Estudio bíblico de Isaías 8:1-22

Isaías 8

Los capítulos 7 al 12 constituyen una serie de profecías dadas durante el reino de Acaz. Algunos han tratado de identificar el hijo de la virgen del capítulo 7 con el hijo del profeta en el capítulo 8. Los nombres excluyen esa posibilidad y la información adicional del capítulo 9 muestra la imposibilidad de que los dos fueran la misma persona. El hijo del profeta fue una señal (v. 18).

Este capítulo es significativo porque contiene la predicción de la invasión de la tierra de Emanuel por parte del rey de Asiria. Dios había contenido la marea de invasiones extranjeras contra Su pueblo por más de 500 años. Pero entonces Él abrió las compuertas y permitió que el enemigo cubriera la tierra como una inundación. El pueblo estaba trabajando en formar una confederación en vez de esperar la ayuda de Dios.

Este capítulo concluye con una advertencia contra el espiritismo como último recurso de un pueblo que había rechazado el consejo de Dios y se volvió desesperadamente al mundo satánico. El final les traería problemas, oscuridad y angustia.

Leamos entonces el versículo 1, donde comienza el relato de:

El nacimiento del segundo hijo del profeta como una señal

"Me dijo el Señor: Toma una tabla grande y escribe en ella con caracteres legibles tocante a Maher-salal-hasbaz."

Si pensamos que el nombre del otro hijo de Isaías, Sear-jasub, era un nombre raro para un niño, aquí tenemos un nombre bastante más largo, Maher-salal-hasbaz. ¿Le gustaría a usted llevar un nombre como éste por el resto de su vida? Eso es lo que le sucedió aparentemente a este joven. No sabemos cómo se le llamaba familiarmente, quizá con un nombre más corto. Sin embargo, había una razón para que Dios quisiera que Isaías les pusiera a sus hijos nombres tan inusuales. La razón se encuentra en el versículo 18 de este capítulo, que dice: "He aquí que yo y los hijos que me dio el Señor somos por señales y presagios en Israel, de parte del Señor de los ejércitos, que mora en el monte Sión". Ambos hijos eran señales, y sus nombres transmitían un mensaje.

Maher-salal-hasbaz quería decir "apresuraos a tomar el despojo". Esto simplemente significaba que Dios estaba en contra de quienes estaban a su vez en contra de Su pueblo. El apóstol Pablo lo expresó de la siguiente manera en Romanos 8:31, "Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?"

Éste también era el mensaje para este hombre que se encontraba en el trono en esa época, el rey Acaz. Él era un hombre sin Dios, y Dios estaba tratando de alcanzarle. Le dijo a Isaías que tomara una tabla grande, y escribiera en ella con caracteres bien legibles. Después tenía que colocarla en un lugar bien visible, como un cartel anunciador, para que todos pudieran leerlo. Dios quería que el nombre de aquel joven estuviese escrito allí donde la persona más humilde del reino pudiera verlo, leerlo y comprenderlo. Dios estaba tratando de alcanzar al rey Acaz, primero por medio del primer hijo de Isaías, Sear-jasub (que significaba "un remanente volverá"), y después a través de Maher-salal-hasbaz (que como acabamos de ver, significaba "apresuraos a tomar el despojo"). El nombre de este segundo hijo de Isaías aseguraría al rey Acaz que Dios se ocuparía de los enemigos de Su pueblo.

Continuemos leyendo el versículo 2 de este octavo capítulo de Isaías:

"Y junté conmigo por testigos fieles al sacerdote Urías y a Zacarías hijo de Jeberequías."

Urías significa "El Señor es mi luz". Zacarías quiere decir "El Señor recuerda". Y Jeberequías se traduce como "El Señor bendecirá". Por cierto que tenemos aquí una combinación de nombres muy interesantes, ¿no le parece? De esa manera, un testigo decía por medio de su nombre "El Señor es mi luz" y el otro decía "El propósito del Señor es bendecir". La descendencia de estos era la gracia de Dios, es decir, que Él nunca olvidaría a Su pueblo.

