El evangelio de Marcos - Introducción

Estudio bíblico

Serie:   El Evangelio de Marcos   

Autor:   Luis de Miguel   Email:   estudios@escuelabiblica.com
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El Evangelio de Marcos - Introducción


Introducción


Es un hecho que no ha habido en la historia de la humanidad una persona sobre la que se haya dicho y escrito tanto como la de Jesús de Nazaret. El evangelio que ahora comenzamos a estudiar es uno de los primeros documentos históricos, seguramente el primero, que sobre su vida se escribieron.

A lo largo de este estudio tendremos que hacernos algunas preguntas:

  • ¿Quién fue el autor de este evangelio?

  • ¿Cómo llegó a conocer toda la historia que relata?

  • ¿Cuál fue su propósito al escribirlo?

  • Y lo más importante, ¿qué aprendemos acerca del Señor Jesús?

¿Quién fue el autor de este Evangelio?


Dos respuestas son posibles y ambas igualmente ciertas. Por un lado, podemos afirmar que fue el Espíritu Santo quien inspiró divinamente este escrito pero, por otro, hay que reconocer también a un autor humano, que la tradición temprana identifica de manera unánime como Marcos.

Habiendo dicho esto, tal vez podríamos pensar que si finalmente fue el Espíritu Santo quien inspiró a su autor humano, poco o ningún interés tendría para nosotros saber quién era éste. Pero como a continuación vamos a considerar, aun en la elección del elemento humano, el Espíritu Santo seleccionó a la persona más apropiada.

1. Juan Marcos

La primera referencia que encontramos a Marcos está en (Hch 12:12).

(Hch 12:12) "Y habiendo considerado esto, llegó a casa de María la madre de Juan, el que tenía por sobrenombre Marcos, donde muchos estaban reunidos orando."

El relato nos introduce en la primera etapa de la iglesia cristiana, todavía en Jerusalén. Allí se nos describen las diferentes persecuciones que aquellos primeros cristianos enfrentaban y cómo en una de ellas el apóstol Pedro fue encarcelado. Y es en este contexto donde Marcos aparece por primera vez, puesto que una vez que Pedro fue librado milagrosamente de la cárcel, se dirigió a la casa de la madre de Marcos, María, donde muchos hermanos estaban reunidos orando.

Podemos afirmar, por lo tanto, que Marcos estuvo en contacto directo con la primera iglesia cristiana y con el círculo apostólico, siendo testigo directo de todo lo que ocurría en aquellos primeros días del cristianismo en Jerusalén.

Otro detalle interesante es su nombre compuesto: Juan Marcos. Juan era su nombre hebreo, mientras que Marcos era su nombre romano. Así que, por un lado era judío, pero por otro se relacionaba con el mundo gentil. Como más adelante consideraremos, también estos detalles fueron usados por el Espíritu Santo para transmitir los hechos históricos acerca de Jesús que tuvieron lugar en Palestina hasta el mundo gentil.

La segunda referencia a Juan Marcos aparece en (Hch 13:5) y su contexto nos lleva a la siguiente etapa de la iglesia cristiana: su extensión por el mundo gentil. Aquí lo encontramos como "ayudante" de los dos hombres que lideraron esta nueva etapa del cristianismo: el apóstol Pablo y Bernabé.

(Hch 13:5) "Y llegados a Salamina, anunciaban la palabra de Dios en las sinagogas de los judíos. Tenían también a Juan de ayudante."

Sin embargo, fue este viaje misionero el que puso una mancha en el expediente de Marcos, puesto que tal como nos dice (Hch 13:13), cuando Pablo y sus compañeros arribaron a Perge de Panfilia, Juan Marcos se apartó de ellos y volvió a Jerusalén.

(Hch 13:13) "Habiendo zarpado de Pafos, Pablo y sus compañeros arribaron a Perge de Panfilia; pero Juan, apartándose de ellos, volvió a Jerusalén."

