Estudio bíblico: El canastillo de fruta de verano - Amós 8:1-14

Serie:   Introducción a los profetas menores   

Autor:   Natanael León   Email:   natanaeleon@hotmail.com
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El canastillo de fruta de verano - Amós 8:1-14

Introducción

Después de un paréntesis histórico en el que Amós ha narrado su encuentro con el falso sacerdote de Betel, un ejemplo de cómo ni el mundo ni Satanás soportan a aquellos que quieren vivir en integridad sirviendo a Dios en sus vidas, y quieren callarlos bien por la seducción, bien por la oposición abierta, ahora nos toca continuar con las dos siguientes visiones: "La visión del canastillo de fruta de verano" y "la visión del altar".

La visión y su significado (Am 8:1-3)

(Am 8:1-3) "Así me ha mostrado Jehová el Señor: He aquí un canastillo de fruta de verano. Y dijo: ¿Qué ves, Amós? Y respondí: Un canastillo de fruta de verano. Y me dijo Jehová: Ha venido el fin sobre mi pueblo Israel; no lo toleraré más. Y los cantores del templo gemirán en aquel día, dice Jehová el Señor; muchos serán los cuerpos muertos; en todo lugar los echarán fuera en silencio."
"Así me ha mostrado Jehová el Señor". Amós retoma su discurso al pueblo haciendo énfasis en el origen divino de sus palabras. No son el fruto de una mente calenturienta, es el Señor quien se las ha mostrado. Y de nuevo habla de Dios como "Yahvé Adonai" es decir: "el dueño de todas las cosas y que actúa en la historia de los hombres".
"Un canastillo de fruta de verano". La palabra hebrea "kayits" hace referencia al fruto que se recoge al final del año agrícola, por tanto en agosto. Un fruto ya maduro y normalmente de poca duración. Incluso la palabra permite pensar en los higos como la fruta contenida en esta canasta. De ahí que se hable de esta visión como "la canasta con fruta madura o de los higos".
El significado de esta visión se lo da el propio Señor al profeta en el verso segundo: "Y me dijo Jehová: Ha venido el fin...", y uno se pregunta, ¿qué relación guarda la visión con esta sentencia: "ha venido el fin"? Pero no es difícil de entender:
  • La visión consiste en una fruta que se recoge al final del año agrícola, madura, que debe ser comida pronto.
  • La palabra hebrea para "el fin" (qetz) al pronunciarse suena muy similar a "fruta de verano" (kayits). Esto hacía que el mensaje fuese claro para su auditorio.
"Así como aquellos higos habían llegado a su tiempo de recogida al final del año, también Israel había llegado ahora a su fin. Dios no iba a permitir que siguiera viviendo sobre el árbol de las naciones; estaba a punto de arrancarla y echarla en el canastillo para que Asiria la devorase" (Gary G. Cohen, en "Comentario Bíblico Portavoz").
La frase "no lo toleraré más", "no lo perdonaré más", como traducen otras versiones, tiene el sentido de "no voy a seguir retrasando el castigo en espera de ver si se arrepienten. Este tiempo de espera acabó".
¡Cuántas veces confundimos la paciencia que Dios tiene con nosotros con una aprobación de nuestro comportamiento! Llegamos a la conclusión: "al Señor le parece bien o no le importa que yo haga esto o aquello". Terrible equivocación. Si hoy despreciamos su paciencia, que nos guía al arrepentimiento, mañana podemos escuchar su voz diciendo "no te toleraré más" (Ro 2:3-6).
"Los cantores del templo gemirán en aquel día...". Literalmente "de los lugares espaciosos". Por tanto es más probable que se refiera a los que cantaban para diversión y deleite en los palacios de los ricos. ¿Recordamos como vivían estos poderosos en Israel ignorando así la necesidad de su prójimo? (Am 6:4-6).
Las palabras son terribles. En aquel día, cuando venga el juicio del Señor, estos cantores tendrán que cambiar sus bonitas canciones por gemidos de dolor, gritos y alaridos... a causa de la gran mortandad "muchos serán los cuerpos muertos" hasta que al final el lamento dé lugar al silencio. El silencio de la muerte.
Gary G. Cohen hace la siguiente observación en este verso: "Los que cantan sus cánticos blasfemos en medio de la manera licenciosa y libertina de vivir en los palacios de Jeroboam II pronto dejarían sus cánticos en medio de la mortandad que causarían los asirios. Pero el hijo de Dios tendrá algún día "un nuevo cántico" que triunfará sobre la muerte" (Gary G. Cohen, en "Comentario Bíblico Portavoz. Oseas y Amós". Página 186. Editorial Portavoz).

