Estudio bíblico de Daniel 5:1-19

Daniel 5:1-19

Llegamos hoy, amigo oyente, al capítulo 5 del libro de Daniel. Los eventos registrados en este capítulo tuvieron lugar mucho más tarde que los registrados en los capítulos anteriores. Una vez más, ésta es sólo una página sacada de los registros históricos de Babilonia.

En los primeros cuatro versículos, se hablo de la fiesta de Belsasar. A continuación, en los versículos 5 al 7, vemos la mano de Dios escribiendo sobre la pared. Después, en los versículos 8 al 12, se relató el fracaso de los sabios al tratar de leer la escritura en la pared. En los versículos 13 al 24, vemos que Daniel rechazó los regalos del rey; en los versículos 25 al 29 se narró como Daniel interpretó la escritura en la pared y finalmente, en los versículos 30 y 31 se relató la caída de Babilonia, o sea, el cumplimiento del sueño en esa misma noche.

Leamos el versículo 1 de este quinto capítulo que nos cuenta como fue:

La fiesta del rey Belsasar

"El rey Belsasar hizo un gran banquete a mil de sus príncipes, y en presencia de los mil bebía vino."

Ahora, ¿quién era Belsasar? y ¿cómo llegó él al trono? En el capítulo anterior, rey Nabucodonosor ocupaba el trono. Belsasar ha sido una figura polémica en la historia, así que tenemos que dedicar unos momentos para observarle. Incluso un escritor como Dean Farrar escribió que nunca existió un rey llamado Belsasar. El profesor John Walvoord, en su libro "Daniel, la clave para la revelación profética" escribió: "Hasta el descubrimiento del cilindro de Nabónido, a quién Daniel identificó como rey de Babilonia, no se había encontrado ninguna mención a Belsasar en la literatura extra-bíblica. Por lo tanto, los críticos de la autenticidad e historicidad de Daniel se sintieron con libertad para cuestionar si tal persona existió realmente. Desde la publicación de los resultados de la erudita investigación de Raymond Dougherty sobre Nabónido y Belsasar, basada en el cilindro de Nabónido y en otras fuentes, no existe ningún margen para dudar de la historicidad de Belsasar". El nombre de Belsasar ha sido encontrado en piezas cilíndricas de arcilla, en las cuales él fue llamado hijo de Nabonidus. Hoy se acepta generalmente que Belsasar actuó como regente bajo su padre, que fue Nabónido.

Al llegar a este punto sería útil tener un resumen de los eventos que se sucedieron después del reinado de Nabucodonosor. Cuando murió Nabucodonosor, su único hijo, Evil-Merodach le sucedió en el trono, alrededor del año 561 A.C. (podemos leer 2 Reyes 25:27). Este rey fue asesinado por Nergal-Sarezer, quien se había casado con una de las hijas de Nabucodonosor, y entonces le reemplazó en el trono en el año 559 A.C. Y Nergal-Sarezer fue sucedido en el trono por su joven hijo, que reinó sólo unos pocos meses antes de ser asesinado por Nabónido, que era el esposo de otra de las hijas de Nabucodonosor. Ahora, Nabónido, el último gobernante del imperio de Babilonia pasó mucho tiempo alejado del reino en expediciones extranjeras y Belsasar, su hijo, permaneció en Babilonia como el co-regente. Todo esto nos revela la exactitud de lo que el profeta Jeremías había escrito en el capítulo 27, versículos 6 y 7 de su libro, cuando dijo en cuanto a Nabucodonosor: "Y ahora yo he puesto todas estas tierras en manos de Nabucodonosor, rey de Babilonia, mi siervo, y aun las bestias del campo le he dado para que le sirvan. Todas las naciones le servirán a él, a su hijo, y al hijo de su hijo, hasta que llegue también el tiempo de su misma tierra, y la reduzcan a servidumbre muchas naciones y grandes reyes". En otras palabras, el reino de Babilonia duraría a través del reino de un hijo, y de un nieto de Nabucodonosor, y entonces el reino de Babilonia, como el reino de la cabeza de oro de la imagen, llegaría a su fin. Éstos fueron, pues, los antecedentes del rey Belsasar.

Tenemos información adicional de Belsasar en una oración de Nabónido dirigida a la diosa luna por su hijo, que fue descubierta en un cilindro de arcilla y decía: "Que mi hijo, el fruto de mi corazón, pueda honrar a su divinidad y que no se entregue a sí mismo al pecado". Y Herodoto, el historiador griego, también mencionó y confirmó esa información.

Así que durante los eventos registrados en el capítulo 5, Nabónido se encontraba en el campo de batalla mientras su hijo Belsasar permanecía en Babilonia. Más adelante destacaremos que cuando Belsasar le ofreció a Daniel una posición en su reino, fue la de ser el tercer gobernante del reino. Ahora, ¿por qué Belsasar no le ofreció el segundo lugar del reino? Bueno, porque Belsasar mismo era el número dos. Su padre era en realidad el rey.

