Estudio bíblico de Ezequiel 8:2-9:11

Ezequiel 8:2-9:11

En este día, amigo oyente, volvemos al capítulo 8 de este libro de Ezequiel, y, como dijimos en nuestro programa anterior, nos encontramos en la segunda sección de este libro, que se extiende desde este capítulo hasta el capítulo 24. Esta es la sección en la que se relató que el cautiverio total de Jerusalén e Israel se convertiría en realidad, y que la gloria del Señor abandonaría el templo de Jerusalén.

En nuestro programa anterior estuvimos considerando el versículo 2 de este capítulo 8. El contexto situó a Ezequiel sentado entre los ancianos del pueblo. Nos imaginamos que aquel habrá sido un grupo verdaderamente afligido. Y dice el versículo 2:

"Miré, y vi una figura con aspecto de hombre; desde sus caderas para abajo, fuego, y desde sus caderas para arriba parecía resplandor; el aspecto era como de bronce refulgente."

Esto fue muy similar a una parte de la visión de Ezequiel registrada en el capítulo 1. Esta impresionante visión de la gloria de Dios fue la base de cada visión del libro de Ezequiel y creemos que es la base del libro de Apocalipsis. Continuemos leyendo los versículos 3 y 4:

"Aquella figura extendió la mano y me tomó por un mechón de mi cabello; y el espíritu me alzó entre el cielo y la tierra y me llevó en visiones de Dios a Jerusalén, a la entrada de la puerta de adentro que mira hacia el norte, donde estaba la habitación de la imagen del celo, la que provoca a celos. Allí estaba la gloria del Dios de Israel, como la visión que yo había visto en el campo."

Dice aquí aquella figura extendió la mano. Dios es Espíritu y no tiene manos como tenemos nosotros. Pero cuando la Biblia me habla de que "la obra de sus manos" se encuentra en los cielos, entonces podemos entender mejor su forma de actuar, porque no podríamos comprender como Dios podría haber creado el mundo sin unas manos. La Biblia utiliza nuestros propios términos limitados para ayudarnos a entender lo que es infinito.

Dice aquí, Y me tomó por un mechón de mi cabello. Recordemos que Ezequiel se había afeitado su cara y su cabeza, pero ello había tenido lugar aproximadamente un año antes de este incidente, y su cabello había tenido tiempo para crecer. Dios lo tomó por el cabello de su cabeza.

Y a continuación dijo y el espíritu me alzó entre el cielo y la tierra y me llevó en visiones de Dios a Jerusalén. Ezequiel fue realmente arrebatado y removido por el Espíritu de Dios a Jerusalén. Si el cuerpo fue o no con él es una cuestión sobre la cual no argumentaremos ahora, aunque nosotros preferimos pensar que sí fue. La retirada de Ezequiel a Jerusalén no fue algo nuevo en la Biblia. Elías fue arrebatado (2 Reyes 2) y en el Nuevo Testamento leímos acerca de Felipe. Dice Los Hechos 8:39, 39Cuando subieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe y el eunuco no lo vio más; y siguió gozoso su camino. Felipe fue removido físicamente, y eso fue exactamente lo que le sucedió a Elías, y posiblemente a este hombre Ezequiel.

Además dijo a Jerusalén, a la entrada de la puerta de adentro que mira hacia el norte, donde estaba la habitación de la imagen del celo, la que provoca a celos. Creemos que la "imagen del celo" puede ser una referencia al ídolo que el rey Manasés colocó en el templo (2 Reyes 21, 2 Crónicas 33), que fue una abominación y una blasfemia. Quizás aquel antiguo ídolo había sido desplazado a un rincón y olvidado por algún tiempo, pero en los días de Ezequiel fue sacado de allí, y el pueblo, que debería haberse vuelto a Dios en arrepentimiento estaba otra vez adorando a ese ídolo.

En los capítulos 8 al 10 de Ezequiel vamos a ver la retirada gradual de la gloria del Señor del templo y de Israel. Creemos que la gloria realmente partió en el pasado, durante el reinado de Manasés y que a Ezequiel se le mostró una visión de aquel evento. Sabemos que la mayoría de los expositores de la Biblia cree que la gloria se retiró en la época del cautiverio, pero no creemos que esa sea una apreciación exacta. Si la gloria no partió durante el extremadamente malvado reinado de Manasés, no podemos ver ningún otro período en la historia de Israel en el que la gloria, la presencia de Dios, se hubiera retirado.

En este capítulo no tenemos la visión completa de la partida de la gloria. Aquí en este pasaje vemos la gloria, y después, como el pueblo no se volvió a Dios, la gloria se elevó desde el templo y se colocó sobre la ciudad, hacia el este, y esperó allí. Y no será hasta el capítulo 10 en que veremos la partida final de la gloria.

