Estudio bíblico de Isaías 24:16-26:21

Isaías 24:16 - 26:21

Continuamos hoy con el capítulo 24 de Isaías, y vamos a ver lo que nos dicen los versículos 16 en adelante. Nos encontramos en una sección donde hemos visto los juicios de Dios, que concluirán en este juicio final que se está aproximando sobre esta tierra, el cual el Señor Jesucristo mismo ha llamado el período de la Gran Tribulación. En los versículos 1 al 12, de este capítulo 24, encontramos que la Gran Tribulación es un juicio de parte de Dios, que abarcará a todo el mundo.

Ahora, lo segundo que se mencionó en los versículos 13 al 15, fue que los santos de la tribulación serán guardados, preservados, a través del período de la Gran Tribulación. El remanente será pequeño, y ellos elevarán sus voces para glorificar a Dios. Ahora en el tiempo de la prueba, durante la Tribulación, podrán honrar y dar gloria al Señor; dice aquí que sea nombrado el Señor, Dios de Israel. Así que habrá en aquel tiempo un remanente del pueblo de Israel, y también de las costas del mar, lo cual incluirá, por supuesto, a toda la tierra. Leamos entonces el versículo 16, que da comienzo a un párrafo titulado

Un sufrimiento universal y sin precedentes

"De los extremos de la tierra oímos cánticos: ¡Gloria al justo! Y yo dije: ¡Mi desdicha, mi desdicha, ay de mí! Traidores han traicionado, y han traicionado con traición de desleales."

Veamos la frase "¡Mi desdicha, mi desdicha, ay de mí!". Cuando el profeta vio el terrible carácter de la destrucción de la Gran Tribulación, clamó diciendo, como expresó otra traducción: "¡Ay, qué miseria, qué miseria!" Iba a ser un tiempo muy penoso.

Nuestro Señor describió a ese período de tiempo en un lenguaje sencillamente llamativo cuando dijo, en Mateo 24:21-22: "21porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá. 22Y si aquellos días no fueran acortados, nadie sería salvo; pero por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados". Continuemos leyendo el versículo 17 de Isaías 24:

"¡Terror, foso y red sobre ti, morador de la tierra!"

Este versículo afirma que habrá tres peligros que se cernirán sobre los habitantes de la tierra en ese día.

1. Temor. Aquí no hay libertad del temor. Es interesante notar que en el pacto del Atlántico realizado entre Winston Churchill y el presidente Roosevelt, de los Estados Unidos, ellos dijeron que una de las cosas que buscaban como resultado de ese pacto, era el de librar al mundo del temor y el terror. Bueno, ¿qué podemos decir acerca de esto el día de hoy? ¿Está el mundo libre hoy del temor? Hay descontento y temor por todas partes. Y el miedo será multiplicado durante la Tribulación.

2. Fosa. Esta palabra representa el peligro de la muerte. Suspendida de un hilo sobre este mundo existe la amenaza de una bomba nuclear, que representa una muerte terrible para la población mundial. Dios dijo que no permitiría que la población fuera destruida. El Señor Jesús dijo en Mateo 24:22, que salvo que esos días fueran acortados, nadie podría sobrevivir. Pero Él va a acortar esos días.

3. Luego, el tercer peligro será la red, que representa al engaño. Lo que el Señor Jesucristo dijo cuando comenzó su discurso en el monte de los Olivos encaja perfectamente el período de la Gran Tribulación. En Mateo 24:4 leemos sus palabras: "Mirad que nadie os engañe". Será una época en la que mucha gente creerá que ya están entrando en el milenio. Uno tiene hoy la impresión de que algunos de los grandes líderes mundiales creen que van a traer el milenio. Bueno, lo único que lograrán traer no será otra cosa que el período de la Gran Tribulación, y el anticristo asumirá el poder. Así que el mundo pensará que están entrando en el milenio, cuando en realidad estarán entrando en la Tribulación. Una de las cosas que caracterizará al Anticristo será el engaño. Él será un engañador. Después de todo, será lo que su padre, el diablo, es.

¡Y cuántas personas hoy están siendo engañadas! Están engañadas acerca de la vida. ¿Cuántas piensan están siquiera pensando en la eternidad? No muchas. La mayoría cree que solamente en el aquí, y en el ahora. La ciencia continúa rechazando el relato de la creación. Uno puede ser engañado por la ciencia, por políticos, por los medios de difusión, por los que detentan el poder, y por todos los descontentos que protestan. La única ayuda disponible se encuentra en el Señor Jesucristo. Estimado oyente, recurra a Él. Cristo ha sido hecho por Dios nuestra sabiduría, y es la única esperanza. Así que durante la Tribulación la gente será engañada por el Anticristo, quien podrá darse cuenta de la ingenuidad de las personas. Por que eso es lo que serán, ingenuos. El diablo ya ha dicho lo mismo por mucho tiempo de la raza humana, y eso es lo que somos, a menos que acudamos a Cristo. Continuemos leyendo el versículo 18 de Isaías 24:

"Y acontecerá que el que huya de la voz del terror caerá en el foso; y el que salga de en medio del foso será atrapado en la red; porque de lo alto se abrirán ventanas y temblarán los cimientos de la tierra."

