Estudio bíblico de Daniel 7:24-28

Daniel 7:24-28

Vamos a concluir hoy, amigo oyente, nuestro estudio de este capítulo 7 del libro de Daniel. Hemos dedicado bastante tiempo a este capítulo, del cual hemos hablado durante cinco programas. Pero se da el caso de que éste es un capítulo bastante importante. Estamos seguros que muchos expositores han dicho que éste es uno de los capítulos más importantes de la Biblia. Quizá podríamos decir que hay un sentimiento unánime en cuanto a esta afirmación.

En primer lugar recordemos que hemos dividido el estudio del libro de Daniel en dos secciones principales: la primera se titula "La noche histórica con la luz profética", y abarcaba los capítulos 1 al 6. La segunda sección se titula "La luz profética en la noche histórica" y abarca los capítulos 7 al 12. Así que con este capítulo 7 hemos dado comienzo a esta segunda sección. Al comenzar el estudio de este séptimo capítulo, también destacamos que, mientras en la primera sección del libro el énfasis recayó en la parte histórica, en esta segunda sección, el énfasis se puso en la parte profética incluyendo, sin embargo, los antecedentes históricos. Antes de reanudar el estudio de este pasaje Bíblico, recordemos también los temas que abarca la totalidad de este capítulo son los siguientes: (1) La visión de Daniel de las cuatro bestias (versículos 1 al 8); (2) la visión del Hijo del Hombre viniendo en las nubes del cielo (versículos 9 al 18) y, finalmente (3) La explicación de la cuarta bestia (versículos 19 al 28). En nuestro programa de hoy consideraremos la última parte de la explicación de la cuarta bestia, es decir, los versículos 24 al 28.

En este capítulo estamos estudiando a la cuarta bestia que observó Daniel en su visión. Usted recordará que había otras tres bestias: el león, que representaba la cabeza de oro de la imagen que había soñado Nabucodonosor, y que era Babilonia. Luego vimos el oso que equivalía a los brazos de plata que representan a su vez el imperio medo-persa. Tuvimos después al leopardo con cuatro alas, que equivalía a los lados de bronce de la imagen, y que representaba al imperio grego-macedónico que fue formado por Alejandro Magno. Después llegamos a esta bestia, a la cuarta bestia indescriptible, que equivalía a las piernas de hierro y a los pies de hierro y arcilla de la imagen. Esta bestia, diferente a las demás. representaba al imperio romano, y era única en todos los aspectos. Los tres imperios anteriores ya han desaparecido. Ellos representaron su parte y ya han salido de la escena de la historia humana. Ahora, nos encontramos en algún punto de tiempo del período de esta cuarta bestia. La bestia en sí misma era feroz, viciosa, brutal, pecadora, dictadora y dominante. Como ya hemos visto, así era el imperio romano, y realmente, Roma no desapareció. Simplemente se desmembró en diversas naciones, lo cual constituyó un caso único en la historia del mundo. Así es que, muchos aspectos del imperio romano aún continúan presentes en el lenguaje, en la psicología, en la filosofía, en los gobiernos y sistemas legales de todas las naciones de nuestro tiempo.

Vamos a leer nuevamente el versículo 23, de este capítulo 7 de Daniel, para conectarlo con la lectura correspondiente al día de hoy. Dice así el versículo 23:

"Dijo así: La cuarta bestia será un cuarto reino en la tierra, el cual será diferente de todos los otros reinos, y a toda la tierra devorará, trillará y despedazará."

La cuarta bestia fue identificada aquí como un reino, y en el versículo 17, fue identificada como un rey. Es imposible separar al rey de su reino: ambos se presentan en esta descripción juntos, como los dos lados de una puerta. Ahora, en el versículo 24 de este capítulo 7 leemos:

"Los diez cuernos significan que de aquel reino se levantarán diez reyes; y tras ellos se levantará otro, el cual será diferente de los primeros, y derribará a tres reyes."