Así que no creemos que haya evidencia después del reino de Manases, de que la gloria del Señor estuviera en el templo. Esta visión fue entonces presentada a Ezequiel para mostrar que Dios era misericordioso. El detestaba partir pero estaba dispuesto a salvar al pueblo de Israel si se volvían a Él. Dios es misericordioso y compasivo, y Dios es amor. Pero El es también justo y un Dios justo, que no puede permitir el mal en Su universo, no puede permitir aquello que es contrario a Sí mismo

Hoy, Dios no puede salvarnos por nuestra justicia o por nuestra perfección, pues no tenemos ni ninguna para presentarle. El no puede aceptar nada inferior a la justicia. Por lo tanto, El tenía que proveer una redención para el hombre, y nosotros tenemos que acudir a Dios por Su camino, por medio de la fe en el Señor Jesucristo. Si no lo hacemos así, tenemos una vieja naturaleza que está en rebelión contra Dios, y Dios no va a permitir la maldad en Su universo. Porque entonces, Él no sería justo, como no lo sería un policía le diera refugio a un criminal en su propio hogar.

Leamos el versículo 5, de este capítulo 8 de Ezequiel, que nos un nuevo párrafo que nos enfrenta con la realidad de que

La contaminación del templo por la idolatría explica la destrucción del templo

"Me dijo: Hijo de hombre, alza ahora tus ojos hacia el lado del norte. Alcé mis ojos hacia el norte, y vi al norte, junto a la puerta del altar, aquella imagen del celo en la entrada."

El Templo había sido contaminado. El pueblo ya no estaba adorando al Dios vivo y verdadero, sino que estaban quebrantando los dos primeros mandamientos. Y dicen los versículos 7 al 9 de este octavo capítulo.

"Me llevó a la entrada del atrio, y miré, y vi un agujero en la pared. Me dijo: Hijo de hombre, cava ahora en la pared. Yo cavé en la pared, y he aquí una puerta. Me dijo luego: Entra, y ve las malvadas abominaciones que estos hacen allí".

Si Ezequiel estaba allí solo en su espíritu, ¿cómo pudo haberse arrastrado a través de una perforación en la pared? ¿Y cómo fue que el espíritu hizo un agujero en la pared? Si él estaba allí en espíritu, no necesitaba cavar un agujero. Creemos que estaba allí corporalmente, e hizo un agujero y aparentemente fue llevado a un sótano o una cueva. ¿Y qué encontró allí? Bueno, continuemos leyendo el versículo 10:

"Entré, pues, y miré, y vi toda forma de reptiles y bestias abominables, y todos los ídolos de la casa de Israel, que estaban pintados por toda la pared en derredor."

Aquel pueblo estaba adorando a la criatura antes que al Creador y esa conducta les llevó a caer tan bajo como pudieron caer. El ser humano se volcará a esa clase de comportamiento cuando ha repudiado absolutamente al Dios vivo y verdadero. Eso es lo que estaban haciendo en Egipto en la época del éxodo; estaban adorando a toda clase de animales. Ese fue el motivo por el que las plagas que cayeron sobre Egipto fueron dirigidas contra los diferentes dioses de Egipto. En Romanos 1:21 y 25 leemos: 21ya que, habiendo conocido a Dios, no lo glorificaron como a Dios...25 ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Estas palabras también describieron la situación de Israel, que se había degradado hasta descender al nivel de las naciones que la rodeaban, y ya no eran testigos del Dios vivo y verdadero. Por tal motivo, El destruiría el templo. Y el relato continúa en loe versículos 11 y 12 de este octavo capítulo:

"Y delante de ellos había setenta hombres de entre los ancianos de la casa de Israel, y Jaazanías hijo de Safán, en medio de ellos, cada uno con su incensario en su mano; y subía una nube espesa de incienso. Me dijo: Hijo de hombre, ¿has visto las cosas que los ancianos de la casa de Israel hacen en tinieblas, cada uno en sus cámaras pintadas de imágenes? Porque dicen ellos: El Señor no nos ve. El Señor ha abandonado la tierra."

Aquí vemos que ellos habían rechazado a Dios. Dijeron que El no los estaba observando. Y aquellos que un día dijeron que Dios había muerto estaban realmente tratando de decir que Dios no nos estaba mirando, que no somos responsables ante El, que no le debemos nada, y que podemos actuar como nos plazca, Esto es lo que Israel estaba haciendo, Aparentemente ellos estaban adorando a este ídolo, y lo estaban haciendo en secreto. Y ya que se habla de logias secretas, vemos que ellos tenían una allí en el templo.