Fue durante ese banquete presentado aquí en el versículo 1, que Gobiras, el general del reino de Media, se encontraba muy cerca, sitiando la ciudad de Babilonia. Jenofonte, el historiador griego, describió como tomaron la ciudad desviando un canal del río Éufrates para que enviara su caudal de vuelta al mismo río, permitiendo así que el ejército se introdujera en la ciudad pasando por debajo de las murallas.

Por lo tanto, los eventos de este capítulo, que por muchos años habían sido descartados por los críticos, han sido confirmados por la historia secular. Nosotros preferimos expresar lo mismo diciendo que la historia secular ha sido confirmada por la Palabra de Dios. Sabemos que los historiadores a veces faltan a la verdad y que no siempre podemos depender de sus escritos. Sin embargo, aquí la investigación histórica está de acuerdo con el relato de la Biblia.

Dice este versículo 1: "El rey Belsasar hizo un gran banquete a mil de sus príncipes, y en presencia de los mil bebía vino". Observemos la arrogancia de este presuntuoso y joven Belsasar, que organizó este suntuoso banquete mientras los ejércitos de Gobiras se encontraban a la vista de la ciudad. Quizás Belsasar pensó que la ciudad era inexpugnable. Nabucodonosor la había construido de manera que resistiera cualquier sitio. La ciudad, rodeada de murallas, construidas de ladrillos, tenía una extensión de unos 24 Km cuadrados. La muralla tenía una altura de 45 metros y era lo bastante ancha como para que cuatro carros recorrieran juntos y en una misma línea el perímetro de la ciudad. En otras palabras, sus habitantes podrían haber habilitado una carretera que recorriera la parte más alta de la ciudad, Tenía provisiones de grano y agua para varios años; en realidad, había un canal que traía el agua del río Éufrates, y que atravesaba la ciudad.

La fiesta de Belsasar puede haberse organizada como un desafió al enemigo que se encontraba fuera, o quizás el rey quiso elevar la moral de aquellos que se encontraban dentro de la ciudad. Fue así que, en esa fiesta, el rey y los asistentes consumieron gran cantidad de vino, ya fuera por animarse mutuamente o para festejar la seguridad de la cual pretendían gozar. Así también hoy muchas personas convierten al consumo de la bebida en el desahogo de sus penas o en la forma de expresar su alegría. Hay más alcohólicos en el presente que adictos a las drogas, y la gran mayoría de los accidentes de tránsito que tienen lugar cada año en tantas ciudades del mundo, han sido provocados por personas que estaban conduciendo bajo la influencia del alcohol. En nuestro país, concretamente, se establecen controles cada vez más estrictos en las carreteras o calles de las ciudades porque las autoridades están alarmadas por la cantidad de accidentes ocasionados por conductores que se encontraban bajo la influencia del alcohol y, en consecuencia, realizaron maniobras arriesgadas que les hicieron perder el control de sus automóviles. La influencia del abuso del alcohol alcanza a muchas personas en todos los niveles de la sociedad. Produce daños cerebrales y a otros órganos del cuerpo, daños de carácter irreversible que afectan gravemente a la calidad de vida a nivel individual y familiar. A nivel familiar, por ejemplo, el excesivo consumo de alcohol ha traído tristeza, tensión y violencia, en vez de alegría. Bien, veamos lo que dicen los versículos 2 y 3, de este capítulo 5 de Daniel:

"Belsasar, con el gusto del vino, mandó que trajeran los vasos de oro y de plata que Nabucodonosor, su padre, había traído del templo de Jerusalén, para que bebieran de ellos el rey y sus grandes, sus mujeres y sus concubinas. Entonces trajeron los vasos de oro que habían traído del templo de la casa de Dios, que estaba en Jerusalén, y bebieron de ellos el rey y sus príncipes, sus mujeres y sus concubinas."

Aquel rey no sólo estaba desafiando al enemigo que rodeaba la ciudad, sino que en ese momento, bajo la influencia del alcohol tuvo un gesto audaz que su abuelo nunca habría tenido. Cuando Nabucodonosor se apoderó de Jerusalén, era un rey pagano, y trajo consigo esos vasos del templo de Jerusalén. Pero cuando él llegó a tener un conocimiento del Dios vivo y verdadero, hizo que se guardaran esos vasos. Ahora, Belsasar, siendo un joven que creció en el palacio, sabía donde se encontraban y suponemos que él sabía que no debía tocarlos. Pero en aquel momento de euforia provocado por la bebida, los hizo traer para servir a sus invitados.