O sea, que había diez cuernos que salieron de esta cuarta bestia, y ellos constituyen la forma final del cuarto reino. Cada uno de estos reyes representaba a un reino. Y surgirá un undécimo rey, el "cuerno pequeño", que será diferente a los otros y logrará el poder sometiendo a tres de los reyes. Realmente, se convertirá en el dictador de todo el mundo. Ésta es la imagen que nos dejó el capítulo 13 de Apocalipsis, donde en el versículo 7 leemos: "Y se le permitió hacer guerra contra los santos, y vencerlos. También se le dio autoridad sobre toda tribu, pueblo, lengua, y nación". La segunda carta del apóstol Pablo a los Tesalonicenses capítulo 2, versículos 3 y 4 lo describe de la siguiente manera: "el hombre de pecado, el hijo de perdición, 4el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto, que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios". Será el Anticristo, que va a gobernar al mundo durante el período de la Gran Tribulación, que será un período de siete años.

Ya hemos leído anteriormente lo que Gibbon tuvo que decir en cuanto a este Imperio; pero, nos gustaría volver a repetirlo porque fue una declaración muy importante. El talón de hierro de Roma estuvo sobre el cuello de este mundo por un milenio. Y mucho se ha dicho en cuanto al imperio romano, que aun en nuestra época aún sorprende a los historiadores. Sobre el imperio romano, el historiador Gibbon, que no era cristiano, dijo entonces lo siguiente: "El imperio romano llenaba al mundo. Y cuando el imperio cayó en manos de una sola persona, el mundo se convirtió en una prisión segura e inhóspita para sus enemigos. El resistir era una acción fatal y era imposible huir de él". Hasta aquí, las palabras de Gibbon.

En su libro "El declive y caída del Imperio Romano" el citado historiador Gibbon, también declaró: "Los cuatro imperios han sido claramente delineados; y los ejércitos invencibles de los romanos han sido descritos con tanta claridad en las profecías de Daniel, como en las historias de Justino y Diodoro."

Ahora, leamos el versículo 25, de este capítulo 7 de Daniel:

"Hablará palabras contra el Altísimo, a los santos del Altísimo quebrantará y pensará en cambiar los tiempos y la Ley; y serán entregados en sus manos hasta tiempo, tiempos y medio tiempo."

Ese pequeño cuerno será un blasfemador. En el capítulo 13 de Apocalipsis, en los versículos 5 y 6 se habló de él en los siguientes términos: "También se le dio boca que hablaba grandes cosas y blasfemias, y se le dio autoridad para actuar cuarenta y dos meses. Y abrió su boca en blasfemia contra Dios, para blasfemar de su nombre, de su tabernáculo, y de los que moran en el cielo".

Y es que una de las características del Anticristo será que se pondrá en contra de Dios, y contra Cristo. Eso es lo que Anticristo quiere decir; aquel que está contra Cristo. Éste es uno de los significados de "anticristo"; el otro significado es "imitar a Cristo". Creemos que las dos bestias de Apocalipsis 13 representan estos dos aspectos del Anticristo; (1) Que ese personaje estará en contra de Cristo y será un blasfemador; y (2) que será un falso profeta e intentará imitar a Cristo. Aunque él actúe como un cordero, verdaderamente será un lobo con piel de cordero.

También se nos ha dicho que él "quebrantará a los santos del Altísimo". Esto literalmente quiere decir que afligirá a los santos y los perseguirá, como podemos ver en el capítulo 12 de Apocalipsis, versículos 13 al 17.

Luego se nos dice, también en este versículo 25, que "pensará en cambiar los tiempos y la Ley". Querrá cambiar las festividades, las costumbres y las leyes.