Estimado oyente, en la actualidad el cuerpo del creyente es el templo de Dios en la tierra. ¿Se complace El en los pensamientos que pasan por nuestras mentes y corazones? Escuchemos ahora lo que nos dicen los versículos 13 al 15:

"Me dijo después: Vuélvete, verás que estos hacen aún mayores abominaciones. Me llevó a la entrada de la puerta de la casa del Señor, que está al norte; y vi a unas mujeres que estaban allí sentadas llorando a Tamuz. Luego me dijo: ¿No ves, hijo de hombre? Vuélvete, verás aún mayores abominaciones que estas."

Veamos la frase y vi a unas mujeres sentadas llorando por Tamuz. Realmente lo que estaban haciendo era algo tremendo. Tamuz era el dios babilónico Dumuzi, el dios de la vegetación de la primavera. Moría en el otoño y en el invierno, descendía al Hades y luego revivía otra vez cada vez que volvía el verano. La adoración de este dios era practicada en Fenicia, y luego ese culto se difundió hasta Grecia, y donde Adonis fue el equivalente de Zamuz. Y esas mujeres que lloraban aquí estaban celebrando la muerte de este dios; su adoración era realmente la adoración de la naturaleza, y conectado con ella se practicaban algunas de las ceremonias más viles e inmorales. Y continúa diciendo el versículo 16 de este octavo capítulo de Ezequiel:

"Me llevó al atrio de adentro de la casa del Señor, y vi que junto a la entrada del templo del Señor, entre la entrada y el altar, había unos veinticinco hombres, con sus espaldas vueltas al templo del Señor y con sus rostros hacia el oriente, y adoraban al sol, postrándose hacia el oriente."

La mayor de las abominaciones era la adoración del sol. Y ello estaba teniendo lugar precisamente en el templo, entre el pórtico y el altar. Ya no podían caer más bajo que esto. Ahora, el versículo 17, dice:

"Me dijo: «¿No has visto, hijo de hombre? ¿Es cosa ligera para la casa de Judá cometer las abominaciones que cometen aquí? Después que han llenado de maldad el país, se volvieron a mí para irritarme; y aplican el ramo a sus narices."

Nos llama la atención la frase y aplican el ramo a sus narices. Ha habido varias formas de interpretar esto. Los comentaristas judíos del pasado decían que esta práctica revelaba ritos religiosos escandalosos, degradantes, del más bajo nivel. Y esa era la actitud burla y desprecio de aquel pueblo hacia Dios Entonces, veamos aquí en el versículo 18, de este capítulo 8, como Dios expresó su enojo:

"Pues también yo procederé con furor: mis ojos no mirarán con piedad, no tendré compasión. Gritarán a mis oídos con gran voz, pero no los escucharé."

Aquí vemos que Israel había cruzado una línea, había sobrepasado los límites de lo tolerable y no podían caer más bajo. Entonces, Dios iba a juzgarlos.

Estimado oyente. Dios le ama y le salvará si usted viene a El por la fe, y confía en Cristo como su Salvador. Dios también juzga, es un Dios santo y justo. Y no pide disculpas por ello. Podemos decir con el Apóstol Pablo en Romanos 8:14: "¿Qué, pues, diremos? ¿Que hay injusticia en Dios? ¡De ninguna manera!" Dios es justo en todo lo que hace. Y si Él juzga, es bueno que así lo haga. Será toda una revelación para esta generación cuando se demuestre que está equivocada y Dios tenía razón. Y Dios juzgará el pecado. Y así llegamos al

Ezequiel 9

En primer lugar diremos que

La gloria Shekinah se preparó para abandonar el templo

Creemos que desde los días de Manasés tuvo lugar este ir y venir de la gloria Shekina, porque Dios fue misericordioso. Él no abandona, con una actitud de malhumor a la gente. Dios es paciente y no quiere que alguien perezca. Leamos los versículos 2 y 3 de este capítulo 0 de Ezequiel:

"Y seis hombres venían del camino de la puerta de arriba que mira hacia el norte y cada uno traía en su mano su instrumento para destruir. Entre ellos había un varón vestido de lino, el cual traía a su cintura un tintero de escribano. Al entrar, se detuvieron junto al altar de bronce. La gloria del Dios de Israel se elevó de encima del querubín, sobre el cual había estado, hacia el umbral de la casa. Y llamó el Señor al hombre vestido de lino que tenía a su cintura el tintero de escribano"

Aquí se destaca la frase seis hombres venían del camino de la puerta de arriba, Estos seis eran ángeles; no vemos otra explicación para su presencia. Los ángeles son utilizados por Dios en el juicio de este mundo. Aparecen en relación con la nación de Israel, y no tienen nada que ver con la iglesia. En el día de Pentecostés, vino el Espíritu Santo, no un grupo de ángeles. Y cuando el Señor Jesucristo venga a recoger a la Iglesia de este mundo, no habrá ángeles con El. Sin embargo, cuando Él venga a la tierra a establecer su reino, entonces, Él enviará a Sus ángeles. Por ejemplo, en el evangelio según San Mateo, capítulo 13, versículo 41, dice: Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo y a los que hacen maldad. Y después, en el capítulo 16, del mismo evangelio según San Mateo, versículo 27, dice: Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre, con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras. Finalmente, el Apóstol Pablo, en su Segunda Epístola a los Tesalonicenses, capítulo 1, versículos 7 y 8 escribió: Mientras que a vosotros, los que sois atribulados, daros reposo junto con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder; en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo. Y después del capítulo 3 de Apocalipsis, no hay ninguna mención a la iglesia, que previamente había sido citada con frecuencia. ¿Por qué? Porque la iglesia ya no está en la tierra, y los ángeles se encargan del juicio sobre la tierra.