En todas las acciones de Isaías, en todo lo que él estaba haciendo, había un mensaje para este pueblo. Es decir, que él estaba representando gráficamente su mensaje para que la gente lo comprendiera. El libro de Isaías es como una parábola ilustrada. El Señor Jesucristo también utilizó ese método. Y una de las razones era la siguiente: La gente podría observar una figura, una imagen. Era equivalente a lo que para nosotros es hoy la televisión. Es sorprendente reconocer cuantos de nosotros nos sentamos frente a la pantalla de la televisión para ver y escuchar cosas con las cuales, bajo diferentes circunstancias, no perderíamos el tiempo. Es que Dios conoce las inclinaciones de la humanidad y Él intentó comunicar un mensaje a ese pueblo por medio de imágenes.

Ahora, leamos en el versículo 3, cómo comenzó a desarrollarse todo este propósito:

"Luego tuve relaciones con la profetisa, la cual concibió y dio a luz un hijo. Y me dijo Jehová: Ponle por nombre Maher-salal-hasbaz."

En este versículo. "la profetisa" es la esposa de Isaías. Ella dio a luz un hijo, y el nombre del niño le fue dado antes de nacer. Y dice el versículo 4:

"Porque antes que el niño sepa decir "padre mío" y "madre mía", será quitada la riqueza de Damasco y los despojos de Samaria delante del rey de Asiria."

O sea, antes que el niño pudiese nombrar a sus padres, los Asirios invadirían Siria y Samaria. El enemigo del norte que estaba planeando luchar contra el reino de Judá iba a ser llevado cautivo. Entonces, no se debería a la brillante capacidad militar del rey Acaz diseñar una estrategia que le condujera a la victoria. La victoria se debería a la soberana gracia de Dios, y Él lo estaba dejando perfectamente claro. A continuación escuchemos lo que el Señor le dijo a Isaías en los versículos 5 al 7:

"Otra vez volvió el Señor a hablarme, diciendo: Por cuanto desechó este pueblo las aguas de Siloé, que corren mansamente, y se regocijó con Rezín y con el hijo de Remalías, he aquí, por tanto, que el Señor hace subir sobre ellos aguas de ríos, impetuosas y abundantes: al rey de Asiria con todo su poder. Él rebasará todos sus ríos y desbordará sobre todas sus riberas"

Éste es otro pasaje notable de la Biblia. El pueblo desechó las aguas de Siloé, que significa "enviado". Ellos rechazaron la paz que Dios les ofreció, una paz ilustrada o tipificada por ese arroyo tranquilo cuyas aguas emitían un murmullo suave. En contraste, vemos en el versículo 7, las aguas de ríos, tempestuosas y muchas que representaban a los ejércitos Asirios. Ésta evidentemente era una referencia al río Éufrates, donde estaba situada Asiria. Estas aguas descendieron como una inundación. En otras palabras, las aguas de la inundación causada por el río Éufrates representaban el juicio de Dios y se encontraban en contraste con tranquilas aguas del arrollo Siloé. Dios le estaba comunicando un mensaje a Su pueblo a través de estos dos ríos. Como dijo Shakespeare en su obra "As you like it", "hay lenguas en los árboles, libros en los arroyos que fluyen, sermones en las piedras, y elementos buenos en todas las cosas."

El Siloé era un manantial silencioso y pequeño. No significa mucho en el día de hoy pero tuvo su importancia en los días de Isaías. Fluye entre el Monte Sión y el Monte Moriah. Hay un mensaje en aquel pequeño arroyo, un mensaje que usted escuchará si tiene un oído sensible. Es un mensaje más dulce que la música ondulante del manantial mismo. Es la historia de la gracia, del Monte de Sión, que se levanta en contraste con el Monte Sinaí, que es un símbolo de la ley de Moisés. El Monte Moriah fue el monte donde Abraham ofreció a su hijo, donde el rey David compró la era de Arauna, y donde el rey Salomón erigió el templo. Y allí hacia el final de ese montículo rocoso se encontraba el Gólgota, donde Cristo fue crucificado. Esto nos habla de la gracia de Dios. El Monte Moriah fue donde Dios proveyó un Cordero. En el pasado, Él había perdonado al hijo de Abraham, pero siglos más tarde, no perdonaría a Su propio Hijo.

