Los discípulos recogen espigas en el día de reposo - Marcos 2:23-28

Estudio bíblico

Serie:   El Evangelio de Marcos   

Autor:   Luis de Miguel   Email:   estudios@escuelabiblica.com
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Los discípulos recogen espigas en el día de reposo


(Mr 2:23-28) "Aconteció que al pasar él por los sembrados un día de reposo, sus discípulos, andando, comenzaron a arrancar espigas. Entonces los fariseos le dijeron: Mira, ¿por qué hacen en el día de reposo lo que no es lícito? Pero él les dijo: ¿Nunca leísteis lo que hizo David cuando tuvo necesidad, y sintió hambre, él y los que con él estaban; cómo entró en la casa de Dios, siendo Abiatar sumo sacerdote, y comió los panes de la proposición, de los cuales no es lícito comer sino a los sacerdotes, y aun dio a los que con él estaban? También les dijo: El día de reposo fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del día de reposo. Por tanto, el Hijo del Hombre es Señor aun del día de reposo."

Introducción


Una vez más Jesús entró en conflicto con las reglas y normas de los escribas.

  • Este incidente ilustra el conflicto que Jesús acababa de enseñar entre las tradiciones del judaísmo y la libertad del evangelio.

  • Los dos ejemplos de oposición a Cristo que siguen, tienen que ver con la observancia del día de reposo.

Los discípulos ¿hacían en día de reposo lo que no era lícito?


Lo que los discípulos habían hecho era arrancar unas espigas al pasar por los sembrados. ¿Por qué esto no era lícito?

  • Bueno, lo que hicieron era correcto, y así lo decía la ley (Dt 23:25).

  • El problema surgió porque al ser sábado, los judíos interpretaron que estaban trabajando y por lo tanto quebrantando el día de reposo.

La acusación estaba basada en una interpretación inadecuada de las Sagradas Escrituras, por esta razón Jesús salió en defensa de los suyos cuando fueron acusados por los fariseos.

La actitud de los fariseos frente al día de reposo


A los fariseos sólo les interesaba lo externo, lo ceremonial, así que defendían el día de reposo con minuciosos reglamentos como éste que prohibía que un hombre cogiera una espiga de trigo en sábado para satisfacer el hambre.

Pero esto sólo era una pequeña muestra de la cantidad de vueltas e interpretaciones que le habían dado al mandamiento del día de reposo, convirtiéndolo en algo trivial e irrazonable. Por ejemplo, afirmaban que estaba bien escupir sobre una roca en sábado y que eso no era problema alguno, pero si se escupía en tierra, eso hacía que se convirtiese en barro y el barro era argamasa, por lo tanto al serlo se estaba trabajando en sábado, y, por eso, estaba muy mal escupir en el suelo! Esa era la naturaleza de las restricciones que habían ideado.

Obviamente el verdadero propósito divino al dar esta ley quedaba sepultado bajo un sinnúmero de torpes tradiciones hechas por los hombres.

Cuando una persona empieza a considerar ritos humanos y ceremonias como cosas de suprema importancia, y las pone por encima de la predicación de la Palabra, su alma se encuentra en muy mala condición.

El verdadero significado del día de reposo


La ordenanza del sábado es una ley que, como todas las leyes de Dios, apunta al bien del hombre. Así que, no podría haber una contradicción entre la ley del sábado y una necesidad primordial del hombre como es el saciar el hambre. Nunca estuvo en la intención de Dios prohibir actividades de necesidad o actos de misericordia. Por lo tanto, si era observado conforme al propósito original de Dios, se convertiría en un verdadero gozo para el hombre.

¿Cuál era el propósito original de Dios para el hombre en el día de reposo?

  • Como ya hemos dicho, fue hecho para el beneficio del hombre, para que el ser humano pudiera descansar un día a la semana, y tener tiempo para adorar a Dios, y nutrir su vida espiritual.

  • El hecho de que hubiera llegado a ser una "carga" para los seres humanos no formaba parte de la intención de Dios, sino que era un problema que habían creado los fariseos.

Por lo tanto, la pregunta que debemos hacernos no es: "¿Está mal hacer esto o aquello en el día del Señor?", sino más bien: "¿Cómo puedo emplear este día para la gloria de Dios, la bendición de mi prójimo y mi propio bien espiritual?".

La enseñanza de Jesús


Como era de esperar, su respuesta se fundamentó en la Palabra. Jesús citó la historia que encontramos en (1 S 21:1-6). David iba huyendo para salvar la vida; llegó al tabernáculo de Nob; pidió algo de comida, y no había más que los panes de la proposición. En (Lv 24:5-9) se nos dice que esos panes se cambiaban cada día de reposo y que sólo los podían comer los sacerdotes. Sin embargo, en su necesidad, el sumo sacerdote dio a David y a sus hombres para que comieran de aquel pan.

Evidentemente, el Señor quería manifestar cierto paralelismo entre lo que le ocurrió a David y sus hombres y lo que en ese mismo momento le estaba pasando a él mismo y a sus discípulos.

Para empezar, debemos recordar que con los panes de la proposición que sólo podían comer los sacerdotes, Dios pretendía enseñar al pueblo su santidad, lo sagrado de su servicio y de aquellos que él eligió para servirle en el ministerio especial del sacerdocio. Por otra parte, David no era un ciudadano normal. Él era el ungido del Señor (1 S 16:1-13). Era el virrey de Dios en Israel. Otro detalle importante es que en el momento que recoge nuestra historia, David estaba huyendo del malvado Saúl para salvar su vida y estaba extremadamente hambriento. En estas circunstancias, era de suprema importancia para el Señor que su ungido recibiese alimento y era del todo coherente que un símbolo cuya estricta consagración tenía como objetivo enseñar a Israel a reverenciar el servicio de Dios, fuese empleado para atender a las necesidades del ungido del Señor. Y si ello implicaba también atender a las necesidades de sus siervos, no había nada impropio que imputar al caso.

