Estudio bíblico de Hebreos 11:5-7

Hebreos 11:5-7

Continuamos hoy, amigo oyente, nuestra marcha por la epístola a los Hebreos. Estamos dedicando bastante tiempo a estos primeros personajes de la lista de héroes de la fe que encontramos en este capítulo 11. Con respecto a Abel, dijimos que la ofrenda de Abel señaló a Cristo, y él la presentó por la fe, que es el camino de salvación. Por lo tanto, estimado oyente, Dios mostró el camino con mucha claridad desde el mismo principio. En la actualidad, aunque el hombre pueda ser un extraño, un caminante errante, y un insensato, no necesita, por ello, cometer el mismo error que Caín. Dios nos ha presentado este asunto de manera muy clara: Cristo es el camino hacia Dios; Él le entregó para morir por nuestros pecados. Abel, en consecuencia, nos ilustró el camino de la fe, el camino rociado con sangre, ese camino que es Cristo mismo.

Vamos a retroceder a otra parte del tema que cubrimos en nuestro programa anterior, para recordar:

La fe de Enoc

Al llegar a este personaje, enfatizamos el camino de la fe. Si usted, estimado oyente, viene a Dios por medio de Cristo, entonces tendrá que caminar, vivir con Él. Es aquí donde el camino del creyente se convierte en un elemento importante. Leamos el versículo 5 de este capítulo 11 de Hebreos:

"Por la fe Enoc fue trasladado al cielo para no ver muerte, y no fue hallado, porque lo trasladó Dios; y antes que fuera trasladado, tuvo testimonio de haber agradado a Dios."

Encontramos a Enoc mencionado por primera vez en el capítulo 5 de Génesis que es, por cierto, un capítulo muy triste. Dice el primer versículo de este capítulo: "Este es el libro de los descendientes de Adán. El día en que creó Dios al hombre, a semejanza de Dios lo hizo". Se nos dice que Adán vivió 130 años y engendró a un hijo, llamado Set. Después murió y Set engendró a un hijo, después de lo cual, él también murió. Esta sucesión de eventos nos recuerda la frase del apóstol Pablo en 1 Corintios 15, "en Adán todos mueren". Y ésa es la forma en que este proceso ha venido ocurriendo por un período de tiempo enormemente largo. El quinto capítulo de Génesis es simplemente como caminar a través de un cementerio e ir leyendo lo que está escrito en las lápidas. Se convierte en un paseo monótono, pero constituye la triste historia de la humanidad hasta el día de hoy. Es como una película de la hora actual en que vivimos. El guión de la vida no ha cambiado en estos aspectos. El ser humano aún continúa muriendo. Las expectativas de vida se han prolongado, pero, ¿qué importancia tiene vivir unos años más cuando uno los compara con mil años, o incluso con la eternidad?

Pero en Génesis 5:19-24, leemos lo siguiente sobre Enoc: "19Después que engendró a Enoc, Jared vivió ochocientos años, y engendró hijos e hijas. 20Así, todos los días de Jared fueron novecientos sesenta y dos años, y murió. 21Vivió Enoc sesenta y cinco años, y engendró a Matusalén. 22Después que engendró a Matusalén, caminó Enoc con Dios trescientos años, y engendró hijos e hijas. 23Así, todos los días de Enoc fueron trescientos sesenta y cinco años. 24Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque lo llevó Dios". Esta fue, pues, la historia de Enoc. El capítulo 5 del Génesis sigue una cierta genealogía, una línea de descendencia muy definida. Se nos dice que aquellos patriarcas engendraron hijos e hijas, pero no se nos dice nada más sobre ellos. Sólo uno de los hijos fue destacado en este relato: Enoc, el hijo de Jared.

Se nos dice que Enoc vivió 65 años y engendró a un hijo llamado Matusalén. Dice el texto que "después que engendró a Matusalén, caminó Enoc con Dios". No sabemos lo que hizo antes de engendrar a Matusalén, pero seguramente no caminó con Dios. Quizás vivió una vida descuidada, indiferente o, posiblemente, una vida de pecado. El relato no nos lo aclara. Simplemente dice que caminó con Dios "después que engendró a Matusalén". Siempre nos hemos imaginado a Matusalén como un hombre muy anciano, con una larga barba pero en aquel momento era simplemente un niño pequeño y cuando su padre, Enoc un día lo miró, fue consciente de su responsabilidad y ese sentimiento cambió su vida. Y comenzó a caminar, a vivir con Dios.

