La Biblia en un año - Nueva Versión Internacional

Un plan de lectura bíblica diaria y consejos para saber cómo leer la Biblia adecuadamente

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Al leer la Biblia cada día, permita que las Escrituras le hablen. Aquí tiene algunos consejos:

  • Antes de comenzar su lectura ore a Dios pidiéndole que él le hable por su Palabra.

  • Busque un lugar tranquilo y lea el texto con atención.

  • Hágase ciertas preguntas: ¿Por qué escribió Dios esto? ¿Qué me quiere enseñar? ¿Cómo lo puedo aplicar a mi vida?

  • Ore al Señor pidiéndole que le dé el poder para poner en práctica lo aprendido.

Fecha seleccionada: 21/02/2017

Números 22-24

Versión actual:
Nueva Versión Internacional

Capítulo 22

Balac manda llamar a Balaam

 1Los israelitas se pusieron otra vez en marcha, y acamparon en las estepas de Moab, al otro lado del Jordán, a la altura de Jericó. 2Cuando Balac hijo de Zipor se dio cuenta de todo lo que Israel había hecho con los amorreos, 3los moabitas sintieron mucho miedo de los israelitas. Estaban verdaderamente aterrorizados de ellos, porque eran un ejército muy numeroso. 4Entonces dijeron los moabitas a los ancianos de Madián: "¡Esta muchedumbre barrerá con todo lo que hay a nuestro alrededor, como cuando el ganado barre con la hierba del campo!" En aquel tiempo, Balac hijo de Zipor era rey de Moab, 5así que mandó llamar a Balán hijo de Beor, quien vivía en Petor, a orillas del río Éufrates, en la tierra de los amavitas. Balac mandó a decirle: "Hay un pueblo que salió de Egipto, y que ahora cubre toda la tierra y ha venido a asentarse cerca de mí. 6Te ruego que vengas y maldigas por mí a este pueblo, porque es más poderoso que yo. Tal vez así pueda yo vencerlos y echarlos fuera del país. Yo sé que a quien tú bendices, queda bendito, y a quien tú maldices, queda maldito." 7Los ancianos de Moab y de Madián fueron a darle a Balán el mensaje que Balac le enviaba, y llevaron consigo dinero para pagarle sus conjuros. 8Balán los invitó a pasar allí la noche, prometiendo comunicarles después lo que el Señor le dijera. Y los gobernantes se alojaron con él. 9Dios se le apareció a Balán, y le dijo: ¿Quiénes son estos hombres que se alojan contigo? 10Balán le respondió: Son los mensajeros que envió Balac hijo de Zipor, que es el rey de Moab. Los envió a decirme: 11Ün pueblo que salió de Egipto cubre ahora toda la tierra. Ven y échales una maldición por mí. Tal vez así pueda yo luchar contra ellos y echarlos fuera de mi territorio. 12Pero Dios le dijo a Balán: No irás con ellos, ni pronunciarás ninguna maldición sobre los israelitas, porque son un pueblo bendito. 13Al otro día Balán se levantó y les dijo a los gobernantes enviados por Balac: "Regresen a su tierra, porque el Señor no quiere que yo vaya con ustedes." 14Los gobernantes moabitas regresaron adonde estaba Balac y le dijeron: "Balán no quiere venir con nosotros." 15Balac envió entonces a otros gobernantes, más numerosos y distinguidos que los primeros, 16quienes fueron y le dijeron a Balán: Esto es lo que dice Balac hijo de Zipor: No permitas que nada te impida venir a verme, 17porque yo te recompensaré con creces y haré todo lo que tú me pidas. Te ruego que vengas y maldigas por mí a este pueblo. 18Pero Balán le respondió: Aun si Balac me diera su palacio lleno de oro y de plata, yo no podría hacer nada grande ni pequeño, sino ajustarme al mandamiento del Señor mi Dios. 19Ustedes pueden también alojarse aquí esta noche, mientras yo averiguo si el Señor quiere decirme alguna otra cosa. 20Aquella noche Dios se le apareció a Balán y le dijo: "Ya que estos hombres han venido a llamarte, ve con ellos, pero sólo harás lo que yo te ordene."

