Estudio bíblico de Ezequiel 28-30

Ezequiel 28:25-30:22

Al comenzar el capítulo 28 dijimos que en él íbamos a considerar el juicio contra el príncipe y rey de Tiro y Sidón. Dijimos que la profecía miraba más allá del gobernante local hacia aquel que está detrás de los reinos del mundo, es decir, de Satanás. Concluimos nuestro programa anterior con los versículos 25 y 26 del capítulo 28, que dicen:

"Así ha dicho el Señor Dios: Cuando recoja a la casa de Israel de los pueblos entre los cuales está esparcida, entonces me santificaré en ellos ante los ojos de las naciones, y habitarán en su tierra, la cual di a mi siervo Jacob. Habitarán en ella seguros; edificarán casas y plantarán viñas. Vivirán confiadamente, cuando yo haga juicios en todos los que los despojan en sus alrededores. Y sabrán que yo soy el Señor, su Dios."

Dijo Dios: Cuando recoja la casa de Israel. Satanás no puede interrumpir Sus planes y programa para los israelitas. Tampoco puede nadie hoy desestimar el plan de Dios para restaurar a Israel a la tierra en paz. Una razón por la que muchos son creídos cuando dicen que Dios ha terminado sus tratos con Israel, es que una parte del pueblo de Dios no está familiarizada con el mensaje de los profetas Isaías, Jeremías, Ezequiel, Daniel, y los profetas menores. La canción lema de estos profetas es que Dios no ha terminado con Israel como pueblo. Por este motivo, estos libros deberían ser estudiados. Ellos arrojan una luz nueva sobre la Palabra de Dios, para que no sea más un rompecabezas, sino que cada cosa caiga en su debido lugar. Y así concluye este capítulo 28 de Ezequiel. Bien, y ahora continuaremos con el

Ezequiel 29 - Profecía contra Egipto

Muchos comentaristas Bíblicos conservadores adoptan la postura de que las profecías dirigidas a Egipto presentan mayor interés que las dirigidas a Tiro. Reconocemos que no estamos de acuerdo con esa apreciación, porque consideramos que las profecías relacionadas con Tiro son notables. También son interesantes las profecías referentes a Egipto, y en este capítulo encontraremos una destacada profecía. Egipto era una gran nación y no había sido destruida. Había logrado mantener su integridad en el transcurso de los siglos. Fue una de las naciones más antiguas. No tuvo necesidad de rodearse con una muralla defensiva. Después de todo, el desierto era una buena defensa. Había solo una entrada, a través del valle del río Nilo. Todo lo que Egipto tenía que hacer para defenderse era instalar un buen sistema defensivo allí. Usted encontrará que las ciudades de Egipto no estaban amuralladas, porque esas murallas no eran necesarias.

Ahora, Dios dijo que los Egipcios irían al cautiverio por 40 años. Leamos los versículos 1 y 2 de este capítulo 29 de Ezequiel.

"En el año décimo, en el mes décimo, a los doce días del mes, vino a mí palabra del Señor, diciendo: Hijo de hombre, vuelve tu rostro contra el faraón, rey de Egipto, y profetiza contra él y contra todo Egipto."

Dios adoptó una posición firme contra la tierra de Egipto. Era la nación que había reducido a Su pueblo a la esclavitud en las fábricas de ladrillos y lo había introducido en la idolatría. Egipto había sido, por años, como un aguijón en el cuerpo de Israel. Sin embargo Israel acudía constantemente a Egipto buscando ayuda. Por alguna razón los israelitas parecían apoyarse en Egipto. Entonces Dios dijo que estaba en contra de Egipto y que ese país sería destruido. Y continuó diciendo en el versículo 3:

"Habla y di: Así ha dicho el Señor Dios: Yo estoy contra ti, el faraón, rey de Egipto, el gran dragón que yace en medio de sus ríos, el cual dijo: ?Mío es el Nilo, pues yo lo hice."