Las razones que le llevaron a este abandono no se nos dicen, pero sí que se nos relatan algunas de las consecuencias que tuvo su decisión, ya que cuando un tiempo más tarde Pablo y Bernabé planeaban comenzar su segundo viaje misionero, Marcos fue el motivo de desacuerdo por el que los dos misioneros se separaron tomando rumbos distintos (Hch 15:36-40). El tema de discusión era que mientras que Bernabé creía que Marcos había cambiado y estaba en condiciones de acompañarles en el nuevo viaje misionero, Pablo se negaba a llevarlo debido a su abandono en el viaje anterior. El resultado fue que finalmente en lugar de un solo equipo misionero surgieron dos, y Marcos fue nuevamente el ayudante de Bernabé. No cabe duda que la labor de Bernabé fue fundamental para recuperar a Marcos para el ministerio.

(Hch 15:36-40) "Después de algunos días, Pablo dijo a Bernabé: Volvamos a visitar a los hermanos en todas las ciudades en que hemos anunciado la palabra del Señor, para ver cómo están. Y Bernabé quería que llevasen consigo a Juan, el que tenía por sobrenombre Marcos; pero a Pablo no le parecía bien llevar consigo al que se había apartado de ellos desde Panfilia, y no había ido con ellos a la obra. Y hubo tal desacuerdo entre ellos, que se separaron el uno del otro; Bernabé, tomando a Marcos, navegó a Chipre, y Pablo, escogiendo a Silas, salió encomendado por los hermanos a la gracia del Señor."

Curiosamente, las siguientes referencias a Marcos las encontramos en las cartas del apóstol Pablo y en ellas apreciamos cómo Marcos había ganado nuevamente la confianza del apóstol, llegando a ser uno de sus colaboradores más apreciados.

(Col 4:10) "Aristarco, mi compañero de prisiones, os saluda, y Marcos el sobrino de Bernabé, acerca del cual habéis recibido mandamientos; si fuere a vosotros, recibidle."

Aquí notamos dos cosas significativas. Primeramente que Marcos y Bernabé eran familiares cercanos y también, que Pablo había llegado a tener plena confianza en Marcos, hasta el punto de recomendarlo a la iglesia en Colosas en los términos que observamos en este versículo.

(Flm 1:24) "Marcos, Aristarco, Demas y Lucas mis colaboradores"

Aquí vemos que Marcos formaba parte del equipo de colaboradores del apóstol Pablo.

(2 Ti 4:11) "Sólo Lucas está conmigo. Toma a Marcos y tráele contigo, porque me es útil para el ministerio."

Finalmente, cuando Pablo estaba encarcelado poco antes de ser ejecutado, muestra su deseo de tener a Marcos con él.

La última mención a Marcos la encontramos en la primera epístola de Pedro:

(1 P 5:13) "La iglesia que está en Babilonia, elegida juntamente con vosotros, y Marcos mi hijo, os saludan."

Aquí apreciamos varios detalles muy importantes: Marcos acompañó también al apóstol Pedro, siendo un hombre de su confianza, pero aun más que eso, a juzgar por la forma en la que se refiere a él: "Marcos mi hijo". Lo que Pedro quiso decir exactamente al referirse a Marcos como su hijo no lo sabemos, pero podemos suponer algunas cosas.

  • Primeramente, que tal vez Marcos llegó a conocer al Señor Jesucristo por medio del testimonio de Pedro en aquellos días cuando la iglesia se reunía en la casa de su madre.

  • O que Pedro fue uno de los instrumentos usados por Dios para la restauración de Marcos después de su abandono en el primer viaje misionero de Pablo. No sería difícil imaginar esto, ya que Pedro también había tenido que aprender lo que significaba ser restaurado para el servicio después de que él mismo negara al Señor. Nadie mejor que Pedro para entender cómo se sentiría Marcos y ayudarle espiritualmente.