El ángel y el asna de Balaam

 21Balán se levantó por la mañana, ensilló su burra, y partió con los gobernantes de Moab. 22Mientras iba con ellos, la ira de Dios se encendió y en el camino el ángel del Señor se hizo presente, dispuesto a no dejarlo pasar. Balán iba montado en su burra, y sus dos criados lo acompañaban. 23Cuando la burra vio al ángel del Señor en medio del camino, con la espada desenvainada, se apartó del camino para meterse en el campo. Pero Balán la golpeó para hacerla volver al camino. 24El ángel del Señor se detuvo en un sendero estrecho que estaba entre dos viñas, con cercos de piedra en ambos lados. 25Cuando la burra vio al ángel del Señor, se arrimó contra la pared, con lo que lastimó el pie de Balán. Entonces Balán volvió a pegarle. 26El ángel del Señor se les adelantó y se detuvo en un lugar más estrecho, donde ya no había hacia dónde volverse. 27Cuando la burra vio al ángel del Señor, se echó al suelo con Balán encima. Entonces se encendió la ira de Balán y golpeó a la burra con un palo. 28Pero el Señor hizo hablar a la burra, y ella le dijo a Balán: ¿Se puede saber qué te he hecho, para que me hayas pegado tres veces? 29Balán le respondió: ¡Te has venido burlando de mí! Si hubiera tenido una espada en la mano, te habría matado de inmediato. 30La burra le contestó a Balán: ¿Acaso no soy la burra sobre la que siempre has montado, hasta el día de hoy? ¿Alguna vez te hice algo así? No respondió Balán. 31El Señor abrió los ojos de Balán, y éste pudo ver al ángel del Señor en el camino y empuñando la espada. Balán se inclinó entonces y se postró rostro en tierra. 32El ángel del Señor le preguntó: ¿Por qué golpeaste tres veces a tu burra? ¿No te das cuenta de que vengo dispuesto a no dejarte pasar porque he visto que tus caminos son malos? 33Cuando la burra me vio, se apartó de mí tres veces. De no haber sido por ella, tú estarías ya muerto y ella seguiría con vida. 34Balán le dijo al ángel del Señor: He pecado. No me di cuenta de tu presencia en el camino para cerrarme el paso. Ahora bien, como esto te parece mal, voy a regresar. 35Pero el ángel del Señor le dijo a Balán: Ve con ellos, pero limítate a decir sólo lo que yo te mande. Y Balán se fue con los jefes que Balac había enviado. 36Cuando Balac se enteró de que Balán venía, salió a recibirlo en una ciudad moabita que está en la frontera del río Arnón. 37Balac le dijo a Balán: ¿Acaso no te mandé llamar? ¿Por qué no viniste a mí? ¿Crees que no soy capaz de recompensarte? 38¡Bueno, ya estoy aquí! contestó Balán. Sólo que no podré decir nada que Dios no ponga en mi boca. 39De allí se fueron Balán y Balac a Quiriat Jusot. 40Balac ofreció en sacrificio vacas y ovejas, y las compartió con Balán y los gobernantes que estaban con él.

Balaam bendice a Israel

 41A la mañana siguiente, Balac llevó a Balán a Bamot Baal, desde donde Balán pudo ver parte del campamento israelita.

Capítulo 23

 1Balán le dijo a Balac: "Edifícame siete altares en este lugar, y prepárame siete novillos y siete carneros." 2Balac hizo lo que Balán le pidió, y juntos ofrecieron un novillo y un carnero en cada altar. 3Entonces Balán le dijo a Balac: "Quédate aquí, al lado de tu holocausto, mientras yo voy a ver si el Señor quiere reunirse conmigo. Luego te comunicaré lo que él me revele." Y se fue a un cerro desierto. 4Dios vino a su encuentro, y Balán le dijo: He preparado siete altares, y en cada altar he ofrecido un novillo y un carnero. 5Entonces el Señor puso su palabra en boca de Balán, y le dijo: Vuelve adonde está Balac, y repítele lo que te voy a decir. 6Balán regresó y encontró a Balac de pie, al lado de su holocausto, en compañía de todos los jefes de Moab. 7Y Balán pronunció su oráculo: "De Aram, de las montañas de Oriente, me trajo Balac, el rey de Moab. Ven me dijo, maldice por mí a Jacob; ven, deséale el mal a Israel. 8¿Pero cómo podré echar maldiciones sobre quien Dios no ha maldecido? ¿Cómo podré desearle el mal a quien el Señor no se lo desea? 9Desde la cima de las peñas lo veo; desde las colinas lo contemplo: es un pueblo que vive apartado, que no se cuenta entre las naciones. 10¿Quién puede calcular la descendencia de Jacob, tan numerosa como el polvo, o contar siquiera la cuarta parte de Israel? ¡Sea mi muerte como la del justo! ¡Sea mi fin semejante al suyo!" 11Entonces Balac le reclamó a Balán: ¿Qué me has hecho? Te traje para que lanzaras una maldición sobre mis enemigos, ¡y resulta que no has hecho más que bendecirlos! 12Pero Balán le respondió: ¿Acaso no debo decir lo que el Señor me pide que diga? 13Entonces Balac le dijo: Por favor, ven conmigo a otro lugar. Desde allí podrás ver sólo a una parte del pueblo, y no a todos ellos, y les desearás el mal. 14Así que lo llevó al campo de Zofín en la cumbre del monte Pisgá. Allí edificó siete altares, y en cada uno de ellos ofreció un novillo y un carnero. 15Allí Balán le dijo a Balac: "Quédate aquí, al lado de tu holocausto, mientras yo voy a reunirme con Dios."[2] 16El Señor se reunió con Balán y puso en boca de éste su palabra. Le dijo: "Vuelve adonde está Balac, y repite lo que te voy a decir." 17Balán se fue adonde estaba Balac, y lo encontró de pie, al lado de su holocausto, en compañía de los jefes de Moab. Balac le preguntó: ¿Qué dijo el Señor? 18Entonces Balán pronunció su oráculo: "Levántate, Balac, y escucha; óyeme, hijo de Zipor. 19Dios no es un simple mortal para mentir y cambiar de parecer. ¿Acaso no cumple lo que promete ni lleva a cabo lo que dice? 20Se me ha ordenado bendecir, y si eso es lo que Dios quiere, yo no puedo hacer otra cosa. 21"Dios no se ha fijado en la maldad de Jacob ni ha reparado en la violencia de Israel. El Señor su Dios está con ellos; y entre ellos se le aclama como rey. 22Dios los sacó de Egipto con la fuerza de un toro salvaje. 23Contra Jacob no hay brujería que valga, ni valen las hechicerías contra Israel. De Jacob y de Israel se dirá: ¡Miren lo que Dios ha hecho! 24Un pueblo se alza como leona; se levanta como león. y bebido la sangre de sus víctimas." 25Balac le dijo entonces a Balán: ¡Si no los vas a maldecir, tampoco los bendigas! 26Balán le respondió: ¿Acaso no te advertí que yo repetiría todo lo que el Señor me ordenara decir? 27Balac le dijo a Balán: Por favor, ven conmigo, que te llevaré a otro lugar. Tal vez a Dios le parezca bien que los maldigas desde allí. 28Así que llevó a Balán hasta la cumbre del monte Peor, desde donde puede verse el desierto de Jesimón. 29Allí Balán le dijo: Edifícame siete altares en este lugar, y prepárame siete novillos y siete carneros. 30Balac hizo lo que Balán le pidió, y en cada altar ofreció un novillo y un carnero.