Israel, una nación "madura" para el juicio (Am 8:4-7)

(Am 8:4-7) "Oíd esto, los que explotáis a los menesterosos, y arruináis a los pobres de la tierra, diciendo: ¿Cuándo pasará el mes, y venderemos el trigo; y la semana, y abriremos los graneros del pan, y achicaremos la medida, y subiremos el precio, y falsearemos con engaño la balanza, para comprar los pobres por dinero, y los necesitados por un par de zapatos, y venderemos los desechos del trigo? Jehová juró por la gloria de Jacob: No me olvidaré jamás de todas sus obras."
A continuación, de forma breve pero significativa, Amós expone la situación de decadencia en que se encontraban estas gentes.
  • Amaban más las ganancias que a Dios (Verso 5a).
  • Amaban más las ganancias que la honestidad (Verso 5b).
  • Amaban más las ganancias que al prójimo. (Verso 6).
No será difícil ver el reflejo de estas cosas en la sociedad en que vivimos y en nuestro mundo, lo cual nos lleva a meditar en que si Dios no ha actuado aún en juicio, es por extender por un tiempo más su misericordia. En muchos aspectos se ha rebasado la maldad de aquellos. "Oíd esto, los que explotáis a los menesterosos,..." (Am 8:4) "Explotar", literalmente es jadear, respirar dificultosamente corriendo detrás de una presa, también puede traducirse como pisotear o exprimir. "Y arruináis a los pobres de la tierra" (Am 8:4) que también tiene el sentido de aniquilar o eliminar. Su comportamiento resultaba en un auténtico "genocidio" con los pobres de la sociedad.
Veamos ahora los tres puntos indicados como expresión de la decadencia que vivían:
1. "Amaban más las ganancias que a Dios"
(Am 8:5) "Diciendo: ¿Cuándo pasará el mes, y venderemos el trigo; y la semana, y abriremos los graneros del pan..."
El mes hace referencia a las fiestas de luna nueva (Nm 28:11) y la semana al sábado o día de reposo (Ex 20:8).
Posiblemente sus asientos nunca estarían vacíos en las comidas que se celebraban en luna nueva y nunca pensarían en violar el día de reposo con actividades comerciales. Cumplían escrupulosamente con las costumbres religiosas, sin embargo, Dios nunca estuvo en sus corazones. La preocupación por los negocios era lo primero en sus vidas.
Si tuviésemos que expresarlo de manera actual diríamos que físicamente estaban en todas las reuniones de adoración pero sus mentes y corazones estaban fuera, en la oficina, en el negocio, ocupados en las cosas de este mundo.
2. "Amaban más las ganancias que la honestidad"
(Am 8:5) "Y achicaremos la medida, y subiremos el precio, y falsearemos con engaño la balanza"
"Achicar la medida". En aquel tiempo la venta de ciertos productos de primera necesidad, como era el grano, no se hacía al peso sino con medidas de capacidad. Además utilizaban el efa que equivalía a unos 37 litros. Esto significa que los recipientes que utilizaban para medir tenían medidas más pequeñas que las oficiales.
"Subir el precio". ¿En qué consistía? Debemos saber que en aquel tiempo los pagos se hacían pesando las monedas, normalmente de plata. Si tenías que pagar 250 gramos de plata (la medida de ellos era "el shekel"), ellos utilizaban pesas trucadas para obligar al comprador a colocar una mayor cantidad de plata. Así terminaban pagando 300 en vez de los 250 que valía el producto.