El cocodrilo aquí mencionado, es aparentemente "el gran dragón" o monstruo marino. Faraón fue comparado con el cocodrilo, que dice, "este es mi río". Es interesante observar que Egipto adoraba a toda clase de aves, bestias e insectos. También veremos que las plagas de Egipto (Éxodo 7:11) estuvieron dirigidas contra los dioses que Egipto adoraba. Creemos que a pesar de lo terribles que fueron las plagas, revelaron que Dios tiene un cierto sentido del humor. Imagínese que usted, amigo oyente, fuera una de esas personas que adoraba a esa diosa llamado Heka, con cabeza de rana, y luego una mañana, cuando se despertara, su dormitorio estuviera lleno de ranas. ¿Qué podía hacer ante esa situación? ¿Comenzar a matar a esa diosa? Bueno, pensamos que el Señor puede haber sonreído observando esta situación.

Ahora, el faraón mencionado aquí era el faraón Ofra, también llamado Apries, en griego. Él era el nieto del faraón Necao, que había derrotado al rey Josías de Judá, en Megido; en realidad, sabemos que Josías fue muerto en esa batalla. Los reyes Joacim, Joaquin y Sedequías recurrieron al faraón Ofra para obtener ayuda, cuando Jerusalén fue sitiada. El ejército Egipcio salió a la guerra. Pasó por Fenicia y obligó a los Caldeos a levantar el sitio de Jerusalén. EL profeta Jeremías anunció la caída del faraón Ofra y dijo en su libro 46:25 y 26. 25El Señor de los ejércitos, Dios de Israel, ha dicho: «Yo castigo a Amón, dios de Tebas, al faraón y a Egipto, a sus dioses y a sus reyes; tanto al faraón como a los que en él confían. 26Los entregaré en manos de los que buscan su vida, en manos de Nabucodonosor, rey de Babilonia, y en manos de sus siervos; pero después será habitado como en los días pasados, dice el Señor.

Usted seguramente encontrará interesante observar que los críticos han convertido en una cuestión el hecho de que esta profecía de la destrucción de Egipto no fue cumplida en esta ocasión. Fue cumplida 17 años más tarde. Sin embargo, si leemos cuidadosamente la profecía, veremos que aunque la profecía fue comunicada por medio de Ezequiel en ese momento, no se dijo nada sobre su cumplimiento inmediato. Egipto fue destruido 17 años más tarde como Dios había dicho que sucedería.

Ahora observemos lo que Dios dijo que le sucedería a Egipto. Leamos el versículo 13, de este capítulo 29 de Ezequiel:

"Porque así ha dicho el Señor Dios: Al cabo de cuarenta años recogeré a Egipto de entre los pueblos entre los cuales hubieran sido esparcidos"

Exactamente 17 años después, el rey de Babilonia, Nabucodonosor, llegó, se apoderó de los Egipcios y los llevó al cautiverio. Y estuvieron cautivos por 40 años, no 70, como estuvo Israel. Ahora, veamos lo que nos dice el versículo 14:

"Volveré a traer los cautivos de Egipto y los llevaré a la tierra de Patros, a la tierra de su origen; y allí serán un reino despreciable."

Ahora, prestemos suma atención a lo que nos dice el próximo versículo, el versículo 15:

"En comparación con los otros reinos será el más humilde: nunca más se elevará sobre las naciones, porque yo los rebajaré para que no vuelvan a tener dominio sobre las naciones."

Egipto había sido una nación muy poderosa en el mundo antiguo. Desde los albores de la civilización surgieron como una gran potencia. Sus monumentos y tumbas revelan el hecho de que tenían una civilización que ocupaba un primerísimo lugar. Muchos historiadores en la actualidad creen que los griegos obtuvieron mucha de su información de los Egipcios. Era una gran nación, pero Dios dijo: "Yo voy a permitir que Nabucodonosor se apodere de esa nación. Y no sólo eso, sino que esa nación permanecerá en el cautiverio por 40 años, y cuando ese período se cumpla, van a regresar a su tierra, pero serán un reino empequeñecido, en realidad, el de menor importancia de los reinos". Si usted llegara a visitar el cercano oriente, podrá notar que, además de las indudables bellezas naturales que posee, la riqueza arqueológica y la hospitalidad de sus habitantes, existe mucha pobreza. Continuemos leyendo ahora, en este capítulo 29, los versículos 19 y 20:

