La Biblia en un año - Reina Valera 1995

Un plan de lectura bíblica diaria y consejos para saber cómo leer la Biblia adecuadamente

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Al leer la Biblia cada día, permita que las Escrituras le hablen. Aquí tiene algunos consejos:

  • Antes de comenzar su lectura ore a Dios pidiéndole que él le hable por su Palabra.

  • Busque un lugar tranquilo y lea el texto con atención.

  • Hágase ciertas preguntas: ¿Por qué escribió Dios esto? ¿Qué me quiere enseñar? ¿Cómo lo puedo aplicar a mi vida?

  • Ore al Señor pidiéndole que le dé el poder para poner en práctica lo aprendido.

Fecha seleccionada: 23/07/2017

Eclesiastés 5-8

Versión actual:
Reina Valera 1995

Capítulo 5

La insensatez de hacer votos a la ligera

 1Cuando vayas a la casa de Dios, guarda tu pie. Acércate más para oir que para ofrecer el sacrificio de los necios, quienes no saben que hacen mal. 2No te des prisa a abrir tu boca, ni tu corazón se apresure a proferir palabra delante de Dios, porque Dios está en el cielo, y tú sobre la tierra. Sean, por tanto, pocas tus palabras. 3Porque de las muchas ocupaciones vienen los sueños, y de la multitud de palabras la voz del necio. 4Cuando a Dios hagas promesa, no tardes en cumplirla, porque él no se complace en los insensatos. Cumple lo que prometes. 5Mejor es no prometer que prometer y no cumplir. 6No dejes que tu boca te haga pecar, ni delante del ángel digas que fue por ignorancia. ¿Por qué hacer que Dios se enoje a causa de tus palabras y destruya la obra de tus manos? 7Pues, donde abundan los sueños abundan también las vanidades y las muchas palabras. Pero tú, teme a Dios.

La vanidad de la vida

 8Si ves en la provincia que se oprime a los pobres y se pervierte el derecho y la justicia, no te maravilles: porque sobre uno alto vigila otro más alto, y uno más alto está sobre ambos. 9El provecho de la tierra es para todos y el rey mismo está al servicio del campo. 10El que ama el dinerono se saciará de dinero; y el que ama la riqueza no sacará fruto. También esto es vanidad. 11Cuando aumentan los bienes, aumentan también quienes los consumen. ¿Qué beneficio, pues, tendrá su dueño, aparte de verlos con sus propios ojos? 12Dulce es el sueño del trabajador, coma mucho o coma poco; pero al rico no le deja dormir la abundancia. 13Hay un mal doloroso que he visto debajo del sol: las riquezas guardadas por sus dueños para su propio mal, 14las cuales se pierden por mal empleadas, y al hijo que ellos engendraron nada le queda en la mano. 15Desnudo salió del vientre de su madre y así volverá; se irá tal como vino, sin ningún provecho de su trabajo que llevarse en la mano. 16También eso es un gran mal: que tal como vino se haya de volver. ¿Y de qué le aprovechó trabajar en vano? 17Además de esto, todos los días de su vida comerá en tinieblas, con mucho afán, dolor y miseria. 18He aquí, pues, el bien que he visto: que lo bueno es comer y beber, y gozar de los frutos de todo el trabajo con que uno se fatiga debajo del sol todos los días de la vida que Dios le ha dado, porque esa es su recompensa. 19Asimismo, a todo hombre a quien Dios da bienes y riquezas, le da también facultad para que coma de ellas, tome su parte y goce de su trabajo. Esto es don de Dios. 20Porque así no se acuerda mucho de los días de su vida, pues Dios le llena de alegría el corazón.

Capítulo 6

 1Hay un mal que he visto debajo del cielo, y que es muy común entre los hombres: 2el del hombre a quien Dios da riquezas, bienes y honra, y nada le falta de todo lo que su alma desea; pero no le da Dios facultad de disfrutar de ello, sino que lo disfrutan los extraños. Esto es vanidad y mal doloroso. 3Aunque el hombre engendre cien hijos, viva muchos años y los días de su edad sean numerosos, si su alma no se sació del bien, y además careció de sepultura, digo que más vale un abortivo. 4Pues este en vano viene, y a las tinieblas va, y las tinieblas ocultan su nombre. 5No ha visto el sol, ni lo ha conocido. ¡Más reposo tiene este que aquel! 6Y aun si aquel viviera mil años dos veces, sin gustar del bien, ¿acaso no van todos al mismo lugar? 7Todo el trabajo del hombre es para su boca, y con todo, su deseo no se sacia. 8¿Qué más tiene el sabio que el necio? ¿Qué más tiene el pobre que supo caminar entre los vivos? 9Más vale lo que ven los ojos que un deseo que pasa. También esto es vanidad y aflicción de espíritu. 10Respecto de lo que es, ya hace mucho que tiene nombre. Se sabe lo que es un hombre: que no puede contender con quien es más poderoso que él. 11Ciertamente las muchas palabras multiplican la vanidad, y eso de nada le sirve al hombre. 12Porque ¿quién sabe lo que conviene al hombre en su vida, todos los días de su vano vivir, los cuales él pasa como una sombra? ¿Y quién le enseñará al hombre lo que acontecerá después de él debajo del sol?