Aquellos que no desciendan a la fosa de la muerte, serán atrapados. El libro de Apocalipsis dice que una cuarta parte de la población va a ser quitada de una vez en un gran juicio. Y en otra parte se nos dijo que una tercera parte de la población morirá. Leamos ahora el versículo 22,

"Serán amontonados como se amontona a los encarcelados en una mazmorra, y en prisión quedarán encerrados. Y al cabo de muchos días serán castigados."

En los versículos 21 y 22, Isaías declaró nuevamente que el juicio que se aproximaba constituiría una intervención directa de Dios. En el versículo 21 se habló del castigo de los poderes espirituales opuestos a Dios, y los reyes de la tierra es una referencia a las fuerzas políticas que serán expulsadas. El castigo de todos ellos después de muchos días se refiere al juicio del Gran Trono Blanco, después del milenio, cuando todos los que no han sido justificados por Dios tendrán que presentarse ante Dios para ser juzgados por sus malas obras.

Ahora, la Gran Tribulación terminará con la llegada del Rey (ver Apocalipsis 19:11-16). Por ello dice el versículo 23 de Isaías 24:

"La luna se avergonzará y el sol se confundirá, cuando el Señor de los ejércitos reine en el monte Sión, en Jerusalén, y brille su gloria delante de sus ancianos."

Observemos la frase "La luna se avergonzará y el sol se confundirá". Incluso la naturaleza va a responder al Rey cuando Él venga a reinar. Cristo Jesús es el único que podrá poner fin a este período conocido como la Gran Tribulación. Llegamos ahora al

Capítulo 25

Después de la Gran Tribulación, el Señor Jesucristo vendrá y establecerá Su reino. Los capítulos 25 y 26 nos introducen en la época del Reino. Con la llegada del Rey se establecerá el Reino de los Cielos en la tierra. Este evento ha sido predicho por todo el Antiguo Testamento. Y cuando Juan el Bautista comenzó su ministerio, su mensaje fue: "Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado".(Mateo 3:2) Después, el Señor Jesucristo proclamó ese mensaje cuando dijo: "Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado". (Mateo 4:17)

Pero el Señor fue rechazado como Rey. Y uno no puede tener un reino sin un rey. Cuando Él fue rechazado como Rey, pudo decir a los individuos, en Mateo 11:28 "Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar". Y esa invitación, estimado oyente, todavía está vigente. Ése es un mensaje que debe ser enviado a todas las personas hoy, pidiéndoles que ejerciten su libre voluntad. Lo sepa o no lo sepa, usted está tomando hoy una decisión. Usted le está aceptando, o rechazando. En este tema no hay un punto neutral. E Señor dijo en Mateo 12:30, "El que no está conmigo, está contra mí."

Éste es un hermoso capítulo 25 es una canción, una canción de tres estrofas. Este capítulo, como el capítulo 12, es un himno de alabanza, una canción de alegría pura.

Veamos, pues, lo que nos dice el primer versículo de este capítulo 25 de Isaías, que comienza un párrafo titulado:

Alabanza a Dios por liberación de todos los enemigos

"Señor, tú eres mi Dios; te exaltaré, alabaré tu nombre, porque has hecho maravillas; tus consejos antiguos son verdad y firmeza."

Ésta es una alabanza a Dios por haberlos librado de los enemigos. Es una canción de pura alegría, asombro y adoración. Proviene de un corazón lleno hasta rebosar, porque el adorador ha llegado a experimentar un conocimiento nuevo de quién es Dios, y de lo que ha hecho.

Éste no es el cántico común y corriente que uno tiene en la reunión de la Iglesia un día de la semana. Algunos de los creyentes allí sentados se preguntan en primer lugar por qué están allí. Aquellos que están cantando esta canción son los que están ansiosos e ilusionados por adorar a Dios a causa de Su fidelidad y porque Él es fiel y verdadero. Estos son los atributos de la deidad, y son un elemento extraño para la humanidad. El salmista dijo, en el Salmo 118:8, "Mejor es confiar en el Señor que confiar en el hombre". La fidelidad es un fruto del Espíritu Santo, y no una obra de la naturaleza humana. La verdad, es lo realmente opuesto al ser humano. En el Salmo 116:11, David dijo: "Dije alarmado: Todo hombre es mentiroso". Un expositor Bíblico dijo: "He tenido mucho tiempo para pensarlo, y aún estoy de acuerdo con David". Bien, veamos ahora lo que nos dice el versículo 2, de este capítulo 25 de Isaías:

"Porque convertiste la ciudad en escombros, la ciudad fortificada, en ruina, y el alcázar de los extranjeros ya no será ciudad ni nunca más será reedificado."