Ahora, el período del reinado de este llamado "pequeño cuerno" será de corta duración. Se nos dice que "serán entregados en su mano hasta tiempo, y tiempos, y medio tiempo". Esta expresión significa, un año, dos años y la mitad de un año. Es decir, tres años y medio. Y será durante ese último período de tres años y medio de la Gran Tribulación cuando él reinará sobre la tierra (en este sentido podemos leer Apocalipsis 11:2-3, 12:6 y 13:5). Ahora continuemos leyendo el versículo 26 de este séptimo capítulo de Daniel:

"Pero se sentará el Juez, y le quitarán su dominio, para que sea destruido y arruinado hasta el fin"

Otra versión traduce esta primera frase del versículo de la siguiente manera: "Pero el tribunal se sentará para juzgar". Esto nos recuerda la escena en el cielo, relatada en Apocalipsis 4 y 5, en la que son descritos los tronos. Se determinará por parte del trono central y por el Cordero, que es el ejecutor del juicio, y será el acuerdo de todas las inteligencias creadas y redimidas por Dios que están en el cielo, que la bestia sea abatida. Su dominio deberá darse por terminado y ella misma será juzgada. Esta decisión tomada por el tribunal no podrá ser cambiada. Este juicio tendrá lugar durante la Gran Tribulación y será consumada por el retorno de Cristo a la tierra para establecer Su Reino (como podemos ver en Apocalipsis 19:11-21). Así concluirán los "tiempos de las naciones" o de los Gentiles, que comenzaron con Nabucodonosor y continuarán hasta el regreso de Cristo. Ahora, el versículo 27 del capítulo 7 de Daniel, continúa diciendo:

"Y que el reino, el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo sean dados al pueblo de los santos del Altísimo, cuyo reino es reino eterno, y todos los dominios lo servirán y obedecerán."

Ahora, ésta es una referencia al reino eterno que aparece primero en su aspecto milenario en Apocalipsis, capítulo 20, y después se abre hacia la eternidad. Aquellos que creen encontrar una deficiencia en la posición premilenarista dicen que el milenio no constituye una interpretación acertada, sino que el reino, es un reino eterno. Sin embargo, el milenio es simplemente un reino de un período de mil años, es decir, un período de prueba tal como el que nos encontramos en la actualidad, que conduce y resulta en el reino eterno.

Ahora, Ireneo, uno de los padres de la iglesia, dijo lo siguiente: "Pero cuando este Anticristo haya devastado todas las cosas en este mundo, él reinará por tres años y 6 meses, y se sentará en el templo de Jerusalén; y después el Señor vendrá de los cielos en las nubes, en la gloria del Padre, arrojando a este hombre y aquellos que le siguen al lago de fuego; pero trayendo para los justos los tiempos del reino, es decir, el descanso, ese séptimo día santificado; y restaurando a Abraham la herencia prometida en cuyo reino el Señor declaró que muchos vendrían del este y del oeste y se sentarían junto con Abraham, Isaac y Jacob". Hasta aquí, las palabras de Ireneo. En vista de esta declaración, el profesor McGee cree que no queda lugar para minimizar o anular el concepto y la realidad del milenio y el programa profético de Dios para este mundo diciendo que los padres de la iglesia cristiana primitiva no eran premilenaristas.

Ahora, aquí tenemos otra cita. Ésta es del historiador Philip Schaff, que dijo lo siguiente: "Uno de los puntos más sobresalientes de la escatología de la época anterior a Nicea es el prominente milenarismo; es decir, la creencia de un reino visible de Cristo en gloria sobre la tierra junto a los santos resucitados, por mil años, antes de la resurrección general y el juicio. Ésta por cierto no fue una doctrina de la iglesia incorporada en algún credo o forma de devoción, sino una corriente amplia y generalizada de opinión de algunos maestros destacados". Hasta aquí la cita del historiador Schaff. Ahora, el versículo 28 y final de este capítulo 7 de Daniel, dice:

"Aquí fue el fin de sus palabras. En cuanto a mí, Daniel, mis pensamientos me turbaron y mi rostro se demudó; pero guardé el asunto en mi corazón."