Capítulo 24

 1Pero cuando Balán se dio cuenta de que al Señor le complacía que se bendijera a Israel, no recurrió a la hechicería, como otras veces, sino que volvió su rostro hacia el desierto. 2Cuando Balán alzó la vista y vio a Israel acampando por tribus, el Espíritu del Señor vino sobre él; 3entonces pronunció su oráculo: "Palabras de Balán hijo de Beor; palabras del varón clarividente. 4Palabras del que oye las palabras de Dios, del que contempla la visión del Todopoderoso, del que cae en trance y tiene visiones. 5"¡Cuán hermosas son tus tiendas, Jacob! ¡Qué bello es tu campamento, Israel! 6Son como arroyos que se ensanchan, como jardines a la orilla del río, como áloes plantados por el Señor, como cedros junto a las aguas. 7Sus cántaros rebosan de agua; su semilla goza de agua abundante. Su rey es más grande que Agag; su reinado se engrandece. 8"Dios los sacó de Egipto con la fuerza de un toro salvaje. y les parte los huesos; ¡las atraviesa con sus flechas! 9Se agacha como un león, se tiende como una leona: ¿quién se atreverá a molestarlo? ¡Benditos sean los que te bendigan! ¡Malditos sean los que te maldigan!"

Profecía de Balaam

 10Entonces la ira de Balac se encendió contra Balán, y chasqueando los dedos le dijo: Te mandé llamar para que echaras una maldición sobre mis enemigos, ¡y estas tres veces no has hecho sino bendecirlos! 11¡Más te vale volver a tu tierra! Prometí que te recompensaría, pero esa recompensa te la ha negado el Señor. 12Balán le contestó: Yo les dije a los mensajeros que me enviaste: 13Aun si Balac me diera su palacio lleno de oro y de plata, yo no podría hacer nada bueno ni malo, sino ajustarme al mandamiento del Señor mi Dios. Lo que el Señor me ordene decir, eso diré. 14Ahora que vuelvo a mi pueblo, voy a advertirte en cuanto a lo que este pueblo hará con tu pueblo en los días postreros. 15Entonces Balán pronunció su oráculo: "Palabras de Balán hijo de Beor, palabras del varón clarividente. 16Palabras del que oye las palabras de Dios y conoce el pensamiento del Altísimo; del que contempla la visión del Todopoderoso, del que cae en trance y tiene visiones: 17"Lo veo, pero no ahora; lo contemplo, pero no de cerca. Una estrella saldrá de Jacob; un rey surgirá en Israel. y el cráneo de todos los hijos de Set. 18Edom será conquistado; Seír, su enemigo, será dominado, mientras que Israel hará proezas. 19De Jacob saldrá un soberano, y destruirá a los sobrevivientes de Ar." Últimos oráculos de Balán 20Balán miró a Amalec y pronunció este oráculo: "Amalec fue el primero entre las naciones, pero su fin será la destrucción total." 21Luego miró Balán al quenita y pronunció este oráculo: "Aunque tienes una morada segura y tu nido está sobre las rocas, 22tú, Caín, estás destinado al fuego, y Asiria te llevará cautivo." 23Entonces Balán pronunció este oráculo: "¡Ay!, ¿quién seguirá con vida cuando Dios determine hacer esto? 24Vendrán barcos desde las costas de Chipre, que oprimirán a Asiria y a Éber, pues ellos también serán destruidos." 25Después de esto Balán se levantó y volvió a su tierra, y también Balac se fue por su camino.

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La Biblia en un año
"Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes." (Dt 6:6-7)

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