Dios aquí estaba hablando con acentos de gracia a este hombre, el rey Acaz. El estaba diciéndole: "Te perdonaré, si sólo te vuelves a mí". Y continúa diciendo el versículo 8

"Y, pasando por Judá, inundará y seguirá creciendo hasta llegar a la garganta. Luego, extendiendo sus alas, llenará la anchura de tu tierra, Emanuel."

Aquí vemos que Dios permitiría a los Asirios invadir las tierras del reino de Judá, pero nunca les dejaría tomar la ciudad de Jerusalén.

Leamos ahora el versículo 9, que inicia un:

Pronunciamiento contra una confederación que fuera un substituto para Dios

"Reuníos, pueblos, y seréis quebrantados. Oíd, todos los que sois de lejanas tierras: ceñíos, y seréis quebrantados; preparaos, y seréis quebrantados."

Ésta fue una advertencia contra las naciones que formarían una alianza contra la tierra de Dios. Comenzando en Isaías 13, vamos a ver una serie de mensajes dirigidos a las naciones cuyas fronteras limitaban con Israel, o al menos tenían trato con ellos en aquellos días, y encontraremos que el juicio de Dios vendría sobre ellos. Esa sección que va desde Isaías 13 hasta Isaías 35 es una parte muy destacada de la Biblia. En su mayor parte, es profecía cumplida. Dios dijo que las naciones nunca impedirían el cumplimiento de Sus propósitos en la tierra. Es interesante observar que las naciones del mundo ya no buscan la sabiduría y el consejo de Dios. Dios tiene un propósito, y Su propósito prevalecerá. Si una nación se dirige por otra dirección, el juicio vendrá sobre ella.

Continuemos leyendo los versículos 10 al 12:

"Haced planes, y serán anulados; proferid palabra, y no será firme, porque Dios está con nosotros. Porque el Señor me habló de esta manera con mano fuerte y me advirtió que no caminara por el camino de este pueblo, diciendo: No llaméis conspiración a todas las cosas que este pueblo llama conspiración, ni temáis lo que ellos temen, ni tengáis miedo."

Judá no tendría que alarmarse por la confederación de Siria y Samaria. El temor había causado que las naciones del norte se unieran, y Dios recomendó a Su pueblo: "ni temáis lo que ellos temen". En otras palabras, se les dijo que no buscaran ningún aliado entre las naciones, aliado que podría haber sido Egipto. Más tarde, ellos se aliarían con Egipto, lo cual ocasionó una gran tragedia en la tierra.

Luego, en los versículos 13 y 14 leemos:

"Al Señor de los ejércitos es a quien debéis tener por santo; sea él vuestro temor, y él sea vuestro miedo. Entonces él será por santuario; pero a las dos casas de Israel, por piedra para tropezar, por tropezadero para caer y por lazo y trampa al morador de Jerusalén."

Ellos debían temer a Dios y buscarle sólo a Él. Él iba a ser su salvación o una piedra de tropiezo. En cierta ocasión se le preguntó a Cromwell por qué él era un hombre de tanto valor. Él tenía esa reputación, la gente pensaba que él era uno de los hombres más valientes que jamás había vivido. Y él respondió: "He aprendido que cuando uno teme a Dios, no es necesario temer a ningún hombre". El apóstol Pablo escribió en 1 Corintios 1:23, refiriéndose a la piedra de tropiezo "Pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, piedra de tropiezo para los judíos y necedad para los no judíos". El Señor Jesucristo dijo que usted caerá sobre esta piedra, y Él es esa Roca, para salvación, para descansar en Él que es el único fundamento, y usted será salvo; o sino, Él, que es la roca, caerá sobre usted, y quedará esparcido como polvo (como vemos en Mateo 21:44). Usted tiene dos opciones: puede aceptarle, o rechazarle.

