Estudio bíblico de 1 Timoteo 1:18-2:5

1 Timoteo 1:18-2:5

Continuamos hoy, amigo oyente, nuestro viaje por la primera epístola del Apóstol San Pablo a Timoteo, y estamos en el capítulo 1. Al finalizar nuestro comentario del versículo 17 decíamos que Pablo simplemente no pudo continuar desarrollando ningún otro tema si expresar esta grandiosa doxología. ¿Quién es el rey de los siglos? Es el Señor Jesucristo. ¿Y quién es el Señor Jesucristo? El único y sabio Dios. Nadie podrá decirnos que el apóstol Pablo no enseñó que el Señor Jesús era Dios. Pablo lo consideró como Dios encarnado, manifestado en un cuerpo humano, y en estas palabras ofreció un gran testimonio público de esa verdad.

Vamos a continuar este estudio leyendo el versículo 18 de este primer capítulo. Aquí nos encontramos con un nuevo párrafo de este capítulo, titulado

Un encargo a Timoteo

"Este mandamiento, hijo Timoteo, te encargo, para que, conforme a las profecías que se hicieron antes en cuanto a ti, milites por ellas la buena milicia"

Observemos la frase Este mandamiento, hijo Timoteo, te encargo. Aunque esta carta a Timoteo es muy práctica y está relacionada con la iglesia local y las responsabilidades de Timoteo en ella, también nos revela algo de la hermosa relación personal que debe haber existido entre el apóstol Pablo y Timoteo. Este fue un encargo personal para Timoteo, teniendo en cuenta su condición de joven implicado activamente en el ministerio cristiano.

La frase hijo Timoteo, nos indica que él era el hijo espiritual de Pablo. Porque el apóstol lo había conducido al Señor.

La frase conforme a las profecías que se hicieron antes en cuanto a ti, nos revela que el apóstol Pablo tenía un verdadero discernimiento espiritual y que, evidentemente, Dios lo había dirigido a llevar a este joven con él como compañero en el ministerio cristiano, e igualmente lo había guiado al permitirle que tuviera esa posición de responsabilidad en aquella iglesia.

Y en la última frase de este versículo 18 vemos que Pablo le dijo que, teniendo en cuanta tales profecías, deseaba que apoyado en ellas, militara por ellas la buena milicia o, en otras palabras, que peleara la buena batalla. En este mundo, el creyente se encuentra en una batalla espiritual. Y nadie debería participar en una guerra a menos que su corazón esté concentrado en esa lucha, a menos que sea consciente de que está luchando por una causa verdadera, y tenga la intención de obtener la victoria. Como cristiano, Timoteo tenía un enemigo real. Estaba implicado en una guerra espiritual. Y el apóstol Pablo quiso que peleara esa buena batalla sin que naufragara la fe, como les estaba sucediendo a otros.

Escuchemos lo que dijo aquí el Apóstol Pablo en este versículo 19:

"Manteniendo la fe y buena conciencia. Por desecharla, algunos naufragaron en cuanto a la fe."

El vivir la vida cristiana no es tan simple como algunos quisieran que creyéramos. Es más complejo que avanzar cuando la luz se encuentra verde y que detenerse cuando se cambia al color rojo. Tenemos personalidades complicadas, y Pablo estaba diciendo que había un peligro real para nosotros en nuestras inconsistencias y fracasos. Doy por sentado que usted no está viviendo en alguna torre de marfil. Algunos creyentes parecen creer que están viviendo en un lugar semejante, que se encuentran por encima del panorama normal y de la niebla tóxica, por allí arriba y lejos de la escena terrenal. Pero para aquellos de nosotros que hoy estamos transitando por las aceras de nuestras ciudades y nos codeamos con la humanidad conflictiva y los problemas del mundo, encontramos que hay incongruencias y fracasos. El peligro que enfrentamos es el de adaptar nuestra fe a nuestros fracasos.