Aquellos vasos ya no eran más los vasos santos. "Santo" significa "aquello que ha sido separado para el uso de Dios". Sin embargo Belsasar estaba desafiando a Dios con este acto. Y los seres humanos hoy también están desafiando a Dios por medio de sus acciones. A veces nos sentimos impulsados a quejarnos y preguntarnos por qué Dios no actúa contra tales personas. Estimado oyente, Dios tiene mucho tiempo. Él no se apresura en actuar. Él se hará cargo de la situación, de la misma manera en que se ocupó del rey Belsasar.

Belsasar sabía que su abuelo había llegado a conocer a Dios y que le había honrado y adorado (ver el versículo 22); sin embargo, deliberadamente desafió y profanó a Dios. En el libro de Proverbios, capítulo 29, versículo 1, leemos: "El hombre que, al ser reprendido, se vuelve terco, de repente y sin remedio será quebrantado".

Al avanzar los festejos de aquel banquete, llegaron al punto en que prácticamente todos estaban ebrios. Debió ser una escena de verdadera depravación y libertinaje. Ahora, en el versículo 4, de este capítulo 5 de Daniel leemos:

"Bebieron vino y alabaron a los dioses de oro y plata, de bronce, de hierro, de madera y de piedra."

Aquí vemos que ellos estuvieron brindando a los dioses, y les habría llevado más de una noche el brindar por todos los dioses que tenían en Babilonia. Ellos disimularon su pecado como un acto de adoración y encubrieron su blasfemia en nombre de la religión.

Leamos a continuación el versículo 5, que comienza a relatarnos como:

Los dedos de Dios escribieron sobre la pared

"En aquella misma hora aparecieron los dedos de una mano de hombre que escribía delante del candelabro, sobre lo encalado de la pared del palacio real; y el rey veía la mano que escribía."

Llegado este momento, Dios intervino directamente. Él no habló por medio de un sueño o una visión, porque éste era un hombre a quien Dios no tiene intención de alcanzar. Dios no soportaría este insulto malvado al cielo, así que escribió en la pared del salón del banquete. Creemos que Aquel que escribió esto en la pared fue el mismo que escribió sobre la arena cuando le presentaron a esa mujer que había cometido un pecado (como podemos ver en Juan 8:1-11). En esta ocasión, la escritura de Jesús fue un mensaje de perdón; pero en el banquete de Belsasar, fue un mensaje de juicio, de muerte. Este rey había ignorado al Dios de los cielos, como Daniel muy pronto le aclararía. Veamos la tremenda reacción del rey leyendo el versículo 6:

"Entonces el rey palideció y sus pensamientos lo turbaron, se debilitaron sus caderas y sus rodillas daban la una contra la otra."

Este hombre posiblemente no se podía mantener en pie. Hacía tan solo unos momentos estaba demasiado ebrio como para incorporarse. Pero ante este misterio, se encontró repentinamente sobrio. Lo que había visto escrito sobre la pared le había aterrorizado y estaba abrumado por el miedo. Y continuó diciendo el versículo 7 de este quinto capítulo de Daniel:

"El rey gritó en alta voz que hicieran venir magos, caldeos y adivinos; y dijo el rey a los sabios de Babilonia: Cualquiera que lea esta escritura y me dé su interpretación, será vestido de púrpura, llevará en su cuello un collar de oro y será el tercer señor en el reino."

Como anticipamos anteriormente, observemos aquí que la recompensa sería el cargo de "tercer señor del reino". ¡Qué exacto y preciso fue Daniel! El hombre que escribió este libro tuvo que haber estado allí y entendió todas las circunstancias de aquel reino. Nabónido era el verdadero rey, y Belsasar era sólo el segundo hombre del reino.

Leamos ahora el versículo 8, que nos describirá:

El fracaso de los sabíos para leer la escritura

"Entonces fueron introducidos todos los sabios del rey, pero no pudieron leer la escritura ni dar al rey su interpretación."

Cuando Belsasar finalmente pudo controlarse un poco reunió apresuradamente a los sabios y les pidió una interpretación de la escritura de la pared. Pero aunque les ofreció una recompensa tan atractiva, sólo pudieron permanecer allí en pie mirándole, sin poder articular una palabra. No sabían la respuesta ni lo que había que hacer. Esta fue la tercera vez que los sabios de Babilonia fracasaron. Después de este fracaso, ya no tendrían nada que hacer en el ejercicio de su cargo de consejeros. Y continuamos leyendo en el versículo 9:

"Entonces el rey Belsasar se turbó sobremanera y palideció, y sus príncipes estaban perplejos."

Podemos imaginarnos el cambio que se produjo en la sala del banquete. Unos momentos antes todos habían estado riendo y embriagándose. Ahora se encontraban sobrios, perplejos e inquietos. Continúa diciendo el versículo 10 de este capítulo5:

"La reina, por las palabras del rey y de sus príncipes, entró a la sala del banquete, y dijo: ¡Rey, vive para siempre! No te turben tus pensamientos ni palidezca tu rostro."