Dice además aquí, en el versículo 3, que La gloria del Dios de Israel se elevó por encima del querubín. Es decir, que se elevó del Lugar Santísimo. Los querubines estaban sobre el propiciatorio, o tapa del arca del pacto. Allí fue donde había estado la gloria, pero entonces ascendió. La gloria era una señal de la presencia de Dios y en ese momento estaba partiendo. Y escuchemos lo que dice el versículo 4 de Ezequiel 9:

"Y le dijo el Señor: Pasa por en medio de la ciudad, por en medio de Jerusalén, y ponles una señal en la frente a los hombres que gimen y claman a causa de todas las abominaciones que se hacen en medio de ella."

Dios sabía quienes le habían seguido fielmente y Sus instrucciones aquí fueron que se colocara una señal en la frente de los que pertenecían a ese remanente fiel, es decir, a aquellos que habían permanecido fieles a Él y que Dios salvaría en aquella ciudad. Y dice el versículo 9 de este noveno capítulo de Ezequiel:

"Me dijo: «La maldad de la casa de Israel y de Judá es sobremanera grande, pues la tierra está llena de sangre y la ciudad está llena de perversidad; porque han dicho: Ha abandonado el Señor la tierra, y el Señor no ve."

Fue como si hubieran dicho que Dios estaba ciego y no podía ver lo que ocurría en la tierra. Es lo mismo que pensaron aquellos que en un tiempo mantuvieron la teoría de que Dios había muerto, que por un tiempo adquirió popularidad y después cayó en el olvido. Puede resultar fácil decir que Dios no está allí, en algún lugar, y que no sabe lo que sucede en el mundo. Pero cuando usted realmente se lo piensa, llega a la conclusión de que es una idea absurda. Estimado oyente, el solo hecho de que usted no haya visto a Dios y no haya visto ninguna evidencia de Él, no constituye una prueba de que El no existe. Solo porque una persona no haya tenido una relación íntima con Dios, no significa que Dios no exista. Y aquí en este pasaje, el pueblo de Israel estaba tratando de decir que Él había abandonado la tierra. ¿Por qué? Porque ellos habían abandonado a Dios. Y en el versículo 10, leemos:

"Así, pues, haré yo: mis ojos no mirarán con piedad, no tendré compasión; haré recaer la conducta de ellos sobre sus propias cabezas."

Me gustaría añadir decir que la destrucción de Jerusalén por parte de Nabucodonosor, y la destrucción del templo por medio del fuego, fue algo realmente terrible. ¿Por qué Dios hizo esto? Él dijo aquí haré recaer la conducta de ellos sobre sus propias cabezas. Dios está controlando las cosas, estimado oyente, y si usted no lleva el paso de Dios, es decir, que está desconectado de Dios, lo mejor que puede hacer es ajustar su paso al de Él. Si yo me encontrara con un león en la calle, no trataría de enfrentarme con él. Daría media vuelta y seguiría en la dirección que va el león, pero tratando de mantenerme lo más lejos posible de él. Y, amigo oyente, usted puede desafiar a Dios si quiere hacerlo, pero permítame decirle que el Señor está avanzando triunfalmente en su carruaje, y que Dios tenga misericordia de usted si se cruza por Su camino. Los griegos decían: "Los molinos de los dioses muelen lentamente, pero muelen muy fino". Ahora, el versículo 11, el versículo final del capítulo 9 de Ezequiel, dice:

"Y el hombre vestido de lino, que tenía el tintero a su cintura, respondió una palabra, diciendo: He hecho conforme a todo lo que me mandaste."

O sea que en aquella situación, hubo algunos que fueron destinados para juicio, y los fieles que formaron un remanente que habría de salvarse. Nuestro Dios es misericordioso y compasivo cuando las personas se vuelven a Él; y ese hecho hace que Su juicio sea realmente más terrible.

Y amigo oyente, vamos a detenernos aquí por hoy. Dios mediante, continuaremos en nuestro próximo programa con el capítulo 10 de este libro del profeta Ezequiel. Esperamos contar con su compañía en este recorrido que estamos realizando a través de este importante libro profético del Antiguo Testamento.

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