"Por tanto, así ha dicho el Señor Dios: He aquí que yo doy a Nabucodonosor, rey de Babilonia, la tierra de Egipto; él tomará sus riquezas, recogerá sus despojos y arrebatará el botín, y así habrá paga para su ejército. Por su trabajo con que sirvió contra ella le he dado la tierra de Egipto; porque trabajaron para mí, dice el Señor Dios."

Podemos ver que Babilonia iba a conquistar a todas estas naciones, incluyendo a Tiro, Egipto y, por supuesto, Israel. Babilonia fue la primera gran potencia mundial. Y así llegamos al

Ezequiel 30 - Lamentación por Egipto

Así que este capítulo es considerado un lamento. Ezequiel habló sobre la desolación en que quedó Egipto. Dice el versículo 1 de este capítulo 30:

"Vino a mí palabra del Señor, diciendo"

Y aquí nos encontramos con la frase tantas veces repetida. Ezequiel quiso que a nadie le quedara la más mínima duda sobre quién le comunicaba su mensaje. Y dice el versículo 2:

"Hijo de hombre, profetiza y di: Así ha dicho el Señor Dios: Lamentad, diciendo: ¡Ay de aquel día!."

Aquel fue realmente un tiempo de luto y lamentos. Y añadió el versículo 3:

"Porque cerca está el día, cerca está el día del Señor; día de nublado, la hora de las naciones."

Un día nublado era algo fuera de lo común. En la tierra de Egipto no hay muchas nubes porque en esa zona reciben unos 2 cm de agua de lluvia. La gente depende del río Nilo para el agua que necesitaba. Por cierto, adoraban al cocodrilo del río, así como a todos los seres del reino animal, del reino de las aves y del de los insectos.

La frase la hora de las naciones nos recuerda que estamos viviendo en el tiempo en el que las naciones del mundo están verdaderamente conmocionadas. Y dice el versículo 4 de este capítulo 30:

"Vendrá espada a Egipto y habrá miedo en Etiopía cuando caigan heridos en Egipto. Tomarán sus riquezas y serán destruidos sus fundamentos."

En ocasiones existió una alianza entre las naciones de Egipto y Etiopía, aunque una gran parte del tiempo hubo enemistad y guerra entre ambas naciones. Muchos eruditos conservadores creen que Moisés, cuando era hijo de la hija de Faraón, habría sido el próximo Faraón, y que de hecho, condujo una expedición contra Etiopía. Y continúa diciendo el versículo 5:

"Etiopía, Fut, Lud, toda Arabia, Libia y los hijos de los países aliados caerán con ellos a filo de espada."

Así es que durante esta época existía una alianza entre estas naciones, pero todas ellas se convertirían en súbditas de Nabucodonosor, que era verdaderamente el gobernante mundial. En realidad, él era la cabeza de oro en la profecía de Daniel (capítulo 2) de los 4 grandes reinos mundiales. Y escuchemos la palabra del Señor en el versículo 6 de Ezequiel 30:

"Así ha dicho el Señor: También caerán los que sostienen a Egipto, y la altivez de su poderío caerá; desde Migdol hasta Sevene caerán en él a filo de espada", dice el Señor Dios."

No solo Israel, sino también todas estas otras naciones habían recurrido a Egipto buscando ayuda, y ellas serían juzgadas juntas. Y continuó diciendo en el versículo 12 de este capítulo 30:

"Secaré los ríos y entregaré el país en manos de malos, y a manos de extranjeros destruiré la tierra y cuanto en ella hay. Yo, el Señor, he hablado."