"Falsear con engaño la balanza" puede referirse a trucar la propia balanza desnivelándola o sencillamente es una frase o expresión que hace referencia a todo tipo de engaños. En decir: que "vendían menos de lo que debían por más de lo que debían" (J. A. Motyer). Y todo esto en abierta desobediencia a la Palabra de Dios (Lv 19:35-36) (Dt 25:13-16) (Pr 20:10-23).
3. "Amaban más las ganancias que a su prójimo"
(Am 8:6) "Para comprar los pobres por dinero, y los necesitados por un par de zapatos, y venderemos los desechos del trigo?".
Consecuencia de estos abusos era que los pobres terminaban endeudándose "hasta los ojos" con los comerciantes y terratenientes, hasta que al final no podían pagar y tenían que entregar las tierras y aún venderse ellos mismos como esclavos.
La frase "comprar a los necesitados por un par de zapatos" es aún más dura. ¿Recordamos lo que dijimos al comentar (Am 2:6)? Por deudas insignificantes como un par de sandalias, pero que por pobreza no podían pagar, terminaban siendo siervos o vendidos como esclavos a los extranjeros. El afán por el dinero los había convertido en gentes despiadadas y esto con sus propios hermanos.
El final del verso hace referencia a otro modo de enriquecimiento mediante el fraude: "venderemos los desechos del trigo". Posiblemente una referencia a lo que ha caído al suelo y ha sido barrido al final de la jornada, trigo que está mezclado con desechos del mismo (polvillo o tamo), y era vendido como un producto de calidad.
Alguien señalaba, con mucho acierto, que precisamente en esto consiste la obra del Diablo: "Vender mentiras como si fuesen la verdad, felicidad y justicia, y ello al precio de sus almas. Finalmente, su malvada mercancía siempre resulta no ser más que deshechos" (2 Co 11:14) (Gary G. Cohen).
4. Algunas reflexiones
Después de señalar una vez más la decadencia social, moral y espiritual del pueblo, concluimos este apartado con unas reflexiones en torno al verso 7.
(Am 8:7) "Jehová juró por la gloria de Jacob: No me olvidaré jamás de todas sus obras."
El verso comienza con un juramento de parte del Señor. Se trata de dar toda la certeza posible a las palabras que va a pronunciar. En esta ocasión el Señor lo hace "por la gloria de Jacob" ¿qué significa?
Hay hermanos que identifican la gloria de Jacob con Dios mismos. Por tanto, el sentido sería claro: "Juró por sí mismo", como en (Am 6:8). Pero otros creen que es una referencia a "la soberbia de Jacob". Puesto que ya el nombre del Señor no les impresionaba quizás esta referencia directa al pecado de ellos tendría mayor efecto. Sea cual sea lo mas correcto, lo cierto es que lo que dirá a continuación es algo ciertísimo de parte del Señor:
"No me olvidaré jamás de todas sus obras". Todas aquellas maldades, a pesar del tiempo, permanecían delante del Señor en espera de recibir el justo castigo (Ro 2:8-9). El Señor no olvida ni pasa por alto los pecados de los no arrepentidos (1 Jn 1:9) (1 Jn 2:1-2).