  • Pero quizás el apóstol tenía también otra intención. Si tal como dicen los escritores del segundo siglo, Marcos había escrito su evangelio bajo las indicaciones de Pedro, una referencia a él como su "hijo" sería la manera en la que el apóstol estaría dando su aprobación a la labor que Marcos había realizado al escribir su evangelio.

En cualquier caso, la influencia de Pedro se percibe a lo largo de todo el evangelio, corroborando así la afirmación de los primeros escritores cristianos.

  • Lo podemos ver en los muchos detalles gráficos que requieren la presencia de un testigo ocular, el cual pudo ser Pedro, y llegamos a pensar que con toda probabilidad tuvo que ser él porque una y otra vez los relatos del evangelio de Marcos nos sitúan en su entorno: Capernaum, su casa, su familia, su barca...

  • Otro detalle interesante es que el esquema general del evangelio de Marcos coincide con el esquema de la predicación de Pedro en casa de Cornelio y que encontramos en (Hech 10:34-43).

Esta influencia directa de Pedro viene a ser un factor muy importante en vista de su gran autoridad como testigo, apóstol y portavoz de los Doce.

Hasta aquí hemos considerado las variadas referencias que encontramos a Juan Marcos a lo largo de todo el Nuevo Testamento. Sin embargo, todavía nos queda por considerar un pasaje dentro del mismo evangelio que ha despertado la curiosidad de muchos de sus lectores.

(Mr 14:51-52) "Pero cierto joven le seguía, cubierto el cuerpo con una sábana; y le prendieron; mas él, dejando la sábana, huyó desnudo".

Marcos es el único evangelista que recoge este incidente, y la verdad es que no aporta nada al texto, dejándonos de hecho más preguntas que soluciones. Por todo ello, muchos han llegado a pensar que se trata de un apunte autobiográfico oculto con el que el evangelista firma su libro. Si esto último fuera así, entonces el detalle tendría una importancia muy grande para nosotros, porque colocaría a Marcos en las últimas horas de la vida de nuestro Señor Jesucristo en esta tierra, cuando él estaba orando en el monte de Getsemaní y en medio de su posterior arresto.

Sin hacer afirmaciones dogmáticas, podemos imaginar una posible reconstrucción de los hechos de esa última noche:

  • El aposento alto donde Jesús celebró la última pascua con sus discípulos habría sido la casa de María, la madre de Juan Marcos.

  • Mientras Jesús todavía estaba reunido con sus discípulos, Judas salió con la intención de entregarle a los judíos.

  • Cuando Judas regresó con la guardia al aposento alto, Jesús y los apóstoles ya lo habían abandonado para ir al huerto de Getsemaní.

  • El joven Marcos, que estaría ya dormido en la planta de abajo, fue despertado por la multitud que buscaba a Jesús y salió apresuradamente detrás de ellos para ver qué pasaba.

  • En Getsemaní se colocó a cierta distancia para ver lo que ocurría, pero después que los discípulos huyeron, él siguió en su escondite hasta que fue descubierto por la guardia, momento en que salió huyendo dejando la sábana con la que estaba cubierto.

Después de todas estas consideraciones, podemos estar seguros de que el Espíritu Santo eligió a la persona indicada para la redacción de este Evangelio: un joven que vivió en Jerusalén en los días del Señor Jesucristo y que pudo conocer por lo tanto su ministerio e incluso estar presente en sus últimas horas antes de morir. Un creyente que formó parte de la primera iglesia cristiana y que su misma casa fue centro de reunión de los apóstoles y de los testigos de Jesús. Un discípulo que acompañó al apóstol Pablo y Bernabé en las primeras etapas de la extensión del cristianismo por el mundo gentil y que era tenido en alta estima también por el apóstol Pedro. Una persona así, tan directamente relacionada con los acontecimientos y los testigos principales de los hechos de Jesús, estaba sin lugar a dudas, sobradamente cualificada para escribir un relato histórico fiable acerca de Jesús.