En cierta ocasión, un hombre regresó del campo misionero y consiguió un trabajo normal. Y él dijo que el Señor le había guiado a dar ese paso. Se había entrenado por unos 9 años para trabajar en la obra misionera y ahora dice que el Señor le había guiado a regresar y a ponerse a trabajar en un trabajo sin mayor responsabilidad. Le pregunté si creía realmente que esa era la forma en que el Señor guía y el insistió que sí. Y lo repite con tanta frecuencia que me temo que lo que verdaderamente sucedió fue que él adaptó su fe a su fracaso humano en el campo misionero. Ese es un grave peligro para todos nosotros. Estimado oyente, cuando usted y yo fracasamos, cuando hay incongruencia en nuestras vidas, deberíamos acudir a Él y decirle que no hemos podido cumplir con las expectativas, que no hemos estado a la altura de las circunstancias. Como leeremos dentro de poco en esta epístola, el Señor Jesús es el extraordinario mediador entre Dios y el hombre. No hay que tener temor de acercarse a Él. Continuemos leyendo el versículo 20 de este primer capítulo de 1 Timoteo:

"Entre ellos están Himeneo y Alejandro, a quienes entregué a Satanás para que aprendan a no blasfemar."

En esta cita de Humeneo y Alejandro, Pablo mencionó dos ejemplos de apóstatas de su tiempo. Los mencionó en otro lugar de las Sagradas Escrituras, y no tuvo mucho bueno que decir de ninguno de ellos. En 2ª Timoteo 4:14 escribió: Alejandro el herrero me ha causado muchos males.

Veamos la frase a quienes entregué a Satanás. Estos hombres habían fracasado, eran apóstatas, y Pablo ejercitó un ministerio que creemos que solo un apóstol podía ejercitar. Aquí no se trata de algo que podríamos poner bajo el nombre de una disciplina eclesiástica o de una excomunión. Era Pablo mismo ejercitando lo que era una prerrogativa y posición como un apóstol; el entregó estos hombres a Satanás.

Esta no es la primera vez que ha ocurrido algo así. Tenemos otro ejemplo de algo semejante en su Primera Epístola a los Corintios, capítulo 5, Pablo dijo en los versículos 3 al 5: Ciertamente yo, como ausente en cuerpo pero presente en espíritu, como si estuviera presente he juzgado ya al que tal cosa ha hecho. En el nombre de nuestro Señor Jesucristo, reunidos vosotros y mi espíritu, con el poder de nuestro Señor Jesucristo, el tal sea entregado a Satanás para destrucción de la carne, a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús. Creemos que esta fue una autoridad que los apóstoles tenían, que nosotros no tenemos hoy. Nosotros no tenemos derecho a entregar a cualquier persona a Satanás, pero los apóstoles tuvieron esa prerrogativa. Y el apóstol Pedro también la ejercitó. Si pudiéramos hablar con Ananás y Safira de los incidentes en Los Hechos 5:1-11, nos podrían decir algo sobre su autoridad como un apóstol. Llegamos ahora al

1 Timoteo 2

El tema es la oración pública y la posición de la mujer en la iglesia. El primer párrafo entonces se refiere a

La oración pública

La oración pública se refería a oración para el público, y para los cargos públicos. Leamos los versículos 1 y 2:

"Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias por todos los hombres, por los reyes y por todos los que tienen autoridad, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad."

Pablo dijo que los cristianos tenían que orar por los cargos públicos, creemos que él se estaba refiriendo a que las oraciones debían tener lugar en la iglesia. Se trataba de oraciones a favor de las autoridades de la ciudad o del país. Esto implicaría que los miembros de un partido político deberían de orar por los de otro partido y viceversa. En cierta ocasión, hace muchos años, se le preguntó a un capellán del Senado de su país, si él oraba por los senadores, a lo cual él respondió: "No". "Yo miro a los senadores, y entonces oro por el país". Esto es exactamente lo que Pablo dijo que teníamos que hacer. Necesitamos orar por nuestro país, y necesitamos orar por aquellos que tienen autoridad sobe nosotros, tanto si tenemos preferencia por una opción política o no, e indiferentemente de la opción política de quienes estén gobernando.