Estimado oyente, si la presencia de un hijo en su hogar no cambia su estilo de vida, nada lo conseguirá. Incluso los sermones de un predicador no podrán decir mucho que le afecte personalmente. Pero estos pequeños tienen una manera de recordarnos a Dios, aunque sean incapaces de pronunciar una sola palabra. Llegan a este mundo, se hacen presentes en nuestra vida y muestran una vitalidad tal que, de una forma u otra, nos transmiten un mensaje de Dios. Con toda seguridad, esto fue lo que hizo Matusalén por su padre Enoc, y entonces su estilo de vida cambió.

El relato histórico nos dice que después de Matusalén, Enoc tuvo otros hijos, pero no nos dice que murió. El texto dice que, "caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque lo llevó Dios". Así que en Enoc vemos el camino de la fe. El escritor a los Hebreos dijo: "Por la fe Enoc fue trasladado al cielo para no ver muerte. . . y antes de que fuera trasladado, tuvo testimonio de haber agradado a Dios". Su vida agradó a Dios porque vivió por la fe, no por normas y reglas. Creyó en Dios y caminó por la vida de una forma en que complació a Dios. Entonces Dios lo tomó. Enoc no murió, sino que fue trasladado. Esta fue la primera vez que la Biblia registró que un ser humano fue arrebatado fuera de este mundo. Fue removido de la escena de esta tierra y trasladado al cielo.

El profesor McGee cree que este relato tiene un mensaje espiritual para nosotros. Hay quienes opinan que la Iglesia debe pasar a través del período de la Gran Tribulación, y han utilizado a Noé como un ejemplo. Pero Noé no representa a la Iglesia, sino a aquellos que estén en el mundo, que serán salvos durante la Gran Tribulación y que serán guardados por Dios. ¿Quiénes serán? El Profesor McGee cree que serán 144.000 de Israel y un gran número de no judíos. Ellos no formarán parte del cuerpo de creyentes que llamamos la iglesia. En el libro de Apocalipsis se nos dice que antes de que los vientos de la gran tribulación comiencen a soplar sobre la tierra y los cuatro jinetes del Apocalipsis comienzan a avanzar, 144.000 de Israel y un gran número de no judíos serán sellados. Estos están representados por Noé. Estimado oyente, Dios puede guardarle a usted durante la gran tribulación, pero la cuestión no es si Él puede guardarle a usted, sino que lo importante es lo que Dios dice, y Él dice que va a remover a los creyentes. Dios le dijo a la iglesia de Filadelfia (como vemos en Apocalipsis 3:10) "Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero para probar a los que habitan sobre la tierra". Ahora, ¿cuál será esa hora en la que Él va a probar al mundo entero? La única mencionada en la Biblia es el período de la Gran Tribulación. Esa gran multitud de judíos y no judíos será protegida, y Noé los representó. Enoc fue el hombre que representó a la iglesia. Él no tuvo que pasar por el diluvio, porque fue removido de la tierra. Él no estuvo en el arca. Dios pudo haberlo colocado en el arca pero no lo hizo. Dios pudo haber guardado a Enoc en un lugar seguro durante el diluvio, pero en lugar de hacerlo así, lo trasladó fuera de esta tierra. Y esto es lo que Él va a hacer con la iglesia, por ello el profesor McGee cree que Enoc representa a la iglesia.

Volviendo a Hebreos, en el versículo 5 dice que Enoc fue "trasladado", es decir, transportado. Él fue trasladado de una esfera de vida a otra. Y la mejor manera para describir lo que sucedió es hacerlo como lo hizo una niña cuando su madre le preguntó qué había aprendido en la Escuela Dominical, y ella respondió: "La maestra nos relató la vida de Enoc". Y la niña le contó a su madre la historia, de esta manera: "Enoc vivió hace mucho tiempo y Dios venía a verlo cada tarde y le decía: - Enoc, ¿quieres salir a caminar conmigo? - Y Enoc respondía: - Sí, me gustaría caminar contigo - Así fue que Dios iba a la casa de Enoc todos los días, y salía a caminar con Dios. Cierto día llegó Dios y le dijo: "­Enoc, en el día de hoy tengamos una caminata bastante larga porque quiero conversar contigo". Entonces caminaron, y caminaron, y caminaron; y por fin se hizo bastante tarde. Entonces Enoc dijo: "Bueno, se está haciendo tarde y nos hemos alejado bastante de mi casa; sería mejor que regresemos". Y Dios le dijo: "Enoc, tú estás más cerca de mi casa que de la tuya, así es que ven, vayamos a mi casa". De modo que, Enoc fue a la casa de Dios."