La "reina" aquí era la reina madre, la esposa de Nabucodonosor. Ella había oído lo que había ocurrido en el banquete, y vino a hablarle al rey. Y le dijo lo que leemos en el versículo 11:

"En tu reino hay un hombre en el que mora el espíritu de los dioses santos, y en los días de tu padre se halló en él luz, inteligencia y sabiduría, como la sabiduría de los dioses. El rey Nabucodonosor, tu padre, oh rey, lo constituyó jefe sobre todos los magos, astrólogos, caldeos y adivinos"

Dice aquí "Nabucodonosor, tu padre". Las relaciones se indicaban con una palabra; por lo tanto "padre" podía referirse al padre, al abuelo, al bisabuelo o al tatarabuelo. Y continuó diciendo en el versículo 12:

"Por cuanto en él se halló más espíritu, ciencia y entendimiento para interpretar sueños, descifrar enigmas y resolver dudas; esto es, en Daniel, al cual el rey puso por nombre Beltsasar. Llámese, pues, ahora a Daniel, y él te dará la interpretación."

La reina madre había venido para ayudar a su nieto y librarle del aprieto en que se hallaba. Le habló de que había un hombre en su reino, llamado Daniel, un hombre lleno del Espíritu, que podría descifrar la escritura de la pared:

Leamos los versículos 13 y 14, a partir de los cuales veremos que:

Daniel rechazó los regalos del rey

"Entonces trajeron a Daniel ante el rey. Y dijo el rey a Daniel: ¿Eres tú aquel Daniel de los hijos de la cautividad de Judá, que mi padre trajo de Judea? Yo he oído de ti que el espíritu de los dioses santos está en ti, y que en ti se halló luz, entendimiento y mayor sabiduría."

Así que Daniel fue presentado ante el rey. Evidentemente había sido relevado de su cargo después de la muerte de Nabucodonosor. Y continuó diciéndole el rey en los versículos 15 y 16:

"Y ahora trajeron ante mí sabios y astrólogos para que leyeran esta escritura y me dieran su interpretación; pero no han podido interpretarme el asunto. Yo, pues, he oído de ti que puedes interpretar y resolver dificultades. Si ahora puedes leer esta escritura y darme su interpretación, serás vestido de púrpura, llevarás en tu cuello un collar de oro y serás el tercer señor en el reino."

El rey Belsasar lo halagó y le manifestó que si podía dar la interpretación que los sabios no habían podido dar, entonces él sería convertido en el tercer señor del reino. Así, a Daniel se le ofreció la misma recompensa que se le había ofrecido a los sabios. Leamos entonces en el versículo 17 de este quinto capítulo, la respuesta de Daniel:

"Entonces Daniel respondió y dijo al rey: Tus dones sean para ti; da tus recompensas a otros. Leeré la escritura al rey y le daré la interpretación."

Daniel rechazó los regalos del rey y le mostró su absoluto desprecio. Estamos seguros de que si el rey no hubiera estado tan lleno de miedo, no habría pasado por alto el insulto de Daniel. Después de todo, ¿para qué necesitaba Daniel esta recompensa? Sólo le habría servido para unas pocas horas.

Antes que Daniel interpretara la escritura de la pared, le presentó a este joven rey que estaba reinando bajo la autoridad de su padre el mejor sermón que aquel hombre probablemente jamás pudo recibir. Daniel ya no era el joven que se presentó ante el anciano rey Nabucodonosor; él era en este momento un hombre de avanzada edad acudiendo a la presencia de un joven rey. No había habido una brecha de generaciones con Nabucodonosor, y no la había en este momento del relato. Escuchemos lo que Daniel le dijo a Belsasar, en los versículos 18 y 19 de este quinto capítulo del libro:

"El Altísimo Dios, oh rey, dio a Nabucodonosor, tu padre, el reino, la grandeza, la gloria y la majestad. Y por la grandeza que le dio, todos los pueblos, naciones y lenguas temblaban y temían delante de él. A quien le placía, mataba, y a quien le placía, daba vida; engrandecía a quien le placía, y a quien le placía, humillaba."

Nabucodonosor había sido un gobernante absoluto en esta tierra, y creemos que no ha habido ningún otro gobernante como él y que no habrá ningún otro hasta que venga el Anticristo. Daniel expuso ante Belsasar como Dios había actuado con su abuelo. Dios le había puesto en el trono y le había entregado un reino mundial. Bien, estimado oyente, vamos a tener que detenernos aquí, pero si Dios permite vamos a continuarlo en nuestro próximo programa. Le invitamos a acompañarnos, y le sugerimos que lea los versículos finales de este capítulo 5 para estar así mejor informado de lo consideraremos en nuestro próximo programa.

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