Por tanto, no es de extrañar, que cuando en el siglo II se planteó cuáles eran los libros inspirados, el Evangelio de Marcos fuera admitido sin dudas en el canon sagrado, siendo seguramente el primero en ser reconocido en la iglesia del primer siglo como plenamente autoritativo.

2. Evidencia externa de la paternidad de Marcos

Unido a todo lo anterior, debemos considerar también el testimonio de los escritores de los primeros siglos, los cuales de manera unánime reconocen a Juan Marcos como el autor del Evangelio que lleva su nombre. Y también debemos resaltar de estos escritos, sus afirmaciones en cuanto a que el mismo apóstol Pedro fue la fuente principal de la información que Marcos recoge en su evangelio. A continuación transcribimos algunas de las referencias.

Papías (hacia 130 d.C.)

El testimonio más antiguo que tenemos sobre la composición de los evangelios canónicos es el de Papías, obispo de Hierápolis, en Frigia, que escribió hacia el 130 una "Exposición de los Oráculos del Señor" en cinco libros. Esta obra se perdió hace mucho tiempo, pero el historiador Eusebio de Cesarea nos ha conservado algunos pasajes de ella:

"Y el anciano dijo esto también: Marcos, habiendo pasado a ser el intérprete de Pedro, escribió exactamente todo lo que recordaba, sin embargo no registrándolo en el orden que había sido hecho por Cristo. Porque él ni oyó al Señor ni le siguió; pero después, como he dicho, (ayudó) a Pedro, el cual adaptó sus instrucciones a las necesidades (de sus oyentes), pero no tenía intención de dar un relato conexo de las palabras del Señor. Así que Marcos no hizo distinción cuando escribió algunas cosas tal como las recordaba; porque en lo que tenía interés era en no omitir nada de lo que había oído, y en no consignar ninguna afirmación falsa en ello". (Eusebio en su Historia Eclesiástica, III,39,1-15).

Ireneo de Lyon (hacia 140-202 d.C.)

Ireneo, discípulo de Policarpo, que a su vez había sido discípulo del apóstol Juan, escribe lo siguiente:

"Mateo, (que predicó) a los Hebreos en su propia lengua, también puso por escrito el Evangelio, cuando Pedro y Pablo evangelizaban y fundaban la Iglesia. Una vez que éstos murieron, Marcos, discípulo e intérprete de Pedro, también nos transmitió por escrito la predicación de Pedro. Igualmente Lucas, seguidor de Pablo, consignó en un libro "el Evangelio que éste predicaba". Por fin Juan, el discípulo del Señor "que se había recostado sobre su pecho", redactó el Evangelio cuando residía en Éfeso". (Ireneo, Contra las Herejías, III, i,1).

Tertuliano (en su apogeo 197-216)

Tertuliano fue uno de los teólogos más sobresalientes de la iglesia entre los siglos II y III. Su trabajo como apologista es ampliamente reconocido. Su testimonio tocante a la autenticidad de los Evangelios no debe pasarse por alto con ligereza. En su obra "Contra Marción", escrita a principios del siglo tercero, Tertuliano afirma que el Evangelio de Marcos refleja la predicación de Pedro.

"...El que publicó Marcos, aunque se dice que es de Pedro, de quien Marcos era intérprete..."

Clemente de Alejandría (hacia 150-215 d.C.)

Según Eusebio, Clemente de Alejandría afirmaba:

"Aquellos evangelios que contienen las genealogías son los primeros que se escribieron; que el evangelio según Marcos se empezó a escribir de la siguiente manera: en tiempos en los que Pedro publicaba la palabra en Roma y exponía el evangelio bajo la acción del Espíritu, aquellos que en gran número estaban presentes en aquella ocasión le pidieron a Marcos que, puesto que llevaba acompañando mucho tiempo a Pedro y se acordaba de las cosas que él había dicho, pusiera por escrito sus palabras; así lo hizo y les dio el evangelio a los que se lo habían pedido; cuando se enteró de ello Pedro, no dijo nada ni para impedirlo ni para promoverlo. Por su parte, Juan, el último, al ver que el aspecto material de las cosas ya había salido a luz en los evangelios, movido por sus discípulos e inspirado por el soplo divino del Espíritu, compuso un evangelio espiritual". (Eusebio en su Historia Eclesiástica, VI,14,6-7).