Y estimado oyente, esta sencilla historia nos ilustra lo que sucederá algún día con la Iglesia. La Iglesia, es decir, el cuerpo de los verdaderos creyentes, caminando con Dios de la misma manera en que lo hizo Enoc, algún día se irá a su hogar definitivo con Dios cuando el Señor venga a buscarla. El apóstol Pablo escribió en su primera carta a los Tesalonicenses, capítulo 4, versículo 17: "El Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios, descenderá del cielo. Entonces, los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros, los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor". Volviendo a nuestro capítulo 11 de Hebreos, leamos el versículo 6:

"Pero sin fe es imposible agradar a Dios, porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que él existe y que recompensa a los que lo buscan."

"Sin fe es imposible agradar a Dios": Enoc agradó a Dios. ¿Cómo lo logró? Por medio de la fe. Estimado oyente, a menos que usted esté dispuesto a venir a Dios de la manera en que Él lo ha establecido y crea en Él, es imposible que usted pueda complacer a Dios.

Continúa diciendo este versículo "porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que Él existe y que recompensa a los que lo buscan". En esta carta a los Hebreos se habla mucho sobre recompensas, y esto se debe a que el énfasis recae sobre la vida cristiana. A la luz del hecho de que tenemos a un Salvador viviente allí arriba que está a favor nuestro, hay una recompensa por vivir la vida cristiana. Pero la salvación no es una recompensa, sino un don gratuito. Usted y yo trabajamos para recibir un reconocimiento, pero no para obtener la salvación. La salvación nos viene por la fe, y después, el sendero de la vida del cristiano también ha de vivirse por la fe. No olvidemos que Enoc caminó con Dios por la fe.

Ahora, este capítulo 11 de la Epístola a los Hebreos, nos presenta a otro personaje. Leamos el versículo 7, de este capítulo 11, de la epístola a los Hebreos, en el cual se destacó:

La fe de Noé

"Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó el arca en que su casa se salvaría; y por esa fe condenó al mundo y fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe."

Abel, nos mostró el camino de la fe. Enoc, ilustró el andar de la fe. Y ahora, Noé representa el testimonio de la fe.

Aquí vemos que Noé puso en acción un programa por medio del cual "su casa se salvaría". Muchos están acostumbrados a decir que Noé predicó por 120 años y que nunca logró que se convirtiera nadie. En realidad, eso no es cierto. Es cierto que él no ganó a ninguna de las personas de Babilonia, de aquellos que estaban viviendo en Babel, pero sí logró ganar a su familia. Él guió a cada uno de los miembros de su familia al Señor, y ése fue realmente un hecho importante.

Nuevamente tenemos que dirigirnos al Génesis y examinar detenidamente a aquel hombre llamado Noé. En el capítulo 6, de Génesis, versículo 5, se nos dice: "Vio el Señor que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos de su corazón sólo era de continuo el mal". Este es un triste comentario sobre la humanidad. El hombre, sin duda, se apartó de Dios muy rápidamente después que Él lo sacó del jardín del Edén. Sin embargo, se nos dice que había quedado un hombre fiel a Dios; y se nos dice en el versículo 9, de este capítulo 6, de Génesis: "Estos son los descendientes de Noé: Noé, hombre justo, era perfecto entre los hombres de su tiempo; caminó Noé con Dios". ¿Quiere decir esto que este hombre Noé era una buena persona, que pagaba todas sus deudas y que hacía muchas buenas acciones para ayudar a la gente? No. Él hizo más que esto. Aquí se nos dice: "caminó Noé con Dios". ¿Cómo caminó él con Dios? Bueno, el escritor de la epístola a los Hebreos, nos dice: "Por la fe Noe, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó el arca en que su casa se salvaría".

Este hombre, Noé, creyó a Dios cuando Él le dijo que iba a destruir la tierra por medio de un diluvio. Hay algunos que creen que hasta este momento de la historia nunca había llovido sobre la tierra, y eso probablemente haya sido cierto. Pero en un lugar muy elevado, en tierra seca, probablemente cerca del Monte Ararat, incluso lejos del río Éufrates, Noé comenzó a construir una embarcación porque Dios le había dicho que iba a haber una gran inundación.

