple Su Palabra.

En el capítulo 1, tenemos un llamado solemne dirigido al universo para acudir a la sala del tribunal para escuchar la acusación de Dios contra la nación de Israel.

En el capítulo 2, se incluye un avance del futuro de Judá y Jerusalén.

El capítulo 3 describe el punto de vista actual de Judá y Jerusalén.

El capítulo 4 constituye otro avance del futuro.

El capítulo 5 contiene la Parábola de la Viña y amenazas contra Israel.

El capítulo 6, registra el llamado personal a Isaías y la comisión encargada al profeta.

Los capítulos 7 al 10 contienen predicciones de eventos locales y lejanos. Aquí aparece la esperanza del futuro, personificada en un niño que vendrá.

Los capítulos 11 y 12 nos describen un reino milenario.

Los capítulos 13 al 23 presentan profecías contra las naciones que se encuentran alrededor. La idea aquí es que el juicio vendrá sobre todas las naciones. Es que todas las naciones de la tierra resultan culpables ante un Dios santo. En gran parte, estas profecías se han cumplido. Además del juicio de Dios a las naciones, el profeta escribió que Israel sería restaurada a su tierra, y gobernaría a las naciones que la habían oprimido. El texto Bíblico aquí menciona a las siguientes naciones:

En los capítulos 13 y 14 tenemos a Babilonia. En los capítulos 15 y 16, se menciona a Moab. El capítulo 17 está dedicado a Damasco. El capítulo 18 se refiera a la tierra que se encuentra más allá de los ríos de Etiopía. Los capítulos 19 y 20 hablan sobre Egipto. El capítulo 21 incluye a Babilonia, Edom y Arabia. El capítulo 22 se refiere al Valle de la Visión y el capítulo 23, menciona a Tiro.

Entre los capítulos 24 al 34, desarrollan el reino, el proceso y el programa por el cual el trono es establecido en la tierra. En la parte que trata sobre el castigo y las bendiciones del reino (capítulos 24 al 27) se habla mucho sobre la restauración. Dios preservará a Su pueblo (capítulo 25) y será alabado por aquellos que han sido restaurados (capítulo 26). El pecado será juzgado (capítulo 27:1) y el remanente restaurado (capítulo 27:2-6). Se destaca que el juicio tendrá un efecto purificador (capítulo 27:7-13). En la sección de los lamentos (capítulos 28 al 33) se incluyen también palabras de consuelo.

El capítulo 35, último de esta división del libro, nos habla del reino, de las bendiciones terrenales del milenio.

Veamos ahora la estructura general de la segunda división, titulada Interludio Histórico, comprendida entre los capítulos 36 y 39. Esta sección es probablemente una figura profética de cómo Dios librará a Su pueblo en la Gran Tribulación.

El capítulo 36 hace referencia al rey Ezequías y a la invasión de Senaquerib, rey de Asiria, en relación con esta parte podemos consultar los detalles históricos en 2 Reyes 18 y 19 y 2 Crónicas 29 y 30.

El capítulo 37 contiene la oración de Ezequías y la destrucción del ejército de los Asirios.

El capítulo 38 nos relata la enfermedad de Ezequías, la oración y su sanidad de la enfermedad.

Y el capítulo 39, último de esta división, destaca la insensatez de Ezequías.

Finalmente, veamos la estructura general de la tercera división del libro, que hemos titulado Salvación, presentada en forma de poesía, y que se extiende desde el capítulo 40 hasta el 66. Así como la primera porción del libro estaba llena de mensajes de juicio, esta porción enfatiza la restauración y la liberación. En esta división se destaca la revelación del Salvador en el lugar del sufrimiento. En esta división hay tres secciones. Las primeras dos secciones termina con la expresión No hay paz para los malos. Las tres secciones se dividen así: capítulos 40-48, 49-57, 58-66.

Estas promesas de liberación se centran en tres eventos, distribuidos sucesivamente en estas tres secciones: (1) El primer evento es la liberación de la cautividad en Babilonia (que ya había sido profetizada por Isaías en el capítulo 39). Éste será el tema principal en la sección de los capítulos 40 al 48, mencionándose al rey Ciro como el principal libertador. En esta primera sección encontramos que el consuelo del Señor viene por medio del Siervo. Se destaca la polémica contra la idolatría, y que la ayuda y esperanza sólo vienen por medio del Siervo. En estos capítulos el profeta recordó al pueblo su futura liberación, a causa de la grandeza del Señor y de la peculiar relación de los israelitas con Él.

(2) El segundo evento es el rechazo y restauración del Siervo Sufriente, que encontramos hacia la mitad de esta segunda sección, en los conocidos capítulos 52 y 53. En esta segunda sección, entre los capítulos 49 al 57, la salvación del Señor viene por medio del sufrimiento del Siervo. Esta sección puede subdividirse en tres partes: en la primera parte (49 - 52:12) se presenta al Redentor del mundo, que es el Siervo de Dios; en la segunda parte (52:13 - 53:12) se destaca la Redención conseguida por el Siervo Sufriente, que es el Cordero de Dios, y en la tercera parte (54-57) se presentan los resultados de la redención lograda por el Redentor, que es el único Salvador enviado por Dios.

(3) Y el tercer evento es la consumación de la restauración de Dios a favor de Israel y el mundo. En esta tercera sección (capítulos 58-66) la gloria del Señor viene por medio del sufrimiento del Siervo. En los capítulos 58 y 59 se enfatiza que el pecado estorba la manifestación de la gloria de Dios. Y en los capítulos 60-66, vemos al Redentor viniendo desde Sión. En la parte culminante de esta tercera sección veremos, concretamente en los capítulos 61 al 63, la venida del Mesías. Y la conclusión es que nada ni nadie puede impedir el desarrollo y culminación de los planes de Dios.

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