El pecado necesariamente tiene castigo (Am 8:8-14)

(Am 8:8-9) "¿No se estremecerá la tierra sobre esto? ¿No llorará todo habitante de ella? Subirá toda, como un río, y crecerá y mermará como el río de Egipto. Acontecerá en aquel día, dice Jehová el Señor, que haré que se ponga el sol a mediodía, y cubriré de tinieblas la tierra en el día claro."
¿Qué quieren decir? De nuevo hay dos formas de entenderlos: una más literal y otra figurada. Veamos:
  • Literal: Son fenómenos naturales que Dios permite como parte de su juicio sobre Israel. El verso 8 describiría un terremoto y sus consecuencias mientras que el 9 un eclipse de sol. Es como si la propia naturaleza estuviese revelándose ante el peso de tanta maldad.
  • Figurada: lo terrible del juicio que ha de venir es descrito en términos de vívidas imágenes relacionadas con dos fenómenos naturales que siempre causaron terror a los antiguos: los terremotos y el eclipse de sol a medio día. Comparar con (Am 5:18-20).
Personalmente me inclino por esta segunda interpretación, una ilustración del terrible juicio de Dios. Aunque esta idea de la naturaleza "revelándose" ante el peso de la maldad no se puede rechazar. No olvidemos las palabras del apóstol Pablo donde nos presenta una naturaleza que gime y desea ser liberada de las consecuencias del pecado (Ro 8:19-22).
(Am 8:10) "Y cambiaré vuestras fiestas en lloro, y todos vuestros cantares en lamentaciones; y haré poner cilicio sobre todo lomo, y que se rape toda cabeza; y la volveré como en llanto de unigénito, y su postrimería como día amargo."
Este verso describe las consecuencias que tendrá el juicio descrito anteriormente (bien como resultado de la guerra, bien de los cataclismos naturales):
  • La vida disipada, despreocupada, llena de fiestas y excesos de todas clases darían paso al llanto de la muerte: "cambiaré vuestras fiestas en lloro, y todos vuestros cantares en lamentaciones ...".
  • "Cilicio sobre todo hombro y que se rape toda cabeza". Los ricos vestidos, los lujos y los ungüentos que tanto gustaban se verían cambiados por ropas toscas y cabezas rapadas y sucias. Es la forma de los antiguos de expresar el luto y un profundo dolor.
  • Lo amargo del dolor que sufrirá el pueblo es comparado con "llanto de unigénito". El llanto amargo que surge del corazón que ha perdido no solamente un hijo, sino el único que tenía.
  • Toda esa vida basada en la explotación del débil, en el abuso, vida despreocupada e impía terminaría "como día amargo", día de luto y dolor inexpresables.
Aunque todo esto resulte duro de imaginar, sin embargo no es más que un testimonio de la verdad que escribió el Apóstol Pablo: "porque la paga del pecado es muerte" (Ro 6:23).
(Am 8:11-13) "He aquí vienen días, dice Jehová el Señor, en los cuales enviaré hambre a la tierra, no hambre de pan, ni sed de agua, sino de oír la palabra de Jehová. E irán errantes de mar a mar; desde el norte hasta el oriente discurrirán buscando palabra de Jehová, y no la hallarán. En aquel tiempo las doncellas hermosas y los jóvenes desmayarán de sed."
De entrada estas palabras "enviaré hambre de oír la palabra de Dios" suenan hermosas y de alguna manera han sido nuestra oración en alguna ocasión. Sin embargo, no debemos olvidar el contexto de juicio donde están. En realidad ¡Son una expresión de juicio!
¿Juicio? ¿Qué juicio tan extraño? ¿Desde cuando "hambre de oír la Palabra de Dios" puede considerarse un castigo?. Y la respuesta es: desde el momento en que ese hambre existe y no puede ser satisfecha.
Algunos piensan que el significado de estas palabras es que Dios iba a retirar sus profetas de Israel, de tal manera que viendo ellos la inminencia del castigo divino "buscaran Palabra de Dios" pero no la iban a encontrar. Dios se volvería sordo ante el clamor de ellos, de manera que se desesperarían buscando la Palabra que durante tanto tiempo ellos habían despreciado.
Pero observemos que en ningún momento dice que Dios "iba a retener su Palabra", que ya no les iba ha hablar más. Probablemente el juicio consiste en que perderían toda capacidad espiritual para escuchar y entender la Palabra de Dios.
Como escribe G. Campbell Morgan: "La palabra de Dios puede todavía ser pronunciada. Los profetas están hablando todavía. Los escritos son todavía leídos, pero el pueblo no oye las voces. El hambre de oír la Palabra del Señor describe una condición de vida en que el mensaje de lo invisible no es escuchado" (Los profetas menores. Editorial Clie). Tanto se habían resistido a la Palabra, y tanto la habían menospreciado, que ahora, aunque la desearan, no podían escucharla. Sus oídos estarían totalmente incapacitados.
"Irán errantes de mar a mar...buscando Palabra..., y no la hallarán". "los jóvenes desmayarán de sed". Son palabras que expresan el drama de cualquier sociedad, de cualquier persona, que excluye a Dios y persistentemente resiste el Evangelio. Un profundo vacío interior, una búsqueda que nunca acaba, un futuro, representado en estos jóvenes y doncellas que desmayan, sin ilusión y esperanza.
(Am 8:14) "Los que juran por el pecado de Samaria, y dicen: Por tu Dios, oh Dan, y: Por el camino de Beerseba, caerán, y nunca más se levantarán."
El pecado de Samaria es posiblemente una referencia al culto a los becerros de oro que allí se estableció. Dan y Beerseba lugares de peregrinación a donde acudían los Israelitas del norte (Dan en el Norte y Beerseba en Judá) para practicar sus ritos religiosos (una mezcla de lo enseñado por Moisés y los cultos cananeos idolátricos). La sentencia es clara: caerán, y nunca más se levantarán.

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