Capítulo 7

Contraste entre la sabiduría y la insensatez

 1Mejor es la buena famaque el buen perfume, y mejor el día de la muerteque el día del nacimiento. 2Mejor es ir a la casa del luto que a la casa del banquete, porque aquello es el finde todos los hombres, y el que vive lo tendrá presenteen su corazón. 3Mejor es el pesar que la risa, porque con la tristeza del rostrose enmienda el corazón. 4El corazón de los sabiosestá en la casa del luto, mas el corazón de los insensatos,en la casa donde reina la alegría. 5Mejor es oir la reprensión del sabio que la canción de los necios, 6porque la risa del necio escomo el crepitar de los espinos debajo de la olla. Y también esto es vanidad. 7Ciertamente la opresiónhace enloquecer al sabio, y las dádivas corrompen el corazón. 8Mejor es el fin del negocioque su principio; mejor es el sufrido de espírituque el altivo de espíritu. 9No te apresures en tu espíritu a enojarte, porque el enojo reposa en el seno de los necios. 10Nunca digas: "¿Cuál es la causa de que los tiempos pasados fueron mejores que estos?", porque nunca hay sabiduría en esta pregunta. 11Buena es la ciencia con herencia, y provechosa para los que ven el sol; 12porque escudo es la ciencia y escudo es el dinero; pero más ventajosa es la sabiduría, porque da vida a sus poseedores. 13Mira la obra de Dios. ¿Quién podrá enderezar lo que él torció? 14En el día del bien goza del bien, y en el día de la adversidad, reflexiona. Dios hizo tanto el uno como el otro, a fin de que el hombre no sepa qué trae el futuro. 15Todo esto he visto en los días de mi vanidad. Justo hay que perece pese a su justicia, y hay malvado que pese a su maldad alarga sus días. 16No seas demasiado justo, ni sabio en exceso; ¿por qué habrás de destruirte? 17No quieras hacer mucho mal, ni seas insensato; ¿por qué habrás de morirantes de tu tiempo? 18Bueno es que tomes esto, sin apartar de aquello tu mano; porque el que teme a Dios saldrá bien de todo. 19La sabiduría fortalece al sabio más que diez poderososque haya en una ciudad. 20Ciertamente no hay en la tierra hombre tan justo, que haga el bien y nunca peque. 21Tampoco apliques tu corazón a todas las cosas que se dicen, para que no oigas a tu siervo cuando habla mal de ti; 22porque tu corazón sabe que tú también hablaste mal de otros muchas veces. 23Todas estas cosas probé con sabiduría, diciendo: "¡Seré sabio!"; pero la sabiduría se apartó de mí. 24Ya está lejos lo que fue; y lo muy profundo, ¿quién lo hallará? 25Me volví entonces, y apliqué mi corazón a saber, examinar y buscar la sabiduría y la razón, para conocer la maldad de la insensatez y el desvarío del error. 26Y he hallado más amargaque la muerte a la mujer cuyo corazón es trampas y redes, y sus manos ligaduras. El que agrada a Dios escapará de ella, pero el pecador queda en ella preso. 27He aquí, dice el Predicador, que pesando las cosas una por una para dar con la razón de ellas, 28he hallado lo que aún busca mi alma, sin haberlo encontrado: Un hombre entre mil he hallado, pero ni una sola mujer entre todas. 29He aquí, solamente esto he hallado: que Dios hizo al hombre recto, pero él se buscó muchas perversiones.

Capítulo 8

 1¿Quién como el sabio? ¿Quién como el que sabeinterpretar las cosas? La sabiduría del hombre ilumina su rostro y cambia la tosquedad de su semblante. 2Te aconsejo que guardesel mandamiento del rey, por el juramento que pronunciaste delante de Dios. 3No te apresures a irte de su presencia, ni en cosa mala persistas; porque él hará todo lo que quiera, 4pues la palabra del rey es soberana y nadie le dirá: "¿Qué haces?" 5El que guarda el mandamientono conocerá el mal; el corazón del sabio disciernecuándo y cómo cumplirlo. 6Porque para todo lo que quierashay un tiempo y un cómo, aunque el gran mal que pesasobre el hombre 7es no saber lo que ha de ocurrir; y el cuándo haya de ocurrir,¿quién se lo va a anunciar? 8No hay hombre que tenga potestadsobre el aliento de vida para poder conservarlo, ni potestad sobre el día de la muerte. Y no valen armas en tal guerra, ni la maldad librará al malvado. 9Todo esto he visto, y he puesto mi corazón en todo lo que se hace debajo del sol, cuando el hombre se enseñorea del hombre para hacerle mal.

Desigualdades de la vida

 10Asimismo he visto a los inicuos sepultados con honores; en cambio, los que frecuentaban el Lugar santo fueron luego olvidados en la ciudad donde habían actuado con rectitud. Esto también es vanidad. 11Si no se ejecuta enseguida la sentencia para castigar una mala obra, el corazón de los hijos de los hombres se dispone a hacer lo malo. 12Ahora bien, aunque el pecador haga cien veces lo malo, y sus días se prolonguen, con todo yo también sé que les irá bien a los que a Dios temen, los que temen ante su presencia, 13y que no le irá bien al malvado, ni le serán prolongados sus días, que son como sombra; por cuanto no teme delante de la presencia de Dios. 14Hay vanidad que se hace sobre la tierra, pues hay justos a quienes sucede como si hicieran obras de malvados, y hay malvados a quienes acontece como si hicieran obras de justos. Digo que esto también es vanidad. 15Por tanto, alabé yo la alegría, pues no tiene el hombre más bien debajo del sol que comer, beber y alegrarse; y que esto le quede de su trabajo los días de su vida que Dios le concede debajo del sol. 16Yo, pues, dediqué mi corazón a conocer sabiduría y a ver la faena que se hace sobre la tierra (porque hay quien ni de noche ni de día retiene el sueño en sus ojos); 17y he visto todas las obras de Dios, y que el hombre no puede conocer toda la obra que se hace debajo del sol. Por mucho que trabaje el hombre buscándola, no la hallará; y aunque diga el sabio que la conoce, no por eso podrá alcanzarla.

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