Pablo añadió también que se orara por los reyes que ejercen autoridad. Ahora, alguien podría preguntar: "¿Debemos orar también cuando el gobierno sea corrupto?" Pablo dijo que teníamos que orar aún en ese caso. Debemos orar por quien esté ejerciendo la autoridad política. Recordemos que el hombre que controlaba todo el poder en Roma cuando Pablo escribió estas palabras era el sangriento Nerón, sin embargo él especificó el orar por el que ocupara el cargo oficial, quienquiera que fuese.

Y luego el apóstol se extendió diciendo para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad. Hay que considerar que cualquier gobierno es mejor que una situación de falta de gobierno. Algunas personas cuestionan esta afirmación, pero un gobierno malo y corrupto, si realmente ejerce el gobierno y la autoridad, es mejor que una anarquía. Es cierto que la política, al permitir el acceso al poder, no favorece la honradez sino todo lo contrario, porque el ser humano ha abusado del poder político, pero aun cuando se produzcan casos de corrupción, al menos permanece una semejanza de ley y de orden. El gobierno es un don de Dios, y deberíamos darle gracias por él,

Leamos ahora los versículos 3 y 4 de este primer capítulo de 1ª Timoteo.

"Esto es bueno y agradable delante de Dios, nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad"

Una segunda razón para orar por el gobierno es que el Evangelio pueda continuar llegando a los que están espiritualmente perdidos. Quizás no se encuentra demasiado lejos el día en que los verdaderos cristianos tengan que sufrir persecución. Y decimos verdaderos cristianos porque quizás muchos que profesan ser cristianos y no lo sean realmente posiblemente aceptarían muchas cosas que un cristiano genuino no podría aceptar. Pablo mismo estaba comenzando a experimentar persecución, y él dijo que los creyentes tenían que orar por los líderes políticos que eran responsables de dicha persecución. Era bueno y agradable delante de Dios orar por esos hombres, ¿Por qué? Porque es la voluntad de Dios que todos los hombres se salven.

Lo importante para usted y para mí hoy, amigo oyente, es orar para que la persona que resulte elegida, permita el ejercicio de las libertades, y en el ejercicio de la libertad religiosa podamos continuar nuestra labor de difundir la Palabra de Dios a aquellos que la necesitan. Esta debería ser nuestra preocupación, y nuestra oración. Ahora, el apóstol continuó diciendo aquí en el versículo 5, de este capítulo 2:

"Pues hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres: Jesucristo hombre"

Observemos la frase Porque hay un solo Dios. Los ciudadanos del Imperio Romano adoraban a muchos dioses y en nuestro tiempo, la gente en general, en cierta forma, adora a muchos dioses. Por adorar aquí, queremos decir que las personas se entregan a cosas que, considerando el grado de entrega y dedicación que se les otorga, y la influencia que ejercen sobre las personas, podríamos llamar "dioses", como por ejemplo, el entretenimiento en sus muy variadas formas, que se ha convertido como una necesidad religiosa para muchas personas. Otros luchan denodadamente por alcanzar una gran notoriedad. Hombres y mujeres a veces sacrifican virtud, honor, para logar la fama. Por ellos decimos que la gente hoy tiene una gran variedad de dioses a quienes sigue "religiosamente". Pero la Biblia afirma que hay un solo Dios y el es el Creador.

Y la frase continúa: y un solo mediador entre Dios y los hombres: Jesucristo hombre. En los tiempos del Antiguo Testamento el israelita acudía al templo, donde había muchos sacerdotes. El podía acercarse a Dios por medio de ellos. Pablo estaba diciendo que en la nueva época de la gracia, hay un solo Mediador a quien debemos ir. No necesitamos acudir a ningún ser humano; tampoco es necesario ir a través de algún pastor o ministro cristiano. Ya hay un Mediador entre Dios y el hombre.

Necesitamos un mediador, necesitamos un sacerdote, y tenemos uno, el Gran Sumo Sacerdote. En los tiempos del Antiguo Testamento, el patriarca Job, como vemos en su libro 9:33) clamó diciendo: No hay entre nosotros árbitro que ponga su mano sobre ambos. En efecto, él estaba clamando: "¡Ah, si hubiera alguien que pudiera asirse de la mano de Dios y luego asir mi mano y unirnos a los dos, para que pudiera existir comunicación y comprensión entre nosotros!"