En esta imagen vemos que todo lo del pasado se ha ido. Ellos han sido librados de los enemigos del pasado. Ya no necesitan una muralla que les proteja alrededor de la ciudad. Y dice el versículo 3:

"Por esto te glorificará el pueblo fuerte, te temerá la ciudad de gente poderosa."

¿Significa esto una conversión mundial? Creemos que así es, porque éste es el milenio. En aquel tiempo, el ser humano se volverá a Dios. El retorno a Dios más importante se encuentra en el futuro, cuando la noche del pecado y la Gran Tribulación serán una época pasada. Como dijo el salmista en el Salmo 30:4, "Por la noche durará el lloro y a la mañana vendrá la alegría". Ésta es la situación aquí descrita. Habrá una alegría ilimitada durante la época del Reino. Notemos lo que dice aquí el versículo 5, de este capítulo 25, de Isaías:

"Como el calor durante la sequía, así aquietarás el estruendo de los extranjeros; y como calor debajo de una nube, aquietarás la canción de los tiranos."

Ellos recordarán la terrible blasfemia de los últimos días personificada en alguien del cual fue escrito, en 2 Tesalonicenses 2:4, "el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto, que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios". El Anticristo será abatido, como lo serán todos los enemigos de Dios.

Leamos ahora el versículo 6, que expresa

Alabanza a Dios por la provisión para las necesidades del momento

"Y el Señor de los ejércitos hará en este monte a todos los pueblos banquete de manjares suculentos, banquete de vinos refinados, de sustanciosos tuétanos y de selectos vinos añejos."

Aquí tenemos todo lo relacionado con la provisión física. La tierra redimida producirá con abundancia. Sin embargo, los manjares suculentos también tienen que ver con las hermosas fiestas espirituales de aquel tiempo. Algunos creen que tendremos clases bíblicas en el milenio, y quizá el Señor nos permita enseñar en una clase. Y el versículo 8 dice:

"Destruirá a la muerte para siempre, y enjugará el Señor las lágrimas de todos los rostros y quitará la vergüenza de su pueblo de toda la tierra; porque el Señor lo ha dicho."

Este versículo fue citado por el apóstol Pablo en 1 Corintios 15:54, y dice: "54Cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Devorada ha sido la muerte en victoria".

Leamos ahora el versículo 9, que comienza a expresar:

Alabanza a Dios en anticipación de futuras alegrías

"Se dirá en aquel día: ¡He aquí, este es nuestro Dios! Le hemos esperado, y nos salvará. ¡Éste es el Señor, a quien hemos esperado! Nos gozaremos y nos alegraremos en su salvación."

Al llegar a la última estrofa, la atención se concentra en la persona de Dios. Y eso es lo que deben hacer los seres humanos. El mundo será engañado por el anticristo pero entonces, el Cristo verdadero, el verdadero Mesías, el verdadero gobernante de este mundo vendrá. Y su salvación va a ser vital para el hombre en aquel día. Los seres humanos nos gozaremos y alegraremos en su salvación. Ahora leamos el versículo 10, un extraño versículo:

"Porque la mano del Señor se posará sobre este monte; pero Moab será pisoteado en su mismo sitio, como es pisoteada la paja en el estercolero."

¿Por qué se mencionó aquí a Moab? Francamente hablando, es difícil de entender. Cuando Moab estaba arriba, Dios estaba abajo, y cuando Dios estaba arriba, Moab estaba abajo. Y en el reino, Moab estará abajo. Y Dios estará arriba. Recordemos que mencionamos que Moab representaba una forma de piedad, pero negaba el poder y la eficacia de esa piedad (usando las palabras de 2 Timoteo 3:5) Ahora, en el versículo 12, de este capítulo 25, el último versículo dice:

"Abatirá la fortaleza de tus altos muros: la humillará y la echará abajo, hasta el polvo."

Todo el orgullo del hombre será abatido. Y éste es el período cuando los humildes heredarán la tierra, como dijo el Señor en Mateo 5:5. A los humildes no les está yendo muy bien hoy. Y ahora llegamos al:

Capítulo 26

Y vamos a leer el primer versículo, que nos habla sobre

El reino

"En aquel día cantarán este cántico en tierra de Judá: Fuerte ciudad tenemos; salvación puso Dios por muros y baluartes."