El prólogo Antimarcionita

Se sabe que desde fechas muy tempranas (año 160-180 d.C.) las cartas iban precedidas de prólogos contra las ideas de Marción, que fue el primero en elaborar un canon de libros que él reconocía como genuinos y de origen apostólico. Recientemente se ha puesto de manifiesto que también los evangelios iban precedidos de prólogos similares. Al del evangelio de Marcos le faltan las palabras iniciales. El fragmento dice así: " ...declaró Marcos, al que apodan "de los dedos lisiados", porque los tenía mas bien pequeños en comparación con su estatura. Fue intérprete de Pedro; y después de la muerte de éste, puso por escrito este mismo evangelio en Italia".

Por tanto, no existe evidencia que contradiga el veredicto de la tradición, según la cual fue Juan Marcos quien escribió el más breve de los cuatro evangelios.

¿Cuándo se escribió el Evangelio de Marcos?


Fijar la fecha en la que fue redactado este evangelio es un asunto complejo de determinar, pero en cualquier caso, todo apunta a que fue uno de los primeros documentos del Nuevo Testamento en ser escrito.

Algunos, considerando una tradición antigua que relacionaba a Marcos como el interprete de Pedro y que decía que el evangelio fue escrito después de la muerte del apóstol, asignan una fecha para su redacción alrededor de los años 58 al 65 d.C.

Otros consideran que Marcos pudo haber escrito su evangelio antes de la muerte de Pedro. Éstos analizan la relación de Marcos con los otros evangelios sinópticos y ven evidencias de que tanto Lucas como Mateo conocían el evangelio de Marcos cuando escribían sus propios evangelios. Por lo tanto, fijan la fecha de redacción de Marcos antes que la de los otros dos. Sus razonamientos son los siguientes: si Hechos es posterior a Lucas (Hch 1:1), y si Hechos fue escrito cerca del primer encarcelamiento de Pablo, alrededor del año 60 d.C., indudablemente necesitamos dar una fecha previa para Lucas y una aún más temprana para Marcos, dado que Lucas conoce el evangelio de Marcos. Por todo ello, estos eruditos adjudican a Marcos una fecha entre los años 50 a 60 d.C.

A toda esta investigación hay que unir el descubrimiento del sacerdote español O´Callaghan que examinó un pequeño fragmento de papiro encontrado en la cueva número 7 cerca de Qumrán, y afirma que dicho papiro contiene (Mr 6:52-53). El papiro pertenece a material al que se le asigna una fecha alrededor de los años 50 d.C., lo cual implicaría que el Evangelio fue compuesto en una fecha bastante anterior a la fecha del papiro.

¿Cuándo fue escrito el evangelio de Marcos? Probablemente en algún momento entre los años 40 a 65 d.C., seguramente en la primera parte de este periodo.

¿Dónde se escribió?


Aunque ya hemos notado las diferentes tradiciones que relacionan el evangelio de Marcos con Pedro, y de este último con Roma, sin embargo, en ningún lugar del evangelio se indica o prueba de forma definitiva que su lugar de origen haya sido Roma.

¿Para quién se escribió?


Como ya hemos señalado, es posible que se escribiera en Roma y para la iglesia en aquella ciudad.

Por la evidencia interna del mismo evangelio, lo que sí que podemos afirmar con seguridad es que fue dirigido a personas que no eran judías. Esto se deduce por las siguientes razones:

  • Emplea muchas más palabras de origen latino que cualquiera de los otros evangelios.