Bien, amigo oyente, hoy nosotros tenemos un mediador, el Señor Jesucristo ha venido. Él tiene Su mano puesta en la mano de la Deidad porque Él es Dios. Y Él puede salvar hasta lo sumo porque Él es Dios, y porque ha pagado el precio de su salvación y la mía. Él es un Mediador porque también se hizo hombre. Él puede tomar mi mano; Él me comprende. Él le comprende a usted, estimado oyente; usted puede acudir a Él, y Él no se va a enfadar con usted ni perjudicarle en modo alguno. Usted puede pensar, "bueno, yo he fracasado, he hecho esto y aquello, y me encuentro muy lejos de la gloriosa presencia de Dios". Estimado oyente, Él ya lo sabe y aun le ama, y quiere rodearle con Su brazo.

Recordemos que el profeta Isaías dijo en 63:9: En toda angustia de ellos él fue angustiado. Hay algunos que piensan que esta frase debería haberse traducido de la siguiente manera: "En toda angustia de ellos Él no fue angustiado". Pero de cualquier manera en que uno la lea, expresa una hermosa realidad. Quizá Dios quiere que nosotros leamos esta frase en las dos formas, pero yo prefiero la segunda, que dice: "En toda angustia de ellos Él no fue angustiado". Dios acompañó a los hijos de Israel a través del desierto. Cuando ellos desobedecieron y fracasaron en Cades-barnea, Él no se despidió de ellos, no les abandonó. No, amigo oyente, Él continuó con ellos por cuarenta años pero aun hizo más. Les dio instrucciones para vivir por medio de Moisés, para cuando entraran en la tierra prometida. Él esperó por ellos y los trató con mucha paciencia durante todo el tiempo de su angustia y aflicción en el desierto. Él no fue afligido. Él no cayó y fracasó. Él simplemente permaneció con ellos, La suya fue una compañía constante.

Él ha tratado conmigo de la misma manera, y es extraordinario tener un Mediador semejante, por medio de quien podemos tener acceso a la presencia de Dios. Y usted debería ir a través de Él, porque no tiene mayor utilidad para usted que venga y me cuente sus problemas. Puede que yo no sea lo suficientemente compasivo; quizás no comprenda realmente su caso. Él sí, es compasivo y comprende. Él es también humano y un Mediador. Él ha puesto Su mano sobre la mía. ¡Esa es la mayor maravilla de todas! Él ha descendido y puso Su mano en la mía, me ha asido con Su mano. Pero también Él ha asido la mano de Dios porque Él es Dios, y nos ha unido a ambos.

El Mediador es a quien el mundo necesita conocer porque solo hay un camino de salvación. El apóstol Pedro les dijo a los dirigentes religiosos de su tiempo, como leemos en Los Hechos 4:12, 12Y en ningún otro hay salvación, porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos. Cristo es el único camino, pero lo tremendo es que si usted se vuelve hacia Él, Él le llevará directamente a Dios.

En algunas ocasiones, en los viajes de la vida, hay sólo un camino por el cual nosotros podemos ir de un lado al otro. Y debemos seguir ese camino si queremos llegar a nuestro destino. Y eso es lo que sucede aquí con el Señor Jesucristo. ¡Él es el único Camino! Nosotros estamos muy agradecidos cuando se nos dice aquí que hay un sólo camino a Dios, y sólo un Mediador. Él es el único que puede unirnos con Dios. Nos puede llevar a Dios porque Él es Dios, y también es un hombre, Y Él es tan maravilloso y el único que puede unirnos con Dios hoy. Él puede llevarnos a Dios porque Él es Dios, pero también es Hombre. Como bien dijo San Pablo, El es Jesucristo Hombre.

Y aquí nos detenemos por hoy, pero confiamos que usted nos vuelva a acompañar en nuestro próximo programa, en el que continuaremos con este estudio de la primera epístola del Apóstol Pablo a Timoteo. Es nuestra esperanza que el estudio de hoy haya sido de inspiración para usted y le haya acercado más a Dios, única fuente de salvación y santidad.

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