Estos ríos, como hemos visto antes, eran realmente diferentes brazos en el delta del Río Nilo, ya eran numerosos. También había canales en aquella área tan rica y fértil. Cerca de allí se encontraba la tierra de Gosén, donde los israelitas se establecieron al principio cuando llegaron a Egipto.

Veamos la frase secaré los ríos y entregaré el país en manos de malos Egipto caería más tarde ante Alejandro Magno, y cuando éste murió, sus generales tomaron el poder en las naciones que él había conquistado. Cleopatra, que no era egipcia, sino griega, gobernó en Egipto.

Dijo también, a manos de extranjeros destruiré la tierra y cuanto en ella hay. Se mencionan aquí a los extranjeros. Egipto cayó bajo el control de naciones extranjeras, y los ocupantes permitieron que los canales se llenaran completamente. Algunos turistas que recorrieron esa zona dijeron que en ese lugar está todo anegado, convertido en un pantano. Dios dijo que la tierra quedaría desolada, y así sucedió.

Ahora tenemos otra profecía notable. Leamos el versículo 13 de este capítulo 30 de Ezequiel:

"Así ha dicho el Señor Dios: Destruiré también las imágenes y destruiré los ídolos de Menfis; y no volverá a haber un soberano de la tierra de Egipto, y en la tierra de Egipto pondré temor."

En tiempos de Ezequiel, Menfis era la gran ciudad de Egipto. Era una ciudad rica, con una gran cantidad de ídolos, situados a ambos lados de las calles, un ídolo después de otro. Los ídolos eran la principal decoración de la ciudad. En ningún otro lugar se podían contemplar tantos ídolos como en Menfis. Aquí Dios dijo que eliminaría los ídolos de la ciudad.

Si uno recorre las ruinas de lo que se supone es Menfis en el presente, todo lo que ha quedado de los ídolos en una gran estatua de Ramsés, caída de espaldas, y alrededor de ella se ha construido un edificio para protegerla. Es lo único que ha quedado de Menfis: Dios hizo exactamente lo que dijo que iba a hacer y destruyó los ídolos.

Dice también aquí no volverá a haber un soberano en la tierra de Egipto. Ya no hay una línea genealógica o un linaje real en este país. En la historia han tenido que recurrir a la ayuda de otras naciones. Y continuó Dios diciendo en el versículo 15:

"Derramaré mi ira sobre Sin, fortaleza de Egipto, y exterminaré a la multitud de Tebas."

Sin aquí corresponde a "Pelusium", que en la actualidad está completamente enterrada en la arena.

Tebas fue una gran ciudad en la parte alta del Nilo. Allí se encuentran sus ruinas, pero su grandeza ha desaparecido.

En los próximos versículos Dios continuó hablando de estas grandes ciudades de Egipto, que han desaparecido completamente. Leamos, finalmente por hoy, los versículos 21 y 22:

"Hijo de hombre, he quebrado el brazo del faraón, rey de Egipto; y he aquí que no ha sido vendado poniéndole medicinas, ni poniéndole un vendaje para ligarlo, a fin de fortalecerlo para que pueda sostener la espada. Por tanto, así ha dicho el Señor Dios: Al faraón, rey de Egipto, me enfrentaré y quebraré sus brazos, el fuerte y el fracturado, y haré que la espada se le caiga de la mano."

Dios afirmó una vez más que Egipto caería. Las pinturas o imágenes de los gobernantes Egipcios siempre los muestran sosteniendo el cetro en sus manos. El cetro era el símbolo de su poder. Dios dijo: "He quebrado el brazo de Faraón" Es difícil sostener un cetro con un brazo roto. Y Dios continuó diciendo, que no ha sido vendado poniéndole medicinas. Babilonia iba a conquistar a Egipto, y Faraón resultaría impotente para detenerlo. Todo esto fue cumplido literalmente.

En nuestro próximo programa estudiaremos el capítulo 31 de este libro de Ezequiel. Le invitamos pues, amigo oyente, a que nos acompañe en este interesante recorrido por los libros proféticos de la Biblia.

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