Así que, habiendo llegado a este punto, ya estamos en disposición de ver la analogía que Jesús estaba estableciendo. Comencemos recordando que el sábado había sido instituido entre otros motivos para enseñar a los hombres a dejar de servirse a sí mismos durante un día a la semana y dedicar ese día al servicio de Dios. Por otro lado, Jesús no era un hombre cualquiera. Era el Cristo, el Hijo de David, el Ungido del Señor, el Hijo del Hombre en el sentido más pleno posible y como el Hijo del Hombre se declaró ser Señor del sábado. Tenía derecho al servicio incesante de sus discípulos. Si se arrancaban espigas en su servicio, nada impedía que se hiciera incluso en el día de reposo. Además, debemos notar también que David, aunque había sido ungido como rey, había sido rechazado, y en lugar de reinar esta siendo cazado como una perdiz (1 S 26:20). Y así era con el Señor Jesús. Aunque ungido, no estaba reinando. Los fariseos mismos debían haber estado dando hospitalidad a Jesús y a sus discípulos en lugar de criticarlos.

Jesús es Señor aun del día de reposo


Dios creó el día de reposo para que el hombre lo apartara para el Señor.

El profeta Isaías exhortó a sus contemporáneos a observar correctamente el día de reposo con estas palabras: "Si retrajeres del día de reposo tu pie, de hacer tu voluntad en mi día santo, y lo llamares delicia, santo, glorioso de Jehová; y lo venerares, no andando en tus propios caminos, ni buscando tu voluntad, ni hablando tus propias palabras, entonces te deleitarás en Jehová..." (Is 58:13-14).

Y es en este contexto cuando Jesús se presentó como el Señor del día de reposo. Con esta afirmación, estaba nuevamente atribuyéndose prerrogativas divinas.

Aunque en realidad, Jesús fue más lejos todavía. Él no dijo que era "Señor del día de reposo", lo que realmente dijo es que era "Señor aun del día de reposo". Este matiz es muy importante, porque lo que está reclamando es que el ser humano no debe servirle un sólo día de la semana, sino la semana entera.

Habiendo llegado a este punto, podemos decir que Jesús, como Señor del día de reposo, tenía autoridad suficiente para determinar lo que sus discípulos que le acompañaban y servían, podían hacer en un día de reposo.

Pensemos en una ilustración: Si un turista visita una casa señorial y se encuentra con una puerta que señala "prohibido el paso", debe respetar la prohibición del propietario. Pero si sale el hijo del propietario y le invita a cenar, el turista no incumple la prohibición del propietario al seguir al mismo por la puerta señalada "prohibido el paso". Aun admitiendo que los fariseos no se daban cuenta de que Jesús era el único y más que humano Hijo del Hombre, no dejaba de ser una aplicación errónea del sábado la que hicieron, aunque por ignorancia, al acusar a los discípulos de pecado al trabajar para el Hijo de Dios en el sábado de Dios.

¿Cómo debemos usar el día de reposo?


Dos posibles actitudes extremas:

  • Algunos creyentes adoptan una postura bastante rígida, afirmando que el día de reposo debe ser guardado con mucha reverencia. Tales personas dicen que en el día de reposo no se debe practicar deportes, mirar la televisión, ir a la playa, hacer compras, etc. El día debe ser ocupado en forma bastante sedentaria, yendo a la iglesia, y luego pasando el día en casa, leyendo libros cristianos, o escuchando sermones grabados.

  • Otros creyentes son mucho más "liberales", y permiten cualquier actividad el día de reposo, argumentando que cualquier prohibición constituye una suerte de "fariseísmo" evangélico.

Nos parece que debe haber una vía media entre estos dos extremos. Esta vía media tomará en cuenta los siguientes puntos:

  • El énfasis en nuestro uso del día de reposo debe ser espiritual. Debemos dar tiempo para adorar a Dios, escuchar su Palabra, y servirle en tranquilidad.

  • Otra prioridad en nuestro uso de este día debe ser el descanso físico y mental. Esto implicaría, en primer lugar, dejar de hacer nuestro trabajo cotidiano. Y debemos evitar también "cargar" ese día con tantas otras actividades (sean espirituales o "seculares"), que nos terminen agobiando, y no nos permitan descansar física y mentalmente.

  • Hay la libertad en Cristo para decidir, delante del Señor, qué actividades nos brindan un descanso físico y mental. Esto variará de persona en persona, y no debemos juzgarnos al respecto.

  • En el caso de no poder descansar ese día (por ejemplo, si se trata de un pastor, una enfermera, un médico, etc.), debemos asegurar que separamos otro día para alimentarnos espiritualmente, y para descansar física y emocionalmente.

Preguntas


1. A los fariseos les pareció mal que los discípulos de Jesús arrancaran espigas en el día de reposo. ¿Cree que esto era realmente una actividad pecaminosa? Razone su respuesta.

2. ¿Cómo entendían los fariseos el día de reposo?

3. ¿Cuál era el propósito original de Dios al dar la ley del día de reposo?

4. El Señor establece un paralelismo entre lo que le estaba ocurriendo a él y sus discípulos con lo que le ocurrió a David con sus hombres. Señale las diferentes similitudes.

5. ¿Cómo se presenta Jesús en este pasaje?

Comentarios

jose    Venezuela    (12/05/2012)
bendiciones varon .no he leido con detenimiento los estudios pero cuando lei sobre las bodas de canaan .me parecio acertado respecto al vino ,si Dios me lo permite voy a comenzar a estudiarlos con mucho interes.que el sañor le continue bendiciendo.

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