Dios le dio a Noé las instrucciones para la construcción de este barco. No era una pequeña y tosca embarcación, como las que uno ve en algunos dibujos para niños. Pensamos que era una construcción bastante moderna; el mismo tamaño y la forma en que fue construida se ajustarían a la construcción de los barcos modernos. El versículo 15 de Génesis 6, nos dice que medía 140 metros de largo, 23 metros de ancho, y 14 metros de altura. Y no tenía solo una ventana pequeña al costado. En el versículo 16, de este capítulo 6, de Génesis leemos: "Una ventana harás al arca, la acabarás a medio metro del techo y a su lado pondrás la puerta del arca; y le harás tres pisos". La ventana se extendía alrededor de toda la parte superior, y el techo descendía sobre ella. Fue construida de tres pisos. Los hombres de aquel tiempo eran buenos constructores y estaban familiarizados con este tipo de construcción. Por lo tanto Noé comenzó a hacer algo que estamos seguros la población de aquel entonces consideró como una obra sin sentido.

A menudo nos hemos preguntado qué habrá hecho regresar al hogar a Sem, Cam y Jafet, los tres hijos de Noé. Estos jóvenes seguramente se habían ido de la casa paterna para iniciar sus propios negocios. Podemos quizás imaginarnos que Cam era un contratista en Babel, un constructor muy próspero. Y un buen día, durante una reunión de la convención de constructores, cierto hombre comienza a relatar en cuanto a un viaje que él había hecho por la zona norte. Allí había oído que en esa región había un hombre que estaba construyendo una nave en tierra firme. Él pensó que se trataba de un proyecto ridículo y todos estuvieron de acuerdo con él, incluso Cam. Pero entonces Cam, de pronto recordó que su padre vivía en esa zona y que había escuchado ciertas cosas sobre él, y le preguntó a ese contratista si había podido ver al famoso constructor. Y entonces el otro le respondió que el constructor se llamaba Noé. Probablemente Cam palideció cuando escuchó ese nombre, y probablemente se puso en pie y dijo: "Escuche usted, el que está construyendo esa nave es mi padre, y estoy de acuerdo con usted en que esa idea parece algo insensato. Y yo reí cuando ustedes rieron, pero, ustedes no conocen a mi padre. Él vive en el temor del Dios vivo. Yo me he alejado un poco de ese asunto, pero si mi padre dice que se acerca un diluvio, es porque Dios le ha impulsado a comunicar un mensaje de advertencia. Usted puede estar seguro de que Dios le ha hablado y de que se aproxima un diluvio. Yo me crié en ese hogar, sé que tengo que corregir errores, pero mi padre no los comete. Él nunca ha dicho una mentira. Él ha vivido para Dios. Permítame que le diga que yo voy a tomar mi martillo y mi sierra, voy a ir allí para ayudarle a construir el barco". Creemos que Sem y Jafet tuvieron experiencias similares y regresaron a su hogar para colaborar con el padre. ¿Por qué? Porque aquel hombre llamado Noé había mantenido vivo un testimonio por Dios.

Estimado oyente, hablando francamente, lo más importante que usted puede hacer es presentar un testimonio verdadero ante su propia familia, no predicándoles siempre el evangelio, sino viviéndolo delante de ellos, y permitiéndoles ver que usted tiene una realidad en su vida. Sea usted u predicador o no, si usted es un hijo de Dios y tiene una familia, ésa es su congregación. Dios mismo le ha dado esa congregación. Noé ganó a su familia. Nadie aparte su familia creyó en su mensaje de advertencia, pero su familia creyó porque escucharon y vieron el testimonio de su vida. Recordemos hoy que Noé, como dice el texto Bíblico, "preparó el arca en que su casa se salvaría". ¡Qué gran logro fue que haya podido realizar esa obra!

Estimado oyente, hasta ahora en nuestro estudio hemos considerado el camino de la fe (en la experiencia de Abel); el andar o vivir de la fe (en la vida de Enoc); y el testimonio de la fe (en la trayectoria de Noé) demostrado en estos tres patriarcas de la época anterior al diluvio. En nuestro próximo programa, Dios mediante, vamos a considerar al hombre que es quien representa la fe en la Biblia, y ese hombre fue Abraham. Esperamos entonces contar con su compañía en nuestro próximo recorrido por este capítulo 11 de la carta a los Hebreos.

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