  • Explica las palabras y costumbres judías que no serían entendidas por lectores romanos o gentiles. Por ejemplo la tradición de los ancianos de los judíos de lavarse las manos (Mr 7:3), o la fiesta de la pascua y los panes sin levadura (Mr 14:1,12), la víspera del sábado (Mr 15:42) y el sitio o ubicación de algunos lugares (Mr 13:3).

  • Se omiten las profecías del Antiguo Testamento que serían desconocidas para los gentiles. Por ejemplo, a diferencia del evangelio de Mateo en que este tipo de referencias son muy numerosas, Marcos sólo recoge dos de ellas (Mr 1:2-3) (Mr 15:28).

¿Con qué propósito se escribió el Evangelio de Marcos?


1. Proveer a las generaciones futuras de una historia escrita sobre Jesús.

Si bien Jesús no escribió ningún libro, lo que dijo fue atesorado por aquellos que le escucharon. Pero la perpetuación de las palabras y los hechos de Jesús no se podían confiar a la tradición oral. La única forma de evitar que todos estos hechos históricos se "corrompiesen" al ser trasmitidos oralmente de una persona a otra era ponerlos por escrito cuanto antes. Así que esta sería una de las razones por las que se escribieron todos los Evangelios.

2. Presentarnos la persona de Jesús.

Este es el principal propósito de toda la Escritura: revelar al Señor Jesucristo.

En su evangelio, Marcos va a contestar a dos preguntas claves: ¿Quién es Jesús? Y, si Jesús es el Mesías, ¿Qué tipo de Mesías es Jesús?

¿Quién es Jesús?


1. Marcos nos presenta a Cristo como el Siervo perfecto

Con un estilo rápido, enérgico y conciso, Marcos enfatiza más las obras del Señor que sus palabras.

  • La palabra griega que más se repite y que caracteriza el evangelio de Marcos es "inmediatamente", "luego", "en seguida". Esta palabra da la idea de actividad constante, prontitud y rapidez en el servicio.

  • Continuamente le vemos predicando la Palabra, sanando a los enfermos, expulsando a los demonios, alentando a las personas, viajando de una ciudad a otra...

También, como corresponde a un siervo, se enfatiza la absoluta discreción y humildad del Señor, que no buscaba promocionarse a sí mismo sino que constantemente se apartaba de la multitud.

Como siervo, se desprendió de sí mismo, no buscando sus propios intereses. Cuando estaba subiendo a Jerusalén y dijo a sus discípulos que iba a ser muerto allí, el propio Pedro le tomó aparte y comenzó a reconvenirle. El Señor le reprendió duramente: "¡Quítate de delante de mí, Satanás! Porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres" (Mr 8:31-35). Su interés estaba puesto en la voluntad de Dios y no en sí mismo o en su propia seguridad y comodidad.

Más adelante, cuando los discípulos discutían una y otra vez acerca de cuál de ellos iba a ocupar la posición más alta en el reino de los cielos, el Señor les enseñó insistentemente el camino del servicio (Mr 9:33-35) (Mr 10:35-45).

En este sentido, podríamos decir que el versículo clave del Evangelio sería:

(Mr 10:45) "Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos."

2. Jesús es presentado como el Hijo de Dios

El Evangelio de Marcos también describe a Jesús como perfectamente divino. El "Hijo del Hombre" es también el "Hijo de Dios".

Estas son las primeras palabras de Marcos: "Principio del evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios" (Mr 1:1). Y esta misma declaración resuena una y otra vez a lo largo de todo el evangelio:

  • Durante su bautismo fue el mismo Padre quien se dirigió a él con estas palabras: "Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia" (Mr 1:11).

  • Y otra vez en el monte de la Transfiguración: "Este es mi Hijo amado; a él oíd" (Mr 9:7).

  • También es presentado como el "hijo amado que es enviado" en la parábola de los viñadores homicidas (Mr 12:6).

  • E incluso el centurión que estaba a los pies de la cruz también coincidió en afirmar: "Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios" (Mr 15:39).