En aquel día esta canción será cantada en Judá, hoy esta canción. Es evidente que el retorno actual de los judíos a Israel no es un cumplimiento de la profecía. Y dice el versículo 9 de este capítulo 26:

"Con mi alma te he deseado en la noche y, en tanto que me dure el espíritu dentro de mí, madrugaré a buscarte; porque luego que hay juicios tuyos en la tierra, los moradores del mundo aprenden justicia."

Veamos la frase "Con mi alma te he deseado en la noche". Nos preguntamos si reconocemos esta gran necesidad de tener comunión con Cristo. Recordemos que cuando estudiamos el Libro del Cantar de los Cantares de Salomón la esposa decía en 1:2, "¡Ah, si me besaras con besos de tu boca!" Y ése era el beso del perdón, de la paz y de la pasión. Entonces la esposa, reconociendo que ella no podía elevarse a las alturas que deseaba dijo en 1:4, "¡Llévame en pos de ti! . . ¡Corramos!" Y eso es lo que tenemos aquí, amigo oyente. Isaías estaba aquí expresando lo mismo cuando dijo "Con mi alma te he deseado en la noche". Estimado oyente, ¿tenemos esa pasión por Dios? Escuchamos tanto hablar hoy de un pseudo amor, y de ciertas nociones superficiales de espiritualidad. Vemos a las personas fingiendo piedad y las oímos citar trivialidades o tópicos. Escuchamos decir con frecuencia "Oh, yo amo al Señor y deseo servirle". Estimado oyente, cuando usted descanse en cama por la noche, ¿siente usted un deseo de estar en contacto con Dios? ¿Le quiere realmente? ¿Siente una verdadera pasión espiritual por Él? ¿Sería usted capaz de decir, como la esposa del Cantar de los Cantares, ¡Llévame en pos de ti! ¡Corramos!?

En el tiempo del milenio, ellos estarán diciendo: "Con mi alma te he deseado en la noche y, en tanto que me dure el espíritu dentro de mí, madrugaré a buscarte".

Debemos confesar que en muchas ocasiones nos encontramos alejándonos de Dios, corriendo por delante de Él, fuera de Su voluntad, y entonces llegan las tensiones y nos sentimos frustrados al ser conscientes de habernos alejado de Él, de no estar cerca de Él. No encontramos a muchas personas clamando a Dios hoy. Así que cuando vemos a quienes lo hacen, sentimos una bendición en nuestro propio corazón. Leamos ahora el versículo 16:

"Señor, en la tribulación te buscaron; derramaron su oración cuando los castigaste."

En el pasado el remanente se dirigió a Dios en oración. En este momento miraron retrospectivamente a aquellos días difíciles. Dice el versículo 17,

"Como la mujer encinta cuando se acerca el momento de dar a luz gime y da gritos en sus dolores, así hemos sido delante de ti, Señor."

En la Gran Tribulación la nación de Israel se parecerá a la mujer en el momento de dar a luz, porque sus sufrimientos serán tan intensos. El profeta estaba en este momento mirando atrás a aquel período (que aún es futuro). Isaías lo vio desde el otro lado del río del tiempo. Dice el versículo 18:

"Concebimos, tuvimos dolores de parto, pero dimos a luz solo viento; ninguna liberación logramos en la tierra ni nacieron habitantes del mundo."

Dice aquí "dimos a luz solo viento". Es decir, que el sufrimiento no produjo resultados fructíferos. Este período no cambió los corazones de los malvados. Y estos continuaron blasfemando al Dios del cielo.

Hoy el sufrimiento que usted experimenta, como si fuera un dolor de parto, producirá algo que merezca la pena, o será simplemente viento. Tememos que muchos de nosotros hayamos sufrido inútilmente, sencillamente porque no vemos que todas las cosas cooperan para la gloria de Dios. Recordemos que el profeta Isaías estaba hablando sobre el próximo milenio, y nosotros podríamos estar viviendo en un estado o condición similar al milenio, si solamente hubiéramos recurrido a Dios antes. Leamos finalmente, el versículo 19 de Isaías 26:

"Tus muertos vivirán; sus cadáveres resucitarán. ¡Despertad y cantad, moradores del polvo! porque tu rocío es cual rocío del alba, y la tierra entregará sus muertos."

Cuando escuchamos esta canción de victoria sobre la muerte, los que hemos creído en el Señor Jesucristo como nuestro Salvador, recordemos las siguientes palabras de San Pablo en 1 Corintios 15:21 y 23, que refuerzan la esperanza que ya tenemos: "Porque ya que la muerte entró por un hombre, también por un hombre vino la resurrección de los muertos. Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida".

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