Observemos esta primera frase del versículo 13: Al Señor de los ejércitos es a quien debéis tener por santo. Éste fue un extraño mandamiento. El apóstol Pedro usó esta expresión, como podemos ver en su Primera carta, capítulo 3, versículo 15, donde dijo: "Al contrario, santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros". Creemos que esto es lo que el pueblo de Dios necesita hacer. Existe hoy una forma de pensar muy frívola en cuanto a Dios, y una falta de reverencia hacia Él y hacia Su Palabra. En muchas ocasiones surgen personas que ponen en ridículo las cosas que son sagradas, trivializan asuntos que no debieran ser trivializados. Usted y yo deberíamos santificar, honrar al Señor Dios en nuestros corazones, porque hay multitudes de personas que todavía no están convencidas de que, como dijo Habacuc 2:20, "el Señor está en su santo templo; ¡calle delante de Él toda la tierra!" Si esas personas creyeran que Él está en la iglesia el domingo por la mañana, no estarían disfrutando del ocio y tiempo libre en la playa, en la montaña o en otras partes. A veces nosotros mismos necesitamos estar plenamente convencidos de ello, ¿no es cierto?

Ahora, el versículo 19, de este capítulo 8 de Isaías, nos presenta un

Pronunciamiento contra el espiritismo como un sustituto para la palabra de Dios

"Si os dicen: Preguntad a los encantadores y a los adivinos, que susurran hablando, responded: ¿No consultará el pueblo a su Dios? ¿Consultará a los muertos por los vivos?"

En la actualidad estamos presenciando un resurgimiento del espiritismo y Dios prohíbe a Su pueblo que se interese en este sistema satánico. Cuando un pueblo se aleja de Dios, generalmente se dirige hacia lo oculto y anormal (ver Levítico 20:27; Deuteronomio 18:9-12).

Así que vemos hoy que mucha gente recurre al ocultismo, al mundo espiritual y a la demonología. En muchas ciudades hay iglesias de Satanás. Sus miembros adoran al diablo, y es que hay mucha gente adorando a Satanás en el día de hoy. Incluso los cristianos están interesados en el mundo de lo oculto, pero deberán hacerlo con las previsiones y precauciones que establece la Palabra de Dios. Debemos predicar un Evangelio de contenido Bíblico integral, que afecte al mundo de las tinieblas y libere a quienes lo practiquen. Ese movimiento está creciendo a pasos agigantados. Algunos piensan que ese mundo no ofrece ninguna realidad, pero debemos ser conscientes que su existencia es real, así como Satanás es real. Dios nos advierte en contra de ese sistema. Deberíamos prestar atención a esa advertencia.

Para finalizar nuestra lectura de hoy leamos los dos últimos versículos de este capítulo 8 de Isaías, los versículos 21 y 22:

"Pasarán por la tierra fatigados y hambrientos, y acontecerá que, a causa del hambre, se enojarán y maldecirán a su rey y a su Dios, levantando el rostro con altivez. Y mirarán a la tierra, y he aquí tribulación y tinieblas, oscuridad y angustia; y quedarán sumidos en las tinieblas»."

Estos versículos revelan el tema final de seguir una vida de de desobediencia a Dios y a Su Palabra. Se trata de una desobediencia que se manifiesta en varias direcciones y una de esas áreas contra las cuales el profeta, en nombre de Dios ha expresado solemnemente sus advertencias es el área del ocultismo, del espiritismo. Esa actitud de desobediencia impulsa naturalmente a las personas a dirigirse precisamente al enemigo de Dios, a aquel que quiere destruir la obra de Dios en esta tierra, y a todos los que la impulsan, honran y proclaman el nombre de Dios. Los versículos que hemos leído dejan bien en claro el trágico resultado de ese acercamiento al gran enemigo espiritual del pueblo de Dios, a quien vemos actuar tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. El resultado de la acción de ese enemigo espiritual es debilidad, torpeza, y un embotamiento del sentido que impide distinguir el bien y el mal, conduciendo irremisiblemente a las personas hacia el dominio del mal, es decir, a una posición que ya no puede estar situada más lejos de Dios. Hasta ese extremo puede llegar la desobediencia humana. Como describen las últimas palabras de este versículo 22, se trata de una situación de oscuridad y desesperación. Estimado oyente, sólo Jesucristo, aquel que dijo en Juan 8, "Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida". puede arrebatarle de ese reino de oscuridad total e integral, y sólo El Señor y el Salvador, que también dijo en ese mismo capítulo de Juan, "si el Hijo os liberta, seréis verdaderamente libres", puede liberarle de esa esclavitud.

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