  • Y hasta los demonios que expulsaba lo proclamaban como "el Santo de Dios" (Mr 1:24).

A lo largo de su evangelio Marcos lo describe con dominio supremo sobre todo tipo de enfermedades, los demonios y la muerte. Tiene poder sobre el reino de la naturaleza, conoce de forma precisa el futuro y sabe lo que hay en el corazón del hombre. Su autoridad es tan sobresaliente que pronuncia el perdón como solamente Dios puede hacerlo y a la vez se presenta como el Señor del día de reposo. Los ángeles le sirven y puede bautizar con el Espíritu Santo. Es aquel a quien David llama Señor y el que vendrá otra vez en la gloria de su Padre.

¿Qué tipo de Mesías es Jesús?


Una de las características del evangelio de Marcos es la frecuencia con la que Jesús ordenaba a ciertos personajes (espíritus inmundos, demonios, personas beneficiadas por algún milagro, discípulos ...) que guardasen silencio y no desvelasen a nadie su identidad. Es un hecho indiscutible que el evangelio de Marcos, de manera mucho más acentuada que los demás sinópticos, destaca el secreto con que Jesús quería encubrir su identidad durante su vida en la tierra. ¿A qué se debe esta insistente orden de Jesús para que se guarde silencio sobre quién era realmente?

Para comprenderlo, tenemos que recordar el ambiente que se respiraba entre los judíos en aquellos días de ocupación romana. Todos esperaban un mesías libertador, un caudillo militar que les guiara a la victoria sobre los odiados romanos. En este contexto, si Jesús hubiera declarado abiertamente que él era el Mesías anunciado por las Escrituras, habría provocado una interpretación equivocada sobre su misión y sus mismos seguidores habrían creado un movimiento político que habría terminado en una lucha sangrienta con los romanos.

Pero Jesús no era este tipo de mesías. El evangelista nos lo presenta una y otra vez como el Siervo de Jehová descrito en (Is 52:13-53:12) que da su vida por su pueblo. Así que, la única forma de entender correctamente su identidad mesiánica sólo podía ser a la luz de la Cruz y la Resurrección.

(Mr 9:9) "Mientras bajaban del monte les advirtió que a nadie contasen lo que habían visto hasta que el Hijo del Hombre resucitase de entre los muertos."

Y aquí llegamos al punto principal del evangelio: sin la Cruz y la Resurrección es imposible entender la misión de Jesús. Pero al mismo tiempo, su Obra en la Cruz no tendrá valor para nosotros si previamente no hemos comprendido su doble naturaleza: el Hombre perfecto que se presenta como el gran Siervo de Dios a favor de la humanidad, pero al mismo tiempo, el divino Hijo de Dios. Nuestro propósito a lo largo de este estudio será dejar que Marcos nos guíe a través de su Evangelio para profundizar más plenamente en el conocimiento de la Persona de Jesús.

Preguntas


1. Explique por qué cree que el Espíritu Santo escogió a Juan Marcos para la redacción de uno de los cuatro Evangelios. ¿Qué le parece que el Espíritu Santo escogiera para una labor tan importante como la de escribir un Evangelio a una persona que tenía una "hoja de servicios" manchada (Hch 13:13)? Justifique su respuesta. ¿Qué aprende a nivel personal de este hecho?

2. Cómo contestaría a alguien que le dijera que los evangelios no son relatos históricos fiables acerca de Jesús, sino que recogen tradiciones orales tardías.

3. Explique al menos dos propósitos por los que se escribió este evangelio.

4. ¿Cómo presenta el Evangelio de Marcos a la persona de Jesús? Explíquelo brevemente.

5. ¿Por qué cree que el Señor Jesús mandaba repetidamente a la gente que no dijeran quien era él?

Comentarios

alexandrarua    Colombia    (04/05/2012)
es una fuente de gran ayuda que dios les bendiga y cada dia los capacite mas

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