Al leer estas palabras comprendemos que Daniel no divulgó a sus contemporáneos las visiones y su contenido, ya que éstas pertenecían al final de los tiempos. Sin embargo, estas revelaciones resultaron inquietantes para Daniel, y le causaron tal impresión que le hicieron alterar la totalidad de su perspectiva. Todo este asunto fue una revelación completamente nueva para él.

Lo que se pretende no es discutir, crear polémicas o debates, sino difundir la Palabra de Dios y el mensaje de la salvación. El estudio de la profecía en la actualidad no tiene la finalidad de proporcionar una satisfacción personal, ni la motivación de una pura curiosidad, ni el objetivo de lograr un conocimiento inútil. Por el contrario, un estudio cuidadoso de las Escrituras proféticas, tiene un efecto transformador sobre la vida del creyente.

Ya que hemos iniciado la segunda sección de este libro recordemos que Dios le dio a Daniel, varias visiones de cuatro bestias notables. Daniel tuvo estas visiones en períodos diferentes. La visión del capítulo 7 tuvo lugar en el primer año del rey Belsasar. En el capítulo 8 la visión fui contemplada en el tercer año del rey Belsasar. En el capítulo 9, ocurrió en el primer año de Darío; en el capítulo 10 fue en el tercer año de Ciro; y en los capítulos 11 y 12 la visión fue vista en el primer año de Darío. Daniel no registró estas visiones en la sección histórica sino que reunió estas visiones proféticas incluyéndolas en la segunda sección de su libro.

Así que llegamos ahora al capítulo 8, cuyo tema general es la visión de Daniel sobre el carnero y el macho cabrío. Esta visión fue profética cuando le fue revelada a Daniel y registrada por él. Ahora, hay que destacar que como se cumplió tan clara y literalmente en la historia, este capítulo ha constituido la base para que los críticos asignaran una fecha tardía para la escritura del libro de Daniel. Los argumentos de los críticos se apoyan en el hecho de que la profecía, al referirse al futuro, es sobrenatural, y ellos no creen en lo sobrenatural; por lo tanto, ellos sostienen que esta profecía no pudo haber sido escrita en el tiempo de Daniel, sino que tiene que haber sido escrita después del profeta, ya como historia. Nosotros mantenemos el punto de vista de que este libro profético fue escrito por Daniel aproximadamente en el año 600 A.C.

La visión profética de Daniel de un carnero con dos cuernos altos, siendo uno de ellos más alto que el otro, y del macho cabrío que tenía un cuerno notable entre sus ojos coloca ante nosotros como un microscopio que nos permite observar el conflicto entre el segundo y tercer imperios mundiales y la lucha entre el Este y el Oeste, entre el Oriente y el Occidente, entre Asia y Europa. Esta fue, pues, la lucha entre el Imperio de los Medo-Persas y el Imperio Greco-Macedónico. La visión incluyó otro "cuerno pequeño", que ya ha sido cumplido en la historia en Antíoco Epífanes, siniestro personaje que fue el gran perseguidor de los judíos, y conocido como "el Nerón de la historia judía."

Finalmente, también deberíamos observar que la sección precedente (como vemos en Daniel 2:4 - 7:28) fue escrita en Arameo, el idioma original de Siria y el idioma mundial de estos cuatro grandes imperios. Pero hay que destacar que con el comienzo del capítulo 8, el libro regresa al uso del idioma Hebreo.

Bien, estimado oyente, tenemos que detenernos aquí porque nuestro tiempo ha llegado a su fin por el día de hoy. En nuestro próximo programa continuaremos con esta breve introducción al capítulo 8 y comenzaremos a estudiarlo en detalle. Le sugerimos leer todo el capítulo 8 del libro de Daniel para estar más familiarizado con los detalles de esta visión que Dios le reveló al profeta Daniel. Y para facilitar su lectura, le adelantamos que este capítulo tiene dos divisiones naturales. En los primeros 14 versículos, tenemos la visión del carnero y del macho cabrío. Desde el versículo 15 hasta el versículo 27, tenemos el significado o la interpretación de la visión.

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